BEN 10: ALIEN WAR

Capítulo 27:

"Algo Dentro"

Los recuerdos seguían dando vueltas en su mente. Por más que trataba de distraerse, terminaba reviviendo la experiencia. Escuchaba a la Reina, recordaba partes de la pelea, porque cuando eso sucedió se dejó llevar por su instinto. Al estar frente a frente con la Reina, ella lo dominó, y entonces su meta se volvió proteger y servir a la Colonia. Cuando la batalla comenzó, no dudó ni un instante en erradicar la amenaza, y no vaciló cuando los tuvo enfrente. Pero en el fondo, Ben reconoció los rostros de aquellos a quienes atacaban. Él sabía que eran Plomeros, y él sabía que peleaba contra su familia; pero no se detuvo. Él luchó, dispuesto a dar la vida, dispuesto a morir por la Reina. Dispuesto a servir a la colonia… Todavía creía escucharlos…

Una mano tomó su hombro y Ben se asustó —Ben, soy yo —era Gwen —¿te encuentras bien?

Ben se tomó unos segundos para responder —Sí… sí, eso creo —controló su respiración y se frotó los ojos.

—¿Estás seguro?

—Sí, sí. Estoy bien. Sólo estaba… —suspiró —no puedo quitármelo de la cabeza. Es todo.

—Te ves, un poco cansado.

—…Lo sé. No pude dormir casi nada anoche. Sé que todo acabó, pero, aun así, estoy algo intranquilo.

—Lo sé, igual yo —Gwen se sentó junto a él en la banca del jardín —siento que en cualquier momento esas cosas van a reaparecer.

Por unos momentos sólo prestaron atención al entorno calmado de los suburbios.

—¿Ya hablaste con tus padres? —preguntó Gwen.

—Sí. Regresé temprano a casa. Hablé con ellos, desayunamos juntos… me despedí… y parece que la casa va a ser toda mía, por un tiempo.

—¿Y a ti te agrada?

—En otras circunstancias, estaría encantado… pero por ahora no estoy tan seguro, ¿no te gustaría ser mi roomie?

Ella rio —Lo siento, Ben. Mi hermano está de visita y nos vamos a quedar en casa de mis padres. Podrías quedarte con nosotros, si quieres.

—No, está bien. No quiero molestar.

—Podría decirle a Kevin que te haga compañía. O a Rook, o puedes invitar también al Abuelo. Aunque no creo que deje el cuartel estos días —hizo una pausa —o puedes hablar con Albedo. He visto que se llevan bien ustedes dos.

—Está bien, no te preocupes. Déjalo así.

—Ben, ¿seguro que te encuentras bien?

Ben no la miró. La pregunta lo hizo reír, pero pronto dejó de hacerlo. Permaneció en silencio, observando el vecindario. Y Gwen hizo lo mismo. Ben agradeció ese silencio, porque era lo que quería. Aunque no lo pareciera, agradecía y disfrutaba este momento con su prima. No dijeron una sola palabra y, aun así, ella lo reconfortó.

Finalmente ella rompió el silencio con un suspiro.

—Bueno, voy a regresar con el Abuelo, ¿quieres venir conmigo?

—Claro —dijo Ben.

La Base no estaba en sus mejores condiciones, pero las cosas parecían estar regresando a la normalidad. El Abuelo Max coordinaba las acciones de todas las áreas de la base, había que hacer un reporte de todo lo sucedido, y pronto tendría que reorganizar y preparar un plan de contingencia si alguna situación similar llegaba a repetirse. Por lo tanto, Ben no se quedó con él.

Gwen se dirigió con Kevin, que iba a ayudar a la reconstrucción y arreglo de los daños sufridos en la base. Por último, Rook había estaba auxiliando al equipo médico para tratar a los heridos en las últimas batallas. Ben tampoco se sintió cómodo estando ahí. Así que sólo le quedaba una opción: buscar a Albedo. Extrañamente, no lo había visto en todo el día. Cuando le preguntó a Rook, este tampoco sabía su paradero.

—No lo sé. No lo veo desde ayer.

—¿Hablas en serio?

—La última vez que lo vi fue en el lago, cuando te trajimos. Desde entonces no lo he vuelto a ver.

—De acuerdo… iré a buscarlo.

—¿Quieres que vaya contigo?

—Pff, no. Gracias, Rook.

Era extraño, ¿dónde se podría haber metido? ¿Podría haberse quedado en el lago? No tendría sentido. Pero no lo encontró con nadie más. Lo buscó en el laboratorio, lo buscó con Blukic y Driba, pero ninguno de los Galvan lo había visto tampoco. Bajó entonces a la prisión, aunque como se imaginaba, no lo encontró ahí. Antes de irse miró de reojo a Psychobos y a Ánimo. Todo lo recién ocurrido era culpa suya, y habría sido lógico que sintiera odio hacia ellos. Sin embargo, no era así. Ben no los perdonaba, pero tampoco los odiaba. O quizás sí, pero no se quedó para averiguarlo. Regresó a la entrada y pensó en darse por vencido, hasta que un lugar cruzó su mente.

Dejó la base de nuevo. No quiso transformarse, aún no. Y tampoco quiso que Rook lo llevara en su vehículo, Ben prefirió tomar su propia motocicleta y se dirigió a la ciudad, directo hacia Sr. Smoothy. Era el último lugar en el que podría encontrar a Albedo. Después de todo, este era uno de los lugares favoritos de Ben, y creía que Albedo había copiado eso también. Se bajó de la moto y lo buscó con la mirada. Lo divisó en la mesa más retirada, y bajo la sombra del edificio.

Ben llegó a su mesa con dos vasos de Smoothy y dos papas.

—Hola.

—Hola —respondió Albedo sin mirarlo.

Ben le entregó su comida y se sentó frente a él.

—¿Qué haces aquí? —le preguntó Ben.

—Vine en la madrugada por unas papas, pero estaba cerrado. Y no tengo dinero.

—¿Estuviste aquí toda la noche?

—No quería volver… a la base, quiero decir —Albedo tomó un puño de papas y comenzó a comer —Gracias, Ben.

Ben se sintió orgulloso por él, porque no se atrevió a robar. Y también sintió lástima, porque no sabía cuánto tiempo tendría sentado ahí. Finalmente, sólo le sonrió —No hay de qué.

Comenzaron a comer en silencio.

—Y —dijo Albedo, antes que hablara Ben —¿Cómo te sientes? —por fin lo miró —¿Estás mejor?

—S… —se detuvo y suspiró —desearía decir que sí. Pero no me siento bien. Me-me refiero a que, no puedo dejar de pensar en lo que hice.

—Cuando te convertiste.

—Sí…

—Pero no fue tu culpa.

—…Pues así se sintió.

Ben bajó la vista y se inclinó en la mesa. Y aunque no lo vio, Albedo hizo exactamente lo mismo.

Suspiró —Te entiendo —Ben lo miró. —Ben, yo… desearía que las cosas hubieran sido diferentes.

—¿De qué hablas?

Albedo lucía consternado —Es mi culpa.

—¿Qué? Claro que no.

—Sé que lo es. Soy responsable de todo esto. Yo ayudé a Psychobos y Ánimo, yo les di toda la información que querían. Si no hubiera sido por mí, nada habría pasado. Nadie habría salido lastimado…

—…Albedo.

—Así que me iré.

Ben lo miró fijamente, mientras su cerebro comprendía lo que dijo. Se irguió de pronto —¡No! No, por favor, no lo hagas ¿Qué hay de lo de ser un Plomero?

Albedo suspiró —Jamás habría sido realidad. ¿Un criminal como Plomero? Fue una idea estúpida. Lo siento. No puedo.

—¡¿Pero por qué no?! —Ben comenzó a sentir calor.

—Ben, yo… yo no creo poder hacerlo. Sólo lastimo a las personas, así que-

—¡No es cierto! No has herido a nadie.

—¡Ay, por favor! ¡Tennyson, abre los ojos! Le he hecho daño a tu familia, a tus amigos, le hice daño a tu base…

—Eso fue antes, Albedo. Pero has cambiado, yo lo sé.

—¿Ah sí?

Ben se detuvo a pensar. Él no quería que Albedo se fuera. Pero, ¿por qué? Qué habría sido lo que…

—Es por mí, ¿no es cierto?

Albedo se sonrojó y tomó Smoothy —¡Claro que no!

—Por favor. Claro que sí —Ben suspiró, y luego comió papas —Era de esperarse, supongo —Albedo no dijo nada —Es porque me odias, ¿cierto? Claro, ¿qué otro motivo tendrías? Yo arruiné tu vida, después de todo…

—¡Ben!, ¡No es eso! —Albedo lo sorprendió —No es… no es que yo… —suspiró rendido —no es porque te odie… es porque ya no lo hago —Albedo se cubrió el rostro, no quería que Ben viera sus mejillas sonrojadas.

—…Tú, ¿no me odias?

Albedo lo miró y sonrió —Antes lo hacía. En serio. Mi único objetivo era acabar contigo… pero ya no lo es. Estos días aprendí a no hacerlo. Así que creí que tal vez… tal vez yo podría cambiar. Pensé que podría ser diferente. Que podría ayudar a otros… pensé en que podría ayudarte a ti. Pero lo único que logré fue herirte.

—… ¿Te refieres a lo de anoche? —Ben recordó al Abrazacaras sobreviviente tratando de infectar a Albedo, y por salvarle la vida, casi él mismo termina infectado.

—Sí… en parte.

—Pero, Albedo…

—Ya tomé mi decisión, Ben. No voy a volver. Lo siento.

Albedo tomó sus papas y se levantó. Ben se levantó a prisa.

—¡No, espera!

De pronto un dolor intenso invadió su pecho. No pudo soportarlo y calló al suelo. Sintió que le faltaba el aire y comenzó a sudar.

—¡Ben! —Albedo dejó caer las papas y trató de levantarlo a él —¿Qué sucede? ¡Habla!

—¡Aah! ¡No lo sé! —el dolor continuaba. Sentía como si su pecho fuera a reventar. Y de pronto se detuvo, pero quedó tan débil y agotado que no podía moverse.

—¡Ben! ¡Dime qué puedo hacer! —le gritó Albedo.

—B… B… —no tenía fuerzas ni para hablar —…La base… llévame…

—¿Y cómo lo hago?

—…La moto… usa… —Ben trató de señalar, pero se desmayó.

Ben despertó de pronto. Estaba recostado en una especie de cápsula. Había un par de conectores en su rostro y uno en su brazo. Miró a su alrededor y se encontró con sus amigos.

—Ben, ¿cómo te sientes? —preguntó Rook.

—…Horrible —respondió —Albedo, ¿dónde está?

—Aquí —dijo posándose junto a Rook. Y del otro lado estaban Gwen y Kevin.

—¿Ahora qué hiciste Tennyson? —le preguntó Kevin. Aunque luciera calmado, él estaba igual de asustado que los demás. La pregunta lo hizo reír.

—Juro que no hice nada —dijo Ben —¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy?

—Es una cápsula médica —dijo Rook —esto va a escanearte a nivel celular para averiguar lo que te sucede.

—Pero si yo no…

—Ben, sabemos que fuiste atacado anoche. Y… más vale cerciorarnos de que todo está en orden.

—…Okay, adelante.

Rook presionó botones en una pantalla a su lado y la cápsula comenzó a trabajar. Se cerró y emitió luces que recorrieron el cuerpo de Ben. Todos se acercaron a Rook para mirar la pantalla, comenzaron a aparecer las imágenes de su cuerpo, la máquina detectó heridas superficiales en la piel. El escaneo mostró sus músculos, sus huesos, su sistema circulatorio, todo. Habían pasado varios minutos y aún nada.

Hasta que lo encontraron.

Gwen estaba horrorizada, tuvo que retroceder cubriéndose la boca. En cuanto Ben lo notó él se preocupó.

—¿Qué ocurre? —Ben distinguió la misma expresión en sus rostros: consternación —¿Qué sucede? —volvió a preguntar. Albedo lo miró, pero no le dijo nada. Kevin intentó decirle, pero no pudo hablar. Ben se levantó y la cápsula se abrió —Quiero ver.

—¡No! —dijo Rook de inmediato.

—Rook… —lo miró fijamente —…déjame ver…

Su compañero se apartó dudoso. Ben se sintió pesado, pero logró levantarse y mirar la pantalla. Pero él ya sabía lo que vería. Lo sentía. Y cuando la tuvo justo enfrente sólo lo confirmó. La pantalla mostraba un bulto desconocido alojado en su pecho, justo detrás de sus huesos. Una criatura pequeña, envuelta en sí misma, viva y creciendo. Las protuberancias que sobresalían de su cabeza no dejaban duda de que se trataba de una Reina.

Todo a su alrededor parecía de pronto borroso, y sus oídos se taparon. Sus piernas temblaron y se sostuvo de la cápsula para no caer. Y finalmente, sin importarle nada más, se soltó a llorar. Él jamás lloraba, no se lo permitía, además era muy fuerte. Pero ahora no se contuvo. No lo hizo por dos razones: Uno, a pesar de todo lo que había vivido, todos los retos que había superado, y todas las vidas que había salvado, jamás estuvo preparado para enfrentarse a una situación como esta. Por primera vez en mucho tiempo, debía luchar o morir, porque sus enemigos harían lo mismo. Y se dio cuenta de que, aunque habían ganado, podrían no haberlo logrado. Él podría no haberlo logrado. De haber estado sólo, las cosas habrían sido diferentes. Ahora, más que nunca, Ben tuvo miedo por lo que hubiera pasado de haber perdido. Y Dos, sin importar lo que habían logrado… en cuanto esa nueva Reina naciera, él iba a morir…