"De un atrevimiento viene la confesión"

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Habían pasado tres semanas desde los acontecimientos de su discusión con Deku, y las cosas alcanzaron un punto neutro. Fue como si una puerta se abriera en la vida de Katsuki, en la cual aquella discusión sirvió para que su convivencia fuera más amena, menos tensa, debido a sus sentimientos.

Se percató por inercia que se estaba acostumbrando al nerd viviendo en su departamento, estando consciente de que en algún momento él se marcharía de vuelta a Río y sus oportunidades de estar con él se irían por la borda.

Era una situación turbulenta, pues, no hallaba manera de convencer a Deku de que se quedara en Japón, porque éste extrañaba a su perro, sus pertenencias, sus amigos, sus viajes por Latinoamérica, y la paz que Deku presumía mucho haber obtenido allá.

No conjuraba cómo hacer para convencerlo, o tan siquiera suavizarlo de que podía rehacer su vida en Japón, de que su corazón no se volvería a romper a causa de Todoroki, sino que él sería su acompañante incondicional, del cual no le rompería el corazón por nada del mundo.

Cuando el final de su estadía fuera un hecho muy cercano a suceder, no sabría qué hacer al respecto, esperando no ser él, el que vuelva a quedarse sin hacer nada.

Cabía mencionar que en la pasada semana, él y Deku fueron a la playa a entrenar, al estilo que Deku acostumbraba a entrenar en sus días de descanso del trabajo, y precisamente escogió el día en que Katsuki tuvo un día libre para mostrarle la playa donde Deku entrenó con all Might para recibir el OFA el día del examen de la U.A.

Se frustró en el entrenamiento, porque hicieron alrededor de tres cosas distintas de ejercicio en un solo día. Fue tremendamente exhausto para el fuerte y corajudo Katsuki, quien apenas sobrevivió el último ejercicio sin caer rendido, para descansar unos minutos antes de continuar.

No se explicaba cómo era que Deku aguantaba a la perfección el pesado ritmo de entrenamiento, porque se le veía muy fresco, antes, durante y después de ejercitar.

Lo primero que hicieron, a parte de haberse levantado temprano, fue correr desde su departamento hasta la playa, siendo en total unos treinta minutos.

Segundo fue ejercicios de flexiones en cada uno de los aparatos que estaban puestos en la playa para que las personas ejercitaran al aire libre. Deku trepaba los pasamanos, haciendo flexiones de brazos, haciendo diferentes posturas para fortalecer sus músculos.

De pronto, se paró de manos en uno de los pasamanos y hacía flexiones, cosa que se convirtió en una vista atractiva para Katsuki, porque al ver a Deku realizar aquel ejercicio, las gotas de sudor le caían de la frente, paseándose por sus mejillas en un suave desliz; además de que se vislumbraba parte de su abdomen tonificado al doblarse la playera que éste usaba.

Katsuki lo contemplaba y se emocionaba de la vista que podía disfrutar para él mismo.

Nunca se imaginó que Deku se convertiría en una persona tan fuerte como lo era ahora, a comparación de quién fue en la secundaria: el niño tímido, inofensivo, debilucho, inseguro, sin quirk.

Le fascinó ser parte de su crecimiento como persona, de verlo crecer a lo largo de sus años en preparatoria, seguidos de entrar al mundo de los héroes.

El tercer ejercicio que hicieron fue nadar en la playa, aunque este ejercicio no le agradó a Katsuki porque tenía que meterse al agua salada de la playa, y tener que regresar a su departamento con el olor a sal pegado al cuerpo, no era su estilo.

Sin embargo, Deku se quitó la playera y se metió al mar de un clavado, mojando ese cabello rizado tan sedoso al menor toque, esos pectorales tonificados empaparse y luego su abdomen. En fin, fue un deleite para Katsuki ver a Deku en la playa, nadando de un extremo a otro, acumulando según el marcador tres kilómetros de nado.

Por desgracia, cuando Deku finalizó de nadar, le tocaba a él de meterse al mar y nadar, aunque al principio se negó, terminó cediendo, no porque el poder de convencimiento del nerd fuera exitoso, sino porque cómo carajos le decía que no a una cara tan hermosa como la suya? Ni siquiera su fuerza de voluntad se resistía a los encantos del nerd.

Finalizando su turno de nadar, se regresaron a su departamento corriendo, a pesar de que Katsuki apenas podía moverse; en cambio, Deku estaba tan fresco como una lechuga.

La pregunta sería:

Katsuki sobrevivió el pesado entrenamiento?

Sí, lo sobrevivió, por mucho que creyó que moriría en el intento, terminó sobreviviendo cada parte del entrenamiento de Deku.

La otra pregunta que se hacía después de entrenar con Deku era la siguiente:

Cómo carajos le hacía el nerd para aguantar todo ese infierno de entrenamiento?

No tenía ni idea de cómo le hizo para verse tan fresco que inclusive daba miedo, sino que ni siquiera lo vio utilizar en ningún momento el poderosísimo One For All.

Aquel día regresó a su departamento tan cansado que apenas podía levantarse de la cama al día siguiente, que le tocaba ir a la agencia.

Lo que fue el colmo de su delgada paciencia, fue cuando su mejor amigo se burló de él al verlo cojeando para llegar a la oficina de la agencia, registrar su asistencia y después que le dijeran dónde tendría su patrulleo de aquel día. Su conversación terminó con el rostro de Kirishima explotado por su parte y con Katsuki riéndose de él por su cometido.

Sí era verdad que se encontraba de buen humor últimamente, pero ese buen humor no duraría siempre, tarde o temprano, terminaría de ser una parte de su ser.


Llegando a su departamento por la noche, no fue recibido con el risueño "Bienvenido, Kacchan", sino por un silencio raro, raro en el sentido de que no lo hacía sentir solo, pero acarreado por un no sé qué, pero acarreado por algo.

—Deku?— Lo llamó desde la entrada, pero no hubo respuesta. —Deku?!— Era obvio que estaba en la casa, porque sus tenis rojos estaban acomodados en el piso de la entrada.

Será que está dormido? Supuso, quitándose tus toscas botas, antes de entrar.

Se abrió paso a la sala, viendo una nube de cabello verde, seguido de un hermoso rostro adornado por sus ojos cerrados en sopor, sus manos entrelazadas entre sí y el resto de su cuerpo distendido cómodamente en el sofá verde.

Deku… suspiró en su mente.

Se percató de que el nerd usaba audífonos, tal vez por eso no lo escuchó, pero él estaba seguro de que Deku se hallaba, en efecto, dormido, y por ende, lo daría por hecho.

Se acercó sigiloso, con los dedos de sus manos moviéndose en una sensación de hormigueo imposible de evitar padecer en un momento como ese.

Tan pronto como se hincó a lado de Deku, se dispuso a contemplarlo, embelesado de cada parte que formaba parte de él.

Las cuestiones que se había guardado durante su estancia en su hogar se vieron forzadas a venir a la superficie, burbujeando en su cabeza como un espejismo más de sus dudas, mismas que no paraban de florecer en su interior.

El cosquilleo de sus manos fue interrumpido por el hormigueo de sus labios, al invadirle el deseo que mantenía latente desde la preparatoria, ese mismo deseo que no moría por mucho tiempo que había pasado en su vida.

El Katsuki de veinticuatro años deseaba besar a Deku con la misma intensidad que el Katsuki de diecisiete años.

Sin poderse contener, humedeció sus labios cobrando la forma de dar un beso, y con los ojos entrecerrados, inclinó su cabeza en dirección a su boca, se acercaba, podía sentir el aliento caliente que emanaba la boca semi abierta de Deku, lo saboreaba en cada partícula de sus labios, cuando:

—Kacchan?—

Se paralizó al sentir la boca del nerd moverse al hablar en plena estupefacción.

Katsuki se sonrojó y se alejó de golpe de éste, viendo que Deku lo observaba con los ojos abiertos en sorpresa, al mismo tiempo que se quitaba los audífonos.

—Creí que estabas dormido— Repuso con la voz chocante. —Jugabas conmigo, eh nerd?—

Al ver su falta de respuesta, se cabreó, crispando sus manos.

—Es divertido jugar a hacerte el dormido? Hah, Deku?— Gritó dándole la espalda, al verse, incapaz de verle a la cara.

—Kacchan— La mano de Deku lo tocó, pero él se sacudió y se fue pisoteando el suelo con suma brusquedad, hacia la puerta. No quería ver a Deku, se sentía humillado, peor, descubierto.

—¡No me toques, Deku!—

Los pasos de Deku fueron más rápidos que los suyos, y en menos de un parpadeo, se encontraba acorralado por un par de ojos verdes, exigiéndole una explicación de su repentina conducta.

—¡Suéltame, Deku!— Gritó en su defensa, pero Deku lo clavó a la pared, sosteniéndole las muñecas con sus manos, aplicando presión en su agarre, con la finalidad de no dejarlo escapar tan fácilmente. —¡Deku, aléjate!— Renegó en voz gutural, rechinando los dientes como si tuviera rabia.

—No, Kacchan— Dijo Deku, intensificando su mirada a través de esos ojos verdes que acallaban a Katsuki. —Por qué intentaste besarme?—

—No-no te lo voy a decir—

Acaso tartamudeó? Katsuki se tensó furioso. Él no era así, pero no admitiría que estaba asustado de ser acorralado por el objeto de sus deseos y no poder zafarse de su agarre.

—Quiero que me contestes— Ejerció un tono demandante, pero no rudo.

—Para qué, inútil?— Ladró Katsuki, poniendo resistencia en el fuerte agarre del hombre que lo sostenía sin problema alguno. —Para burlarte de mí? Hah?!—

—Jamás haría eso— Respondió con determinación.

—¡No! ¡Suéltame, imbécil!— Invocó unas chispas de sus palmas para retener a Deku, mismo que posicionó sus manos encima de sus palmas para evitar que le explotara la cara. Katsuki no estaba listo para el rechazo, quizás nunca lo estaría. No soportaría ser rechazado por Deku y vivir un amor no correspondido durante el resto de su vida.

—No lo haré, Kacchan—

Esa descarada determinación! Deku no se rendiría hasta obtener una respuesta. Sin embargo, Katsuki no le mentiría, por mucho temor que le provocaba un rechazo.

Pero, debía de haber una razón por la que Deku le exigiera una explicación, no es así? Katsuki optó por indagar sobre la propia intriga del nerd, en caso de ver alguna manera de quitárselo de encima.

—Por qué?— Lo interrogó Katsuki.

—Eh?— Lo miró confundido.

—Por qué quieres saber, Deku?— Reclamó furioso. —Cuál es tu jodido afán de saberlo? Tan egoísta eres Deku?—

El aludido frunció ligeramente las cejas, un poco tomado bajo guardia, mordiéndose un poco el labio inferior, característica que le pareció atractivo.

—No soy egoísta— Sus ojos se entristecieron, manteniendo firmemente su gesto.

—A no?— Encaró Katsuki en un impulso de superioridad. —Entonces? Fingiste dormir para burlarle de mi?—

—¡No!— Exclamó rápido.

—Entonces qué?!— Gritó furioso; la vena de su sien latiéndole, al igual que el corazón le palpitaba acelerado. —Qué, Deku?! Qué?!—

Los labios de Deku temblaron, sus pómulos se enrojecieron por encima de sus pecas, un brillo único apareciendo en sus ojos.

—Yo— Inspiró preparándose para hablar, por mucho que trastabillaba.

—Tu, qué? ¡Idiota!— Lo retó.

—Yo también— Soltó Deku muy torpe.

—Hah?—

Deku respiró hondo, presionando sus dedos por encima de las suyas.

—Yo también lo quería— Confesó torpe. Katsuki se paralizó, sintiendo que los latidos de su corazón palpitaban acelerados, su pecho se oprimió dándole un vuelco, su respiración se agitó. —Yo también quiero lo mismo—

Acaso le insinuaban lo que tanto ansiaba oír?

—Qué significa eso, Deku?!— Rugió.

El labio inferior le tembló a Deku, su respiración se intensificó tornándose profunda, tal que Katsuki alcanzaba a sentir.

—Yo siento lo mismo, Kacchan— Continuó. —Llevo tiempo sintiendo esto, pero no me animaba a decírtelo, porque me daba miedo, y no sabía si estaba listo para dar un paso más—

Katsuki exhaló tomado por sorpresa, por completo anonadado; acaso vivía en carne y hueso lo que tanto había anhelado tener? Katsuki tenía que estar soñando, cómo era que Deku quería lo mismo que él?

Pero, de alguna manera, todo lo que él decía, resultaba ser comprensible, pues se veía inseguro de dar un paso más, mas no se acobardaba. Deku no era así.

—Tampoco quiero incomodarte con mis sentimientos— Suspiró un poco inseguro. —Sin embargo, quiero intentar algo—

—Qué cosa?— Quiso saber.

Deku acercó su cabeza a su boca, retrocedió unos segundos dudando, humedeció sus labios temblorosos y se acomodó solemnemente, presionando sus labios sobre los suyos, quienes recibieron ese contacto como una bendición, como un soplo de aire cálido.

Katsuki mantuvo sus ojos bien abiertos, contemplando los ojos cerrados de Deku, encantado de verle de esa manera.

Desafortunadamente el contacto no duró mucho, porque Deku se separó de él, luciendo aún más inseguro que antes de haber actuado, porque desvió su mirada, clavándola al piso, y luego a él nuevamente. Soltó sus manos que lo retenían en la pared, regresando a sus costados.

—Kacchan— Habló tras unos segundos, que para Katsuki fueron eternos. Quería comprobar que no fue un sueño lo que acababa de pasar. —Si quieres puedes explotar mi cara por lo que hice, adelante— Inclinó su cabeza en temor.

Qué idiotez dijo el nerd?

Deku todavía tenía el descaro de afirmar cosas que aún él ni siquiera decía. A Katsuki no le sorprendió en lo más mínimo que el nerd sacara sus propias conclusiones sin saber lo que él en verdad quería, y Katsuki quería esto que sucedía, lo había querido desde que era un estudiante de la U.A. cómo no quererlo ahorita que se le presentaba la oportunidad?

Tendría que estar loco para no tomar la oportunidad que se le presentaba, luego de tantos años de esperar a que Deku lo quisiera de regreso.

No lo pensó dos veces y se abalanzó sobre el nerd, envolviéndolo del cuello con sus brazos, capturando sus labios en un beso.

Oyó un suspiro de sorpresa proveniente del nerd, quien se tensó al principio, pero rápidamente se repuso y le devolvió el beso, colocando sus manos sobre su cintura, atrayendo más el cuerpo de Katsuki al suyo, que respondió dispuesto.

Katsuki sintió que su corazón palpitaba acompasado con su rebosante alegría, estallando todo dentro de él en respuesta al beso que el nerd le daba con suavidad y dulzura.

El sabor de Deku era justo como lo imaginó, tan dulce y cálido como su personalidad, tan fresco como una ventisca de viento acariciando su rostro.

Sin anticiparlo, Deku finalizó el beso, luciendo agitado y nervioso, sus enormes ojos verdes lo miraban con intensidad, con deseo, eso solamente provocó que Katsuki se estremeciera ante tal vista.

—Esto-esto es lo que quieres, Kacchan?— Preguntó muy temeroso, en su voz se escuchaba el miedo y la inseguridad entremezclarse, jugando un papel muy importante en que Deku se animaba a darse a sí mismo una oportunidad y a él de darle una oportunidad también.

Katsuki respiraba jadeando a consecuencia del beso, su boca abierta y adormecida, una pequeña sonrisa se formaba en sus labios.

Deku lo miraba expectativo, frunciendo las cejas.

—Kacchan?—

Katsuki le dio un beso rápido, sorprendiéndolo al instante.

—Tu que crees, estúpido?— Sonrió juguetón.

—Eso quiere decir que sientes lo mismo?— Balbuceó Deku en amplia estupefacción. —Es decir, estamos en la misma página? Porque no quiero que haya malos entendidos entre nosotros, yo no me había animado a dar este paso con nadie y no sé si tu también lo quieras, Kacchan, no te fuerzo a nada que no quieras, si tu no quieres estar conmigo, lo entiendo perfectamente bien—

Harto de escuchar esa cantaleta, Katsuki lo silenció con un beso, pero Deku se alejó bastante avergonzado.

—¡Ya deja de parlotear, Deku!— Exasperó Katsuki, queriendo volver a sentir los labios de Deku sobre los suyos, sin querer por ningún motivo alejarse de él.

—Pero-pero— Parecía que Deku sufría un ataque mental, sin poder procesar lo que sucedía, tornándose muy rojo de la cara.

—¡Cállate, Deku!— Espetó en breve. —Dudas de mi, nerd?—

Esto hizo que Deku se frenara en seco.

—Jamás—

—Bien— Sonrió egocéntrico. —Entonces déjame besarte, idiota—

—No— Se separó de él de repente.

—Hah?— Katsuki se arredró, siendo esta vez él quien se sorprendió. —A qué quieres jugar, Deku?—

—Haré esto bien— Anunció, poniendo ambas manos a la altura de su pecho, en preparación.

—De qué carajos hablas?!—

Deku se puso en posición de firmes, y agachó la cabeza hacia adelante, sin que el sonrojo de su rostro se borrara.

—¡Kacchan!— Exclamó en una voz sutil. —Por favor, sal conmigo—

Katsuki abrió los ojos tomado bajo guardia, qué decir? Él estaba absolutamente sorprendido y embelesado con lo que sucedía en su departamento.

A esto se refería con hacerlo bien, se dijo Katsuki ruborizado, quiso emitir un grito enorme de alegría, pero se contuvo, tratando de mantener la compostura.

—No hay persona que te aguante mejor que yo, Deku— Dijo tan calmo como pudo mostrarse. —Solo yo puedo salir contigo—

Deku se levantó de un aventón, una sonrisa dibujada en su rostro pecoso, se echó a reír de gusto, abalanzándose sobre él, quien se quejó por la sacudida que recibió al sentir que unos brazos fuertes lo rodeaban por la cintura.

Sintiéndose bendecido por lo ocurrido, abrazó de regreso al nerd, sabiéndose que ya no era un amor no correspondido.

Esto era lo que Katsuki tanto quiso tener en su vida, además de ser un héroe.

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P.D. Me tomó mucho decidirme cómo continuar otro capítulo partiendo del anterior, eliminé varias propuestas para capítulo siguiente porque a mi ver alargarían innecesariamente la trama y Deku todavía no revela cuándo será su regreso.

Que por cierto, Deku no fingía estar dormido, estaba reflexionando y al sentir algo, abrió los ojos y vio que Kacchan/Katsuki lo estaba por besar.