Día 20: ¿El gato te comió la lengua?


- ¡Ganamos! – dijeron Ladybug y Chat Noir después de otra victoriosa batalla contra el akuma.

- Guau, este fue nuestro tiempo record, no lo crees, ¿Ladybug?

- S-si. Estuvo genial esta vez, me gustó tu ingenio de acabar con Destructora. ¿Estuviste practicando técnicas de lucha? – dijo Ladybug muy asombrada, había visto imparable a Chat Noir, y había pasado ya muy seguido.

- Si, es que ahora me estoy preocupando mucho por ser un mejor Chat Noir, ya sabes, perseverancia y resultados alcanzados.

- Me alegra que te tomes tan en serio tu rol de superhéroe. ¿Va todo bien en tu vida de civil?

- De maravilla. – sonó su anillo. Se acababa el tiempo. – Más bien, debo irme, prometí comprarle rosas a mi novia, hoy tendremos nuestra cena de mesiversario.

- Uuuuuuh, ¿el gatito está enamorado? – dijo Ladybug en un tono cantarín.

- N-no tanto, solo que comenzamos a estar juntos y ¿por qué no? Decidimos intentarlo.

- Eso suena genial, mereces ser feliz, estoy muy contenta por ti.lo abrazó de repente. – Tu felicidad es la mía, Chat.

- Espero que pronto el chico que te gusta se dé cuenta de lo excepcional que eres.

Ladybug no dijo nada y se perdió en sus pensamientos, ya habían pasado dos meses y era cada vez más doloroso el tratar de olvidar a Adrien. Encima eran sus dos amigos, enamorados y que confiaban más en ella que nadie en el mundo.

Volvió a la tierra y vio que su gatito ya emprendía el vuelo a donde tenga que prepararle algo lindo a su novia.

- Adiós, Ladybug. – se despidió dándole la mano.

- Adiós, gatito, diviértete.

En mal momento terminó siendo guardiana, superheroína y una chica con el corazón roto.

-.-

- ¿Está todo listo, Marinette?

- Si, los globos ya están en su lugar, la mesa tendida y las velas le dan ese toque romántico, fue una buena idea que le hicieras una cena.

- Enserio estoy nerviosa, además el vestido que elegí es algo curioso, no sé si le gustará.

- Descuida, lo hará. A Adrien le encanta el color rojo y… - Marinette le puso una rosa en el cabello. - … con esto quedará maravillado. Hasta yo me enamoraría de ti, Kagami.

- Q-qué dices. Estas alucinando. – dijo la chica dándole un pequeño golpe a la de coletas.

- Es que me alegra verte feliz y tan enamorada, estoy contenta por ustedes.

- De seguro le encantará la cena que le preparamos, aunque me falta darle tu toque especial en la cocina.

- Descuida que te enseñaré, solo dímelo y a ver si logramos hacer algo delicioso.

- Oye, Marinette. Quería preguntarte si… estás bien, ya sabes, con todo lo que sucede y ha sucedido antes.

- Estoy perfectamente, además, me tiene feliz que estés con Adrien, ¿por qué no debería estarlo?

- Es que si me dolió tener que pensar que de repente por mi culpa ustedes dos…

- Oye, Adrien nunca se fijó en mí, además últimamente me dice que eres tan maravillosa y un sueño para él, está embobado, tal vez exagero, pero esa es la palabra correcta.

- Marinette… No puedes mentirme, lo sabes, ¿no?

- Si y por eso quiero ser sincera al decírtelo o sino no estaría ayudándote en una cena romántica para ambos.

50/50, vamos Marinette, resiste, solo no veas a Adrien a los ojos.

- Gracias, Marinette. Te adoro demasiado, eres la mejor amiga que existe en el planeta. – la abrazó a su amiga mientras ella sonreía.

- Yo también te quiero mucho, Kag. Vamos que quiero verlos casados de aquí a 5 años.

- Que exagerada eres, Mari.

- Si no lo fuera, no sería Marinette Dupain – Cheng.

Terminó de poner el florero al centro de la mesa. Había curiosamente una rosa rosada ahí.

- Bien, creo que ya está todo, me retiro… Disfruta tu cena con él.

- Ten cuidado al ir a tu casa.

- Estaré bien…

- ¿Quisieras que Tatsu te lleve a casa?

- No, tomaré el autobús, no está tan lejos.

- Te llamo en media hora. No me importa que sea una cita romántica, quiero saber si llegaste bien.

- Gracias.

- De nada, adiós.

- Linda noche para ambos.

Cuando se dirigió a la puerta de la casa de Kagami, no se dio cuenta que cuando la abrió, no vio que Adrien entró y chocaron sus frentes.

- ¿Marinette? ¿Qué haces aquí?

Llevaba un ramo de rosas rojas…

Oh rayos, era tan romántico con ella. No. Ella era Kagami. Nunca lo sería con Marinette.

- Nada, vine por algo importante que tenía que hablar con Kagami, pero ya me iba.

- ¿Necesitas algo? Ya es de noche y no me gustaría que vayas sola a casa, le pediré a Gorila que te lleve a casa.

- No es necesario, Adrien. Yo ya me iré.

- Insisto. Vas a ir a la limusina y pedirás que te lleve. Hazlo por mí, por favor.

- Adrien yo…

Puso carita de cachorrito, ¡maldita sea! ¡Aún no podía decirles no a esos ojos!

- Ahhhhh está bien, Agreste.

- Gracias.

- Siempre dejas que caiga ante tus decisiones.

- Por algo somos mejores amigos, ¿no?

Ahí va otra vez, la palabra amigos entre nosotros que parecía cuchillos entre nosotros.

- S-sí. Hasta mañana, Adrien.

- Adiós, Marinette.

- Adiós, Adrien Agreste.

Marinette siguió adelante, conteniéndose la tristeza y haciendo que la invada.

Esperaba que fuera un adiós de esos para siempre, pero no, su corazón pedía más de él. Estaba embriagada de una gran devoción a su amor, de lo que pudo haber sido. De lo que ahora ya no podría ser, por más que quisiera.

Estaba perdiendo a personas importantes en su vida y se quedaba sola.

Primero Alya que está ahora con Nino y dejó un poco su amistad a segundo plano, hablaron y ella dijo que lo entendería.

¿Por qué no fue sincera?

Luego Kagami esa mañana que hablaron y dijo que, si no le importaría que esté ella con Adrien. Prácticamente le dio permiso, sabía lo que sentía.

¿Por qué no hablo con la verdad desde el principio?

Lágrimas caían de sus ojos.

Buscó la limusina de Adrien. Gorila la esperaba con la puerta abierta.

- H-hola, vamos.

Se sentó y el auto fue en marcha.

Miraba la ventana y recordaba que en ese mismo lugar Adrien le dijo que había una chica a quien amaba.

¿Por qué no le dijiste te amo antes? ¿Tan idiota se sentía para no decirlo?

- Eres una estúpida, Marinette.

Las lágrimas cayeron. No podía hacerse la fuerte.

También perdió a quien pensaba que estaría siempre con ella.

Su gatito. Su Chat Noir.

- Tu y yo contra el mundo…

Ya no existía el Mi Lady. Él prometió que lo diría todavía, pero… Desde que lo prometió no lo volvió a decir.

Llegó a casa. Siguió llorando en el colchón hasta que se quedó dormida. No podía más con su tristeza.

-.-

Mientras en la cena.

- Kagami, voy al baño un momento, discúlpame.

- Está bien, ten cuidado al perderte, Agreste. Recuerda que la casa es enorme.

- Ya vengo, Kag.

Fue corriendo a una de las habitaciones de invitados, pidió su transformación y siendo Chat Noir fue directo a la casa de Marinette.

- Necesito saber si llegó bien. Necesito saberlo.

Cuando llegó a la panadería subió al balcón.

- Ojalá haya llegado.

Asomó su rostro al cristal de la puertilla que conducía a su habitación y vio a su amiga llorando y gimiendo por los lloriqueos.

¿Qué rayos sucedía en su mente? ¿Qué sucedía con su amiga?

- Creo que el gato te comió la lengua y no quieres contarme nada. Pero descuida, trataré de averiguar que te sucede y te ayudaré, Marinette.

Y con esa promesa, regresó a la casa de su novia.

-.-

Palabras: 1229.

-.-


¡Día 20 terminado!

Comenzamos los 12 últimos capítulos del Marichat May.

Personalmente ya quería llegar a este capítulo porque comienzan algunos caps a dejar de ser shots y comienzan las historias y estoy ansiosa que lo lean.

Espero les encante, comenzamos el inicio de esta mini historia Marichat que contendrá 5 capítulos.

El primero es este, espero les guste los que vienen.

Ah y aquí también termina el 2x1 de ahora.

¡Quédense en casa!

- Ann.

Siguiente capítulo:

Día 21: Fuegos artificiales.