Capítulo 21.

William, venia saliendo de la casa y al verla se acercó para levantarla y llevarla adentro cargada. – Mi vida, mi vida ¡dios!

Candy despertaba- estoy bien, estoy bien de verdad es solo el calor

-No amor, llamare al médico.

-No es necesario, ¡de verdad! solo abrásame, si, quédate así conmigo, William solo la abrazo temía que ella pudiera tener otra cosa, alguna enfermedad en fin, pero al verla ya bien y que había recobrado su semblante solo descanso.

Al Salir de la habitación, se disculpaba con todos ya que al ponerse tan indispuesta ya no podían continuar con la reunión, los invitados se empezaron a ir comenzando con Eliza y su esposo, después los Corwell padres, pero aún estaba Annie con Archivald y Stear con Paty, al igual que sus padres.

El doctor llego para revisar a Candy…

-Sí, doctor pase por acá esta la habitación.

El doctor llego y la atendió, pero solo encontró que había tenido una baja de presión, solo eso, además cansancio del viaje, pero que unos días de reposo con eso sería suficiente, al irse William salió a informarle a sus familiares, que su mujer estaba bien, solo entro la señora Briter.

-Hay hija, estaba muy preocupada, estas bien.

-Sí, mama no es nada, solo me descompensé.

-Hija no estarás esperando, digo puede ser una posibilidad.

-No, aun no, me dijo el médico que no era por esa razón, pero espero que pronto.

-Sí, no te preocupes pronto será.

Afuera ya Stear, le decía a William…

-Bueno hombre cambia esa cara, ella está bien.

-Sí, la verdad me asusté mucho, no quiero que le pase nada.

-Bueno, quizás lo que pasa es que está esperando Patricia me daba cada susto antes de saber que estaba en cinta.

-Archivald, solo se transformó la cara… porque tendría que ser eso.

-Bueno amor, es muy normal que mi hermana pudiera quedar encinta, digo yo quede casi inmediatamente, porque ella tendría que ser diferente.

-Hijo, de verdad te dijo el médico que está bien, pregunto - el Sr. Briter.

-Sí, no se preocupe, es solo cansancio, es todo.

-Bueno nos retiramos, vamos Annie ya es tarde, mis padres ya se fueron.

Igual salieron Patricia con Stear para su villa…

-Hay Stear, mi hermano estaba muy afligido de verdad que se asustó.

-Sí, pero ya el médico le dijo que no es nada, debió ser el calor, además también acaban de llegar de un viaje y hacer una fiesta fue muy apresurado, lo bueno que tu abuela se fue a descansar temprano.

-Sí, vayamos a dormir que yo igual estoy cansada.

William, entro a la habitación...

-Creo que ya mejor me retiro, creo que ya es hora de que descansen, hija mañana vendré a verte.

-No, señora porque no se quedan, digo pueden quedarse en la habitación de invitados.

-No, hijo, no, ya mañana vendré con más tranquilidad a verla, si tocándole la cara, anda descansa, nosotros nos vamos, solo cuídala.

-Está bien pierda cuidado, cuando se encontraron solos…

-Amor de verdad te sientes bien, no se aun me siento preocupado.

-No estés así, estoy bien, anda ven a dormir conmigo.

Al siguiente día, William muy a su pesar se fue a trabajar, ya que aún se sentía preocupado, pero sabía que tanto su abuela como Paty, estarían al tanto, además su suegra igual iría para estar con ella.

Al pasar de los días, las cosas seguían mejorando ya Candy estaba más tranquila cuando de repente llego una visita inesperada...

-Hola Candy, ¿cómo estás? me dije tengo que ir a visitar a la prima, solo dios sabe ¿Cómo se encuentra? Me permites pasar, hay supongo que sí, verdad sentándose en la sala del salón.

-¿Qué quieres?

-Bueno querida, ya es hora que me pagues ese favor que me debes.

-Habla claro, de una sola vez.

-Bueno siendo así, está bien hablare claro, quiero que tu esposo invierta en los negocios de mi esposo.

-Pero esa decisión no es mía, yo no puedo influir en eso, el solo hace sus negociaciones.

-Hay querida tú con tus encantos, puedes hacer que el hasta me regale esta mansión, así querida, solo se sutil y dile que una inversión a la compañía de mi esposo para que logremos estar más unidos.

-Bueno y si el no acepta, digo él no es tonto, sabes muy bien como él es de perspicaz, así que no estoy segura de lograrlo.

-Bueno si él se enterara de tu idilio de amor, sabes lo que pasaría si William se entera, te pediría el divorcio de inmediato, te repudiarían, en fin, todo lo que puedas imaginar, supongo que el invirtió en la empresa de tu padre, te imaginas los dejaría en la ruina.

-Candy, solo se dejó caer en el sillón, un par de lágrimas caían por sus mejillas, pero tenía que jugársela, para que William, no se entere de esa verdad que le daba vergüenza. - está bien veré que puedo hacer, solo te pido que no digas nada, por favor.

-Bueno eso depende de ti, solo eso.

Ya cuando Eliza se fue, Candy se fue para buscar a Nancy, con los ojos llorosos.

-Pero señora que tiene…mire nada más porque tiene esa cara.

-Hay Nancy, me están chantajeando, que no sé qué hacer.

-¿Cómo? ¿pero por qué?

-Bueno porque la señora esa, que se acaba de ir me vio cuando yo, cuando yo, me veía con aquel hombre del cual estaba enamorada y ahora dice que, si no hago lo que dice, se lo dirá a William, la verdad es que yo tengo miedo que él se entere, tu más que nadie sabe cómo se pone cuando se enoja.

-Hay señora, como es que la vio, acaso usted se sigue viendo con él.

-No, como crees, si lo que menos quiero es que alguien más pudiera vernos, no además yo soy esposa de William y la verdad, me cuesta admitirlo porque el orgullo me gana, pero yo estoy enamorada de William, lo sé porque lo vi y no sentí nada.

-¿Cómo dice? Entonces si se vieron.

-Como no hacerlo, si es el esposo de mi hermana.

-¡Queeee! Hay señora cómo es posible eso, que acaso no había más jóvenes.

-Claro que sí, lo que pasa es que eso fue antes de que ellos siquiera se comprometieran y ahora pues, hay Nancy no sé qué hacer.

-Señora creo que si se arma de valor y se lo cuenta al señor le habla con la verdad, a lo mejor no se enoje tanto, digo usted le diría primero, a que lo descubra por la arpía esa.

-No, Nancy, yo no le puedo decir, no, eso jamás.

-Entrando el mayordomo, señora la buscan

-A mi ¿Quién?

-Dice que es su cuñado.

-¡Archivald! Aquí, que querrá.

-Señora no lo reciba, solo niéguese ya no le busque, una vez que el señor sepa que fue en su vida, se molestara mucho que usted lo reciba.

-Solo veré que quiere y le pediré que se vaya, que me deje en paz.

Candy, iba a su encuentro en cuanto la vio se abalanzó sobre de ella, para besarla, pero Candy solo lo esquivo, - no te me acerques.

-Candy, si supieras las ganas que tenia de verte a solas, que no me aguante a venir a verte, mi amor solo vámonos, déjalo mira podemos irnos a otro país, dejare Annie, como debí hacerlo, solo di que sí y yo preparo todo.

-Candy, solo lo miro con desprecio- como te atreves siquiera a venir a molestarme, tu decidiste el día que fuiste a pedir permiso para cortejar a Annie, así que no hay un después de eso, Archivald yo ya me casé y para bien o para mal, lo nuestro quedo en el pasado, entiéndelo.

-No, no es verdad me niego, ¿me vas a decir que lo amas? Tu no pudiste enamorarte de él, solo fueron unos meses.

-Pues ya ve que sí, me enamore de él, de su nobleza, de su calidad humana, de el en sí, soy feliz con él, acéptalo Archivald tu estas con mi hermana así que por favor vete.

-No, Candy, te escribí, te dije que si tu querías yo iría por ti, pero nunca lo hiciste.

-Porque había de hacerlo con lo feliz que estaba, tú crees que yo me iba a querer regresar, no Archivald y te pido de la manera más atenta que te vayas de mi casa.

Archivald, solo se abalanzó sobre de ella para tomarla de la cintura y susúrrale al oído- si no quiero, jamás te vas a deshacer de mí, yo voy a luchar por ti, sabes que lo haré así tenga que quitar de en medio a William.

Candy, se suelta de su agarre – lárgate antes de que te saque a patadas, no te quiero ver más.

-Hmm va ser muy difícil Candy, porque soy el esposo de tu hermana, así que nos veremos muy seguido Candy, mi preciosa, tomándole el rostro apabullando sus labios para darle un beso a la fuerza.

-Candy, estaba en shock, que debía hacer, si las cosas seguían así, ya no podría ocultarlo más, solo se sentó y se puso a llorar, en eso la abuela entro hasta donde estaba Candy…

-Dime hija ¿qué pasa?, vi que tu cuñado vino a visitarte, ¿acaso tu hermana se puso mal?

-He no, es solo que, bueno mi hermana con él bebe, me asusta que algo le pase.

-No te preocupes, ella estará bien, tranquila, anda ve a lavarte esa cara no tarda en llegar William y si te ve así, se pondrá muy triste.

-Sí, tiene razón, iré a arreglarme, se queda a comer con nosotros.

-Bueno si no incomodo estará bien, me quedare a comer, además tu cocinera hace cosas deliciosas.

-Está bien, pediré que coloquen otro servicio.

William, llegaba a su casa a comer y muy feliz que su abuela los acompañaba.

-Hijo como te va en el trabajo.

-Bien abuela, las cosas van muy bien, esperemos que no tenga que salir fuera muy pronto, aunque si es así espero que Candy me acompañe.

-Bueno hijo eso será solo si no está encinta, porque después ya no podrá ir contigo a ningún lado debes recordar eso, por cierto, hoy vino el hermano de Stear.

-Amor y eso, ¿acaso tu hermana está enferma?

-No, solo vino a saber cómo estoy ya vez por el desmayo y pues lo mando Annie, como ella ya no se puede ni mover.

-Pensé que pasaba algo con él bebe, pero me da gusto que no sea así.

-Sí, aunque déjame decirte que solo vino a poner nerviosa a Candy, le podrías decir que no venga a preocupar a Candy, hoy la encontré muy afligida por su hermana.

-Eso es cierto, tomando la mano a Candy…

-Bueno amor, es que es mi hermana es normal que me preocupe, además está por tener un bebe, eso me preocupa.

-Sí, pero tú no debes de preocuparte, eso es lo que menos quiero, hablare con él al respecto de esto.

-No, amor no es necesario, ¡de verdad! yo que me puse sentimental, solo es eso.

-Está bien, solo por esta vez, pero si lo vuelve hacer tendré una charla con él.

Archivald por su parte, también estaba muy metido en su cabeza como hacer para que Candy, aceptara ser su amante, si eso es lo que realmente quería y si no, se la llevaría de una para siempre, porque compartirla el solo pensar que William la tocaba lo enervaba, realmente lo ponía loco.

Al llegar a su casa, Annie ya estaba en su recamara, ya que ya no podía ni moverse…

-Hola ¿cómo estás?.

-¿Cómo quieres que este? Aburrida, tu madre no deja ni que me baje de la cama que, porque le va hacer daño al bebe, de verdad que esta situación me está afectando.

-No exageres, es por tu bien y lo sabes.

-No sé, cuanto más voy a soportar esto.

-¡Pues te aguantas!- gritándole – y no me colmes la paciencia porque de verdad que no respondo.

-Annie, solo comenzó a llorar de solo verlo como se ponía, ya no me quieres verdad, es eso, ya me dejaste de querer.

-No Annie, perdóname, es que, así como te pones, solo me sacas de mis casillas, pero no mi amor solo debes de tranquilizarte, mira una vez que nazca él bebe las cosas volverán a la normalidad, también estoy así, porque llevamos meses sin intimidad, supongo que es por eso, que tú también estas así.

-Sí, yo sé, pero es que tu mama, me dijo que a partir de los cinco meses pues que no podemos, que podemos lastimar al bebe, por eso es que ya no quise, pero una vez que nazca pues tu y yo podemos retomar nuestra intimidad.

-Si así es bonita, solo debes de calmarte, si besando su mejilla, bueno me iré a dormir a mi habitación, que descanses.

Candy, ya estaba en la habitación con William…

-Amor, ven te estoy esperando, necesito mi masaje.

-Hay ya voy solo deja y me desenredo el cabello.

-Mmm, me encanta verte como te cepillas el cabello, más cuando peleas con tus risos.

-Te burlas de mí sobre mi cabello, subiendo a la cama hasta donde estaba William.

-No, solo digo que me gusta verte, -comenzando a besarla - me encanta verte, desatando la bata para besar su piel expuesta de su bata, comenzando por los hombros.

-¡William!

-mmm…

-Y tu masaje…

-Olvídate del masaje, poniéndola debajo de él, para besarla con fervor y pasión, le encantaba cuando se predisponía para hacerle el amor, que el preludio que utilizaba para hacerlo era lo que más le encantaba, ya que la desnudaba con ansias, con pasión y se la comía besos, hasta dejarla completamente satisfecha, en donde los dos se entregaban a una pasión infinita.

-Candy, me encantas me gustas mucho, besando su cuello, para bajar a sus senos, besando, mordiendo y acariciando todo a su paso, hasta poder penetrarla y comenzar hacerle el amor como solo él sabía hacerlo, le encantaba escuchar los ruidos de Candy, sus gemidos, el placer mutuo que tenían en cada entrega, llegando al clímax de su entrega, con ese vaivén de sus cuerpos que ardían de pasión.

Besándose mutuamente sonriendo, hasta quedarse dormidos…

Así, pasaron los días Candy, recibía muy insistente a Eliza, que iba muy seguido, causando que Candy se pusiera demasiado nerviosa, cada vez que Eliza iba se ponía cada vez más insistente con la inversión y ella al no poder abordar el tema con William, la situación se ponía cada vez peor.

-Diario recibía una carta de Archivald, que le decía que la vería en algún lugar que aceptara a verse con él, igual chantajeándola, aunque se negaba, a veces se le aparecía en la mansión, cosa que ya no era tolerable, pero no sabía qué hacer.

El día del parto de Annie llegaba dando a luz en su casa, un varón al que llamaron Archivald Harry Corwell Briter.

-Los Corwell estaban felices, por el nacimiento y más que habían tenido un varón, todos saludaban a Archivald felicitándolo por su hijo.

-Stear, fue junto con Patricia para conocer el nuevo bebe y felicitar a los nuevos padres.

-William y Candy, también fueron, aunque Candy, todo el tiempo estuvo incomoda, con la presencia de Archivald, que no dejaba de desnudarla con la mirada, hasta William se incomodó así que solo estuvieron unos momentos y decidió que era preferible salir de ahí, ya lo había notado antes, solo que no quería hacer un escándalo, solo sintiéndose un idiota por sus celos.

Ya en la mansión, Candy noto molesto a William.

-¿Te pasa algo? en todo el camino no hablaste.

-No, no es nada, solo contéstame una cosa, ¿desde cuándo tú conoces a Archivald?

-Bueno desde niños ¿Por qué?

-No, por nada no me hagas caso, cosas mías.

-Oye amor, sé que no debo meterme en tus negocios, pero vino tu prima Eliza, platico conmigo sobre la empresa de su esposo y me dijo que si, podrían invertir un poquito en su empresa.

-Candy, en qué quedamos, que mantendrías alejada a Eliza.

-Amor, no solo me puedo negar ella ha sido bastante amable, además que te cuesta invertir en su empresa.

-Porque no, ya te lo dije tengo mis razones, dije no y tú no te metas en mis inversiones.

-Ha, así nada mas no me vas a tomar en cuenta.

-Candy, no voy a discutir contigo sobre eso, de verdad que no tengo ganas, dándole un beso en la frente

A veces Candy, tenía ganas de ser sincera con William y decirle como pasaron las cosas, pero su temor a perderlo, le ganaba más, era por eso que prefería callar.

Al siguiente día, recibía una carta de Archivald.

"Candy, más vale que te presentes en esta dirección, si no quieres que hable con William, de lo nuestro"

Candy, cada vez se sentía más acorralada, ya no sabía que más hacer, simplemente tras recibir esa carta, solo se le vinieron unas arqueadas que solo pudo llegar al baño, vomitando todo el desayuno.

Cuando se recuperó solo fue a buscar a la única persona que la podría ayudar…

-Karen.

-Amiga, mírate tu tan bonita, pero si hasta pareces una reina con ese vestido, pero dime a que debo tu visita.

-Necesito que me acompañes a ver a Archivald.

-¿queeee'? estás loca, noooo pídeme lo que quieras menos eso, sabes que si me ven mi esposo es capaz de matarme.

-Amiga por favor ayúdame, si no voy el hablara con William y yo tengo tanto miedo.

-Candy, habla de una sola vez con él, créeme él te va entender.

-No, lo conozco solo se va a enojar muchísimo y es capaz de dejarme.

-Bueno, que no es lo que querías.

-No, ya no, ahora lo amo, Karen me enamore de él y ahora ya no sé qué hacer.

-Candy, solo di la verdad, solo eso.

-No, él me va a dejar si yo le digo la verdad.

-Bueno y a que vas a ver a Archivald, el solo quiere que sepan que te involucraste con él, para desacreditarte Candy, no vayas y yo no te voy ayudar en eso, lo siento.

-Tienes razón.

-Sabes que, ve a tu casa deja que las cosas pasen y pues ni modo, si William se entera pues atente a las consecuencias, Candy solo habla con él, de verdad si él te ama te va entender.

Candy, solo tomo su auto y salió hasta la mansión, cuando llego las mucamas corrían de un lugar a otro, solo llevando sabanas para a villa de Paty, estaba a punto de dar a luz. Candy fue hasta la villa donde ya estaban los padres de Stear apoyándolo, un par de horas llegaba William, para esperar el nacimiento de su sobrino.

Cuando dio a luz a un varón, el cual fue recibido por los padres que estaban muy nerviosos, llegando Annie con Archivald igual con su bebe de casi un mes de nacido, los Briter ayudando a Annie con su bebe.

William, ahí volvió a notar la intensa mirada hacia Candy, que ella la esquivaba a como diera lugar pero que a leguas se le notaba que estaba incomoda, esta vez el noto algo más, que Archivald, buscaba cualquier momento para acercarse a Candy, pero no dijo nada, solo observo como el siempre hacia.

Quería saber hasta dónde llegaría Archivald que, si se atrevía siquiera a tocar a Candy era capaz de matarlo, Stear por estar con su bebe, esta vez no pudo persuadir a William.

-Amor, creo que debemos dejar a los nuevos padres descansar, ¿no crees?

-Sí, creo que sí, nosotros nos retiramos, creo que ya es hora de que descansen.

Los días pasaron y las damas ya se preparaban para el bautizo, ya Paty tenía un mes que había dado a Luz así que tenían pensado bautizar a los bebes juntas, como cuando se casaron, la fiesta la prepararían en la mansión.

En todo ese tiempo William, solo observaba las actitudes que tomaba Archivald hacia Candy, sobre todo como se ponía Candy de nerviosa cada que él estaba cerca, solo quería creer que la incomodaba con la mirada.

No había hablado de eso con Candy, porque sentía que era solo sus ideas, que quizás solo eran celos y más al verlo muy cerca últimamente, solo era eso, pero cada que los veía, intuía que Candy cambiaba le rehuía y trataba de no tenerlo cerca, ya que desde que ellos llegaban cada que el buscaba estar solo con ella, Candy solo actuaba muy nerviosa que hasta el semblante le cambiaba.

Candy, al pasar de los días se estaba poniendo pálida, tenía náuseas y se mareaba, una ocasión se desvaneció en casa de su madre, la cual a llevo con la partera.

-Pero mama, tú crees que ya este encinta.

-Casi puedo decir que si lo estas, solo mírate estas súper pálida, así se puso tu hermana, anda vamos te llevo.

-La partera la reviso y confirmo sus sospechas, estaba embarazada de aproximadamente dos meses, casi el tiempo en que habían regresado de su luna de miel.

- De verdad posando sus manos en su vientre, voy hacer mama.

-Sí señora, así que debe cuidarse, nada de estar con presiones descanse y trate de comer sano.

-Ya escuchaste hija, debes comer sano, platicare con la cocinera para que te prepare comida muy sana.

-Sí, hay mama, estoy tan feliz, un bebe de William y mío, sabes cómo se va a poner de contento cuando se lo diga, hay un bebe, un bebe.

-Si hija, tu padre cuando se lo diga, hay otra bendición se va a poner muy feliz, hay si vieras que apenas ayer me comentaba que ya solo le faltaba que tu tuvieras un bebe para poder irse en paz.

-Hay mama, que dice papa, si él va a conocer muchos más nietos, que le pienso dar.

Tampoco exageres Candy, un par de ellos y ya.

-Candy, solo miraba a su madre ¿Qué le trataba de decir?

Después de ver a la partera, Candy, regresaba a la mansión, pero ya la esperaba una visita…

-Señora su cuñado la espera.

-¿Qué? Porque lo dejaste entrar.

-Dijo que venía a ver a su hermano, después de eso, paso al salón donde dijo que la esperaría.

-Está bien, iré a ver que quiere, pero que sea la última vez que lo dejan pasar, llegando hasta donde estaba el salón.

-Vaya pensé que jamás llegarías.

-Déjate de juegos ¿Qué quieres?

-Ya te lo dije, que estés conmigo, vamos Candy solo déjalo, sé que no lo quieres, solo te casaste con él porque querías darme celos.

-Si eso fue al principio, pero ya no, así que te pido que te vayas.

-Candy, no me iré, si quieres podemos subir a una de las recamaras para estar juntos, yo no tengo problemas con eso.

-Sabes que, lárgate de una buena vez, cuantas veces te tendré que correrte para que entiendas que nunca estaré contigo, amo a mi esposo, eso no va a cambiar.

Archivald, se abalanzo hacia ella, arrinconándola cerca de uno de los pilares para tomarla de la cintura, susurrándole al oído, -vamos Candy, di que me deseas, que me amas, que nunca has dejado de hacerlo.

William, había decidido llegar un poco más temprano de lo habitual, estaba preocupado por Candy, en la mañana la escucho vomitar y de eso ya llevaba varios días, había decidido llevarla al médico para que la revisaran, después ir a comer algún restaurant y pasar la tarde con ella.

Cuando escucho unas voces en el salón, se acercó para saber de quien se trataba…

-Vamos Candy, no me digas que le dirás de lo nuestro a tu esposito, a que le temes, dime a que te deje, a perder esto, su riqueza, yo te puedo dar todo igual.

Aunque Candy trataba de liberarse no podía.

-Que no te importa Annie.

-No, no me importa para nada, solo me importas tú, posando sus labios, en los de ella, cuando ya la había besado, solo dime ya olvidaste mis besos, mis caricias, dime tomando su rostro con fuerza para besar sus labios.

Candy, por más que trataba de soltarse contra su fuerza solo no podía y el tenerlo cerca los nervios se apoderaban de ella que solo se quedaba estática.

William cuando escucho eso, solo entro en aquella habitación, así que era esto lo que te tenía tan nerviosa, era esto tú y el son amantes.

-William, no, no es lo que crees.

William, se abalanzo hacia Archivald para agarrarlo a golpes, tirándolo al suelo, donde lo comenzó a golpear, sin darle tregua, un golpe tras otro, dándole golpes con el puño cerrado – maldito como te atreves, dándole otros puñetazos en donde pudiera tenía ganas de matarlo.

Candy solo estaba en una esquina, sin poder hacer nada, cuando las mucamas al verlo comenzaron a gritar, Stear iba junto con George hacia el despacho buscando a William cuando vieron que casi mataba a Archivald.

-Por dios William déjalo, casi quitándoselo.

-Stear llévate a tu hermano, si no quieres que William lo mate.

-Déjame matarlo, casi luchándose contra George.

-Jajjajajajajja sonreía Archivald, es todo lo que tienes, es todo lo que piensas hacer.

-Cállate Archivald, eres un estúpido, llevándoselo a su villa.

-Candy, estaba en shock, ni siquiera podía moverse, no emitía sonido,

-William, cálmate ¡dios! pero porque lo golpeaste, tranquilízate.

-Ya suéltame George, que si no soy capaz de darte a ti también.

-Ya, tranquilo, debes calmarte, boletando a ver a Candy que estaba paralizada.

. William la toma del brazo, - ahora mismo me vas a decir, ¿desde cuando se ven a mis espaldas? ¿desde cuándo se burlan de mí?, dime Candy, ¿desde cuándo?

-Yo no, William, llorado, no hice nada, debes creerme, yo no.

-Sí yo los vi, Candy escuché cuando te decía que tenían algo, decían lo nuestro, claro por eso te ponías nerviosa cuando él estaba cerca, es el, ¡verdad! es el de las cartas, dímelo tomándola de los hombros para zarandearla, ¡dime!…

-George igual intervino, -por favor William la vas a lastimar puedes cometer una locura, señora por favor vaya a su habitación, después hablaran más tranquilos.

-Candy, solo subió las escaleras, cuando una de las mucamas grito, auxilia, auxilio, se desmayó la señora, la señora, la señora.

George, al escuchar eso, rápido subió a ver qué pasaba, Candy estaba en el suelo, la levanto y la llevo a la cama, pidiendo a una mucama que pidiera que viniera el médico.

-William, estaba abajo ni siquiera se movió de su lugar, no quería ni verla, su sangre le hervía del coraje y los celos.

-¡William! Candy no reacciona, mande a llamar al médico, de verdad que tienes que controlar, dime ¿qué paso?, ¿Por qué estas así?

-Solo me vio la cara George, ella solo se estaba burlando de mí, él siempre estuvo entre nosotros y no solo eso, permitió que el entrara a nuestra casa, ve a tu saber que más, que estuviera aquí me da mucho a que pensar, solo déjame matarlo, eso es lo que voy hacer.

George, solo trataba de contenerlo, ¡ya cálmate! tu mujer está arriba sin reaccionar apenas viene el médico, eso debe de preocuparte más, después cuando te calmes le pedirás las explicaciones que quieras.

-No es necesario con lo que vi fue suficiente.

-Solo viste lo que quisiste ver, ¡tranquilízate!, para que puedas hablar con ella, pero William estaba que se quería morir, se fue hasta su despacho busco la licorera para servirse un poco para solo se dejó caer en uno de los muebles con su vaso de wisky. Solo pensaba, desde cuando ellos habían tenido sus encuentros, si ya hacía tiempo que sabía que Archivald iba a la mansión con cualquier excusa, que cuando los veía juntos Candy se ponía nerviosa.

Eso solo quería decir una cosa, ellos eran amantes, la actitud de Archivald hacia Candy las intensas miradas, solo se agarraba la cara y las llevaba hasta sus cabellos, tenía que ser una pesadilla.

-William, ¿dime que paso? ¿porque te pusiste así?

-George, ellos son amantes, Candy solo me vio la cara.

-Pero muchacho ¿porque crees eso? debió ser que solo viste mal, debes hablar con ella, tranquilízate y ya calmado podrás hacer tus preguntas, pero solo si te calmas, ya vine el médico.

-William, solo dio un puñetazo en su escritorio.

-William, te vas a lastimar, si no te controlas no dejare que hables con ella, debe haber una explicación a todo, además no solo debes actuar de esa manera, tu mujer nunca ha tenido una mala conducta, creo que solo deben hablar, pero tranquilízate.

-Te juro que me estoy controlando, porque lo único que quiero hacer es matarla, si matarla con mis propias manos, rodando una lagrima en la mejilla.

-Toc, toc, toc.- señor el doctor está aquí.

-Sí que suba y atienda a la señora por favor, en un momento voy, decía George.

-Vamos a ver al médico, anda que Candy se desmayó y eso no es normal, debes pensar en ella antes de tomar una decisión, anda vamos subamos.

William, aun con todo lo que estaba sintiendo estaba preocupado por Candy, apenas iba a subir a su habitación, en eso una mucama le informo de una visita…

-De quien se trata.

-Señor es su prima Eliza, dice que quiere hablar con la señora.

-Dile que en un momento la atiendo, William bajo hasta el salón donde Eliza lo abordaba, quería vengarse de Candy, ya que no había logrado que hiciera lo que quería, así que ella iba con la peor de las intenciones.

-Hola querido ¿cómo estás?, supe que tu esposa se volvió a desmayar, no me digas que ya esperas el primogénito.

-Dime, de una buena vez ¿qué quieres?

-Hay no te pongas así, te saldrán canas.

-No, estoy para juegos, realmente di a lo que viniste y vete, sabes que tu presencia me incomoda.

-Sí, lo sé, pero te incomodara más cuando sepas que tu mujer te ha visto la cara todo este tiempo, porque ella no es tan pura como tú crees, sabes que te dije que ella te sacaría canas verdes, bueno no solo eso.

-Habla claro Eliza, porque créeme no estoy de humor.

-Bien, tu esposa tiene un amante con el cual se veía desde antes de casarse contigo, te lo iba a decir, pero siempre te negaste a ir a la casa a tomar algo, digo yo ahí hubiera hablado, pero ahora que se de quien se trata no puedo quedarme callada, sé que hasta convives con él.

William, la tomo del brazo, dime Eliza, ¿Quién más lo sabe?

-Hay me lastimas, auch suéltame …No, nadie más, solo que mi silencio tiene precio, sabes cuál es – sonriendo.

-Cuenta con eso, ahora dime de quien se trata…

-Archivald Corwell el hermano de tu cuñado y esposo de su hermana, que cosas verdad.

William, solo aspiraba el aire tratando de respirar.

-Hay, pero, solo te lo digo para que no te vean más la cara, sabes que eres mi familia y me dueles, ahora que no diga que si es que está embarazada que es tuyo, porque tendrás una duda muy grande, bueno te dejo, piensa en lo que te dije, sabes si dejaras que me acercara más a la familia trataría de ser más unida a ti.

-Solo vete, antes de que cometa una tontería.

-Auch, ya me voy ya dije lo que tenía que decir, saliendo de la mansión sabiendo que había logrado su cometido.

William, en ese momento sentía que su corazón estaba totalmente destrozado, Candy siempre le había visto la cara, si hubiera sido con alguien más, pero de quien se trataba hacia que se enfureciera cada vez más, solo de recordar lo que vio.

El doctor, atendía a Candy pensando que era lo mismo que le había pasado anteriormente, solo que, al hablar con Candy, ya presentaba otros síntomas, señora tranquilícese.

-Candy, al despertar no paraba de llorar.

-Señora debe de tranquilizarse, le daré un sedante para que duerma, si no se calma tendré que llevarla al hospital.

-No, ya me voy a tranquilizar.

-Bien, dígame tuvo alguna preocupación.

-Sí, asentando con la cabeza.

-El doctor, con la ayuda de una mucama la reviso, dígame tiene nauseas, mareos, dolores de cabeza, desmayos, todo le da asco.

-Sí, todo eso desde hace un mes aproximadamente.

-Bien su sangrado desde cuando no lo tiene.

-Bueno si estoy retrasada desde el mes pasado que no me llega.

-El doctor, checo su pulso y reviso su vientre, solo suspiro – señora usted está embarazada.

-Sí, ya lo sabía, hoy fui con la partera ella me lo dijo.

-Bueno saldré a decirle a su esposo, cuando el doctor salió miro a los dos hombres y se dirigió a William. - Señor Andrew, no sé qué paso, pero le sugiero que, por el bien del bebe la señora no debe alterar más, ella está muy asustada y eso puede hacerle daño al bebe.

-Perdón no entiendo ¿Cuál bebe?

-¿Cómo no lo sabe? La señora está embarazada, van a tener un bebe, felicidades.

Continuara…

Hola Chicas ya exploto la bomba, ¿Qué pasara? Con tremenda noticia, la suerte de Candy que esta mas negra que la noche, que solo no da una.

Creo que la inmadurez de Candy le cobro la factura muy alta, pero ella pudo solo sincerarse con William, creo que él no se hubiera enojado no como ahora, quizás hubiera cuidado más el hecho de no estar mucho con los Corwell, pero de ahí no hubiera pasado, pero ahora todo esto se puso color de hormiga.

Las veo hasta la próxima por la XEW, Radio.