Habían sido los peores días en la vida de Demelza. No podía recordar haberse sentido peor alguna vez. Ni cuando estuvo a punto de perder a Julia, ni cuando murió Jinny, ni cuando su padre la echó de la casa o su madre falleció. De alguna forma esto era peor. Luego de dejarlo a Ross en la clínica, porque eso había hecho, ella lo había dejado, Caroline se había instalado en Nampara para ayudarla. Ella trataba de hacer frente a la situación lo mejor posible, principalmente cuando estaba con los niños que no dejaban de preguntar adonde estaba papá, pero había momentos en que la situación la sobrepasaba. El viernes Dwight le había dado el alta a Ross, su amiga ya le había acercado a la clínica una pequeña valija con algo de ropa, y desde entonces no habían vuelto a saber de él. Demelza intentó no pensar, trató de borrar de su mente la imagen de su marido en la cama y Elizabeth sobre él, pero era casi imposible cuando sabía que él estaba con ella ahora. Al fin y al cabo Elizabeth había sido su primer amor, la mujer que lo había encarrilado cuando él estaba perdido. Ella había estado con él en sus momentos más bajos y lo había ayudado a salir adelante. Claro que luego le había roto el corazón y fue entonces cuando ellos se habían conocido y entonces fue Demelza quien lo había traído de vuelta a la vida. Despues del accidente, todo empezó como una amistad pero pronto se transformó en algo más. Y él nunca le mintió, nunca le ocultó lo que había sucedido con Elizabeth y aún cuando su matrimonio había sido apresurado y más por necesidad que por amor, siempre habían sido felices juntos. Pero ella sabía que Elizabeth estaba allí, en un rincón de su corazón, hasta que sin querer ella le había confesado que lo amaba y descubrió que su amor era correspondido por su esposo. Y luego, luego se había olvidado. Él le había hecho creer que ya no sentía nada por su primer amor, al parecer la había engañado.

Así pasaba las noches. Eran el peor momento. Daba vueltas y vueltas en la cama pensando, recordando, llorando, sufriendo. Y cuando lograba dormirse, inconscientemente su cuerpo se acercaba al lugar que él ocupaba solo para despertar y darse cuenta que Ross no estaba allí. Y que no estaría allí con ella por las noches, ni en los pequeños momentos que habían llegado a atesorar con el paso de los años.

El mismo día que a Ross le daban el alta, Prudie y Caroline la habían convecido de que se presentara a dar el examen a pesar de todo. Era, según le había dicho su amiga entre muchas otras cosas, algo para lo que ella se había estado preparando desde hacía tiempo, era su objetivo, el sueño de la 'Demelza sin Ross'. Estaba tan cerca de recibirse, solo dos examenes más y lo lograría. Lo que había hecho Ross no tenía que poner en riesgo su carrera, todo su sacrificio no lo merecía. Él había decidido acostarse con su prima y Demelza debía decidir seguir adelante, seguir luchando por ella y por darle un buen futuro a sus hijos, porque Ross sin ella estaría durmiendo en una zanja en menos de una semana. "¡Caroline!" Demelza la había reprendido, pero Prudie había acotado "Tiene razón Señorita Caroline, tiene razón. Cuantas noches en vela leyendo y estudiando. Eso lo ha hecho usted, no deje que ese bueno para nada se lo quite." Y Demelza había accedido, aunque sea solo para quitar de su mente sus problemas por un par de horas. Había aprobado con un mísero cuatro. La nota más baja de toda su carrera. Pero lo que más le dolió fue que al terminar de rendir su marido y sus hijos no estaban esperandola a la salida del campus. No mas flores, no mas ir a comer todos juntos tras dar un examen. Demelza volvió a Nampara más caída de lo que estaba.

Fue el lunes por la tarde que Ross le envió un mensaje.


Ross había estado internado hasta el viernes por la mañana. Tal y como Dwight le había dicho, no sentía ningún malestar. No físico, al menos. Demelza se había ido de la clínica el día anterior, "Esto se ha terminado." Había dicho. El no comprendió al principio. No entendió que 'esto' era su matrimonio. Estaba furioso. Con ella, con él mismo. Debería haberle dicho, ella debería haberle contado sobre el francés. ¿Cómo se le ocurre ocultarle una cosa así? Julia era su hija. Su hija. El debería haber estado allí tambien. Todo lo que había dicho, que no encontró la oportunidad para decírselo porque él estaba con Elizabeth, eran excusas. Eso no era cierto. El volvía a casa cada noche, pero ella se había comportado como una niña esos últimos días, cuando lo que tendría que haber hecho era decírle la verdad.

"¿Cuándo exactamente, Ross?" – le había preguntado Dwight después. Ross nunca había visto a su amigo así. Sus ojos oscuros, su voz restringida, intentando contener la furia que claramente sentía. "¿Durante el último fin de semana? ¿Mientras estabas en Trenwith en vez de estar en tú empresa?"

"¡Te acostaste con Elizabeth, Ross!" Casi que gritó cuando él intentó defenderse. "¿Cómo pudiste hacerle eso a Demelza? ¿Hace cuánto que sucede? ¿Desde cuándo son amantes?"

"¡No somos amantes!"

"Pero sí tuviste sexo con ella…"

"Eso… eso fue sólo una vez. ¡Pensé que Demelza me engañaba!"

"¿Y en vez de hablar con ella y de enfrentarla fuiste y te acostaste con tu prima? Ross… nunca creí que fueras tan idiota."

Sí, si no fuera porque Dwight era por naturaleza amable y sereno también podría haberlo golpeado. Después llegó Caroline arrastrando una valija tras ella.

Ella no estaba tan enojada cómo su prometido.

"Me decepcionas." Había dicho a modo de saludo y se había sentado a su lado. "Destruiste a una mujer que te amaba, que te entregó su vida entera e hizo de tu casa un hogar y te dio una familia. Te felicito. Espero que haya valido la pena." Habló con tanta calma que él no se atrevió a decir nada. Obviamente sus amigos estarían de su lado.

"¿No tienes nada para decir en tu defensa?"

"¿Estoy siendo juzgado?" preguntó irónicamente.

"Sí. Y yo soy juez y jurado, y no estás quedando muy bien, Ross. Acabo de pasar la mañana con tu esposa, está hecha pedazos…"

"Quizás no debería haberme ocultado su cita…"

"¡Te vio en la cama con otra mujer! ¿De verdad vas a seguir poniendo excusas? Sí, Demelza debió decirte lo de ese hombre, nos lo debió decir a todos, alguno de nosotros debió estar allí con ella. Tú debiste estar allí con ella, pero ¿por qué crees que no te lo dijo? ¿No vas a asumir la responsabilidad de nada? ¿Le vas a echar toda la culpa a ella? ¿A ella? ¿Quien cría a tus hermosos hijos, cuida de tu hogar, trabaja, estudia y maneja tu empresa cuando tú estás ocupándote de la compañía de tu amante?"

"Ella no es mi amante." Dijo entredientes, cansado de esa acusación.

"Sólo que lo es, por definición. Pasas tanto tiempo con ella, te fuiste de viaje con Elizabeth este fin de semana ¿acaso piensas que Demelza no se dio cuenta de lo que ocurría? ¿Acaso no entiendes porque ella estaría enojada contigo? Sin mencionar lo que ocurrió ayer…"

Él la miró. ¿Porqué Caroline era siempre tan razonable? Ross trató de explicar de nuevo lo que generó todo esto, volvió a hablar sobre Laurent, pero Caroline lo interrumpió y procedió a contarle todo lo que sabía sobre ese hombre. Por lo que sabía Demelza él ya debería estar de vuelta en Francia, por supuesto que su esposa no le diría nada a un extraño sobre su hija, el hombre ni siquiera sabía de la existencia de la pequeña. Nada había ocurrido. "Me lo debió decir de todas formas."

Caroline puso los ojos en blanco.

"¡Dios! Eres obstinado." Caroline se puso de pie. "Te traje algo de ropa. Demelza nos pidió si se podían quedar con nosotros unos días hasta que encuentre un lugar adonde quedarse…"

"No… ella… ella debe quedarse en Nampara. Los niños…"

"Por fin estamos de acuerdo en algo. Es lo mejor para los pequeños, deberías volver a pensar que es lo mejor para ellos."

"Yo nunca…"

"Ross, piensa en los últimos meses. Piensa en cuanto tiempo pasaste con ellos realmente. Cuantas veces fuiste a buscarlos a la escuela o jugaste con ellos. Yo estuve en el último cumpleaños de Jeremy, Ross. Llegaste tarde porque esperaste a Elizabeth en vez de volver a casa a ayudar a tu esposa. Piensa en eso, Ross, en vez de seguir echando la culpa a Demelza por algo que tú hiciste."

Ross no volvió a Nampara cuando le dieron el alta. En vez de eso se registró en un hotel y pasó la mayor parte del fin de semana bebiendo y tratando de asimilar que lo que Demelza, Dwight y Caroline le habían dicho era cierto. Él se había alejado de su familia. En orden de ignorar todos los problemas en Grace había descuidado a su familia también y en vez de hacer frente a esos problemas se había refugiado en la vida fácil de la Fundación de Trenwith, en la conocida compañía de Elizabeth, y se había alejado de Demelza.

Elizabeth le había enviado varios mensajes durante el fin de semana que él leyó pero no contestaba. El último había sido un mensaje de voz, diciendo que tenían que encontrarse, qué tenían que hablar sobre lo que había ocurrido y que debían hacer a continuación. El respondió a ese mensaje. "Tú y yo no vamos a continuar de ninguna manera." Fue algo cruel, después de todo fue él quien fue a Trenwith con una sola cosa en mente. Pero lo que Elizabeth pensara ya no le importaba.

El lunes cuando ya estuvo sobrio envió un mensaje a Demelza "¿Puedo ir a ver a los niños?"