El viaje del navío continuó y las jóvenes, habían despertado al día siguiente. Se veían muy perturbadas y pérdidas.
-Sean bienvenidas al Dragón Negro, jovencitas- mencionó el capitán frente a ellas.
Estaban abrigadas hasta las orejas y los dos muchachos que las asistieron, no se habían despegado de ellas, en ningún momento.
-¿Podrían decirnos sus nombres, chicas?- la novia del capitán se acercó a ellas con una taza de caldo para cada una -Bebanlo, las chicas y yo, lo preparamos para ustedes... Es para calentarse por dentro- asintieron y bebieron despacio.
-Mi nombre es Elizabeth... Eli, para ustedes y ella es Mai-
Las presentó la castaña de ojos azul profundo. Su amiga se veía shockeada, era la más afectada de ambas.
-¿Mai?- ella lo observó al joven que habló y que estaba a su lado, cuidándola -¿Te sientes bien?-
Apoyó una mano en el rostro de ella, que se había puesto pálido.
-Si, gracias- sonrió. Sus ojos, eran negros como la noche, al igual que su cabello -Tan sólo, estaba recordando lo que paso en el barco- limpió una lágrima de su rostro -Lo siento, todo fue tan rápido... Fuimos las únicas sobrevivientes. Logramos escapar en un pequeño bote-
-¿A qué se dedicaban?- pregunto el ladrón, mirando a la castaña de lindos ojos, llamada Eli -¿Cómo llegaron hasta la isla en donde las encontramos?-
-Éramos parte de un circo andante- contestó ella y apoyó la cabeza en el hombro de su amiga, hundida en el recuerdo -Yo era la encantadora del lugar, ayudaba al mago con su espectáculos y ella...- tomó la mano de la chica a su lado -Realizaba un espectáculo con alkaestria-
-¿Alkaestria?- la alquimista se acercó a ellas -Perdón, pero yo soy una alquimista y he leído un poco sobre la alkaestria, ¿Es cierto que proviene de Xing?-
Asintió y la hechicera, tan igual a su hermana, tomó una mano de cada una, para aplicarles magia de sanación en silencio.
-Si, mi abuelo era proveniente de allí y me enseñó todo lo que sé- sonrió triste -Llegamos a la isla, cuando nuestro bote fue destruido por una gran ola...Gracias por ayudarnos- miró a todos, agradecida.
-No tienen porque agradecernos. Mi nombre es Amaia- dijo comprobando los signos vitales de las chicas -Amador fue quien las encontró y las trajo hacía nosotros- miró los ojos de cada una y sonrió -Ya están mejor, estaban a punto de sufrir hipotermia-
-¿Quién es Amador?- cuestiono la joven Eli y miró a todos los presentes -¿Eres tu?- preguntó al hombre a su lado. Él sonrió.
-No, yo soy Horus y él es Osiris. Nosotros, junto con Amaia, cuidamos de ustedes- señaló a su primo y a la nombrada -Amador, es ese gran dragón rojo que ven allí-
Las jóvenes se pusieron de pie y se acercaron a él, que estaba en la popa del barco, junto a otros cuatro muchachos.
-Gracias por ayudarnos, amiguito-
La pequeña Mai, le acarició hocico con agradecimiento y ternura. Su amiga, por otro lado, lo abrazó. Los ojos de la cazadora cambiaron y las miró, inerte.
-No me agradezcan, hermosas jovencitas- el dragón hablaba a través de ella -Lo volvería a hacer de nuevo- la muchacha cerró los ojos y movió su cabeza -¡Odio que hagas eso!- golpeó al dragón, molesta -¡Ni Levi puede hacerlo!- tocaba sus ojos cansada -¡Silencio!- gritó -¡Él no es un pulgoso!- reclamó -¡Deni! ¡Calma a tu novio!-
Señaló a su prima tapando sus oídos y su novio, la abrazó riendo. Las dos nuevas integrantes de la tripulación, la miraron como si estuviera loca.
-Ya, ya- susurró la vidente -Esta bien, cariño- besaba la cabeza del dragón -No te enfades, pero tienes que comprender, que no puedo corresponderte...- pensó un momento -A menos que...Dante, Levi y tu, quieran compartirme-
-¡Ni lo sueñes! ¡Lagartija!- su novio Dante la cargó en sus brazos y la apartó de él -¡Ella me pertenece! ¡Maldito!- lo apuntó, molesto -¡No pienso compartirla contigo, ni con nadie!-
Advirtió. Pero una fuerza desconocida, arrancó a la muchacha de él.
-¡Has fila!- exclamó el hermano de ella sosteniendola en brazos -¡Porque es mi hermana y no se la daré a ninguno de los dos!- la abrazaba contra su pecho.
-¡Dejala! ¡Aren!- la hechicera intentaba que la soltara -¡Es una adulta déjala vivir en paz!-
Negó con su cabeza. Ella tiraba de los brazos de él, para bajar a su amiga, pero no pudo hacerlo, era muy fuerte.
-¡Yo te salvaré, primita!- exclamó corriendo hacía su prima, pero su hermano, la cargo sobre su hombro -¿¡Qué estas haciendo, Björn!? ¡Bájame!- él sonreía triunfal.
-¡Tu no te metas en esto!- gritó divertido -Es un asunto entre ella, su hermano y sus pretendientes- le palmeo el trasero -¡Enana entrometida!-
-¡Björn!- la alquimista se acercó corriendo a ellos -¿¡Qué crees que haces!?- él la cargo bajo su brazo -¡Bájame!- lo golpeó al igual que la cazadora -¡Gia! ¿Qué haremos?- Miró a su amiga en el hombro de él.
-No lo sé-
Respondió con pánico, mientras eran cargadas por el muchacho hacía otro lugar del barco. Su padre siempre hacía eso con ellas, cuando no querian obedecerlo.
-¿Eso es normal aquí?-
Pregunto una de las nuevas tripulantes al hechicero, señalando a las chicas que discutían con sus hermanos y eran defendidas por sus amigas.
-Oh si, Mai- asintió mirando a su novia aparentando los labios -Este lugar, está lleno de maniáticos y mujeres gritonas- sonrió.
-¿Mujeres gritonas? ¿Maniáticos?- cuestionó su amiga que acariciaba al dragón, mientras hablaba con el alquimista -¿Volvimos al circo?- indicó divertida.
-Créeme que si, Eli- agregó él, observando a su chica discutir en los brazos del vidente -Si él supiera lo que pienso hacer con ella, no la soltará nunca-
Murmuró apretando un pequeño anillo dentro de su bolsillo.
-¿Qué?-
Preguntó ella, pero él, ya se había marchado.
La noche había llegado y la tripulación, se encontraba muy tranquila, eso era algo realmente extraño en el Dragón Negro.
-¡Tripulación!- exclamó a los presentes -¡Cómo todos ustedes saben!- escuchaban atentos -En una semana, llegaremos a Valtandhers y las cosas serán muy difíciles allí...-
-Disculpe, capitán- interrumpió la nueva integrante de ojos claros y miró al resto, que se veían pensativos -¿Qué ocurrirá en ese lugar?- ella y su amiga, ignoraban el tema.
-Un demonio despertará allí- contestó el capitán. Su deber, era informar a las nuevas tripulantes sobre lo próximo -Y vamos a enfrentarnos a él-
-¿Todos?- preguntó con miedo la otra joven abriendo mucho sus ojos -Yo nunca he peleado con nadie y mucho menos, con un demonio, no se que hacer-
-No te preocupes...- su cuidador apoyó una mano en su hombro -Eli y tu, no participarán- eso la tranquilizó un poco.
-Ustedes se quedarán en el barco, en caso de que alguno de nosotros este herido y tenga que volver para ser atendido- secundó su primo y colocó una chaqueta en la encantadora -¿Mejor?-
-Si, gracias- sonrió con gratitud -No sé si temblaba de frío o por el miedo del momento- río nerviosa -Por cierto, ¿Dónde están la chicas?- sólo ellas dos estaban con los hombres.
-Están preparando la cena- respondió el ladron jugando con una daga de su novia -Hoy les tocaba a ellas. Además, nos lo debían por la paliza que nos dieron-
-Lo único que espero, es que no incendien la cocina- el cazador frotó su rostro, cansado -Mi hermana, es una piromaniaca-
-Ni me lo digas...- acotó el alquimista igual que él -Ella quería aprender la alquimia del fuego para poder controlarlo- miraba sus manos, orgulloso -Pero por suerte, nunca pudo hacerlo, no tiene el don-
-Eso es extraño, ¿No crees, Dante?- comentó su amigo -La mitad de su alma es de alquimista, gracias a su madre. Ella puede manipular todo tipo de alquimia, pero Ivi no- nunca la llamaba por su actual nombre, siempre fue Ivette para él -Pensé que alguna vez, ella podría hacerlo-
-¡Vaya! ¡Eso debe ser increíble! No me imaginé que eso era posible- indicó el vidente, sorprendido -No sabía que existían alquimistas con esas cualidades...- pensó por un instante -Bueno, hasta que conocí a las chicas- señaló con su mentón a la cocina.
-Si, lo es, Aren- afirmó él. Era la primera vez, que hablaba pacíficamente con ese hombre -Eyra, tu hermana, puede manipular cualquier arma del Milenio a su antojo, sin sufrir drenaje mágico y usar la magia astral, gracias a su padre- lo señaló -Pero no puede usar la magia del silencio, como su madre-
-Comprendo... Ellas heredaron los dones de sus padres o sea, de nuestras próximas vidas- el cazador, señaló a su amigo y a él mismo -Me alegro por eso, por otro lado, ¿Qué hay de ustedes?- señaló a ambos.
-Pues, no hay mucho que decir- acotó Seth y rascó su nuca -Orphen...- Miró a su hermano que se acercaba a él -Es considerado uno de los mejores hechiceros del continente. Él sobrevivió a la magia de la espada de Valtandhers, cuando tenía más o menos mi edad-
-¿De verdad soy tan poderoso en mi próxima vida?-
Él siempre quiso manipular magia, al igual que su abuelo y su padre. Por esa razón, coleccionaba libros y armas mágicas.
-Si, el mejor de todos, puedo decir...- respondió orgulloso -Fuiste entrenado en la torre, como un hechicero negro con características guerreras, por muchos años- relató -Hasta que decidiste marcharte... Algunos en ese lugar, te consideran una leyenda y más tu discípulo, que en esa vida, será Horus- el nombrado asintió, contento.
-¿Qué hay de mi?- preguntó Tristán a ambos -Me dijeron que soy un alquimista, pero nada más- aclaró con muchas dudas.
-Tu eres el alquimista más joven que ha existido en todo Amestris. Tu título oficial, es el de alquimista de acero- contestó su actual primo y futuro hijo.
-¿Alquimista de acero? Me agrada, suena poderoso, pero, ¿Por qué?-
-Perdiste un brazo y una pierna, al romper el tabú de la alquimia y fueron reemplazadas por partes de automail- mencionó incómodo -En fin, eres un gran alquimista, salvaste al país de caer en manos de un homúnculo que se transmuto en una piedra filosofal- sonrió con el pecho hinchado -Ah si y Osiris es tu hermano-
-Gracias por contarnos todo esto-
Palmeo la espalda de su primo en agradecimiento. En ese momento, dos de las chicas, Gia y Deni, precisamente, se acercaron a la mesa con un mantel en sus manos, mientras cantaban entretenidas.
-Cuenta el viento que la lluvia a la luna la escuchó...- tendió el extremo del mantel a su prima. La letra era muy alegre -Escondida entre las nubes, canturreaba esta canción - sonrió.
-Soy gentiles los amores si correspondidos son...- siguió la otra muchacha - Más no siempre son de ese color...- su voz, era más profunda que la de ella -De amor malherido este doncel...A arrancarse la vida corrió negro soto cruel...-
Extendieron el mantel sobre la mesa, dejándolo perfecto. Al igual que la divertida letra de esa canción.
-¿Por qué siempre cantan canciones tan extrañas?- cuestióno Aren y se acercó a su hermana -Sus letras son perturbadoras...-
-¿Perturbadoras?- cuestiono ella, pérdida -¿De qué hablas? Es una canción muy bonita-
-Si y un poco extrañas- agregó Björn y miró a la otra joven con reproche -¿Quién te enseñó esa clase de cosas?-
-Pues, mi madre y la tía Dea, quien más- contestó obvia -Ellas si saben lo que es la buena música- chocho puños con su prima -Deni, ¿Recuerdas la canción que mi padre le dedicó a mamá?-
-De hecho, no- entrecerró sus ojos -Recuerdo que tenía una letra muy linda...Cristián la cantó en el casamiento de mis padres, pero, nada más-
Los padres de la muchacha, se habían casado cuando ella cumplió dieciséis años y su hermanito Sebastián diez, en una ceremonia muy bonita.
-Yo si la recuerdo...- dijo su amigo Seth y le rodeó los hombros -Le robé las partituras ese día- rieron juntos con Dante.
-¿De verdad hiciste eso?-
Sonrió, cuando su amigo de ojos dorados, apoyó un brazo en ella. Los otros dos hombres, se habían marchado a la cocina, al escuchar a las muchachas discutir.
-Si, lo hizo...- asintió, cómplice -Yo lo distraje y él, las robo- su novia lo miró sospechosa.
-¿¡Cómo te atreves!?- lo apuntó divertida -Tu sabes la debilidad que tiene Cristián, hacía los descendientes de Xerxes- río con ganas, al igual que su prima.
-¿Y bien?- cuestionó la última y abrazó el torso de su amigo -¿Cómo es la letra, Seth?-
-Eso... Lo sabrás después- se acercó a ella golpeando su nariz -Pero...En punta en blanco diré, quisiera envolverte el cielo...-
Murmuró la letra guiñándole un ojo y una visión, llegó a la chica a su lado.
-Y en punta en blanco dirás, quiero morirme contigo...- empujó a su amigo con gracia, al recordar la letra con ayuda de la visión -Fue la mejor declaración de amor que el tío Keilot pudo hacer-
-Eso es cierto... Aunque un poco desafinada. Pero por suerte, Cristián estaba ahí- agregó el amestrisano.
Su prima estaba muy emocionada, ya que había compartido la visión con ella al tocarla.
-En punta en blanco diré...te voy a entregar mi vida- suspiró para no llorar -Quiero volver, me preocupa que los olvidemos-
-A mi también, primita- apretó sus labios -Lamento decirlo, pero nos estamos acostumbrando a vivir aquí- apoyó la cabeza en su amigo.
-Yo no quiero volver...- mencionó él y miró fijamente a su novia delante de él -Y lo saben, no soy feliz allí- su amigo lo miró molesto.
-Tu y yo, ya hablamos de esto, Seth- lo apuntó abrazando con fuerza a la joven junto a él. Sus ojos reflejaban dolor y tristeza -Tienes que volver y hacerte cargo de lo que hiciste- él agachó la cabeza, avergonzado.
-Dante, por favor, no es el momento...- interfirio su novia.
-No, Eyra. Deja de defenderlo- reclamó en el mismo tono anterior -Eres un adulto Seth y mi amigo, por esa razón, estoy diciéndote todo esto-
-Lo sé...- respondió cortante -Lo mismo te digo a ti y sabes a lo que me refiero, Dante- miró de reojo a la vidente.
Las jóvenes junto a ellos, los miraron sin comprender la situación. Ambos compartían un secreto y no se lo habían dicho.
-¿De que hablan?- cuestionó la cazadora observando al alquimista a su lado -Dante, tu y yo no tenemos secretos-
Hacía gestos para no matar al hechicero delante de él, había hablado de más.
-Luego hablaremos, Ivi-
Respondió seco y se alejó de ellos a paso molesto.
-¿Seth?- preguntó. Él no la miraba, ya que su vista, estaba dirigida a la espalda del alquimista -¿Hay algo que quieras compartir conmigo?-
-Más tarde te lo diré, Eyra... Lo prometo- la besó en la coronilla -Nos vemos-
Acarició los rizos de la otra chica al pasar y se encaminó en dirección a su amigo.
La cena había transcurrido en paz, aunque la tensión en el aire, era evidente para la tripulación.
-Bien, ¿Qué es lo que ocurre aquí?-
Preguntó el capitán a las brujas blancas, que asesinaban con la mirada a la hechicera frente a ellas.
-¡Que ella lo diga!- respondió brusca, señalando a su hermana -¡Coméntale al resto de la tripulación lo que pasa contigo, Ivette!-
-¡A ellos no les interesa lo que a mi me pase!- respondió furiosa -¡Y no me mires así, Aren!-
Espeto igual hacia él, que también estaba enojado con ella.
-¡Ivette!- golpeó la mesa con fuerza, la mayor de ellas -¡No sé si ignoras la situación, pero aquí, entre todos nos cuidamos!-
-¡Eso es cierto!- reclamó su otra amiga -¡No puedes hacer las cosas a tu manera, porque estas acostumbrada a eso. Somos una familia ahora!-
Su novio apoyó una mano en ella para tranquilizarla.
-Chicas, no sé que es lo que este pasando entre ustedes- hablo el ladrón, muy tranquilo, como nunca antes -Pero ellas tienen razón, somos una familia... Puedes contar con nosotros, Ivi- la nombrada cerro sus ojos con culpa y suspiró.
-Lo siento, pero es muy delicado...- bajó la cabeza -No puedo decírselos, discúlpenme-
Se puso de pie y salió de allí, seguidas por las demás.
-¡Va a volverme loco!- exclamó Aren, tomando su cabeza entre sus manos. Mientras Björn, frotaba su espalda como consuelo -Esta a punto de perder a los bebés-
Miró a su hermana que estaba teniendo una visión al respecto.
-Hace más de una semana que tiene hemorragias y no ha dicho nada- cubrió su boca por la impresión.
-Si, por esa razón, Eyra esta tan enojada- aclaró el cazador, apretando el hombro de su amigo -¿Ustedes pueden hacer algo, chicos?-
Señaló a sus dos compañeros con conocimientos en medicina.
-Lo siento, no conozco que hacer en una situación como esta- respondió y miró a su primo -¿Y tu, Horus?-
-Tampoco, tengo conocimiento sobre heridas menores, pero no sobre un caso como este- Contestó frustrado.
-Momento...- acotó pensativa -Mai maneja la alkaestria- la nombrada asintió -Ella podría hacer algo-
-Si, pero en su estado sería algo muy doloroso y sobre todo, peligroso- se estremeció -No estoy segura de hacerlo-
-Por favor, inténtalo- rogó desesperado -Son mis hijos, si esto continúa, podría perderlos- cerró sus ojos ante la idea -Y no solamente a ellos, ¿Comprendes?- la muchacha asintió.
-Ella es muy terca- Fomentó el capitán, acercándose -No se dejará hechizar y mucho menos dormir, para que la ayuden- agregó apretando un hombro del vidente -Tranquilízate, encontraremos una solución, Aren- miró a su hermano y al alquimista, que evitaban mirarse -Y a ustedes dos, ¿Qué les pasa?-
-Un problema a la vez, hermano- respondió cortante -¿No es así, Dante?- preguntó en el mismo tono.
-No empieces, Seth- lo apuntó con su dedo en advertencia -No voy a disculparme por lo que te dije, tu sabes que es la verdad-
-Lo sé, pero no tendrías que haberlo dicho delante de Ivette- lo miró aún peor que antes.
-Y tu tampoco delante de Eyra- contestó en el mismo tono -Todavía no he hablado con ella y tu te entrometiste-
Él abrió su boca para replicar, pero no pudo hacerlo.
-¡Basta!- gritó la vidente, exasperada -¡No soporto verlos pelear así! ¡Y menos por nosotras!-
Odiaba verlos así, eso la desintegraba por completo, sus nervios no eran de acero. Su prima, le tocó una mano para calmarla.
-Es suficiente- la sentó despacio -Luego los cuatro hablaremos de eso- miró severa a ambos -Por el momento, lo importante aquí es Ivi- observó a todos pensativa -¿Qué haremos?-
Sus ojos llegaron a su hermano, que parecía tener una respuesta.
-Tengo una idea...- dirigió su vista hacía una de las muchachas -Tu eres una encantadora, ¿Verdad, Eli?- ella afirmó -Perfecto, vamos a necesitar de tu ayuda y la tuya también, Mai-
