Este capítulo es continuación inmediata del anterior.

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Sansa la verdad no tenía ningún interés en escuchar lo que Bran tendría por decir, y continuó en el Gran Salón, interesándose en cuanta conversación se daba tan sólo para no meter más cosas en su cabeza esa noche. Nada de lo que Bran o El Cuervo de Tres Ojos dijera le iba a agradar, y eso lo sabía de antemano.

Su costumbre era dejar aquellas celebraciones lo más pronto que podía, pero lo menos que quería era estar a solas con sus pensamientos acechándola. Y ciertamente el príncipe y sus esposas eran buena compañía, en más de una ocasión escuchando la gracia en sus ocurrencias y comentarios, y fingiendo sonrisas porque la verdad no estaba para ello. Tyrion uniéndose a la mesa y ayudando a que hubiera más risas. Algunos Lords preguntándole por Humfrey y ella negándose simplemente, diciendo la verdad; no sabía qué se había hecho y vio que aquello le pareció a todos sus conocidos paradójico.

Muy bien sabía que mientras ella estaba aquí aparentemente perdiendo el tiempo él podía estar tramando en su contra. Pero lo conocía, nunca tuvo razón alguna para destacarse entre dos hermanos mayores, lo habían envuelto en una burbuja, era el preferido, era un buen hombre, no lo veía siendo capaz de una traición, claro que todo era posible. Y lo que más había que considerar era que cuando cualquier animal se sentía acorralado atacaba. Al mirar hacía la mesa del Dominio vio al padre aún presente pero no a la madre. Era el padre quien llevaba los pantalones en la familia, eso sí lo sabía.

Sansa vio a uno de sus hombres de confianza pasar en frente de la puerta, asintiéndole como saludo y se lo devolvió para luego tocarse fuertemente el puente de la nariz. Este dolor de cabeza no se le pasaría ese día, ya de aquello estaba al tanto. Vio a Olive dejar la mesa y después de unos minutos la vio regresando con Ser Brienne del brazo quien le dio a ella una sonrisa de respeto y se sentó justo a su lado cuando uno de los Lords le dio su lugar. Sansa le frunció el ceño extrañada y Brienne se encogió de hombros, "Aparentemente soy admirada por la esposa del príncipe." Dijo bajamente.

Sansa se sonrió, "¿Es eso difícil de creer?"

La presencia de Brienne a su lado no hizo nada para calmarla, nada lo haría y se tomó otro sorbo del vino que le habían servido, deseando que el tiempo pasara más rápido, ¿pero para qué? ¿para encontrarse sola en sus aposentos con el peso de sus decisiones encima? –No su peor decisión, ni más cruel, si servía de algo– ¿Para arrepentirse de no tomar acciones y terminar esa farsa de compromiso de una vez por todas? ¿Para esperar que la suerte que nunca había tenido le sirviera todo en bandeja de plata? ¿Para pensar las cosas no colocándole emoción a la situación, si no razón y cabeza fría, arrepintiéndose, decidiendo por anunciar ese matrimonio de una vez por todas la noche siguiente? …Pues aquel matrimonio sí era lo mejor para el Norte.

"Gané ese torneo hace dos años." Brienne respondió como si aquello no le hubiera causado placer. También muy al tanto del ensimismamiento de la Reina, quien parecía estar perdida en sus pensamientos.

"¿En serio?"

Brienne se sorprendió ante la pregunta de ¿Mariah? Y vio a Olive decirle bajamente que, por supuesto que lo había ganado, que no fuera irrespetuosa, lo que la hizo sonreír. Tomó aire, "Cómo si fuera difícil."

Bronn habló sin pensarlo, "No era difícil, esos caballeros no eran más que unos niñatos." Contestó haciendo uso del tira y afloja que se traía con la Lord Comandante y se sonrió cuando la vio sonrojándose, aunque también vio que su comentario no fue aprobado por la esposa del príncipe.

"Apuesto que le ganaría a usted." Olive contestó.

"No hay necesidad de apostar, mi señora, estos huesos ya no son sólidos como los de antes." Contestó Bronn para quedar bien, "Y mi comentario no quita que ella sea la mejor espada de Poniente. Es sólo que nosotros dos nos traemos una pelea velada…"

"No con malas intenciones, claro está." Añadió Tyrion con una sonrisa, "Si algo reconocemos todos es que la Lord Comandante se merece su lugar."

Sansa se disculpó después un buen rato. Tomando su decisión salió a buscar a Lord Humfrey, habiendo agotado las maquinaciones en su mente. La más baja talvez fue el habérsele cruzado la idea de enviarle una prostituta, ¿prostituto? A que lo sedujera sin él saberlo. Pero el Lord era respetuoso, no caería en ello, y mucho menos debajo de las narices de todo el Reino. No era una posibilidad y simplemente decidió dejar las apariencias y hacer los ultimátums y amenazas de frente. No le tomó mucho a uno de sus Guardas regresar hasta ella diciéndole donde estaba.

Lo encontró en un pequeño patio trasero, en frente de una fogata sobre un pedestal, sentado, piernas cruzadas, bebiendo vino y mirada perdida entre las llamas. Cuando la vio no hizo ni siquiera el intento de ponerse en pie, más al verlo servir otra copa de vino lo detuvo, "Esto se acaba. No hay marcha atrás." Dijo, sentándose a un lado de él, "Y no lo voy a pensar de más, para que no se vaya a repetir ni gaste su aliento haciéndome reconsiderarlo. Tan solo vengo a salvaguardarme de todas las maquinaciones que puedan venir por parte suya o de su familia."

De su familia. "…Quieren que la amenace con exponer algún trapo sucio." Y él definitivamente no servía para este tipo de cosas, "…Ser Podrick se me viene a la mente."

"Ser Podrick se ve involucrado en algo de esto, algo le llega a ocurrir, y creo que está de más amenazarlo con su pasado impropio." Quiso amenazarlo físicamente, recordarle lo que le había sucedido a Lord Baelish y a Lord Bolton, pero sabía que no había necesidad de ello. Él lo sabía. Ella no se cruzaría de brazos.

"…No tiene pruebas."

"Mi Lord Comandante, aquel Guarda de la Noche." No mencionaba a los contados Lords con quienes se le sabía involucrado porque a estos así les ofreciera dinero no admitirían aquello sobre ellos mismos. "Testigos convenientes para mí, lo sé, pero le recuerdo que tengo toda nuestra correspondencia hablando del tema, y así usted no haya firmado los primeros pergaminos sí lo hizo con los consiguientes. Y cabe notar que en todos la caligrafía es la misma. Los hice analizar."

De ello le quedaba duda, "Mi familia no lo creerá…Diré que es una artimaña de su parte." Ella no jugaba limpio era sabido en el Sur, con facilidad podía poner en cuestionamiento sus pruebas.

"No necesito que me crean, solo que lo pongan en duda…Si los investigadores de Lord Tyrion y los míos pudieron dar con información avergonzante también lo harán otros sabiendo ya qué y en donde buscar. Estar en mi contra simplemente no le conviene."

¡Lo sabía! Sabía que Lord Tyrion había estado involucrado de alguna forma en todo esto.

Sansa respiró profundo, "Así que juegue su papel que yo juego el mío. Póngase los pantalones, tome las riendas de su vida, opóngase al mal que su familia querrá ejercer en mi contra."

"…Es fácil decirlo cuando no está en mis zapatos."

"…Lo sé." Sansa le admitió simplemente, "Pero no es como si le estuviera pidiendo que revele su secreto. Yo se lo mantendré, tan sólo no caiga en las jugarretas de su familia de hacerme quedar mal delante del Norte. Los intereses a los productos importados pueden subirlos en dos años como estaba acordado desde un inicio, tengo tiempo para pensar en una solución. Pero podría destruir mi Reinado donde el Norte se entere de lo que usted puso sobre la mesa y yo rechacé. Así que usted está tan maniatado como yo."

"Usted pierde su pueblo entero, su Corona. Yo mi familia y respeto. A usted es la que le conviene seguirme en todo esto. Es quien más tiene por perder."

"Por eso estoy buscando una solución en que ninguno de los dos pierda mucho." Lo tomó de la muñeca, "Dígame, ¿estoy siendo irracional?"

"No." Le admitió sintiéndose derrotado, mirándola para después soltarse, "Mi familia no se quedará de brazos cruzados por más que yo trate. ¿Por qué es tan difícil entender aquello? Yo no quiero ir en contra suya, así como usted tampoco quiere ir en contra mía." Y nada más fue decir eso para ver la conmiseración en su mirada dejándola, su postura endureciéndose. La vio colocándose en pie. ¿Y había sido eso un truco?

"Entonces lo siento, pero yo ya no dejo que jueguen en mi contra." Lo vio desviar la mirada hacia el fuego, derrotado, "¿No se antepondrá a su familia porque una parte suya no lo desea o porque por más que trate no lo logrará?" la respuesta a esa pregunta no cambiaba nada, y no la debió de hacer.

"Lo voy a tratar, pero no le garantizo nada. Es una ofensa la que usted nos está haciendo."

"Lo sé. Y lo siento. Sé que yo misma soy la culpable de haberme buscado todo esto."

Subió las cejas, "Al menos lo admite."

Sansa le inclinó la cabeza, marchándose. En cuanto estuvo alejada lo suficiente le pidió a uno de sus Guardas que despachara un pergamino que ya tenía escrito hacia el Norte.

Aún con dudas en actuar de inmediato y sin avisarle a Lord Humfrey, le pidió a otro Guarda que buscara a Lord Hightower y lo llevara a la sala privada más próxima al Gran Salón. Estaba al tanto de que le iba a arruinar la vida a Lord Humfrey, pero preferiblemente la de él que la de ella, de eso no le quedaban dudas, pero sí remordimientos.

El Guarda desapareció casi de inmediato, dejándola con sus otros dos Guardas. En cuanto llegó al corredor principal se encontró con el príncipe, sus esposas, Lord Tyrion, Lord Bronn, y otro puñado de lords y ladies, aparentemente en su camino a dejar el castillo.

"Todo bien, ¿mi señora?" Quentyn le preguntó pues la vio alterada. Había estado por invitarla y a Humfrey en la salida que tendrían, pero su apariencia intranquila se lo impidió. Lentamente la vio pasar de cierta fragilidad a fiereza ante sus ojos. Sus rasgos pasando de encantadoramente delicados a agudos y fieros. De inmediato buscó a Humfrey con la mirada, encontrándolo ausente a ellos y a casi a media centena de metros mientras acababa con una jarra de vino.

Sansa sabía que era mejor esperar a tener en sus manos los pergaminos que acababa de pedir al Norte, pero de repente no se pudo esperar tanto. Ese era el momento. Si iba a cometer el error lo iba a cometer de inmediato y en un impulso. Ya no se podía echar para atrás después de haber arrasado con todo. "El compromiso se acaba de cancelar." Dejo saber simplemente, las palabras saliendo de su boca como pertenecientes a otra persona, el corazón entre sus tímpanos y su cabeza palpitando dolorosamente. Ausentemente notando a Lord Tyrion cerrando los ojos y maldiciendo bajamente. Las caras de sorpresa e incomprensión de los lords y Ladies, lord Bronn extrañamente sonriéndose, y antes de siquiera tomar en ello a cabalidad continuó su camino en un afán no queriendo escuchar cuestionamientos.

Apuró su paso y cuando mucho más adelante escuchó pasos acelerados a la distancia, se giró para ver a Lord Humfey que venía hacia ella corriendo, sus Guardas inmediatamente le dejaron entrever que no lo dejarían alcanzarla y se apuró más. El tercer Guarda esperándola afuera de la sala continua a donde se estaba dando la celebración, donde Lord Hightower padre la esperaba. Antes de cruzar la puerta miró hacia atrás, viendo a sus dos guardas interponiéndose en el camino de Lord Humfrey una y otra vez cada vez que éste trataba de pasarlos. Y tal vez fue por su estúpida conciencia que quiso actuar con cierto decoro y consentimiento de él que hizo una seña para que sus dos Guardas lo dejaran proseguir.

"¿Qué significa esto?" Lord Hightower preguntó tras salir y notar la escenita que se había formado. Pero al menos los únicos testigos de todo esto eran el enano y el mercenario que a ratos le servía de guardaespaldas.

Sansa pasó al hombre de lado, ingresando en la sala. Instantes después llegó Lord Humfrey junto con los dos Guardas, quienes también entraron, situándose cada uno a los lados de ella, el tercero unos pasos por delante.

"No puede hacer esto."

"Le di una opción y no la tomó."

"¿Qué está pasando?" preguntó Lord Hightower.

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Cuando dejó aquella sala lo hizo apretando la mandíbula y con el mentón en alto. Temblando y con arrepentimiento comprimiéndole el pecho, pero el peso sobre sus hombros habiéndola dejado. Ya la noticia habiendo corrido sobre el rompimiento de aquel compromiso, no hubo nadie que se le interpusiera en el camino, ni siquiera sus propios asesores quienes la miraban con descontento mientras escuchaba los murmullos a su paso.

Lord Tyrion le sacudió la cabeza y caminó hacia la sala, después de unos pasos Sansa se detuvo y le pidió a uno de sus Guardas que lo acompañara y lo protegiera si lo veía necesario. No se giró a mirar detrás de ella, y por eso no vio a Lord Tyrion negándose a la presencia de Lord Bronn en aquella sala, y aceptando mejor la del guarda que ella había enviado.

El príncipe, seguramente fue quien se le acercó a Lord Humfrey a preguntarle por la ruptura de su compromiso, dándole así la sorpresa de que ella había adelantado los planes sin su consentimiento. Más no era eso lo que le preocupaba. Era no haber tenido en cuenta la negociación que tenía pendiente con el príncipe. Se preguntó si aquel negocio se derrumbaría. Lo que no la dejaría mejor parada con los asesores que estaba tratando de evadir.

Y para evadirlos que mejor que los aposentos privados del Rey. Pasó por delante de los propios, continuando su camino, no deteniéndose. El Rey quería hablar con ella, ¿no? La mejor forma de rematar esta madrugada, ese día. También era una hora indecente y lo que una parte suya buscaba era que El Cuervo de Tres Ojos ya se hubiera ido a descansar.

Vio que sorprendió a los Guardas de él al no esperar ser anunciada, y siguió a la antesala, sus propios Guardas tampoco siguiéndola. No se anunció y abrió las puertas de par en par, viéndolo girarse desde la ventana. "Aquí me tienes…" Su mirada fija, tan profunda como vacía era enardecedora, "El prospecto de un nuevo invierno me mantuvo ocupada hasta ahora." comentó con ira.

"…Tienes buenos abastecimientos," respondió, señalándole hacia un asiento, y en vez de verla sentarse la vio buscar con la mirada por una jarra de vino, la cual no había. Y de las cuales la había visto abusando constantemente esa noche. Una parte suya se dijo que esto sería mejor dejarlo para otro día, pero era imperativo que ella estuviera al tanto de lo que estaba sucediendo. ¿Pero de qué le servía hablarle así como estaba si su atención no estaría en lo verdaderamente importante? Aunque la sabía no estar tan bebida como para poder tomar la información que le iba a traspasar, pero sí estaba alterada, "Ve a descansar, mañana podemos hablar."

"…Ya estoy aquí. Ya estás aquí." Y cual paradójico era que sentía sus emociones consumiéndola y estaba buscando compañía, cualquier clase de compañía con su hermano quien no poseía emociones. A veces eso le agradaría; no sentir. No sentir absolutamente nada. Le haría la vida y sus decisiones a tomar más fáciles.

"No, vete a descansar. No te veo como para–"

"–He tenido un día horrible Bran, terminémoslo de rematar de una vez." Volvió a buscar por vino, "Sorpréndeme porque estoy segura que lo harás."

"Es sobre tu seguridad y te necesito con tus cinco sentidos." Sabía que ella no jugaba con su seguridad y la vio cerrando los ojos pesadamente, sacudiendo la cabeza, como queriendo aclararse de esa manera.

"Estoy bien." Si tan solo un poco extenuada emocionalmente, pero no era como si a él le viniera a importar.

Bran frunció el ceño, "No estás bien."

Se carcajeó, un sonido extraño mezclado con un sollozo que no pudo contener, "Desde la primera vez que dejé el Norte." Y decidió echarle lo mismo en cara, aunque sabía aquello no provocaría nada, "Y tú estás peor que yo, hermanito. Vamos, dilo, ya estoy aquí, no me hagas perder el tiempo. Cuéntame para que me querías."

La había notado alterada, pero no agitada como se demostraba en el momento. Quiso ver qué le había sucedido para dejarla de esta forma, pero ella siempre le decía que no se metiera en su pasado, así que evitó hacerlo.

Viendo que el silencio incomodo se prolongaba prosiguió, "¿Has notado que en tus pergaminos me llamas hermana cuando te conviene? ¿Por qué tratas de manipularme con sentimentalismos que no posees?"

Fue cuidadoso en su forma de expresarse, "Me importas, estoy muy al tanto de que eres una de las pocas personas que se preocupa sinceramente por mí, y no por el Rey. Y en lo más profundo de mi ser a ratos me pesa no ser la persona que una vez fui. No poder sentir como antes…devolver tus afectos de la forma en que esperas..." La vio levantando el mentón no tan sutilmente, y después sus ojos humedeciéndose.

De nuevo, una mezcla entre un sollozo y risa defensiva dejándola, "…Cielos, este día en verdad está siendo demasiado…¿cierto?" Se secó las lágrimas antes de que estas la fueran a dejar y decidió continuar con el díita, "Honestamente, no puedes ver el futuro, ¿verdad? ¿Ni lo que piensa la gente?"

"…Si estuviera cerca de un Arciano mis poderes se hubieran afianzado más, talvez para poder ver algo del futuro, pero no creo que para ver lo que piensa la gente."

Sansa le asintió, "…Sólo para que lo sepas, acabo de finalizar mi compromiso con Lord Humfrey." Vio que aquello lo sorprendió, y lo vio manteniéndole la mirada profundamente tanto que la incomodó, sus ojos de repente colocándose en blanco, "¡Que no hagas eso!"

Una sala mayormente oscura, tres personas en la sala, los humores demasiado subidos, pesados, acusaciones de ella manipular a un hijo para obtener lo deseado y después descartarlo y humillarlo, y a la familia completa también. Sansa dejando al hombre gritar, estallar en rabia, llamarla por vulgaridades e incluso fútilmente tratar de acercársele, hasta que decidió revelar el secreto del hijo. El hombre no creyéndolo y el hijo negándolo. El padre llamándola aprovechadora y haciendo amenazas. Sansa demostrándose calmada, dejando al hombre nuevamente desatarse para después anunciarle que tenía pruebas a las que no se podría hacer el de los ojos ciegos de la doble vida de su hijo.

El padre pidiendo aquellas pruebas y El Cuervo de Tres Ojos viendo en el rostro de Sansa que cometió el error de no tener las pruebas a la mano. Y ella más bien prosiguió a hablar, a contar todo lo sucedido en El Muro. Los nombres de algunos lords que le habían mencionado sus investigadores. Le comentó como el propio Tyrion también lo había mandado a investigar y como había dado con la misma información que ella. Lord Humfey, defendiéndose. Fútilmente.

Sansa tomándose un respiro para colocar sobre la mesa lo que esperaba sucedería de ahí en adelante, de los Hightower callándose lo de la colaboración para el Norte que nunca llegaría a cambio de ella no divulgar la información sobre Humfrey. El padre balbuceando y acercándosele enfurecido. Los Guardas de ella bloqueándole el camino y él no dejándose, luchando con estos mientras Humfrey le pedía que se detuviera y al final lo tomaba de los brazos sólo para el hombre girarse hacia su hijo y de un golpe en el mentón mandarlo al piso mientras ahora se desquitaba físicamente con éste.

Sansa quedándose atónita al no ver a Humfrey defendiéndose sino dejándose, cubriéndose y podía defenderse…pero no lo hacía. Con cada puño viendo gotas de sangre manchar la alfombra, los muebles. A su orden dos Guardas separaron al padre del hijo. Humfrey y ella compartiendo una mirada mientras el hombre forcejeaba. Sansa notando el odio hacia ella para decidirse que era suficiente y marcharse.

"¡Bran que no hagas eso!"volvió a escuchar a Sansa en el presente, pero fue fácil ignorarla.

Lord Tyrion entrando, midiendo los daños en el mobiliario. Y después un padre desilusionado y avergonzado, un hijo destruido. El padre preguntándole de frente si venía a arreglar el problema que la puta les había dejado encima, lord Tyrion recordándole que era la hermana del Rey. Y que el Rey sabría muy bien como todo esto se vería reflejado en él, y que se adelantaba a hablar en sus intereses de querer mantener la buena relación con los Hightower.

Lord Humfrey acusándolo de haberse confabulado con Sansa, Tyrion desmintiendo aquello, pero admitiendo que sabía que ella le había propuesto finalizar el compromiso públicamente y en conjunto, y que había sido absurdo de él no haber tomado aquella oportunidad. 'Pero estoy seguro que podemos llegar a un nuevo consenso entre nosotros. Uno que involucre que nadie más se dé cuenta de la situación de su hijo y de la ayuda que le iban a propiciar al Norte. ¿Dígame Lord Humfrey, qué tal le suena un puesto como Embajador del Dominio aquí en los Seis Reinos? ¿Y Lord Hightower, que tal unas concesiones para el negocio familiar?'

Sansa vio los ojos oscuros de Bran regresando, frunciéndole el ceño y quedándosele mirando. "…¿Cometí un error?" se atrevió a preguntar, pues sí alguien lo sabía sería él.

"Sí. Tu compromiso no duró ni siquiera una noche. Será algo que siempre te perseguirá."

Con lo absurdidad del comentario no supo si ponerse a reír o llorar, lo que hizo fue rodarle los ojos con poca paciencia, entendiendo que él no le contestaría sobre las ramificaciones políticas, "…Hay cosas peores que me persiguen." Se alejó de él, Bran debía de tener un gabinete con alguna botella de vino, se puso a buscar, abriendo mueble tras mueble sin su autorización, "El azar aplastante de toda la situación al menos me hizo caer en cuenta que no quiero un matrimonio. Que nunca lo querré. Y esa es una finalidad."

"Lo que no te deja muchas opciones para un heredero. Y ya te lo he dicho, y no soy el único que lo ha hecho; eres el futuro de la Casa Stark. Del Norte……" ella le sacudió la cabeza como quien se negaba a pensar en ello, "…Además, en tus manos también está el prolongar esta sociedad entre nosotros dos."

Sansa sacudió la cabeza con más vehemencia, de repente perdiendo la poca compostura a la que quería aferrarse, "¿Por qué el resto de nuestra familia pueden ser desastres ¡y yo soy la que me tengo que comportar apropiadamente!?" se escuchó reclamando, por fin estallando, dejando de contenerse, "El tío Brandon dejando bastardos regados por todo el Norte. Nuestra queridísima tía Lyanna huyendo con un príncipe casado y con familia sin importarle las guerras y devastaciones a las que sometió a un continente entero. Padre dejándole creer a madre que prefería a su bastardo que a ella. Robb casándose con una extranjera sabiendo lo que estaba en juego. Jon enamorándose de una tirana y entregándole el Norte por el que a mí me…sometieron y humillaron. Arya metiéndose con un bastardo y luego largándose. ¡¿Porque soy yo la que todos siempre miran para seguir con lo establecido?! Y a la que todo el mundo decepciona cuando no lo hago. ¡¿Cómo es justo eso?!" las lágrimas ahora corriendo libremente por su rostro mientras se ahogaba con su llanto.

"Mmm" El Cuervo de Tres Ojos no respondió, evadiendo mirarla y prefiriendo el silencio a decirle que la vida simplemente no era justa. Pero Bran Stark era otra cosa, un destello de conmiseración lo hizo despertar, "La vida que te tocó no ha sido fácil, Sansa, y lo siento. Pero te ha hecho fuerte y quien eres; sabes eso."

No deseaba esas palabras, quería respuestas, alguien que le brindara su apoyo, ánimo, y se sentía como una niña mimada y estúpida aquí esperando que él le proveyera algo que ni siquiera sabía necesitaba. Se limpió la cara con ira y bruscamente mientras lo veía apartando la silla de ruedas, colocando distancia entre ellos. Leyendo en eso se fue a marchar, pero de repente él la tomó del brazo con una fuerza que no sabía poseía.

Bran con su otra mano le hizo una seña a uno de los guardas que había estado pendiente de todo. Éste llegando en un instante, "Tráigame a un maester, de inmediato." Pidió sin romper la mirada con ella. Y la tomó del brazo con mayor firmeza cuando la vio que se fue a negar. "No estás bien." Le dijo, y su tono de voz falto de calidez sabía que no era lo que necesitaba para su cooperación. Así que lo cambió y la soltó un tanto, "Déjame cuidarte. Cómo cuando era niño y me cuidabas." Vio que la hizo hacer una pausa ante aquellas palabras y continuó, "Sí lo recuerdo. Cuando jugabas conmigo. Cuando cantábamos. Cuando las septas se negaron a que siguiera buscándote para dormir contigo porque me daba miedo la oscuridad, cómo me dijiste que me escondiera debajo de las cobijas donde los monstruos nunca me encontrarían. La felicidad que te dio al verme regresar a Invernalia." Hizo una pausa muy bien medida, apelar a sus emociones ayudaba, y no quería hacerla llorar, pero aquello era lo que estaba provocando, de esta forma sabía que la estaba convenciendo, la tomó del brazo nuevamente, "Necesitas descansar, este día, estos meses, han sido demasiado para ti…Estar de vuelta en este lugar que te causó tanto dolor. Con un hermano que no sabe sentir. Todo te está abrumando. Y ese dolor de cabeza, le pediré al maester que te dé algo," se afanó cuando la vio que se fue a volver a negar, "no para dormir, no. ¿Está bien?" no esperó a su respuesta. "Descansarás en mis aposentos, tus asesores y Lords no se podrán presentar ante estos a preocuparte, a reclamarte. Necesitas descansar, ¿está bien? Descansar para ver todo bajo una nueva luz." No tenía un buen presentimiento de lo que sucedería si ella se marchaba.

Sansa se tocó la frente fuertemente, su llanto no habiendo parado, "No necesito tu lástima. La de nadie."

"No es lástima. Me preocupas."

Sacudió la cabeza, no queriéndose dejar convencer.

"No estás en capacidad de dejar esta sala. Harás algo estúpido. Cometerás un error. No estás en cabalidad de pensar claramente..." un accidente podía ocurrir. Todo eso lo sabía porque sabía del pasado y éste tendía a repetirse.

Se quejó bajamente porque sabía que era verdad; no estaba con la disposición de aguantarse a nadie. Ni siquiera a sí misma.

"Sansa déjame cuidarte, ya que no pudimos cuidar del otro antes."

Si ese no era el golpe que necesitaba no sabía cuál era, su pecho constriñéndose bastante y aun así se negó a continuar llorando, no podía derrumbarse más de lo que lo había hecho. Estúpida, emocionalmente, aceptó, porque la verdad no tenía a ninguna otra parte a la cual ir, en la cual esconderse sin que nadie saliera a buscarla. Escuchó a Bran en voz alta llamar a otro de sus Guardas, y pidiéndole a ella que los siguiera, "¿A dónde?"

Le dio una sonrisa que sabía era plácida, "¿En verdad crees que duermo en mí oficina?"

En medio de sus emociones Sansa exhaló en gracia, se limpió las lágrimas que no paraban de dejarla, "…Eres tan raro que no me extrañaría." La sonrisa que él le devolvió la hizo ver que apreció su comentario, y sin decirle nada más él buscó su mano. Y tan solo ese gesto le dejó ver cuán mal estaba porque volvió a empezar a llorar desconsoladamente.

Y marchar a su habitación hicieron, el maester llegando momentos después mientras doncellas no pertenecientes a ella también aparecían, destendiéndo la cama, alistándola, trayendo comida y una tina.

Todos se marcharon de nuevo prontamente.

Bran le señaló a la comida y ella se negó, luego señaló a la tina, "Haré que una doncella venga a ayudarte mientras yo voy a solucionar unos asuntos."

Sansa respiró profundo, "¿Con el Dominio?" no fue sorpresa alguna verlo asentir. "…Siento los problemas que mi presencia te está ocasionando." Porque sabía que problemas se vendrían.

Si tan solo supiera. "Descansa."

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Más descansar era algo que Sansa no podría hacer, no con tanta pensadera. Después de su intranquilidad no dejarla y de caminar de lado a lado se decidió por sumergirse por completo en la tina por un buen rato.

Al escuchar que tocaron a su puerta miró hacia esta con cierta incertidumbre pues estaba completamente sola, no doncellas, no Guardas, no sus Guardas. Estaba a punto de colocarse la bata que había estado usando por la mayor parte de la noche cuando escuchó una voz familiar, Lady Rose.

Sansa se cubrió simplemente con la toalla y entre abrió la puerta, "Váyase." Sintió su garganta constriñéndose nuevamente, "No la quiero aquí. Dígales a mis asesores que no necesito vigilantes."

"…Su hermano fue el que me pidió que viniera a hacerle compañía." Le dijo simplemente y tomando la puerta con la mano para que ella no se la fuera a cerrar en la cara. Nada más verle los ojos rojos y la cara hinchada era saber que no estaba bien, y lo dudó por unos momentos, "¿Todavía le es tan difícil creer que me preocupo sinceramente por usted, mi señora?"

Mismas palabras que Podrick le había dado antes.

Le mantuvo la mirada, incomodando a la jovencita, y después de unos instantes la dejó proseguir. La vio que llegó con una fresca bata de dormir para esa noche, o lo que quedaba de ésta. Se cambió en aquella bata, pensativa, y estudiando a su acompañante, "…Ya no estoy acostumbrada a que nadie se preocupe por mí." Le reveló simplemente. Y nada más fue decir eso para sentir sus emociones desbordándose nuevamente. Se escuchó sollozando altamente, y se tuvo que sentar en la cama, cara escondida en sus manos. De repente sintió a la jovencita colocándole una mano en la espalda, lo que la hizo llorar incluso más.

Lo que era estúpido porque todo esto no ameritaba llorar.

Y ahora lo estaba haciendo en el mismo lugar donde la destrozaron, donde mataron a su padre ante sus ojos, donde se dio cuenta del brutal asesinato de su madre y hermano. ¿Y cómo una persona normal se recuperaba de aquello?

Simplemente no lo hacía.

Y ciertamente las vivencias de este día no se podían comparar con aquellas, y eso la enojaba más.

Estar llorando por haberle destruido la vida a un hombre que era bueno y que no se lo merecía, por el malentendido con Podrick, por haber antepuesto razones personales y miedos por sobre su pueblo, por Bran, o la ausencia de éste. Por lo derrotada que se encontraba en cuanto a todo.

¿Cuándo fue la última vez que lloró? Que verdaderamente lloró.

No lo recordaba.

Y sintió a Lady Rose abrazándola entre más sollozaba, y se dejó, girándose y devolviendo el contacto porque sospechaba que eso era lo que necesitaba. Lo que había necesitado por tanto tiempo. Contacto.

Y lloró, lloró, lloró hasta cansarse, creyendo haber terminado para volver a comenzar.

En su mente una y otra, y otra vez, reviviendo sus tragedias incluso las que había decidido borrar de su memoria y ser, porque por alguna razón quería hacerse sentir mal, y porque aún quedaban tristezas y lágrimas en ella. Lady Rose no diciendo ni una palabra, ni siquiera cuando el llanto pasaba y quedaba algún semblante de paz y calma…para volver a empezar minutos después.

Lady Rose la dejó ir cuando la Reina sin palabras se zafó y se metió en la cama, mucho rato después de que todo esto hubiera empezado. Sorprendida de que alguien pudiera llorar tanto, sufrir tanto, y no la dejó sola. Apagó unas cuantas velas y abrió un poco más la ventana, y se sentó en un cómodo sillón en un rincón. Sabiéndola no quedarse dormida porque la escuchaba volviendo a llorar, aunque esta vez sus sollozos eran más apaciguados y calmados.

Sansa no supo después de qué tanto no lo pudo aguantar más, no soportando el dolor en la cabeza, éste habiéndose multiplicado con la lloradera, "…La cabeza me va a matar." Dijo, con una voz ronca tan diferente a la suya.

Entre las tinieblas vio a la Reina colocarse en pie, yendo por su vestido y se le interpuso en el camino. "¿Qué hace?"

"No me puedo quedar aquí, quieta y llorando." Necesitaba hacer algo para no pensar, pero no sabía qué.

Lady Rose de repente se encontró alarmada, "¡No!" se escuchó exclamando, su voz rompiéndose. Su instinto diciéndole que tenía que detenerla, que algo sucedería si la dejaba marchar. "No." Repitió con mayor firmeza y tiró del vestido para que la Reina lo soltara, "Usted no está en ninguna capacidad de marcharse, mi señora. Lo sabe."

¿Lo sabía? Se preguntó soltando el vestido. Acababa de vender al Norte, así que ya no sabía nada.

A Lady Rose la desconcertó verla quedarse quieta y en silencio, no anteponiéndose ante ella. Con dudas la tomó del brazo, halándola con ella, a su paso dejando caer el vestido en la tina para que no lo pudiera utilizar, la guio hasta la mesa, la Reina no sentándose mientras ella destapaba la bandeja y el olor a comida inundaba el lugar. "Coma, le va a ayudar."

"…No tengo apetito."

"No es para el apetito, es para el dolor de cabeza…Mi madre dice que nada como una buena comida después de una buena llorada…" peor fue escuchar a la Reina riéndose ante sus palabras.

Recordó a Shae convenciéndola de que comiera en los días venideros después de que se dio cuenta de la muerte de Robb y su madre. De pronto la madre de Lady Rose tenía razón. No estando convencida Sansa se sentó y empezó a comer sin ganas, pero después a cada cucharada su apetito abriéndose, y continuó comiendo, comiendo y complaciendo a la jovencita. A quien sabía afectada con su comportamiento, porque de hecho también la había sentido llorando con ella, y el recuerdo de aquello solamente la hizo querer llorar más.

Y volvió a comenzar, aunque no tanto como antes. Vio a Lady Rose retirándose unos cuantos pasos mientras ella acababa el plato aun llorando. La vio mezclando en un vaso de agua unas gotas de algún medicamento y no le preguntó qué era antes de tomarlo. Si era para el dolor de cabeza, si era para dormir, si era para no volver a despertar, todas eran razones válidas y perfectas para beberlo.

En silencio caminó hacia la cama, la jovencita justo detrás suyo y la sentía observándola mientras se acostaba. Suponía que en lo que quedaba de la madrugada ella no le quitaría el ojo de encima, "Colóquese cómoda, acuéstese conmigo." vio que la sorprendió con el pedido y Sansa sabía que estaba borrando un límite, pero la verdad era que no quería sentirse sola y la niña había probado serle siempre leal y hasta quererla.

Lady Rose se encontró balbuceando, no sería de la Reina compartir la cama con ella, no lo veía como algo impropio, más como una falta de respeto de su parte aceptar, "…Es la cama del Rey." Sacó como disculpa.

"Sí." pujó con cierta gracia ante su ocurrencia, "Le apuesto a que usted será la primera y última mujer en la cama de mi hermano." Aquello iba como broma a expensas de Bran, y próximamente escuchó un quejido de vergüenza e indignación que la hizo sonreírse.

"…También está usted…" contestó sonrojada y para matar su vergüenza, pero después de haber dicho eso notó lo absurdo de sus palabras.

"Mmm, nosotros dos no somos Targaryen, o Lannister." Abrió más el tendido en dirección de Lady Rose como invitación, "Vamos, acompáñeme."

Lady Rose dudó por unos instantes para luego asentir, sintiéndose tanto incomoda como privilegiada. Con tensión se empezó a quitar el vestido y corsé, y cuando se metió a la cama la Reina no se le acercó, pero sí la tomó del brazo.

"¿Extraña a su madre, a su familia?"

"…Sí." Contestó Lady Rose, esperando que ella empezara a llorar de nuevo, pero no lo hizo.

"…Yo también."

"Lo sé." Esperó unos momentos para continuar, "No le di nada para dormir, solo para el dolor de cabeza. Sólo por si se lo estaba preguntando, mi señora." Se tensó cuando la sintió inclinándose y dejándole un beso en la cabeza.

"…Lo siento por tanta lloradera." Escuchó a la niña sonriéndose ante sus palabras.

"¿Quiere que la abrase? ¿Cómo lo haría con mi madre, con mi hermana?"

Nunca se hubiera podido traer ni a pedir, ni a hacer aquello. "No me voy a marchar después de que usted se duerma."

"…No lo pedía enteramente por eso." Contestó con la verdad y aun avergonzada.

Sansa asintió, para luego dar su respuesta, "Por favor." Sus lágrimas ahora siendo menos constantes, pero sabiendo que Lady Rose sentía sus sollozos mientras la abrazaba.

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"No llores pajarito. Tus lagrimas no funcionan conmigo."

"Mi madre me amaba, como estoy segura tu madre lo hacía contigo. Jaime me amaba a su manera. A veces creo que el amor no sirve de nada en las funciones que como regentes debemos desempeñar. El amor es un lastre. Una carga a llevar. Un inconveniente que nos impide continuar el camino."

"Al final de mi vida descubrí que estar sólo hace las cosas más fáciles, no hay nadie fastidiándolo a uno, quitando el tiempo y mente de los asuntos importantes. No hay necesidad de preocuparse por seres queridos, por las repercusiones ante las decisiones que uno toma. Se es libre de cierta manera."

"Lamentablemente soledad no es algo para lo que todos estamos hechos. A mi pesar yo nunca supe como estar sola. Y tú, aunque has aprendido, tampoco estás hecha para ello, añoras la familia que te quité, y la que aún te queda. Las pocas amistades cercanas a tu corazón que has hecho en el camino."

"Hay vacíos que nunca podrán ser llenados."

"¡Te dije, no más lágrimas!"

"En mis peores momentos también deseé que hubiera algo que me quitara mi dolor. El poder sentir nada...hay que admitir que mi sucesor se ganó un premio con ello."

"Tener seres amados solo es doloroso y difícil a ratos. Pero más doloroso es no tenerlos. Yo también sé de perdida, pero la gente lo pasa por alto."

"Siempre me tienes en tus sueños cuando te cuestionas a ti misma o cuando estás por hacer algo que va en contra de quien eres. ¿Lo has notado? Incluso yo sé que no quieres estar sola, pajarito. Añoras una familia, y puedes tener la propia, nadie te lo impide, excepto tu misma y tu honor."

Sansa había estado escuchando atentamente, "…No sé porque la tengo a usted en mis sueños, cuando desearía que fuera mi madre…"

"Tu madre no te hablaría de la forma en que te hablo yo. Con la verdad del mundo. Ese es un problema con las madres –incluso las despiadadas como yo– queremos envolver a nuestros hijos en una burbuja para que nada los lastime. Yo lo hice con Tommen y Myrcella. Joffrey también."

"Nunca le habría hablado a Myrcella de usar su mejor arma. Y con Lord Humfrey muy pocas veces lo tendrías que haber hecho, aún queda en ti una niña tonta. Podrías haber abierto las piernas, cerrado los ojos y en tu mente viajar en otra dirección, como la mayoría de las mujeres nos hemos forzado a hacer en alguna ocasión, como ya lo has hecho antes. Pero no. Antepusiste tus terrores por sobre el Norte, y eso te va a costar caro. La vida en el peor de los casos. Lealtad. Tu palabra ahora significa nadaaunque tampoco es la primera vez. Pero me pregunto, ¿vale la pena? Él nunca te tocaría sin tu consentimiento, no te traería dolores de cabeza en cuanto a sucesiones, no trataría de anteponerse por sobre ti… ¿Vale la pena dejar eso y por qué? ¿Por un terror que un bastardo sembró en ti?

Un matrimonio es una farsa. ¿Qué más te hubiera dado presentarte ante unos Dioses en los que no crees y mentir? No has crecido, no has aprendido nada si colocas tus miedos incluso por encima del Norte que tanto amas. El Norte que te protege."

"La cagaste. El error de hoy ha sido monumental."

"Un pequeño empujoncito, porque no es un consejo, ya se te habrá cruzado por la mente, pero si no lo quieres perder todo tienes que jugar el papel de víctima empoderada y traicionada. Exhibe sus trapitos al sol para que todos los vean –no solo sus padres–, y quedes así como la pobre inocente que ambos sabemos distas de ser."

"Tu honor lo perdiste hace mucho, qué más da en seguir traicionándolo. Con hacer correr el rumor no lastimas más que a ese bufón y su familia. Recuerda mis palabras; primero tú, segundo tú, y tercero tú. Ese es un buen consejo, ¿no?"

"¡No más lágrimas! Ya lo hecho, hecho está. De nada sirve seguir llorando. Llorar no te va a ayudar a confrontar tus errores."

"Eres la llave del Norte. La sangre de Invernalia. El futuro de tu familia. ¡Escúchame! Mañana negarás aquellas palabras, me renegarás a mí, pero somos mujeres y lo único que tenemos por certero es que se espera que pongamos a uso nuestro vientre. Negar aquello es simplemente negarse al futuro. Y negarse al futuro es querer tapar el sol con un dedo."

"No cometas errores."

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Las llamas danzantes que rompían la oscuridad en frente de él era talvez lo más interesante que había visto en toda su vida.

Nunca antes un objeto inanimado llamándole la atención como aquello, haciéndole perder el tiempo con las imágenes sin forma que veía aparecer. No supo que tanto tiempo estuvo con su mirada puesta en aquellas llamas, muy al tanto de porque estaba ahí y prolongando el momento.

Y cansado de prolongar aquel momento actuó con impulsividad, entre las yemas de sus dedos el mechón de cabello, sobándolo entre estas por una última vez como despedida y lanzándolo a las llamas antes de disuadirse a sí mismo de no hacerlo. Viéndolo arder de inmediato y de repente inundando sus alrededores con un olor fuerte y nauseabundo que no tuvo en mente, y que lo hizo retirar varios pasos.

La oscuridad empezó a dar paso a claridad en aquella madrugada tormentosa y tomó fuertemente en su mano la pequeña bolsa de cuero donde todos los pergaminos de ella estaban guardados.

Si aquella despedida se hubiera dado con buenos términos estaba seguro de estar releyéndolos antes de deshacerse de estos, o no deshaciéndose de ellos.

Una parte suya aún se resistía a quemarlos, sabía que en un futuro se arrepentiría, pero esto era para lo mejor, lo sabía. Un adiós definitivo. Volvió a dar unos pasos hacia las llamas, tragándose el olor a cabello quemado aún en el aire, y en otro impulso emocional aventó la bolsa al fuego. En un principio no la vio arder como se había imaginado, y nada sucedió aparte de las llamas propagarse lentamente a los alrededores. Uno, dos, tres latidos de su corazón, humo empezando a salir poco a poco, otros latidos de su corazón y "¡Maldita sea!" se dijo, rápidamente metiendo la mano al fuego y dándole una manotada a la bolsa de piel, sacándola de esa forma de en medio de las llamas. Prosiguió a seguirla por el piso, y a zapatazos apagar el fuego, su mano ardiendo, pero al menos tuvo en mente no agarrar aquella bolsa. Aun así, con el manotazo que le dio fue suficiente para que el cuero derretido se pegara a sus dedos y ardor hirviente se propagara por todo su ser. Primero se extinguió el fuego de la bolsa que el ardor de su mano, y en cuanto estuvo totalmente seguro de haber apagado las llamas, en dolor caminó hacia la cantimplora con ale que había estado a su lado y se echó el contenido en la mano para que el líquido le calmara el dolor. El contenido de la bolsa teniendo que esperar para verificar por su estado.

Blandió su mano en dolor por un buen rato, viendo el cuero derretido pegado al dorso de dos dedos, tendría que buscar a los maesters. Con cada segundo el día aclarándose más, esperó por varios minutos a que la bolsa se enfriara lo suficiente para poder guardarla dentro de su jubón.

"¿Qué putas es ese olor?" Bronn preguntó al olor hacérsele reconocible. Vio a Podrick girándose hacia él, pálido, su cabello a la altura de los hombros, suelto y desarreglado, ojos adormilados, dos bolsas grandes y oscuras bajo aquellos ojos. "¿Contento por su Reina?"

"…No necesito esto hoy, mi señor." Le molestó que su tono de voz saliera quejumbroso y casi rogándole. Y se tomó unos instantes para respirar profundo y darse paciencia y valor para escuchar las burlas que se vendrían a continuación.

Bronn se quejó mentalmente al notarle la pena al caballero; la fría Reina del Norte, ¿pero acaso no estaba al tanto de la noticia? "¿Qué? Creí que estaría contento."

"Sí, dichoso." Contestó con sarcasmo y pasándolo de lado.

Bronn lo alcanzó a tomar del brazo mientras se cruzaban, haciéndolo detener, "¿No está contento de que la Reina cancelara su compromiso?" preguntó, mirándolo a los ojos y vio la sorpresa en estos, aunque no el destello de esperanza que se esperaba, "¿Qué? No me diga que no se daba cuenta."

"¿Es una broma?" se decidió a preguntar, pues por el más corto de los segundos sintió cierta esperanza ilusa y pasajera, pero si era una broma su corazón se volvería a hacer añicos y no estaba seguro en poder contenerse de caerle a golpes a Bronn por jugar con él.

"No una que me podría imaginar. El compromiso no le duró ni un día." Ni once horas, ya algunos Lords habían sacado la cuenta en burla. Al verlo quedársele mirando le dio una palmada en el hombro, también notando que el olor a quemado provenía de él. "Vamos a emborracharnos toda la mañana para celebrar que todavía tiene una oportunidad."

Podrick no sentía que tuviera mucho que celebrar, pero escuchar sobre aquella cancelación le brindaba cierta clase de zozobra, reivindicación, "Si ella canceló ese compromiso no fue por mí." La conocía lo suficiente como para saber que no había sido así. Y sólo tras un par de segundos en los que vio a Bronn sonriéndole fue que calló en cuenta de que prácticamente le admitió al hombre que sí tenían algo. Habían tenido, se corrigió.

"¿Y porque más iba a cancelar ese compromiso? Lord Humfrey es el partido, mierda, incluso yo le brindaría a una de mis hijas, o a las tres, si estuvieran en edad de merecer."

Podrick lo ignoró, pero sabía que no había cancelado el compromiso por él. Lo había cancelado por ella misma. Por sus dudas. Por su temor a un matrimonio.

Le dio otra palmada en el hombro, esta vez más fuerte, como para hacerlo despertar momentáneamente de su borrachera, "¿Qué le he dicho del amor?"

"Que no vale la pena."

"Mírese como está todo perdido por una mujer." Le comentó, "¿Me va a decir que vale la pena?"

La pregunta lo hizo detener y balbucear. ¿Había valido la pena? Todas esas conversaciones, momentos cómplices, besos a escondidas, saberse siendo querido por ella…

Al ver lo que no sabía la respuesta se dio la vuelta para acompañarlo, "Vámonos a beber su despecho."

Podrick lo siguió sin duda alguna, pero volvió a sentir el dolor en su mano que no había desaparecido, "…Tengo…que visitar a los maesters primero…" levantó la mano, mostrándosela.

"A ver, déjeme ver." Y Podrick dejó que le estudiara la herida, Bronn se quejó bajamente en cuanto vio el cuero derretido y quemado pegado a la piel, aquello iba a ser doloroso de remover. "…Va a necesitar bastante ale y vino para eso. Usted ya está a mitad de borracho. Cuando esté a punto de perder el sentido lo llevo donde los maesters."

Podrick vio la razón en ello y le asintió.

Mientras caminaban por los pasillos hacia los aposentos de Bronn éste lo preguntó, "…¿Me va a contar cómo el mejor amante de Poniente entero, Ser Podrick puto Payne, logró seducir a la mujer más prominente, fría y distante de todo el continente?…" vio al caballero girándole los ojos, "¿O fue al revés? …Lo que no lo deja tan bien parado a usted y sus proezas, pero eso no quita que toda esta situación deje de ser entretenida."

"¿Qué razón dio ella para romper el compromiso?"

Bronn sabía que Podrick no iba a hablar, pero de nada había perdido con intentar, "…No se han dado razones por parte y parte. Todo el mundo anda especulando. Ahora tome mi consejo, no la vaya a ir a buscar déjela sufrir unos días, hágase necesitar."

"Usted en verdad no la conoce."

"Eso mismo dice Lord Tyrion." Se rio ante la cara de Podrick, y le dio otro manotazo en la espalda, "Pero mírela, abriéndole las piernas igual que lo han hecho el resto de mujeres en su vida."

Podrick se quitó bruscamente el brazo de encima, empujando al hombre, "Ella no…¡Ella es una dama!"

Se carcajeó, "Para pena suya, supongo."

Podrick exhaló, dispuesto a continuar bebiendo solo.

"Deberíamos invitar a Lord Tyrion a beber con nosotros. Ya serían dos hombres despechados por la misma mujer."

"Él no está despechado por Sansa." Nunca la había querido al menos no como lo hacía él.

¿Y era Sansa? "No realmente, ahora mismo lo que seguramente querrá hacer es ahorcarla. Le ha traído bastantes problemas al Rey, y por ende a su Mano." Entraron a la habitación de Bronn y caminaron a la mesa. Donde varias jarras ya los esperaban.

Se sirvieron la primera tanda y se sentaron, "…Y usted está bastante contento por eso." Lo notaba. Todo esto parecía entretenerlo y divertirlo.

"Sí, una afrenta a los lords más estirados del Dominio que están en mi contra siempre será un triunfo para mí. Gracias Ser Podrick."

"¿Qué?"

"La Reina lo eligió a usted por sobre Lord Humfrey."

Podrick se quejó, "No hable bobadas, mi señor."

"Sólo prométame que le dará mis más sentidos agradecimientos a su Reina en la forma de una formidable revolcada." Se rio cuando Podrick le aventó encima el contenido de la copa de vino, "¿Qué?" se puso en pie, "es lo menos que ella se merece tras traerse todo este escándalo encima."

Vio a Lord Bronn despojándose del jubón manchado y sirviendo otras dos copas de vino. Podrick tomó de ésta en silencio. Cansancio, derrota embargándolo nuevamente. Apoyó la cabeza contra el respaldar de su asiento, cerrando los ojos.

De repente una mano acariciándole la oreja y enredando los dedos en el cabello suavemente, la boca de ella sonriente y los ojos sumamente cristalinos con la luz del día mientras se agachaba a besarlo. Él ayudándola y guiándola a que se le sentara encima mientras no interrumpían el beso lento y suave, los brazos de ella tomando acomodo sobre los hombros de él cerrando el espacio entre sus pechos, los brazos de él rodeándola de la cintura.

La voz de Lord Bronn sacándolo de sus fantasías.

"Lord Tyrion también me mandó a cuidarlo, ¿sabe? Lord Humfrey está al tanto de lo suyo con la Reina, y nuestro amigo no descarta que el Lord o su familia busquen desquitarse con usted por eso." Vio que sus palabras no alarmaron a Podrick.

Podrick levantó las cejas, "Mmmm," se inclinó a llenarse otra copa, esta vez de ale.

"No tiene por qué preocuparse," aunque no se veía preocupado, había tomado aquella información como simplemente decirle la hora. "Tengo el corredor entero cuidado por mis hombres." Verlo encogerse de hombros y tomarse de varios sorbos profundos el ale lo hizo carcajearse, "O ya sabe, siempre podemos dejar el castillo, nos vamos al mejor burdel de la ciudad, y pedimos dos o tres parecidas a ella. Para que se desquite."

Podrick dejó que el hombre hablara hasta que se cansó de que él no le respondiera a nada, "…Ella tiene una teoría. O dos." Comenzó y vio al hombre frunciendo el ceño, "De que mi reputación más bien me la hicieron Lord Tyrion y usted confabulados para que en mi juventud me quedara más fácil conquistar mujeres."

"Patrañas."

Podrick pujó con gracia al ver la reacción desconcertada de Lord Bronn.

"¿Por qué haríamos algo así? ¿Porque querríamos pavimentarle el camino a alguien con algo por lo que nosotros hemos sufrido?"

Podrick se encogió de hombros, "La otra teoría es que fue Lord Baelish ordenándole a sus prostitutas el renunciar al dinero y crearme mi reputación…para que así yo siguiera visitando los burdeles y empezara a contarles a ellas los planes de Lord Tyrion para el Reino y así Lord Baelish darse cuenta."

Bronn frunció el ceño por unos momentos, pensando en el acertijo que Podrick le acababa de dar y luego se carcajeó, "¡No! Usted es ¡Podrick puto Payne! Ella solo está celosa, o incomoda, y quiere auto engañarse con que usted no tiene su reputación merecida. Mujeres."

Podrick se sonrió ante aquello, "¿Pero la tengo?"

Bronn le rodó los ojos viendo a Podrick entrando en dudas y conversaciones de borracho cuando el mismo no estaba ni a mitad de alcanzarlo. "No deje que una mujer lo haga dudar de usted mismo." Cogió la copa enfrente suyo y la llenó hasta el borde, proponiéndose a alcanzar al guarda en su estado.

"A veces por la forma en que habla de ellas o las trata me hace preguntar porque no le gustan las mujeres."

"Bien," se subió las mangas de la camisa, "sólo sirven para una cosa. Y si usted pensara lo mismo no estaría pasando por las que está pasando hoy. Así que dígame quien de los dos está equivocado."

"Cuénteme, ¿qué mujer lo lastimó tanto para hacerlo pensar tan mal de ellas?"

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A/N: La catarsis de Sansa, algo que sentía necesitaba y por lo que sé me van a llamar Malefica XD.

Sobre Sansa cancelando su compromiso la misma noche que todo el mundo se dio cuenta de éste, bien, está basado en un hecho de la vida real que leí una Reina hizo alguna vez. Tristemente no encuentro la fuente donde leí aquello o qué Reina fue, lo he buscado pero no lo encuentro, y no fue algo que simplemente me inventé para meter a la historia.

Saludes!