Bella dobló las camisetas que acababa de sacar de la secadora mientras escuchaba interesada.
-...Y llevaron a los chicos a la patrulla. - Edward enfatizó su gran final con una risita burlona.
Su madre por otro lado negaba indignada mientras colocaba más ropa en la lavadora con la ayuda del muchacho que cargaba la canasta llena de ropa.
Era extraño como parecía una escena normal de una familia hablando de su día a día.
- No entiendo que pasa con los chicos de ahora. - empezó su madre. - Agarrarse a golpes por una tontería como esa.
- Los chicos de ahora son tontos, mamá. Se pelean incluso por apuestas.
Su madre la miró confundida. Edward se tensó y alejó la mirada.
- En mi escuela un grupo de chicos a veces se reunen en el receso para golpearse y el ganador se lleva parte de las apuestas.
- Espero que no estes metido en esas cosas Edward. - su madre lo alertó mirándolo seriamente. - Podrían expulsarte.
Bella quiso reír al verlo nervioso. Estaba segura que no lo expulsarían por algo así, no lo expulsaron cuando le reventó la nariz a Simon Connor porque le pareció muy ñoño, o cuando golpeó tan fuerte un casillero que terminó derribando la puerta.
- No señora Swan. No me meteré en problemas. Lo prometo.
- Eso espero. Además como te dije antes es hora de que te enfoques en tus notas.
Ahí si Bella no pudo evitar soltar una pequeña carcajada.
- Y va también para ti señorita. Tus notas no han sido las mejores últimamente.
Se sonrojó avergonzada. Y espero la risa burlona del cobrizo pero cuando lo observó vio una mirada preocupada.
- Si ya no trabaja podrá enfocarse. - agregó él suavemente.
Su madre le dio una mirada preocupada y entonces supo que la idea ya se había formado en su cabeza.
- Oh no. Ya les dije que con mi trabajo no se metan. Lo necesito. Además no hago gran cosa. Servir bebidas y palomitas no es trabajo pesado.
- Tambien limpias el lugar. - le recordó molesto.
- Jacob me ayuda en eso. - admitió suspirando. - Esta igual de paranoico que ustedes. Les aseguro que me cuida todo el tiempo.
Cuando terminó de hablar recién notó la tensión que se había creado.
- Estoy seguro que si. - Edward susurró tenso. - Pero aún así terminas agotada.
- Trabajé antes de estar embarazada y también terminaba agotada. - replicó. - El trabajo siempre es agotador pero es necesario.
El muchacho no contestó.
- Bella ya hemos hablado antes de esto. Tu peso no es el adecuado y el estrés de tener un trabajo no ayuda a tu estado. - su madre le recordó.
- ¡Me estresaré más sin un trabajo! - gritó alterada.
- Cálmate. - le pidió su madre mirandola con seriedad. - El bebé necesita que dejes de estar alterada todo el tiempo y pronto estaras en la escuela lo que agregará más estrés a tu vida.
- Mamá...
- Bella yo dejaría que continúes si los meses que han pasado no hubieran sido tan desastrosos para tus notas y para tu embarazo.
La muchacha empezó a lagrimear. Edward miraba a cualquier lado menos a ellas. Mientras Renne miraba seriamente a su hija.
- Necesitamos el dinero. - le recordó de nuevo con voz rota.
- Necesitaremos aún más dinero si el bebé no nace sano, ¿comprendes eso?
Eso fue suficiente para saber que Bella no ganaría en esa batalla. Pero toda su ira fue mal dirigida a Edward que se notaba incluso aliviado.
- No te alegres tanto. - le gruñó. - Seguiré viendo a Jacob todas las tardes.
Edward la miró molesto pero pronto alejó la mirada.
Siguieron en sus respectivas tareas hasta terminarlas.
- Me daré una ducha. - anunció el muchacho caminando hacia el baño.
Bella no quiso verlo, estaba molesta.
- Cariño... - su madre empezo cuando él desapareció por el pasillo. - Él sólo quiere cuidarte, no estes tan a la defensiva. No es necesario que lo tortures mencionando a Jacob.
- No tengo que darle explicaciones sobre mi vida. - gruñó indignada. - Y puedo mencionar a Jacob siempre que quiera.
- Es verdad pero no puedo evitar notar que parece realmente lastimado cuando Jacob sale a colación.
- Mamá... Edward es posesivo, cree que soy una más de su colección y por eso no tengo derecho de estar con nadie más. Esta muy equivocado y no le daré razones para que se tranquilice.
- Imagino que desde tu posición sólo ves el lado negativo pero yo creo que sigue enamorado de ti y...
- ¡Espera, espera! - la detuvo. - Él jamás me ha querido. No hay nada romántico en su berrinche por Jacob.
- Edward esta celoso.
- Porque es un posesivo.
Su madre suspiró rindiéndose.
- Te daré la razón porque tú lo has conocido mucho más tiempo que yo.
Bella se sintió satisfecha al escucharla. Su madre solo estaba conociendo lo mejor de Edward.
El cobrizo había ido al único baño que había en la casa así que Bella tuvo que esperar un buen rato para poder vaciar su vejiga. Cuando estaba a punto de tocar la puerta se detuvo ya que escuchó su voz murmurando.
- Si hermano, lo sé. Pero esta noche se me complica porque tengo que trabajar, ya sabes que estoy ahorrando. - explicaba entre murmullos, en realidad mentía ya que ese día no tenía turno en el restaurante. - Kev la tiene. Si. Mira trataré pero no prometo nada.
Luego lo escuchó despedirse y colgar.
Sorprendida supuso que hablaban de alguna fiesta y Edward no planeaba ir. La puerta se abrió dejándola al descubierto.
- ¿Bella?
- Necesito usar el baño. - Quiso pasar pero él tomó su brazo.
- Hey... - nervioso comenzó a hablar. - Antes quería disculparme por mencionar tu trabajo, yo no debía meterme pero realmente me preocupaba. Te prometo que haré horas extras y trataré de conseguir más trabajos de fin de semana con tal de llegar a cubrir el monto que ganabas. - se rascó la nuca incómodo. - Y... hablando de horas extras... yo tengo algo de dinero ahorrado y ayer me dijiste que podríamos ir hoy a comer pizza. Ya sabes como despedida a las vacaciones de invierno...
- Oh, lo olvide. - mintió descaradamente ya que no había podido dejar de pensar en eso.
- Bueno... ¿Vamos? - le preguntó.
- Pensé que saldrías esta noche. - moría por entrar al baño pero no dejaría pasar la oportunidad de enterarse de sus planes suspendidos.
- ¿Qué? ¿Hablas de la fiesta de Tanya?¿Te invitaron? - preguntó confundido. - Yo no planeaba ir. No después de tu desmayo, no quiero alterarte.
- ¿Por qué me alteraría que fueras? Son tus amigos. - se encogió de hombros.
- Si pero... - se rascó la nuca. Debía ser un nuevo tic nervioso.
- Siempre has ido a esas fiestas. Además no tienes trabajo hoy.
- Pero íbamos a comer pizza. - le recordó.
- ¿No prefieres ir a la fiesta? - insistió.
Edward exhalo luciendo sorprendido por sus palabras.
- ¿Por qué quieres que vaya a esa fiesta? ¿Quieres ir o... ?
- A mi no me invitaron.
- ¿Entonces como supiste de la fiesta?
- Todos saben de sus fiestas, sabemos que las hacen y que no invitan a la gente normal o aburrida.
- Hey... yo no planeé esta fiesta. - De justificó de inmediato. - Es de Tanya y hay mucha mierda entre nosotros, no es buena idea que vaya...
Ahí estaba la razón que Bella quería saber. Edward y Tanya estaban peleados y no quería verla.
- Comprendo. - sonrió victoriosa. - Todo es por tu novia, sabía que usabas mi embarazo como excusa.
- No es así. - le aseguró deteniéndola cuando quiso entrar al baño.
- Edward necesito entrar.
- No quiero ir porque no quiero alterarte, es la principal razón.
- Como digas. - cerró la puerta luego de empujarlo fuera suavemente.
Se sintió extrañamente tranquila al saber la verdadera razón por la que no quería ir a la fiesta. Tal vez su mente no quería aceptar que él se quedaba por ella o por su bebé. Era más fácil odiarlo cuando no se comportaba como alguien interesado en ella o el bebé.
- ¿Mamá? - sorprendida preguntó cuando minutos después encontró a su madre amasando en la cocina.
- Oh cariño. - agotada empezó a reír. - Edward me convenció de hacer pizza. Le estoy enseñando a preparar la masa.
El cobrizo estaba junto a ella observando sus manos sobre la masa.
- ¿Harán pizza? - preguntó sintiendo su boca llenarse de agua.
- Así es. - su madre sonrio. - Son pocas las veces que los tres estamos en casa y me pareció buena idea.
Bella no supo que decir.
- Ven aquí toda ayuda es bien recibida.
Su madre dividio la masa en dos partes y les entrego una a cada adolescente.
- Estírala y luego dóblala en dos. - les indicó su madre. - Así es. Sin miedo. Sigan que les falta bastante. Yo empezaré a cortar el jamón y... ¿les gustaría ponerle piña?
- ¡No! - Bella casi gritó alterada.
- Bien. - su madre levanto una ceja. - Era tu favorita.
- Ya no. - contestó controlando una arcada.
- ¿Prefieres aceitunas?
Torció el gesto no le apetecían mucho.
- ¿Cebolla?
Volvió a negar.
- ¿Albaca?
Siguió dudando.
- ¿Champiñones? - preguntó Edward suavemente.
A Bella se le hizo agua la boca con la idea.
- Bien. Agregaremos champiñones. ¿Te gustan Edward? - consulto su madre de buen humor.
- Si. Son mis favoritos. - admitió.
Bella centro su atención en la masa al oírlo.
- Pondremos bastante entonces.
Los adolescentes trabajaron en silencio mientras su madre interactuaba con ambos por separado. Era obvio que intentaba crear un mejor clima.
- Bien, ahora sólo queda esperar. - su madre sonrió con emoción luego de colocar las dos pizzas medianas en el horno.
Bella se sentó a esperar mientras salivaba a la expectativa de comer al fin pizza, había pasado demasiado tiempo desde que había comido una.
- ¿Quieres que vaya por refrescos o algo para acompañar la pizza? - Edward le preguntó sentándose junto a ella.
- No es necesario. - admitió en voz baja sintiendo la mirada de su madre en ella.
- ¿Segura? Puedo ir rápido. Tu madre me dio la bicicleta de tu padre ayer. Estuve preparándola y yo creo que podré usarla ahora cada vez que necesites algo.
- ¿Qué? - preguntó indignada mirando a su madre.
- Ya que no tiene una manera de transportarse me pareció adecuado. - le contestó la mujer. - Sabes que esa bicicleta lleva años oxidándose.
Bella cerró los ojos evitando explotar. Era cierto, ninguna de las dos la utilizaba pero seguía siendo la bicicleta de su padre.
- ¿Y tu motocicleta?
- Sabes que la tiene Kev. - Edward le recordó nervioso.
- ¿Cuándo la recuperarás?
- No tengo apuro. - el muchacho se encogió de hombros. - Además con la bicicleta ya tengo como transportarme.
- No tienes apuro. - se burló mirándolo sin poder creerle. - Esa motocicleta es parte de ti, no puedo creer lo que dices.
- La pizza esta lista. - su madre se acercó al horno y Bella olvidó por completo la conversación.
Los tres disfrutaron cada mordida.
- Esta deliciosa. - aceptó Bella sonriendo. - No sabía que sabías hacer pizzas mamá.
- Oh cariño, fue una pizza sencilla. No necesitas grandes conocimientos para hacerla. Además me dio gusto hacer una con ustedes. Es bueno que empecemos a trabajar como un equipo así sea en cosas pequeñas como esta.
Bella entendió sus palabras. Cuando el bebé llegara todos juntos verían por él. Cuidarían de él y opinarían sobre su crianza. Edward y ella por ser sus padres y su madre por ser su abuela. Sin darse cuenta se empezó a acariciar el vientre sintiendo las pequeñas patadas y movimientos.
- ¿Puedo sentirlo? - Edward le preguntó sorprendiéndola. Parecía tímido mientras miraba el movimiento de su mano.
Volteó a ver a su madre buscando ayuda pero ella sólo le dio una sonrisa tranquila antes de levantar los platos.
- Si. - aceptó suspirando.
El cobrizo sonrió y acercó su mano. Automáticamente una pequeña patada golpeó la palma de Edward.
- Es fuerte. - rió emocionado. - Será mariscal de campo. Mi hermano solía serlo.
- No lo creo. - se negó ella de inmediato. - Él no será uno de esos idiotas deportistas, se lo prohibiré.
- ¡Hey! ¡Yo estoy en el equipo!
- Por eso mismo. No quiero que se parezca a ti. - supo que se había excedido incluso antes de terminar de hablar.
- Isabella, discúlpate. - su madre le exigió de inmediato. - Ahora.
Ella avergonzada alejó la mirada. No podía creer lo que había dicho en voz alta. Miró a Edward que estaba mirando la mesa herido, había alejado su mano y la tenía cerrada.
- Yo... yo... - no sabía como empezar. - Edward yo...
- Esta bien. No digas nada. Yo tampoco quiero eso para él. - completó desanimado. - ¿Iremos al lago? Si quieres podemos ir a ver la luna o lo que quieras.
- No creo que sea buena idea... - no sabía que decir se sentía incómoda y no podía ver a Edward a los ojos.
- Bien. - él suspiró alejándose. Se levantó de su silla. - Daré una vuelta en la bicicleta, no tardaré.
Le dió una pequeña sonrisa a su madre antes de salir.
- Te has excedido. - Bella cerró los ojos escuchando el sermón. - No puedo creer lo hiriente que eres. Edward estaba hablando emocionado de su hijo y tú has arruinado ese momento. He cometido muchos errores como madre pero nunca te he enseñado a ser cruel.
- Lo siento mamá. - susurró con lágrimas en los ojos. - Sé que no debía decirlo, yo no sabía lo que hacía. Fue un arrebato.
- ¿Un arrebato? Has herido a ese muchacho por un arrebato, ¿también herirás a tu hijo en medio de un arrebato?
- No yo no...
- Insultando a su padre estas hiriendo a tu hijo. ¿Así planeas criarlo? ¿Insultando a Edward cuando se dé la oportunidad y que tu hijo lo vea?
- No mamá. - lloró.
- No quiero volver a saber que estas comportándote como una niña caprichosa Isabella. Ya no tienes derecho a serlo, lo perdiste al hacer cosas de que le corresponden hacer a adultos. Madura niña. Estas embarazada pero ya eres una madre.
Bella rompió en llanto.
- Perdón mami... - lloró.
- Ya sabes a quien debes pedirle perdón. - le susurró. - Tomaré un té e iré a dormir. Haz lo mismo. El bebé necesita que descanses.
Bella asintió aún llorosa.
o
O
o
Ya era hora de que pongan a Bella en su sitio. Tiene bastantes excesos. Díganme que les pareció. Ya saben que sus reviews son lo más importante para saber si les gusta la historia.
Saludos.
