Por acá también, pasaron 7 años...la pucha…Ya ni sé hacia dónde voy con la historia, pero espero terminarla esta vez XD.
Lo único que no cambió en este tiempo es que los personajes todavía no me pertenecen. :D
Por acá también, pasaron 7 años...la pucha…Ya ni sé hacia dónde voy con la historia, pero espero terminarla esta vez XD.
Lo único que no cambió en este tiempo es que los personajes todavía no me pertenecen. :D
Secretos
Capítulo 21
-10, 9, 8… respira. Inhala por la nariz, exhala por la boca. 7,6,5...inhala por la nariz, exhala por la boca.
-Hola...
- ¿Marron? -preguntó con desesperación. - Marron, escucha…
-...Lo lamento, no estoy disponible en este momento. Déjame un mensaje luego de la señal. ¡Gracias! ...BIIIP. -Trunks se palmeó el rostro con frustración.
-Marron, soy yo de nuevo. Escucha, no es lo que tú crees, déjame explicarte. Me gustaría hablar contigo. Espero que escuches esto y podamos hablar. Te amo, adiós. -el pelilila colgó el teléfono con la expresión más triste que jamás portó en su vida. Apenas se habían reconciliado y ahora de nuevo los secretos salen a la luz para arruinarlo todo.
-Esto no puede quedar así...debo explicárselo. -exclamó frustrado.
Esa noche no pudo dormir, tampoco las noches que siguieron. Durante el día, la perseguía por la escuela intentando hablar con ella; durante la noche, se perseguía a sí mismo. ¿Cómo puedo enmendarlo?
Jamás pensó que volver a hablar con Melisa después de un año fuera a desencadenar semejante problema.
FLASHBACK
Un mes y medio antes del incidente del mensaje de texto y durante el período de tiempo en el que no se hablaba con Marron por el asunto con Kaoru, Trunks había llegado de la escuela de malhumor y cansado.
-Hola Trunks, cariño. - saludó su abuela recibiéndolo en la puerta de casa.
-Hola abuela. - saludó con voz amargada. Otro día horrendo en la escuela sin sus dos mejores amigos.
-Querido, te llegaron unas cartas. Las dejé en tu habitación. - dijo Panchy ignorando el malhumor de su nieto.
-Gracias abuela. - agradeció éste subiendo las escaleras hacia su habitación. Al entrar vio dos sobres blancos sobre el escritorio. Tomó el primer sobre que llevaba el sello de la universidad a la que aplicó a principio de año; una prestigiosa escuela de ingeniería. El trato que hizo con su madre a cambio de poder estudiar ingeniería fue tomar cursos de administración al mismo tiempo para, eventualmente, hacerse cargo de la Corporación Cápsula.
La carta de admisión le dio la buena noticia. En ese instante, le escribió a su madre para contarle y, fiel a su estilo, Bulma propuso hacerle una fiesta de recepción ni bien terminara con los exámenes. A continuación, tomó el segundo sobre, lo abrió y vio un cheque por una suma de dinero bastante acaudalada. Mujer de palabra…sonrió al ver el cheque. Lo guardó en la cajonera del escritorio y encendió su computadora viendo que tenía un correo electrónico sin leer.
Asunto: Cuentas claras…
¡Hola guapo!
Te debes estar preguntando por qué un cheque por correo. Bueno, sabes que soy de la vieja escuela; no confío en los bancos. Además, me recuerda a cuando nos enviábamos cartas cuando éramos pequeños, ¿recuerdas? Bellas épocas.
En fin, aún me falta una buena parte del dinero, pero estoy cerca ya.
Deberías pasarte por el local un día de estos y ver lo que estoy logrando con tu inversión.
¡Espero que te encuentres bien y poder verte pronto!
Xoxo,
Mel.
Mel. Descuidó mucho sus amistades este último año. Y ella era una gran amiga. Quizás debería ir a verla, pensó. Determinado a ver a su vieja amiga, cogió su celular y llaves del auto y salió nuevamente de la casa.
Aparcó su automóvil frente a una gran galería llena de grafitis. Una de esas galerías de moda en la que los hípsters se cruzan con los punks y los amantes del metal. Un ambiente de paz donde convergen todos los gustos sin ningún tipo de agravio.
Trunks salió del carro con un paquete en la mano. Encapsuló el automóvil y se dirigió al interior de la galería. Se acercó al local que estaba buscando y se recargó en el marco de la puerta, mirando cómo una joven de cabellos negros increíblemente alta le daba indicaciones a uno de los clientes.
-Muy bien, cariño. Recuerda mantener el brazo lejos del sol y humectarlo bien, ¿sí? - el hombre con el brazo recién tatuado asintió y le entregó una suma de dinero antes de salir del local. La joven siguió al hombre hacia la puerta donde vio a Trunks por primera vez desde que éste llegó.
- ¡TRUNKS! – gritó tomando al pelilila en sus musculosos brazos.
-Hola Mel, vaya, sigues en buen estado. -rió el saiyajin palmeando a su amiga en la espalda.
- ¿Recibiste mi cheque? - preguntó cuando dejó al chico. Trunks asintió y le mostró el paquete de pastelillos que trajo consigo.
- ¿Pastelillos con mermelada? -cuestionó Mel observando la bolsa.
-Así es.
-Te adoro. -exclamó tomando la bolsa. -Siéntate. Ha pasado tanto tiempo, ¿cómo has estado? - su voz cada vez más aguda. La vio caminar como una experta con sus zapatos de plataforma, los músculos de los brazos se contraían con cada movimiento. Su cabello estaba más largo y tenía unos mechones grises.
-Bien. -dijo con poco entusiasmo aceptando uno de los pastelillos. Mel lo miró incrédula.
-Trunks Briefs me estás mintiendo. -Mel posó sus brazos a ambos lados de la cadera. Trunks resopló observando el pastelillo.
-Bueno, hoy recibí la carta de aceptación de la universidad. - sonrió. Mel le sonrió y le dio una pequeña palmada, aunque un poco fuerte, en el brazo. -Sí, mamá hará una fiesta. -rió.
-Bien por ti, cariño. ¿Por qué la cara larga entonces? - preguntó ofreciéndole una bebida caliente.
-Bueno, es que me he peleado con Marron. -dijo por lo bajo, pero Mel lo escuchó.
- ¿Marron? ¿La chica que te gusta? -Trunks asintió. - ¿Qué has hecho ahora, Briefs?
-Soy un tonto. -admitió encogiéndose de hombros. -En el último tiempo nos hemos acercado más. La noche del cumpleaños de Bra, le dije lo que sentía y nos besamos. Pero luego la vi con uno de los chicos de la escuela divirtiéndose en una cafetería…-Mel apretó su mano en señal de entendimiento.
-Trunks. - dijo con un tono de voz más suave. -a veces las cosas no son lo que parecen. Sé que eres orgulloso como tu padre y que es difícil para ti, pero si realmente te gusta pelea por ella. -el pelilila le sonrió con agradecimiento y luego bajó la mirada hacia el pastelillo. -Bien, ahora cuéntame de esa fiesta. - rió Mel.
FIN DEL FLASHBACK
Así fue como Trunks le dijo a Melisa sobre la fiesta de recepción y ella le ofreció estar ahí con él. Con las hermosas semanas que pasó con Marron realmente se le olvidó ponerla a Mel al día.
Ahora estaba de nuevo en aquel local, aguardando a que la pelinegra alta de brazos fornidos despidiera a unos clientes. Trunks los vio retirarse y Mel lo miró asombrada.
-Vaya, ¿dos veces en un mismo año? ¿a qué debo el honor? -dijo con exageración apoyando una mano sobre su pecho. Trunks gruñó y Mel supo que no estaba para bromas.
-Tenemos que hablar. -exhaló Trunks con fastidio. Mel le señaló el asiento que usa para tatuar a sus clientes.
-Siéntate, cariño. -lo invitó mientras cerraba la puerta del local, volteando el cartel de ABIERTO a CERRADO.
Trunks le contó todo lo que ocurrió en este tiempo. Melisa parecía un cura tomando confesión a un creyente, pero esa fue la situación que desencadenó su mensaje inoportuno.
-Entiendo, lo lamento, cariño. No fue mi intención. - dijo con pena.
-Lo sé, Mel. No es tu culpa-expresó el heredero de la CC, pasando una mano por su cabello. -Debo resolver esto y tú vas a ayudarme. -Mel abrió los ojos de par en par, señalándose a sí misma con sorpresa. Trunks asintió.
-o-
El lunes por la tarde se hizo desear, y como todos los lunes, Marron tenía su clase de ballet. Allí la esperó, aguardando el momento justo para abordarla. Una a una fueron saliendo las chicas hasta que, casi a lo último, la vio salir junto a la novia de Goten.
Trunks se acercó a ellas sin perder tiempo. - Hola Marron. - la rubia se sorprendió por su aparición, pero pronto enmascaró la expresión de sorpresa por una seria.
-Hola Paresu. -saludó a la castaña.
-Hola Trunks. -respondió ella con una pequeña sonrisa, aunque no la estaba mirando a ella, sino a Marron. Y Marron a él. -Bien, mis padres me aguardan para cenar. - dijo Paresu incómoda, escurriéndose lentamente de al lado de Marron. La rubia le suplicó con la mirada que no la dejara sola, pero Paresu le dio una expresión de incentivo antes de partir.
-Trunks, no tienes que explicarme nada. No te preocupes. - dijo la rubia antes de que el saiyajin pudiera hablar.
-No, de veras necesito aclarar esto. Quiero que sepas la verdad. -pausó viendo que Marron lo miraba con curiosidad. - pero no me corresponde a mí contártelo, no es mi secreto.
- ¿De qué estás hablando? ¿Más secretos? -preguntó fastidiada revoleando los brazos para enfatizar.
-Solo…dame unos minutos. Eso es todo. Por favor. -suplicó a la chica de sus sueños. La rubia suspiró derrotada, estaba muy cansada, y de nada ayudaba que todavía sentía un gran amor por el joven frente a ella.
-De acuerdo. Unos minutos. - advirtió chequeando su reloj. Los ojos azules del muchacho se encendieron con esperanza.
-Bien, por aquí. -dijo acercándose al cruce peatonal para cruzar la calle. -Vayamos al restaurante de enfrente. - la rubia suspiró con cansancio. -Debes estar famélica. -haciendo caso a su propio estómago y a la curiosidad, Marron se unió a él para cruzar juntos la calle.
Ambos ingresaron al local. Trunks guió a la rubia a la mesa donde los esperaba Mel. La pelinegra los vio entrar y saludó con la mano. Marron reconoció a la chica de la foto de perfil del contacto que le mandó el mensaje a Trunks días atrás y se frenó a mitad de camino.
- ¿Estás bromeando? -preguntó incrédula. - ¿Quieres que conozca a tu amante? Eres un maldito sádico, Trunks. -expresó con rabia caminando hacia la salida. Trunks la frenó con el brazo. Mel vio el cambio de expresión y decidió levantarse de la mesa para ayudar. El guerrero de ojos claros le indicó que no era necesario.
-No es mi amante. -le susurró a la rubia al oído. -Nunca te conté sobre ella, pero la conozco hace muchos años, Marron. Es una persona muy querida y quiero que la conozcas. -dijo mirando sus ojos. -Quiero que escuches su historia.
La expresión dura de Marron se fue relajando a medida que observaba a la chica, que aún estaba parada al costado de la mesa. Sus rasgos toscos, pero gentiles, resaltaban entre el abundante cabello azabache; sus ojos grandes color caramelo se escondían debajo de unas espesas pestañas negras; sus brazos largos y musculosos sobresalían en el vestido de manga larga, y su altura…bueno…sus piernas parecían no tener fin.
Marron no dijo nada, solo esquivó a Trunks y se acercó a Mel, quien la recibió con una sonrisa. El saiyajin largó hasta su propia alma en un suspiro.
-Hola cariño, soy Melisa. Pero me dicen Mel. -dijo con voz aguda y alegre.
-Marron. -contestó la rubia extendiendo una mano para estrecharla con la de Melisa. La chica de cabellos negros desestimó el gesto formal y la abrazó directamente. Marron abrió los ojos completamente sorprendida.
-Lo siento. Es que eres un sueño hecho realidad, una verdadera belleza. -dijo Mel al separarse. La rubia se sonrojó.
Los tres se sentaron y ordenaron algo de comer. El silencio reinó entre los presentes hasta que el mozo dejó la comida sobre la mesa. Entonces, Trunks miró a Mel de reojo indicándole que iniciara. La joven carraspeó la garganta y miró a Marron directo a los ojos.
-Cariño, lamento mucho que el mensaje que envié aquel día se haya malinterpretado.-Marron bajó la mirada para empezar a comer, observando a Mel a través de las pestañas.
-Supongo que Trunks nunca te habló de mí, pero nos conocemos hace muchos años. Claro que en esa época me conocían como Melvin y no como Melisa…
Próximo capítulo, la historia de Trunks y Mel.
