The Peraltas

Capítulo 23:

Baby Bash Extravaganza


Dos días después del Día de Acción de Gracias, Jake entró al trabajo normalmente, luego fue a su escritorio y comenzó a repartir cigarros. — Toma, ten un cigarro cubano, el papá de Amy me los dio. Toma uno, Charles, toma uno amigo, no me importa si hará que tu extraño almuerzo tenga un sabor incluso más raro.

Todos en el corral ahora sostenía un cigarro, algunos solo miraron sin darse cuenta mientras que otros olieron los suyos, luego Jake carraspeó. — Atención, Gente, atención, la verdadera razón de los cigarros mi buena gente es que la señora Sargento Amy Santiago Peralta y yo estamos esperando, de nuevo. Así es, un bebé, llegando, a nosotros. Felicítenme ahora. Charles, no corras, no me taclees.

Todos se acercaron y lo felicitaron. — Lo siento, Ames no pudo estar aquí, ella tiene reuniones con los altos mandos hoy, con Terry y el Capitán, pero ellos ya lo sabían. Charles, deja de llorar, no es personal.

Ahora que el Día de Acción de Gracias había pasado, Jake estaba enfocado en un evento, el primer cumpleaños de Carmen, o como él lo llama, la extravagante bebé-fiesta. Amy estaba haciendo lo mejor para frenarlo, ella hizo una lista larga de cosas que él tenía prohibido hacer o comprar, pero él había comprado en secreto un par de tenis deportivos cada semana por los últimos tres meses, así podría darle un par por cada mes que ella estaba viva. Él sabía que Amy estaría furiosa, pero él se aseguró de comprar calzados que podían ser para un niño o niña así podría usarse para bebé número 2, quién Jake ahora se refería como Hank segunda mano, para molestia de Amy.

Jake rentó un gimnasio interior para niños donde llevan a Carmen algunas veces en días lluviosos. Le había pedido al hombre que hizo la torta de su boda para que le haga a Carmen una con forma de unicornio majestuoso, porque su juguete favorito era un unicornio de felpa que Charles le regaló a ella. Jake también reservó un grupo de música para niños llamado "Los Funzees" para que toquen en la fiesta. Amy ya había pensado que eso estaba fuera de control, pero también amaba lo mucho que Jake ama a Carmen y celebrar su cumpleaños. Era difícil parar a Jake de hacer cosas por Camen cuando su único propósito era hacer que ella sienta como él siempre quiso sentirse cuando fue un niño. Los padres de ella fueron estrictos, pero ella siempre se había sentido amada, mientras que Jake pasó mucho tiempo solo porque su padre lo había abandonado. La mamá de él hizo lo mejor que pudo, pero tristemente tener dos trabajos y criar a un hijo por cuenta propia no se traducía como mucho tiempo de calidad juntos.


El 14 de Diciembre, 4 días antes del cumpleaños de Carmen, Amy estaba con su uniforme, regresando de controlar a algunos oficiales, cuando vio a Jake caminando por la calle con sus brazos llenos de cajas de calzados, ella de manera instantánea vio rojo, de manera reciente había descubierto los 12 pares que él había comprado para Carmen y Jake se tragó los recibos y destruyó las cajas para que no puedan ser devueltas. Amy lanzó la sirena prendida en su auto y casi corrió hacia Jake.

— Bien, Peralta. Deja las cajas abajo y no saldrás lastimado.

— Ames, te juro, puedo explicarlo.

— Sé que tratarás, ¿pero será lo suficientemente bueno para salvarte la vida? Esa es la verdadera pregunta, ¿no Peralta? ¿Te sientes con suerte, punk?

— Oh, Dios. No te pongas full Clint conmigo, lo juro, tengo una buena explicación.

Amy dejó su porra de vuelta en su funda mientras Jake se acercaba al auto. — Déjame dejos estos en el auto y llévame contigo. Iba a esperar a Charles, pero ya es tarde.

Amy sacó un sonrisita, — Bien, pero estos los devolverás, sin argumentos.

— Ames, todos estos tenis deportivos son de subastas policiales. Llevaron a la quiebra un lugar de venta de calzados robados, pero todos estos pequeños tenis deportivos nunca fueron robados, estaban fuera para una subasta. Hice que Terry vaya por ellos, consiguió cada par por 3 dólares, la oferta inicial. Se puso una camiseta sin mangas y se volvió en modo loco Terry después de la oferta, y nadie más hizo otra oferta. Sé que es mucho, pero hey, son baratos.

— Jake, nuestra hija, nuestra hija de casi un año, ahora tiene más calzados que yo.

— Ese es tu problema personal, Ames. Por favor, no te desquites conmigo o con nuestra pequeña máquina de popó adorable. Los tengo en el auto, Charles, Rosa y yo los estamos llevando a nuestra casa cuando vimos a tres hombres tratando de robar un auto, por lo que Rosa y Charles los capturaron y yo me quedé solo con las cajas.

—Dónde los pondremos, Jake, necesito que te comportes. Has estado genial este último año, pero este cumpleaños está sacando al viejo Jake de vuelta.

— Lo escucho, pero no lo olvides, tú te enamoraste del viejo Jake.

— Sí, pero el viejo Jake también tiene algunos problemas, recuerda nuestra luna de miel en Waco, gracias a Nutriboom.

— Lo cuál hice para así poder ganar el atraco y proponerte matrimonio.

— Diablos, amaba al viejo Jake, pero necesito a un nuevo Jake para esta fiesta, se está volviendo muy alocado. Has invitado a todos mis sobrinos y sobrinas, las hijas de Terry, Nicolaj y siete hijos de nuestros vecinos que apenas conocemos.

— Sí, bien, me volví algo alocado, trataré de resignar de vuelta un poco.


Esa noche, Jake y Amy condujeron a casa juntos, le estaban poniendo frenos nuevos al auto de Jake. Mientras entraban a la casa, Carmen se dirigía a ellos desplomándose en su adorable caminadora, gritando —Papo, papo, mamo, mamo.

Amy y Jake siempre se derretían instantáneamente por ello, pero entonces Jake se dio cuenta del enorme oso de peluche, no un grande oso de peluche, uno gigante, bloqueando el camino y ocupando un cuarto de la enorme cama. Jake agitó su cabeza y pensó que su mamá debía de ser responsable de eso, pero Jake se tenía que ocupar de ello para mantener a Amy feliz. Él se dirigió hacia su mamá, — Mamá, no puedes traer un oso de peluche gigante en mi cuna.

Jake paró de súbito, su mamá estaba llorando y sentada a su lado estaba una mujer, cuando Jake la miró de cerca, era la mujer del tren, Jake pensó que su nombre era Sharla, pero no estaba muy seguro.

— Jakey, ella es Sharla, creo que la conociste, bueno, la viste.

Sharla lo saludó, un poco avergonzada, pero ella estuvo llorando también.

— Jake, el oso es de tu padre, él-él falleció ayer, en un accidente de auto en Buffalo de camino al aeropuerto.

Jake no sabía cómo sentirse. Roger, su padre, nunca había sido el padre que él quería o necesitaba. La mayoría del tiempo él ni siquiera quería ser un padre. Jake dijo un poco ronco, — Lo siento, si me disculpan, necesito ayudar a Amy.

Jake volvió a la cocina donde Amy estaba besando a Carmen, — Ames, Roger falleció ayer, accidente de auto, Buffalo, ahora hay un oso de peluche gigante de parte de él. Sharla, su juguete, está aquí con mi mamá.

Amy, sosteniendo a Carmen, caminó hacia Jake y lo abrazó mientras que Carmen agarró su cabello. Jake tomó a Carmen y la hizo saltar mientras ella reía.

— Jake, ¿estás bien?

— Sí, es triste que se haya ido, pero es aún más triste que él nunca haya elegido estar realmente en mi vida. Siento por su pérdida, realmente, pero he estado de luto por su ausencia toda mi vida, Amy, cómo esto es diferente. Ahora al menos hay una excusa legítima, no una mentira, como los juegos de golf que nunca jugó, las salidas de pesca que nunca tomó.


Más tarde esa noche, después de que Sharla y su mamá se hayan ido, Jake y Amy se acstaron juntos mirando su segunda película de Keanu Reeves de la noche, "Hardball". — Lo ves, Ames, Keanu no era el papá de ellos siquiera y él se preocupaba más por ellos que mi papá lo hizo por mí.

Amy se levantó un poco y miró a Jake en los ojos. — Jake, nada de lo que hagas cambiará eso. Creo que sigues preocupado de que te vuelvas igual que él.

— Parte de mí Ames, pero otra parte mayor sabe lo mucho que las amo y lo que me haría perderte. No soy tan estúpido para hacer algo que arruine lo que tenemos.

— En una nota feliz, tu mamá me dijo algo adorable. Estabas arriba ignorando a Sharla, lo cual entiendo, pero hoy, Carmen agarró una copia de Die Hard y corrió alrededor de la habitación familiar gritando "Da Ha, Da Ha, Da Ha".

Jake estaba llorando y riendo. — Noice, toit. Sí, no estoy preocupado, las amo demasiado para ser un Roger.


El funeral del papá de Jake fue dos días después. Jake se fue, pero no pensó mucho sobre ello. Todavía tenía el cumpleaños de Carmen en su mente.

Cuando el cumpleaños de Carmen lleguó, era un Domingo, por lo que Amy y Carmen todavía seguían dormidas. Jake se despertó temprano y fue a sacar todos los calzados que había comprado para su cumpleaños, en total, había 28 pares de tenis deportivos de todos los colores y formas y marcas para su hija. Él sabía que era exagerado, pero para qué más eran los cumpleaños.

Jake fue al armario de la oficina y sacó tres pelotas de Plaza Sésamo, Carmen amaba a Elmo y Zoey. Los ató a uno de los calzados, sacó una pancarta grande que había comprado, lo usaría en la fiesta de la tarde también, pero quería que todo el día sea especial.

Jake estaba preparando café cuando Carmen comenzó a llorar, corrió a su habitación y luego despertó a Amy, ella estaba saliendo del baño. — ¡Mami! ¡Tiempo de diversión de cumpleaños!

Los tres bajaron y Amy sonrió a pesar de la urgencia de rodar los ojos, Jake había hecho un buen trabajo. Puso a Carmen abajo y ella inmediatamente agarró unos calzados y apuntó hacia las pelotas. —Papo, tenis, papo, tenis.

Jake estaba en el cielo, él había tratado de enseñarle a ella a decir tenis deportivos por los últimos tres meses cuando Amy no estaba alrededor. Amy se paró a su lado y puso sus brazos alrededor suyo mientras miraban asombrados a su hija celebrar su cumpleaños al estilo Peralta.