Y como es costumbre he aquí el descargo de responsabilidad. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la gran autora DeJean Smith, yo solo traduzco.
Gracias mil a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme en una aventura más.
~EE~
Capítulo 22: Una revelación se aproxima
Edward miró a Carlisle por un momento, procesando las miles de repercusiones de la declaración.
Ese fue Will, Carlisle pensó otra vez. Se llevaro dejaron una nota demandando un cielo despejado o la matarán.
"Joder," murmuró Edward, volviéndose para mirar a Bella que examinaba su rostro con una mezcla de fascinación, confusión y miedo. Esto es exactamente lo que no quería que pasara—ser forzado a decirle a Bella la verdad de una sola vez, en lugar de decírselo poco a poco. Como un verdadero vampiro, Edward decidió suavizar la situación al evitarla por completo. "Tenemos que volver a la Mansión Masen para que pueda instalarse en su nuevo alojamiento, señorita Swan."
"No voy a ir a ninguna parte hasta que me digas qué está pasando," insistió Bella, sus brazos en sus caderas y su espalda totalmente recta. Sabía que algo estaba pasando y que la condenaran antes de dejar que alguien le dijera lo contrario.
Carlisle sofocó de prisa una risita que brotó de su pecho cuando vio a su hijo mayor enfrentarse cara a cara con esta joven humana. Los dos se quedaron mirando el uno al otro, sin parpadear ni moverse por varios minutos antes que la tos de Carlisle interrumpiera su enfrentamiento. Bella no estaba dando marcha atrás, para diversión de Carlisle. Él ni siquiera tuvo la delicadeza de verse avergonzado cuando Edward lo fulminó con la mirada.
"Todo está absolutamente bien, señorita Swan," Edward le aseguró con una dulce sonrisa, pero Bella no le creyó y se alejó de su mano que intentaba agarrar la de ella.
"Al diablo con eso. Ese sonido… fue como un ángel caído en desgracia. Agonía pura y auténtica. Nunca había escuchado algo tan horrible. Ni siquiera puedes decirme que fue humano, mucho menos esperar que crea que todo está absolutamente bien, señor Cullen."
Bella gesticuló descontroladamente al hablar y de haber sido humano, la mirada fulminante que recibió Edward lo habría enviado a la tumba.
"Ella va a tener que saber la verdad, Edward," Alice murmuró, apareciendo de pronto a la orilla del claro, con ojos brillantes. De haber sido físicamente capaz de llorar, alguien habría jurado que eran lágrimas en sus ojos.
Nunca lo vi venir. Lo prometo. Ellos solo… solo actuaron por impulso e irrumpieron en la casa y se la llevaron.
"Nada como que verse obligado, eh, Emoward," agregó Emmett, llegando a la pequeña cuesta en la que Edward había indicado que estaba la casita de L y Will. ¡Tal vez ustedes dos se dejen de evasivas y se ponen a darle!
Edward rodó los ojos por la franqueza de su hermano.
"¿Alguno de ustedes me dirá que car-acoles está ocurriendo?" Bella demandó, cambiando la palabra al instante, poniéndose cada vez más enojada con cada momento que pasaban en silencio.
"¿Caracoles, señorita Swan?" Edward inquirió, con una ligera sonrisa curveando sus labios.
Bella bufó por un momento antes de permitir que la tensión se disipara solo un poco y respondiendo a su sonrisa con una igual de débil.
"Ven conmigo," dijo Carlisle, haciendo un gesto hacia la dirección de la casita.
"¿Es en realidad una buena idea, Carlisle?" Edward demandó, sin moverse de su lugar.
"Sí, lo es," respondió Alice antes de dar la vuelta, recitando mentalmente los planos de construcción, el manifiesto y la carga del Susan Constant, Godspeed y el Discovery (1).
Edward fulminó a su hermana con la mirada, recibiendo un gesto de su mano para indicar que no iba a prestarle ninguna atención. Con un suspiro, se volvió una vez más hacia Bella que lo mirada con una mezcla de trepidación y asombro.
"Si fueras tan amable." Edward dijo, ofreciéndole su mano.
Bella inclinó su cabeza inquisitivamente cuando le ofreció su mano en vez de su brazo como lo había hecho en el pasado, pero la tomó sin titubear. El familiar cosquilleo subió por su brazo, asegurándole que sin importar lo que estaba a punto de descubrir, todo estaría bien.
Juntos, Edward y Bella se dirigieron a la casita. Bella jadeó cuando la pequeña casa quedó a la vista. Eran solo cuatro paredes cuadradas con tablones de cedro cubriendo toda la fachada y tejas de pizarra gris. Un camino de gravilla conducía a la puerta principal flaqueada con enrejadas cubiertas con prímulas inglesas, creando un hogar sencillo pero encantador.
Los dos se acercaron cautelosamente a la entrada, pasando junto a Alice que sujetaba el rostro solemne de Jasper, Rosalie que hablaba con Emmett en voz baja, y Carlisle.
Bella notó el tono monótono y sin vida, y la preocupación marcó su frente mientras Edward la llevaba al interior de la casa. Parpadeando un momento para permitir que sus ojos se ajustaran a la luz tenue, jadeó al ver el caos que la rodeaba. Mientras que el exterior de la pequeña casa había estado ordenado y muy bien cuidado, todo el interior era otra cosa. Se abrió paso cuidadosamente por entre los muebles rotos, loza hecha añicos, e incluso esquivó un colchón que solo podía describir como destrozado.
"Disculpa el desorden, Bella," una voz vacía y cansada vino de un rincón de la habitación. "Al parecer el servicio de limpieza no recibió el mensaje para venir hoy."
"¿Tío?" Bella tartamudeó, dando un paso hacia la sombría figura, agazapada en medio de una pila de libros hechos trizas.
De repente, sus ojos vieron una mancha oscura color negro rojizo en la pared. El olor de la sal y el cobre saturó sus fosas nasales, provocando que Bella se detuviera. Se meció un poco antes de sentir las manos estabilizadoras de Edward envolver protectoramente su cintura. Bella levantó sus manos para indicar que estaba bien, inclinando su cabeza para ver la mancha.
"¿Sangre de animal?" Murmuró más para sí misma que para alguien en particular.
"¿Cómo supo eso?" Emmett susurró con fuerza desde afuera.
"No me molesta la sangre animal," Bella explicó, diciendo por encima de su hombro antes de volver su atención a Will que permanecía inmóvil contra la pared. "¿Pero por qué?"
"Alguien quería que hacerlo parecer como el ataque de un animal," Jasper interrumpió, entrando a la casa y empujando un pedazo de madera rota con su zapato. "Pero dejaron una nota. Tiene poco sentido. Quienquiera que sea se está comportando al azar." Que es la razón por la que Alice está teniendo problemas para rastrearlos, Edward.
Edward asintió en comprensión, y sus ojos nunca dejaron a Bella.
Bella levantó sus faldas para poder ponerse de cuclillas junto a Will. Él estaba sentado con sus rodillas pegadas a su pecho y su frente descansando en ellas. Esme le dio a Bella una sonrisa tensa desde su posición sentada junto a Will con un brazo rodeando sus hombros antes de volver a susurrarle al oído, recibiendo breves movimientos de cabeza negativos o asintiendo.
Bella estiró delicadamente su mano y tocó su hombro en un intento por consolarlo. Will levantó la cabeza despacio y miró a Bella de forma inexpresiva. Bella trató de contener el jadeo de asombro al ver el rostro de su tío. El caballero jovial y bromista por el que había llegado a sentir cariño había desaparecido y en su lugar estaba una máscara que evocaba la representación de un artista de la muerte. Sus ojos tenían círculos de un intenso color púrpura y el color de sus iris parecían haber cambiado de un color cálido como la mantequilla a ese de obsidiana pura. La mandíbula de Will estaba fija en una dura línea y su frente estaba arrugada como si estuviera calculando planes de guerra, lo que habría sido una evaluación correcta de lo que cruzaba por su mente.
Edward se agazapó junto a Bella y por reflejo puso un brazo alrededor de su cintura, alejándola un poco. Bella pudo haber jurado que escuchó un gruñido detrás de ella pero lo desechó de su mente cuando se volvió nuevamente hacia Will.
"¿Qué ocurrió?" Bella susurró, tragando la sensación de miedo que la envolvió tras ver el rostro de Will. Su cerebro le dijo que corriera; que huyera de este hombre por el que había llegado a sentir afecto. Pero su corazón le imploró que se quedara y ofreciera consuelo y finalmente, su corazón ganó.
"Se la llevaron, Bella. Se llevaron a mi L," murmuró Will, sacudiendo su cabeza despacio. "Y no puedo hacer una maldita cosa para recuperarla o la lastimarán."
"¿Tía L? ¿Quién se la llevó?" Bella sintió que todo el color dejó su rostro. ¿Quién querría secuestrar a su tía? Por lo que podía ver, L no tenía enemigos en el mundo.
"No estamos seguros," interrumpió Esme, dándole a Will una mirada que no daba lugar a desacuerdos.
"¿Qué? ¿Por qué?" Bella miró rápidamente de Will a Esme, a Edward y de regreso, buscando una respuesta pero por el momento, no recibió una.
En silencio, Will le tendió un pedazo de papel doblado. Bella notó que su mano tembló al ofrecerlo y lo tomó. Lo abrió y entrecerró los ojos en la oscuridad de la casa para leerlo.
"No puedo leerlo en esta luz," murmuró.
Edward le tendió su mano y agarró el papel de la de ella.
"La tenemos. Está a salvo ahora. Nuestras demandas llegarán pronto," Edward leyó, omitiendo la porción de la nota que ordenaba a Will mantener Evermore bajo la constante luz del sol si deseaba ver de nuevo a L. "No notifique a las autoridades si valora su vida."
Will arrojó su cabeza hacia atrás y la golpeó repetidamente contra la pared, provocando que una gran grieta apareciera antes que Esme se apresurara a hacer un sonido para tranquilizarlo y envolviera con sus brazos la cabeza de Will, asegurándose que no provocara más daño. Él metió las manos en su cabello y tiró con frustración.
"Solo necesito…" Comenzó a decir.
"Lo sé, William, lo sé," Esme lo tranquilizó.
"La encontraremos, Will," Jasper declaró desde su posición cerca de la ventana, interrumpiendo el silencio que había llenado la casa.
Bella miró a Jasper y estaba sorprendida de ver la misma mirada de ira salvaje y desenfrenada reflejándose en sus ojos que había visto en los de Will. En seguida se preguntó si Jasper y Will estaban de algún modo relacionados, pero sacudió su cabeza. Seguramente, eso se habría mencionado en una conversación en algún momento.
Hasta ese momento, la única interacción de Bella con el prometido de Alice había sido de naturaleza sociable, y siempre exudaba una calma serena. Ahora, la habitación parecía estar cargada con la atmósfera turbia y gris del océano antes de una tormenta. Tensa. Amenazante. La violencia avecinándose justo bajo la superficie. De pronto, la sensación de seguridad que Bella siempre había sentido en Evermore le fue arrebatada, dejándola asustada y desconcertada.
Bella se abrazó a sí misma y se estremeció.
"¿Tiene frío, señorita Swan?" Murmuró Edward, quitándose su chaqueta y colocándola sobre sus hombros sin esperar una respuesta.
Bella tembló cuando la tela fría tocó sus brazos desnudos pero afortunadamente deslizó sus brazos en las mangas.
"¿Bella?" Murmuró Will, todavía mirando al suelo entre sus pies.
"¿Sí, Will?" Se acercó a él en un intento de escucharlo mejor.
"Bella…" Suspiró, sacudiendo su cabeza. "Dulce, dulce, Bella."
Ella tomó sus manos en las suyas, estremeciéndose por lo heladas que las encontró.
Will levantó su cabeza para mirarla a los ojos. Bella estaba asombrada del fuego que pareció llenar al instante su rostro después de la desolación y el vacío que había visto.
"Estás por enterarte de muchas cosas que han estado ocurriendo aquí en Evermore. Cosas muy tenebrosas y peligrosas, Bella."
"Oh… está bien," murmuró, sus ojos moviéndose rápidamente hacia los de Edward, implorándole que le explicara lo que estaba ocurriendo. Desafortunadamente, Edward no tenía una respuesta y la miró con un silencio glacial. Al instante, sintió que una mano ártica apretaba su corazón, haciéndola estremecer.
"¡Bella! ¡Tienes que escucharme!" Will le suplicó con urgencia, tirando de su mano para recuperar su atención. Sus ojos volvieron a los de él solo para volverlo a encontrar mirando al suelo.
"Por supuesto, escucharé, tío," Bella le aseguró. Le arqueó una ceja a Edward para preguntarle en silencio lo que estaba ocurriendo y solo recibió un suspiro y un gesto de cabeza hacia Will en respuesta. Cuando volvió su cabeza nuevamente hacia Will, lo encontró viéndola con la misma fiera mirada.
"Bella, prométeme que escucharás toda la historia antes de tomar cualquier decisión." Hizo una pausa antes de agregar, "¡Por favor!" en un susurró.
"Sí, por supuesto, Will," respondió Bella, parpadeando de forma solemne, su tono pasando rápidamente al tipo que utilizas con un familiar mentalmente inestable.
Iba a levantarse para estirar sus piernas, pero Will agarró su mano, evitando que se pusiera de pie por completo.
"No permitas que tu mente humana arruine tu futura felicidad, Bella," declaró Will en voz baja. "Una vez que encuentras tu alma gemela…" Asintió hacia Edward, provocando que ella se sonrojara suavemente. "Cuando encuentras a la persona indicada, nunca sabes cuándo te podría ser arrebatado. No permitas que tu mente ignore lo que siente tu corazón."
Bella asintió en silencio antes de permitir que Edward se la llevara de la casita. Respiró profundamente al aferrarse a la chaqueta de Edward a su alrededor y miró en silencio al sol que empezaba a ponerse. Bella no se dio cuenta que los otros estaban reunidos en la periferia del bosque, permaneciendo fuera de la luz brillante mientras ella se unía a ellos.
"Tal parece que tenemos varias cosas de qué hablar, señorita Swan," Edward murmuró, acercándose detrás de Bella y colocando una mano suavemente en su cadera.
Bella murmuró de acuerdo al mismo tiempo que asentía, disfrutando de la suave caricia de sus dedos sobre el hueso de su cadera. Se sintió más que un poco entumecida. Alguien había secuestrado a su tía justo cuando estaba a punto de resolver el enigma que era Edward Cullen.
Tienes que llevarla a la casa, Edward.
Asintió en respuesta a la silenciosa orden de Alice.
Ahora.
Edward inclinó su cabeza cuestionando.
Solo un destello. Nada positivo, pero puede que él regrese a ver nuestra reacción. Bella no tiene que estar aquí.
Él asintió solo lo suficiente para concordar con esa valoración sin alertar a Bella, dejando un suave beso en su sien. Edward pudo sentir su rostro iluminarse con una sonrisa al sentir su dulce caricia. En su mente, él formuló una pregunta sobre L, a sabiendas que Alice lo vería preguntando y respondería.
Ella está bien. Velo por ti mismo.
Alice dejó que la visión fluyera en su mente, permitiendo que Edward la viera como si fuera la televisión. L estaba sentada en el piso de un cuarto construido de forma rústica revestido en madera, sus rodillas pegadas a su pecho. Llevaba puestos unos jeans que no le ajustaban bien y la camisa de trabajo de un hombre pero sin zapatos. Su cabello estaba lleno de hojas, agujas de pino y basura y cada pocos segundos, trataba de quitarse unos cuantos pedacitos. L no estaba atada o restringida de ninguna forma y parecía libre de cualquier peligro por el momento, aunque sus ojos parecían estar llenos de lágrimas.
"¿Dónde?" Susurró Edward, demasiado bajo para que Bella escuchara.
No puedo ver eso. Pero está bien. Escuchó algo y se puso algo de la ropa de trabajo de Will. Alice se estremeció ante la idea y si las circunstancias no fueran tan terribles como eran, Edward se habría sentido tentado a reírse de su hermana. Luego nada, así que volvió a quedarse dormida. La sorprendieron mientras dormitaba, aunque les dio unos buenos golpes. No los suficientes para causar verdadero daño pero James y… Bree…el nombre de ella es Bree. Es una neófita. Los dos sufrieron lo peor de su furia. Alice sonrió abiertamente al imaginarse a L pateando y gritando mientras Bree la arrastraba por el bosque. Como sea, ellos saben que L no puede con ellos, así que le dan un poco de libertad. No está atada. La alimentarán… eventualmente.
Edward asintió al mismo tiempo que su brazo rodeaba más a Bella, acercándola en un abrazo protector. En ignorancia de la conversación entre Edward y Alice, Bella simplemente le sonrió a Edward, disfrutando de la sensación del pecho de él contra su espalda.
Tienes que llevarla a la casa. Los dos necesitan hablar.
"¿Qué le digo, Alice?" Murmuró, dejando otro beso en la sien de Bella. El torrente de sangre corriendo justo bajo sus labios hizo que se detuviera. El delicioso aroma de su cabello y la calidez de su piel inundaron sus sentidos. Edward se apartó un poco en un intento por recuperar el control de sí mismo.
Dile la verdad.
"¿Y todo irá bien?" Susurró otra vez.
La mente de Alice de pronto se quedó en blanco antes de empezar a recitar las estadísticas del equipo Kalamazoo Kazoos (2), aunque un brillo travieso destelló en sus ojos antes que su rostro se quedara completamente inexpresivo.
"Muy útil, Alice," murmuró Edward un poco alto, provocando que Bella se girara y lo mirara inquisitivamente.
"¿Dijiste algo?" Inquirió en voz baja.
"Alice estaba indicando que deberíamos volver a la mansión antes que caiga la oscuridad."
"Entonces, supongo que deberíamos irnos." Bella le dio una mirada a la casita. "¿Crees que Will estará bien? ¿No deberíamos hacer algo?"
"Lo estará… los otros harán todo lo que esté en su poder para ayudarlo."
Edward no podía obligarse a mentir y dijo que todo estaría bien. Él leía las mentes, no era un clarividente y con James frustrando de algún modo las visiones de Alice, ya no había seguridad en nada.
Tras despedirse, Edward volvió a tomar la mano de Bella y la acompañó de vuelta por el bosque hacia la Mansión Masen.
"¿Señorita Swan?" Inquirió en voz baja al acercarse al borde del bosque, donde la brillante luz del sol en el prado se hizo evidente.
"Edward, ¿en serio?" Bella hizo un puchero, deteniéndose de inmediato y volviéndose para mirarlo. "Si vas a cortejarme, de verdad creo que ya pasamos la fase de señorita Swan y señor Cullen de nuestra relación, ¿no estás de acuerdo?"
Él hizo una pausa y miró pensativo en sus oscuros ojos castaños por unos momentos, recibiendo una ceja arqueada y apretón de su mano de Bella.
"¿Pasa algo?" Insistió.
"Bella," dijo con un suspiro, bajando la vista a sus manos entrelazadas. Edward pausó por un momento y presionó sus labios ligeramente en el dorso de sus nudillos, ganándose una dulce sonrisa en respuesta. "¿Alguna vez has tenido un secreto que no pudiste contar, ni siquiera a tus seres queridos, por temor a que huyeran aterrorizados?"
Bella recordó al instante cuando tenía cinco años y tomó unas piezas de dulce de un exhibidor en una tienda de comestibles cuando su madre no la miraba, pero en seguida descartó la imagen porque estaba muy segura que ese no era el tipo de secreto del que Edward estaba hablando.
"Sabes que puedes decirme lo que sea, Edward," le aseguró.
"Temo que si lo hago, huirás y justo ahora, hay más peligros con nosotros separados que juntos," respondió suavemente.
"¿Esto es de lo que hablaba mi tío?"
"Sí, amor."
Bella se enderezó y asintió en comprensión, aunque la expresión de cariño la impactó y le dio una sensación de confort. Miró en sus ojos dorados y se dio cuenta que se estaba conteniendo; como si lo que tuviera que decir fuera más terrible que nada de lo que hubiese podido imaginar, y siendo una escritora, Bella podía imaginar bastante.
"Entonces, será mejor que empieces desde el principio y continúes hasta el final," susurró, instándolo en silencio a que continuara.
"Ya veo," Edward asintió, tomando una respiración completamente innecesaria. "Ven conmigo." Tomó su mano con delicadeza y la llevó unos cuantos pasos más cerca del borde del bosque. "Bella," suspiró tirando de su mano un paso más cerca. "Tienes que preguntarme '¿qué eres tú?'"
"¿Un defensor del método socrático?" Bromeó débilmente, recibiendo un suspiro frustrado en respuesta. "Lo siento. Tiendo al sarcasmo al estar en situaciones estresantes."
"Debidamente anotado," apenas sonrió. "¿Qué soy? Piénsalo muy cuidadosamente antes de responder. ¿Qué. Soy?"
Bella repasó en su mente cada detalle sobre Edward. Desde su apuesta figura a su piel más fría de lo normal. Desde su habilidad de aparecer de la nada e incluso a su capacidad y la de Will de cargar un baúl cuando fueron necesarios cuatro hombres para siquiera moverlo. Poco a poco, Bella empezó a comprender que algo más grande y extraño de lo que alguna vez pudo imaginar estaba teniendo lugar frente a ella.
"Yo… no lo sé," susurró Bella.
"Ven conmigo a la casa, Bella," Edward la persuadió, dando el primer paso hacia la luz del sol.
Bella notó el leve titubeo y sonrisa nerviosa de Edward pero su mirada inquisitiva se tornó rápidamente en una boca y ojos muy abiertos. Cuando el guapo caballero a su lado dio unos pasos más hacia la luz del sol, su piel empezó a resplandecer y a reflejar los rayos del sol como si se filtraran a través de un fino prisma de cristal. No, no en un prisma, determinó con prontitud, sino miles y miles.
"¿Eres un hombre?" Susurró, extendiendo su mano vacilante para tocar su mejilla pero deteniéndose casi a punto de hacer contacto.
"Sí," susurró, dando un paso vacilante hacia ella solo para que Bella se retirara un poco de él. "Un hombre que tiene la esperanza que veas más allá del monstruo frente a ti."
"¿Monstruo?" Chilló. "¿Cómo un hombre lobo?"
"Difícilmente." De no haberse visto tan serio durante su respuesta, Bella habría encontrado cómica su respuesta.
La mente de Bella repasó las posibilidades, sin recordar nada en sus estudios que siquiera se le acercara. Se encontró fascinada por los pequeños destellos de luz que danzaban en su piel de tal forma que sintió su rostro sonrojarse por la vergüenza al imaginarse a un Edward desnudo. Afuera. Con ella.
"¿Debería encontrar esperanzador que no huyeras gritando?" Murmuró Edward vacilante.
Ella asintió en silencio. Los dos permanecieron lado a lado, ninguno acercándose o separándose más.
"¿Eres…?" La voz de Bella se apagó y sus ojos se abrieron más.
De pronto, recordó una clase de antropología de nativo americanos que había tomado durante sus días de universidad. La pregunta tan veloz como un rayo de cuándo había ido a la universidad y que ella apenas era una institutriz pasó por su mente pero la descartó de inmediato. Había cosas más importantes aquí que sus recuerdos, razonó. Recordó una presentación sobre mitos y leyendas del noroeste del Pacífico y las historias de los 'Fríos' y cómo la clase se había reído ante la idea. Una diminuta parte de su ser le dijo que estaba equivocada. Una parte mayor y más ruidosa le replicó que tenía razón. Una voz lo bastante alta para provocar los inicios de una migraña. Bella frotó ligeramente sus sienes y sus ojos antes de respirar hondo y mirar a Edward.
"Eres muy frío," murmuró.
"Y tú eres muy caliente."
"Eres muy, pero muy fuerte."
"Sí."
"Y muy, pero muy rápido. Me has sorprendido más de una vez."
"Eso es cierto."
"Me atraes de formas que no puedo comprender."
"Como tú lo haces conmigo." Edward dio un paso hacia Bella y le animó que ella no huyera.
"Sé lo que eres," susurró ella.
"¿Por qué estás susurrando? No hay nadie cerca," le sonrió esperanzado.
Bella lo miró en silencio, su mente dando vueltas por su epifanía. Se preguntó si debía decirlo en voz alta o permanecer callada. Si estaba equivocada, ¿Edward creería que era una tonta? ¿Valía la pena revelar su hipótesis y de ese modo, poder continuar? Bella sintió que se formaban los inicios de un dolor de cabeza y masajeó suavemente sus sienes.
"Llevemos la discusión adentro," le ofreció Edward, teniéndole una mano.
Bella titubeó un poco antes de tomar su mano y permitió que la llevara a la Mansión Masen y a la pequeña sala en la que Victoria había encontrado su final. Tembló tras entrar a la sala aun cuando no tenía conocimiento de los eventos anteriores y ciñó la chaqueta de Edward con más fuerza en torno a su cuerpo.
"¿Nadie más está en la casa?" Bella murmuró.
"No. Despedimos a los…" La voz de Edward se apagó mientras la observaba con cuidado, queriendo estar allí si lo llamara pero no demasiado cerca que se sintiera sofocada.
"¿Los humanos?"
La cabeza de Edward se levantó de golpe, y sus ojos encontraron los de ella. Le asombró ver la falta de preocupación en sus ojos, como si hubiera llegado a una conclusión y la aceptara porque tenía lógico sentido y por lo general, Bella era una persona muy lógica.
"Un hombre sabio dijo una vez, 'Me confundo algunas veces por lo que creo que es realmente obvio. Pero lo que creo que es realmente obvio, obviamente no es obvio.' (3)"
"No estoy familiarizado con esa cita," respondió Edward. "Pero no veo cómo eso tiene alguna relación."
"Me has estado ocultando cosas," lo acusó delicadamente. "Han estado justo frente a mí, muy obvias. Estaba ciega pero ahora puedo ver." Su voz se fue apagando a casi un susurro al mismo tiempo que se acercaba a él.
"¿Y qué es lo que ves?" Él susurró en respuesta.
"Un vampiro."
Los ojos de Edward buscaron en los de Bella, tratando de encontrar una pizca de miedo, arrepentimiento, o indecisión. No vio ninguna de esas emociones. Solo la clara comprensión provocada por los hechos era evidente.
"¿Te das cuenta que es una acusación muy absurda?" Murmuró él en voz baja.
Bella notó que su declaración no fue una admisión ni una negación.
"No te tengo miedo," Bella continuó con calma, dando un paso hacia Edward.
"Deberías."
"Y debería…" Bella hizo una pausa cuando el dolor de cabeza al que se había estado resistiendo afuera se intensificó.
"¿Bella? ¿Estás bien?" Edward envolvió delicadamente un brazo alrededor de su cintura y la llevó al sofá de caoba y terciopelo rojo.
"Solo me mareé por un momento."
"Quizás debería acompañarte a tu habitación y darte la oportunidad de descansar."
Bella asintió sin decir nada y descansó su adolorida cabeza en su hombro. La frialdad que se filtraba a través de la camisa de algodón la calmó un poco, y se acercó más.
"Mejor que una compresa de hielo," murmuró ella, recibiendo una risa suave en respuesta.
"Déjame llevarte a la cama," susurró Edward, dejando un ligero beso en su sien.
El acelerado latido de su corazón le informó que ella había entendido otra cosa de esa declaración de lo él quiso decir. Ahora.
"Necesitas descansar," continuó, sonriendo cuando su corazón desaceleró a un ritmo más normal.
Edward cargó a Bella cuidadosamente y la llevó arriba a la habitación reservada para ella. La recostó en la cama y con cuidado le quitó su chaqueta antes de arrojarla a una silla que estaba cerca. Ella se quitó los zapatos sin abrir los ojos y se acomodó bajo las mantas.
"Tenemos que hablar más…" Bella murmuró, con sus ojos todavía cerrados.
"Lo sé, amor. Lo sé," Edward le susurró de forma tranquilizadora, quitando con gentileza unos cuantos mechones de cabello de su rostro. "Descansa ahora. Estaré aquí cuando despiertes."
"¿Lo prometes?" Murmuró, sintiendo que la pesadez de estar medio dormida se apoderaba de su cuerpo.
"Lo prometo."
Bella asintió adormilada, y Edward sonrió cuando la escuchó tomar respiraciones rítmicas y serenas.
Eso salió bien, querido hermano.
Edward se giró para encontrar a Alice de pie detrás de él.
"Sabe lo que somos," Edward murmuró en voz baja, para no despertar a Bella.
"Sabe mucho más que eso," Alice sonrió con dulzura. "Sabe que está enamorada de ti y no quiere permitir que nada se interponga en el camino de ese amor."
Edward permaneció en silencio al escuchar esa revelación. Había tenido la esperanza que Bella no huyera, pero escucharlo verificado por su hermana solo aumentaba su alegría.
"¿Los han encontrado?" Preguntó.
"Están cerca. Will y Jasper están siguiendo el rastro. Bree fue descuidada al permitirle a L arrastrarse por el bosque. Su aroma está por todas partes."
"No la dejaré."
"No tienes que hacerlo." Alice apretó suavemente el brazo de Edward. "Tú cuídala; nosotros nos encargaremos del resto. Y una vez que recuperemos a L, enviaremos a todos a casa."
"¿Y Bella?"
"La veo con nosotros para siempre, y la veo decidiendo ir a casa con los otros. Hay demasiadas variables."
Edward asintió en silencio.
"Oh, deja esa melancolía, Edward." Alice levantó su mano y lo golpeó detrás de la cabeza como había visto a Rosalie hacerle a Emmett infinidad de veces. "¡Justo ahora, nos veo encontrando a L, a ti quedándote con la chica, y yo tendré una nueva amiga!"
El rostro de Alice cambió repentinamente de una alegre sonrisa a quedar totalmente inexpresivo, y de nuevo a una sonrisa pícara.
"Hablaré contigo más tarde. ¡Adiós!" Y con un guiño y un gesto de su mano en despedida, Alice salió de prisa por la puerta, dejándola abierta a su paso.
"Mmmm…" Bella murmuró, rodándose de costado. "Edward."
~EE~
(1) Christopher Newport (Limehouse, Londres, diciembre de 1561 – Bantén, isla de Java, agosto de 1617) fue un marino y corsario inglés, recordado por haber capitaneado el Susan Constant, el mayor de los tres barcos que transportaron los primeros colonos que la Compañía de Virginia envió a Norteamérica en 1606 y que fundaron en 1607 el asentamiento de Jamestown en la colonia de Virginia, que se convirtió en el primer asentamiento permanente inglés en el continente. En esa expedición Newport iba también al mando de las otras dos naves de aquel viaje inicial, en orden de tamaño, el Godspeed y el Discovery.
(2) Equipo de béisbol de las ligas menores de Estados Unidos que jugó del año 1887 a 1924.
(3) Palabras de Michael Stipe, un músico, productor, actor y artista plástico estadounidense, conocido por haber sido el líder y vocalista del grupo de rock alternativo R.E.M. desde su formación en 1980 hasta su disolución en 2011.
No fue de inmediato, pero si leí que querían otro capi de esta historia y por ser tan agradecidas y dar maravilloso apoyo en mi última traducción 'Tequila Sunrise' aquí está, espero que lo hayan disfrutado. Como verán, L sigue en manos de James y Bree, aunque por lo que ha visto Alice no le han hecho daño, esperemos que siga así. El pobre de Will está desolado y junto con los demás la están buscando, por supuesto, Edward no puede ayudarlos porque tiene un gran problema entre manos, ¿cómo contarle todo a Bella? Es cierto que ya sabe que es vampiro y al parecer respondió muy bien a esa revelación, pero no es lo único que tiene que saber, ¿o sí? Recuerden que aunque su mente se ha resistido un poco, Bella sigue pensando que están en el año 1827. ¿Cómo reaccionará al saber que ha estado viviendo una fantasía? No se preocupen, pronto lo sabrán, por supuesto, antes esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y claro, me encantaría saber sus teorías. Recuerden que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión, y no les cuesta nada, solo unos minutitos de su tiempo, escribir unas cuantas palabras en el cuadrito de abajo y enviar. Ni siquiera tienen que registrarse en FF ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Rosii, DannyVasquezP, JessMel, freedom2604, kaja0507, asielisa123, Lectora de Fics, Tecupi, Pameva, alejandra1987, bbluelilas, Smedina, rjnavajas, NarMaVeg, Sully YM, tulgarita, Tata XOXO, Ali-Lu Kuran Hale, lagie, Pam Malfoy Black, aliceforever85, EriCastelo, Lizdayanna, piligm, Car Cullen Stewart Pattinson, Say's, ariyasy, Adriu, Mafer, saraipineda44, Lady Grigori, Aislinn Massi, Marie Sellory, Liz Vidal, ClaryFlynn98, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? DEPENDE DE USTEDES.
