Miraculous Ladybug pertenece a Thomas Astruc, Zag Animation, Disney y TF1, hago esto sin fin de lucro.
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Las aventuras de Chat Noir y Red Queen
Por Mimi chan
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(Esta historia no forma parte de la historia principal)
Premio 1
Fracasar
En algún momento dar un paseo en barco había parecido una idea agradable de verdad. El recorrido por los altos del Sena en realidad era bonito. Durante largos tramos no habían visto nada más que arboles verdes, dorados y rojos propios de la estación de otoño, con las luces de la ciudad como lejanas luciérnagas de colores que hacía que aquellos arboles parecieran árboles de navidad con luces festivas. Las eternas luces blancas de Paris que hacían que pareciera que en la ciudad siempre era de día junto a su bullicio, poco a poco quedaban atrás, casi no parecía la misma ciudad. El cielo era un purpura diluido en un azul tierno de atardecer apuntando a una noche llena de estrellas. Había sonado como algo agradable solo apartarse un poco de los invitados, las botellas de champan y la música y solo admirar la noche, la luna brillando sobre las aguas color musgo del rio, quizá inspirarse para crear algo nuevo.
Además Adrien estaría allí. Durante semanas mientras afanosamente trabajaba en su vestido, imaginó escenas donde él también estaría harto del ruido de la fiesta y solo se apartaría, quizá se encontrarían, quizá compartirían un momento a solas bajo las estrellas de Paris con el olor del agua del Sena en la nariz y ella estaría allí feliz y triunfante.
Ahora solo estaba deseando que el barco atracara en cualquiera de los puertos que habían pasado de largo en su camino por el rio Sena. Quizá tomar un taxi, incluso quizá pedirle a Tikki que la ayudara a llegar a casa, las aguas verdes un poco pantanosas del rio no parecían tan desagradables como seguir allí.
Había algo a lo que Ladybug la había acostumbrado. A ganar. A enfrentar villanos diez veces más grandes, más fuertes, más listos que ella y salir victoriosa y amaba la sensación. La hacía sentir segura y poderosa. No mentía cuando admitía que eso había aumentado su ego y había consentido a su vanidad. Si Ladybug podía enfrentarse a enormes retos y ganar ¿Por qué Marinette no?
Una casa de moda famosa, aunque no tan famosa como Agreste por ejemplo, pero si una de aquellas que hacían sonar fuerte su nombre en Paris, había convocado a diseñadores de toda la ciudad para una gala de beneficencia. Ofrecías un modelo para que fuera comprado y las ganancias iban a un acto de caridad.
Muchas casas de modas se apuntaron gustosas al evento. Y aunque ella solo tenía a sus espaldas su propio nombre, había ofrecido su trabajo y este había sido aceptado.
Había sido codiciosa. Había realmente creído que la gente miraría con asombro su trabajo y la felicitarían. Y hubo quien lo hizo, más de un diseñador se había acercado con el mismo discurso de "es un trabajo asombroso, considerando que es algo hecho por solo una estudiante y sin ayuda".
La hicieron sentir que había llegado con un volcán de bicarbonato que hacía lo suyo cuando le era vertido vinagre, junto a otros que habían llevado un reactor nuclear en miniatura.
Nunca se había sentido tan insignificante.
— Marinette…
La chica se apresuró a secarse las lágrimas de las mejillas antes de ver a Adrien de pie detrás de ella. Estaba tan guapo con su traje negro a la medida y como una cereza de cera en un helado delicioso, tenía puesto su bombín
— Hola, Adrien – Marinette saludó a su amigo fingiendo una sonrisa. Era triste y curioso como su fantasía se hacía realidad.
— ¿Estás bien?
— Claro – extendió más su sonrisa, aunque sabía que no le alcanzaba los ojos — ¿Por qué no lo estaría?
Después de que las piezas se habían exhibido y vendido. Adrien se había dado cuenta como su amiga se había puesto poco a poco pálida y apagada. Y él creía entender porque. La había estado buscando un rato entre todos los invitados hasta finalmente encontrarla sentada en un banco detrás de la sala de maquinas, un lugar en el que los invitados no estarían muy interesados en ir por el ruido y el calor del motor.
— No luces bien.
Marinette se mordió el labio con fuerza, suspiró profundamente y apretó los ojos un momento. No quería llorar delante de él. No quería lucir débil, al menos no delante de Adrien que tenía que seguir viendo cada día.
— Supongo que… — la chica subió sus rodillas a su pecho y sus pies al bordillo del banco, pisando el vestido que se había puesto para esa noche — no lo sé, mordí más de lo que podía masticar.
— ¿De qué hablas?
— No debí venir a esta gala, fue tonto e ingenuo de mi parte. – la chica enterró la mitad de su rostro en la gaza de su falda, mirando al rio como una pequeña embarcación de turistas pasando a su lado, la música y la fiesta de aquellos turistas no logró contagiarla — Mi trabajo… no está a la altura de todos los demás aquí.
— Marinette…
— Todas son casas de modas importantes en Paris –una lagrima se escurrió por su mejilla derecha sin permiso – solía pasear por sus escaparates y decir "yo podría hacer algo tan bueno como eso", pero ¿viste lo hermosos que eran sus vestidos? tienen una técnica que estoy a años luz de alcanzar… quizá solo estoy perdiendo mi tiempo.
Adrien no dijo nada, se quedó tan callado que la chica se obligó a mirarlo solo para comprobar que siguiera allí.
— ¿Ya terminaste de auto compadecerte?
Marinette sintió las mejillas rojas y nuevos deseos de llorar por lo que Adrien dijo y la forma tan fría de decirlo. Quiso levantarse y finalmente tomar la decisión de tirarse al rio, pero el chico la tomó de la mano y la mantuvo sentada en su lugar.
— Tu vestido era muy bonito – dijo envolviendo sus manos en la más pequeña y fría de Marinette.
— No tienes porque decir eso – ojala la situación fuera distinta, si no se sintiera tan mal podría estar feliz de que Adrien sostuviera de esa forma su mano.
— Pero el de madame Vallerant era asombroso – continuó — El bordado en la cauda debió tomar meses y un montón de personas. Seguramente va a terminar en algún estreno de película o una alfombra roja.
— Seguramente – y era verdad. Marinette había sentido una envidia ardiente cuando ese diseño había desfilado. Ojala ella tuviera suficiente tiempo libre para dedicarlo a un trabajo así — era una pieza realmente hermosa.
— ¿Y sabes donde terminara el tuyo?
— No… no creo que…
— Probablemente terminara haciendo a una novia muy feliz – Cuando el vestido de Marinette había desfilado en la pasarela fue lo primero que se le ocurrió — era un diseño simple, pero con un corte que definitivamente hacia que la modelo luciera hermosa.
— No creo que ninguna novia quiera llevar un vestido rosa en su boda – aunque... bueno, algunas novias realmente preferían un color que no fuera el típico blanco.
— O quizá sea el vestido de una estudiante de universidad recién graduada. Con esa espalda drapeada y su corte de sirena será la envidia de toda su generación, ninguna chica llevara un vestido como ese.
Marinette sonrió. En realidad eso no sonaba tan mal, si su vestido hacia así de feliz a alguien…
— Aun no estás a la altura de cualquiera de los otros diseños eso es cierto. Pero ninguno de esos diseñadores solo nacieron sabiendo diseñar así, o una hada madrina los toco con una varita mágica. Estudiaron mucho, trabajaron mucho… fracasaron muchas veces.
— ¿Me estás diciendo que tengo aun que fracasar muchas veces más? – preguntó Marinette que realmente odiaba la idea de perder.
— Sí.
— Eso no suena muy agradable.
— Y estoy seguro que no lo será, pero nadie en la vida vive su vida solo triunfando – Marinette se veía más relajada, había bajado de nuevo sus pies al piso y levantado su cabeza, pero aun no dejo ir su mano. Era una mano, pequeña y bonita aunque tosca por el uso de hilo y aguja — Pero solo muy pocos no se dan por vencidos… y creo que tu eres de ese grupo de personas.
Más lágrimas bajaron por sus mejillas, pero esta vez Marinette sonreía, una verdadera sonrisa. Era duro y al mismo tiempo hermoso saber… que Adrien tenía fe en ella.
— Ahora – Adrien limpió una de sus lágrimas con un pulgar, su mejilla era cálida bajo su tacto, sin entender muy bien porque Adrien sintió deseos de suspirar — sécate y ven conmigo a bailar.
— No… – Marinette intentó secarse con una sola mano, esperaba que el poco maquillaje que se había puesto no fuera un desastre – no soy buena bailando.
— Por favor – la jaló hasta que pudo ponerla de pie, Marinette trastabilló con el filo de su vestido, pero recuperó el equilibrio — La sobrina de Madame Vallerant me invitó a bailar y… me tocó el trasero en el proceso.
— Oh my… — ¡Como se atrevía! si se topaba de nuevo con la mocosa de cabello de estropajo y cara llena de acné ella iba… iba…
— Estoy seguro que solo está esperando a que regrese para intentarlo de nuevo o algo peor. Olvidas que eres mi Ladybug de la vida cotidiana, es tu deber protegerme.
— En ese caso, creo que puedo hacer el intento de bailar contigo, aunque te arriesgas a que te pise los pies.
Adrien sin soltar su mano la guió hacia donde la fiesta estaba en su apogeo, mucho champaña había corrido ya y algunas inhibiciones se habían soltado así que la gente se estaba divirtiendo sin la necesidad de tantas etiquetas.
El barco atracó para reponer combustible mientras la joven pareja estuvo de pie en medio de la pequeña pista improvisada en la cubierta del barco y el sonido de violines y piano marco un compas lento, casi como una canción de cuna, con un cielo brillante de estrellas, en ese momento Marinette deseó que el viaje nunca terminara. Y quizá Adrien deseó lo mismo.
Fin
08 de junio de 2020
2: 49 a.m.
Nota de autora: en muchos fics que he leído Marinette siempre parece ser una especie de súper dotada y sus diseños siempre impresionan a todos, incluso el canon a veces abusa de ese recurso, pero simplemente no siempre puedes ganar e incluso a veces eso es bueno.
Nohelia Yadira espero que este pequeño Adrianette haya estado a la altura de lo que esperabas.
¿reviews?
Tata
Mimi chan
