—Quédate quieto por un demonio y deja de hacer esos sonidos —Renegaba el azabache sosteniendo un algodón bañado en alcohol contra la piel amoratada del pelirrojo.
—No puedo evitarlo —Las mejillas de Piritoo estaba completamente rojas y evitaba mirar lo que hacia el azabache. —Me duele —
—Pues a mi esos sonidos no me suenan a quejidos de dolor —Orión entro en el salón con una bandeja en la que llevaba unas vendas. Tritón alzo la cabeza y lo miro sin entender ¿Qué otros sonidos podría estar haciendo a parte de quejar de dolor? Lo único cierto, es que Piritoo enrojecio aún más ante las palabras del rubio.
—Ya llegué —Todos voltearon a ver al recién llegado, estaba con la ropa algo destrozada y se lo veía muy cansado.
—¿Qué paso Teseo? —Orión se apresuró a ir con él, lo agarró por la cintura y lo llevó hasta el sofá para que se siente.
—Oh, lo normal. Nos atacaron unos perros del infierno, junto con dos dracaenaes —Se tumbo en el sofá y miro curioso al pelirrojo que estaba siendo vendado en el abdomen por Tritón —¿Quién es este? —
—Oh si, no se conocen —Comenzó a decir Tritón —Déjame te presento a Piritoo... —
—El novio de Tritón —Soltó el pelirrojo sin ningún tipo de vergüenza. Tritón se lo quedó viendo con indignación mientras los otros soltaron carcajadas.
—No es mi novio —Miro molesto a Piritoo —Es Piritoo... —
—El prometido de Tritón, su próximo esposo —Orión y Teseo rieron aún más, Tritón apretó más la venda que estaba poniendo en el abdomen de Piritoo, este soltó un gemido. Todos se quedaron en silencio, luego volvieron las risas de los hermanos de Tritón.
—Mi estúpido acosador es —Le tiro el resto de las vendas en la cara y se levantó de donde estaba. El pelirrojo sonrió travieso.
—Ya me agradas —Teseo seguía riendo aunque se sujetaba el brazo que tenía herido. Orión se apresuró a poner una compresa de agua sobre las heridas de Teseo.
—¿Y Percy? —Pregunto Tritón con un gruñido, Piritoo se reía por lo bajo de la expresión molesta que cargaba el mensajero del mar.
—Con Jason, fueron a su casa. Se supone que Perseo ya se fue, así que ya podían volver —Teseo se encogió de hombros. Tritón asintió conforme con la respuesta, Piritoo quedó anonadado viendo como las heridas de Teseo se sanaban como si nada.
—¿Todos pueden hacer eso? —Pregunto levantándose y mirando a Teseo más de cerca, le tomó del brazo —Es interesante —
—Si, algunos sanamos más rápido que otros, pero si, podemos hacerlo todos —Contesto Teseo mirando a Piritoo —¿De verdad eres el acosador de Tritón? —El pelirrojo asintió con descaro —Hermano, estas ciego —Lo vio como si el otro estuviera loco por hacer esas cosas. Piritoo soltó una risita.
—Tu hermano es interesante —Se encogió de hombros, Teseo lo miró a él, miró a Tritón. Que le observaba con el ceño fruncido. Volvió a mirar al pelirrojo.
—Más interesante me parece el plantón, pero cada quien sus gustos —Hizo una mueca con la boca, el otro volvió a reír y Tritón soltó un gruñido junto con un golpe a la cabeza de Teseo.
—Oye, Tritón es interesante —Tritón volteo a ver a Orión, que había comenzado a recoger lo que usó para curar a Piritoo y a Teseo —Interesantemente aburrido, pero lo es —
—Yo no soy aburrido —Tritón bufo con los brazos cruzados molesto por tener toda esta platica con ellos.
—¿Te quedas a cenar Piritoo? —Pregunto Orión ignorando a Tritón.
—Si no es molestia —Por supuesto que no iba a desperdiciar pasar el tiempo con los hijos del mar.
—Claro que no, la cena ya casi está —El rubio caminaba hacia el pasillo. —Los llamaré cuando esté servida —
—Así que eres hijo de Ares ¿Qué tipo de armas te gusta usar más? —Comenzó a preguntar Teseo.
—Pues prefiero la lucha cuerpo a cuerpo, pero con una daga o una lanza también puedo matar a mi oponente —Tritón se fue de ahí cuando comenzaron con la charla peor que colegialas enamoradas.
Camino hasta la habitación de Belerofonte para ver como se encontraba, se topó con una masa de mantas. Sospechaba que en el centro estaba su torpe hermano, ya fuera durmiendo o mirando el celular. Se acercó hasta el bulto que reposaba en la cama y comenzó a quitar las capas de mantas, hasta que llegó a unos mechones castaños.
—¿Cómo te sientes?
—Mejor que antes, la verdad, pero preferiría regresar a la Atlántida —Susurro y Tritón notó que su celular estaba apagado a un lado suyo.
—¿Otra vez te lastimaste viendo esas redes sociales? —Señalo el celular que estaba ahí cerca de él. Belerofonte miro a dónde señalaba y negó con la cabeza.
—Orión me dejó sin WiFi hace unas horas atrás —Se sentó perezosamente en la cama —Así que no, no pude seguir lastimandome con eso —
—Eso es bueno, los peces me contaron algo —El castaño le presto atención —Hay unos recién llegados al acuario, dijeron que vieron unos hombres con una caja muy antigua —
—Así que ya tienen una —El azabache asintió mientras terminaba de sacar todas las mantas de la cama y empezaba a doblarlas —Pero ¿Aún funcionará? —
—Posiblemente si, solo hay que ver cuando atacarán de nuevo —El castaño se levantó y ayudó al otro a doblar las mantas, los dos se quedaron pensando en ese tema, en silencio hasta que terminaron de arreglar todo. —Me preocupa Percy y su apego con el rubio —
—No eres al único, nuestra vida amorosa nunca termina bien —Comentó el castaño cuando salían de la habitación, el otro asintió. Cuando llegaron al comedor Orión ya estaba terminando de servir los platos —¿Quién viene? —
—El novio de Tritón come con nosotros hoy —Orión sonrió viendo la mueca amarga de su hermano.
—No es mi novio —Gruño Tritón —Nunca me enamoraría de ese —
—Nunca digas zape hasta que la tierra te tape, en tu caso nunca lo hará —Belerofonte se río del rugido furioso de Tritón. Teseo y Piritoo entraron al comedor al escuchar al otro.
—¿Ya está la cena? —Pregunto Teseo.
—Si, estaba por llamarlos. Tomen asiento —Orión les señaló lugares en la mesa, Tritón se fue molesto de ahí sin cenar —Bueno, le enviaré su cena vía Express —Tomo el plato de la mesa y se acerco a una esquina de la habitación, apretó un botón y apareció una pequeña fogata —Ofrenda para Tritón —Mencionó antes de tirar la comida al fuego.
—Así que si es un dios —Piritoo estaba emocionado por confirmarlo una vez más.
—Si, debió ser el Dios de los gruñones —Comentó Belerofonte —¿Cuál es tu nombre? —
—Piritoo —Se presentó el pelirrojo mientras Orión comenzaba a servir la cena.
—Y será mi nuevo mejor amigo —Aclaro Teseo.
La cena pasó entre risas y platica, Piritoo se quedó a dormir porque ya era tarde para dejarlo ir a su departamento. Según Orión, lo que no convencía a Tritón, él quería devolverlo ya y alejarlo lo que más pudiera, sus hermanos sin embargo lo querían ahí. Odiaba a sus hermanos en ese momento.
—Tu habitación, una pijama prestada, cepillo de dientes, buenas noches —Y si, tuvo que ser Tritón quién le diera todo a pedido de sus hermanos. Piritoo miro la pijama.
—Esto me va a quedar grande —Tritón sonrió mucho.
—Era la más pequeña que había, fosforito de caja chica —Se fue de ahí riéndose mientras el otro lo veía con furia. Desde hace unos días Tritón había notado que Piritoo era bajo de estatura, que si no fuera por los zapatos que solía usar que eran unas botas con plataforma, se vería incluso más pequeño que las chicas.
—Me las pagarás —Prometió entre dientes el pelirrojo mientras se metía a la habitación y se cambiaba de ropa. Ya pasadas una hora y algo más, Piritoo decidió que era un buen momento para explorar, no siempre se iba a poder quedar en la casa de los hijos de Poseidón, esos que no se dejaban ver hace siglos y que tenían una tecnología envidiable.
Y claro, el tenia también otras intenciones en su exploración, una muy clara. Misma que se realizó cuando llegó delante de una puerta que decía "Tritón" anunciando que esa era su habitación. Miro a los lados antes de tomar suavemente el pomo de la puerta y girarlo, para su suerte estaba abierta al parecer, así que abrió despacio. Un pequeño espacio entre la puerta se hizo, dejando ver su interior, lo que no esperaba era que alguien tocara su hombro por detrás.
Ahogo un grito contra su mano y la persona que lo toco sofocada una risa contra las suyas. Cuando Piritoo logró calmarse, e iba a reclamar a quien le asusto, tuvo que gritar una vez más. Tritón había hecho acto de presencia delante suyo sin previo aviso.
—Cállate, que están dormidos —Las manos del azabache y otras más se posicionaron sobre su boca.
—¿Qué hacías aquí? —Pregunto quién estaba detrás de Piritoo, lo reconoció como Orión. Los dos mayores soltaron despacio al pelirrojo, este casi había tenido un mini infarto.
—¿Qué paso Tri? —Pregunto una voz rasposa desde la habitación de Tritón.
—Nada Teseo y deja de decirme Tri —Renego en voz baja el azabache mirando hacia su cama, donde se veía un bulto removerse.
—Entonces vuelve a la cama, quiero dormir —Contesto Teseo sin moverse de la cama de Tritón.
—Si, ya vuelvo —Volvió su vista al pelirrojo —Ya vete a dormir —Cerro la puerta y se escucho poner el seguro.
—¿Qué hacías aquí? —Pregunto de nuevo Orión tomando por el hombro a Piritoo.
—¿Buscaba la cocina? —Soltó más como pregunta que como afirmación.
—¿Una cocina llamada Tritón? —Señalo que la puerta tenía el nombre del otro, este fingió sorpresa como si recién notara el letrero —Vamos te llevaré a la cocina —Lo empujo hacia la cocina real.
—¿Por qué Teseo estaba en la habitación de Tritón? —No puedo evitar preguntar mientras llegaban a la cocina. Orión abrió el refrigerador y sacó algo de fruta, después puso la tetera a funcionar.
—No está acostumbrado a dormir solo, así que como no esta su gemelo duerme con Tritón. A veces conmigo, o con Bel —Comento como si nada el rubio. Cuando el agua estuvo lista le preparo un té a Piritoo, este lo tomó con calma mientras miraba toda la cocina.
—¿Puedo preguntarte sobre tu hermano? —Comenzó a decir el pelirrojo después de un rato de silencio, el otro asintió —He leído mitos sobre él y pensé que no pisaba tierra —
—Oh, por Luna. Él ha estado muy mal por eso, ha pedido perdón al cielo desde que sucedió. Y si esta pisando tierra de nuevo, es porque sabe que necesitamos que este aquí —Orión le daba vueltas a su taza de té mientras hablaba, sus manos eran muy grandes comparadas con la pequeña taza que sostenía.
—Él no la ha olvidado.
—Nunca lo hará, la amo demasiado.
—¿Crees que se pueda volver a enamorar?
—No lo sé —Miro a Piritoo y le sonrió antes de volver a mirar su taza —A los hijos del mar, casi nunca nos va bien en el amor. —
—Lo tuyo con Artemisa, eso fue... —No supo como terminar la frase sin herir al rubio.
—¿Un pecado? ¿Pedí demasiado? ¿Lo perdimos todo? —Cuestiono Orión, el otro se quedó callado —Lo fue, según los que contaron la historia. Yo quedé como el villano del cuento, el que quería destruir a la preciosa diosa. Pero la verdad es que solo quise salvarla y por eso deje que me mataran, no quería que ella sufra por mi culpa —
—¿En serio ella pensaba renunciar a su voto? —El rubio asintió.
—Nos amábamos mucho, ella y yo podríamos estar juntos, pero Apolo sintió que lo dejaríamos de lado. Nunca quise que Artemisa dejara su voto, me conformo con verla feliz, pero ya hemos hablado de eso los tres, así que estamos bien —Se encogió de hombros. Piritoo sonrió y soltó una risita.
—No me imagino como ella chiquita y tu grande, habrían tenido que planear bien —Soltó una carcajada cuando vio a Orión completamente rojo de la vergüenza.
—Tienes unas ideas muy poco recatadas —Murmuró Orión negando con la cabeza. Ese chico le parecía increíble, no parecía intimidarse fácilmente, se notaba que le encantaba vivir en el peligro y que tampoco dejaría ir muy fácil a Tritón. Aunque primero tendría que ver si lo atrapaba.
—Jason —Llamo una vez más Percy, se suponía que él dormía en otra habitación pero estaba en la del rubio.
—¿Qué pasa Percy? —Pregunto por quinta vez esa noche. El azabache había estado inquieto y apenas había dormido algo.
—Tengo hambre —Se abrazo al rubio, el otro que hasta ese momento había tenido los ojos cerrados los abrió con cansancio, alcanzó con su mano el celular que tenía en la mesa de noche, desbloqueó la pantalla y miro la hora.
—Son las dos de la mañana, Percy. En unas horas será el desayuno, duerme —Bloqueo el celular y lo dejo en su lugar una vez más, cerró los ojos al no tener ninguna queja o respuesta del azabache. Pero su paz solo duró unos segundos, pronto sintió un peso justo por debajo de su abdomen. Percy estaba a horcajadas sobre él, haciendo presión a sus costados con sus piernas y su trasero estaba encima de las caderas del rubio.
—Pero tengo hambre ahora Jason —Se quejo el otro, el rubio sintiendo el peso y en especial lo que estaba encima de esa zona, abrió los ojos alarmado. Sin embargo no se pudo mover demasiado, el otro estaba firmemente sentado en su posición.
—Qué más tarde... ahora bájate —Intento moverlo agarrando sus caderas pero solo logró que sus manos fueran prisioneras de las del otro y que toda su sangre suba su rostro. Hasta donde Jason recordaba, Percy cargaba una camisa de pijama, esta no estaba en su lugar, y tampoco el resto del pijama. —¿Q-Qué le pasó a tu pijama? —
—Tengo calor —Fue la única explicación que dio el otro. Solo tenía puesto un bóxer, un pequeño boxer de color negro. El rubio se sintió en problemas, sus manos seguían atrapadas por las manos de Percy y estaban tocando la única zona con ropa de este.
Conciencia: Quizá si le damos comida, nos suelte. Es lo mejor.
Voz aún sin saber de dónde: Si le damos unos besos, esto se puede poner bueno.
Conciencia: ¡Es un niño! ¡Es inocente! ¡No puede hacer eso!
Voz desconocida: Pero los niños inocentes también dan buenos besos.
Conciencia: ¡No hagas eso!
Voz desconocida: ¡Hazlo! ¡Y también nos bañamos juntos! Por el calor ~
Conciencia: ¡No! No hagas eso, seria incorrecto, nuestra moral no seria buena.
Voz desconocida: ¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Un beso al menos! ¡Hazlo!
—Entonces quizá... deberías ir a la cocina... a tomar algo —El rubio se sintió en aprietos, Percy comenzó a moverse de un lado a otro aún sentado y sin soltar sus manos.
—Pero esta oscuro ¿Vienes conmigo? —El rubio trago saliva visiblemente, su parte baja estaba teniendo muchos inconvenientes, en especial porque Percy subió sus manos a su cintura, su piel era suave al tacto todavía y se amoldaba en sus manos.
Conciencia: Nosotros somos heterosexuales.
Voz desconocida: La parte baja de nosotros no opina igual ~
Conciencia: No, no, eso debe ser por la fricción.
Voz desconocida: La fricción, ajá, nosotros tenemos lo de heterosexual, lo mismo que un ciego tiene de visión.
Conciencia: ¿Somos heterosexuales?
Voz desconocida: No.
Conciencia: ¿Somos Gay?
Voz desconocida: Mmm solo nos gusta este chico.
Conciencia: Entonces ¡ya se! Solo somos Percysexuales.
Voz desconocida: Probablemente.
—Si... eh yo —Jason sacudió la cabeza tramando de callar las voces en su cabeza ¿Percysexuales? La falta de un buen sueño le estaba afectando, a él no podía gustarle Percy de ese modo. Percy solo era su protegido —Vamos por algo de comer —Percy soltó sus mano.
—¡Yuju! —Percy comenzó a botar encima de las caderas de Jason, hacia un bailecito que estaba causando más de un estrago en el interior del rubio. Las voces comenzaban a gritas de nuevo. Y alguien más se estaba despertando, porque los saltitos de Percy muy provocativos en esa zona. Hasta que por fin el otro salió de encima.
—Ponte algo de ropa —Masculló entre dientes, viendo que se pensaba ir en el bóxer, el azabache asintió rápidamente. Jason levantó sus sábanas cuando el otro desapareció en el baño —¿Qué es lo que me pasa? —De tiro contra la cama, tratando de pensar en cualquier cosa y olvidar su problema de abajo.
—Ya la hemos terminado de preparar mi señor —Decía un rubio de ojos azules. Frente a el había un gran cofre dorado, tenía grabados en un idioma muy extraño, la habitación se sentía completamente fría. Habían varios hombres con bata revisando apuntes en tablillas, cerca de la caja un hombre vestido de negro, sus ojos dorados brillaban en la oscuridad.
—Por fin, ahora solo hay que atrapar a nuestra pequeña presa —Acaricio con la punta de los dedos el filo de la tapa del cofre. Era grande y podía caber fácilmente una persona de tamaño promedio ahí. Una luz morada resplandeciente se activó en cuanto la tocó.
—Aún falta traducir parte del texto señor, pero aquí esta parte de él —Uno de los hombres se acercó y le mostró un papel —El individuo debe meterse en la caja, esta se debe sellar, aún tratamos de averiguar como abrirla —El hombre asintió viendo el reporte.
—Quiero ver a Ethan —Hablo al rubio, este se tensó pero asintió, pronto salió de la habitación maldiciendo entre dientes mientras caminaba por los pasillos.
Se detuvo delante de la puerta que tenía el número once y más abajo un cartel que decía "Entra si quiere morir", abrió la puerta con cuidado y entro a la habitación. En la cama revuelto entre las sábanas dormía un azabache, no cargaba puesto ningún parche en ese instante, solo cargaba puesta una camisa grande y un bóxer.
—Ethan, bolita de odio, amor —El rubio comenzó a moverlo, el otro gruño con fuerza. —Vamos, despierta. El jefe te quiere ver —
—¡Déjame dormir! ¡No te voy a complacer ahora!
—Bebé, despierta —Lo movió un poco más, después se tuvo que alejar, Ethan casi le saca un ojo con el manotazo que le dio. El azabache se sentó molesto en la cama, se cubrió un ojo con una mano y con el otro lo vio con odio.
—¿Qué quieres? No me dejaste dormir temprano por estar con tus juegos, ahora no me dejas dormir tranquilo tampoco en la madrugada —Gruño más que molesto el otro le lanzo la ropa encima.
—El Jefe te quiere ver ahora —Ethan se quedó quieto, tomo su ropa y comenzó a vestirse, dejó tirada la camisa de Luke que cargaba, se colocó el parche y miro de nuevo al rubio.
—¿Ya la tienen?
—Si, ya está lista, quiere que la evalúes —Señalo el ojo que Ethan tenía cubierto, este paso su mano sobre él.
—Esta bien —Los caminaron a la salida una vez más, estuvieron en silencio por los pasillos y pronto llegaron a la habitación en la que antes estuviera el rubio. El azabache froto su parche en cuanto entraron.
—Así qué estamos en lo correcto —Hablo el hombre de ojos dorados mirando al azabache —Acércate más —Este obedeció, pero entre más cerca estaba su molestia en su ojo aumentaba. —Perfecto, era lo que necesitaba —
—¿Me lo puedo llevar señor? —El hombre asintió a la petición de Luke, el rubio se acercó a Ethan y lo tomó por los hombros alejándole de la caja.
—Luke —El rubio miró al hombre —Qué los demás estén listos, pronto esto estallará —
—Si, señor —Luke se retiró con Ethan —¿Te duele mucho? —
—No demasiado, pronto tendré que dejarlo descubierto —Ethan se soltó del agarre del otro y llegó hasta la puerta de la habitación —No quiero que ese día llegue —
—Todo saldrá bien, te prometí que nada te pasaría —El rubio se acercó y besó los labios del azabache, este devolvió el beso y asintió —Ahora, estoy libre —Sonrió de forma picara.
—Y dormirás en el sofá —Gruño Ethan empujándolo y entrando a la habitación.
—Pero es mi habitación, no hay sofá —Se quejo Luke siguiéndole, el otro le lanzo una almohada en la cara y una cobija.
—Pero hay piso, buenas noches —Se adueñó de toda la cama enrollandose en la colcha y el otro gimio, de nuevo dormiría en el piso.
