Capítulo 36
Desde la noche del accidente, todos habían estado esperando a que el auror Nelson llegara a la mansión Malfoy para seguir con la investigación. Necesitaban que todo se agilizara y sobre todo, que tuvieron que detener al Sr. Malfoy para que pagara por sus delitos. Y esto debería ocurrir antes de que se casara con la señorita Tarner porque de no ser así, ya no habrá marcha atrás.
El auror visitó en primer lugar la habitación del Sr. Riddle para preocuparse por su estado de salud Se sorprendió mucho al ver que la señorita Tarner también estaba allí y más aún, no había nadie que los acompañara. Riddle le pidió a Hermione que saliera unos minutos para poder hablar en privado con el auror.
El auror se interesó por la salud del Sr. Riddle y tras aseguró que poco a poco estaba mejorando, le informó de cómo iba a investigar.
—Los criados han confesado quién les dio la orden de retención a la señorita Eris fue el Sr. Malfoy.
—Siempre lo sospeché. ¿Lo van a arrestar?
—En cuanto tengamos el testimonio de la señorita Eris, le haremos una visita al Sr. Malfoy. Pero el Sr. Nagel niega saber si el Sr. Malfoy ha matado a alguien o no.
Sabe perfectamente como yo, que están mintiendo. Pero vaya a que la señorita Eris le cuente todo.
Eris sufrió varios días tumbada en la cama y aquella mañana, como ya sé mucho mejor, pensando levantarse y ayudar en la cocina. Se consideró demasiado inútil postrada en esa cama. Al salir por la puerta, se topó de frente con el euror y el nerviosismo se apoderó de su interior. Sabía perfectamente lo que quería aquel hombre del ministerio sin necesidad de que se lo dijera.
—Señorita, me alegra que ya estés prácticamente recuperada.
-Muchas gracias.
—Me imagino que sabrá el motivo de mi visita —Eris asintió—. Necesito que me aclare unas cantas por no decir bastantes cosas, sobre el caso del Sr. Malfoy, si es tan amable de mostrarme donde está la biblioteca.
La biblioteca tenía una luz tenue aquella mañana, todas las ventanas estaban cerradas impidiendo que la luz solar entrara a través de ellas. La habitación estaba alumbrada tan solo por un candil de aceite que estaba colocado sobre la mesa de escritorio. El auror invitó a Eris a que tome asiento y se acomodara, asegurándole que sería breve y conciso y esperaba lo mismo de ella.
¿Es el Sr. Malfoy un asesino?
Eris se removió nerviosa en el sillón y dudó si contarle la verdad u omitir toda la información que ella conocía. Por un lado, tuve miedo de que podría ocasionarle graves consecuencias. Sin embargo, pensé en lo mal que se había comportado y se hombre con ella, en el daño que le había hecho y no podía evitar pensar en la señorita Tarner, la futura esposa de ese monstruo. Ella tenía en sus manos el final de la maldición de la que todos hablanban y que cada vez era menos convincente.
—Sí —respondió con la voz temblorosa.
—Cuéntemelo todo, si es tan amable.
Señor
Nelson
Sr. Nelson, esta información fue contada por una conocida mía, le agradecería que no dijera nada ...
No se preocupa señorita Eris, prosiga por favor.
El Sr. Malfoy llegó ese día a su casa y no encontró a su ex esposa, se enfadó muchísimo. Había salido a visitar a su hermano, con el que había entretenido más de lo debido. Él odiaba que su esposa se viera con su hermano y en varias ocasiones, se lo había prohibido, sin embargo, ella nunca obedecía. Malfoy se encerró en la biblioteca y comenzó a beber. Cuando su mujer regresó, fue informada del enfado de su esposo, pero ella no hizo ni caso. —Eris respiro profundamente—. Nunca le tuvo miedo. Sin nada que temer, fue a buscar a su marido a la biblioteca y lo encontrado algo achispado. Iniciaron una fuerte discusión dónde él nuevamente le prohibió ver a su hermano y ella, como siempre, se negaba a obedecer. El Sr. Malfoy, cansado de la actitud altiva de su esposa, le abofeteó la cara varias veces seguidas y ésta, cayó contra el sofá,
¿Qué necesita después? —El detective animó a la mujer a que siguiera hablando.
Cuando salieron al jardín, El Sr. Malfoy tomó cogida del brazo a su esposa. Tan fuerte era la presión que ella no hizo nada más que quejarse porque le estaba haciendo daño. Él le repetía que con él nadie jugaba y que, si no dejaba de buscar a su hermano, él mismo terminaría con esa situación.
Se adentraron en el bosque. Llegaron a un lugar cerca del lago y tras golpear varias veces a la mujer, volvieron a discutir. Ella seguía sin aceptar la orden de su marido y esto no hacía nada más que empeorar la situación. Del Sr. Malfoy, cansado de aquella situación, sacó una daga de sus botas y se lo enseñó a su mujer, haciendo que la mujer sintiera temor, por primera vez en su vida.
Él le ofreció el cuchillo a la mujer y la obligó a ponérselo en el pecho, pero su esposa, tiró al suelo la daga.
—Te ordeno que nunca más vuelvas a ver a tu hermano. si no quieres que yo te haga renunciar a la vida.
—¡No te atreverás! No vas a terminar con mi vida ni con la de mi hermano. En estos meses de matrimonio conoció la clase de monstruo que eres y si podría retroceder en el tiempo, nunca aceptaría ser tu esposa —explotó la mujer—. Te voy a denunciar y pagar por todos tus delitos, miserable.
—¡Nunca! Porque antes de que lo hagas, ¡te mato! ¿Me ha escuchado zorra? —Gritaba Malfoy fuera de sí, totalmente enloquecido y apuntando con el puñal a su esposa. - No comprendo cómo te puedes juntar con ese miserable sucio muggle. Eres el hazme reír de nuestro mundo juntándote con esa miserable chusma.
Todavía que sea mi hermanatro por parte de padre, lo quiero y tu ni nadie me impedirán verlo.
Malfoy y su esposa forcejearon durante unos minutos y finalmente la mujer, cansada por la fuerza que ejerció su marido sobre ella, se rindió con lágrimas en los ojos.
—¡Te odio! Eres el ser más despreciable de todos los hombres que conozco. Aunque me mates, acabarás en Azkaban —había dicho ella justo antes de sentir como una luz verde se cernía sobre ella.
-¡No!
Pero ya era demasiado tarde, el corazón de la mujer del Sr. Malfoy ya había sido traspasado por la maldición asesina.
Eris se de tubo con la mirada perdida.
¿Y luego ... que paso luego, señorita Ersi? - pregunto el auror Nelson.
Yo presente ...
¿Se presentaron? ¿Por qué se presentó en ese momento, señorita Eris?
Te ... tuve que detenerlo.
Prosiga por favor.
—Cuando me presente vi al Sr. Malfoy, aturdido porque alguien había descubierto su delito, y en ese momento me estampo contra un árbol y al descubrir quién era, maldijo a voces.
—Que paso con su ... amiga. ¿También fue descubierta? - pregunto Nelson haciendo un gesto con la varita, donde una pluma iba apuntando en una libreta todos los detalles.
No ella ... se fue mucho antes.
¿Qué haces aquí, Eris? —Preguntó agarrando con fuerza la cara de la mujer que miraba con pavor—. No puedo hacerte daño. ¡Júrame que te marcharás muy lejos y no me delatarás! —Eris se negaba a hablar—. De acuerdo, si no, la siguiente serás tú.
En ese momento, el hombre apuntó con su varita a la mujer en la cabeza. El pulso le temblaba y por más que intentaba, el amor que registró por ella y el pánico dibujado en la mujer, se lo impedía.
—¡Júramelo maldita zorra! ¿No ves que no puedo matarte? —Blasfemaba con el rostro cargado de odio hacia sí mismo.
Eris obedeció y le aseguró que no lo delataría y que escaparía muy lejos. Malfoy volvió a amenazarla, asegurándole que, si alguna vez volvía a verla, no podría piedad de ella.
—Al día siguiente y antes de que se descubriera la muerte de su esposa, hice mi equipaje y hui. —Le aseguró Eris al auror—. El pánico considerado por mí.
La mujer le callerón una lagrimas durante toda la confesión. Nelson pensó que ya era suficiente con lo que le había contado y que sería mejor no seguir presionando a la mujer.
Hermione ya se había despedido de Riddle y fue a la biblioteca para ver si estaba allí Abril para que regresaron a casa. Hacía ya varias horas que habían salido y debían regresar para que no sospecharan. Hermione iba a llamar a la puerta de la biblioteca cuando se abrió de par en par. Por ella salía una desoladora mujer, seguidas por el auror Nelson. Esto, al ver a la hija del y al percatarse de que no había hablado con ella anteriormente cuando viola en la alcoba del, la saludó con cordialidad.
—Señorita, usted es la prometida del Sr. Malfoy, ¿no es cierto?
—Así es —respondió con irritación Hermione al recordar ese detalle.
¿Sabes si se encuentra en este momento en su mansión? Debo evitar una visita.
—Lo siento, ayer recibí una nota suya comunicándome que tenía que salir de viaje.
-¡Maldita sea! —Exclamó ante la cara de incredulidad de Hermione — Tenemos un grave problema.
