Capítulo 20

Bella encontró a Edward en la cámara de cristal azul donde ella se había bañado con Jess a su llegada a Sand City. Él estaba solo en la piscina de baño, acostado sobre su espalda en una piedra de alhaja suave, sin una Kefa a la vista.

Dejando caer su qi' ka morada al piso, Bella se metió en las frescas aguas plateadas y camino hacia donde él estaba acostado. La cabeza de Edward se giró hacia un lado cuando se dio cuenta que no estaba solo.

"Bella", susurró con voz ronca, sus ojos normales brillantes se veían opacados de dolor, "¿Qué haces aquí?"

"¿Está bien que yo esté aquí?" preguntó ella con cuidado, mientras se acercaba.

"Por supuesto".

Cuando Edward hizo un movimiento para sentarse, Bella lo empujó en el pecho y le pidió que permaneciera acostado. Ella escaneó cada centímetro de su cuerpo duro y musculoso, observando con aprecio cómo él se excitaba al verla. "Déjame lavarte".

"¿Harías eso?" Preguntó Edward con una voz ahogada.

"Eres mi esposo", dijo ella sencillamente, "Y te amo".

"Bella-oh pani, yo-"

"¡Shh! Lo sé". Ella usó sus manos para tomar el agua encantada, liberándola sobre el pecho de Edward. "No tienes que decir nada". Ella puso sus palmas en la enorme expansión, luego las pasó suavemente sobre él. Sus pezones planos se endurecieron con su toque, lo que causó que él contuviera el aliento.

"Nee' ka", susurró él, su erección se hacía más gruesa y larga. "Te he echado de menos".

"Lo sé. Yo también te he echado de menos".

Bella pasó los siguientes veinte minutos limpiando cada parte del cuerpo de Edward con sus manos desnudas, tocando y frotando todo menos su erección. Cuando ella por fin lo tocó ahí, él casi se levantó de la piedra. "Será mejor que no me limpies ahí, pequeña, o es probable que salga a borbotones".

"Es mi deber asegurarme que cada parte de ti esté bien lavada", dijo Bella con picardía. "No pelees conmigo".

Edward contuvo el aliento cuando ella comenzó a darle masajes a su saco de hombre. "Oh pani", gruñó él. Cerrando sus ojos, él se rindió en la pelea y disfrutó cada momento de la atención de su mujer. "Está apretado por la necesidad de ti", susurró con voz áspera.

"¿Me necesita?" preguntó Bella coquetamente mientras ella agachaba su cabeza para lamer sus testículos. Ante el bramido de Edward, ella se dio cuenta que la necesitaba. Mamando su escroto en su boca, ella acarició con sus manos arriba y abajo la verga de su esposo mientras mamaba de su saco de hombre.

"Por la diosa", suspiró Edward, su cabeza cayó hacia atrás en la piedra. Respirando profundamente, se sentó, levantó a Bella en sus brazos y se desplazó hacia el centro de la piscina. "No puedo soportar más tortura, mujer".

Extendiendo su cuerpo de par en par sobre una piedra de gema suave y plana, colocando su canal en el ángulo perfecto para que aceptara su vara, Edward alzó las caderas de Bella y la penetró. "Nee' ka". Él se metió en ella a golpes, fuerte y violento, con necesidad de ser uno con ella. "¿Ves lo que me haces, joven lujuriosa?" ¿Ves cómo mi cuerpo demanda el tuyo?"

"Edward". Bella encontró los empujes de Edward con entusiasmo, sus músculos vaginales ordeñaban su verga. "Más duro" suplicó ella "Te necesito todo".

Edward golpeó su coño rápido y duro, largo y profundo. Cuando Bella arqueó su espalda y tuvo su clímax, él la cogió por sus senos ofrecidos, amasándolos y tirando de sus pezones sobresalientes. "Dame más, nee' ka. Yo demando más de ti". Apretando sus caderas contra ella, la tomó con ferocidad, compensando su abstinencia.

Cuando Bella llegó a su clímax otra vez, Edward cambió de feroz a animal. Liberando su agarre en uno de sus pezones, continuó golpeando su canal resbaladizo e inundado mientras masajeaba expertamente su clítoris empapado con su pulgar. "¿Es esto lo que quieres?" preguntó él con arrogancia.

"Ay, dios-sí". Bella llego al clímax violentamente, sus caderas se sacudieron por más. "Por favor, Edward. Haré cualquier cosa, sólo hazlo".

"¿Qué quieres que haga?" gruñó Edward entre sus dientes apretados, martillándose en ella. "¿Que chorree mi fuerza de vida? ¿Tienes sed de mi semilla?"

"Sí-ay dios-sí".

Cuando Bella llegó a su clímax otra vez, su esposo la recompensó con el premio que ella pidió. Chorreando profundamente en su canal, las alhajas en su collar parpadeaban. Edward cerró sus ojos, los músculos de su cuello estaban tensos y apretados.

"Mía", rugió, su bramido se extendió por toda la cámara de baño. "Toda mía".

Él continuó empujando profundamente mientras Bella gritaba y las olas incesantes traían pico tras pico de alucinantes clímax.

Nadie del palacio oyó o vio que el Gran Rey y la Gran Reina asomaran la cabeza durante la salida de más de tres lunas. Finalmente, sintiéndose algo preocupado, Kil entró en sus apartamentos para asegurarse de que todo estuviera bien.

Los labios de Kil se levantaron en una media sonrisa cuando llegó a la cama elevada y supo con certeza que su hermano estaba de buen humor. Era evidente que el pobre guerrero estaba muy enamorado con su nee'ka.

Bella estaba dormida, con sus brazos levantados sobre su cabeza, sus senos apuntaban hacia arriba y sus pezones rosados sobresalían deliciosamente. Una de sus piernas estaba doblada por la rodilla, dando una vista explícita de sus labios hinchados y clítoris. Edward roncaba con el sueño de los muertos, estirado con la mitad de él sobre ella, su cabeza recostada sobre sus senos y su boca atascada a uno de sus pezones dilatados. Una de las manos de Edward descansaba cerca del parche de vello del color de las bayas de fuego de su nee' ka, sus dedos de vez en cuando rozaban el mechón de rizos.

Kil sacudió la cabeza y sonrió. Su hermano tenía el aspecto agotado y completamente satisfecho de un guerrero novato a quien se le acababa de dar su primer juguete para satisfacer sus placeres. Él se acordó de hacía muchos años cuando por primera vez su padre le había dado tres Kefas para que se encargaran de sus baños. Kil, sin duda había sido el muchacho más limpio de todo Tryston. Y cuando más tarde se le entregaron las Kefas en verdad y se le permitió que lo acompañaran a sus recámaras, nadie había visto a Kil durante una noche sen o más.

"Despierten dormilones", dijo Kil, pateando su pie contra la base de la cama de cristal rojo. "Tienes compañía".

Edward refunfuñó algo imperceptible cuando abrió los ojos a medias, luego, al ver a su hermano, los volvió a cerrar. "Vete. Estoy casi muerto".

"Que malos modales", comentó Kil con dolor fingido. "Cuando yo he viajado desde el gran salón sólo para ver tu hermoso rostro".

Edward se sentó y se frotó los ojos. Su cabello estaba despeinado y parecía tener las marcas de mordiscos de amor en su pecho. Kil se quería reír, pero se imaginó que su hermano no lo apreciaría. "Veo que tu nee' ka también duerme bien".

Ante la mención de Bella, los ojos de Edward se iluminaron con su habitual verde brillante. Recostado sobre su codo, estiró el cuello para mirar su figura dormida. Él sonrió, tan dulce e inocente se miraba a su pequeña dormitando. En absoluto como la bestia mujer en celo que había sido a la salida de la última luna. "Sí".

Él inclino su cabeza y lamió con su lengua por lo largo de su vagina, comenzando por la apertura de su canal y terminando en su clítoris hinchado. "Ella ha sido bien amada estas últimas salidas de la luna". Con los ojos entrecerrados, él miró hacia Kil. "A propósito, ¿cuántas salidas de la luna han sido?"

Kil resopló. "Tres".

"¿De verdad?"

"Sí".

Edward se sentó, estiró sus músculos y bostezó. "Manda a llamar unas Kefas. Tenemos una bendita necesidad de bañarnos. ¿Te bañarás con nosotros, hermano?"

"Será un honor". Kil inclinó su cabeza con formalidad y luego se volvió para llamar a las esclavas.

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Bella yacía desnuda sobre su costado, apoyada sobre un codo, desayunando con Edward y Kil. Acabada de salir del baño, se sentía lánguida y adormecida mientras estaba acostada en una cama de suaves pieles de vesha en el piso. Los hombres también estaban desnudos, puesto que era normal cuando desayunaban juntos después de bañarse.

Bella sonrió en secreto, perpleja por el hecho que después de que las Kefas la llevaran a la cima para el placer visual de los hombres, le había tomado cinco clímax a Kil antes de que se sintiera lo suficientemente satisfecho como para cenar. Pobre hombre. Cuando ella miraba la situación desde el punto de vista de Kil, debió haber sido difícil ser obligado por la ley a observar todas las formalidades de un esposo, sin recibir ninguno de los beneficios de ello.

Ellos cenaron con matpow añejo, quesos cremosos, y rebanadas gruesas de pan fragante. Sin mencionar las frutas dulces, incluidas las bayas de fuego, y un delicioso estofado de algún tipo. Era la única comida completa que ella y Edward habían tenido en días.

Leha, una hermosa sirvienta con piel bronceada, cabello rubio sedoso, y pechos grandes que lucían pezones perfectamente redondeados, vino corriendo a mil hacia la recámara, sus senos se balanceaban arriba y abajo. Resulta que a Bella le gustaba mucho la mujer y, por ende, en secreto tramaban engatusar a Edward para que la ayudara financieramente cuando sus cinco años Yessat de servicio terminaran.

"¡Su Majestad!" tenía una sonrisa radiante, sonriéndole a Bella mientras corría hacia ella. "¡Tengo excelentes noticias!"

Bella sonrió, sentándose derecha. Hubo algo en el brillo de los ojos de Leha que le decía que ella no estaba exagerando. "¿Qué es?"

"¡Es el Rey Emmett!"

Los ojos de Bella se ampliaron. "¡¿Está aquí?!" Ella se puso de pie, con una sonrisa de oreja a oreja.

"¿Qué es esto?" Edward frunció el ceño, sofocando sus hermosos rasgos. "No creo que me importe tanto tu entusiasmo por ver a mi hermano, nee'ka".

"Sí", añadió Kil. Le guiñó un ojo a Bella. "Sobre todo cuando ella me trata con falta de respeto".

"Silencio, ustedes dos". Bella agitó una mano, indicando que debían estar callados. Los hermanos se miraron y sonrieron. Bella se giró hacia Leha. "Bueno. ¡Dime!"

Leha se rió. "¡Él ha traído a su Compañera Sagrada!"

Eso causó un murmullo entre los hombres. Bella alzó la palma de su mano para silenciarlos. "¿Y?" insistió ella, agarrando a la sirvienta por los brazos. "¿Es Rosalie? ¿Es mi mejor amiga?"

"¡Sí!"

Bella chilló, brincando de arriba abajo emocionada, una acción que le causó a ambos guerreros una erección dolorosa. "¡Ay, dios mío!" dijo ella sonriendo radiantemente. "Leha, por favor, ayúdame a buscar una qi' ka. ¡Quiero ir con ella ahora mismo!"

"¿Qué es esto?" preguntó Edward, un poco desconcertado. "¿Hablas de la linda joven de ónice que estaba contigo cuando yo te reclamé?"

Kil se sentó, evidentemente intrigado. ¿Dos de sus hermanos habían encontrado a sus mujeres en la primera dimensión? Hmm.

"¡Sí!" Bella aplaudió con sus manos y brincó arriba y abajo otra vez. Ambos hombres gimieron. "Emmett dijo que debido al hecho de que estaba muy ocupado buscando amenazas, él no pudo probar a Rosalie para ver si era su Compañera Sagrada. Nosotros hablamos el otro día, me imagino que hace una semana, y él me dijo que planeaba volver a la Tierra de la primera dimensión ¡para ver si ella era su compañera sagrada!" Sus palabras se tropezaban unas con otras por su emoción. "¡Y ella lo es!"

Leha se acercó con una qi' ka negra en sus brazos. Ella ayudó a Bella a ponérsela. "Es seguro que a la Reina Rosalie no parece en absoluto satisfecha con la insistencia del Rey Emmett en que ella le pertenece. Tampoco le importa un comino el uso de su qi' ka".

Bella sonrió. "Seguramente".

"Ella ha estado despotricando de ciertos derechos inalienables en el gran salón-lo que sea que por las arenas son esos-y ordena hablar con el hijo de puta encargado". Leha se ruborizó mientras daba vuelta hacia Edward. "Ese sería usted, Su Majestad".

Edward gruñó. "Tu mejor amiga está loca, nee' ka, si ella cree que yo voy a permitir que ella abandone a Emmett y se vaya".

Bella movió su mano con desdén. "Yo me acuerdo de haber estado igual de enojada, Edward. Se la pasará. Además…", ella se dio la vuelta y sonrió "…ellos no se deben haber unido aún".


Lo sé, a mi tampoco me gustó que Bella perdonara a Edward tan fácil (una de las razones por las que no me entusiasmo tanto apurarme con el capitulo), pero en fin yo no escribí la historia.

Por otro lado ¡Emmet regreso y trajo a Rosalie! esto me super emociona jaja.

Gracias por leer y dejar sus comentarios, prometo actualizar pronto, ya casi acabo la escuela lo que espero me de tiempo libre para traducir algunos capítulos.

Saludos a todas, cuídense y cuiden a sus familias.