You, your head's on a big display,

Oh, you're really gonna like it here

A.D! A.D!

The people gonna talk about

AD! AD!

Living hell is not so bad

"Earth A.D." (Misfits)


Apenas entró a su habitación se dejó caer en la cama, ni siquiera se había molestado en quitarse el saco, él solo quería dormir y efectivamente lo hizo por un par de horas, pero por algún motivo, su cuerpo rechazaba estar más tiempo en la cama, tal vez por estar aún vestido; sin embargo, la pereza se había apoderado de él. Tal vez un poco de agua le haría bien, especialmente con toda la cerveza que había consumido anoche. Salió de su habitación para bajar a la cocina y buscar algo para beber, pero para su mala suerte, apareció en la sala justo cuando sus padres y Mycroft desayunaban, quiso rechazar la invitación de su madre a comer, pero no pudo luego de que su hermano lo ayudara a tapar su ausencia toda la noche.

—Les dije que seguías en la investigación y que no volverías hasta hoy, hermano mío. La próxima vez, sé responsable y avisa a padre y madre tú mismo—

Sherlock sonrió divertido, sabía que su hermano estaba enterado de todo lo de anoche, las cámaras de la ciudad eran sus ojos, así que, sería tonto creer que no estaba al tanto. De una manera u otra, el rizado se sintió agradecido de que Mycroft respetara esa parte de su vida y que deje que sea él mismo el que comunique a sus padres que, en realidad, tenía pareja y que había pasado la noche con esa persona. Aunque claro, no lo haría en ese momento, quería ahorrarse toda una biblia de preguntas.

—Padre, madre, me disculpo—

—Te compramos ese aparato para que te comuniques— dijo su madre

—Te vemos todo el tiempo con los ojos en esa pantalla, pero nunca nos llamas— continuó el señor Holmes

Si había algo que a Sherlock y Mycroft los mantenía al margen de cualquier cosa eran sus padres. No había autoritarismo, pero sí mucho respeto, tal vez por eso Sherlock amaba tanto la libertad que tenía en aquellos lugares; sin embargo, también se sentía cómodo con el buen gusto y la impecable etiqueta que derrochaba su familia, solo que hacerlo todo el tiempo lo ahogaba. Ya había decepcionado a sus padres una vez, no quería volver a hacerlo, quería conservar la poca dignidad de hijo que le quedaba.

—Yo… lo lamento—

—Ven aquí— dijo su madre y Sherlock se acercó sin titubear —traes la ropa sucia, Sherlock y este saco debe ser lavado o terminará por arruinarse—

Sherlock dejó que su madre le abra el saco para quitárselo; sin embargo, los recuerdos del laboratorio y de cómo llevaba ciertas manchas en su camiseta vinieron a su mente como alerta roja.

—Espera… — Sherlock se alejó inmediatamente cuando su madre iba en el segundo botón —madre, ya no soy un niño, puedo hacerlo solo— dijo disimulando su ligero nerviosismo

—Coincido con nuestro hijo, cariño; pero, Sherlock, deberías llevar ropa de cambio si es que la investigación te obliga a llegar con la ropa en ese estado—

El padre de Sherlock, aún sentado, lo tomó del brazo para que voltease a mirarlo, Sherlock rodó los ojos ya empezando a cansarse de aguantar a sus padres.

—Me gusta esa idea, ropa de cambio. Sherlock, tienes bastante ropa ¿por qué siempre utilizas las mismas? — preguntó su madre

—Es muy joven aun, es normal que tengan gustos específicos— dijo su padre

—Pero ¿y toda la ropa allá arriba? —

—Ya lo usará, ya creció lo que debía, no lo dejará—

—Claro que no lo dejará, pero llegarán a ser consumidas por las polillas si no los usa—

—No, querida, no exageres, ya Sherlock sabrá cuándo usarlas, ¿no es así, hijo? —

—Creo que ya deberíamos exigirle a que cambie de vestir—

Mycroft y Sherlock se miraron en silencio compadeciéndose de ambos por lidiar con tediosas conversaciones como esa. La tortura continuó por unos largos cinco minutos, hasta que Sherlock finalmente pudo salir vivo de ahí directo a la lavandería de su madre donde puso a lavar todo lo que tenía encima, incluyendo el pantalón y los calcetines, de esa forma se aseguraba de que las evidencias en su camiseta nunca sean descubiertas. Así, solo en ropa interior subió corriendo a su habitación, mientras escuchaba a su madre advertirle de que podría caerse si no tenía cuidado, una vez dentro lo primero que hizo fue entrar al baño y darse una larga y relajante ducha.

Sherlock decidió descansar un poco luego de ser obligado a desayunar, tenía clase y ya tenía listo, con mucha anticipación, el trabajo que se entregaba ese día, pero solo logró hacerlo por poco tiempo, ya que un mensaje en su teléfono lo había dejado inquieto.

Tienes clase hoy ¿verdad, amor? ¿Te recojo al terminar tu clase? Y a ver si te convenzo para follar un rato.

Sherlock no pudo evitar hacer un gesto de repulsión al terminar de leerlo, la idea de estar al lado de Moriarty ya se había convertido con el tiempo en algo desagradable, peor aún si era tener sexo con él. Antes, al menos Jim le agradaba más, pero ahora no quería verlo ni en pintura, especialmente cuando sabía que estaba en algo turbio. Además, quería evitarlo no solo por decisión propia, sino también por la seguridad de John. Ya estaba muy involucrado con Jim Moriarty, por lo que el rubio ahora corría peligro siendo su pareja. Sherlock tenía la obligación de alejar a John de él, no quería involucrarlo de ninguna manera, no podía darse el lujo de tentar a la suerte como siempre lo hacía.

No se tomó la molestia de contestar, no solo para demostrar poca importancia, sino para evitar tener una aburrida conversación con él. En cambio, prefirió centrarse en investigar desde su computadora, todo aquello referente al caso, especialmente sobre la Escopolamina, sabía a grandes rasgos sobre ello, pocos datos, pero ahora tenía una excusa para profundizar su conocimiento y él, que era diestro con el uso y el entendimiento de las sustancias químicas, no tardó en tener una idea, casi concreta, de cómo se había manipulado aquella droga. Sabía que Jim estaba detrás, pero necesitaba pruebas para ello, no podía acusarlo así nada más o eso alertaría a Moriarty, tenía que moverse solo con extrema cautela.

Entonces, cuando se topó con la reseña de una empresa farmacéutica, Sherlock encontró algo que lo desconcertó: Vio la foto de un hombre que, según el sitio, había sido el responsable de una investigación importante para la empresa… la memoria de Sherlock se encendió de inmediato, recordaba ese rostro perfectamente, había visto a ese hombre saliendo del bar de Irene una vez, junto con Jim y otros hombres. Definitivamente Moriarty estaba detrás de todo eso y tenía que investigar, Scotland Yard no lo haría, al menos no de la manera correcta, así que tocaba valerse con sus propios medios.

La hora avanzaba y ya debía prepararse, volvió a tomarse una ducha, se podría decir que gustaba de estar impecable antes de salir, luego se vistió como siempre, de negro, y su chaqueta de cuero. Se miró al espejo mientras esparcía un poco de perfume en su cuello. Esto lo consideraba un placer culposo, puesto que le parecía estúpido, pero le gustaba andar por ahí oliendo bien. El piercing en su labio resaltaba ante su piel pálida y sus rizos oscuros, limpios y desordenados… eso le recordó los rubios cabellos de John, él no tenía la suavidad de esos cabellos perfectos. Sonrió de lado sabiendo que pasaría todo ese día al lado de su novio y, por un momento, la investigación de la droga de Moriarty quedó en segundo plano.

Un par de minutos después, Sherlock subía al bus directo a la universidad. Podría tomar un taxi, tenía dinero aún de lo que le daban sus padres al mes, últimamente no estaba gastándolo en drogas y alcohol como antes, ahora lo quería gastar en John Watson. Tal vez en alcohol, en comida o en condones y, sobre todo, lubricantes. Ese pensamiento lo hizo sonreír como un idiota, hasta que, como llamándolo con la mente, recibió un mensaje del rubio.

Sherlock, estoy en la cafetería, ¿ya estás llegando?

No dudó en responder de inmediato.

Estoy cerca.

Pasaré a verte antes de ir a clase.

SH

Estoy con Mike, no te molesta ¿verdad? Me refiero a que sepa de nosotros, a mí no me importaría, es un buen chico.

Sherlock frunció el ceño, realmente no sabía si John conocía la amistad que tenía con Mike, realmente jamás se había puesto a pensar en ello, pero, de todas maneras, aquella pregunta le resultó algo tonta.

¿Piensas decirle lo de anoche?

SH

No, ¿por qué haría eso?...

Entonces no tienes porqué preguntarme si me molesta.

Conozco a Mike y si incluso no le gustara, me importaría una puta mierda.

SH

Entonces ¿te molestaría que le contara lo de anoche? ;)

No, pero en realidad sería algo incómodo.

Estuviste maravilloso siendo tu primera vez con un chico, John.

SH

Digamos que tuve un buen estímulo…

El rizado sonrió divertido mientras recordaba el momento en el que tuvo, por primera vez y sin descaro, el gran miembro de su novio ante él.

Podría decir lo mismo.

La tienes bastante grande, por cierto.

SH

Jajajajajaja no te vi adolorido en la mañana, Sherlock. No me dijiste nada tampoco.

Creo que fue culpa de tu madre.

No me duele, solo estoy algo sensible.

SH

Podría revisarte si quieres, soy doctor.

Técnicamente, aun no lo eres, pero acepto.

Puedes hacerme exámenes de rutina.

SH

Te voy a dar una revisión completa, Sherlock. Y te va a gustar todo lo que te voy a hacer.

No lo dudo, John…

SH

Te voy a dar tan duro que no caminarás en una semana.

La conversación había tomado un rumbo bastante interesante y Sherlock debía admitir que le estaba gustando mucho.

Eso suena tentador.

¿Puedo tomar tu palabra?

SH

Por favor, hazlo. Gritarás mi nombre, Sherlock, te lo juro.

Como anoche…

SH

No, lo de anoche no se va a comparar, estábamos un poco cautelosos de no hacer ruido. Esta vez pienso hacerte mío en todas las posiciones posibles y escucharte gemir toda la noche ;)

Me gustó escuchar tus gruñidos cuando te corriste.

SH

¿Te gustó? Hice lo posible para no gritar, tuve un buen orgasmo. Sherlock, por cierto, ¿estás seguro que estás bien? Anoche fue algo complicado entrar y temí hacerte daño /

Estoy bien.

Y me gustó como se sentía.

SH

Sí, me di cuenta por cómo te estremecías, me excitabas demasiado, Sherlock.

Entonces, Sherlock sintió un pequeño cosquilleo en su entrepierna y entendió de una que empezaba a excitarse. No habría sido un problema; sin embargo, estaba en el bus, con personas a su alrededor y con un pantalón no tan suelto como para disimular una erección.

Fue increíble.

¿Podríamos hablar de otra cosa?

SH

Ok… creí que te estaba gustando. Lo siento…

Sí me gusta que hablemos de eso.

El problema es que se me está poniendo dura.

SH

Jajajajajajaajajaja joder, Sherlock, ¡¿en serio?! Jajajajaja te puedo imaginar sonrojado en el bus xD

Pagarás por esto, John Watson.

SH

Podría venirme en tu boca como castigo.

Mierda, esa idea sonaba de maravilla y su cuerpo respondía físicamente ante esa imagen mental.

Me gusta esa idea.

Cambiemos de tema.

SH

O podría jalártela con mi boca, de paso te devuelvo el favor porque estuviste espectacular cuando me lo hiciste anoche.

Sherlock tragó saliva algo nervioso ante lo que leía, de verdad le gustaban las ideas de John y él le propondría otras más, pero su entrepierna estaba en camino a hacerse notar bastante rápido sin importar cuanta gente se encuentre presente.

Está dicho entonces, ese será tu castigo.

John, por favor, hablemos de otra cosa.

SH

Miró a su alrededor por un momento, luego le echó un vistazo a su entrepierna, al menos no parecía notarse del todo, si John dejaba de hablar de ello, todo estaría bien. Esperó un minuto y la respuesta no llegó, el rizado supuso que era por Mike, que al igual que él en el bus con su peligrosa erección, John no podría dejar ver aquellos textos subidos de tono. Pasado casi los dos minutos, Sherlock guardó su teléfono, era obvio que Mike no dejaría avanzar esa conversación, pero de igual manera no tenía importancia, ya que estaba a casi cinco minutos de llegar a la universidad.

Cuando entró al centro de estudios, Sherlock aceleró sus pasos de manera inconsciente, no importaba si había pasado la noche con él, siempre tenía las mismas ganas de verlo como si no lo hubiese visto en semanas. Desvió su camino directo a la cafetería, traía sus manos en la chaqueta mientras caminaba y una sonrisa en el rostro, una que se hizo todavía más grande al ver a John sentado al lado de Mike, este lo vio y de inmediato se levantó a su encuentro. Tal vez traía las mismas ganas de verlo que él.

—Hola—

Saludó Sherlock conteniendo sus ganas de besarlo, él lo haría sin problema, pero no estaba seguro si John estaría cómodo mostrando su recién descubierta inclinación sexual

—No pude responderte el último mensaje, Mike me habló—

—Lo imaginé—

El rizado se percató de la mirada de John hacia sus pantalones, por lo que supo que había recordado la conversación que habían tenido por mensajes. Cuando el rubio lo miró sugestivamente, Sherlock se sintió privilegiado de ser el causante de los nuevos pensamientos eróticos del chico.

—Y entonces ¿se te puso duro? — John rió divertido

—No mucho. No vuelvas a hablarme de eso cuando estoy en el trasporte público— regañó

Su novio lo tomó de la cintura acercándolo a él hasta que sus rostros se acercaran, no pudo evitar sonreír en complicidad porque sabía que eso estaría causando una gran impresión en Mike, quien, desde el rabillo del ojo, podía verlo con la boca abierta del shock.

—Ya se lo dijiste a Mike ¿verdad? — aún mantenía sus manos en los bolsillos

—Estuve a punto, pero entonces te vi llegar—

—Te voy a besar, John Watson— susurró con deseo

—Estaría loco si me opusiera a eso—

Sherlock rio divertido para luego besar los labios de John, pasando suavemente su lengua en uno de los labios de su novio, este lo correspondió formándose así un amoroso beso entre ambos.

Cuando finalmente se separaron, juntaron sus frentes mientras se miraban con una sonrisa.

— ¿Qué está haciendo Mike? — preguntó John

Sherlock sonrió y alzó la cabeza mirando en dirección a su amigo.

—Hola, Mike— saludó el rizado sacando finalmente sus manos de la chaqueta

Sonrió divertido ante la reacción de Mike, podía decirse que jamás lo había visto tan impresionado antes. Después, Sherlock no pudo evitar emocionarse al ver que fue tomado de la mano para ser llevado dentro de la cafetería, ignorando por completo algunas miradas de los presentes, ciertamente a él le valía poco, pero ver que John no tenía problemas hacía que se sintiera más enamorado de él.

—Ok, esto es… esto es bastante sorpresivo— dijo Mike apenas ingresaron —Sherlock, amigo, ¿es en serio? —

—No hagas preguntas estúpidas, Mike—

Sherlock rodó los ojos y se colocó al lado de su novio, tenía que irse en un momento, no tendría sentido sentarse.

—Pues, lo siento, ¡jamás te había visto así! — Mike traía los ojos bastante abiertos junto con una sonrisa incrédula y divertida a la vez en el rostro

—No me conocía aún— dijo John

—Una pena, así no hubiera sido un sabelotodo egocéntrico y altanero todo el tiempo—

—Sigo siendo un sabelotodo egocéntrico y altanero— dijo Sherlock

—Sí, es verdad, hablo estupideces—

Sherlock no pudo evitar reír divertido, al igual que John. Mike sabía mucho de él, era bastante justificada su manera de reaccionar ante su relación, le contaría un par de cosas incluso si no fuera porque debía estar en camino a su clase.

—Debo irme, ¿a qué hora acaba tu última clase? —

El rizado rosó suavemente su mano en el brazo de su novio como para llamar su atención.

—Hoy acabo a las ocho y media—

—Te espero aquí a esa hora—

—Está bien— el rubio sonrió ampliamente — ¿Asistirás a otras clases hoy? —

—No, pero me las arreglaré para esperarte—

Se agachó un poco para besar a John como despedida, un beso rápido, pero con mucho cariño.

—Iremos a comer una hamburguesa, como esa noche—

—Suena bien— respondió John

—Adiós, Mike— se despidió Sherlock

—Nos vemos, Sherlock—

Dicho esto, Sherlock salió de la cafetería directo a su aburrida y tediosa clase. Como siempre, sin encanto, casi nada nuevo había sacado de la teoría del tema del día y su trabajo, también como siempre, había obtenido una buena calificación. Lo único estimulante en la universidad era John Watson, el resto era todo terriblemente aburrido.

Luego de terminar su clase, Sherlock tenía pensado ir a la biblioteca a completar su investigación personal, si bien ya tenía una idea concreta, quería entenderlo del todo.

Tal vez tener a John en su cabeza la causaba efectos secundarios, porque no había recordado el mensaje de Jim hasta que lo vio, sorpresivamente, dentro de la universidad cuando caminaba hacia la biblioteca. Evitó demostrar su impresión, sabía que Jim había abandonado la universidad, por lo que ingresar no era fácil, necesitaba la identificación actual que todo alumno debía tener, este se entregaba en la entrada y la computadora mostraba los registros de la persona. ¿Cómo lo obtuvo? Y si era uno falso ¿para qué tanta molestia en hacerlo si ya no estudiaba ahí? ¿tenía a algún contacto con él dentro del centro de estudios? Sus vendedores no contaban ya que con ellos se reunía en las calles u otros lugares.

—Sabía que me ignorarías, amor, así que entré a buscarte—

Jim traía puesto un llamativo pantalón de cuadros negro y rojo, muy pegado a su cuerpo, sus botas largas, una camiseta con un logo de banda de metal (de esas que son imposibles de leer) y una vieja chaqueta de cuero con parches por todos lados. Sus innumerables cadenas hacían ruido a cada paso que daba, el cigarrillo que tenía en la mano no era precisamente de tabaco, así que el fuerte olor de la marihuana llegó a Sherlock despertando unos fuertes deseos de aspirar hondo hasta llenar sus pulmones de una de sus drogas más habituales.

— ¿Cómo entraste? — dijo tratando de ignorar el olor

—Oh, vamos, mi amor, tú eres el genio aquí ¿no? Puedes deducirlo—

—No tengo tiempo para estupideces—

Sherlock siguió caminando con la intención de dejar atrás a Jim, pero este se adelantó bloqueándole el camino.

—Espera, Sherlock, solo quiero hablar, ¿de acuerdo? — Sherlock lo miró —Y no te preocupes, tuve tiempo de alistarme— hizo un ademán con las manos mostrándose a sí mismo —Me bañé y me puse ropa nueva— sonrió coqueto —Prefiero algo menos producido, pero sé que te gusta esta movida, así que me lucí para ti—

—Déjame en paz, Moriarty—

—Venga, mira, tengo uno aquí. Solo para ti—

Jim sacó un cigarrillo de marihuana de su chaqueta entregándosela de inmediato, Sherlock observó el objeto por unos segundos sintiéndose tentado a aceptar la oferta, no quería faltar a su promesa, no quería fallarle a John, pero tener eso en sus manos era bastante tentador.

—Amor, sé que estás intentando dejarlo, ya no compras mis mierdas, pero un cigarrillo no te hará nada, has probado cosas más fuertes—

Sherlock suspiró — ¿Qué es lo que quieres? —

—Solo quería verte—

—Habla ya, Moriarty –

Jim sonrió divertido para luego quitarle el cigarrillo de la mano.

—Si no lo vas a usar, no quiero desperdiciarlo— lo guardó —De acuerdo, te diré la verdad—

Sherlock observó de pies a cabeza a Jim, no leía consumo de drogas, al menos no recientemente, tampoco sentía algún olor desagradable. Llevaba un arma en la cintura, lo podía deducir por el ligero bulto debajo de su camiseta la cual era muy bien disimulada con la chaqueta de cuero.

—Vine solo para saber de ti, para hablar, tú sabes, como antes—

El rizado se quedó en silencio, mirándolo fijamente a los ojos, sabía que esa no era la verdadera razón.

—Joder, está bien— Jim rodó los ojos —Solo quería ponerte al día con lo de Sebastian Moran—

Sherlock no pudo evitar mostrarse sorprendido, frunció el ceño intentando anticiparse a las intenciones de Moriarty, ¿qué ganaba exactamente delatándose con él?

—Siempre fuiste tú el que estuvo detrás de todo— dijo más para sí mismo

Moriarty sonrió divertido —Sabía que no era necesario venir a ponerte al día con todo esto, era claro que lo descubrirías, Sherlock, eres mil veces mejor investigando que esos inútiles de Scotland Yard, pero, mierda, tenía tantas ganas de verte que… —

— ¿Cómo lograste modificar esa droga? — interrumpió

A Sherlock no le gustan los rodeos, preguntó lo que realmente importaba, ya que saber de quién quería información Moriarty (razón por la cual Adam Bennet terminó asesinado), no importaba tanto ahora.

—Oh— Jim rió divertido —Mierda, Sherlock, por eso te amo. Eres jodidamente inteligente, podría follarte sin problemas mientras deduces un asesinato en la misma escena del crimen—

El cerebro de Sherlock empezó a trabajar a toda velocidad, los contactos con farmacéuticas, manipulación de la droga, mafia, ventas. Podía estar seguro de que ya podía entender bien los planes de Jim.

—Quieres vender esa droga, hacer tu propia mafia con tu propia droga—

Jim frunció el ceño mostrándose algo confundido, algo que desconcertó a Sherlock por completo.

—A ver, a ver, ¿mafia? ¿en serio crees que eso es lo que quiero? —

Vio sorpresa en el rostro de Jim, como si no esperase que su deducción fuese… incorrecta.

—Ese es el negocio de cual me insistías, mejoraste una droga la cual venderás a grandes… —

—Espera, amor— interrumpió Jim —no pretendas que te diga todo lo que… bueno, todo lo que tenía planeado a tu lado ¿verdad? Además, lo estás haciendo mal, creo que subestimé tu rapidez de deducción esta vez—

Sherlock se sintió insultado por ese comentario, pero prefirió disimularlo.

—No tienes pruebas que me vinculen ni con el asesinato de Adam Bennet, ni con las drogas, y con drogas, me refiero a mi pequeño negocio y al que acabas de deducir mal— sonrió divertido —así que no me preocupo de esta agradable conversación—

— ¿Por qué estás tan confiado? Sabes que investigaré lo que estás haciendo—

Jim sonrió de lado sin dejar de mirarlo a los ojos —Oh, claro que estoy muy confiado, y es porque eso es exactamente lo que quiero que hagas—

El rizado frunció el ceño totalmente desconcertado, ¿acaso todo había sido calculado por Moriarty? ¿por qué? ¿qué era exactamente lo que planeaba con todo eso?... Sherlock tenía más preguntas en su cabeza, la actitud de Jim era demasiado confusa.

— ¿Por qué estás aquí? —

—Ya te dije, para hablar y… bueno, saber de tu nuevo amigo—

Una alarma sonó en la cabeza de Sherlock, sabía que hablaba de John y eso realmente no le gustaba.

—No tengo un nuevo amigo—

—John, ese tal… John… —

Jim lo miró de manera burlona y por un momento tuvo la sensación de que efectivamente ya conocía al rubio.

— ¿Sigues con eso? No voy a perder mi tiempo por tus estúpidos celos, Moriarty— disimuló desinterés

— ¡Exacto! ¡Celos! Sherlock, tengo celos de quien se te acerque y ¿sabes por qué? Porque tú no dejas que cualquiera lo haga— Jim se acercó un poco más quedando casi a centímetros de su rostro —Y cualquiera que lo haga, mi amor, cualquiera que se atreva a tocar tu hermoso cuerpo, sabrá quién es Jim Moriarty—

El rizado no tenía que analizar a Jim para saber que realmente hablaba en serio, ahora más que nunca supo que debía mantener a John alejado de todo lo que tenga que ver con Moriarty. Debía intentar desviar la conversación para evitar que Jim se sienta más interesado en John.

—Crees que aún te daré el culo ¿no es así? — dijo Sherlock sonriendo de lado

—Oh, Sherlock, es cuestión de tiempo hasta que ya no aguantes, porque no creo que seas de los que se tocan ¿verdad? —

— ¿Qué tan seguro estás de eso? —

Jim lo miró un poco confundido por unos segundos, pero no demoró en mostrar un gran gesto de sorpresa, formando una enorme "o" con sus labios.

— ¡¿Ya empezaste a tocar tus partecitas privadas, mi amor?! — rió divertido — Y... ¿piensas en mí cuando lo haces o ya también vez porno? —

—Solo te lo diré una vez, Moriarty, lo que pasó entre tú y yo no… —

— ¡Entonces yo te daré el culo, Sherlock! — interrumpió —Solo has usado ese maravilloso pene con Irene, eso lo sé bien y estoy seguro de que te da curiosidad de saber cómo se siente si lo usas en un culo que sí te ponga—

Sherlock se vio sorprendido de sí mismo al darse cuenta que ahora, todo lo que sentía por Jim, no era nada más que hartazgo y asco, de hecho, nunca le gustó del todo aquellos chistes obscenos que siempre solía decir, le daban gracia apenas, pero no pasaba de eso. Ahora era todo completamente lo puesto, ¿cómo había sido posible que antes le haya agradado una persona así?

—Eres repulsivo— respondió con desprecio

Jim empezó a reír —No, no lo soy, solo me encanta follar y lo digo así, sin más. Eso te solía gustar ¿recuerdas? —

—Nunca me gustó—

—No me mientas, Sherlock— Jim lo tomó de la cintura —Cuando te daba por el culo y te susurraba todo lo que pensaba hacerte luego, me gritabas porque no me detenga, que te diera más fuerte y más… profundo— la última palabra había sido pronunciada en un susurro

—Vuélveme a tocar y te parto la cara— amenazó Sherlock, su cuerpo rechazaba aquel contacto, especialmente sabiendo que ahora solo le pertenecía a John Watson

Jim solo sonrió para luego soltarlo lentamente —No cualquiera te ofrecerá el culo, Sherlock, no gratis—

—Yo no estaría tan seguro, hay muchas putas como tú allá afuera—

—No me entiendes, amor, no cualquiera te ofrecerá el culo porque eres Sherlock Holmes. El sin amigos Sherlock Holmes—

Ese resultó ser un comentario más doloroso que el de su "lenta" deducción.

—Quien te ofrezca el culo a ti, específicamente a ti, será alguien a quien realmente le intereses ¿comprendes? Yo lo haría con gusto, sabes que me muero por eso, solo debes animarte. Puedes darme toda la noche, puedes partirme en dos si quieres, yo me dejaré hacer solo por ti—

Las manos de Jim subieron por su pecho lentamente mientras se acercaba amenazando con darle un beso, Sherlock quiso alejarse, pero sin previo aviso, es tomado de la chaqueta para ser jalado bruscamente, Moriarty aprovechó la obligada y tensa proximidad para posar su mano en el trasero de Sherlock apretándolo suavemente.

—Sabes que me gustas, Sherlock, nunca me dejarás gustar… —

Tenerlo tan cerca estremeció el cuerpo de Sherlock, pero no de buena manera, era como estar al lado de algo desagradable y te obliguen a permanecer ahí. Molesto, levantó su mano para apretar fuertemente el cuello de Jim haciendo que este lo soltase al instante; sin embargo, Moriarty no parecía incómodo del todo.

—Ah… Sher… —

—Puedo romperte el cuello ahora mismo— dijo el rizado con odio en su tono de voz —te advertí que no volvieras a tocarme—

—Me… me excitas… — Jim se burló como pudo

Sherlock lo soltó empujándolo con fuerza al mismo tiempo, esto hizo que Jim retrocediera unos pasos mientras se tomaba el cuello intentando tomar aire.

—Sherlock… — rió divertido —Tengo gustos masoquistas, lo que acabas de hacerme me la pondría dura en un minuto—

Ya estaba harto, realmente podría matarlo en esos momentos y todo se solucionaría de una sola vez, pero debía controlarse, una pelea con él llamaría la atención demasiado y sus vínculos con él serían aún más notorios. Era mejor, por el bien especialmente de John, que dejara las cosas en paz antes de que más personas notaran la conversación que estaban teniendo. No eran muchos los estudiantes que pasaban cerca de ellos, pero de todas maneras ya eran testigos.

—La pasamos tan bien antes, pero ahora simplemente me repugnas. Lo único que me obliga a ver tu patético rostro es la mierda que estás armando—

Sherlock pudo notar que sus palabras habían tenido un efecto en Jim, ya que la sonrisa de este había desaparecido para ser reemplazada por una expresión de enojo e ira.

—Cierra la boca, hijo de tu puta madre, podríamos volverla a pasar tan bien como antes, pero ahora ni compras mis drogas. Quiero devuelta al Sherlock de antes, al que le entraba a todo, al que se lanzaba ¡sin que le importara una puta mierda las consecuencias! —

—Mueve tu estúpido trasero de mi camino, Moriarty—

— ¡Estás así por un…! —

Jim hizo una pausa con duda, como si lo que estuvo a punto de decir hubiese sido una mala idea. Eso hizo a Sherlock fruncir el ceño extrañado, lo conocía bien, pudo deducir que había algo en la cabeza de Jim, pero por alguna razón, estaba quedándose con la información para él mismo.

—De acuerdo— Moriarty emitió una pequeña risa burlona, intentando controlar el disgusto de hace unos segundos —Lo verás de todas maneras y cuando pase, lo voy a disfrutar—

— ¿De qué estás hablando? — preguntó inmediatamente

—Vas a llorar, Sherlock Holmes y así sabrás que yo tuve toda la razón—

— ¿Jim Moriarty amenazando? — se burló el rizado

—No es amenaza, solo te voy adelantando un hecho, mi amor. Yo soy perfecto para ti, lo vas a tener que entender a las malas—

Sherlock dedujo rápidamente que hablaba de las drogas, Moriarty aun lo quería con él en aquel "negocio". No estaba seguro si eso estaba a su favor, Jim sabía de su investigación y a pesar de ello lo quería con él… ¿qué se le estaba escapando para no entender los planes de Moriarty? Si no lo entendía, nunca podría adelantarse a las acciones del chico.

El rizado no respondió, solo siguió su camino haciendo a un lado a Jim empujándolo con su brazo, este solo lo quedó mirando con una odiosa sonrisa. Sherlock no volteó en todo el camino, no se sintió amenazado, pero cuando llegó a la biblioteca y volteó por un segundo solo por curiosidad, no vio a Moriarty por ningún lado.

Odiaba no poder deducir los planes de Jim Moriarty, él podría cuidarse solo y si por algún motivo, alguien saliera herido, el hecho de no haberlo predicho no lo afectaría más que como una pequeña falla en su desempeño; sin embargo, ahora tenía a John con él y que sea tan íntimo con él, le guste o no, lo acercaba también a Moriarty.

No estaba seguro si Jim ya lo había visto, si ya lo conocía, pero en toda la desagradable conversación que había tenido, John solo había sido pronunciado para joderlo, por lo que no parecía tener planes con él, al menos no por ahora que su relación con John aún no era, por decirlo así, ya sabido por todos. No quería ocultar su relación, no lo haría, cuidaría a John con su vida si era posible, así que si Jim intentara algo contra el rubio cuando se enterase, Sherlock se encargaría personalmente de desaparecer a este hijo de puta de Inglaterra.

Habían pasado varias horas, Sherlock había perdido la cuenta, un libro llevaba a otro y luego siguieron los garabatos hechas de fórmulas que lo ayudaban a desarrollar sus teorías. Era algo frustrante no poder hacerlo directamente en un laboratorio, pero podía estar seguro de sus resultados, estaba casi seguro de saber cómo había sido modificada aquella droga, solo tenía que confirmarlo con experimentos, aunque conseguir lo necesario para ello era jodidamente difícil e ilegal, ni siquiera Mycroft lo ayudaría con ello.

Sherlock, necesito que me hables sobre Jim Moriarty. Llámame urgente.

Un mensaje de Lestrade lo interrumpió en medio de su investigación, Sherlock sonrió de lado, sabía que lo necesitarían tarde o temprano. "Te daré una patada en el culo", dijo más para sí mismo mientras escribía su respuesta.

Estoy fuera del caso, ¿recuerdas?

Ocupado, no me jodas.

SH

Llegar a Moriarty era más que obvio, pero sabía que sería temporal ya que Jim sabía cómo hacer sus jugadas, la policía no encontraba pruebas en su contra, solo era un sospechoso más y de ahí no pasaba, por eso Sherlock era perfecto para el caso, él sabía cómo derrumbarlo, pero debía hacerlo a su manera, la cual era mucho más efectiva que la de Lestrade y su equipo. Ahora que lo necesitaban, Sherlock no quería tomarse la molestia de ser parte de ello, ya que no encontrarían ninguna conexión y nuevamente Moriarty saldría limpio. El rizado no perdería el tiempo, él sabía que Jim era el que estaba detrás de todo, pero si quería atraparlo, debía tener cuidado con sus pasos.

No estoy jugando, Sherlock, tú tienes contacto con él. Es una orden policial cuando te digo que debes venir a ser interrogado.

Sherlock decidió ignorar aquel mensaje, era inútil. Avanzaría más rápido si trabajaba solo esta vez y, aunque suene irónico, se sentía más seguro cuidándose la espalda él mismo que confiando en la policía. Entonces, en vez de responder el mensaje, decidió tomarse un pequeño descanso ingresando a sus redes sociales, estas habían sido algo descuidadas desde que había entrado en el caso de Adam Bennet y luego con sus encuentros con John.

No encontró casi nada interesante hasta que se topó con un recordatorio que la misma red social le había mandado. Hace unos meses, se había registrado como asistente a un concierto tributo a su banda favorita, varios grupos locales se presentarían y el concierto pintaba muy bien y se daría a cabo esa misma noche, lo había olvidado por completo con todo el alboroto de las últimas semanas. Sonrió de lado, sabía con quién iría porque era entrada libre, preocuparse por el ingreso del rubio no era problema.

Sherlock decidió mandarle un mensaje a John, sabía que aceptaría, ya había visto en él aquel gusto de ir contra las reglas, de enfrentar cierto peligro y sentir la adrenalina. El ser "correcto" todo el tiempo no le había permitido disfrutar de ese placer en toda su vida.

Hay un buen concierto esta noche, ¿vamos?

SH

La respuesta no demoró mucho, por supuesto.

¿Lo de la hamburguesa sigue en pie?

Iremos luego de comer.

SH

¡Vamos! ;)

Te veo en la cafetería más tarde.

SH

El resto del día pasó relativamente rápido para él, luego de haberse sumergido en libros, llenar hojas completas con fórmulas y otras notas, Sherlock entró a su palacio mental para hacer un análisis más profundo y complementarlo con sus datos almacenados anteriormente. Recuerdos con Jim, aquellos que nunca eliminó también fueron utilizados dándole al rizado una sospecha de que la idea de la modificación de esa droga, al parecer, no había sido planeada hace relativamente poco. Sentía que estaba avanzando, tal vez poco, pero lo hacía y no le molestaba, puesto que sabía que, si Moriarty quería que lo investigara, era porque tenía algo para él. Usaría eso a su favor en su momento para atraparlo.

Cuando abrió los ojos, todo seguía igual: el cómodo silencio de la biblioteca, el cómodo sillón de aquel tétrico pasillo que todo el mundo evitaba y la poca espaciosa mesa llena de libros con su único cuaderno de apuntes lleno de garabatos, solo entendible para su prodigiosa mente. Miró su reloj, ocho y quince minutos se mostraba, sintió su estómago reaccionar a la idea de reunirse con John, tal vez esas eran las famosas mariposas que describe la gente, esas que tienes cuando te enamoras. Claro, Sherlock prefirió describirlo como un reflejo a su estado emocional, puesto que así sonaba mucho mejor.

Guardó sus cosas en su mochila y cuando tomó su celular, este figuraba cuatro mensajes sin leer por parte de Lestrade y seis llamadas perdidas del mismo. Le valió poco, no tenía ánimos de perder el tiempo en eso. Luego de devolver los libros a su lugar y finalmente salir de la biblioteca, su reloj marcaba poco más de las ocho y media, John llegaría pronto a la cafetería para encontrarse con él, así que caminó a un paso ligeramente rápido hasta llegar.

John no llegaba aún, tal vez recién estaba saliendo de la clase, solo debía esperar. Los minutos pasaron mientras que Sherlock se encontraba sentado, justo en una de las sillas en donde John y Mike habían estado esa tarde. Ya eran casi las nueve de la noche cuando decidió llamar a John para saber dónde estaba; sin embargo, antes de que lo haga, pudo ver a través de la pared de vidrio a su novio, pero no estaba solo, estaba con Mary.

Sherlock tal vez no se consideraba celoso, él sabía que los celos son solo un reflejo de la falta de confianza en uno mismo, pero mierda, ese era su novio con su ex hablando de quien sabe qué, no quería caer en el cliché, pero le ardía el pensar que la chica estuviese intentando recuperarlo. Le había costado convencer a John sobre sus sentimientos como para permitirlo, así que salió de la cafetería directo al encuentro de ambos chicos.

Cuando recibió la sorprendida mirada de Mary, Sherlock no se inmutó en demostrar su relación con John, ya no tendría que esconderlo como antes.

—John— llamó el rizado recibiendo una rápida mirada por parte de su novio

—Lo lamento, no recordaba que tenía tu cuaderno. Lo traeré mañana— respondió John a lo que fuera que Mary le hubiese dicho

Si quería sincerarse, el rizado no se sintió bien al ver que John apenas le dio una fugaz mirada cuando lo llamó, tal vez estaba algo nervioso por tener a Mary al frente. Pero a él le importaba una mierda Mary, eran novios ahora y no lo ocultaría a nadie lo que sentía, así que, como dándose su lugar sutilmente, tomó la mano de John entrelazando sus dedos con los del rubio. Sentir que John lo correspondía apretando ligeramente su mano hizo que su pecho se hinche de orgullo por ello.

—Mary… — continuó John

—No puedo creerlo— susurró ella con los ojos completamente abiertos — ¿Tú y Sherlock Holmes…? —

— ¿Novios? Sí —

Sherlock se adelantó, quería tener el placer de ser el primero en decirlo.

—Es decir… John, tú terminaste conmigo por… por… —

—Mary, escucha, si tienes algo que decir por el hecho de que somos hombres, será mejor que ahorres tus palabras—

¿Acaso había algo que pudiera hacer a John Watson menos perfecto? Simplemente adoró como el rubio no dudó en defender su relación.

—Ay, John, no seas ridículo, ¿quién está hablando de eso? —

Un pequeño silencio se presentó entre los tres, Sherlock pudo ver la sorpresa en el rostro de John y no lo culpaba, debía admitir que también se sentía algo sorprendido por esa respuesta.

—Creí que me habías dejado por alguna estúpida con diez centímetros más de altura que yo— Mary sonaba bastante sorprendida, pero curiosamente también se veía divertida —Me di cuenta de cómo se miraban ese día en la fiesta, pero no creí que fuera a más… o tal vez no quería creerlo—

Mary dio una pausa mirándolo por unos segundos, como si algo hubiese venido a su mente en ese momento, Sherlock creyó, por un momento, que la chica estaba pensando en Molly y la relación que había tenido en aquel tiempo con ella

—John— continuó Mary —yo te creía completamente hétero—

—No lo es—

—Lo soy—

Tanto Sherlock como John hablaron al mismo tiempo y así mismo se miraron cuando se dieron cuenta de sus respuestas.

—Tú no eres hetero, John, ¿qué mierda sería yo entonces? — Sherlock debía admitir que se sintió ofendido por la respuesta de su novio

—Sherlock, yo no soy… tú me gustas, pero no soy gay—

— ¿Qué?... — realmente no tenía idea de que John pudiese formular una respuesta tan estúpida — ¿Acaso te estás escuchando? —

John lo miró en silencio por unos segundos, podía ver la vergüenza en sus mejillas ligeramente ruborizadas, el rubio sonrió forzosamente para luego mirar a Mary.

—Mary, tendrás tu cuaderno mañana ¿de acuerdo? — le dio un vistazo a su reloj —Discúlpanos, pero ya es tarde, nos tenemos que ir—

Al menos John había decidido terminar con la conversación, Sherlock ya quería irse; sin embargo, la chica no dudó en detener a su novio tomándolo del brazo.

—Espera, John… —

El rizado podría haberle dicho su vida solo por eso, pero para no hacerle pasar un mal rato a su novio, decidió guardarse para sí mismo las palabras más hirientes que tenía pensado.

—Ya debemos irnos ¿qué es lo que quieres? — dijo con molestia, eso no era tan hiriente ¿verdad?

—De acuerdo, Sherlock— Mary sonrió de lado algo divertida — ¿Qué piensas que le haré? No planeo quitarte al novio—

—No seas estúpida, claro que no harías eso— respondió con el ceño fruncido

Mary le sonrió de lado mirando algo desafiante y divertida — ¿Seguro? — se cruzó de bazos — ¿Y si lo hiciera qué? —

El cerebro de Sherlock empezó a analizar la actitud corporal de la chica, su mirada, sus gestos y finalmente sus palabras. La dedujo en unos cuantos segundos. No vio malas intenciones en ella, de hecho, vio comprensión, vio tristeza y cierto afecto. Comprendió que no sería realmente una amenaza para él, podía estar seguro de que ella realmente estaba enamorada de John y eso incluía verlo feliz.

—No podrías— respondió simplemente

Mary volvió a sonreír y así pudo comprender que ambos se habían entendido perfectamente con solo mirarse. Se sintió sorprendido, aquella noche en la fiesta se había dado cuenta que la chica no era común, pero el comprenderse con mirarse había sido ciertamente una sorpresa para él.

Pero, así sea una copia fiel de la mente de Sherlock, ver a la chica abrazar a John jamás sería algo agradable para él, pero sintió que sería jodidamente ridículo interrumpir ese maldito abrazo.

—No olvides mi cuaderno ¿si? —

John asintió algo sorprendido y Mary le dio una pequeña caricia en el rostro para despedirse, Sherlock simplemente odió ver eso.

—Adiós, Sherlock— se despidió, pero el rizado no contestó

Por fin Mary se alejaba, así que no perdió tiempo y jaló ligeramente a John para seguir con los planes de esa noche. Se quedaron en silencio, Sherlock no estaba seguro si John estuviera molesto, pero para ser sinceros, sería él el que debería estar molesto.

Como sea, el rizado decidió dejar eso de lado.

— ¿Por qué demoraste tanto? — preguntó Sherlock

—Sherlock— John se detuvo y lo soltó para mirarlo y hablarle seriamente —Preferiría que respetaras el tema sobre mis preferencias y me dejaras hablar por mí mismo—

—Lo que dijiste no tuvo sentido, John—

—No lo tuvo para ti, pero sí para mí. Me gustas y eres un chico, pero no soy gay—

Sherlock frunció el ceño, lo que decía John no tenía ningún sentido.

—Sherlock— suspiró —eres el primer chico que alguna vez me ha gustado ¿de acuerdo?, pero no me considero gay porque sé que me gustan las mujeres y no sé si pueda fijarme en otro chico tampoco—

Muy bien, eso había sonado bastante halagador. Sherlock lo dedujo hace mucho, sabía que era el primero, pero escucharlo de la boca del mismo John era mucho más placentero.

—Soy el único chico que te gusta— reafirmó Sherlock

— ¡Sí! Eres el único, mierda—

— ¿Seré el único siempre? — Sherlock no pudo evitar sonreír divertido

El rubio sonrió divertido sobando con pereza su rostro con su mano mientras negaba con la cabeza, como desaprobando de antemano lo que estaba por decir.

—Tal parece que mis gustos son los altos con rizos, color de ojos indefinidos, jodidamente egocéntricos, rebeldes y malditamente inteligentes. No creo que pueda encontrar muchos con esos requisitos—

Y entonces Sherlock jamás en su vida había tenido una sonrisa tan orgullosa como en aquel momento, amaba a John como nunca creyó que podría hacerlo, estaba malditamente loco por él y sentir eso lo hacía jodidamente feliz.

—Yo nunca creí que me llegara a gustar tanto un idiota— dijo tomando el rostro de su novio

— ¿Un idiota? — John levantó una ceja fingiendo no entender

—Todos son idiotas, pero tú, John Watson, eres mi idiota—

Y lo besó, con tanto amor, con tanto sentimiento. Sintió las manos de John tomarlo por la cintura para acercarlo a su cuerpo.

—En serio me encantas, Sherlock— susurró John una vez el beso finalizó

—Eres perfecto, John—

—Pero dijiste que soy idiota—

—Eres mi idiota perfecto—

Otro amoroso beso se presentó entre ellos nuevamente, las manos del rizado bajaron por el pecho de su novio para tomarlo de la chaqueta y hacer presión aún más contra sus labios, unos segundos más pasaron y finalmente se separaron.

—Vámonos ya, quiero ver el concierto completo— dijo muy sonriente

— ¿Quién toca? — preguntó igualmente el rubio

—Habrá un tributo a Misfits—

—Ah, tu banda favorita—

—Te vas a divertir, te lo prometo—

Empezaron a caminar tomados de la mano, algunas miradas se posaban en ellos en el camino, pero a Sherlock no le importaba. La gente siempre fue una mierda con él, no esperaba menos de ellos ahora que estaba en una relación sentimental.

El concierto empezaría en una hora, tal vez más, pero había prometido a John aquella hamburguesa y no sería exagerar que él también tenía hambre. Su apetito subió un poco desde que su cuerpo empezó a descansar de las drogas, así que perderse la primera hora del concierto no le molestaba tanto, el maldito evento duraría mucho más que una hora.

Así entonces tomaron el bus y Sherlock llevó a John a los asientos finales, el cual tenía cerca de diez pasajeros sin contar con ellos y besuquearse delante de todos sería ganarse disgustos que realmente quería ahorrarse.

—Sherlock, oye, espera… nos van a ver—

John intentaba alejarlo, pero Sherlock no se dejaba, quería besarlo y él estaba acostumbrado a obtener lo que quería.

— ¿Por qué crees que quise que nos sentáramos aquí? Ven—

—Sher… —

Fue divertido para él ver cómo el rubio cedió fácilmente ante su beso, sintió la mano del mismo tomar su rostro y así intensificarlo inmediatamente. Algunos toqueteos, especialmente de su parte, también fueron parte de la fiesta, aunque tuvieron que tomarse ciertos descansos no solo para respirar, sino también para calmar los efectos secundarios, puesto que no sería tan cómodo andar con una erección en los pantalones.

—Oye, ya basta— dijo John entre risas —Sherlock, estamos en un maldito bus—

La mano de Sherlock se metido de manera juguetona por debajo de la camiseta de John haciendo a este estremecerse, especialmente por sentir lo fría que estaba la piel del rizado.

—Mientras no nos escuchen, nadie volteará— susurró

—Espera, espera— John logró alejarlo —Tomemos un descanso… mierda, me vas a provocar una erección, Sherlock—

El rizado suspiró y se recostó en el respaldar del asiento (había estado casi totalmente encima de John mientras lo tenía acorralado contra la ventana) —Sí, está bien, yo también lo necesito— dijo luego de un gran suspiro

—Sherlock… debes parar con eso, en serio. No podemos hacer esto en cualquier lado—

Vio con diversión cómo John acomodaba disimuladamente su miembro por encima del pantalón.

—No veo que me lo impidas tampoco— respondió divertido

—Yo no quería hacerlo en primer lugar—

—Y no demoraste mucho en ceder ¿verdad? —

Recibió una mirada molesta como respuesta, como si John le dijera que se vaya a la mierda, pero sin palabras. Sherlock no pudo evitar reír por eso.

Al llegar, tuvieron que caminar diez minutos hasta el restaurante de comida rápida de Angelo y, como siempre, Sherlock recibió un trato especial (y algo exagerado) por parte del dueño. Presentar a John como su pareja fue lo que más le había gustado, sobre todo por los halagos de Angelo que hacía que su ego subiera de manera peligrosa. Se sentía bien tener a John al lado, era como haber estado toda su vida sin la mitad de su ser sin que él si quiera se hubiese dado cuenta.

Luego de la típica charla de cómo había ayudado a limpiar el nombre del dueño del lugar, finalmente Angelo se retiró para preparar las dos hamburguesas que pidieron.

— ¿Lo ayudaste a que no vaya a la cárcel? — preguntó John con curiosidad

—De hecho, no. Demostré que él no asesinó a nadie, sino que estaba en un lugar completamente distinto robando un auto. Solo lo salvé de una cadena perpetua—

—Entonces, ¿por qué dice que lo salvaste de la cárcel? —

Sherlock se encogió en hombros, ni él entendía la contradicción de Angelo.

— ¿A quién más has ayudado? Sherlock, quiero saber más de ti, cuéntame sobre ti—

Sintió ser jalado de la chaqueta, sonrió mirando de cerca los hermosos ojos azules de su novio.

—Hay cosas que tal vez no quieras saber, John—

—No digas eso, Sherlock. Que hayas decidido dejar las drogas me hace sentir orgulloso de ti—

Sherlock debía sentirse orgulloso de eso también, pero entonces, el recuerdo de Victor vino a su memoria… ¿John se decepcionaría de él si lo supiera?

— ¿Sherlock? —

El rizado estuvo a punto de responder, pero la voz de Angelo lo interrumpió.

— ¡Tengan chicos! — Angelo se hizo paso entre la gente con los pedidos en mano —Con dos porciones de papas fritas más—

—Mierda, muchas gracias— John lo soltó inmediatamente, al parecer estaba muy hambriento

—Gracias, Angelo— agradeció Sherlock

—Vuelvan cuando quieran, todo lo que quieran del menú, gratis—

El rubio sonrió ampliamente mientras Angelo se despedía con una cordial sonrisa y un asentimiento de cabeza. Sherlock se adelantó y empezó a caminar entre la gente hasta la salida, estar en ese lugar casi repleto de gente lo molestaba un poco, además, ya empezaba sentir que tener la comida en sus manos hacía reclamar su estómago.

Tal como la vez anterior, ambos no hablaron mientras comían, las miradas y las sonrisas eran las únicas cómplices de ellos durante el camino. Llegaron a la plaza, pero no se quedaron, siguieron su camino, la idea era seguir caminando hasta terminar de comer y finalmente tomar un taxi.

La noche continuaba tranquila y agradable, pero entonces, para sorpresa de Sherlock, John insistió con el tema que quedó pendiente en el restaurante.

—Sherlock, lo que hablábamos… sabes que puedes contarme lo que sea— comentó rompiendo el silencio

Sherlock debía admitir que no esperaba conversar con John sobre eso tan pronto, pero, de alguna manera, agradecía que esa tortura de saber de una vez por todas cómo reaccionaría John al saberlo se acabara pronto. Se sintió nervioso, temía que su novio reaccionara de la peor manera, que lo juzgara o que, peor aún, decida alejarse de él. John era lo único que lo sostenía, perderlo sería increíblemente doloroso para él.

Luego de un largo silencio, Sherlock decidió que era el momento de hablar.

—John, si hubiera algo… — tragó saliva —si hubiera algo… malo… conmigo, si yo hubiese hecho algo malo… — y entonces se atrevió a mirarlo — ¿aún estarías a mi lado? —

John lo quedó mirando en silencio por unos segundos…

—Cuando dices malo, ¿a qué te refieres? —

Sherlock desvió su mirada al frente —Me refiero a… a algo que no debí haber hecho, algo que pude haber hecho—

En toda la conversación ellos no habían parado de caminar, pero luego de que John comiera lo poco que quedara de su comida y guardara la envoltura, este se detuvo para hablar mejor con él. Sherlock estaba nervioso, realmente temía perder a John por eso…

—Sherlock, ¿qué ocurre? Dímelo, sea lo que sea, prometo no juzgarte, trataré de comprender ¿entiendes? —

Sherlock dio un gran suspiro dando una mirada al cielo que más parecía una súplica por fuerzas.

—Yo… — sentía su corazón latir rápido, era ahora o nunca. Su vista empezó a nublarse por las amenazas de llorar —yo maté a mi mejor amigo— una lágrima empezó a rodar por su mejilla —Él murió por mi culpa. Yo… mierda… —

Sherlock inmediatamente se limpió la lágrima, no quería llorar, odiaba llorar, pero la culpa que sentía era tan pesada que no podía soportar la pena. Bajó la mirada, estaba avergonzado, expuesto, temeroso de lo que pensaría John. Se sentía desnudo y vulnerable en esos momentos y no le gustaba, pero debía hacerlo, tenía que hacerlo.

—Sherlock, espera— le tomó de los brazos suavemente haciendo que lo mire a los ojos —No tienes que decírmelo ahora ¿de acuerdo? —

No, Sherlock no podía dejar eso ahí, ya había iniciado su confesión y tenía que terminarlo esa noche, pase lo que pase, John tenía que saber todo sobre eso esa misma noche. Tal vez así, por fin, el peso que llevaba se hacía más ligera.

—No, no, no… necesito… necesito decírtelo ahora o… mierda, John— Sherlock cerró los ojos fuertemente haciendo que sus lágrimas cayeran por sus mejillas, los recuerdos venían a su memoria como dolorosos flashes que quemaban, que lo torturaban —Tuvimos un accidente y él murió, yo estaba manejando y se suponía que lo cuidaría. Fue mi culpa, no puedo… no puedo con la conciencia, John, no puedo con la idea de saber que… que murió ¡por mi culpa! —

Sherlock se quebró, no pudo más y lloró sintiéndose miserable, sintiéndose como toda una mierda. Estaba preparado para lo que diría John, sea lo que sea, él de todas maneras ya estaba roto por dentro. Entonces, no fueron palabras las que siguieron… sino un abrazo, uno fuerte que, para su sorpresa, lo hizo sentir totalmente seguro, lo reconfortaba prometiéndole que todo estaría bien ahora.

Sherlock sintió sus sentimientos inundarle en ese instante, la culpa y la pena estaban presentes, pero también la tranquilidad, la alegría de saber que John no lo estaba juzgando. Ese abrazo le había dado la respuesta que temía no recibir y eso simplemente aumentó su llanto, correspondió el abrazo rodeando a su novio con sus brazos mientras intentaba callar su llanto en el cuello del mismo.

—Lo lamento, lo lamento tanto, Sherlock—

—Soy un… —

—Sherlock, no, basta de eso— le interrumpió —Todos cometemos errores y algunos son irremediables, pero de ellos aprendemos. Eres un maldito genio, puedes superar eso, joder, Sherlock. Yo estoy contigo, ¿entiendes? No te voy a dejar solo—

¿Qué había hecho después de todo para merecer a John a su lado? Esa pregunta resonó en su mente mientras lloraba abrazando fuertemente a John, se aferró a él como si fuera la única forma de mantenerse vivo, porque ahora sí quería vivir, ahora sí quería sonreír a la luz del día por las mañanas sin lamentarse de haber despertado para ver el Sol.

John Watson era su mundo ahora, su puerto a tierra, su todo.

Cuando finalmente sintió que había llorado lo suficiente, Sherlock se separó un poco de su novio para inmediatamente besarlo, era su única manera de agradecerle el simple hecho de que existiera en ese mundo de pura mierda y decepción.

—Eres lo mejor que me ha pasado, John Watson— Sherlock acariciaba el rostro de John con sus pulgares, mirándolo con amor y admiración

—Tú me has cambiado la vida, Sherlock. No tengo idea de lo que hacía antes de conocerte— John sonrió

—Puedo decir lo mismo— respondió Sherlock también con una sonrisa

Su rostro mostraba una sonrisa, pero aún había más en su pasado que lo atormentaba y… tal vez no era necesario que John se enterase de ellas. No, lo de Víctor había sido suficiente y lo menos "grave" de todo, moriría si el rubio lo rechazara si supiera lo demás. Mejor dejar las cosas como estaban.

Un beso más y un último abrazo vinieron, las cosas ya estaban dichas, las miradas dijeron lo último y sus almas se sintieron mucho más unidas que antes. Estaban completamente enamorados.

En el taxi, Sherlock disfrutó de las caricias de su novio en su cabeza, este enredaba sus dedos en sus rizos mientras lo abrazaba con un brazo para mantenerlo seguro contra su pecho. Sherlock ya amaba recostarse en John cuando viajaban, no había nada que lo reconfortase más que eso. El silencio también había sido parte del camino; sin embargo, cuando llegaron a su destino, Sherlock aún se sentía un poco afectado por la confesión y su liberación de sentimientos. No estaba acostumbrado a ello, por lo que le era un poco difícil deshacerse de la sensación de estar triste; sin embargo, la mirada y la sonrisa de John le decían que dejara todo eso atrás, que habían llegado al concierto para divertirse y todo lo anterior debía ser olvidado mientras estuvieran ahí.

— ¿Quieres una cerveza? —

Preguntó Sherlock pateando una lata que estaba en su camino, habían estado caminando a paso lento viendo toda clase de chicos y chicas con cigarrillos y cervezas en mano.

—Espera, yo invito, tú siempre lo haces— respondió el rubio

—Sabes que no es necesario, John—

—Cállate—

Sherlock recibió el dinero con una sonrisa y obedeció en silencio, cuando regresó llevó a John, de la mano, por supuesto, entre la gente. Si antes se había sentido jodidamente mal, ahora su estado de ánimo había cambiado totalmente, su banda favorita sonaba y estaba al lado de la persona que amaba. Su cuerpo no resistió y empezó a dar pequeños saltos al ritmo de la música. Cada vez que se acercaban al pogo, su cuerpo se movía aún más, quería unirse a los demás, pero no se atrevía a pedir a John que lo acompañe y, además, el lugar era muy grande como para perderlo de vista.

Entonces, la banda presente empezó a tocar una canción en particular que hizo que el cuerpo del rizado se moviera aún más.

—Mierda, mierda, esa canción es de la puta madre— dijo Sherlock cuando finalmente se detuvieron

— ¿Te quedarás aquí o te unirás al pogo? —

John tuvo que acercase un poco más a él y levantar su voz para que pudiera ser escuchado.

—Me quedaré contigo. Aquí no podría encontrarte— sonrió divertido mientras no paraba de dar saltos

—Yo también me uniría, se supone que estoy aquí para divertirme ¿no? —

Sherlock se detuvo y lo miró a los ojos por unos segundos… ¿en serio John quería unirse a ese mar de gente? Ese concierto no se comparaba como aquella vez en ese bar

— ¿Estás seguro? Eso de ahí no es como a lo que fuimos esa noche— señaló al tumulto de gente que saltaba y se empujaba constantemente

John se encogió en hombros —Quiero intentarlo—

Sherlock sonrió de oreja a oreja, John estaba dispuesto a hacerlo y eso no podía hacerlo más feliz. Amaba unirse al tumulto y sacarse la mierda un buen rato, ahora ese gusto era compartido con su novio.

—No entres mucho o te perderé de vista, John—

Dijo mientras se dirigía a paso rápido al tumulto de gente y de un salto entró siendo empujado inmediatamente de un lado a otro. Los golpes no se hicieron esperar, pero valía madres cuando la música hacía vibrar su pecho, empezó a cantar la canción a todo pulmón y aun así no podía escucharse. Empujó, golpeó, rebotó de un lado a otro y se sentía malditamente bien. La adrenalina le había durado un rato, por lo que John había sido temporalmente olvidado; sin embargo, pudo divisar a tiempo cuando el rubio se unió a ellos de un salto como todo un experto y no pudo evitar reír por ello.

We're one and for all
It's just evil all the time
all the time
Evil all the time!

We are the fiend club
We are the fiend club
We are the fiend club
Not you!
Not you!

La mayoría no tomaba descanso tan rápido y Sherlock era de los que se quedaban hasta que los pies no le den para más, así que fueron más de dos canciones las que disfrutó en medio del salvaje y amistoso pogo, aunque un fuerte golpe en la cara lo sacó del trance por un momento, Sherlock siguió entre la gente. No había visto a John en todo ese rato, pero para ser sinceros, sabía lo preocupado y responsable que era su novio, así que de alguna manera sabía que era John quien estaba atento a él para no perderlo.

Pero cuando la banda finalmente había terminado su turno y el tumulto de gente se dispersó, no vio a John por ningún lado. El primer minuto no se preocupó, pero luego empezó a asustarse un poco, encontrar a un rubio de baja estatura en un concierto con esa cantidad de gente sería jodidamente difícil… entonces lo vio, como si se hubiesen llamado con la mente, vio al rubio acercarse a él todo despeinado y desarreglado.

—Mierda, creí que te había perdido, John—

—No, sabía que… Sherlock, te han golpeado—

John miró su rostro con preocupación, Sherlock llevó su mano a su herida dándose cuenta recién que un delgado hilo de sangre caía de su ceja.

—Ah, creo que choqué con alguien o algo, no lo sé, nunca lo supe— sonrió divertido

—Mierda, no lo toques, hay que lavar esa herida—

— ¿Qué? No, ya me ha pasado esto antes—

—No seas imbécil, se te puede infectar, vamos… — John miró a su alrededor — ¿dónde está el baño? —

—John, es ridículo, solo dame un poco de papel—

—No, primero debemos… —

Ya había sido suficiente, cuando John era terco se volvía insufrible, así que decidió callarlo, pero con un beso, uno tan intenso que lo hizo cambiar de opinión.

—Estoy bien, no me jodas como si fueras mi madre— el rizado sonrió divertido

—Idiota— respondió con una sonrisa

La noche continuó y otra banda salió al escenario, Sherlock fue acompañado nuevamente por John en esa especie de baile salvaje y liberador, hasta que, de un momento a otro, lo vio mirándolo entre la gente que disfrutaba del concierto de pie y coreando las canciones. Sherlock aún tenía para rato, así que simplemente siguió en lo suyo. Estaba sudando, sentía su espalda mojada por ello y su cuerpo ya empezaba a sentir los primeros estragos del estrepitoso baile.

Cuando el ritmo de la música cambió a uno más suave, la gente nuevamente se disipó, Sherlock aprovechó ese momento para ir al encuentro de John, además, aquella canción ameritaba un pequeño acercamiento con él y no desaprovecharía esa oportunidad. Se acercó a su novio directo a su cuello donde depositó un cariñoso beso.

— ¿Estás bien? — preguntó John con una sonrisa

— ¿Bromeas? Amo estar aquí y más aún contigo—

Sherlock lo tomó de la cintura para besarlo en los labios, un beso algo tosco debido a que intentaba controlar su respiración. John correspondió mientras introducía sus manos debajo de su chaqueta de cuero.

I was thinking about you
there was something I forgot to say
I was crying on a Saturday night…

I was out cruising whitout you
they were playing our song
crying on a Saturday night…

Se separaron lentamente, John recostó su cabeza en su pecho mientras que Sherlock lo correspondió envolviéndolo en sus brazos. Cerró sus ojos sintiendo el cuerpo de John tan junto a él, era como tener lo más valioso del mundo a su cuidado, algo que solo era para él, algo mucho más importante que incluso su vida. Dio un profundo suspiro mientras escuchaban la música hasta que esta finalmente acabó y la gente empezó a silbar y aplaudir. Sherlock pudo ver algunas parejas en la misma situación que ellos y eso le causó gracia, pues antes eso a él le parecía completamente extraño.

Ahora lo entendía todo.

Sherlock tal vez podía decir que se había vuelto romántico, o que John había logrado desbloquear esa parte de él que ni él mismo sabía que tenía dentro, pero estar con John era como pisar las nubes por un rato y luego sentir que un fuego se encendía dentro de él. Y es que, a pesar de solo desear tener al rubio abrazado en su pecho, su cuerpo rápidamente lo traicionaba con las ansias de algo más íntimo.

Su deseo sexual había subido de cero a mil desde que lo había conocido, así que, en esos momentos, la mente del rizado se puso a trabajar en la manera de cómo llevarse a John a un lado de todo el enorme lugar para tentarlo a más.

—Quiero una cerveza, John— susurró Sherlock en el oído de su novio, ya sabía qué hacer

—Debes estar sediento—

John sonrió luego de separarse y lo tomó de la mano para llevarlo de ahí haciéndose paso entre la gente. Cuando finalmente divisaron un pequeño puesto para comprar cerveza, Sherlock le soltó la mano.

—Espera, espera— dijo mientras se colocó detrás de su novio para abrazarlo —Tal vez haya mentido con lo de la cerveza— le susurró al oído

— ¿Qué? —

Sherlock sonrió, luego depositó un beso en el cuello de su novio mientras desviaba el camino hacia un extremo de todo el enorme lugar, justo donde estaba oscuro… aunque caminar detrás de John era algo dificultoso.

—Joder, John, esta puta mochila es muy grande— Sherlock finalmente lo soltó

— ¿A dónde vamos? — John ignoró el comentario anterior

—Vamos a la oscuridad—

El rizado tomó la mano de su novio y lo llevó a paso rápido hacia donde había dicho, la oscuridad. Privacidad y poca luz era lo que necesitaban si harían lo que obviamente John ya se había percatado que Sherlock quería. Incluso una pareja ya se les había adelantado y ellos ni siquiera se inmutaron cuando pasaron prácticamente frente a ellos.

—Sherlock… Sherlock, no creo que… —

Sherlock sentía crecer su excitación, saber que podía tomar ahí mismo a John le estaba desesperando, además, realmente tenía ganas de poseerlo, quería hacérselo y estaba esperanzado de que John accediera a ello. Por eso, antes de que incluso lo dejase terminar de hablar, empujó a John contra la pared, le quitó la estorbosa mochila dejándola caer al suelo y sin demora, empezó a restregar su ligera erección contra el trasero de su novio.

—Ah… Sherlock, basta… —

Que John no se negara lo animaba aún más, así que metió su mano por debajo de la camiseta del rubio sintiendo a este estremecerse ante el contacto.

—Quiero hacerte el amor, John. Ahora, aquí mismo— susurró con deseo mientras seguía frotando su miembro

—Detente, Sherlock, por Dios, este no es el lugar— suplicó entre jadeos

Sherlock no hizo caso, subió su mano hasta tomar el pezón entre sus dedos haciendo que John se excitara más y arqueara su cuerpo, esto hacía que el trasero de John presionara más su miembro, Sherlock estaba casi tocando el cielo con eso.

—Ah… John… —

Ahora sabía que John lo estaba provocando a él, movía sus caderas tan bien que iba con el ritmo de sus roces, no pudo evitar gemir ante tan placentero estímulo, se estaba volviendo loco. John levantaba su trasero a la vez que Sherlock presionaba su entrepierna, era increíble, incuso podría tener un buen orgasmo tan solo con eso. Su mano que no había dejado de dar un gentil masaje al pezón de su novio, bajó directo a la entrepierna del mismo, acarició la ya notoria erección por encima del pantalón arrancando gemidos al rubio. No perdió más tiempo y abrió la prenda, la bajó un poco junto con la ropa interior y rodeó con sus largos dedos el gran miembro de su novio para masturbarlo tortuosamente lento. Todo mientras no paraba de restregar su ya completa erección contra el trasero de su novio.

Estaba perdiendo la cabeza, era demasiado y a la vez tan poco, quería correrse, pero no así. Entonces, sin dudarlo, Sherlock bajó más el pantalón y ropa interior de John hasta tener a disposición ese hermoso trasero… si dependiera de él, Sherlock entraría de una embestida, pero debía prepararlo primero, así que lo haría de a pocos. Se abrió su propio pantalón y junto con la ropa interior, los bajó solo lo necesario para liberar su miembro, luego lo tomó y lo acercó a la entrada del rubio… solo tentaría, se rosaría lentamente y luego entraría muy despacio...

— ¡Espera! ¡Sherlock, espera! —

John saltó un poco asustado, Sherlock perdió la concentración de inmediato. Tal vez había ido muy rápido…

—No iba a meterlo todavía, solo quería rozarlo— se apresuró a decir

Vio a John voltearse rápidamente mientras subía su pantalón

—Sherlock, no me siento listo aún. Dame tiempo para eso—

—Oh, vamos, John, seré gentil, lo prometo—

Sherlock estaba demasiado entusiasmado con la idea de tirarse el trasero de su novio como para no intentar convencerlo. Lo volvió a acorralar contra la pared, atacó directamente a su cuello repartiendo provocativos besos.

—Ah… por favor, Sherlock, si lo quiero hacer, pero… ah, joder… —

Sherlock empujó su cadera haciendo que ambos miembros se rozaran entre ellos, algo que se sintió espectacular.

—Lo quiero hacer, pero no ahora, no aquí— continuó John

Sherlock no pudo evitar que ese comentario lo divirtiera, se separó de su novio para mirarlo con una divertida sonrisa.

— ¿Quieres tener tu primera vez por el culo como toda una princesa? —

—Cállate, imbécil— John rio divertido

—Podríamos ir a un hotel y gastar todo el dinero en condones y lubricante— Sherlock volvió a asaltar con fiereza —Te deseo tanto, John… —

—Sherlock… hablo en serio— lo apartó un poco para que le prestara atención —Quiero hacerlo de verdad, ¡tengo una maldita erección!, pero no de esa manera ¿entiendes? Dame tiempo—

Maldita sea, John hablaba en serio, aún se negaba a utilizar su trasero de otra manera.

—Además, se supone que estaríamos allá— el rubio señaló el concierto —No a punto de follar escondidos en la oscuridad—

Sherlock inmediatamente chasqueó la lengua al mismo tiempo que se encogía en hombros, restándole importancia a lo que acababa de escuchar.

—Todo el mundo lo ha hecho, John, supongo que debe ser más excitante—

—Bueno, puedo decir que efectivamente lo es—

Sin previo aviso, Sherlock sintió la mano de su novio tomar su erección para masajearlo suavemente.

— ¿Qué te parece, Sherlock, si tú y yo nos venimos juntos de esta manera? — juntó ambos miembros para masajearlos al mismo tiempo

—Ah… John… — Sherlock se apoyó en los hombros de su novio, sentía que se desvanecería si no se apoyaba —Pero yo… —

—Por favor, Sherlock, por mí—

Los placenteros movimientos no demoraron en convencerlo, aunque se quedaría con muchas ganas de hacerlo, prefirió no interrumpir, se sentía demasiado bien como para atreverse a eso. Poco a poco sentía que su clímax se acercaba, intentó controlarse lo más que pudo, en serio era difícil no venirse tan rápido con la maestría que hacía su novio, pero, aunque llegó a tardar más que aquella vez en el laboratorio, Sherlock no pudo evitar correrse pronto. Acorraló aún más a John contra la pared cuando el orgasmo lo envolvió, haciendo que de paso ensuciara la camiseta de su novio. Sherlock jadeaba intentando aspirar todo el aire que podía mientras que los gemidos de John se hacían ahora más audibles, hasta finalmente también tener un gran y placentero orgasmo.

—John… — susurró Sherlock mientras besaba el cuello de su novio

—Eres… eres increíble, Sherlock… — respondió jadeante el rubio

El rizado sonrió, nadie nunca le hacía cumplidos y aunque nunca sintió necesidad de recibirlos, escuchar a John decirlos era como escuchar las más dulces palabras del universo.

Se separó y sacó de su bolsillo un poco de papel que recordaba tenía guardado. Los recuerdos de aquella vez en el laboratorio vinieron a su mente, cuando John era quien limpiaba su camiseta y se veía bastante avergonzado por ello. Esta vez era su turno, pero no era en lo más absoluto vergonzoso para él, de hecho, hacerlo le había dado un toque bastante sexy al encuentro.

Sintió la mano de John acariciar sus cabellos en la penumbra, Sherlock siguió en la limpieza todavía por unos segundos más, alzó el rostro y pudo distinguir levemente el de John, este le regalaba una sonrisa.

— ¡Salgan de ahí! ¡Hey! —

Una voz acompañada de una linterna lo alertó de inmediato, volteó y divisó a la pareja que había visto hace un rato salir corriendo a toda velocidad, al parecer, alguien de seguridad se había dado cuenta de ellos o alguien simplemente los había delatado. En todo caso, ya era hora de salir de ahí o tendrían que pasar toda la noche detenidos.

— ¡Oh, mierda! —

Escuchó decir a John mientras salían corriendo, Sherlock no podía evitar reír ante la situación. John lo seguía casi al mismo ritmo mientras que el de seguridad no dejaba de correr tras ellos; sin embargo, luego de un buen rato de persecución, aquel hombre se perdió y ellos finalmente pudieron detenerse a recuperar el aliento.

Se detuvieron al otro lado del enorme local, recostando la espalda en la pared mientras tenían una gran y divertida sonrisa en el rostro.

—Esto es lo más… estúpido que me has hecho hacer, Sherlock Holmes— dijo John

—Te gustó, admítelo. Nunca antes te habías atrevido a tanto, John—

Sherlock ya había podido deducir, o mejor dicho, darse cuenta, que muy por dentro, a John le encantaba hacer ese tipo de cosas, solo que esa pared de ética y comportamiento que se había construido lo bloqueaba para evitar que cometiera estupideces como esa.

—Sí, es verdad. No sé cómo acabaré ahora que tengo un novio anarquista—

—Terminarás haciendo cosas que ni te imaginas, idiota— Sherlock se acercó a él para luego susurrar en su oído —Te haré la vida una mierda que terminarás amando—

Oh, sí, eso era verdad. Enseñaría a John a divertirse de vez en cuando, porque un poco de rebeldía no le haría mal. La vida era una mierda que ahora quería compartirla, pero solo al lado de John Watson.

Se besaron por un rato más mientras que las traviesas manos del rizado volvían a viajar por debajo de la camiseta de John, sentir la cálida y suave piel de su novio se había vuelto casi adictivo para él y peor aun cuando John hacía lo mismo mientras lo abrazaba fuerte para juntar ambos cuerpos.

—John… — se separó de John dejando a este jadeando y algo alterado —Ahora sí quiero una cerveza—

El rubio emitió una sonrisa divertida — ¿Seguro? ¿No me estás engañando para llevarme a otro lado a follarme a escondidas? —

—No— respondió entre risas —Aunque no descarto la posibilidad de follarte a escondidas muy pronto, John Watson— advirtió con una sexy sonrisa

—Viniendo de ti, puedo tomar eso como verdad— John se separó de él para colocarse bien la mochila —Vamos, yo sí quería una cerveza desde hace un buen rato—

Sherlock estaba amando esa noche, se divertía mucho más que cuando iba solo o acompañado de, como antes lo hacía, Jim y/o Irene. John se comportaba de lo mejor, disfrutando de la música, del ambiente de rebeldía, bebía como un jodido marinero y no se mareaba tan rápido. Sherlock no podía dejar de asombrarse por eso; sin embargo, cuando el rizado menos lo pensó, John le dijo que era hora de irse.

—Oh, vamos, John, apenas son las dos de la mañana. Luego de este concierto, vendrá… —

—No, Sherlock— le interrumpió —Mañana tengo clases, al menos quiero dormir un poco, ya vámonos—

—Pero, John… —

—De acuerdo, entonces me iré yo… — miró a su alrededor — ¿Dónde rayos está la salida? —

—No— Sherlock lo tomó del brazo y lo llevó a un lado, un pequeño grupo de chicos había empezado a gritar mientras hacían bromas sin sentido —No quiero que te vayas solo—

—Si quieres quedarte, quédate, Sherlock, yo puedo irme por mi cuenta, en serio —

Sherlock no vio disgusto en John, pero de igual manera, la idea de dejarlo ir no era de su agrado. Miró a su alrededor, el concierto pintaba jodidamente bien, irse en esos momentos sería perderse de lo bueno.

—Mierda, John, solo por un día que no asistas no pasará nada— se quejó

—No puedo hacerlo, debo mantener la media beca—

John empezó a hacerse paso entre la gente y Sherlock no tuvo más remedio que seguirlo.

—Puedes quedarte, no tienes que acompañarme— comentó John

—John, pero no quiero dejarte… —

—Sé cuidarme solo, Sherlock— lo interrumpió

El rizado lo tomó del brazo cuando finalmente se habían alejado lo suficiente del público, el olor a marihuana, cigarrillos y cerveza ahora era más fuerte entre ellos.

—Este concierto está de la puta madre, podemos… —

—Escucha, Sherlock— lo volvió a interrumpir el rubio —Yo también quisiera quedarme, pero la temporada de exámenes se acerca y si no voy a clases, estudiar será una tortura ¿entiendes? No todos somos genios como tú. Además— John rio divertido al recordar la primera borrachera que tuvieron —no quiero amanecer en la calle otra vez e ir hecho una mierda a la universidad—

No había nada que hacer, su novio era un idiota responsable y estudioso que no dejaría persuadirse cuando de la universidad se trataba. Sherlock tuvo que decidir, o dejaba ir a John y se quedaba o se iba con él y regresaba a casa temprano. En realidad, la primera opción no sonaba tan mal.

—Si quieres, acompáñame a tomar el taxi y tú te puedes quedar. Solo… no vayas a… —

John sonrió divertido para luego darse vuelta y seguir caminando, Sherlock frunció el ceño también divertido por lo que el rubio había dado a entender.

—Espera, que no vaya a ¿qué? —

Sherlock lo siguió caminando a su lado, sentía sus movimientos algo torpes, definitivamente el alcohol ya había hecho efecto en su cuerpo.

—Que no te vayas a follar a alguien—

El rizado rio divertido, ¿John Watson celoso?

— ¿Estás celoso? — se burló

—Cállate ¿quieres? — John se veía algo avergonzado

—Tranquilo, John, el único culo que me prende es el tuyo— Sherlock bajó su mano y dio un ligero apretón al trasero de su novio —Y no tienes idea de las ganas que le traigo— susurró

—Oye, estamos en público— John sonrió dándole un empujón

Sherlock rio divertido para luego tomar la mano de su novio y caminar junto a él, tal vez irse no sería mala idea, ya habría otros conciertos al cual asistir con él, además, ¿perderse un viaje con John? Con lo mucho que había aprendido a adorar el recostarse en él y sentir su calor, sería miserable de su parte el despreciar esa oportunidad.

—Tal vez también me vaya a casa—

—Sherlock, sabes que puedes quedarte si es lo que quieres—

—Me gusta estar contigo más de lo que me gusta este concierto, John—

La sonrisa que recibió como respuesta fue lo más tierno que había visto en su vida y estaba seguro que aquel recuerdo quedaría muy bien resguardado en su palacio mental para poder revivirlo las veces que quisiera.

— ¿Puedo dormir contigo esta noche? —

—Sherlock, no creo que podamos dormir juntos—

—Prometo que no haré nada… — lo miró con picardía —Nada que no quieras—

—Si nos metemos a la cama no pararemos de tocarnos, eso lo tenemos muy claro— comentó divertido —Tomemos un taxi y cada uno se baja dónde debe—

—Oh, John… — se quejó con molestia rodando los ojos

Luego de ser rechazados por dos taxis, los cuales Sherlock no dudó en mandarlos a la mierda a todo pulmón, John se acomodaba detrás del piloto del tercer taxi que sí se dignó a llevarlos. Sherlock inmediatamente reclamó su lugar recostándose en el pecho de su novio. Tal vez era el alcohol o la "buena" influencia del rubio, pero empezó a sentirse cansado y con sueño, cosa que no era común en él a esa hora debido a la vida nocturna a la cual se había acostumbrado a tener. Restregó su rostro en el pecho de John sintiendo el ligero olor a sudor de este, olor que en realidad no le desagradó del todo, así que dormir un poco en el camino no parecía mala idea.

No tuvo que esperar mucho para sentir los dedos de John enredarse en sus rizos como siempre lo hacía, solo que esta vez, no solo jugaba con su cabello, sino que también empujaba su cabeza más abajo. No demoró mucho darse cuenta de las intenciones de John, eso lo sorprendió, el rubio sí que aprendía con rapidez.

— ¿En serio, John? — susurró Sherlock bastante divertido

— ¿Qué? ¿Creí que querrías dormir? — mintió el rubio

Sherlock definitivamente sacaría ese incidente en un futuro para molestar a su novio, de eso estaba seguro. Un John Watson algo ebrio se volvía algo atrevido… eso se quedó como una muy importante nota mental en su cabeza.

—Sí que estás ebrio—

—Joder, tienes razón— John sobó su rostro pesadamente —es tu mala influencia— comentó divertido

—No importa, lo haré igual—

Sí, haber salido del concierto había sido una muy buena idea después de todo. Bajó un poco más hasta tener la entrepierna de su novio justo frente a él, sonrió de lado un segundo y empezó a sobar su rostro encima del pantalón.

—Ah… Sherlock, no… —

Sintió el cuerpo de John responder de inmediato con un ligero e involuntario movimiento de caderas.

—Esto funciona para ti, ¿verdad? — susurró

Pudo darse cuenta de lo rápido que el miembro de John empezaba a endurecerse, eso le hizo sonreír con orgullo, saber que él era el responsable de eso le hacía sentirse especial. Presionó un poco más su rostro sintiendo ya casi con exactitud la posición del miembro de su novio, luego abrió su boca y empezó a acariciar suavemente con los labios hasta que finalmente no pudo evitar morder con suavidad encima de la tela.

—Mierda, Sherlock… ah… ¡ah!... —

— ¡Hey! ¡hey! ¡¿pero qué rayos?! ¡Bajen del auto ahora mismo! —

Una brusca frenada seguida de la voz del taxista arruinó por completo el momento, John se acomodó en el asiento pidiendo disculpas al conductor quien no dejaba de exigir que ambos bajaran del vehículo. A Sherlock eso definitivamente lo jodió.

—Cierra la maldita boca o te rompo la cara a golpes— amenazó Sherlock al incorporarse —Te pagamos para que… —

El rizado tenía varias cosas para decir; sin embargo, casi nada de ellas pudieron ser dichas, puesto que John lo jaló a él y le tapó la boca de inmediato. Sherlock intentó zafarse, pero John simplemente no se lo permitió. Tuvo que soportar el estar obligatoriamente inclinado y callado por un rato mientras el rubio arreglaba la situación con el imbécil del conductor, pero lo que realmente lo puso de mal humor fue la promesa que hizo su novio de no intentar nada más y eso incluía que ambos estarían separados en todo el camino.

— ¿Qué mierda? ¡¿Eso es realmente necesario, John?! —

—Sherlock, por Dios, cálmate ¿quieres? Si no quieres volver a casa a pie será mejor que nos comportemos— susurró algo molesto el rubio

—Pero ¡¿tenemos que estar separados?! —

—No hagas problemas por ello, por favor… rayos, Sherlock—

Sherlock se alejó sentándose al extremo del taxi, bien pegado a la puerta y con los brazos cruzados, totalmente molesto e indignado. Había dejado un buen concierto para terminar de esa manera por culpa de un taxista entrometido.

—Sherlock… — llamó John, pero el rizado hizo caso omiso

No se arrepentía del todo el haber acompañado a John, pero hubiera preferido terminar de otra manera que el estar peleado con él. ¿Qué necesidad había de hacerle caso a un simple taxista? Esa estúpida manía de quedar bien con todos le hacía hervir la sangre, tener una buena relación con los demás era algo muy sobrevalorado, siempre le valió madres lo que la gente pensara de él. Estuvo pensando en ello por un buen rato, totalmente enojado, hasta que sin darse cuenta se quedó dormido.

—Sherlock, despierta, debes bajar—

Sherlock sintió ser movido suavemente, abrió sus ojos lentamente…

—Aquí te bajas, Sherlock—

Miró por la ventana, debía bajarse, su casa estaba a unas cuadras de ahí.

—Ah…— dijo con desanimo —¿por qué no mejor voy a tu casa? — preguntó mientras bostezaba

—Porque mañana tengo clases. Bájate ya— insistió el rubio

—Prometo dejarte dormir—

Sherlock realmente no quería ir a casa, quería estar con John y esta vez, en serio juraba que solo dormirían.

—Ah, no, yo no te creo eso—

John se acercó y lo beso cariñosamente para despedirse.

—No seas aguafiestas, John— insistió Sherlock

—Bájate, joder, quiero llegar a casa a dormir al menos un par de horas, ¿sí? — le susurró con una voz entre enojado y seductor

Nunca había escuchado tal tono de voz en John y no pudo negar que fue de su agrado. Tal vez no era buena idea insistir más, John debía estar tan o más cansado que él.

—Entonces ¿te veo mañana? — sonrió

—Tengo un descanso de dos horas a las tres. Te espero en la cafetería—

Listo, ya tenía planes para más tarde. Sherlock volvió a sonreír para luego besar a John con tantas ganas que lo dejó sin aliento. Sacó de su bolsillo el dinero que le correspondía y finalmente bajó del auto.

El viento de la madrugada le pegó con fuerza, la chaqueta de cuero ya no era suficiente para abrigarse, ya venían los últimos meses del año y el frío se volvería mucho peor. Cruzó la calle con un poco de dificultad en sus pasos, no estaba tan ebrio, pero había tomado lo suficiente como para sentirse un poco mareado. Caminó sin parar y sin dejar de mirar el suelo hasta llegar a su casa, moría por llegar a su habitación, no importaba que esté hecho un verdadero desastre, lo único que quería era dormir.

Apenas entró a su casa, corrió escaleras arriba directo a su habitación, pero cuando estuvo por abrir la puerta la voz de su hermano lo sorprendió.

— ¿Te divertiste hoy, hermano? —

Sherlock no tuvo intención de responder, así que optó por ignorarlo y entrar a su habitación.

—Sherlock, espera— llamó Mycroft

—Por si no te has dado cuenta, estoy muriendo de sueño ¿no puedes joderme la vida más tarde, querido hermano? — se quejó

—Ese joven, John Watson… — eso sí que llamó la atención de Sherlock haciendo que finalmente mire a su hermano. Mycroft continuó —Confirmo que se han vuelto muy… unidos—

—Habla ya, Mycroft—

Sherlock sabía que su hermano no se molestaría de hablarle de madrugada solo para hacer un inocente comentario sobre John.

—Recuerda lo que una vez te dije, hermano mío, personas como nosotros no estamos hechos para involucrarnos—

Sherlock emitió una risa burlona — ¿Sabes algo? Me das lástima—

Nunca antes sus palabras habían hecho un efecto tan claro en el rostro de su hermano, aunque no se sintió tan bien por provocarle eso a Mycroft, prefirió quedarse callado sin disculparse por ello.

—Los sentimientos pueden ser increíblemente complejos, Sherlock, más aún con alguien sensible como tú. Sería prudente tener un pie fuera solo por tu seguridad. Tú ya has sufrido demasiado—

El rizado desvió su mirada hacia su oscura habitación, los recuerdos de lo vivido con John horas atrás vinieron a él —Nunca más volveré a sufrir, Mycroft— sonrió —Buenas noches—

Dicho eso, Sherlock entró a su habitación cerrando la puerta suavemente. Mycroft se quedó de pie por unos segundos más antes de retirarse, Sherlock lo supo pues los sonidos de sus pasos no se escuchaban.

—Buenas noches, querido hermano— dijo Mycroft finalmente alejándose.