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Capítulo 31
Un nuevo amanecer
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Cuando despertó, su cuerpo al completo se sentía como una estatua de metal, tieso, sin poder mover siquiera un músculo.
Su último recuerdo dolor alrededor de todo su ser, más dolor del que podría describir, y como un mundo de ojos rojos y un espacio negro lo rodeaba.
En el instante que recuperó su conciencia, una sensación de ardor cubría sus extremidades, un ardor más grande que cualquier otra cosa que hubiera sentido en su vida.
Sus brazos estaban alzados al aire, doblados contra su espalda, atados contra las paredes del cuarto con… cadenas… cadenas de un metal que le quemaban la piel al contacto.
Las cadenas ardían contra su carne y pellejo, le rodeaban tobillos, muslos, cuello, cintura y sobre todo brazos, desde los bíceps hasta las muñecas. Las cadenas ascendían hasta el techo y mantenían sus brazos tan estirados, que se podría ver claramente que se habían salido de sus hombros, dislocados.
Había algo que le impedía moverse, un grueso cableado se conectaba a su espina dorsal, donde podía sentir un extraño aparato pegado a su espalda, recorriéndola desde la nuca hasta donde terminaba su columna.
No era indoloro, había una gama de colores amarillos, morados e incluso negros propios de heridas que intentaban sanar con o sin éxito.
No podría verlos de todas maneras, había un trozo del mismo metal como una venda sujetado firmemente, casi como agujas sobre su cara, en particular, sobre sus ojos.
¿Dónde carajos… estoy?
Los recuerdos de lo último que había pasado golpearon su cerebro como una embestida animal, las cadenas se sacudieron contra las paredes de manera violenta cuando sus pies se movieron contra el suelo, empezando a estirarse para controlar el arrebato.
La cadena del lado izquierdo cedió, o al menos el trozo de pared del que estaba sujetado lo hizo, apenas tuvo un brazo libre, lo primero que Naruto hizo fue llevar su mano a lo que le tapaba la cara.
Sus dedos chirriaron, ardiendo como si tocará ácido, sus nervios mismos se sentían como si recibiera una descarga directa a través de ellos.
Hubo un sonido pegajoso de su propia carne cuando lo arrancó finalmente, tirando a un lado un trozo de metal dorado.
La cara y los ojos le ardían, como si hubieran sido quemados, seguidamente, sintió mareos, como si su conciencia misma estuviera adormilada.
Una descarga eléctrica genuina paso por su espalda a través de la cosa que hubiera en su espalda, su cuerpo se sacudía violentamente antes de que su brazo libre se estiraran hacia atrás. Sujetando el objeto de metal, lo arrancó de cuajo.
Pudo sentir como se llevaba un trozo considerable de carne y hasta hueso dentro de lo que suponía era una sonda, antes de tirarla a un lado y usar su brazo para arrancar la otra cadena.
¿Sargón… me atrapó? ¿Dónde…? ¡Eva! ¡Tengo que… tengo…! Volver con…
Su cerebro volaba de pensamiento en pensamiento, antes de sostener su boca cuando su estomago empezaba a regurgitar.
Un liquido verdoso y blanco pastoso salió de su boca, químicos sedantes de distintos tipos siendo expulsados, su cuerpo entero temblando mientras recobrar a lucidez.
Sus alrededores soltaban una luz roja, una señal de alarma.
Cuando su mente por fin recuperó algo de estabilidad, sus ojos quedaron fijos sobre las agujas negras del tamaño de clavos que se clavaban en distintos puntos de su cuerpo.
Las cadenas se sacudieron y temblaron antes de romperse cuando empezó a caminar fuera del cuarto negro en donde estaba, gruñendo como un animal rabioso mientras las quemaduras que habían sobre su piel sanaban.
Escucho a personas gritar en el pasillo oscuro por donde se tambaleaba caminando, un gruñido le salió de la garganta cuando trato de buscar el uso de su Chakra y sintió como su cuerpo entero tembló, como negándose a ello.
Sus pies se movían erráticamente, buscando una manera de mantenerse en equilibrio mientras aumentaba la velocidad, y apenas dobló en la esquina, vio a dos personas en batas médicas corriendo lejos de él.
Plasmando su pie contra una pared cercano se lanzó volando contra uno de ellos, sus brazos se cerraron alrededor del cuello de uno, haciendo que el otro se quedará congelado al ver a su compañero siendo sujetado a muerte—Ustedes pedazos de mierda van a sacarme de aquí o le arrancó el cuello a este idiota, ¿entendido?— pregunto Naruto tratando de evitar vomitar nuevamente, sus uñas sujetando el cuello de uno de los doctores apuntando a su laringe.
—¡Espera, espera, estamos contigo, estamos contigo!— exclamó uno de ellos mientras se apresuraba para mostrar la insignia de Konoha en su ropa.
—¿Qué… carajos… significa eso?— pregunto el rubio entrecerrando los ojos antes de sentir nuevamente las náuseas haciendo sacudir su cuerpo.
Y luego un pilar negro le impacto la cara.
No impacto con la fuerza suficiente como para noquearle o hacerle sangrar, pero lo mando a volar, separándolo de los aterrados médicos.
—No estás en tus cabales ahora mismo Naruto, solo tranquilízate antes de que lastimes a alguien que no deberías, solo tienes algo de amnesia y desorientación, yyyyy… no me estas escuchando.
Una figura negra de ojos morados salió de entre las sombras, diciendo su nombre mientras caminaba hacia él lentamente, el rubio detuvo su vuelo en el suelo a cuatro patas.
Sus ojos titilaban entre azul y rojo, gruñendo de manera gutural, su piel se enrojecía levemente con sus venas resaltándose.
Cierto pelinegro Oshimura continuo caminando con completa calma hacia el rubio, este lanzándose contra él como un borrón rojo.
Pero antes de poder siquiera acercársele, algo le impacto en la cabeza a Naruto, mandándolo contra el suelo.
Era… ¿una sombrilla?
—Vaya, vaya, te juntas con amigos demasiado salvajes, hijo.
Los oídos zumbando del rubio escucharon eso mientras alzaba la vista, su piel y ojos volviendo a la normalidad, finalmente recobrando el sentido—... Si, si, si. Bueno, de todas maneras gracias por la ayuda— un borrón negro aparecía ante sus ojos mientras trataba de pararse, sosteniendo su cabeza con la sensación de náuseas de su cuerpo lentamente yéndose.
—Bueno, hasta ahora no he revelado a ningún familiar mío así que, si quieres ver lo que pasa al menos has lo que te dije.
—Hai Hai— dijo la rubia con un tono aburrido antes de colocarse detrás de Axel y esta se volviera totalmente una sombra detrás de él y comenzara a hundirse en la oscuridad.
Naruto se levantó, sosteniendo su frente antes de girarse a un lado, y luego a otro, confundido al notar sólo a Axel—…¿Dónde… donde estamos?— pregunto después de haberse callado de su arrebato inicial.
—Bases subterráneas de Konoha, fueron mandadas a construir por el tercer Hokage en caso de una invasión, una enorme cantidad de usuarios de Elemento Metal fueron contratados para asegurarse de que fuera un gigantesco bunker de acero que con los años se actualizo con otras cosas— añadió el pelinegro dándole un golpe con el dedo a la pared, soltando un sonido de acero macizo—. Y en caso de que te lo preguntes, estas aquí para que pudiéramos tratarte.
Naruto sintió un pinchazo contra su cerebro—Lo último que recuerdo… es estar peleando contra ese tipo de Sargón, ¿Qué pasó después de eso?
—Me metí al combate— declaró el pelinegro con completa calma, haciendo que el rubio parpadeara con cierta sorpresa—. Para aclarar, tuve ayuda de… digamos algunas figuras de autoridad, y no fue una pelea para matarnos, sobretodo porque todos ellos podían retirarse en un instante.
—…— el Ojiazul guardo silencio, antes de bajar los hombros, siguiendo escuchando.
—Tu pa…Minato unos años después de haberse convertido en Hokage ideó un pequeño grupo de Shinobis de élite acólitos a él para este tipo de situaciones, la Brigada Espacio-Tiempo, que tienen como protocolo principal el evacuar a todas las personas de la aldea que no puedan pelear a un área segura, gracias a eso se minimizó la cantidad de pérdidas lo más posible. También está que por mientras no estabas algunos agentes que tienes de ASER han sido enviados para ayudar con la reconstrucción de la aldea, los refugiados estuvieron un tiempo en el país de las olas por mientras pasaba esto.
—…Vaya, no pensé que actuarían tan rápido.
—¿De que hablas por rápido? Llevas 3 años en coma— declaró la voz de Axel, aunque este no movió la boca y de hecho se giro para mirar de manera recriminatoria su sombra.
Esas palabras le cayeron como un balde de agua fría al rubio—…¿Qué?
—Es una broma, es una broma— repitió el pelinegro alzando sus manos, como si quisiera alivianar el ambiente entre ellos dos, antes de ponerse serio—. Ahora enserio, llevas inconsciente dos meses, habrías despertado antes pero siempre que lo hacías sólo te ponías a gritar y atacar todo lo que te rodeaba como loco, así que fue necesario el inmovilizarte, las cadenas de Karuhurio son lo único capaz de evitar que tengas espasmos para moverte, lo de la sonda fue para mantenerte sedado encima de eso.
Naruto se tomo unos segundos para procesar lo que le informado, antes de apuntar a una de las agujas negras en un costado de su abdomen—¿Y esto para que es?
—Eso seria mío.
Una voz femenina apareció detrás de Naruto, haciendo que este se girará rápidamente para ver como una mujer pelinegra empezaba a caminar hacia donde estaba ellos.
El rubio estaba demasiado aturdido y demasiado confundido como para mirar el cuerpo de ella cubierto de ropas negras, no era necesario, por su complexión y la manera en la que caminaba se podía notar como era una guerrera, pero lo que tomo su atención fueron sus ojos.
Eran rojos, rojos sin pupila, sobre esclerótica negra que lo miraban con una calma fija—Esos son Clavos Negros, son algo de mi clan basados en estacas negras hechas por usuarios de los ojos del Sabio de los Seis caminos, redirigen la energía de la red de chakra y los meridianos en ciertas áreas y cosas para distintos propósitos, también ayudan a mantenerte quieto— dijo ella mientras extendía su mano y le daba una sacudida con el dedo a una de las agujas sobre su cara.
—…¿Y tu eres?
—Ohhh, ¿Dónde están mis modales? Mi nombre es Hakana Budo, un gusto finalmente hablar contigo de manera que no sean gruñidos, Naruto.
—¿Me conoces?
—Axel te conoce, él es la razón por la que te ayude en primer lugar, simplemente le hacía un favor a un amigo— declaró ella caminando por un lado del rubio y caminando hasta Axel.
—Y sabes que te agradezco por eso, pero no era necesario que te quedaras por tanto tiempo, conozco lo suficiente de las técnicas de tu clan como para quitarle las agujas a Naruto yo mismo— respondió el Oshimura cerrando un ojo cuando ella puso una mano sobre su hombro por la diferencia de tamaños para alzarse un poco, dándole un beso en la mejilla.
Naruto alzo una ceja ante la interacción de ellos dos—Sigues siendo igual de malo, solo quería pasar algo de tiempo con mi mejor amigo, además de que tengo preguntas que hacerle a él— declaró ella mientras se volteaba a ver al rubio nuevamente.
—¿Y que es lo que quie–?¡Nghh!— el rubio se callo cuando ella puso un dedo contra una aguja a un lado de su abdomen y la empujaba levemente, haciendo que se doblará contra su voluntad.
—Por el tatuaje en tu brazo, puedo suponer que eres un usuario de energía vil, si tuviera que suponer por lo que mostraste antes con esa forma donde todo tu cuerpo se vuelve rojo, también eres un usuario de la energía de sangre viva, no tengo ningún problema con que seas lo suficiente suicida como para aprender de esas energías, dejando de lado el controlarlas, sin embargo, ¿Cómo es que tienes Chakra Oscuro en ti?
—Mate a un tipo que había creado un Bijuu artificial, el 0 colas, hecho de eso, selle su Chakra en un pergamino y cuando mi cuerpo ganó adaptabilidad a diferentes energías lo absorbí— explicó Naruto antes de que ella tomará el clavo negro y lo sacará, con apenas cuidado alguno.
—Eso explicaría porque tienes eso en tu sistema, pero no explicaría porque es de esa manera.
—¡TSK! ¿De que…gghh… manera… hablas?— pregunto Naruto entre gruñidos cuando ella continuo sacando las agujas una tras otra.
Axel tenía una gota de sudor bajando por su nuca al ver como ella prácticamente era descuidada a propósito, aunque era levemente divertido ver como Naruto se sacudía como un niño por Hakana quitando las agujas rápidamente—El Chakra Oscuro como el Chakra normal reacciona diferente a las emociones del usuario, ira, odio, tristeza, dolor. Ese tipo de emociones son las que hacen que entre más fuerte sean se vuelve más fuerte, nunca en mi vida he visto un chakra oscuro tan violento, tan lleno de odio.
—Considerando que todos en su clan tienen dicho Chakra y ella tiene experiencia relacionándose con gente así, creo que deberías escucharla— comentó Axel mientras el rubio gruñía por ella sacando las agujas de su cara.
—Esto no es algo que nace por un trufa o sufrimiento, niño. Esto es una cosa que nace para eso, algo que no busca justificación, y que no discrimina en quien o que hace sufrir— declaró ella con tono mortalmente serio—. De no ser porque Axel me lo pidió te habría dejado morir, ni siquiera se sus motivos para estar cerca de alguien como tu.
—No es un mal tipo, y me puedo cuidar solo, además le debo una por haber salvado a Narumi de Orochimaru— comentó Axel al ver como los dos se enemistaban casi al momento de conocerse.
—Tu también me agradas— respondió con sarcasmo Naruto cuando ella saco todas las agujas negras de su cuerpo y se dio la vuelta, su espalda crujiendo mientras se estiraba—. Me iré de aquí, tengo cosas que hacer.
—Naruto, antes de que te vayas…
—Si es para otro discurso de moral o maldad que tengo dentro, no quiero oírlo, los motivos que tenga para hacer algo son mi propio asunto.
—No es eso… creo que primero vas a querer unos pantalones, y un ultimo chequeo médico antes de irte.
El Ojiazul se quedo callado antes de girarse a ver a Axel, este apunto hacia abajo, siguiendo con la mirada donde apuntaba su dedo para notar como tenía sólo jirones y trozos de los pantalones que tenía antes –o bueno, pantaloncillos para lo que eran ahora–
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—Está ropa esta algo… apretada.
—No soy mucho de combate cuerpo a cuerpo, al menos no lo era cuando tenía esa ropa, además de que probablemente seas mayor que yo cuando lo usaba.
—No es eso, no es tallas separadas de lo que uso normalmente.
—Bueno, en dos meses tenias que crecer un poco.
Un pantalón azul oscuro, una camisa blanca con el borde del cuello negro, y una chaqueta azul manga larga era la ropa que Axel le había prestado a Naruto, aunque por la complexión y altura del rubio se estiraba y apegaba considerablemente a la piel, no lo suficiente como para romperse afortunadamente, aunque tenía unas cuantas rasgadas, muestras de conflicto antiguo—Gracias, si no la rompo te la devuelvo cuando pueda.
—Es una ropa algo vieja, debería disculparme por no darte algo mejor— desestimó Axel mientras el rubio juntaba los botones de la chaqueta—. Aunque la próxima vez avisa antes de que te quites la ropa, vas a dejar ciego a alguien— comentó por como Hakana se encontraba con un tinte morado sobre su frente y cara después de que el rubio se cambiará en un par de segundos en el pasillo.
—Bueno, al menos sabemos que das tanto miedo por fuera que por dentro— dijo Hakana con náuseas.
Naruto, con su ausencia de pudor, simplemente soltó un bufido ante eso. Antes de que ella le agarrara los hombros y lo hiciera voltear a verla—¿Ahora que?— apenas hablo ella metió su mano en su boca, moviendo hacia arriba para hacer que Naruto abriera la mandíbula y sacando de un bolsillo suyo una linterna, iluminando unos momentos antes de quitar sus dedos cuando Naruto se los trato de morder.
Luego le bajo el párpado al rubio, notando las venas resaltadas en sus ojos antes de que el rubio se separará molesto—Según el registro médico cuando llegaste aquí, tenias 7 contusiones cerebrales, lo cual es considerablemente muchas debido a que te faltaba parte izquierda del cráneo, ni siquiera voy a empezar por lo destrozado que tenias todo el cuerpo, fue como si toda la carne hubiera sido molida, y los vasos sanguíneos fueran la salsa sobre la carne.
¿Era solo su imaginación o la sombra de Axel babeo un poco ante eso?
Nop… no sólo era la sombra de Axel, el pelinegro se paso la mano por el mentón, como si considerará eso una comida.
—¿Qué fue esa técnica que usaste al final?— pregunto ella después de terminar de revisar al rubio.
—¿Cómo sabes que use algo en una pelea en la que no estuviste?
Axel alzó una mano mientras se rascaba la nuca con la otra—Mi culpa en eso, le pedí a las Dolls que te vigilaran mientras yo me encargaba de ciertas cosas, y grabaron desde un distanciamiento seguro el combate como forma de reconocimiento, también tienen una barrera de protección alrededor de cada una por lo que no tenían que alejarse por el daño colateral.
Naruto miro como Axel sacaba de su sombra un proyector y una cinta de video, reproduciendo el video y adelantando mientras todo lo que se veía era un aluvión de golpes y patadas apenas visibles por las ondas de aire presurizado que mandaban a los alrededores.
Eso fue hasta que se llegó al final, donde paso en cámara lenta como la figura de Asu golpeaba el brazo del rubio, sacudiéndose mientras la piel casi parecía explotar y viajaba hasta su pecho, seguidamente viajando a su otro brazo, donde su otro puño impactaba contra el pecho del emperador de Sargón.
—Hum… me sorprende que de hecho logrará hacerlo en una situación así— comentó el Ojiazul viendo el video, rascándose el pelo—. Cuando tenía como 12 años un pendejo demente se me apareció en uno de los viajes que hice, me dio una paliza unilateral, lo único que podía hacer era levantarme después de cada vez que me derribaba, tenía unas Katas de combate demasiado complicadas, dijo que como recompensa por haber sobrevivido tanto me iba a dar "un pequeño regalo a futuro", como el idiota que era en esa época…
—¿Eras?
—… Me lance contra el con todas mis fuerzas a golpearlo, lo siguiente que sabía es que redirigió la fuerza de mi golpe, la añadió a la suya y la aumento, y que desperté 3 días después con mi caja torácica casi quebrada. Lo llamo "Demonsbane", pero considerando todo, nunca lo pude replicar porque nunca conocí los pasos para ello, mi cuerpo debió de haberlo hecho por instinto.
—…Ese nombre me suena relativamente conocido…— comentó Hakana mientras frunció el ceño.
El rubio simplemente se encogió de hombros—Cómo sea, ya me revisaron, ya di mi opinión sobre lo que paso, tengo cosas que hacer— declaró poniendo las manos en los bolsillos y caminando por un lado de Axel y la mujer Budo.
—Si vas a ir por Eva, yo que tu no perdería el tiempo.
Los pies del rubio se detuvieron de golpe al escuchar eso, girándose para ver a Axel con mirada neutra—…¿Paso algo?
No lo diría pero… se alivio cuando Axel simplemente le sonrió—Ella esta a salvo, en un hospital creado por ASER donde también fue internada Tsunami, deberías ir a verles, seguro se preocupan por ti.
Un portal negro se formó a un lado del rubio, haciendo que este se le quedará viendo unos momentos antes de subir la capucha de la chaqueta y pasar por el portal creado por Axel.
Cerró los ojos al pasar a través de allí y que una luz lo cegara, considerando que fuera el sol, antes de que se aclimataran, viendo como era simplemente la luz de un poste en una calle nocturna.
Miro a su alrededor.
No había nada que le hiciera recordar la aldea en la que había nacido.
La lluvia caía sobre su cuerpo como un torrencial maremoto, Naruto alzo la cabeza al cielo sintiendo como era cubierto por el agua en un instante. Los alrededores estaban llenos de edificios pequeños, y edificaciones aún más grandes sin terminar.
Noto como la montaña Hokage ya no estaba allí, lo único que había era un paramo enorme de edificios y bosque, nada del gran barranco que rodeaba la aldea antes
Un liquido rojo escurría desde su pelo por todo el cuerpo, restos de sangre residual ya seca siendo limpiada por la lluvia antes de que usando su control de vectores dejará de caer sobre su cuerpo, apenas y había personas en los alrededores.
El portal oscuro se cerró detrás suyo, mientras empezaba a caminar en la oscuridad, estaba cerca de un hospital con las luces encendidas.
Los ojos que estaban casi completamente ciegos se entrecerraron en la oscuridad mientras caminaba hacia la entrada.
Hace tiempo que dejó de importarle lo que le sucediera a Konoha.
Hace tiempo que dejó de importarle lo que le sucediera al mundo.
Su única preocupación era por si mismo, su hogar, su familia.
Un trueno sonó a la distancia justo cuando paso por las puertas, casi burlándose de su llegada, anunciándola como un mal presagio.
Camino de igual manera que un fantasma por el hospital, con pisadas que no se podían escuchar, buscando con ojos que no veían, hasta llegar finalmente a su objetivo.
Era un cuarto relativamente mediano donde la paciente se encontraba descansando en una camilla, siendo visitada por sus conocidos.
Sus oídos captaron voces reconocibles, hablando amenamente, en particular alrededor de una presencia que reconocería a donde fuera—Es una cicatriz algo grande.
Le temblaban las piernas al oír la voz de Abi susurrar esas palabras, y una suave voz responder—Lo se… comparado con lo que le paso a él, estoy segura que apenas es un rasguño… ¿Aún no saben nada de Ruto?
—…Las cosas han estado demasiado activas en la aldea, no podemos salir a ningún lado, ni nadie puede entrar. Y no es como que podamos acceder a los lugares prohibidos que hay en la aldea— declaró Abi con el rubio a un paso de abrir la puerta.
—…Ya…Ya veo.
—Oye, no te culpes a ti misma, lo conoces, sabes que él estará bien donde sea que este, de seguro no ha aparecido por algo.
Incluso Naruto podría comprender que ni siquiera Abi creía las palabras que decía, pero eran mejores que la otra alternativa.
—…Yo…espero que este bien, no quisiera que le hubiera pasado algo por mi culpa.
El trueno rugió fuera del hospital por segunda vez, el rubio no comprendía porque no podía dar el siguiente paso.
Sus dientes crujieron entre si ante la imagen en su mente de Eva siendo atravesada por aquellas cuchillas de color morado, como no pudo hacer nada, como no pudo ni siquiera salvarla.
¿Por qué no puedo dar un maldito paso hacia adelante?
¿Por qué no podía siquiera responder esa pregunta?
Su mano se puso sobre la puerta, empujándola levemente. Lo suficiente como para abrirla y que se viera lo que había detrás.
Otro trueno sonó con fuerzas, las luces apagándose por un instante, antes de volver a encenderse, justo cuando los que estaban del otro lado voltearon a ver a la puerta abierta.
No había nada.
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La falta de amor o comprensión en un niño podían dejar daños irreparables en alguien al crecer, un ejemplo clave de eso era cuando un niño carecía de atención no sólo de sus padres, sino del mundo entero.
El desprecio era una cosa, los Jinchuriki nacían y crecían en ambientes así, pero no desarrollaban problemas psicológicos graves.
Pero cuando incluso las personas que te trajeron al mundo te miraban de la misma manera que miraban al aire, como algo que existía pero que apenas se molestaban en notar.
Parado en el techo del hospital en medio de la lluvia con estruendosos truenos resonando, dos ojos azules parecían mirar a la nada, perdidos en la nada.
Una intensa bruma negra se arremolinaba alrededor de su mente, Naruto no pensaba particularmente en nada, no quería pensar en nada, pero sentía como sus emociones estaban demasiado nubladas como para poder razonar de manera calmada.
Ese sentimiento que no conocía, era… ¿vergüenza?
La promesa que le había hecho a Eva, de que no dejaría que le hicieran algo, había sido incapaz de siquiera cumplir eso.
Toda su vida, su propósito había sido el… ser capaz de mostrarle a sus progenitores, al mundo, a sí mismo… que no era un desperdicio, no era un inútil, que había una razón por la que seguía vivo.
Nació como un desperdicio de aire, y se daba cuenta que eso no había cambiado desde entonces.
La lluvia sonó más fuerte, los relámpagos tronaban de manera tal que parecían querer ensordecer, y entonces, los ojos de Naruto se abrieron al mismo tiempo que la caída de uno resonaba contra una torre.
Desde el ataque a la aldea, las lluvias no había parado en lo más mínimo, como si fuera una señal del mundo lo sombrío que había pasado en el lugar.
Una línea morada dividió el cielo.
Eso fue lo que pocos aquellos que alzaron las cabezas notaron cuando las gotas de agua se detuvieron de golpe.
Al epicentro de aquello, un aura morada y negra como las flamas cubría un arma, una que había consumido millones de civilizaciones.
Era una colosal espada, de más de dos metros de largo y uno de ancho, era demasiado larga, demasiado pesada y demasiado áspera para ser llamada una espada, era como una plancha de metal afilada, una gema roja como la sangre adornaba la base del filo.
El aura que cubría la espada se transmitía a través del rubio que sostenía, las nubes separándose por su simple movimiento, alas moradas parecían formarse etéreamente detrás de Naruto, cuyos ojos brillaban ahora en morado.
Si me pusiera a llorar por cada derrota que he tenido, me habrían sacado los ojos hace tiempo.
No había duda en sus pensamientos mientras agitaba la espada de Khorne, el dios del caos de la guerra, y haciendo que el aura morada se esfumará, y la espada desapareciera de sus manos.
Escucho el sonido de aplausos detrás suyo, y fue entonces que se giro ante una presencia nueva que apareció de la nada—Una muestra de poder bastante divertida de ver, puedo decir.
Morado y morado se vieron por unos momentos, uno con la neutralidad usual que tenía y el lado contrario con cierta diversión brillando en sus ojos, por un segundo, el morado pasando a rojo.
Era una mujer, una mujer adulta para aclarar.
Cabello rubio, largo y brillante, un vestido morado con un corsé en la cintura con diseño floral y un símbolo similar al Yin-Yang, con encaje en los bordes de los brazos y pecho, guantes blancos y largos cubriendo sus brazos, y un sombrero blanco curioso en su cabeza, con un listón rojo delgado como adorno.
Había algo en ella, aunque cualquier otro podría haber pensado más en su apariencia sin duda hermosa, la mente de Naruto estaba en la mirada de ella, alrededor de sus ojos había una fina y delgada línea alrededor de sus párpados, que hacían denotar los ojos de ella, viendo a algo divertido, no a alguien.
Por un momento, el rubio habría jurado que vio detrás de ella ojos rojos en un espacio negro.
—…Curioso, creí que te habría alucinado cuando desperté— dijo Naruto viendo a la mujer caminar con un paraguas en una mano y un abanico en la otra.
—Si esa es tu manera de coquetear, lamento decir que no estoy muy interesada en chicos jóvenes— respondió ella con cierta burla mientras caminaba para acercarse a él.
Con cada paso Naruto podía verla mejor, ella no era particularmente muy alta –Naruto la sobrepasaba en altura por casi más de una cabeza–, ni tampoco tenía una complexión que dijera a los 4 vientos que ella era una guerrera, dando una apariencia más aristocrática que nada.
Pero eran sus instintos los que le decían que se mantuviera alerta, como si quién estuviera enfrente suyo no fuera humano—Me refería a cuando desperté y después de recibir un golpe desapareciste— aclaró el rubio sin más, haciendo que la mujer simplemente fingiera ponerse pensativa.
—Ohhh, tu eras ese animal rabioso que no paraba de atacar tontamente— dijo ella como si hubiera descubierto un secreto importante.
Naruto asintió, sin siquiera mostrar un signo de estar ofendido—…La mayoría de lo que recuerdo antes o después de quedar inconsciente esta borroso, ¿Qué fue lo que paso?
—Perdiste, así de simple, casi destruiste tu cuerpo por poder al punto de estar al borde de la muerte, y mi hijo vino a salvarte— declaró ella con calma y tranquilidad, ya habiendo llegado a un lado del rubio.
La lógica de alguien normal diría que la elegante mujer apenas supondría una amenaza contra el hombre que la superaba en altura y masa muscular.
La lógica de Naruto le hacía notar una larga brecha entre ella y él, dejando de lado que estaba a su izquierda, había una gran diferencia entre ambos.
—Si tu pregunta es como paso, simplemente tienes que verte en el espejo— comentó ellaa haciendo que Naruto parpadeara, más que nada, confundido por eso—. ¿Qué edad tienes?
—16, en un par de meses pasan a ser 17.
—Considerando la velocidad a la que puedes procesar cosas, ¿Cuál es tu edad mental?
—…36.
—El más joven de los que enfrentaste es mayor que tu por 4 años, de un modo y otro, nacieron como prodigios, siendo entrenados de sol a luna de formas que alguien que nunca ha tenido un maestro podría imaginar. No perdiste por debilidad, pero no puedes esperar enfrentarte a aquellos que han cruzado el mismo camino que tu por más tiempo.
Naruto se sentó en el suelo mientras miraba el cielo despejado, las estrellas parecían brillar con mayor fuerza en el cielo mientras la mujer rubia a su lado se sentaba agraciadamente también—En resumen, perdí.
—Es curioso, dado el historial de como he visto que eres, creí que te enojarías y harías un berrinche por ello— comentó divertida la Ojimorada, quitándose suavemente los guantes que llevaba.
—¿Por qué me enojaría de los hechos? Perdí, cualquier experiencia que ganará con eso no demerita que es una derrota, solo acepto las cosas como son— respondió Naruto con simpleza, no parecía enojado o particularmente emocional al decir esas palabras.
La rubia se le quedo viendo unos momentos, antes de sonreír suavemente—Vaya, así que eres algo más racional de lo que pensé, eso es bueno.
—¿Hmmm?— Naruto giro la cabeza para verla.
Creciendo en el barrio rojo, Naruto se había criado con un instinto para sentir el peligro en un lugar tan peligroso, era una herramienta de supervivencia que siempre le había ayudado.
Esa mujer había pasado ese instinto con simpleza, una vez apareciendo sin que la pudiera sentir.
La siguiente cuando se le lanzó encima.
Naruto cayó al suelo, con la rubia encima suyo, sintió afiladas cuchillas –los dedos de ella– enterrándose en su cuello, los ojos morados que tenía antes habían pasado a rojo sangre brillantes, su expresión se había vuelto más sombría, aun sonriendo.
Sentía que tenía un tigre encima, un depredador simplemente jugando con su presa—Vuelve a intentar atacar a mi hijo, y el como te dejo Sargón será un juego de niños comparado con lo que te haré— dijo ella poniéndose cara a cara con Naruto, hasta que sus narices casi se tocarán.
Naruto no parecía siquiera molestado por las uñas de ella encajadas lo suficientemente adentro de su garganta como para matar a un humano normal, ni como su piel parecía mantequilla ante un cuchillo caliente por el toque de ella, apenas y podía moverse, su cuerpo no parecía moverse por más que tratara.
Podía sentir incluso como cantidades enormes de su Chakra eran absorbidos por los dedos de ella, cada segundo que pasaba eran cantidades tan enormes de energía tomadas que habrían matado a un humano a los milisegundos.
—…Entiendo— respondió después de unos segundos de estar inmóvil por casi un minuto entero.
El ambiente tenso que se había formado alrededor se esfumó así de simple—Es bueno que nos entendamos— dijo ella mientras sus ojos volvían a morado y sacaba sus dedos de la garganta de Naruto, las heridas no tardando en sanarse mientras ella lamía uno por uno sus dedos como si lo que tuviera en ellos fuera simple salsa—. Sabes, uno pensaría que tu sangre es espesa, pero tiene bastante buen sabor, casi picante— notó ella como una broma, sonriendo de una manera que se podría llamar amable—. Así que no me hagas ir por más— declaró con la misma expresión y tono de voz.
—Una madre protectora por lo que veo— comentó el rubio mientras la veía desde abajo pasar los dedos que había lamido por una toalla para luego poner nuevamente su guante.
—Puedo ver que no eres alguien de malvado, pero eres peligroso, nada en lo absoluto justificaría que ataques a alguien que solo quiere ayudarte, es decir, mi hijo— respondió ella seriamente, viéndolo fijo a los ojos mientras estos iban de morado a azul.
Y entonces Naruto miro a otro lado—Comprendo, pero… podrías… ¿Quitarte de encima?— pregunto, y como respuesta la rubia en corvo una ceja.
Ella seguía encima suyo, sentada sobre su estomago, y sonrió casi arrogantemente al verlo desviar la mirada—¿Ohhh? ¿Qué pasa? ¿Tímido por tener a una mujer adulta encima de ti?— pregunto en un tono que iba entre la burla y la seducción.
Naruto corto eso rápidamente—Estas algo pesada.
Una ceja se le crispo a la Ojimorada al oír eso, antes de que su sombrilla apareciera en su mano, y de la nada flotara levemente, aun sin que hubiera viento o algo—Pensaba molestarte un poco con eso, pero eres bastante descortés con una mujer como yo.
—¿Te refieres a una mujer que acaba de tratar de matarme? Porque de todas formas no creo que sea bastante bueno intentar algo con la madre de alguien que me salvo la vida… y que probablemente me haría algo de hacerlo.
La rubia se le quedo viendo unos segundos antes de reírse al oír eso—Si, eso suena como Axel.
—Por cierto, me llamo Naruto, me doy cuenta que no conozco tu nombre.
—Yakumo Yukari— se presentó ella con una suave inclinación, antes de mirar al cielo estrellado—. Hace una noche bastante buena y fresca después de una lluvia tan fuerte, perfecto para beber sake.
El Ojiazul escucho eso unos segundos, antes de encogerse de hombros y que un portal negro se formará a su lado, sacando del bolsillo de Kuninokotachi una caja de color rojo con una etiqueta dorada—No tengo nada mejor que hacer supongo.
Al volver a mirar a la llamada Yukari, el rubio alzó una ceja cuando vio como ella de la nada había preparado una mesa y tazas de sake particularmente grandes
Abrió la caja y en su interior estaba un adornado y elegante frasco que destapó y le sirvió a ella—Curioso, esto me recuerda a una vieja amiga mía— comentó Yukari tomando un sorbo de la bebida.
Naruto simplemente se empino en la boca la bebida de Coñac, bebiendo la mitad que había quedado—Añejado por 100 años, con 40% de Alcohol, la vida de decenas de personas, y 620 millones de Ryos para traer esto desde la nación del vapor, solo para 30 segundos que bajará en mi garganta— comentó antes de simplemente tirar la botella de vidrio vacía a un lado siendo atrapada por un portal negro—. ¿Qué le paso?
—Ohh, murió. Ahora sólo se la pasa en el Inframundo y bebiendo té con esa "fuerza de la naturaleza andante" tan creída— comentó la rubia con un tono algo molesto.
—…No voy a tratar siquiera de entender eso— dijo Naruto antes de darle un sorbo a su propia a bebida.
La, relativamente, normal charla entre los dos empezó de manera tranquila, ella le comentaba cosas que no parecían tener mucho sentido, y Naruto no trataba de buscárselo—Y luego esa molesta hada llamada Cirno no paraba de ir buscando una pelea, clamando ser "la más fuerte de su especie" o algo así, como por 3 semanas— respondió Yukari alzando la copa número 37 que bebían.
—No se quien sea esta Cirno pero suena como nombre del clan Yuki— comentó el rubio antes de simplemente poner a un lado otra botella.
—También conozco a alguien que literalmente puede comer la historia si quieres borrar algo de tu vida— declaró ella viendo a Naruto sacar otra botella de sake.
El rubio luego le miro alzando una ceja—Viendo como es mi vida, le daría indigestión— comentó antes de mirar detrás de ella—…El tiempo pasa rápido, ya esta amaneciendo— notó el Ojiazul al brillo que salía a las lejanas montañas.
—Esa sería la señal de que ya pase demasiado tiempo aquí, fue una buena charla, en su mayoría por el sake, aun así, todo encuentro es seguido de una despedida, depende de cada quien si es o no para siempre.
—…Siento que tomaste eso de algún lado— mencionó Naruto antes de simplemente lanzar le la botella que había sacado a ella, viendo como la atrapaba con facilidad—. No soy tan aficionado a beber alcohol de todas formas, pero ver a alguien que no muestra estar ebria después de más de 25 litros es algo que hasta yo alabó— declaró antes de que ella se riera.
Luego, su risa se torno en una expresión neutra, viéndole fijamente—Antes de irme, quiero saber algo, una pequeña cosa para comprobar si mi hijo tiene bien fundamentada su confianza en ti— dijo la Yakumo, haciendo que Naruto la viera después de que la mesa donde habían estado bebiendo desapareciera de la nada—. ¿Alguna vez has tenido pensamientos asesinos a lo que te rodea? ¿El deseo de matar a todo lo que conoces?
La respuesta de Naruto fue una mirada intensa, tal vez por la oscuridad que se alejaba, por las estrellas siendo opacadas por los brillos del sol, el arco iris reflejándose en las gotas de agua.
Yukari sintió algo, una especie de sensación que ponía los vellos de punta, era un hecho que para Naruto la pregunta no había caído en un pozo vacío—Por lo que se, Arashi y Naruko los tienen a veces, efecto secundario por el Chakra del Kyuubi siendo usado desde que eran niños, les da una actitud demasiado agresiva, un efecto secundario que Jinchurikis jóvenes tienen.
—¿No vas a responder? Dilo, no la evada–
—Si, los tengo, probablemente más a menudo que ellos dos juntos— hablo con completa calma, notando la mirada algo desencajada de Yukari, sonriendo de medio lado, divertido—. ¿Qué pasa con esa mirada? ¿Crees que porque no me guste matar no pienso o deseohacerlo? ¿Crees que nunca he pensado en destruir esta aldea? Para mi sería tan fácil como levantar los dedos. No pasaban noches en el frío de la aldea que no tuviera ese deseo, me motivaba a vivir, odiaba este mundo, sentía que quería hacer correr ríos de sangre, llenar los pantanos de cadáveres, hacer sufrir al mundo entero— las pupilas de Naruto se habían empequeñecido mientras miraba su mano, casi jurando ver sangre entre sus dedos.
—Muy bien, preguntaré esto con cuidado, ¿Qué es lo que te ha impedido hacer eso?
Sus ojos volvieron a la normalidad, mientras sonreía por esa pregunta—Un equipo de locos y un chica muy rara que vio algo bueno en mi, algo que ni yo mismo veo, y que me dieron una familia por primera vez, en ese puente en el país de las olas— hablo con cierto tono nostálgico—. Con Tsunami pude comprender más ese sentimiento de familia, y con Eva solidificarlo con lo que entiendo.
Yukari lo vio, con cierta curiosidad en sus ojos morados—…Estoy curiosa de hecho, ¿Qué aprendiste?
—No tengo porque que vivir en conflicto con lo que te rodea, no tengo porque vivir motivado por el odio a mi familia. Da igual de dónde vengas y lo que hayas hecho; son tus decisiones las que te definen, no tus orígenes...— inhalo con fuerza y sonrió al nuevo amanecer sin reproche—. Desde el primer momento que he estado vivo en este mundo, entendí que estaba solo, así que viví de esa forma. Cacé solo, comí solo, dormí solo, lloré solo, entrené solo... viví solo, vagando y sin objetivo, hasta que ellas me lo dieron. Decidí que si no quería volver a estar solo, debía dejar ese odio por los que ni siquiera considero familia.
Y luego le fallo a Eva, mostrando el motivo de esa soledad. Pero no iba a dejar salir ese sentimiento.
—…En verdad me recuerdas a alguien que conocía hace mucho. Eres alguien bastante curioso para tan poco de especial— comentó Yukari sonriendo de medio lado por lo que acababa de oír—m Hasta que nos volvamos a ver entonces, espero no sea pronto, mi hijo tiene asuntos que atender en otros lugares— comentó ella sacando su sombrilla y flotando con ella. Naruto vio como un portal se abría en el aire, en un espacio negro lleno de ojos rojos viéndolo cada uno—. Hasta luego, rubio olvidado.
—Mi nombre no es…— antes de poder responder, el portal se cerró, y quedo solo en los techos de aquel hospital, suspirando para si mismo por ello.
Nunca se había sincerado con nadie antes, no tanto al menos, pero suponía que necesitaba hacerlo, para poder aclarar sus pensamientos.
No era el mejor guerrero, no era el más listo, a veces ni siquiera llegaba a la media. Pero eso no había detenido a personas que apreciaba acercarse a él de una forma o la otra.
Por lo que, haría un esfuerzo, y simplemente dejaría de antagonizarse a sí mismo
Brinco del techo del hospital al suelo, las pocas personas que recién estaban despertando notaron primero la falta de lluvia, luego de como el rubio se dejaba caer sin ninguna clase de forma de detenerse, enterrando sus pies en el concreto por su peso y dureza.
Hoy finalmente cierta persona era dejada de alta, y el rubio saco sus pies del suelo mientras engranada nuevamente al hospital, esta vez, sin esconderse.
No le importaba demasiado el como las personas a su alrededor hablaban asombrados, pero se aseguro de llegar al lugar importante antes de que la alarma llegará demasiado pronto.
Escucho nuevamente el jolgorio de personas, esta vez hablándole a ella para que caminara con más calma, vio a través de una esquina dos siluetas pelinegras y una rubia aunque… se veía muy alta, a su alrededor estaban muchas caras conocidas.
Sonrió cuando escucho como ella se quejaba de la trataban como una niña, y sin embargo…
No se atrevía a ir allí.
Después de todo, no fue capaz de cumplir lo que le prometió, aun cuando lo dio todo, fue Axel quien la salvo, no él.
Fue él quien no lucho lo suficiente, y no podía mirarla a la cara después de eso.
Más que nunca en su vida, Naruto quería ir corriendo hacia ellos, ir a abrazarles más de lo que había querido con nadie.
Pero no tenía el derecho.
Dio media vuelta.
—Naruto— se quedo congelado al oír como susurraba su nombre esa voz a su espalda, se crispo, y aun así, no volteo siquiera—. Tu… volviste… después de lo que hiciste por mi no sabia como estabas.
—"Lo que hice por ti" Es decir… nada— bajo la mirada por la vergüenza que sentía cubriéndole la cara.
No necesitaba el oído que tenía para saber que Eva parpadeo con fuerza mientras oía esas palabras—¿De que hablas? ¡Peleaste contra tantos generales de Sargón al mismo tiempo me protegías! ¡Incluso te enfrentaste al emperador! Lograste herirlo, lograste cosas que nadie en mi hogar había logrado nunca antes en la historia.
—Y no fue suficiente— finalizó las palabras de ella, haciendo que la Tokisada se quedará en shock por lo que dijo—. No pude cumplir lo que te prometí.
—Ruto… haz hecho más en un día por mi que el mundo entero por toda mi vida.
—No pude evitar que te llevaran… no fui suficiente.
Una mano gentil se posó sobre su hombro, haciendo que se girará rápidamente. Eva, que siempre había tenido que brincar mientras él se agachaba para hacer algo así, le dio un beso de frente.
Naruto por fin la pudo ver.
Ella se miraba más crecida, casi adulta, el cabello le había crecido más allá de la cintura, rizado y sedoso, su cara perdiendo la mayoría de sus rasgos infantiles y su cuerpo madurando.
Había pasado de una pequeña niña a una adolescente casi de su tamaño, un signo del arca habiéndose unido más a ella.
Y con algo tan simple como un beso le transmitió muchas emociones, más de las que creía posibles.
Después de haber presenciado la brutal lucha que el hombre que amaba había hecho por ella, no podía sentirse más amada, se separo, y le vio con una sonrisa llena de felicidad, una que nunca había podido hacer hasta que lo conoció—Ha sido más que suficiente, Naruto.
Esas palabras golpearon más fuerte de lo que Naruto espero que hicieran, sintiendo el nudo en su garganta acrecentarse, antes de abrazarla con tanta fuerza como para que sintiera las barreras del arca contra sus manos, y ella abrazándole en respuesta, una risa saliendo de su garganta, antes de que las lágrimas le empezarán a salir de los ojos.
Seguidamente fue embestido por detrás por cierta Nakano apenas lo vio yendo a unirse en su muestra de cariño.
Tsunami ni siquiera le dio tiempo de recomponerse, tirándolo al suelo en un esfuerzo conjunto de las tres, abrazándole como koalas con toda su fuerza. El magullado cuerpo del rubio hizo que este se quejara levemente, pero por lo rota que se oía su voz, solo estaba genuinamente feliz.
Nadie tenía el valor para interrumpirlos mientras reían y lloraban, al mismo tiempo.
