Entonces ... ¿la cuarentena sigue en sus países o ciudades? A pesar de todo lo que ha estado ocurriendo algo bueno he sacado de ello. Pude ponerle mi atención de lleno a mis historias, aquí otros dos capítulos. Intentaré subir más seguido.
POV SASUKE
Desperté ciscado, temblaba y sudaba frío. Me sentía indudablemente mal, aborrecí la resaca, siempre lo había hecho. Anteriormente prometí no volver a revolver diferentes tipos de licores, pero esta noche se me fue de las manos. Cerveza, vodka, tequila; la casa se encontraba llena de un millar de botellas y Naruto me obligó a beber de la mayoría de ellas. Aunque siendo realista nadie obliga a nadie. Al instante recobré la memoria « ¿Dónde estaba la pelirroja?» me pregunté mientras la buscaba por toda la habitación, estaba solo, no había nadie conmigo. Quizás nunca lo hubo y sólo tuve una pesadilla, pesadilla bastante incomoda. Me revisé las ropas y todo estaba en su lugar, cada minuto que pasaba me sentía más seguro, todo lo anterior había sido sólo una alucinación.
Me puse de pie y como era de esperarse todo el suelo vibró debajo de mí, trastabillé hasta recargarme en la pared, me acerqué a la puerta de mi habitación y me quedé muy quieto por un par de segundos. Al recobrar un poco el equilibrio salí de mi cuarto, me asombró un poco el desastre que cubría todo el lugar, las alfombras estaban manchadas de diferentes colores y texturas. Me quedé muy quieto pensando en quien limpiaría todo esto. «Esto es un asco» pensé mientras miraba a ambos lados, todavía sonaba música, aunque esta era mucho más reservada de la que estuvo sonando toda la noche, me pregunté quien la habría puesto. Volví a concentrarme en el pasillo, donde había tres puertas más. La primera siempre se mantenía bajo llave, era la habitación de mis padres, a la cual jamás entraba. Después estaba el cuarto de Itachi, estaba parcialmente abierto, después seguía mi puerta y un poco más hacia la estancia se encontraba el estudio. En tiempo anteriores, ese lugar era la oficina de papá, solía encerrarse en el durante horas. Ahora era el lugar designado para mis trabajos de la universidad, siempre me gustó estar ahí dentro, es un lugar frío, además de ser la única habitación en la casa que cuenta con una pequeña terraza. Recordé la infinidad de veces que me senté en una de las sillas y fumando un poco de hierba deje que mis pensamientos divagaran hacia cientos de lugares.
Disipé aquellos recuerdos y me dirigí a la alcoba de Itachi, él y yo aún teníamos una plática pendiente, aunque mi irritabilidad ya había mermado y no sabía exactamente qué le diría, aún quería hablar con él. Al estar frente a su puerta entreabierta pude ver con un poco de dificultad a Azuka extendida por toda la cama, Itachi no estaba, un pequeño halo de luz entraba por algunas persianas mal acomodadas, decidí en que molestar a Azuka era innecesario y mejor me dirigí a la estancia principal. Lo primero que vi al llegar fue la mesa de centro deshecha, me quedé largo rato parado ante ella, sé que mis ojos estaban exageradamente abiertos. La mesa era importante para mi familia, pues mi padre había pasado un largo tiempo trabajando en ella. Era pequeña y de forma cuadrada, la cubierta superior había sido bañada de resina color negro, con vidrio templado en medio y en las cuatro esquinas de la mesa se podía apreciar el símbolo del clan Uchiha, una ola de cólera se instaló en mi pecho.
—Juro que no fui yo —escuché la voz de Kizame quien estaba sentado en uno de los sillones de piel que estaban frente a la mesa, con él se encontraba Obito.
— ¿sabes quién lo hizo? —cuestioné a ambos sujetos. Obito negó con la cabeza, mientras Kizame encogió sus hombros. Exhalé un poco de aire y me deje caer en el sillón de al lado. Me llevé mis manos al rostro, me estaba empezando a dar migraña. Al quitar las manos de mis ojos vi a Deidara, quien tenía la mitad del cuerpo fuera del sillón y solo parte de su torso y su cabeza estaban recargados en el mueble que estaba frente a mí.
— ¿qué le sucedió? —dije de manera burlona.
—parece que no lo conoces, a este idiota le gusta terminar en el infierno cada que bebe, es un milagro que tu casa no este toda vomitada. —inquirió Kizame. —oye ¿dónde mierda estabas? Hubo un momento en que te metiste a tu recamara y jamás volviste a salir. Tendrías que ver a Itachi tratando de lidiar con Azuka, me encanta esa chica cuando esta ebria, es tan divertida —empezó a reír escandalosamente.
Enarqué una ceja, en efecto me hubiera gustado ver a Azuka totalmente ebria y contenta. Agradecí a Kizame por decir aquello, gracias a ello había recordado de nueva cuenta a Itachi. Aún deseaba hablar con él.
—hablando de Itachi ¿dónde está, acaso volvió a perderse? Esta vez no te tiene a ti para ayudarlo a escabullirse —dije mientras miraba a Obito.
— ¡demonios Sasuke! Que parte de que no soy su niñera no entiendes. ¡Esto es el colmo! Este sujeto se la pasa preguntándome por su estúpido hermano —se llevó sus manos a la cabellera. No respondí, el sujeto me estaba irritando más de lo que ya estaba.
—salió hace un rato, quizás fue por algo de comer —contestó Obito. Lo miré por un determinado lapso de tiempo, nunca fuimos muy unidos, pero al menos no era un idiota como la mayoría de mis allegados. Me puse de pie y le di un último vistazo a mi casa, ni Karin había hecho un desastre tan monumental como el que estaba viendo. El comedor estaba lleno de botellas en su mayoría vacías, algunas incluso rotas. Hice una mueca de desaprobación y me dirigí a la salida del apartamento.
—oye espera, hace un rato vino una de tus vecinas, dijo que tú y tu hermano tienen que limpiar el desastre en el corredor. —Kizame se reía mientras decía todo esto. Lo miré una vez más y salí del lugar.
Me asombré del tiradero que había a lo largo del corredor, latas de cerveza, vasos y un sinfín de colillas de cigarros. La migraña se estaba instalando cómodamente en mi cabeza de poco a poco. Me pareció extraño ver al final del pasillo a Shikamaru y su novia Temari sentados en el suelo, me acerqué lentamente a ellos mientras recogía algunos vasos y los ponía uno sobre otros.
— ¿Qué hacen aún aquí? —pregunté poniéndome en cuclillas.
—Este flojo no se quiere mover —Temari puso los ojos en blanco.
—lo siento, es solo que es tan fastidioso tener que ir hasta el otro lado de la ciudad, al parecer no fue una buena idea venir a tu casa. Mi departamento está muy lejos. —recargó la cabeza en la pared y cerró los ojos.
Empecé a reír mientras Temari negaba con la cabeza. —Vamos los llevaré a la estación, de ahí pueden tomar el tren, prácticamente los dejara en tu casa — dije al levantarme.
Espere a que ellos se pusieran de pie, mientras seguí recogiendo todas las latas y los vasos que cabían entre mis brazos. Bajé al estacionamiento donde tiré toda la basura en un enorme contenedor de basura. Temari y Shikamaru caminaban agarrados de las manos. Recordé aquella noche fatal en que conocí a Sakura y a Tayuya, si mi memoria no me fallaba la pelirroja había dormido con el complicado de mi amigo. Esperaba que Temari nunca se enterará de eso, a decir verdad todos estábamos en un estado no muy conveniente.
— ¿Dónde está tu auto? —preguntó la rubia.
—Es la camioneta que está al final de esta acera —dije mientras caminaba detrás de ellos.
— ¿Por qué tiene que hacer tanto calor? Esto es tan fastidioso — mi amigo infirió cuando llegamos al vehículo.
—no hace tanto calor, no seas tan dramático. Suban los llevaré a la estación.
POV SAKURA
Afuera parecía soleado, había varios grupos de chicos sentados en grupos pequeños de tres o cuatro personas. Los veía desde un gran ventanal, yo estaba sudando, finas gotas de sudor corrían desde mi sien. Tenía sed y un dolor avasallante en la garganta. Después de que Itachi se fue y de que yo había vuelto a la habitación que compartía con dos chicas más con las que nunca había hablado, me dispuse a dormir, estaba cansada y todo el ajetreo anterior me había secado el cerebro. Lo cierto es que en toda mi estancia en este lugar no he podido conciliar el sueño de un modo correcto, pues bien, dormí. Dormí tan profundamente que no me di cuenta el momento en que dos manos, se posaron nuevamente alrededor de mi cuello, aprisionando mi tráquea. Mis ojos se abrieron en ip sofacto, oscuridad palpable. No había nada, solo la sensación de estrangulación. Me moví salvajemente tratando de quitar a la criatura que me estaba asfixiando, supuse que era Alucard, pero no podía verlo. De poco a poco sentí mi cuerpo más pesado, esto estaba llegando a un punto sin retorno. Sangre, su sabor de nuevo inundó mi boca, cerré muy fuerte mis ojos.
Nada, no había nada, las dos chicas con las cuales compartía la estancia agitaban mi cuerpo para poder despertarme, las miré a las dos, se notaban sumamente asustadas. Me levanté rápidamente y llevé una de mis manos a mi cuello, me era imposible tragar saliva sin sentir dolor.
— ¿estás bien? —alcancé a escuchar que dijo una de ellas. — ¿quieres que le hablemos a una de las enfermeras?
—No —dije con voz extremadamente ronca, no podía hablar del todo bien, volví a tragar saliva, lo que me ocasionaba un tremendo dolor. Una de las chicas miró mis gestos y me ofreció un poco de agua. Le agradecí calladamente mientras le aceptaba el vaso, por mis mejillas rodaban largas lágrimas, estaba asustada. Al tomar el agua sentí un poco de alivió, pero no lo suficiente. No volví a dormir, les indiqué a mis compañeras con esfuerzo que regresaran a sus camas, que sólo había sido una pesadilla. Después de preguntarme reiteradas veces si necesitaba algo más, se retiraron. No me moví ni un centímetro, la oscuridad aún reinaba en el lugar, lloré silenciosamente mientras abrazaba mis piernas.
Me estremecí al recordar la mala noche que había pasado, seguía sin moverme, hacía mucho calor y mi garganta aún me fastidiaba. No sé de qué tenía más miedo, de que esto fuera una alucinación producto de la esquizofrenia o de que fuera absurdamente real.
Un sujeto desconocido se sentó junto a mí, al principio no reparé en él, mi vista estaba aún al frente viendo como todos los chicos convivían de manera cordial.
—al principio también tenía miedo, después el miedo se convirtió en desesperanza, en rabia. Hoy unos años más tarde creo que lo he aceptado y vivo con ello. No te mentiré hay días más difíciles que otros, meses en los que él ni siquiera aparecer. Su lejanía me hace sentir incomodo, pues llega un momento en el que pienso que he ganado y que jamás me volverá a molestar. Es mentira, todo es mentira. —volteé a mirar al sujeto que estaba sentado a mi lado. Podía apreciarse aún sentado que era muy alto, su cabellera blanca me parecía extraña. No quise atar cabos y pregunté.
— ¿de qué estás hablando? —mi voz se escuchaba más grave y cansada de lo normal.
—vamos, te he visto deambular las últimas semanas, sé que llevas una sombra a cuestas. Pretendes que nadie se dé cuenta, pero eres muy paranoica. Todo el tiempo tratando de aparentar que estás bien. Eso no funciona, nunca me funciono a mí. —el sujeto trataba de explicarme mientras sonreía.
No dije nada, sólo volví mi mirada al frente, la tarde se había convertido en un paraíso color naranja con tintes morados. Los jóvenes seguían platicando, un grupo de tres chicos jugaban a atraparse. Estaba triste, quería estar fuera de este lugar, fuera del alcance del monstruo que habitaba en mí. Extrañaba en demasía a Tayuya y su actitud indómita, no me importaban las drogas sólo quería que las cosas volvieran medianamente a la normalidad. Pensé que preferiría aguantar la soledad inquebrantable en que me había dejado Itachi a esto, todo se me salió de las manos, estaba fuera de control.
—no te preocupes, al pasar el tiempo podrás llevar tu vida con cierta normalidad que hoy en día piensas nunca volverás a tener. —volví a mirarlo « ¿Quién era este sujeto y por qué estaba aquí?» pensé mientras fruncía el ceño. — ¿Cuál es tu nombre? —lo miré con curiosidad. —no te conozco y sin embargo aquí estás, contándome sobre tu privacidad ¿Qué pretendes con hacer esto? No soy buena haciendo nuevos amigos, no sé qué pensar acerca de lo que me has dicho. Trato de entender tu situación, pero no sé si se asemeja a la mía. — traté de ser lo menos explícita posible, no sabía si realmente estaba pasando por lo mismo que yo.
—mi nombre es Kimimaro, no soy paciente de aquí, yo estoy en el ala de psiquiatría. Pero me gusta venir aquí, la mayoría de las personas en mi estancia están muy dañadas o quizás yo sea el dañado —se quedó por un momento observando la nada. —he estado internado en este lugar al menos cuatro veces, es como mi segundo hogar, he llegado a preguntarme en que momento dirán que ya no puedo salir, que tendré que quedarme aquí el resto de mis días. Aunque siendo sincero no creo que sean muchos días más, estoy cansado de luchar contra mis demonios, he llegado a pensar en tomar su palabra y hacer mierda mi vida. Ya lo es, así que, al menos para mí no cambiaría mucho la situación. — se recargó en el sillón, mientras yo lo seguí mirando de forma infame. —Alucard siempre dice que está aquí para guiarme en mi camino —en cuanto nombro a Alucard un escalofrío respingó mi columna vertebral. El intuyó esto y tomó mi mano. —tranquila, no está aquí, lo que te hizo anoche lo mantendrá manso por algún tiempo. —me toqué el cuello, por la mañana había estado frente al espejo y podía divisar con nitidez las marcas de dos grandes manos sobre mi piel. Al instante me pregunté si él también podía verlas.
—te dejo muy lastimada, mañana te traeré algo para el dolor, aquí no te darán nada porque ellos no ven lo que tienes alrededor de tu cuello, además aquí hay gente adicta a los analgésicos, así que no creo que sea posible que te los den nada más porque sí. —sin decir nada comencé a llorar quedamente «en realidad esto está pasando» pensé mientras observaba la mano de Kimimaro sobre la mía.
POV SASUKE
— ¿estás seguro que no quieres llevarnos hasta mi casa? — miré de reojo a Shikamaru.
—estoy muy seguro, el departamento quedó hecho una basura, debo ir a limpiar. —trataba de liberarme de cualquier modo posible. —además ya no están tan lejos de casa, solo deben tomar el tren y no se tardaran más de media hora. —sonreí mientras estacionaba el vehículo frente a la estación.
—ya Shikamaru, no seas tan flojo, mira que nos hizo un gran favor viniendo a dejarnos hasta acá. Ya bájate —la rubia, motivó de manera un tanto agresiva a mi amigo.
—de acuerdo, solo te diré que algún día tú necesitaras que te lleve a tu casa y no lo haré. —Shikamaru bajó de la camioneta y azotó la puerta. Bien sabía yo que en realidad no estaba enojado, pero su flojera en ciertas ocasiones era tanta que lo hacían convertirse en alguien malhumorado.
Después de dejarlos en la estación manejé rumbo al complejo donde vivía, el sol del atardecer me daba en el rostro, no tenía la menor idea de la hora, la tarde era más bien fresca, busqué en mis ropas mi celular, al encontrarlo, vi un mensaje sin leer. Era de Tayuya, tuve miedo de abrirlo, más sin embargo lo hice. — ¿Qué demonios? Aprende a escribir, iré en un rato. Por ahora estoy bebiendo. —me puse nervioso, busqué más arriba para saber que le había puesto yo. « !No puede ser! » me dije por dentro, después de que leí mi mensaje para que ella fuera a mi habitación. Me estaba comenzando a alterar de nueva cuenta, «quizás ni siquiera fue a tu habitación» pensé mientras seguía manejando. Me odié por ponerme tan ebrio, ahora no sabía si realmente había estado con ella o no. Llamé a Naruto con la espera de que el supiera algo acerca de esto. Su número sonó un par de veces hasta que por fin contestó.
— ¿Qué sucede teme? —sonaba muy adormilado.
— ¿Dónde estás? No vi cuando te fuiste de casa — puse el alta voz para seguir manejando sin problemas.
—lo siento, pero estabas dormido cuando nos fuimos. Pase a dejar a Hinata a su casa y de ahí pues me vine a la mía.
—me gusta la vibra que hay entre ustedes, es algo ameno.
— ¿si verdad? Es genial, me divierto mucho con ella. Oye hablando de chicas, Hinata me dijo que a partir de mañana le liberan las visitas a Sakura, que lo último que supo por parte de sus padres es que lleva muy bien el tratamiento, quizás salga antes de lo acordado. Es genial ¿no crees? Yo sé que te gusta ella, pones cara de idiota cuando la vez —empezó a reír.
— ¿mañana? Es una buena noticia, tal vez vaya a verla —guardé silencio recordando lo que Tayuya me había dicho recientemente «hablando de Tayuya» me dije a mi mismo. —oye Naruto ¿sabes a qué hora se fue Tayuya? — esperaba correr con suerte.
—no lo sé con exactitud, la última vez que la vi estaba con el sujeto del cabello platinado y con tu primo, eso ya fue casi en la mañana.
—de acuerdo, es que dejo unas cosas en la casa —dije para no levantar sospechas. Entonces ¿estás bien? —quise cambiar de tema, no quería seguir hablando sobre ella o Sakura.
— ¿por qué no estaría bien? No te preocupes, más tarde iré a tu casa para ayudarte a limpiar, se lo prometí a Azuka. Debo colgar, comeré ramen.
—de acuerdo, cuídate —colgué la llamada y seguí manejando. Quería hablar con Itachi pero no sé si estando en casa sería un buen lugar para hacerlo, ahí también estaba Azuka y no quería que ella saliera lastimada. «Mi estúpido hermano y sus idioteces » negué con la cabeza mientras apretaba el volante frente a mí.
Cuando llegué al complejo pude ver como Itachi hablaba con Kizame y Obito, lo tres estaban junto al automóvil del último. Después de estacionarme, me dirigí hacia ellos, al principio no quise mirar a Itachi; me sentía un tanto molesto con él.
—eh, ya regreso el Uchiha menor —Kizame como siempre no dejaba de molestar
— ¿ya se van? — pregunté mientras guardaba ambas manos en mi bolsillo. Miré hacia dentro del auto, Deidara dormía plácidamente.
—así es, debo dormir un poco antes de que empiece mi turno en la clínica — Obito sonrío de manera tranquila —sólo me falta convencer a Kizame de irnos, dice que no quiere dejar a Itachi.
—eso es mentira, estoy harto del tipo y de todos los problema que acarrea consigo. —miró a mi hermano de reojo, quien sólo se limitó a regalarle una sonrisa.
—bueno ya súbete al auto idiota —ordenó mi primo —Itachi, recuerda que me debes dos favores y es obvio que los cobrare. —tras decir esto Obito subió a su último modelo, Itachi lo miró con semblante abyecto y afirmó con la cabeza. El auto arrancó sin premura y salieron de nuestro complejo. Observé a Itachi quien se veía pensativo.
—oye tenemos que hablar —dije sin pensarlo dos veces.
—no tengo tiempo Sasuke, quizás otro día. —contestó mientras comenzaba a caminar.
—no, tiene que ser ahora. —lo detuve sosteniendo su brazo con fuerza, lo primero que hizo fue mirarme de manera extraña.
— ¿Qué te sucede? No creo que tengamos algo tan importante de lo que hablar tu y yo ¿Qué no has dicho varias veces que apenas nos conocemos? —retiró su brazo con fuerza.
—no juegues. Quiero hablar sobre Sakura, sé que la conoces. —le sostuve la mirada y lo que vi me dejo perplejo, su rostro reflejó un dolor extremo. Ese rostro lo había visto sólo una vez, cuando nuestros padres habían muerto. — ¿ahora si podemos hablar? —mi voz sonaba molesta, era así como quería que sonara. No estaba dispuesto a perder más tiempo. No sé bien que hablaríamos, pero quería saber hasta qué punto había llegado con ella.
—no podemos hacerlo aquí. Dame las llaves de la camioneta, vayamos a otra parte. —su voz sonaba apagada, lo obedecí, le entregué las llaves. Caminaba detrás de él, parecía tenso y algo preocupado.
