Buenas sexys lectores, les traigo un capitulo nuevo de este fic que espero y lo disfruten.
Pues se esta poniendo buena la cosa, creo yo xD estoy emocionada por que siempre que escribo este fic se me vienen mas ideas de como llevar la historia a lo que deseo y pufff
En fin, espero disfruten este capitulo y agradezco mucho a los que siguen aqui leyendo, yo sigo haciendo esto por ustedes, son mi motivación
Corría apresurada, tenía que darse prisa y salir cuanto antes posible para buscar a Ruby, no se perdonaría que le pasara algo malo a su hermana.
Por esa razón Dia sin escuchar a la joven castaña detrás de ella, salió con una agitada respiración y un fatídico andar a buscar a su caballo para marcharse en busca de la más joven de la casa.
Hanamaru por su parte, le rogaba una y mil veces que se detuviera y que esperara un momento, pero tal parecía que, como era costumbre, la pelinegra no la escuchara para nada y actuara por su propia cuenta.
-Dia-san por favor, sé que es preocupante, yo misma estoy muy preocupada por Ruby-chan, pero no puedo dejar que usted se marche en esas condiciones- Hanamaru le decía aquello a la pelinegra que no la escuchaba y la ignoraba completamente.
La pobre chica ahora tenía dos cosas por las cuales preocuparse, y ambas llevaban de apellido Kurosawa. Pero no podía dejarse caer en pánico ante ello, por lo que como última alternativa se lanzo contra la Kurosawa mayor y la rodeo por la cintura, apegándose a su espalda y provocando así que la pelinegra por fin se detuviera y la escuchara.
-Hanamaru-san ¡Suéltame ahora mismo! Ruby me necesita, tengo que encontrarla y traerla a salvo- Dia forcejeo un poco con la castaña que neciamente se negaba a soltarla
-¡No! Dia-san por favor tan solo mírese, está sucia y cansada, acaba de llegar de una batalla en la que pudo morir y piensa salir de nuevo- La más joven le decía aquello a Dia mientras aun la sujetaba, la mayor por su parte seguía intentando liberarse.
-No puedo simplemente quedarme aquí mientras Ruby está ahí afuera en peligro de ser descubierta como una Kurosawa- Decía Dia aun forcejeando para quitarse de encima a la pequeña castaña. –No importa que me pase, siempre y cuando Ruby esté bien- Aclaro aquello la mayor.
Hanamaru ciertamente estaba muy preocupada por su mejor amiga, después de todo, la amaba y la apreciaba demasiado, era de las pocas personas vivas que le quedaban. Pero la mujer pelinegra que abrazaba y evitaba que saliera, también era una de las personas importantes que tenia, y simplemente no podía permitirse dejarla ir al peligro en aquel estado.
Era un dilema total pues tenía sentimientos muy fuertes por ambas hermanas, pero no sabía que elección tomar en cuanto a quien poner a salvo, no fue hasta que en su cabeza; después de recordar un poco a aquellas dos hermanas y remontarse a la infancia de todas ellas, pensó en alguien que podría ayudar y que debería ser una muy buena opción.
-Espere… ¡Dia-san! Escúcheme- Hanamaru hablo a Dia con más firmeza, esperando que la pelinegra hiciera caso, pero no pareció funcionar, pues Dia simplemente siguió intentando empujarla.
-¡No tengo tiempo para eso! ¿Acaso no quieres que Ruby esté a salvo?- Dia miro por fin a la castaña, cuya expresión era de suma preocupación.
-¡Por supuesto que si, por que amo a Ruby-chan!- Dijo aquello alzando la voz y causando que por fin Dia dejara de moverse.
¿Escucho bien? Hanamaru había dicho que amaba a su hermana Ruby, después de todo tal parecía que la castaña tenía esos sentimientos por la menor de las Kurosawa, lo cual le causo una sensación dolorosa a Dia.
Hanamaru proceso entonces lo que había dicho, no quería provocar malos entendidos y aquella expresión incierta en Dia la había hecho entender que quizá la Kurosawa mayor había entendido mal lo que ella quería decir.
Definitivamente no quería darle esa idea a Dia y le urgía dejar en claro aquello, ¿Por qué le importaba tanto que Dia no mal interpretara aquello? Demasiado fácil; El amor que sentía por ambas Kurosawa era quizá igual de intenso, pero claramente era diferente…
-Ruby… es demasiado importante para mí, me preocupa muchísimo que este ahí afuera, en peligro de ser atacada. La simple idea de que algo malo pueda sucederle me pone muy mal- Continuaba diciendo aquello Hanamaru, mientras Dia bajaba la mirada algo dolida.
Sin embargo, inesperadamente sintió como los brazos de Hanamaru dejaban de rodear su cintura y como su pequeño cuerpo de alejaba de su espalda, dejando un pequeño calor que pronto abandono a Dia, lentamente sintió esta vez como Hanamaru alcanzaba su mano y daba un ligero y sutil tirón para que Dia girara su cuerpo hacia ella, lo cual hizo por fin la chica mayor.
-Pero…- La pequeña dudaba si dejar salir aquello o no, ya que su corazón comenzó a acelerarse y una sensación de nerviosismo se mezclaba con su inquietud. Pero sin volver a arrepentirse de ello, sujeto las manos de Dia, tratando de darse tranquilidad al hacerlo y poder continuar. –El saber que iras ahí afuera estando en el estado en el que estas, me hace aterrarme también- decía aquello la pequeña dando un ligero apretón a las manos de Dia.
-Pero… yo no soy nadie…- susurro Dia al escuchar a la pequeña hablar de esa manera y mostrarse tan preocupada por ella.
-¡Eres más de lo que crees para mí!- Hanamaru dejaba salir aquello haciendo que Dia se sorprendiera una vez mas y que sus mejillas comenzaban a tornarse de un rojizo color.
-Hanamaru-san…- Fue lo único que la pelinegra pudo decir, pues más allá del nombre de aquella hermosa chica de la que se había enamorado, nada mas salía, su cabeza no era capaz de procesar algo más.
La pequeña no estaba mejor, pues su rostro había enrojecido a un punto en el que podía apreciarse incluso en la punta de sus orejas, pero tenía aun el valor suficiente de continuar hablando, a diferencia de Dia.
-Por eso por favor, escucha… tengo una idea- pidió una vez más a Dia que la escuchara y con mucho más éxito, la Kurosawa mayor asintió sin más
-Kanan-san es alguien bajo tu cuidado y tus órdenes, está a prueba de ganar la confianza del señor Nishikino-dono, por eso se me ocurrió que podría ser ella quien salga a buscar a Ruby-chan, después de todo, ella y Kanan-san también eran amigas desde la infancia, así podrías ayudar a Ruby-chan, cumplir tu encomienda y cuidar tu salud- terminaba de decir aquello Hanamaru a lo que Dia no podía sentirse más sorprendida.
La idea de Hanamaru era arriesgada, pero en definitiva era muy buena opción, viéndolo desde tolos puntos mencionados por la más joven, terminaba siendo una idea brillante.
Dia entonces soltó un suspiro y le sonrió a la más joven frente a ella.
-No podía esperar menos de alguien tan inteligente y linda como tu- Dejo salir sin cuidado, causando que la castaña se ruborizara. –Bien, entonces, iré a buscar a Kanan, a lo que se, debería estar aquí-
-Lo está, así que démonos prisa- Finalizo la más joven y en cuanto antes, ambas se pusieron a buscar a la chica mencionada.
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Ruby durmió poco aquella madrugada, en su mente no dejaba de rodear el pensamiento de qué hacer con la joven Kazuno que aun dormía a su lado. La situación era muy complicada para ella, se había metido en un gran aprieto y ahora no sabía qué hacer con la chica.
Devolverla a la casa Kazuno era como un suicidio y no estaba dispuesta a tanto, pero llevarla a la casa Nishikino o Kurosawa también sería como escoltar a Leah a su tumba.
Tampoco creía prudente esconderla en alguna de las casas de la que disponían alrededor de los pueblos bajo su cuidado, pues no sabría en qué momento podría ir alguien y ver a la chica enemiga ahí, seguro todo terminaría my mal, lo viera por donde lo viera.
Pensó en si realmente Leah debía o quería volver a su casa, quizá eso ayudaría a que los Kazuno reconsideraran el dejar de lado su enemistad con las tres familias al ver que un miembro de ellos había salvado a su segunda heredera, o bien, al Leah revelar que prefirió vivir y dejarse ayudar por el enemigo a morir con honor, seguro la sentenciarían a muerte. Nada quedaba fuera de posibilidad cuando se trataba de los Kazuno.
-Ah, La familia es como una manada de osos, furiosos de que un extraño entre en su cueva…- Pensó aquello y como si de una estrella fugaz se tratara, una idea le vino a la cabeza.
Leah era una chica muy dura, según lo que contaban y por lo poco que había visto, definitivamente reafirmaba los rumores, no cualquiera toleraba lo que Leah toleraba en ese momento, podría tomar cualquier alternativa para sobrevivir…
-Se que no es la mejor opción pero… podría adaptar un sitio como una cueva para que se refugie… Mientras se me ocurre algo mejor supongo- Pensó Ruby y por inercia miro a la Kazuno menor quien aun dormía.
No lo pensó más, por lo que se levanto y busco algo de agua y entre los escombros del pueblo arrasado también busco algo que pudiesen comer. Después de hacerlo se moverían hacia las tierras de las tres familias, según la idea de Ruby, sería más seguro hacerlo.
No fue muy afortunada, pues no encontró agua cerca y la que ella había llevado la uso para preparar té para Leah y limpiar sus heridas, sin embargo pudo encontrar en un pequeño jardín que no se daño, un par de tomates rojos y al menos 4 papas para que pudieran comer.
Regreso al sitio donde se habían refugiado y se encontró con que Leah ya había despertado e inútilmente intentaba incorporarse. Entonces Ruby camino hasta ella.
-Buenos días, déjame ayudarte- le dijo mientras colocaba las verduras que encontró en el suelo y ayudaba a la Kazuno menor a incorporarse.
-Gracias… eso de ahí ¿De dónde salió?- Agradeció y posteriormente le pregunto a la pequeña de donde había conseguido lo que pretendía que comieran.
-Fui a buscar algo mientras dormías, pude encontrarlos entre los jardines que no se quemaron, no se cazar, pero al menos pude encontrar algo- Decía Ruby una vez que Leah logro sentarse, con su ayuda.
Leah no dijo nada mas, simplemente al poder sentarse, miro su costado apuñalado y reviso la apariencia que este tenía, tal parecía que la ayuda de Ruby había sido muy grata. Y ahora que se encontraba un poco más segura, venia el pensamiento de que hacer ahora, pues al igual que Ruby, sabía que sería muy difícil volver a su hogar, donde su hermana estaría al mando de nuevo y donde seguramente la mataría.
Ruby por su parte empalo todos los vegetales que encontró y los puso a asar cerca del tenue fuego que aun sobrevivía entre la madera carbonizada. Se sintió satisfecha de poder apañárselas aun que fuera un poco, y mientras aquello estaba en mejores condiciones para comerse, se giro para ver a Leah y comentar que hacer.
Se sorprendió en gran manera al ver como la chica permanecía con la mirada perdida y de sus ojos resbalaban un par de lágrimas, entonces la pelirroja se inquieto.
-¿Qué sucede Kazuno-san? ¿Te duele algo, necesitas ayuda?- le pregunto Ruby acercándose a la joven que simplemente bajo la mirada.
-Te pedí que me ayudaras, para que pudiera vivir… y ahora que tengo la posibilidad de vivir… no sé cómo hacerlo- Dejo escapar en una voz casi susurrante.
-Pero… aun estas con vida y tu familia debe saberlo… estoy segura que…-Ruby trato de dar ánimos, sin embargo calló al ver como Leah en un brusco movimiento arranco de sus ropas la pequeña insignia metálica que mantenía cerrada su Hakama del pecho y la arrojo lejos, este era el escudo de su familia.
-No quiero volver ahí porque… Onne-chan… ella me hizo esto- declaro Leah mientras más lagrimas provenían de sus ojos.
Ruby no podía creer lo que acababa de escuchar ¿De verdad Sarah Kazuno le había hecho semejante cosa a su propia hermana? Si hasta donde había entendido, habían luchado contra los guerreros de Nishikino. Simplemente no pudo entender a que se refería Leah.
-Yo… no entiendo- Ruby dejo al aire su confusión, por lo que Leah limpiando sus lágrimas se dispuso a explicar.
-Mi padre había ordenado que yo tomaría el lugar de onne-chan después de que ella fracasara… ummm una misión, pero ella no lo tomo muy bien…- comenzaba diciendo, evadiendo algunos detalles, para que la pelirroja no fuese a cambiar de opinión respecto a seguirla ayudando.
-¿Por algo así?-
-Ella me apuñalo por la espalda en combate, disfrazada de uno de los guerreros de Nishikino, pero aun cuando trato de ocultarse, pude reconocer sus movimientos, su caballo y sobre todo… sus ojos, llenos de ira-
Ruby se sentía sumamente sorprendida, no podía creer que una persona le hiciera semejante cosa a su propia hermana por poder, un pensamiento se le vino a la mente que le hizo sentir escalofríos… ¿Su amada Dia sería capaz de hacer algo así también?, no estuvo segura y no deseaba averiguarlo.
-Entonces no puedes volver, pero si te llevo a tierras de Nishikino, si te reconocen, van a matarte también…- la pelirroja le decía aquello a la joven afligida.
-Quizá… Hubiera sido mejor morir, ahora ya no tengo un lugar al cual pertenecer, no tengo a nadie…- la tristeza y el sentido de no pertenencia se reflejaba en la voz de la de cabellos purpuras oscuro, cosa que toco a Ruby.
Ruby siempre se había sentido inútil, que no encajaba en el renombre de un familiar shogun como su madre, padre o tío, tampoco con el valeroso título de una bugeisha, como su hermana Dia y su prima Maki, pues no sabía nada sobre luchar. Ruby fue criada solo para lucir hermosa y ser una buena esposa en un futuro. Pero ahora que había salvado la vida de alguien tan importante y prohibido como Leah Kazuno… se sentía bien, sentía que por fin era útil para alguien, y aun que fuera una enemiga para su familia, no quería abandonar ese sentimiento de realización que estaba experimentando, y por sobre todo, no quería que alguien sufriera.
Entonces Ruby por fin tomo una decisión, ayudaría a Leah más allá de haber salvado su vida, por lo que se acerco hasta la chica y con algo de timidez limpio unas cuantas de sus lágrimas con la larga manga de su Kimono y la hizo mirarla.
Leah al levantar la mirada y ver a Ruby de tan cerca, se sintió nerviosa.
-Se que acabamos de conocernos y que técnicamente somos enemigas… pero, no estás sola, yo estoy aquí para ayudarte y seguiré haciéndolo hasta que estés segura de valerte por ti misma- Decía la pelirroja y le dedicaba una tenue sonrisa a la meno Kazuno que se sintió abrumada.
-No entiendo… ¿Por qué quieres ayudarme? Si he masacrado sin piedad a los guerreros de tu familia y a los de sus aliados…- Leah de verdad no podía procesar lo que estaba pasando, hasta que la pequeña pelirroja le sonrió.
-Allá afuera hay una infinidad de personas para juzgarte, pero la única para ayudarte soy yo… así que por favor, deja de preocuparte por eso- Ruby dijo.
Leah no podía creer cuan bondadosa podía ser la chica que tenía enfrente, que sin importar nada, se quedo para darle una oportunidad nueva y no la desaprovecharía.
"-Quizá sea mejor mantener esta faceta de chica arrepentida… si consigo recuperarme e infiltrarme en la casa Nishikino con ayuda de esta tonta ingenua, podría matar a la heredera y con su cabeza en un saco… podría volver a casa-"
Leah sonrió ante su pensamiento, cosa que Ruby confundió con agrado ante las palabras que le había dedicado a la joven Kazuno, entonces eso la ánimo más a querer ayudar a la chica.
-Gracias Kurosawa-san… te agradeceré mucho tu ayuda…-
Y dicho aquello ambas se dispusieron a comer y en cuanto terminaran, comenzarían a moverse de regreso.
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Entre las sombras y con sumo cuidado, cierta pelinegra siguió el andar de Maki, pese a lo ocurrido en aquella habitación, se dispuso a seguirla, puesto que la chica iría a hablar con su padre y seguramente sería algo que le importaría a ella y sus aliados.
Cuando Maki llego hasta la habitación principal donde el señor de la casa casi siempre estaba y abrió la puerta, Nico se acerco lo suficiente para poder escuchar todo.
Las puertas de aquella habitación se deslizaron, dejando entrar a una joven de cabellera roja y armadura sucia y desgastada. La chica se poso ante su padre y haciendo una leve reverencia, hablo.
-¿Para qué me necesitas, padre?- Maki pregunto al hombre al hombre al frente de ella, el con completa calma dio un sorbo de la pequeña taza de sake que había en su mesa.
-Me alegra que tuvieran éxito en su misión, Toujou-san está siendo atendida de sus heridas que para fortuna, no son de preocuparse. La cortesana rubia está a salvo también y nos ha dado detalles de ubicaciones de los Kazuno y que Leah es quien estuvo al frente- Informaba el hombre a su hija quien solo asintió.
-Así es, pero aquella información ya no es de ayuda- Respondió la chica a su padre quien rápidamente se mostro confundido.
-¿Por qué no?- Pregunto con seriedad, pues no estaba de humor para las insolencias que solía cometer su hija.
-Porque ese grupo de Kazuno fue exterminado… y Leah Kazuno con ellos- dijo con una leve sonrisa, estaba orgullosa de su hazaña, pero su corazón no estaba contento.
El hombre se sorprendió ante lo que acababa de escuchar y fuera del lugar, Nico se sorprendió de lo que Maki acababa de decir también, su cuerpo empezó a sentirse nervioso.
-Espero que no sea una broma, porque de tratarse de algo tan serio, voy a castigarse, así que clara lo que acabas de decir- El hombre ordeno a su hija que rápidamente se puso de pie y lo miro con toda la seriedad que sus fríos ojos le permitían.
-Dije que Leah Kazuno fue exterminada junto a todo ese campamento, yo la asesine- dijo sin más y todo permaneció en silencio.
"-Maldita sea… ¡Mato a Leah Kazuno! Esa idiota no fue capaz de matar a Toujou y encima muere a manos de Maki…-"Nico maldijo en su interior, tal parecía que Maki no se dejaría vencer tan fácilmente.
El hombre se puso de pie ante tan buena noticia y le sonrió orgulloso a su hija por primera vez en mucho tiempo.
-No sabes cuan orgulloso me has hecho sentir hija mía, este hazaña engrandece a nuestra gente y nos llena de júbilo- El hombre se notaba feliz después de mucho tiempo, sin embargo Maki, aun que también le hacía feliz su logro, no podía regocijarse. –Arisa, por favor ordena que maten al cordero más grande de los establos y lo preparen para esta noche, también quiero que consigan mas bebida, esto tenemos que celebrarlo- El hombre dijo a su hermana quien asintió y se retiro a dar la orden de su hermano.
-Si es todo lo que necesitabas de mi, volveré, tengo que volver con Umi y Kotori- Maki decía aquello a su padre con el mismo semblante de siempre. Pero el hombre la llamo de nuevo y la detuvo.
-No es todo, como sabrás, tu prometida, Kousaka Honoka no ha mostrado señales de vida últimamente, se nos ha informado de su insistente entrenamiento y que se ha dedicado solo a eso, dejando de lado su deber para con nosotros- Comenzaba explicando el hombre a lo que Maki solo frunció el ceño.
"-Una mujer comprometida como tú, está totalmente fuera de mis planes, así que te conviene olvidarlo… porque para mí no significo nada-"
"Es insignificante y sin importancia…-"
Recordar lo que Nico le había dicho volvió a hacer que su pecho comenzara a doler. No había escapatoria… entre más rápido lo olvidara, mejor seria para ella.
-No tienes que pedirme que me case padre… lo hare cuanto antes- dijo al hombre que se sintió bien ante lo asegurado por Maki, aun que podía notar la tristeza en su hija, lo ignoro completamente, tal parecía que Maki por fin comenzaba a ceder y entender quien era el que daba las órdenes en el lugar.
-Excelente Maki, entonces puedes irte ya. En unos días mandare traer a Kousaka y su hija para los preparativos- Decía el hombre completamente complacido y volviendo a sentarse. –Descansa y prepárate para el festejo de hoy, después de todo es por ti que lo haremos-
Maki no dijo nada, simplemente continuo caminando hasta abandonar la habitación, haría caso a su padre, iría a descansar junto a Kotori.
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Umi volvía con todo lo pedido por Nico a la habitación donde Kotori descansaba, estaba sumamente preocupada por la chica y se sentía culpable de lo sucedido, después de todo había terminado así de herida por protegerla. ¿Quién hubiera imaginado que un soldado de Kazuno brincaría de un tejado para apuñar justo en la espalda a Umi. Entonces Kotori lo percibiría y se pondría en medio para proteger la vida de la heredera de Sonoda, a cambio perdería mucha sangre al recibir el objeto punzante contra su brazo que ocupo para proteger su pecho.
Pero de nada servía sentirse mal, seria de mucha más ayuda que se dedicara a darle los cuidados necesarios a la peli gris.
Llego hasta al lado de ella y se arrodillo para poder estar cerca. Pudo apreciar lo bien que Yazawa había hecho aquel trabajo, y el rostro de la chica ya había recuperado algo de color, por lo que se sintió sumamente tranquila.
-Kotori… Lo siento tanto, terminaste así por mi culpa- Umi dejaba salir en un susurro mientras llevaba una de sus manos hasta la cabeza de Kotori y acariciaba su cabellera peli gris.
Su corazón dolía al verla, pensar que pudo perderla por ser descuidada le hizo cuestionarse si realmente era tan hábil como todos decían y como ella misma lo creía.
-Se que no debería prometer algo como esto, pero… te prometo volverme más fuerte, quiero ser capaz de proteger lo que amo… y a quien amo…- le susurro de nueva cuenta a la menor que descansaba aun.
Volvió a dar una caricia mas al cabello de la más joven, ese cabello que tanto amaba, mirando ese rostro que tanto la hacía sonrojar. Se sentía apenada por tener esos pensamientos por Kotori, pero desde hace tiempo se había dejado de cuestionar por ellos, Sabia que la peli gris había conquistado su corazón, y no podía hacer nada para evitarlo.
Unas inmensas ganas de besar a la chica entonces aparecieron, de verdad deseaba hacerlo, pero no era correcto, no si la peli gris no estaba consciente de ello… porque sabía algo y lo tenía claro gracias a Nozomi…
-Me pregunto si aun amando a Honoka, te atreverías a besarme… aun que sea por compasión a mi corazón…-
La puerta nuevamente se deslizo, sacándola de su ensimismamiento y con la vista detecto que se trataba de Maki con expresión afligida.
-Me alegra que estés a su lado cuidándola- Maki fue lo primero que le dijo a la peli azul, quien solo sonrió levemente.
-Es lo menos que puedo hacer por ella- fue la única respuesta de Umi.
-Puedes quedarte todo lo que quieras aquí con ella, me siento bien sabiendo que tu eres la que se encargara de ella- le contesto Maki a la mayor, quien pareció notar el estado de la pelirroja.
-Maki… ¿Ocurrió algo?-
-Nada… realmente-
Y sin dar la cara, se recostó en uno de los futones continuos, dándole la espalda a su amiga peli azul.
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Kanan permanecía en los jardines, observaba a los soldados de Nishikino y Sonoda volver y como eran gran numero. Le preocupaba saber que habían luchado contra los Kazuno y había una gran cantidad de ellos volviendo a casa.
"-Sin duda alguna será difícil enfrentarlos-"Pensó para sí misma mientras soltaba un suspiro.
-No es normal verte suspirar de esa manera- Aquello provino de su mano derecha, Chika quien llegaba y se sentaba a su lado. –Se que puede ser cansado vivir en esta farsa, pero a la larga será por la libertad- continuo hablando pero más tenuemente, para que solo ellas dos escucharan.
-Me es difícil estar entre la gente que odio… pero al ver a Mari, sé que esto valdrá la pena y me da las fuerzas para seguir. No quiero perder- Dijo la peli azul a su amiga quien recargo su cabeza en su hombro y le sonrió con cariño.
-Planeamos apuñalar por la espalda por amor… que irónico ¿No crees?- dijo con voz algo triste.
-Por ella haría lo que fuera…- aclaro Kanan con total sinceridad.
Chika sabía cuanto amaba Kanan a esa bella chica rubia, y cuanto tiempo había estado buscándola, también ver arder en cólera a su líder cuando supieron que Mari era una cortesana de la casa Nishikino. Nadie sabía cuánto había llorado Kanan por esa mujer más que ella, entendía el afligir de su amiga y líder.
-Hacemos cosas tontas por amor- Fue lo único que atino a decir la de cabello naranja.
Kanan entonces también noto algo en Chika, la joven estaba preocupada y bien sabía Kanan cual era la posible razón.
-¿Sigues pensando en la propuesta de Sakurauchi-san? Sabes que estuvo involucrada con Watanabe y Tsushima-san ¿Verdad?- Kanan decía aquello a su amiga peli naranja que soltó un suspiro también.
Entonces Chika solo bajo la mirada, lo sabía perfectamente, pero por alguna razón le dio tantas vueltas a lo sucedido, Riko era dulce, era amable y la sonrisa que siempre le dedicaba la había cautivado. No entendió en qué punto permitió tanto contacto con la pelirroja que termino sintiéndose tan a gusto a su lado.
¿Era egoísta por considerar quedarse con la joven de Sakurauchi, sabiendo los sentimientos que tenían You y Yoshiko por ella? Incluso sabía que habían estado involucradas íntimamente con ambas, pero ¿hasta qué punto lo estuvo? ¿Qué tan sincera era?
-Sé lo que ha hecho, pero algo en mi interior quiere creer en sus palabras, en que de verdad tiene un interés sincero en mi. Por otro lado Yoshiko-chan no se sentiría muy feliz al respecto y You-chan tampoco…- la peli naranja no tenía ni idea de qué hacer y eso también la tenia frustrada.
-Así que en respuesta ¿Prefieres evadir el tema? No creo que eso sea muy sensato tampoco- Kanan daba su pequeño punto de vista a lo que la menor solo rodeo el brazo de Kanan con los suyos y se acerco mas a ella.
-Por más que evada aquello, menos puedo evadir mis sentimientos… no puedo engañarme a mi misma… ojala pudiera- soltó un suspiro más y en respuesta Kanan comenzó a acariciar su cabello.
El momento se vio interrumpido cuando entre los soldados Kanan pudo notar a tres personas dirigirse a ellas. Una era esa joven y pequeña castaña de ojos ámbar, Hanamaru, la otra era una imponente pelinegra de ojos turquesa que le causaba desdicha y la ultima, esa rubia que tanto amaba, Mari.
-Hablando del demonio…- Le susurro Chika separándose de su cercanía y mirando a esas tres llegar cerca.
Violeta y turquesa se encontraron de una forma que no pareció muy rata para ambas, y aquellas que les hacían compañía sintieron el ambiente desagradable que las rodeaba. Ninguna hablaba, lo que hizo que la tensión subiera, entonces una de ellas hablo por fin.
-Kanan-sama… tenemos una petición, por favor espero pueda ayudarnos- Hanamaru fue la primera en hablar y romper un poco la tensión, pues cuando llamo por su nombre a la peli azul de una coleta, esta despego su vista de Dia y la miro a ella.
-¿Una cortesana pidiéndome un favor? El mundo está al revés hoy- Dijo burlona a lo que Dia inmediatamente dio un paso al frente, imponiéndose y haciendo que la pequeña sonrisa en Kanan desapareciera.
-No permitiré que le hables así- Sentencio la pelinegra que miro seriamente a la líder de Matsura que simplemente bufo.
-Entonces hazte cargo de tus asuntos tú, ¿Puedes?- Contesto sin dejarse intimidar por la pelinegra.
-Claro que puedo, Ruby no está en la casa Nishikino, está en peligro y tu vas a ir a buscarla- Dijo fríamente a la chica que se sorprendió ante lo dicho. –Desearía hacerlo yo, pero esta es tu oportunidad de ganarte la confianza del señor de las tres familias. Así que encuéntrala y tráela de regreso- dijo como una clara orden a Kanan quien frunció el ceño.
-¿Y si ella muere?-
-Entonces no habrá trato y destruiremos todo rastro de Matsura-
Kanan al escuchar aquello se paralizo, no imagino recibir una orden como esa y si fallaba iban a exterminarlos… entonces todo el plan se vendría abajo. Yazawa, Tsushima, Sakurauchi y Koizumi también terminarían sumamente afectados y en probable peligro de no contrarrestar a las tres familias… estaba mucho en juego…
-Dia… espera ¿Es en serio?- Kanan dejaba a flote su preocupación, a lo que la pelinegra sonrió para sus adentros.
-Por supuesto que es en serio- Sentencio una vez más, y esta vez miro a Mari. –Tu iras con ella, eres la única en la que confió lo suficiente y que cuidara la integridad de Ruby, así que Mari-san… por favor- Dia hablaba mas amablemente con la rubia que, a pesar de sentirse sorprendida por la petición de Dia, simplemente le sonrió.
-Cuenta conmigo Dia, ella volverá sana y salva- Mari miraba con determinación a Dia.
La joven Matsura detestaba como se miraban esas dos, detestaba que Mari tuviera que obedecer a Dia, detestaba aun mas que ella tuviera que hacerlo, pero para su desgracia no podía negarse, aun que… había algo bueno ¿no? Mari iría con ella, lo que significaba que podrían estar a solas y conversar con más intimidad… quizá así podría arreglar algunos problemas.
-Bien… traeré a Ruby de regreso, pero a cambio, quiero que manden provisiones a mi gente- Condiciono Kanan a lo que Dia simplemente sonrió.
-Bien, es un trato- Finalizo la pelinegra y les dio la espalda para retirarse, sin embargo, cuando paso al lado de Mari, le susurro algo que solo ella alcanzaría a escuchar.
-Espero que puedas aclararte con ella… por favor-
Y sin más, la pelinegra se retiro del lugar junto a Hanamaru, dejando así a Kanan, Chika y Mari en aquel jardín.
-Bien, en marcha entonces…-
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La noche llego y con ella, el festejo que el señor de las tres familias preparo, era un día de gozo para él pues no solo habían recuperado a uno de sus pilares, Toujou Nozomi, sino que la noticia de la muerte de Leah Kazuno a manos de su hija Maki, era un hecho que les aseguraba un paso adelante para el triunfo.
En ese momento el hombre se encontraba reunido con Sonoda y varios de sus guerreros, bebiendo sake y festejando con fervor. Nozomi descansaba junto a Eli y Umi cuidaba a Kotori, por otro lado Dia se había ido a descansar de la batalla y Nico simplemente se había esfumado, no había nadie ahí más que un montón de ebrios y Maki, mirándolos a todos con desgane.
Por más que intentara que las palabras de Nico se borraran de su cabeza, no podía hacerlo y eso la entristecía demasiado.
"-Eres una estúpida… ¿Cómo permitiste enamorarte de alguien a quien no le importas? Ella es elegante y sensata y tu… tu eres un monstruo, eres indeseable, eres… eres… Eres basura-"Pensó para sí misma mientras miraba la taza de Sake que sus manos sostenían, aun estaba integro el trago.
¿Por qué se desgastaba así? Ella era la primera en decir que el amor era inútil, y realmente pensaba que lo era, por que el amor no la salvo de vejaciones y violaciones múltiples, el amor no salvo la vida de su madre, el amor era una basura y nada más que eso… el amor hacia infelices a las personas, porque ella siempre perdía todo lo que amaba y sufría en el proceso.
Con su pecho lleno de emociones, empino aquella taza en sus labios y bebió todo el sake de un solo trago, dejo a un lado la taza vacía y se levanto para irse a su habitación y dormir, el hacerlo le daba paz, hacia que su mente dejara de pensar en cosas dolorosas.
Camino por los oscuros pasillos que la dirigían hasta su habitación, no prestaba atención a nadie, no fue hasta que sintió un ligero agarre que la hizo detenerse y mirar a sus espaldas, donde estaba alguien llamándola.
-Nishikino-sama- la dulce voz de aquella chica llamo a su nombre con timidez.
-Tu ¿Qué es lo que quieres?- Respondió Maki con fastidio, a lo que la chica mas bajita se acerco un poco más a ella.
-Yo… tengo una petición que hacerle, se que le interesara, así que ¿Podría escucharme?- la pequeña pidió a Maki quien soltó un cansado suspiro y asintió.
-Bien ¿Qué es lo que quieres Arisa?- contesto sin mucho animo a la pequeña rubia.
Pronto la mirada cansada de Maki cambio a una sorpresiva y se quedo pasmada por las acciones de la más pequeña. Arisa Ayase estaba acercándose más al cuerpo de Maki, la pelirroja juraría que la rubia estaba intentando seducirla.
-Quiero que me enseñe a pelear… quiero que me enseñe sus habilidades en lucha, y a cambio… le entregare mi cuerpo- Maki pensó que quizá sería una broma de mal gusto por parte de la más joven de las Ayase, pero la determinada expresión de Arisa, le hizo ver lo enserio que iba.
-¿Por qué crees que tu cuerpo vale tanto? Mis conocimientos me costaron sangre y lagrimas y eso no tienen precio- Maki dijo a la más baja que se aferro aun mas a ella.
-¡Por favor se lo ruego! Si todos sus conocimientos no pueden pagarse con mi cuerpo… al menos enséñeme lo que mi cuerpo virgen pueda valer…- La chica estaba decidida, sorprendiendo mas a Maki.
-¿Por qué lo deseas tanto?- Sin dar una respuesta todavía, Maki le pregunto a la rubia el porqué de tanto esmero en su petición. –Tu hermana a protegido tanto tu cuerpo de basuras como yo… ¿Qué es tan fuerte como para hacerte sacrificar el esfuerzo de Eli?-
Maki noto entonces como Arisa desvió la mirada a un lado y aflojo su agarre. La chica de verdad parecía afligida.
-Mi hermana se ha encargado de protegerme de todo y todos desde que nuestros padres nos vendieron, a sacrificado tanto por mí, que me he dado cuenta que soy tan dependiente de ella. Hoy al verla llegar tan herida y saber que pudo morir, me hizo cuestionarme el que hubiera sucedido conmigo si ella no volvía ¿Seguiría siendo una inútil dependiente? Incluso ahora, cuando ella esta herida y agotada, seguramente trataría de protegerme de hacer esto… quiero convertirme en alguien capaz de protegerla esta vez… no quiero depender de ella y no quiero perderla por esa dependencia que tengo de ella… por eso deseo que me enseñes, nadie esta mas calificada para hacerlo, ni si quiera Umi-san quien me enseño algo de sus habilidades. La única que puede enseñarme a proteger a quien amo de verdad, eres tu- Arisa daba sus razones, su mirada era tan determinada que la pelirroja lo considero.
-Bien, tu determinación me ha convencido. Te enseñare…- Maki, para sorpresa de Arisa, término aceptando su propuesta.
Maki pudo ver la expresión feliz de Arisa y a la vez como la chica volvía a ponerse tímida y nerviosa.
-Ni…Nishikino-san… si ha aceptado entonces… está bien lo que haga conmigo esta noche, solo le pido algo de gentileza…- la chica pidió a la heredera de Nishikino quien simplemente se hizo a un lado para darle paso a la más joven.
-Maltratar a un discípulo esta contra mis principios de guerrera, por favor… sígueme- Maki señalo entonces la habitación al final del pasillo, la joven rubia simplemente trago un poco pesado y comenzó a caminar.
Entre las sombras, como de costumbre, alguien escucho toda la conversación que ambas chicas tuvieron. Miro con pena y repudio a la joven rubia, quien entraba aun tímida a la habitación que la pelirroja indico, y a esta última, la miro con enojo y una sensación que le molestaba sobremanera en el pecho la invadió.
Nico observaba como Maki a espaldas de Arisa, la sujetaba de los hombros con suavidad, haciéndola entrar a esa habitación de mala fama, y como esa expresión vacía y lasciva aparecía en el rostro de Maki.
Ambas entraron a la habitación y Maki cerró las puertas tras de sí, para que lo pactado por esas dos sucediera.
-Eres despreciable… eres de lo peor- Nico susurro mientras tragaba el nudo que se había formado en su garganta.
Apretó los puños con coraje mientras sintió como sus ojos se humedecían.
-No importa cuán presente comience a estar este sentimiento… te odio mil veces más de lo que comencé a quererte, Te odio, te odio… ¡Te odio!-
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Bueno, esto esta que muerde xD
Respuesta a los reviews del capitulo pasado.
SilentDrago: Ciertamente terminas entendiendo al enemigo si convives con el, y bueno en este capitulo ya quedo mas que claro lo que Nico siente y lo que se avecina pues esta algo difícil lo que le sucede. No solo habrá infierno para las Kurosawas, tambien para aquellas que van a rescatarlas, ya me las arreglare para que esto sea interesante. Muchas gracias por leer y siempre dejar tu comentario, lo aprecio muchísimo 3
MakiNishikino86: Bueno pues ya hay otra xD Muchas gracias por comentar, me alegra muchísimo
maki esmeralda: Me alegra aun poder trasmitir lo que deseo a mis lectores, eso me llena de alegria. Gracias por comentar, aprecio mucho que sigas leyendo y tus comentarios 3
Nicocchi17: Amor prohibido murmuran por las calles... ok no xD NicoMaki comenzara con lo fuerte y NozoEli También, haber quien llora primero :v
Muchas gracias por leer y por siempre dejar un comentario, lo aprecio mucho 3
Sin mas que decir, me retiro.
Banzai!
