Capitulo 21.

-¿Cuánto más falta para llegar a la ciudad? -preguntó Ahsoka.

-No mucho, ya en cualquier momento deberíamos ver señales de vida -contestó Anakin.

Llevaban desde la mañana caminando por el denso mar de dunas. Anakin iba cargando sobre sus brazos al niño que aun permanecía inconsciente. Esto lo preocupaba realmente, pues podía sentir por la fuerza como los signos vitales de Luke disminuían, sino era atendido lo más pronto posible, pasaría a mejor lugar.

La noche anterior, después de que el castaño se desahogara, él junto con la togruta volvieron a la cueva donde había dejado al niño recostado sobre la arena, con la mochila de Anakin haciéndole de almohada y cubierto con la capa blanca de Ahsoka.

Anakin se sentó a un lado del pequeño y revisó su temperatura, la cual seguía alta. La respiración de Luke estaba un poco agitada y parecía estar sufriendo de una pesadilla, ya que se retorcía entre la capa y decía algunas cuantas palabras en Huttés.

Como un instinto, Anakin acarició la mejilla del niño con el fin de tranquilizarlo. Recordaba el haber leídos unos cuantos libros acerca de paternidad, entre ellos uno llamado los Bebés del doctor Spock, el cual hablaba sobre los cuidados que requería un recién nacido, como cambiar pañales, preparar biberones, comportamiento, tratar enfermedades, etc. Se había informado perfectamente para cuando su hija o hijo llegara a este mundo y así poder desempeñar un buen papel como padre primerizo. Tristemente las cosas fueron muy diferentes y todos sus conocimientos parecían inservibles. Hasta ahora.

Sin pegar el ojo en toda la noche, el castaño estuvo junto a Luke, dándole agua y mojando ligeramente su frente con un trapo para bajar su temperatura. Ahsoka le había insistido el cuidar a Luke un rato para que él pudiera descansar un poco, pero Anakin con su conocida obstinación se negó. Por lo tanto lo único que pudo hacer ella fue estar atenta a la entrada de la cueva por si aparecía algún invasor, mientras veía con bastante curiosidad la faceta paternal de su ex-maestro.

Y cuando aparecieron los primeros rayos del sol, retomaron el viaje hacia la ciudad.

Más tarde, el sonido de varias naves pasar por sus cabezas los hizo mirar al cielo, en donde pudieron observar algunas de ellas descender lentamente a unos cuantos kilómetros de ellos, y para su suerte en donde se advertían algunas construcciones de adobe.

Aliviados al ver por fin la ciudad, los dos ex-jedi juntos con R2, apretaron el paso y en pocos minutos ya se hallaban por fin en terreno poblado.

-Será mejor que busquemos un centro de salud – dijo Ahsoka.

-Sígueme – exclamó Anakin -Se donde esta.

Anakin comenzó a correr entre las personas, no importando si llegaba a empujar a alguien en el proceso. La respiración del niño era cada vez más pausada y eso no era bueno.

La ciudad seguía siendo la misma, nada había cambiado. Las tiendas de chatarra, los puestos ambulantes, las cantinas, los borrachos, vagabundos, etc. sin duda todo permanecía igual desde sus días de niño.

Este horrible sitio sigue igual.

El castaño se detuvo frente a una no tan grande construcción de adobe, con forma rectangular y con un gran domo de piedra en lo alto. Se veían grietas cruzar por las paredes, algunas ventanas estaban rotas o en su defecto cubiertas por algún pedazo de metal y en un letrero oxidado se podía leer una inscripción en huttés y el galáctico básico.

HOSPITAL CENTRAL DE MOS ESPA.

Sin tardar más, Anakin seguido de Ahsoka entraron al centro médico en dónde pidieron ayuda urgentemente. Una enfermera de piel amarilla, con marcas azules por toda la cara y que vestía con un uniforme blanco, se acercó a los ex-jedi para cuestionarles su problema.

-Tiene fiebre de las arenas – dijo Anakin dirigiéndose al grano.

La mujer abrió los ojos con sorpresa.

-¡Traigan una camilla!

Un par de droides se aproximaron con una camilla hacia ellos y con mucho cuidado, Anakin recostó a Luke sobre ella. Deseó seguir a los doctores para asegurarse de que el niño estuviera bien, pero le fue impedido. Así que resignado miró como el niño era llevado por los droides a una habitación para atenderlo.

-¿Son parientes del niño? - preguntó la enfermera de piel roja, quien se había quedado en la recepción para tomar datos.

-No -contestó Ahsoka – Íbamos viajando por el desierto cuando lo encontramos.

-¿Saben al menos como se llama?

-Luke, fue lo que dijo, además mencionó algo sobre sus tíos y de que escapó. Ha pasado la mayor parte inconsciente.

-¿Me pondrían brindar sus nombres?

Ahsoka miró de reojo a Anakin y con un ligero asentimiento dijo:

-Ashla White.

-Troy Brown

Ambos habían usado aquellos nombres cuando el consejo jedi los envió en una misión en cubierto, en donde los dos se hicieron pasar por dos mecánicos para poder infiltrarse en una base pirata y así conseguir información valiosa para la república. Y ahora después de mucho tiempo, volvían a tener que usarlos.

La enfermera asintió con la cabeza mientras anotaba en una datapad lo que los ex-jedi le habían dicho.

-De momento habrá que monitorizar los signos vitales del niño y proporcionarle los medicamentos necesarios – dijo la enfermera -Así que por favor esperen hasta que se tengan los informes de la condición del chico. En seguía publicaré una alerta por si alguien lo está buscando.

-De acuerdo – dijo Anakin dejando escapar un suspiró y llevándose la mano a la cien para masajearla. Hacia poco que experimentaba una pequeña jaqueca, pero la atribuía a que la causa era la falta de agua y descanso.

La enfermera dio media vuelta y desapareció detrás de una puerta, mientras que Anakin y Ahsoka se dirigieron a unas sillas que estaban en la sala de espera.

A Anakin nunca le habían gustado los hospitales, siempre buscaba la forma de evitarlos a toda costa. No sabía si era porque le resultaban muy aburridos o por el hecho de que él mismo llego a ser internado en este mismo hospital cuando sufrió un accidente en su primera carrera de vainas. Había resultado con una pierna rota y varias cortadas, por suerte el vehículo que conducía estaba un sesenta por ciento intacto pues quien sabe lo que Watto le hubiera hecho en el caso de que su amado pod no hubiese salido casi intacto.

Su madre, cuando ocurrido dicho acontecimiento, se encargó de sus deberes en la tienda sin descanso y siempre conseguía tiempo para procurar que estuviera bien. Por eso era su héroe.

-Toma -dijo Ahsoka sentándose a su lado y ofreciéndole un vaso con agua – Debes estar sediento.

-Gracias sabionda – dijo el castaño aceptando el vaso y llevándose su contenido a los labios.

Mientras bebía del vaso, Anakin pudo ver que la sala de espera estaba a medio llenar. La mayoría de los que se encontraban en el lugar eran alienígenas de todo tipo, muchos de ellos esperando por ser atendidos y otros tantos con sus hijos.

-"Faltan pocos días para el Aniversario de la creación del Imperio"

Tanto Anakin como Ahsoka volvieron la vista hacia una pequeña pantalla colocada en una esquina de la sala de espera. En ella se podía ver a un hombre vestido de traje presentando las últimas noticias del centro.

-"Las calles de Coruscant ya están listas para la celebración. El espacio puerto esta recibiendo a cada minuto naves con turistas emocionados por ver el desfile anual, además de que el emperador Palpatine ha prometido que la celebración será inolvidable"

Anakin sabía perfectamente a que se refería Palpatine con algo inolvidable. Desde hacia años que Sidious planeaba ese gran proyecto. Teniendo la esperanza de que con el sembraría más terror en la galaxia. Si, estaba en lo correcto, con su nuevo "juguete" nadie se atrevería a contradecirlo, ni siquiera los rebeldes. Con todo eso, no sentía mucha emoción con la nueva arma, como lo hacía Tarkin. El gobernador había sido seleccionado para dirigirla, ya que entre todos los candidatos el resultaba el más apto (contando también una carta de recomendación escrita por el mismo Vader). Admitía que se sentía atraído ante la tecnología y las cualidades avanzadas que poseía el juguete de Sidious, aunque por un extraño motivo, prefería no confiar cien por ciento en el proyecto como lo hacían quienes ya sabían de su existencia.

-"En otras noticias, el Programa alimenticio creado por Lord Vader ha comenzado la primera fase..."

"Esos estúpidos senadores, tardaron mucho en aprobarlo" pensó Anakin.

-¿Programa alimenticio creado por Vader? - preguntó Ahsoka enarcando una ceja -¿Desde cuando los Sith hacen ese tipo de cosas?

Eso había dolido, así que sin revelar mucha información, Anakin decidió defender el proyecto por el cual había pasado varias noches sin dormir.

-Hay que darle sus méritos – dijo el castaño – Después de todo el proyecto no esta mal.

El Sith solo tardó cinco minutos en explicarle a detalle cada parte del programa, así como sus funciones y beneficios. Ahsoka lo miraba con mucha atención, esto le recordaba cuando en las guerras clon, su maestro le contaba con emoción los planes que creaba para la batalla y por lo que percibía ahora, a Anakin le costaba trabajo ocultar su entusiasmo.

Algo sumamente curioso para alguien que no creó el programa.

-Como verás sabionda – continuó el castaño – Se espera en un futuro se extienda a toda la galaxia.

-¿Y crees que funcione? -preguntó ella sin estar del todo convencida.

-Va a funcionar, me asegu...

-¡¿ESTA AQUÍ?!

Un hombre que aparentaba los cincuenta años de edad, vestido con ropas de granjero entró en el ala médica con una expresión preocupada y todos los que se encontraban allí presentes lo voltearon a ver.

-¡Unos hombres me dijeron que vieron a dos sujetos con un niño y que lo trajeron aquí! - dijo el hombre al droide encargado de la recepción.

-Permítame un segundo señor – contestó el droide – Llamaré a la enfermera.

-¡Rápido!

El hombre desesperado no pasó inadvertido por los ex-jedi, así que decidieron levantarse de sus asientos y encaminarse a la recepción. La enfermera no tardó en aparecer en el lugar y sujetando su datapad se acercó al hombre mayor.

-Me informaron que busca a un niño recién internado – dijo la mujer.

-¡Si! - dijo el hombre rápidamente – Tiene diez años y responde al nombre de Luke.

-¿Es usted algún familiar?

-No, pero conozco a su tío. El niño escapó de su granja ayer en la mañana y llevamos buscándolo desde entonces. Por favor, dígame si está aquí.

La enfermera asintió con la cabeza y el viejo esbozó una sonrisa de alivió.

-¿Se encuentra bien?

-Ahora esta estable, pero creo que debería agradecerle a ellos dos. Ya que fueron los que trajeron al niño.

La mujer señaló a Anakin y Ahsoka, los cuales estaban a un par de metros de la recepción escuchando atentamente la conversación. El hombre viejo dio media vuelta, sin dudarlo avanzó hacia a ellos y sorprendiendo al Sith lo abrazó.

-Gracias, gracias, gracias -dijo el mayor.

Anakin no podía moverse y pidió ayuda a Ahsoka con la mirada, pero la togruta solo se limitó a ocultar una pequeña risa. Aunque ella tampoco se salvo del abrazo.

-Debo informarle a Owen – dijo el anciano sacando un comunicador de su ropa y hablando a través de el -¿Owen me escuchas?

-Fuerte y claro – dijeron por el comunicador - ¿Alguna novedad?

- Lo encontré, se encuentra en el hospital de Mos Espa. Un hombre y una togruta lo trajeron.

-Gracias al cielo, iré de inmediato.

-Aquí te espero.

Mientras veía como el viejo guardaba el comunicador, Anakin no pudo evitar abrir los ojos al escuchar el nombre de su hermanastro. ¿Era él realmente? ¿O era otro Owen? No conocía a otro en el lugar, más que a él y si resultaba ser el que tenía en mente, las cosas se complicarían más para el Sith.

Solo tenía una forma de averiguarlo.

-¿La persona con quien habló acaso es...Owen Lars? -preguntó Anakin tratando de ocultar su nerviosismo.

-Si, ¿Lo conoce? -contestó el viejo.

-Solo,,,por el nombre

-Ya veo -dijo quitándose unas gotas de sudor de la frente -De seguro Owen estará muy agradecido con ustedes por salvar a su sobrino.

-¿No sabía que tenía un...sobrino?

-Ah si, fue una sorpresa para todos los de la granja cuando llegó. Pero desde entonces Owen y su esposa lo han cuidado como si fuera suyo.

Anakin meditó las palabras del viejo, él no recordaba que Owen tuviera hermanos o algún otro pariente que no fuera aparte de Cleigg. Así que era más probable de que el niño estuviera aparentado con Beru, aunque al igual que Owen, tampoco tenía conocimiento de que ella tuviera más parientes, no veía otra explicación para esto. Sin embargo su tren de pensamientos se descarriló al escuchar al viejo hablar de nuevo.

-Llegará dentro de poco.

No, eso no podía pasar, no debían verse.

-Nosotros ya debemos irnos -contestó Anakin sujetando el brazo de Ahsoka y caminando hacia la entrada -Nos espera un largo viaje.

La togruta sorprendida por el nerviosismo del castaño y del hecho de que deseaba irse muy rápido, intentó zafarse del agarre en que este la tenía, pero sus esfuerzos fueron inútiles y en un parpadeo ya se hallaban a varios metros del hospital.

-¿Qué te pasa? - exclamó Ahsoka aun buscando la forma de soltarse – El tío del niño podría habernos ayudado a conseguir transporte.

-No necesitamos su ayuda– dijo Anakin apretando el paso sin soltarla.

-Al menos debimos asegurarnos de que Luke se reúna con su tío.

-Estará bien.

-¿Cómo lo sabes?

-Solo lo sé.

Y no mentía, conocía a Owen y a pesar de que no hubiese convivido mucho tiempo con él, sabía que era una buena persona. Después de todo fue su padre que salvó a Shmi de la esclavitud y le dio un nuevo hogar. Sin embargo, no solo era por eso que sabía que el niño estaría bien. No, había otra cosa, era un instinto que se lo decía. Y extrañamente ese instinto había surgido desde que vio a Leia por primera vez.

Durante toda su vida, Anakin había visto un sin fin de niños, pero solo Luke y Leia le provocaban el sentimiento de querer protegerlos. Únicamente a ellos y a nadie más.

¿Por qué era así? Ellos ni siquiera estaban emparentados con él.

El Sith encubierto se detuvo en medio de la calle al sentir por medio de la fuerza que alguien los seguía. Miró a todos lados con el fin de encontrar al espía, pero lo único que se encontraba eran los puestos y locales de chatarra.

-¿Skywito? - dijo Ahsoka agitando una mano frente la cara del castaño.

-¿No lo sientes? -preguntó él sin parar de observar a su alrededor.

-¿Sentir qué?

Anakin negó con la cabeza, en ese planeta todo el mundo era sospechoso. Admitió que estaba cansando y hambriento, lo que provocaba que sus sentidos estuvieran fallando y que su paranoia aumentara.

Eso tenía que ser.

-Olvídalo – dijo Anakin.

Ahsoka lo miró de arriba abajo y al no encontrar algo extraño dejó escapar un suspiro y dijo:

-¿Al menos me puedes soltar?

El castaño ya había olvidado que la estaba sujetando fuertemente del brazo y con una disculpa la liberó de su agarre.

-Gracias – dijo ella sobandose el brazo -¿Y bien, cómo planeas conseguir transporte?

-Muy fácil -contestó él colocando una mano en su cintura y esbozando media sonrisa – Hay que ir a donde los pilotos suelen pasar cuando no están volando.

-¿Una cantina?

-Exacto y conozco una muy cerca de aquí. Vamos

Ambos comenzaron a caminar entre las personas y los puestos, sin darse cuenta que detrás de ellos a distancia prudente se hallaba una persona encapuchada que no les apartaba la vista.


Hola chicos, ¿les gustó el capítulo?

Una disculpa por los atrasos en las actualizaciones, pero ahora entiendo a otros escritores que se encuentran en la universidad, a pesar de tener clases en línea, los trabajos que me dejan más mi trabajo no me han permitido tener un poco de tiempo para actualizar, pero haré lo posible para publicar los capítulos.

Pero dejemos eso aún lado.

Diganme, ¿Les está gustado mi historia? ¿Qué creen que pase en un futuro? Quisiera leer su teorías en los comentarios.

Nos leemos a la proxima.