Me levanté a prisa, antes de mi despertador, tuve una noche increíblemente inquieta, cada dos horas en punto me estuve despertando esperando que al abrir los ojos, el día ya estuviera presente, hasta que por fin fue una hora razonable, me di una larga ducha, me arreglé con calma, incluso me dio tiempo de maquillarme un poco.

Mi madre me saludó un tanto sorprendida de verme tan temprano, incluso me dio su desayuno porque no tenía nada más preparado, suelo no comer en casa porque siempre salgo tarde...

Conversamos poco, sigue en shock y a mí sólo me da risa su actitud.

Tomo la bicicleta y comienzo mi viaje. Tiendo a usar el transporte porque nunca tengo tiempo para llegar en bicicleta, como me gustaría porque me agrada lo de ser pro-ambiente, que incluso deseo hacer mi especialidad en algo relacionado.

Cuando dejo mi bicicleta en el estacionamiento, veo la hora, estoy a tiempo de entrar a mis clases.

El tiempo pasa y yo no la puedo olvidar, no la saco de mi mente porque tengo nervios, no sé cómo abordar adecuadamente el tema... Porque una serie de preguntas me hacen dudar... ¿Estaré en lo correcto? ¿Si habré interpretado adecuadamente el mensaje?

En una hora clase que tenemos libre porque el maestro no asistirá, sé que coincide con la hora libre de Elsa, así que le mando un texto

"Terminé el libro, quiero verte, cafetería en 10"

A los quince minutos me respondió, juro que se me hicieron eternos.

"Es una excelente noticia, ya nos reuniremos con calma después"

Me sentí desilusionada.

"¿Después? Elsa... Necesito verte ya"

"Sé que no puedes vivir sin mí, pero Anna, por favor, entiéndeme estoy en casa, tengo el tiempo justo para llegar al evento"

En verdad no entendí a qué se refería, ¿tenía pasarela? ¿Con el director? ¿Alguna labor de responsabilidad social?

"Lamento ser inoportuna, disculpa mi terquedad, que todo salga bien"

Ahora me sentía mal, por ser una molestia y un ser demandate como si yo tuviera algo que exigirle.

Mi teléfono comenzó a sonar, era Elsa.

—¿Si? Dime

—Anna... —la escuché respirar profundo y hablarme pausado —¿Dónde estás ahora?

—¿En la universidad? Elsa es jueves, ¿Dónde más estaría si no aquí?

—Me encantaría pensar que estás bromeando, pero sé que no es así

—¿Por qué bromearía con eso?

—Anna... La ceremonia del programa de excelencia es hoy

Me quedé callada —¿lo habías olvidado cierto? —me quedé muda haciendo cuentas mentales —Si, Anna hoy es 25 de junio

—Ay, maldición, con razón mi madre estaba toda extraña hoy, joder, se me borró de la mente, maldición, maldición, maldición, ¡¿y ahora qué hago?!

—Primero tranquilizarte, vete a casa y arreglate, recuerda, pantalón de vestir, zapato negro y yo me encargo de conseguirte la camiseta con la doctora Maléfica, apresurate

Como soldado raso acaté las ordenes de mi general —Ah, este, si, claro, eso, excelente

—Usa la ruta de la avenida Orsen y no la avenida Southern, tendrá mucho tráfico, parece mas larga por Orsen, pero créeme el GPS te guiará

—Orsen, no Southern, lo tengo.

Corrí por mi bicicleta y pedalee hasta desfallecer, jamás se me había hecho tan largo el camino a casa, traté de prestar la debida atención, no quería ser arrollada por ningún auto.

—Pero mira nada más, ya pensaba que nos iríamos sin ti —fue lo primero que me dijo mi madre al verme entrar agotada y sudorosa por el marco de la puerta.

—Madre, tengo una pésima memoria

—Me doy cuenta, en la mañana ni diste tiempo a que pudiera preguntarte nada

—Es que he tenido la mente ocupada...

—Ya hablaremos de eso después, ahora corre a ducharte, tienes una hora para estar lista y contando.

Asentí rápidamente y subí a la segunda planta, con una ducha corta bastó para quitarme el sudor del ejercicio, por suerte tenía mis zapatos lustrados y mi pantalón planchado, tomé una camisa cualquiera, a fin de cuentas Elsa me daría mi playera en el evento, ya me había pasado veinte minutos del tiempo programado por mi madre y tenía el estrés a flor de piel.

Mi delineado sería un desastre con mi constante frustración, eso lo haría en el auto.

Mi madre me llamaba cada treinta segundos, bajé volando descalza y con los zapatos en la mano y en la otra mi pequeña bolsa de maquillaje.

Mi padre conocía el sitio al que íbamos, sin embargo noté que iba a usar la avenida Southern, por lo que interviene

—Papá, vayamos por Orsen

—Anna, esa calle nos envía al lado contrario

—¿De verdad? Es que Elsa me dijo que era la mejor opción

—¿Quién es esa chica? —Mi padre alzó una ceja

—Una niña amiga de nuestra princesa, cielo, es muy apegada a ella

—Pues si muy amiga tuya, no entiendo por qué no quiere que llegues al evento

Fruncí el ceño irritada, no por las "malas intenciones" de Elsa, cuando mi padre ni siquiera la conoce, no puede juzgarla de forma tan tajante.

—Por favor, vámonos por Orsen.

Lo vi verme a través del espejo retrovisor, tenemos la misma mirada, y somos igual de testarudos, sin embargo lo hizo.

En efecto íbamos de regreso a casa, cuando en eso el GPS se redireccionó y nos sacó por una calle lateral que se conectaba con la avenida Southern mucho más adelante de los semáforos y el embotellamiento ocasionando por el tráfico pesado.

Nadie dijo nada durante los escasos minutos posteriores al atajo.

Los pases del evento los tenían mis padres, ellos entrarían con el resto del público, caso contrario a mí, que ya iba tarde, caminé a prisa para acceder al área de recepción, me dieron indicaciones y subí a la segunda planta.

Avancé a lo que me permitía el tacón para llegar con el resto de galardonados.

Eran decenas, no lograba ubicar a Elsa, así que decidí llamarla

—Joder, ya llegué, estoy agotada

—Estaba a punto de llamarte, ¿Dónde estás? Aquí tengo tu playera

—Ammm, no tengo idea... Creo... Creo que por la única entrada del segundo piso

—¿Qué color de playeras ves?

—Azules, camisas azules

—Anna... Estás con la orquesta sinfónica... BAJA DE INMEDIATO, te estaré esperando junto al generador de pases.

Me sentí en exceso torpe por mi error garrafal, bajé con el orgullo herido, y ahí la vi, en efecto como había dicho, a un lado del aparato...

Lucía radiante, con el cabello en una cola de caballo, unos mechones por los laterales de su frente dejando su perfecto rostro despejado, un maquillaje cautivador, pero aún así sutil y a doc a la ceremonia. Su playera morada junto a los oscuro de la parte inferior, lucía fantástica.

—Vaya, vaya, vaya, pero que modelito me he encontrado hoy aquí.

—Déjate de tonterías, boba, y toma, ponte esto — se que además de algo nerviosa, se avergonzó con mi comentario

—Si, si, ya voy— Me dasabotoné la camisa y antes de que Elsa se escandalizara se la lancé al pecho, hubiera preferido a la cara, pero no quería mortificar su peinado o maquillaje.

—¡¿Pero qué te pasa?! ¡EXHIBICIONISTA! — No podía creer que tan roja podía ponerse

—Elsa... Abre los ojos, no seas exagerada, traigo una musculosa debajo —rodé los ojos, tomé la playera y me la coloqué —El corte polo me hace sentir de nuevo en preparatoria —me acomodé el cuello y la parte baja —Ya, cierra la boca y dame mi camisa, debo dársela a mi madre, es más, ven conmigo, es hora de que la conozcas —tomé la camisa en una mano y con la otra le tomé la suya para arrastrarla a dónde estaban mis padres.

—Pero Anna, estamos a contrarreloj

—Elsa, eres perfecta, sólo será un momento

Permaneció callada, y continuó caminado, salimos al exterior y le hice señas a mi madre, al acercarnos solté su mano para empujarla por la parte posterior de la cintura —Madre, padre, ella es Elsa, la chica de la que siempre hablo que me salva el pellejo —ahora la vi a ella —Elsa, mi madre Idunn y mi padre Kai

Elsa se irguió en su altura, le extendió la mano a mi madre para saludarla con suavidad y a mi padre con firmeza, justo como señalaba el libro... —Elsa Rattegan, un placer, es un honor conocer a los padres de esta jovencita

—Anna, nunca mencionaste su impecable y elegante forma de dirigirse de esta jovencita —señaló mi madre, mi padre sólo hizo los intercambios de palabras reglamentarios, así es él.

—Es que para mí ya es normal verla actuar así —noté sus mejillas sonrojarse ligeramente

Mi padre frunció el ceño, sin motivo aparente, sin embargo su mirada me exigía explicaciones que yo no entendía

—Anna, es hora de irnos, es momento de las fotografías.

—¿Ah? ¡Si! ¡Es verdad!

—Adelante, vayan, por nosotros no se preocupen —mi madre nos despidió con la mano.

Ya junto al resto, con la mirada ausente Elsa hablo —Tu padre me odia, porque cree que soy responsable

No entendía a que se refería —Claro que no le caíste mal, sólo se pregunta por qué no puedo tener mejores modales si me junto contigo

—No los necesitas— fue lo único que dijo, y así se dio por zanjado el asunto.

Las fotografías se llevaron a cabo, salimos bastante cercanas la una de la otra, después nos sentaron en las butacas, dónde no me tocó al lado de Elsa, por cuestiones de los apellidos y eso, sin embargo me sentía bien, tranquila, relajada y por primera vez sabía que no estropearía las cosas.

Por lo que me dediqué a disfrutar del evento hasta que llegó mi turno.

Al ser nombrada me puse de pie, avancé a paso firme, con la espalda recta, subí por mi documento, saludé como era debido y al terminar me tomaron la fotografia de rigor, pasé de nuevo a mi asiento y me sentí feliz.

Hice lo que el resto, revisé el papel y se sentía genial.

No hay nada que decir de Elsa, ella es una diosa. Y actuó como tal.

Los mensajes de los directivos fueron puntuales y conmovedores, al igual que la interpretación de la orquesta.

Al terminar y salir del auditorio fue Elsa quien me interceptó.

—Permiteme presentarte a mi madre —su postura era firme, tenía una mano en la espalda y me ofreció la otro a tono de solicitud

Me sonrojé, lucía tan galante que no me resistí y en lugar de dar un comentario idiota, como los que suelo hacer, asentí y posé mi mano sobre la de ella.

Sin lugar a dudas el libro si afectó mis modales.

A paso decidido fuimos abriéndonos camino.

Nos dirigimos hacia una mujer de tez clara y cabello negro azabache, enfundada en un elegante vestido verde esmeralda.

—Madre— hizo una ligera reverencia con la cabeza —deseo presentarte a alguien —para ese momento ya no estábamos tomadas de las manos —Su nombre es Summers, Anna Summers — después me dijo a mí —Summers, ella es mi madre, Ágnes Beaumont.

La elegante dama le dio un ligero golpe con un abanico de mano a Elsa en el hombro.

—Elsa, no necesitas ser tan formal, cariño, no me estás presentado a tu marido —una risa cantarina brotó de los labios de la mujer y Elsa se ruborizó un poco

Después la morena se dirigió a mí

—Hola, Anna, he escuchado de ti, por mi hija, es un gusto por fin conocerte, un día deberías venir a comer a casa —fui saludada con un beso en cada mejilla y un afectuoso abrazo

—El gusto es mio, señorita Beaumont

—Pero que simpática jovencita, no dejes que Elsa te contagie de esa forma rigida de dirigirse, puedes decirme tía Inés. —se sintió tan bien ser aceptada por su madre.

—Te aseguro que Anna no es como yo mamá, estoy aprendiendo mucho de ella— intervino Elsa antes de que yo pudiera rebatir algo

—Me da gusto escuchar eso, hija —la morena le acunó el rostro a la rubia y le sonrió

—El gusto es todo mío, tía —ya me sentía mas relajada, sin la tensión que me invadió al ver a tan imponente mujer, en efecto madre e hija, la fruta no cae lejos del árbol como bien dicen, verlas a la distancia era como ver a la reina de Francia junto a la princesa, de ahí entendí porque era tan buena en francés.

—Es hora de que escolte a Anna con sus padres, ya casi es hora de irnos, no lo olvides

—Si mamá —dijo a modo de broma la morena —en verdad un gusto Anna, gracias por cuidar de mi Elsa, espero nos veamos pronto

—Es más lo que ella me cuida a mi que lo que he hecho yo —me rasqué la cabeza nerviosa y me encogí de hombros un poco — però tenga por seguro que Elsa no se librará de mí tan fácil —me apoyé en su hombro afectando su perfecta postura y ambas comenzamos a reír.

Mientras buscábamos a mis padres Elsa comenzó la conversación.

—Disculpa a mi madre

—¿Eh? ¿Por qué? —me extrañó

—Ella no suele ser así de abierta y expresiva, bueno si lo es más que yo, pero raras veces le agradan mis amistades

—¿Me estás diciendo que ya me gané a mami suegra? —intentaba aligerar el ambiente

Elsa comenzó a reír con autenticidad —Si, así es, mientras yo ya estoy sentenciada con papi suegro —señaló con sorna

—Cállate —le Golpeé el hombro

—Oye... —se masajeó con exageración —¿ahora por qué todos me golpean?

—Tú te lo buscas tonta —ella sólo rodó los ojos

Al divisar a mis padres me despedí de ella, no sin antes mencionarle que aún debiamos hablar sobre el libro, noté un destello de melancolía en sus ojos, pero sólo asintió, sin más palabras nos despedimos.

En cuanto me reuní con mis padres nos tomamos fotografías y fuimos a un buffet de todo lo que puedas comer por 8€.