- ¿Qué haces aquí? Era la pregunta con un tono de fastidio de parte de Terry.

- Yo le pedí que viniera. Contesto Annie desafiante.

- ¿Por qué hiciste eso? Yo dije clarame…

- Se lo que dijiste y recuerdo muy bien que Hablaste sobre que ya no necesitábamos de sus servicios pero déjame decirte que si la necesitamos… al menos yo sí. Annie se tomo unos segundos para continuar… Estoy embarazada.

- El rostro de su hermano cambio rápidamente. Una pequeña sonrisa se asomo en él.

- El doctor me dijo que necesitaría de cuidados porque estos meses serán los más difíciles. Continúo Annie. Por favor deja que se quede… Yo la necesito. Dijo tomando las manos de su hermano.

- Terry suspiro y sin mirar a Annie asintió y se marcho a su habitación.

- Gracias. Dijo Annie aunque dudaba que él la hubiera escuchado.

- Querida bienvenida. Dijo la abuela con una sonrisa.

- Ella no tuvo más motivo que corresponder a su abrazo.

Ya mientras desempacaba su ropa en su antiguo dormitorio pensaba.- ¿Por qué lo hice? Esto solo será incomodo para él y para mí. Debo dejar ir el pasado. Él jamás me quiso solo… solo… solo fui una burla.

- Si tan solo estuvieras conmigo mamá. Dijo Candy para sí misma. – No puedo consolarme ni con un solo recuerdo tuyo… tan solo tengo tu rostro en mi mente… como quisiera no haber perdido aquel crucifijo. Te extraño tanto.

Tras desempacar, Candy fue a la habitación de Annie por si se le ofrecía algo. Ella estaba muy feliz, sabía que este bebé seria todo para Annie. Cuando estuvo a punto de tocar la puerta noto que estaba abierta y la vio sentada con una sonrisa dulce mientras con una mano acariciaba suavemente su vientre aún plano. Candy sonrió ante tal gesto. No la había visto tan feliz desde hace mucho tiempo.

- (toc toc) Annie.

- Oh adelante, Candy.

- Estas emocionada. Dijo Candy.

- Mucho, aún no sé si será niño o niña pero estoy ansiosa por tener a mi bebé en mis brazos.

- Será el bebé más afortunado al tenerte como madre.

- Una pequeña lagrima cayo por la mejilla de Annie.- Podre darle el amor que quise recibir de mis padres…

- Annie…

- Si es niña se llamará como su abuela… Eleanor y si es niño como su abuelo Richard. ¡Tú papá aún no sabe de ti! Vaya que se pondrá feliz cuando se entere.

- Los ojos de Candy se llenaron de lagrimas de emoción entonces una pregunta le llego a su cabeza ¿Así serán todas las madres? Lo más seguro es que si.

- ¡Oh lo siento! ¿querías decirme algo, Candy?

- Quería preguntarte si se te ofrecía algo.

- Annie soltó una sonrisa.- Candy, ven siéntate. Dijo tocando la cama. Ella aceptó sentándose frente a su amiga. – Candy si te llame por lo de mi embarazo, créeme que te necesito, pero te necesito como amiga no como mucama, eres incluso más que una amiga para mí.- Así que no te preocupes por lo demás. Ahora cambiando de tema, dime que paso esa noche de la fiesta. ¿Por qué Terry está furioso contigo?

- Ojala yo también lo supiera.

- ¿Cómo?

- Al día siguiente solo me dijo que me fuera y para mí fue realmente una sorpresa oírle decir eso, yo creía que… él. Candy no puedo continuar hablando y guardo silencio.

- Mi hermano es un tonto. Candy no soy la indicada para decírtelo pero él te quiere… y mucho.

- Yo lo dudo y perdóname pero no quiero hablar de él.

- Annie guardo silencio y finalmente Asintió.

Al llegar la noche Annie esperaba con ansias la llegada de su esposo. Y entonces…

- ¿Qué? Niel no podía creerlo.

- No es la noticia más maravillosa del mundo. Dijo Annie esperando que su esposo le dijera algo.

- Eh… Por supuesto que sí, un bebé nuestro eso es estupendo.

- ¡Verdad que si! Abrazo a su esposo con fuerza.

- Esto no me lo esperaba, no tan pronto. Se decía Niel para sí mismo.

1 semana después

¿Tú también? Era la pregunta de la abuela.

- Tengo que hacerlo. Era la respuesta de Terry.

- ¿Qué pasa? Pregunto Annie bajando de las escaleras.

- Tú hermano se va.

- Pero ¿Por qué? ¿A dónde?

- Solo serán por 3 semanas, estaré de vuelta pronto. Entonces se dio cuenta de la presencia de Candy y no pudo evitar mirarla a los ojos.- Prometo que si soluciono todo a tiempo, estaré de regreso antes.

- Te extrañare, hijo. Dijo la abuela.

- Iré a empacar mi ropa. Mientras subía las escaleras se detuvo un momento al lado de Candy la miro de reojo, quería decirle algo pero cerró los ojos y se fue.

En su habitación ella no dejaba de dar vueltas.- Tengo que hablar con él, no puedo dejar que se vaya sin saber la verdad. Salió de su habitación con intención de tocar la puerta de la habitación de Terry entonces se detuvo.- No alguien podría verme entrar, lo esperare en la sala.

Candy esperaba verlo bajar y conversar con él sin embargo el sonido del teléfono de la casa la interrumpió. No había nadie cerca y decidió contestar la llamada.

- ¿Hola? Candy reconoció inmediatamente la voz del otro lado de la línea.

- Anthony…

- ¿Candy eres tú?

- Estuvo a punto de colgar sin embargo la voz insistente de Anthony en el teléfono la detuvo de hacerlo.

- Por favor no me cuelgues, que fortuna que me hayas contestado tú.

- Anthony, yo no tengo nada que hablar contigo.

- Es muy importante solo serán unos minutos lo prometo.

- … Bueno.

- Primero quería pedirte perdón, se que esta no es la forma correcta pero créeme que lo siento tanto, no he podido dormir bien por esta sensación de culpa.

- Intentaste besarme.

- Lo sé y lo siento mucho. No sé que me paso… yo solo estaba celoso de ti y de mi hermano.

- ¿Celoso? Pregunto Candy.

- Si, estaba celoso que mi hermano tenia a alguien al lado, alguien a quien amar y confundí todo, el verte cerca me hizo confundir y pensar que te amaba pero en estos días he descubierto algo.

- ¿Qué?

- Que el amor lleva tiempo y no tenía derecho a meterme entre ustedes. ¿Podrás perdonarme?

- Eres un tonto, si me hubieras dicho como te sentías te hubiera ayudado ¿A caso no somos amigos? Dijo Candy regañando a Anthony.

- Eso quiere decir que…

- Si tonto te perdono.

- Te lo agradezco.

- Y… bueno ¿Cómo has estado estos días?

- Han sido bastante buenos, conocí a alguien y… todo parece estar saliendo bien, desde que nos conocimos no hemos dejado de hablar y fue ella quien me aconsejo que hablara contigo.

- Me alegra tanto.

- Veremos cómo siguen las cosas, no te voy a mentir y decir que la amo pero me agrada su compañía. Por cierto ¿Cómo va todo con mi hermano?

- Eh…

- Candy ¿paso algo?

- No lo sé.

- ¿A que te refieres?

- Todo iba tan bien pero de la noche a la mañana el cambio, ha vuelto a ser la misma persona de antes todo un Ogro.

- No lo entiendo, pero ustedes se llevaban tan bien. Yo lo siento.

- No te disculpes Anthony no es culpa tuya, es tu hermano quien nunca sintió nada por mí.

- No digas eso, Candy. Él te quiere.

- En ese momento el sonido de las escaleras llamo la atención de Candy.- Adiós y buena suerte en todo. Dijo para finalmente colgar.

Terry bajaba por las escaleras esperaba despedirse de su abuela y hermana pero el tiempo era corto y si se detenía probablemente perdería el tren.

- ¡Espera! Frente a la puerta apareció Candy, impidiéndole así cualquier salida.

- Retírate, tengo prisa. Dijo con frialdad.

- No, no te puedes ir… sin antes decirme ¿Por qué estas tan molesto?

- El cerro los ojos y los abrió con furia ¡No tengo tiempo para ti! Si pierdo el tren será por tu culpa.

- No me importa.

- ¡Candy, apártate! Ella negó con la cabeza.

- Bueno quise hacerlo por las buenas pero veo que quieres hacerlo por las malas. Con una de sus manos la tomo del brazo y la aparto de la puerta principal.

- ¡Espera! ¡No te dejare ir hasta que hablemos! Candy lo jalo del saco haciendo que algo brillante cayera a sus pies.

- Eh…E-esto es. Los ojos de Candy se abrieron de asombro ¿Acaso eso era..?

- Tan pronto como pudo Terry se agacho y recogió el objeto brillante. Cerró los ojos y soltó un suspiro.- Tómalo. Dijo extendiéndole el objeto brillante.

- Pero como… creí que lo había perdido.

- Se te cayó aquel día que te fuiste. Dijo sin mirarla directamente.

- Eso fue…

- Hace 5 años. Termino de decir Terry.

Flashback

Cinco años atrás Stear había muerto recientemente y Terry había ido a hablar con su madre cuando en la puerta se encontró con ella, la que creía que había sido la causante de la muerte de su mejor amigo.

- Terry. ¿Qué haces aquí?

- No es asunto tuyo. Si él murió por un infarto fue por tu culpa. Sabía que serias una gran molestia desde el día en que llegaste a nuestra casa.

- No nos volveremos a ver nunca más en la vida

Esas palabras habían sido parte de las muchas cosas que se dijeron aquel día.

Candy se había ido pero ese día no solo ella se había marchado aquella fecha también se fue el corazón de Terry con ella. Por mucho que la había insultado sentía dentro de él las ganas de correr tras ella y abrazarlo y pedirle que no se fuera pero su orgullo pudo más.

Cuando había estado a punto de pasar un brillo en el piso llamo su atención, lo tomo entre sus dedos y automáticamente lo reconoció, era el crucifijo que ella siempre colgaba en su pecho.

Cerro el crucifijo en su mano e intento tirarlo pero no podía hacerlo, algo se lo impedía, lo guardo en su bolsillo estando seguro que en algún momento lo tiraría.

Fin del flashback.

- ¿Por qué lo tuviste tanto tiempo?

- Ahí lo tienes no preguntes más. Tras decir esto se marcho.

- Candy se había quedado con muchas dudas, ¿Qué significaba eso? Él lo tuvo todo este tiempo.

Había llegado a tiempo y subió al tren, durante el trayecto no pudo evitar pensar en ella, cerró los ojos tratando de alejarla de su mente sin embargo los recuerdos llegaron a él, recordó todas las ocasiones que tuvo de tirar el crucifijo pero cuando lo tomaba en sus manos la recordaba. Su sonrisa, su cara, su cabello, esa mirada dulce. ¡Maldición! ¿Por qué tuvo que pasar esto? ¿Por qué a pesar de todo?... no puedo evitar amarte.

Continuará…