¡Aquí les traigo el siguiente capítulo que tanto estaban esperando! Sigue Ikki, ya que dos lo quisieron.
El anime/manga, con sus personajes son de Masami Kurumada, pero Hatsumi y los personajes que salgan en éste fanfic son de mi propiedad.
¡Vamos con el capítulo!
Capítulo 28
Momento con Ikki
La única chica del grupo de caballeros estaba caminando por un callejón, que creyó que era un atajo para dirigirse más rápido al bosque; cuando cruzó una esquina se topó con una banda de hombres un poco mayores que ella: uno tenía el pelo puntiagudo negro estilo punk; el segundo era calvo y con algunos piercings en la cara; el tercero tenía masa muscular con una camisa sin mangas y el último llevaba gafas oscuras. Hatsumi quiso darse la vuelta, pero uno de esos sujetos la vio.
- Vaya, miren que vino hacia nosotros.
Los otros se rieron.
- ¿Qué haces por aquí, preciosa?
Preguntó el de pelo puntiagudo, pero la chica de pelo castaño claro dorado no contestó.
- ¿Te comió la lengua el gato?
Ella les dice:
- No quiero problemas, ¿podrían dejarme pasar por favor?
Pidió con firmeza, sin que ellos notaran su miedo.
- ¿Por qué la prisa?
La interrogó el líder con gafas, mirandola intensamente.
- Eso no es asunto suyo.
Pero el musculoso la tomó del brazo y la dirige hacia él.
- Vamos, linda. Quedate un rato con nosotros, nos la pasaremos bien.
Dijo con una sonrisa algo seductora, cosa que perturbó a la chica.
- No gracias.
Entonces se zafó con la ayuda de su otra mano, pero otros dos la tomaron por los hombros y ella se resistía.
- Vamos preciosa, seremos amables contigo.
Hatsumi pateó por detrás en la entrepierna de uno y el otro recibió un rodillazo, para correr lo más rápido posible lejos de ellos y apenas podía escuchar como la maldecían, eso no la detuvo y tampoco miró hacia atrás; hasta que se detuvo en un punto del bosque, recuperando su aliento.
- No podría contra todos.
Temblaba un poco de miedo.
- Creo que se fue por aquí. Separensé.
Escuchó no tan lejos de ella.
- "Ay no, alguno de ellos tarde o temprano me encontrará. Tengo que salir de aquí, ¿cómo los evito?"
No tardó una idea en llegar.
Dos hombres de la pandilla se encontraron en su búsqueda, lo que ellos no sabían es que alguien los observaba desde lo más alto.
- ¿La has encontrado?
Preguntó a su amigo, recibiendo una respuesta negativa.
- Maldita, ya tendrá su merecido cuando pongamos nuestra manos en ella.
Y la chica de pelo castaño claro dorado vio como volvieron a tomar rumbos diferentes.
- Debo moverme.
Buscó con su mirada el árbol más cerca para saltar y lo encuentra viendo que había uno no tan lejos de ella, pero con saltar solo atraería la atención de sus perseguidores. Con mucho cuidado bajó del tronco y cuando estaba a unos centímetros del suelo, saltó.
- Creo que no he cambiado en años.
De pronto escuchó una voz.
- Eres muy escurridiza, pero ahora no volverás de burlarte de nosotros.
Ella jadea ligeramente y en frente de ella está el hombre con piercings. No piensa dos veces y corre hacia el árbol.
- No escaparás de mí, preciosa.
Al llegar a dicho árbol, se propone a escalarlo. Sin embargo el sujeto la agarra de uno de los hombros y la aprisiona.
- ¡Sueltame, desgraciado!
El hombre de los piercings grita:
- ¡Oigan, la tengo!
Y cuando llegaron todos, la arroja al piso.
- ¿Con qué querías pasarte de lista, eh?
- Oye, se más amable con ella.
Le aconseja el de pelo puntiagudo, agachandosé y toma un mechon de cabello de ella para olerlo. Lo que hizo enojar a la chica.
- Ya dejenme en paz.
Entonces escucharon otra voz masculina.
- Dejenla en paz si no quieren salir lastimados.
Se detienen y ven al que se acercó: era Ikki.
- ¿A ti que te importa lo que hagamos? ¡Largate!
Intentaron de intimidarlo, pero no funcionó.
- Son unos sinvergüenzas, al tratar a una mujer de esa manera.
Dijo el muchacho de pelo azul oscuro.
- No te creas el valiente.
El musculoso se ajustó los nudillos y dirigió su puño a la cara del caballero, pero ésta fue detenida.
- Tu fuerza es inferior a la mía.
Y luego Ikki golpea al corpulento hombre.
- Oye, nadie golpea a nuestro amigo.
Los otros rodean a Ikki.
- No importa lo que hagan, todo será inutil.
Y al final tenía razón, porque todos estaban en el suelo. El musculoso volvió a reincorporarse para lanzarse, pero recibió un golpe en el pecho. En cuanto iba a darle el final, la chica de pelo castaño claro dorado lo abrazó por detrás
- Ya no sigas, Ikki. Por favor, no valen la pena.
Le suplicó, tratando de no llorar y dio un resultado.
- Pero ellos son una molestia.
Trató de protestar el muchacho.
- Ya no valen la pena. Sólo vamonos, por favor.
Él agarra los brazos de ella y se da la vuelta.
- No llores, tienes que ser fuerte.
Habló con calma.
- Lo sé, pero no puedo evitarlo.
Eso causó que él sonriera un poco. Ella ha cambiado, pero aún le quedaba ese hábito de llorar cuando se asustaba.
Entonces ambos van a la cabaña y la chica revisa a Ikki por si tiene una herida.
- No tienes porqué preocuparte por esos detalles.
Ikki dijo en tono despreocupante.
- Pero las heridas son inevitables.
Luego ella nota como un roce en la cara del muchacho, entonces moja un poco de algodón en alcohol y lo pone. Él se encoge de hombros por el dolor.
- Lo siento.
Se disculpo la chica, entonces continua diciendo:
- ¿Ahora te das cuenta? Tal ves seas fuerte, pero aunque uno sea precavido las heridas pueden llegar de un momento a otro.
Ikki iba a decir algo, pero no quería seguir discutiendo y cerró la boca. Luego pone su mano sobre la cabeza de ella.
- Cuando me miras así, sigo viendo a esa niña de hace seis años.
Ella no hizo caso a su sonrojo y dijo molesta:
- No te rías de mí.
Y Hatsumi hizo un puchero, lo que le causó un poco de risa a Ikki.
Y hasta aquí el capítulo de Ikki. Ahora solo queda uno y yo creo que saben quien es. De verdad lamento la demora, como dije fue bloqueo de ideas, clases en línea, etc. Espero que esto pueda recomponerlo.
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
