Capítulo 23.

Infierno.

Ya había pasado un tiempo bastante largo, horas supuso, la mujer que la agredió se había marchado y se sintió un poco más tranquila, sin embargo, no había caído en cuenta, durante su escueta plática con el demonio verdugo, que su amiga había desaparecido. Probablemente durante el lapso en que quedó inconsciente se la habían llevado sabrá Dios a dónde. Estaba realmente preocupada, el eclipse sería pronto y por lo visto más de lo que pensó, sabía que en el infierno el tiempo era distinto, incluso cuando ella y su madre salieron le costó adaptarse al tiempo humano en la tierra. A Danna la usarían como oricalco, ¿acaso se la habían llevado para eso? ¿Cómo harían que ese poder entrara en ella completamente?

Su cabeza entre más maquinaba posibilidades la hacía sentirse más frustrada, intentó probar mejor suerte golpeando las enormes verjas* de la prisión sin mucho éxito y dañándose aún más su brazo.

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Si eran sinceros aquello daba miedo. Habían dibujado en enorme círculo con inscripciones extrañas en sangre, específicamente con la sangre de la madre de Arianna, y colocaron a un costado baldes con agua, velas y una lámpara que serviría para darles un choque eléctrico y matarlos. Vaya…definitivamente como que atraían a la muerte, habían muerto ya en contadas ocasiones y ahí estaban de nuevo, solo que esta vez les tocaba ir al infierno, no a los campos elíseos.

-Ya todo está preparado. Pero no lo haremos aún.- comentó Mila extrañando a más de uno.

-Con todo respeto, debemos darnos prisa, ¿qué más esperamos?- Mu estaba notoriamente desesperado.¿ Acaso la madre de Arianna no entendía el peligro que su hija corría?

-Haber mocosito…con todo respeto- habló imitando al pelirrosa- ir al infierno no es dar una vuelta por el parque, ni mucho menos es llegar directamente y atacar como si nada. Hay estadios, hay guardianes y hay monstruos de toda índole que te arrancarían la cabeza de un manotazo, pero si quieres andar como desesperado adelante, vayan y mueran. Yo me encargo de mi hija.

-Mila por favor…Ten paciencia, sé considerada al menos con el muchacho, está alterado- Gin intercedió.

Si era sincero estaba preocupado por su esposa. Él era consciente de que cuando murieron y cruzaron el purgatorio Mila perdonó de corazón y gracias a eso ambos llegaron al paraíso, pero desde que volvieron hace unas escasas horas ella había estado hostil, huraña y al hablar con el pelirrojo, notó como la espinita del odio volvió a incrustarse a en su pecho…si ella continuaba así…

-Señor Gin, no solo es la actitud de su esposa. Mis caballeros están estresados, especialmente Mu por tener sentimientos por Arianna, les ofrezco una disculpa también. ¡Escuchen todos! Ya perdimos una oportunidad por negligentes, ahora solo tenemos una y serán absolutamente obedientes a las órdenes de estas personas, ¿entendido?

-¡Sí Excelencia!- respondieron los dorados.

Mila los miraba con curiosidad, si algo debía admitir es que tenía un concepto distinto de esas personas, pero era obvio, se habían declarado la guerra muchos años atrás.

-Bien…Primero que nada, deberán asegurarse de no perder el brazalete de cabello que les di antes. Esto hará que su presencia se camufle, los demonios tienen un excelente sentido de percepción y la defensa más efectiva del infierno son una especie sensores en el aire infernal que rodea todo el lugar, pueden ser detectados en segundos. Segundo, el inferno cuenta con cuatro estadios: el primero es la barrera de perros y monstruos, ellos son los encargados de devorar todo lo que llegue. Evítenlos o los comerán.

-¿Esos perros son los mismos que el monstruo que atacó la vez anterior?- preguntó el Toro dorado interesado.

-Así es. Pero, por lo que pude ver del cadáver ese fue un cachorro. Los adultos miden alrededor de 4 metros de alto.

-Por Athena…El Hades parece un patio de juegos comparado con ese lugar, su religión es aterradora.- pronunció con frustración Afrodita, ósea, ellos habían visto muchas cosas en su vida, pero aquél perro le dio un asco terrible, no se quería imaginar a los adultos, ¡qué asco!

-No generalices cara bonita. Nosotros somos los aterradores. Tu peor pesadilla se quedará pequeña con todo lo que verás. Continuando- carraspeó la peli negra- El segundo estadio es el torturador de las almas. Ahí se encuentran las almas que arden por la eternidad, las que son desmembradas una y otra vez en una agonía infinita, este es custodiado por los infrademonios y sus "generales" por llamarlos de alguna manera, si no me equivoco el último general era Crixus y él es bastante fuerte, era el perro de Lucifer…

-Arianna lo asesinó- interrumpió Dohko sorprendiéndola.

-Vaya…En fin, una molestia menos. El tercer estadio es el mar de cadáveres, ahí yacen los ángeles que siguieron a Lucifer cuando Dios lo expulsó del paraíso.

-¡Espera! ¿Entonces ese tal Lucifer antes era como esos sujetos?- preguntó Milo bastante consternado. Menuda confusión.

-Era nuestro compañero. Originalmente éramos cuatro: Lucifer, Gabriel, Miguel y Rafael. Lucifer quiso oponerse a Dios y fue expulsado al infierno, Gabriel es su mano izquierda, por eso defiende el Paraíso, Miguel y yo custodiamos la tierra.- respondió Rafael.

-Ya dejen de interrumpir…- si seguían así no llegarían nunca- Ese mar es custodiado por Belfegor y rodea el castillo principal. Ahí es donde se localiza generalmente a Lucifer y los otros dos príncipes. Lamentablemente no podría decirles exactamente a dónde llegaremos, o incluso si todos estemos en el mismo lugar, pero en caso de dispersarnos, será mejor vernos aquí, en el segundo estadio. Siempre hay un gran escándalo por los gritos de las almas en pena, así que ocultaría nuestra presencia.

-Si eso es todo, vamos a la parte divertida. Realmente quiero conocer el infierno-. Habló DM, emocionado. Él, como fanático empedernido de las cosas demoníacas no se podía perder aquél viaje tan encantador.

Los dorados restantes únicamente lo miraron con desagrado.

Con cuidado y siguiendo las indicaciones de la pareja, se colocaron todos en círculo, sintiendo como el agua poco a poco mojaba parte de sus piernas, cerraron los ojos y en cuestión de segundos, la lámpara al quebrarse emitió una corriente eléctrica que llegó a sus cuerpos haciéndolos sentir un dolor muy fuerte.

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Respiraba con dificultad. Golpeó la verja unas cuantas veces más sin éxito alguno, pero no se detendría, haría lo que fuera por salir de ahí y encontrar a su amiga. Entre golpe y golpe sintió como su collar se aflojó y calló ruidosamente al piso mugroso. Ella estaba segura que no lo había dañado, ¿entonces qué significaba eso? ¿Acaso Danna logró liberarse?

Logró sentir sus energías volver poco a poco, lo cual la hizo sonreír, sin embargo, su alegría duró apenas unos segundos. A su espalda, sintió una presencia conocida que se encontraba mirándola con una sonrisa macabra.

-¿Qué haces tú aquí? Eras el inspector del convento, ¿estabas con los demonios? ¡Sabía que algo estaba mal contigo!- habló golpeando la celda y esta vez, varias rocas se desprendieron de los costados frontales.

-No soy ningún inspector. Mi nombre es Belfegor. Deberías calmarte, no te conviene luchar. Recuerda que estás en el infierno y que tenemos a tu linda amiguita…Por cierto, vine a llevarte con ella, estás a punto de presenciar un acto delicioso…

Esas palabras la habían descolocado totalmente. ¿Qué habría querido decir con eso? En silencio lo siguió luego de que abrió la celda y mientras caminaba por unos pasillos que se le hicieron eternos notó que la piel del hombre se estaba cayendo poco a poco en pedazos. La piel y carne de sus manos fueron sustituidas por una materia oscura llena de sangre con un olor putrefacto. Era como si el tal Iván, no, Belfegor se estuviera pudriendo mientras poco a poco, sumado al hecho de que no tenía uno de sus brazos.

"Luchó con alguien", pensó para sí misma esperanzada. A lo mejor Danna había recuperado sus poderes, o incluso, Mu y los demás habían ido a ayudarlas.

Logró ver una enorme puerta que, al momento de abrirse, descubrió una serie de seres que nunca en su vida había visto portando capuchas negras. A su costado derecho notó una enorme mesa ensangrentada y con restos humanos que le hicieron sentir arcadas por lo diminuto que eran, habían asesinado niños ahí, estaba segura de eso.

-¿Te gusta sangre sucia? En ese maravilloso lugar renacerá nuestro amo en tu cuerpo…la sangre pura e inocente de los niños es el aceite más afrodisíaco para nuestro amo.

-¡todos ustedes son unos enfermos!- intentó atacar a Belfegor, pero fue sujetada y golpeada fuertemente por un ser que la tomó por detrás inmovilizándola.

-Belfegor, te advertí que dejaras de jugar. Si quieres convertirte en príncipe entonces será mejor que te apresures.

-Lo siento señor Belia.- Arianna no le podía quitar la mirada de encima, en los ojos de ese tipo podía sentir el sufrimiento constante de cientos de almas- Será mejor que procedamos con lo programado.

Belfegor se había quitado de su vista mostrándole una imagen que le robó el aliento. Frente a ella, estaba Danna…desnuda, golpeada y con heridas graves, encadenada de manos y pies en una especie de poza con agua que apenas la cubría. El oricalco estaba amarrado a su cuello…

-¡DANNA! ¡DANNA!- no pudo controlar la desesperación que sintió en esos momentos al presenciar como habían dañado a su amiga. Sus ojos se llenaron de lágrimas, empezó a removerse con violencia tratando de quitarse de encima al tal Belia y socorrer pronto a la albina. -¡Suéltenme! ¡Voy a matarlos a todos! ¡Juro que voy a matarlos a todos! ¡Desgraciados! ¡DANNA!

-¡Cierra la boca!- gritó Belia. Hastiado de la rebeldía de la chica decidió por darle un golpe que la atontó por unos segundos.

-Es hora. Abriremos por completo el oricalco.- Belfegor tomó el objeto aún sujeto al cuello de la chica y una vez abierto un silencio se formó- ¡Poseidón…yo Belfegor libero tu poder enjaulado y te ofrezco este recipiente para que así…juntos acabemos de una vez por todas con nuestro enemigo común!

Luego de unos segundos, el agua que se encontraba rodeando el cuerpo inerte de la albina empezó a elevarse rodeando a la mujer y un enorme viento sacudió la habitación por completo. Arianna solo miraba atónita todo lo ocurrido…aquello no podía ser verdad…sus oídos se llenaban de los gritos de su casi hermana haciéndola sentir aún más desesperada, ¡esos bastardos iban a matarla!

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Aquella fue por mucho la peor sensación que habían experimentado en su vida. Aún lograban sentir el cosquilleo de las descargas eléctricas a pesar de que no se encontraran en su cuerpo mortal. Al final Mila había tenido razón, no llegaron juntos.

Camus miró a su alrededor, él se encontraba con el padre de crianza de Arianna, el patriarca, Aldebarán, Shura, Aioria y Afrodita, y, según pudo notar, cayeron justo en el primer estadio. Aún desorientados lograron ver unas bestias enormes que desprendían sangre y carne podrida que caía al suelo dejando un olor asqueroso.

Afrodita al mirarlos corrió al árbol más cercano y vomitó todo lo que su estómago tenía. No sabía que su alma podía vomitar, pero ahora descubrió que si.

-Bien…No sabemos si los demás están juntos, pero será mejor continuar con el plan y salir de aquí- habló Shion.

-Concuerdo, no contamos con mucho tiempo, debemos…-Camus no pudo finalizar.

Sintió de pronto como de la nada un enorme cosmos empezó a ser emitido…era el cosmos de un dios de eso estaba seguro. Abrió sus ojos con sorpresa teniendo, a su mente llegó un único pensamiento: "¡Danna!

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Cap 23 ¡up!

Lamento la tardanza en actualizar pero, en Costa Rica se implementó la modalidad virtual para impartir lecciones y si antes mi año lectivo estaba complejo, ahora no tiene comparación. ¡Es un dolor de…cabeza!

En fin. Haré algunas aclaraciones ya que, como estoy trabajando con mi religión di por sentado cosas que en principio debí explicar para facilitar la comprensión de las y los lectores.

Primero: hay que tener presente que la mitología griega y la religión judeo-cristiana tienen doctrinal extremadamente opuestas, a pesar de que, la manera en como se ejercía la creencia griega tiene similitudes con la cristiana.

Segundo: teólogos de la iglesia y incluso hasta el mismo Papa actual, han afirmado que el cielo y el infierno, más que lugares físicos son lugares espirituales, un estado del alma en el cual, se asciende al reino de Dios o bien, al infierno. Es decir, en principio no son lugares físicos como la mitología griega sí establece, sin embargo, como es una historia ficticia, sacada de mis ovarios e imaginación XD, decidí hacerlos físicos, aunque según se afirma en la doctrina católica son lugares espirituales, reitero.

También agradezco las correcciones ortográficas, trato de vitarlas pero siempre se me va una que otra, igualmente es algo que aprecio

Sin mucho que agregar, espero que todas y todos estén bien, permanezcan en casa y acaten las medidas sanitarias de sus respectivos gobiernos.

¡Besos y nos leemos!