Han pasado muchas cosas, no tienen ni idea de todo los problemas y todas las cosas que he tenido y han evitado que pueda escribir o actualizar los capítulos. Primero, trabajo los martes así que me cuesta más subirlos, aunque salgo temprano así que voy a empezar a subir tarde los capítulos (no trabajaba antes el martes pero ahora por pandemia sí) y he tenido cosas del trabajo, falta de inspiración y algunos libros que me han alejado mucho de Frozen, pero ya estoy de regreso.
Originalmente iba a subir este capítulo hace 2 semanas y aún no he podido hacerlo! Que falta de respeto el universo conmigo para no permitirlo y es por eso que lo voy a subir hoy sábado porque dudo que este martes lo haga. Por cierto, en cuanto a los capítulos, ya me he hecho un listado de todos los capítulos hasta el final (con sus respectivos titulos) así que podemos decir que ya casi se acerca el final. De momento he contado 26 capítulos, aunque si les he de ser sincera siento que 26 son muchos, así que estoy viendo si acortarlos a 24 o 25, de momento como no los tengo escrito no sé si 26 es el idioneo o no.
Así que, me dejo de tonterías y les muestro el capítulo de hoy...
Resumen: La naturaleza tiene un balance: cuatro elementos naturales guiados por un quinto elemento nacido de una bendición por amor. Cuando la boda de la Reina Anna se encuentra a las puertas de la esquina, algo extraño sucede. Los espíritus se rebelan contra la gente. La tierra reclama lo suyo mientras los humanos se ven sometidos a su merced. Un nuevo viaje empieza y aún sin saber qué le depara el futuro, Anna decide acompañar a Elsa a una peligrosa aventura por destapar la verdad detrás de los espíritus.
Disclaimer: Frozen es una película de Disney basada en los libros de La Reina de las Nieves de Hans Christian Andersen, producida por Chris Buck y Jennifer Lee.
~ Confía en tu viaje ~
21
Enfrentando el miedo
Tenían un plan que llevar a cabo y no iba a ser fácil conseguir salir del castillo sin que nadie se diera cuenta de la presencia de ambas. Con las capuchas encima cubriendo hasta sus rostros y con los nervios prácticamente destrozando todos sus huesos, Anna y Elsa y Elsa decidieron que ya era hora de terminar con toda la locura de Gaia de una vez por todas.
Con la mano en el corazón, latiendo a cada segundo, ambas chicas lograron salir del castillo sin que nadie notara su presencia y hablando en estricto rigor, Anna creía que podría haber sido más fácil si no se hubieran topado con un soldado de Arendelle.
Dio un paso atrás sosteniendo la mano de Elsa con fuerza, el soldado la miró con sorpresa pero no llegó a tener tiempo de decir algo ya que en un arrebato de desesperación Anna recogió un trozo de madera del suelo y lo golpeó en la cabeza del soldado dejándolo inconsciente en el suelo.
Se fijó que la magia de Elsa habría actuado en cualquier momento si ella no hubiera decidido actuar ya que esta comenzaba a fluir en sus manos. Rápidamente desapareció y la chica miró a su hermana y luego al soldado dejando caer el trozo de madera.
– Lo siento… – Susurro con arrepentimiento mientras sacudía el hombro del soldado – Lo compensaré, lo prometo, pero ahora tenemos que salvar a Arendelle. Ya sabes, lo de todos los años, deberes de reina.
Y dicho esto, salió huyendo del lugar con su hermana detrás de ella. Sostenían las capuchas en sus rostros para que no las vieran nuevamente. Deseo con todas sus fuerzas que no las vieran.
– Creo que lo golpeaste muy fuerte – Elsa murmuró echando un vistazo hacia atrás.
– Oh, estará bien… espero. Pagaré sus vacaciones; recuerda su rostro.
Elsa no le dijo nada.
Corrieron cuanto pudieron sin que las visualizaran, pero llegó un momento en que Anna se detuvo de golpe al escuchar el sonido de las espadas chocando con fuerza en una zona no muy lejana a donde se encontraban. Su mirada se desvió rápidamente al ver a unos soldados Arendelianos pelear con valentía en un malentendido contra los Northuldras que se defendían mejor de lo que ella hubiera esperado.
Los Northuldras eran personas que estaban fuertemente vinculadas a la naturaleza, pero no eran soldados entrenados como sucedía con los guardias de Arendelle por ende cuando Anna los vio sin armadura y apenas sin escudo se sorprendió de la facilidad que tenían para mantenerse al día con su gente –Se regañó a sí misma al recordar que los Northuldras también eran su gente ahora– lo que en realidad era impresionante como podían alzar sus espadas y lanzas sin problemas.
La naturaleza no estaba de parte de ninguno de los dos bandos. Los había abandonado de una manera en que le dolió el corazón y ella sabía que no podía rogar para que la madre naturaleza –realmente nos refería a Gaia cuando lo pensó– se supusiera del lado de algún bando para poder mantener una ventaja sobre su oponente. La razón por la cual le dolió el corazón, no fue por la ventaja o por la posibilidad evitar un desastre, sino porque al vivir día a día en el Bosque Encantado, los Northuldras debían haber estrechado un vínculo con la naturaleza que claramente les estaba haciendo en falta ahora mismo.
Tiempo atrás, los humanos convivían con los espíritus, pero cuando su abuelo decidió que el temor podía más que la confianza y la valentía, los espíritus le dieron la espalda a los humanos y la naturaleza perdió su voz por completo. Aún así, los Northuldras aún continúan dependiendo de ella. Tal vez los espíritus ya no estaban ahí, pero ella sí lo estaba.
Podían vivir todos en armonía si no fuera porque al igual que su abuelo, Gaia estaba cometiendo los mismos errores que tanto odiaba. Tal vez no se había enterado de toda la historia que rodeaba a Gaia, tal vez Elsa se estaba guardando información que podía ser relevante o no, tal vez Anna quería ser inocente por primera vez en mucho tiempo… Repetir el pasado solo iba a crear un loop que en un futuro volvería a suceder. De las hijas de la corona dependía crear un puente que alcance a los espíritus y detenga a Gaia. Estaba lista para hacer lo que tuviera que hacer con tal de proteger a todos… A todos.
Elsa debió comprender lo que Anna sentía al ver la guerra estallando a sus espaldas porque una expresión de dolor cruzó su rostro por un breve momento, pero la chica fue más dura que Anna –quien aún debía repetirse todo el tiempo en su cabeza "esto es por el bien de todos" para no sentir culpa de abandonarlos– y continuó adelante hacia donde la enorme pared de hielo que conformaba el globo de nieve se encontraba bloqueándoles el paso.
La mayor se acercó al globo de nieve y coloco una mano en la pared provocando que poco a poco el cristal comenzara a evaporarse y amostrarse como pequeños copos de nieves que flotaban hacia lo más alto. Anna esperó, se le hizo una eternidad, apretó los dientes, clavo las uñas en los puños… y cuando la desesperación comenzó a moverse por sus venas tomó a su hermana de los hombros y la sacudió en un intento de apresurarla.
Debió haberse desconcentrado, porque en lugar de continuar derritiendo el hielo, una estaca hecha de magia salió disparada en una dirección cualquiera. Anna pasó los brazos por su cabeza evitando que algo pudiera caer en su cabeza al igual que Elsa y se rió con nerviosismo cuando su hermana la miró molesta.
– Perdón… – Murmuró ella suavemente. Elsa sacudió la cabeza.
Hubo un grito y ambas chicas vieron enfrente a un Northuldra echarles una mirada sorprendido.
– ¿Crees que sepa quiénes somos?
– Eres la única persona en este mundo que puede lanzar hielo de las manos, ¿tú qué piensas?
– ¡Es la reina! – Gritó el Northuldra apuntándoles con la lanza. Algunos de los Northuldras que estaban cerca la miraron directamente a los ojos. Anna retrocedió alzando las manos cuando comenzaron a acercarse. Había algunos Arendelianos que la miraron, pero posaron la mirada directamente en su hermana que estaba a su lado.
– Esto es malo… – Anna dijo nerviosa – Elsa, apresúrate…
– Si hubieras mantenido la calma no estaríamos en este problema – Elsa presionó la punta de su pie en el suelo congelándolo por completo. Los enemigos que las miraban como si fuesen animales para cazar resbalaron gracias a la magia y aunque los mantuvo lejos ya que les costaba levantarse, el movimiento había llamado la atención de muchos otros soldados que se encontraban alrededor.
Comenzó a entrar en pánico mientras Elsa usaba las dos manos para descongelar la pared. Las lanzas salieron en su dirección y balletas apuntadas a Elsa se mezclaron en una lluvia de disparos que únicamente fue detenida por un muro de huelo que se creó a pocos segundos de que las armas de flecha perforaran sus cuerpos. Anna jadeó con sorpresa, pero Elsa aún estaba usando su magia como para darse cuenta de lo que estaba sucediendo.
Su corazón dio un vuelco al escuchar a su gente pelear entre ellos y al mismo verlas a ellas como si fuesen el verdadero enemigo. Anna quería cruzar el resbaladizo suelo y acercarse a ellos con la intención de calmar la rabia que surgía desde lo más profundo de sus pechos. El odio y el rencor, los sentimientos más oscuros que con tanta pureza se comían todo lo bueno de las personas que tanto apreciaba.
Finalmente Elsa logró crear una abertura en el hielo y la arrastró al tiempo en que más flechas se dispararon hacia ellas. Tropezó con sus pies al trastrabillar hacia atrás cayendo sobre su trasera, Elsa, a su lado en el suelo, alzó la mano creando un muro de hielo que las protegió de los nuevos ataque y enseguida cerró el globo de hielo evitando más ataques.
Ambas chicas dejaron escapar un fuerte suspiro de alivio al ver que estaban completamente a salvo de los soldados y aldeanos que intentaban atacarlas por razones diferentes.
Con horror vio las sombras del otro lado del cristal de hielo, moverse con torpes pasos por el hielo mientras que a su vez se peleaban con quien consideraban a su adversario. Su corazón volvió a doler mientras intentaba ponerse en pie. Elsa también tenía la vista fija en lo que estaba sucediendo, ambas en el suelo bajo el manto de la noche esperando que aquella pesadilla terminara pronto.
– Se supone que están hechizados pero… – Anna se mordió el labio con temor – Pareciera que nos odian.
La mayor echó un vistazo hacia el cristal y luego le extendió la mano a la joven con una pequeña sonrisa.
– No lo hacen (al menos espero que no), simplemente están confundidos.
Anna asintió con temor.
Fijaron la vista en el fiordo y comenzaron a caminar rápidamente hacia la gran fuente de agua que rodeaba a Arendelle. Necesitaban hacerlo rápidamente para poder poner en marcha el plan y detener a Gaia. El plan… ¡El plan! Sonaba tan fácil hacerlo, pero ahora que no debían dar marcha atrás Anna sentía que era una tontería de plan.
Ella confiaba en que Elsa y Nokk podían traer de regreso al resto de los espíritus, realmente lo hacía, pero qué sucedería si en el caso x no pudieran lograrlo. El estómago se le revolvía ante la posibilidad de que Nokk cayera bajo el control de Gaia, que ese era uno de los miedos de Elsa, ya que de ser este el caso entonces la única posibilidad que les quedaba era que Elsa pudiera llegar a los espíritus.
Anna creía que podía hacerlo, pero también creía que Elsa no pensaba como ella. El miedo hablaba y la joven podía verlo en los ojos de su hermana.
– Será mejor apresurarnos – Elsa dijo mientras se dirigía al fiordo caminando unos pasos por delante de Anna. Las capuchas ya se habían quedado atrás y las dos chicas caminaban a la vista de la luna y las estrellas.
La chica asintió sin saber qué responder a su hermana. Los pensamientos revoltosos de Anna provocaban algunos escalofríos corriendo por su espina dorsal. Ella no debería estar enfocándose en el «y si…» de la situación. Debía mirar enfrente con fe y con esperanzas creyendo que podrían hacerlo. Ellas podían contra Gaia.
Se frotó los brazos sintiendo la helada de la noche abrazar su cuerpo como si de un trozo de hielo se tratase. Resopló mientras intentaba no pensar en el frío de la noche.
– Hipotéticamente, ¿crees que logremos detener a Gaia esta noche? Porque realmente me vendría bien una taza de chocolate caliente y una buena siesta frente a la chimenea. Creo nos lo hemos ganado.
Elsa se detuvo en seco alzando la mirada hacia el bosque con una expresión indescriptible. La menor alzó la mirada con interés, esperando a que su hermana le dijera qué estaba pasando, pero Elsa no dijo nada durante un buen rato. El silencio era prolongado y por desgracia para la mayor, Anna no había sido dotada de una paciencia infinita sin importar lo que otros dijeran.
– ¿Elsa…?
– Se nos acaba el tiempo – Elsa dijo con un susurro potente mientras volvía a caminar, pero con más rapidez que antes. Anna parpadeó confundida mientras corría detrás de la muchacha con preocupación.
– ¿Qué está pasando?
– Los Gigantes detuvieron a Bjorn.
– Espera, ¿qué? Oh dios, ¿está bien?
– Lo estará si logramos detener a Gaia – Elsa dijo con calma mientras bajaban una pequeña colina – Puedo volver a crearlo de la misma nieve, sin embargo, no puedo hacerlo si Gaia nos mata.
– Buen punto. Espera, si Bjorn ha perdido quiere decir que los Gigantes vendrás a por nosotras en cualquier momento, ¿cierto?
– Exacto, Anna.
– Entonces qué estamos esperando, debemos apresurarnos – La muchacha dijo en un deje de desesperación empujándose a sí misma y a Elsa a bajar más rápido por la colina. Los pies de ambas chicas derraparon por el suelo sin control provocando un grito por parte de ambas, y fue la magia de Elsa la que evito que pudieran hacerse daño al congelar el suelo y deslizarse con mayor facilidad. Una montaña de nieve las esperaba al final del recorrido en donde al caer suavizaba la caída.
Anna terminó con la cara enterrada en la nieve mientras Elsa a duras penas comenzaba a sacudir la cabeza empujando la nieve a todos lados. La menor, después de sacar la cabeza del agujero que había creado, le mostró una amplía sonrisa a la muchacha que solo la miro con una ceja alzada.
El fiordo estaba a sus pies. Las dos chicas se levantaron del suelo y caminaron hasta la orilla esperando a que el espíritu del agua se mostrara ante ellas, pero este no se mostró.
– Tal vez deberíamos golpear la puerta – Anna murmuró inclinándose sobre el agua.
– No, él debería estar aquí – Elsa frunció el ceño.
– ¡Anna!
Y la pesadilla continua.
Con una mueca y mordiéndose la mejilla interior, Anna volteó la mirada hacia Kristoff que se lanzó sin pensar hacia colina abajo junto a Sven que estaba tratando de no lastimarse al bajar. Los dos la miraron a ella sorprendidos y como si fuese un movimiento instintivo, Elsa retrocedió rápidamente. Anna no podía haberlo captado en el momento porque la mezcla de emoción y horror la invadió por completo. Por un lado, estaba contenta de saber que Kristoff estaba bien, pese a que Olaf no se encontraba a la vista de nadie, y por el otro no tenía ganas de verlo a él dado que el hechizo estaba aún calándole los huesos por tanto el mayor temor de Anna en ese momento era los pensamientos ocultos que el chico no le había dicho. Debido a estas emociones, la chica no fue capaz de ver que su prometido había desenvainado una espada de Arendelle que debió haber conseguido en algún momento antes de salir del castillo para atrapar a su hermana.
Cuando el brillo de la la luna dio en la hoja metálica, Anna finalmente capto el resplandor en sus ojos y el miedo la invadió. Elsa ya había retrocedido y mantenía las manos en alto con la intención de defenderse de ser necesario, pero esperaba la menor que no fuese a hacerle daño al chico.
– Kristoff, espera… – Decidió intervenir.
El muchacho, que había estado aliviado de verla a ella, ahora tenía la vista fija en su hermana como si se tratase de un verdadero peligro. La expresión en su rostro le recordó a la misma mirada que tenían los soldados Arendelianos al ver a su hermana o bien la misma expresión de los Northuldras al mirarla a ella: como si fuesen el enemigo.
– No es lo que piensas.
– Apártate, Anna – Kristoff alzó la espada sobre su cabeza – Puede ser peligroso.
– Lo sé, sé lo que parece, pero te prometo que no es lo que piensas – La chica no se movió – ¡Es Elsa!
– Claro que lo es.
– No, Kristoff, no lo entiendes. Gaia puso un hechizo sobre ti, sobre todos nosotros, y por culpa de eso Elsa fue inculpada de un crimen que no cometió. Fue mi culpa, me deje llevar por unos oscuros sentimientos que no sabía que tenía dentro de mí – La chica apretó el puño en su pecho – pero te ya estoy mejor y Gaia no puede dañarme otra vez. Elsa es inocente, Kristoff.
Kristoff la miró como si le hubiera salido otra cabeza – ¿Cómo puede ser inocente alguien que solo te lastima siempre?
¿Eh?
Anna parpadeó sorprendida sin comprender lo que el chico estaba diciendo. Echó un vistazo hacia el hombro para mirar a su hermana en un intento de descubrir si ella entendía lo que estaba pasando, pero la expresión de Elsa, más blanca que la nieve, no le daba indicio de si estaba sorprendida por lo que Kristoff le acababa de decir o si en realidad comprendía lo que estaba pasando.
– ¿Qué quieres decir? – Anna frunció el ceño.
– Vamos, Anna, lo sabes. Todo este tiempo, dando vueltas detrás de ella, recibiendo rechazos tras u otro. Siempre te preocupas por ella, pero ella solo te ignora – Kristoff dijo dando un paso enfrente – Y ella lo sabe.
Pero Anna seguía sin comprender qué es lo que él quería decirle. Elsa volvió a retroceder otro paso y ella siguió mirando a su prometido completamente confundida.
– ¿Kristoff…?
– Simplemente no lo entiendo. No entiendo por qué día tras días tienes que ir con ella esperando a que te preste atención cuando está claro que no quiere – El chico sacudió la cabeza con una mueca molesto – He hecho todo, Anna, todo lo que me has pedido. Me he mudado al castillo, baño a Sven más seguido, asisto contigo a algunas reuniones y te ayudo cuando tienes demasiado trabajo. Pero a pesar de todo sigues corriendo detrás de ella. ¡También estoy ahí!
Celos.
Anna se sorprendió de saber que esa era la clase de sentimientos que Kristoff ocultaba dentro de sí. Esta era la primera vez que el muchacho reclamaba algo queriendo atención por delante de otros. Él nunca hacía algo como eso, de hecho Anna sabía que de todas las personas que ella había conocido él era de las pocas personas que podía contar con los dedos para poder decir que eran completamente desinteresadas.
Kristoff le dijo que su amor no era frágil. Claro que la amaba y ella lo amaba a él con locura, pero esta nueva cara la había tomado completamente desprevenida. Si en el momento en que ella no podía comprender que los sentimientos negros abundaran su corazón, producto de los años en soledad que había pasado, era muy posible que Kristoff estuviera en la misma situación que ella.
Él la amaba y siempre la apoyaba en la mayor cantidad de locuras que ella hacía, a veces era incluso el primero en sugerirlo, pero por lo mismo Anna no hubiera imaginado jamás que una pequeña parte de su prometido se sintiera de esta forma.
Y dentro del gran circulo de conocidos de Anna, Elsa siempre iba a estar en la cabeza incluso por encima de su novio, por tanto… ¿hacia dónde más iba a dirigirse el odio de Kristoff? Ahora tenía sentido el por qué no la cuestionó cuando Anna decidido declarar a Elsa como traidora.
Su hermana debió comprender lo mismo que ella porque había bajado las manos, casi como si esperara que el muchacho no la viera como una potencial amenaza.
El pánico de Anna comenzó a correr por sus venas. La chica tomó al muchacho de los hombros, esquivando a duras penas la espada que se sacudió con el movimiento, y lo miró a los ojos con abundante preocupación.
– Kristoff, nadie podría reemplazarte. ¿En serio piensas que no te necesito? Eres mi novio, mi compañero, mi prometido. Te necesito más de lo que puedes imaginar. Siempre estás ahí para mí y eso vale más que cualquier cosa… – Ella murmuró mirándolo con firmeza – Te amo…
El muchacho la miró simplemente, pero no dijo nada. El corazón de Anna comenzó a latir con más fuerza que antes y el pánico la inundo. No servía de nada decirle eso a él, porque él ya lo sabía… pero entonces…
Aceptarlo.
Kristoff veía a Elsa como una amenazada, pero él probablemente no tenía ni idea de que estaba celoso ya que esos sentimientos estaban aferrados a su corazón como si fuesen una mala hierba consumiendo sus entrañas desde las raíces hasta exprimir su amable corazón.
Cuando era ella quien estaba bajo el hechizo, Elsa no levantó los brazos, simplemente se quedo ahí siendo su saco de boxeo y recibiendo todos los golpes hasta que finalmente Anna terminó por admitir que esos sentimientos estaban dentro de ella y finalmente el hechizo se rompió. Pero… no podía…
Elsa debió resultar realmente lastimada por cada una de las palabras de Anna. La cobriza sabía que el tema era delicado para su hermana y aún así no tuvo ningún sentimiento de culpa en decir todo lo que pensaba. Sin embargo, que Elsa la haya perdonado no significa que no haya un camino rocoso que ahora estaba bajo sus pies. Anna podía perdonar a Kristoff si él llegara a decir algo malo, ella podía aceptar cada palabra que él le fuera a decir pero ella no sabía si podía permitirse caminar por el mismo camino rocoso.
Kristoff y Elsa estaban en dos pilares diferentes en su habitación. Por un lado, el vinculo con su hermana siempre había sido delicado y muy frágil. Pasaron mucho tiempo separadas y muchas veces se habían dicho cosas hirientes que podrían haber destruido aquel vinculo, pero cuando la tormenta de nieve finalmente se calmaba, ambas eran capaces de perdonarse la una a la otra y fortalecer de poco en poco aquel vinculo. Para Anna, Elsa era lo más importante debido a toda la historia que se acarreaban a las espaldas, además era su única familia de lazos de sangres ocn vida. No podía simplemente darle la espalda. NO era ahora que conocía la verdad detrás de las puertas cerradas y no a futuro.
Sin embargo, Kristoff estaba al otro lado del pilar y él era su roca, no Elsa. Se conocieron por azares del destino, que curiosamente Elsa había sido la razón por la cual se conocieron, y se enamoraron en un viaje repentino llegándose a conocer más de lo que esperaban. Pero… ese amor no era lo suficiente como para proclamarse completamente puro y sin barreras. A ella le gustaba él y a él le gustaba ella, ese pequeño capricho de su corazón fue evolucionando con el tiempo hasta que finalmente era un amor puro con el cual ella orgullosa podía decir "estar enamorada". Cuando nadie más estaba ahí para ayudarla, Kristoff había salido de la nada cubierto de nieves desde los pies a la cabeza y aunque sus motivos podían haber sido de interés personal, él estuvo ahí en todo momento.
Siempre lo estaba.
Realmente Anna no se imaginaba con nadie más que con él. Su relación era fuerte y había superado todo tipo de obstáculos –y vaya que habían tenido obstáculos–, pero los celos nunca fueron uno de ellos.
Kristoff miró a Elsa nuevamente, su espada en mano y su hermana sin defenderse. Él podía simplemente empujarla y atacar a su hermana sin preocuparse de que ella pudiera hacerle daño –porque a Anna le quedo claro que Elsa no lo haría–, pero tampoco se había movido.
Anna cerró los ojos con fuerza, odiándose por lo que estaba por hacer. Sabía que iban a superarlo, sabía que era otro obstáculo que se interponía entre ellos y podía aceptarlo, podía perdonarlo… pero la idea de que las dos personas más importantes para ella pelearan por su corazón, por su amor, le daba miedo. El amor era infinito y había de todos los tipos. Kristoff tenía su corazón, Elsa sus lazos. Ella no podía elegir a uno por delante del otro, pese a que anteriormente estuvo de acuerdo en poner a Elsa por encima de la lista solo por ser su hermana. ¡Eso no significaba que ella quisiera menos a Kristoff!
Olaf fue complemente inesperado. El muñeco de nieves saltó desde lo alto de la colina deslizándose por el camino de hielo que Elsa había creado cuando ellas cayeron hacia el fiordo. Su sonrisa no desaparecía del rostro y eso causo que los cuatro (Sven incluido) lo miraran completamente confundidos.
Momento perfecto. Anna le agradeció al muñeco de nieves mentalmente por haber sacado a Kristoff completamente del juego.
– Simplemente no toleras la idea de que cada vez que haya algún problema corra detrás de Elsa – Auch, eso dolió como cien espinas de rosas clavándose en su corazón.
Kristoff parpadeó aturdido al escucharla decir esas palabras. Él muchacho ya había quitado la vista del muñeco de nieves que se estaba reacomodando el cuerpo completo mientras miraba a sus amigos con una gran sonrisa en los labios.
– ¿De qué me perdí? – Dijo al colocarse los botones en el cuerpo – Los he estado buscando por todos lados.
– ¿Qué dijiste? – Kristoff dijo con seriedad.
Anna retrocedió un paso, no con temor, y apretó los puños a los costados – Cada vez que sucede algo voy detrás de Elsa, ¿por qué piensas qué lo hago? ¡Ella tiene poderes, puede protegernos a todos!
– Anna ten cuidado con lo que dices – Elsa murmuró suavemente.
Los ojos de Kristoff se abrieron ampliamente hasta el punto en parecía que ya no podían abrirse más. Anna lo comprendió, había dado en el clavo. El pensamiento más oscuro de Kristoff, la fuente de sus celos… el miedo a no poder proteger a quienes ama.
– Puedo hacerlo…
– ¿Con qué? ¿Con una pequeña hacha?
Dolía decir cada palabra, pero ella tenía que hacerlo. Kristoff era fuerte, era amable y dulce, valiente y poderoso, pero a veces su sola fuerza no bastaba para proteger a otros. Él debía saberlo y por eso mismo tenía miedo, pero Anna creía que el miedo de Kristoff no era válido. Era evidente que había cosas de las cuales él no podía proteger a los que amaba, pero eso estaba bien porque significaba que había situaciones en las que necesitaba la ayuda de otros. Kristoff no era todo poderoso, era un simple humano… uno que ella amaba.
– Pero confías en ella…
– Los poderes de Elsa son cada vez más poderosos.
– Y peligrosos – Dijo entre dientes.
– Entonces lo que te preocupa es que prefiera correr tras la magia de Elsa que tras de ti.
– No puedes hablar en serio.
– Eres tú quien lo dice.
– Basta Anna.
– ¿Por qué simplemente no aceptas que esta es la realidad? – Anna se mordió la lengua. ¿Cómo era posible que Elsa lo hiciera ver tan fácil? Cada palabra dolía y quemaba. Kristoff aún no estaba ni cerca de la desesperación que ella sintió cuando la verdad comenzó a salir a la luz.
– Creo que no entiendo lo que está sucediendo – Olaf dijo mirando a la pareja y luego a su creadora. Elsa sacudió la cabeza pidiéndole mantener silencio.
Apretó los dientes. El muchacho la miró con una expresión feroz, enojado claramente, pero Anna deseaba con todo su corazón que la desesperación comenzará a calar en su interior para que finalmente pudiera aceptar lo que tanto miedo tenía.
– ¿Sabes la peor parte de todo? Es que no eres un príncipe. Tengo esta responsabilidad sobre mi cabeza y tú no quieres formar parte del paquete completo. Tengo que dirigir un reino por completo y protegerlo yo misma ya que no puedes hacerlo tú. Elsa está a mi lado siempre porque tiene magia.
– Eso ha sido un poco insensible – Olaf dijo con un susurro. Anna no vio a Elsa alzar una ceja mirando hacia el muñeco de nieves con curiosidad, quien solo sacudía la cabeza y se encogía despreocupado.
– Y a pesar de todo eso, a pesar de la realidad que tenemos, creo que es algo realmente lindo el que seas de este modo. Me gustas, Kristoff, pero ambos sabemos que esto no puede funcionar de la misma forma en la que estamos.
Anna se mordió la lengua con fuerza al escuchar a Sven quejarse con fuerza. La expresión de Kristoff se endureció y la tensión aumento en el aire mientras ella hacía todo lo posible por mantener la compostura.
– ¿Qué significa eso?
– Esto no va a terminar bien – Escuchó a Olaf murmurar preocupado. Ella también lo creía si tenía que ser sincera. No podía simplemente dar vuelta atrás, ya había dejado caer la verdad frente a su novio y todo lo que tenía que hacer era que él lo aceptara también.
Kristoff tenía que hacerlo para poder romper el hechizo, solo así iban a ser libres de Gaia.
– Tenemos que detener a Gaia para salvar a todos y no puedes hacer nada para ayudarlos. No con un hacha.
– Hago lo mejor que puedo.
Anna no dijo nada. Dio un paso atrás. Casi podía sentir la mirada de Elsa, completamente preocupada, clavada en su nuca esperando a que la joven se retractara de sus palabras pero ella no lo haría bajo ninguna circunstancia.
Romper el hechizo, esa era la meta.
– Lo sé, pero no siempre es lo que necesito.
El chico estaba apretando los dientes, enojado, así como también sus puños. Anna esperó lo que le pareció una eternidad, para cuando finalmente Kristoff volvió a abrir la boca para decir algo, ella pudo ver temor en sus ojos y tristeza mezclada con cada una de sus palabras.
Fue sencillo que Kristoff admitiera la verdad, pero a su vez también fue difícil y también ve muy duro aceptarlo. Una tormenta de nieves rodeo al muchacho del mismo modo en que Anna había sido envuelta en su momento por ella, mientras Kristoff hablaba y hablaba, admitía de todo corazón haberse encontrado celoso y preocupado, asustado de que su presencia no fuera más que un estorbo. Él no era un príncipe que pudiera darle todo, no era un el chico más pulcro o el más educado, tampoco era alguien que supiera mucho sobre las leyes de Arendelle, pero sin duda era confiable y Anna lo sabía mejor que nadie.
Su corazón se rompió al pensar que Kristoff podría sentirse de esta forma, pero literalmente se quebró al escuchar admitirlo.
La tormenta lo rodeo y el cristal de hielo salió de sus ojos finalmente aclarando su visión en lugar de nublarla con sus sentimientos más oscuros.
Él muchacho estaba confundido y ella tardó un momento en entender qué estaba sucediendo. Él debía tener miles de pensamientos encima.
– Tú eres Kristoff. Mi Kristoff. No necesito un príncipe y tampoco necesito un guardaespaldas. Haces lo que puedes y no deberías castigarte a ti mismo por no tener poderes o por no ser capaz de protegernos cuando más lo necesitamos. Haces lo que puedes y eso es lo que importa, eso es lo que cuenta para mí – La muchacha se acercó lentamente tomando su mano – Te amo tal cual eres
– Anna…
Una pequeña sonrisa adorno los labios de Elsa y de Olaf al echar un vistazo hacia la pareja que acababa de pasar por un mal momento. Gaia se hacía más fuerte, pero Anna tenía una cosa que ella no: amor. La esperanza y el amor de Anna habían roto el hechizo no una vez sino dos veces y esa era la roca con la que Elsa contaba para poder mantenerse en pie.
– Ah, un final feliz… Esperen, ¿eso significa que entonces… todos estamos bien?
– Estoy confundido – El muchacho presionó una mano en su cabeza mirando a Anna un momento – pero estoy bien. Eso creo.
– Seguramente te sientes… aturdido, como si todo hubiera sido un sueño – Anna dijo suavemente.
– Sí, pero realmente se siente extraño – Él sacudió la cabeza y miró a Elsa por un momento – Lo siento…
– No necesitas disculparte.
– Sí lo necesito.
– Kristoff…
– Todo este tiempo he pensado que debo intentar ser mejor que tú para cuidar a Anna, pero claramente no tenemos punto de comparación. Eres tú y yo soy yo. Durante tanto tiempo estos sentimientos de celos han estado dentro de mí y no tenía ni idea. Si no fuera por Gaia… probablemente seguiría fingiendo ignorante sobre la existencia de estos.
Elsa soltó una pequeña sonrisa en sus labios asintiendo y aceptando las disculpas. Ella también tenía muchas cosas que decir, Anna lo vio en sus ojos. Quería decirle a Kristoff que no había nada que perdonar porque él tenía todo el derecho de querer ser el número de Anna. Era su novio, su prometido y algún día su marido. Su compañero, su roca y su mano derecha. Elsa confiaba en Kristoff para cuidar de Anna y esperaba de todo corazón que algún día el chico también confiara en sí mismo para ello.
Podía ser grande y fuerte, pero tenía un corazón puro y noble que no se compara al de nadie en ese reino.
– ¿Qué hacemos ahora? – Olaf preguntó mientras Sven lo tomaba desde sus astas hasta subirlo a su lomo. Los tres jóvenes se miraron entre ellos y luego al lago.
– Gaia puso un hechizo sobre todos en el reino, nosotros estuvimos atrapados en él. El hechizo está vinculado a la magia de Elsa, pero también a la de Gaia. Por lo que hemos visto, lo que hace es fortalecer sentimientos negativos que desconozcas – Anna dijo mientras miraba a su hermana nuevamente – Lo siento, Elsa, tuviste que recibir todos los golpes hoy.
– No es gran cosa – La chica se encogió de hombros – Lo que importa ahora es detener a Gaia.
– Te veo confiada, ¿ya hay un plan? – Kristoff miró a Anna con interés.
– Tenemos uno. No sabemos si va a funcionar, pero quiero creer que sí – La cobriza asintió con firmeza – Usaremos a los espíritus para dormir a Gaia, solo tenemos que liberarlos del control de Gaia.
– Oh, volvemos a lo mismo del inicio – Olaf dijo con una mueca – ¿Cómo haremos eso?
– Con Elsa – Anna sonrió ampliamente – Cuando los espíritus comenzaron a caer en las manos de Gaia, ellos aún se resistieron para intentar proteger a Elsa o a nosotros –probablemente porque ella nos ama, lo que es bueno– por tanto el plan es simple: Elsa tiene que ir con los espíritus y hacer que oigan su voz. Nada más que eso.
– Suena simple – Olaf sonrió ampliamente.
Kristoff hizo una mueca – Tengo mis dudas, pero confío en ti.
– Gracias – Anna sonrió ampliamente antes de volver a mirar a su hermana – No sabemos si el hechizo se volverá permanente o no, por tanto quiero creer que tenemos un tiempo limitado para conseguir liberar a todos y detener a Gaia. Entre más rápido mejor.
– No lograremos liberar a los espíritus en una noche.
– Habrá que hacerlo por la fuerza.
– No quiero forzar nada sobre ellos – Elsa dijo con una mueca – Intentaremos lo que podamos.
– Hagamos esto – Olaf dijo emocionado.
Elsa sonrió mirando hacia el fiordo esperando a que su compañero viniera con ella. Paso un tiempo y le tomó un llamado para que las aguas que se encontraban calmadas y serenas se agitaran con una onda que se directamente hacia ellos. Anna abrió los ojos con emoción sabiendo que con gran evidencia Nokk habría acudido al llamado de su hermana.
Las aguas parecían que iban a abrirse cuando nada más acercarse las ondas a la orilla, un chapoteo salpico a todos los presentes obligándolos a cerrar los ojos ante la cantidad de agua que había saltado sobre ellos. Ella tenía que admitir que quería tomárselo como un problema personal, pero sabía que a Nokk no le agradaban mucho.
El majestuoso caballo de agua se encontraba sobre el fiordo mirándolos a ellos intensamente. Anna chorreaba de pies a cabeza mientras que Sven se sacudía para quitarse el agua de su pelaje. Elsa no había sido salpicada, pero claramente se había mojado debido a Sven y sonreía divertida un momento.
El agua goteaba desde la crin de Nokk y pasaba la mirada de un lado a otro, como si estuviera inspeccionándolos a ellos. Tardo un momento y un relinchido, pero el caballo se paro sobre sus patas traseras con un gran quejido mientras parecía alterado.
Kristoff lo miró con los ojos abiertos de par en par. Si el chico temía que fuera hacerles daño, no hizo ningún movimiento para volver a sacar la espada y prepararse para protegerlos de ser necesario. Elsa también parecía cautelosa ante el repentino movimiento del espíritu del agua y con cuidado se acercó lentamente hacia el caballo calmándolo.
– Creo que puede sentir la magia de Gaia sobre ustedes – Elsa dijo con suavidad mirando a su hermana con sorpresa. El caballo se había calmado al sentir las caricias sobre su rostro que la chica le estaba dando, pero claramente se notaba aún preocupado por la presencia de los dos.
– ¿En serio? – Anna intentó acercarse, pero el agua volvió a salpicarle por completo. Nokk retrocedió mirándola molesto – Tomaré eso como un sí.
La muchacha abrió la boca para poder decir algo más, pero el suelo se sacudió con tanta fuerza que cayó sobre su trasero al igual que los demás. Pasó un minuto antes de que volviera a calmarse la tierra y una ráfaga de viento soplara con gran fuerza.
Kristoff intentó ponerse en pie – ¿Qué fue eso?
– Creo que malas noticias – Anna respondió preocupada.
Elsa frunció el ceño mientras miraba hacia el horizonte del fiordo con una mueca. Volteó a mriar a su hermana nuevamente y luego de un saltó subió al lomo del caballo.
– Gaia se acerca, puedo sentirlo – Ella dijo con seriedad – Debemos ir a por los espíritus pronto.
– Espera, ¿está libre de su prisión? – Kristoff alzó una ceja mientras corría hacia Sven ayudando a Anna a subir.
– Sí, es una larga –muy larga– historia – La chica asintió después de que el muchacho subiera también – Tú lideras…
– Gale está más cerca. Los Gigantes se encuentran bastante lejos debido a Bjorn y no puedo sentir la presencia de Bruni. Debe estar escondido en algún lugar – La muchacha dijo mientras de una suave caricia el espíritu del agua comenzaba a tomar una forma más solida y escarchada que le permitía moverse en tierra firme sin necesidad de tener un charco o una gota de agua bajo sus pies. El caballo relinchó y aunque mantuvo su distancia con Anna y Kristoff aún se mantuvo lo suficientemente cerca como para no separarse de ellos – Vamos a recuperar a nuestros amigos…
La voz de Elsa sonaba con tanta confianza y Anna no supo si fue por su propia confianza infundada en su hermana o por el hecho de que Kristoff había roto el hechizo de Gaia. Fuera lo que fuera que había arrebatado el temor de Elsa, estaba funcionando para que darle la confianza necesaria y poder salvar a todos los espíritus.
Ya no había rastro de temor en los ojos de Elsa. Había llegado la hora de recuperar a los espíritus y dormir a Gaia.
Continuará…
N/A: Bueno, eso ha sido todo por hoy. Dado que he actualizado hoy, es probable que cambie la fecha de actualización ya que el martes sin duda me es imposible actualizar, lo he intentado varias semanas y no me da tiempo. Y en otras noticias nada importantes... me he creado un twitter yaay! No sé por qué lo hice, realmente, ya que no me gustan las redes sociales pero no sé, se me dio la gana de intentarlo.
Por cierto, esto que diré aún no está decidido pero decidí hacerle mención y es que es muy probable que Confía en tu viaje sea la última historia que escriba en fanfiction ya que desde ahora me gustaría usar más Wattpad ya que no solo quiero subir fanfiction sino que quiero subir también originales, de hecho ya he subido un capítulo de una nueva historia original en wattpad así que si les interesa pueden encontrarla bajo el usuario Liraa12, la historia se llamaba Anne Bonny y la Búsqueda de Meridmar. Es una aventura de piratas. Aún no tengo claro toda la trama, pero si tengo ganas de escribir algo como esto. Y por si se lo preguntaron, el twitter que he creado es Liraa_12. Lo he creado recientemente así que no tiene prácticamente nada, pero si todo sale bien... a ver si podemos ser más activos en dicha plataforma.
De todos modos, espero que les haya gustado la historia. El siguiente capítulo ya está escrito, pero el subsiguiente no así que veré que hacer si subo el próximo sábado o no, pero de momento espero que disfruten esto.
Se despide Lira12.
