Instantáneo
Genevre y Prince charlaban abrazados en los servicios del pub.
-Buf… Creo que debería ir saliendo, aunque ya me da igual, me estás volviendo tan del revés que ya me importa un comino Lorenz – dijo ella.
-Entonces nos tomamos el tiempo que te haga falta.
-De acuerdo, voy a hacerlo, voy a tomarme un respiro para pensar cuál quiero que sea el siguiente paso a dar.
-Muy bien, piensa, yo también lo haré sobre lo que acabas de contarme.
Se quedaron en silencio mental. ("Buf… se lo hacía con el violador siendo comandante del Ejército, quizá fue ella quien se fue de la lengua y por eso supieron donde entrenamos. Buah… en ese caso fue responsable de la amenaza a mi vida, la de Lauren y la de Lily. Pero también lo fueron Jack y la propia Lily, por negligencia, y a ellos los he perdonado. Y lo de Genevre es sólo una hipótesis, voy a preguntárselo para salir de dudas, no me mentirá, habiéndome contado lo del maléfico por propia iniciativa.")
-Siento interrumpirte, Genevre, necesito hacerte una pregunta.
-Hazla.
-¿Te fuiste de la lengua con tu amante y por eso supieron los maléficos dónde entrenamos?
-No, Prince, nunca. Me siento en cierto modo ofendida de que hayas llegado a pensarlo. Recuerda que ya el primer día que entrenamos allí, cuando apareció la noticia en El Profeta, me ofrecí a formar parte de tu escolta de verano, antes todavía de conocer las Magias Ancestrales, estaba dispuesta a verme enfrentada a duelos contra Mortífagos por ti. Y no sólo por ti, sino por toda la gente a la que también amo y habría puesto en peligro desvelando donde entrenamos, incluidos mi hermano, Lorenz, todos mis amigos de casa y los Sly que conocí durante los entrenamientos previos. Nunca habría puesto en riesgo el Ejército, quiero ser guerrera desde cuarto año. Lo que te digo, separo el amor y el sexo y nunca traicionaría el amor por el sexo, soy individualista pero tengo corazón.
-Desde luego, Genevre, siento mucho haberte puesto en duda, te creo. No tengo más que pensar, espero a que termines tú.
-No, ya que has sacado el tema, dime el resultado de tu reflexión, me ayudará en la mía.
-Que no me importa en absoluto que te lo hicieras con un maléfico, Genevre, acepto esa parte de tu pasado. Únicamente insisto en que intentes cambiar esa faceta de ti misma, pero no por mí, sino por ti, tú misma has dicho que no te gusta, pues cámbiala.
-Muy bien, me aplico el cuento.
-Y que sí, que quiero seguir haciéndomelo contigo cuando nos apetezca a los dos, te acepto como eres, cambies o no cambies.
Genevre exhaló un hondo suspiro.
-Gracias…
-No me las des. Eres maravillosa tal como eres.
-Tú sí que lo eres.
-Sigue pensando, anda.
-No tengo nada más que pensar.
-Dime entonces qué has decidido.
-Que vamos a salir ahí afuera demostrándoles a todos lo que acabamos de hacer. Que se fastidie Lorenz. Valerie ya le ha soltado todo el rollo del amor libre en el anarquismo y estaba muy interesado, claro, para sí mismo, nunca para mí. Pues le he ganado por la mano, que se vaya enterando, llevo poniéndole cuernos desde poco después de comenzar a salir con él, ya va siendo hora de que se entere de quién soy. Si me acepta como soy, como tú, que siga conmigo, a ver si yo quiero seguir con él, y si no me acepta, a tomar viento fresco. A mí nunca me van a faltar hombres, soy muy guapa, tengo buen cuerpo, aunque no perfecto, te aviso, y me lo monto muy bien. Así que lo dicho, salimos ahí afuera dándonos un buen morreo, siempre que tú quieras, claro.
-Buf, Genevre… No quiero que se entere todo el mundo, puedo tener problemas a raíz de que la gente de tu casa se enteró de que estaba liado con Valerie. Esta mañana las jugadoras del equipo de Quidditch le han preguntado por mí en ese aspecto y me ha avisado de que esta noche voy a tener que quitármelas de encima en la fiesta.
-Ya te digo, tienes toda la razón. Pues si te lías en público conmigo, asunto zanjado, no te molestarán.
-No, Genevre, porque esta noche va a estar en la fiesta cierta persona que no puede verme en esa situación.
-¿Quién? ¿Lily?
-No, Lily conoce todas mis relaciones y las acepta. Alguien mucho más frágil y que todavía no tiene edad suficiente para comprenderlo.
-Ya sé quién. La peque, la buscadora del equipo de Quidditch.
-Ella.
-Muy bien, lo entiendo, le estás haciendo de papá y si te ve con chicas puede ponerse celosa de la atención que les prestas.
-Bueno, no es exactamente eso, pero si te vale esa explicación, entiéndelo así.
-Vale, ya entiendo cuál es la otra explicación, pero ya te veo reticente a hablar del tema, no te haré decirlo ni yo lo diré tampoco.
-Gracias, Genevre.
-Perdona por mi insistencia.
-No hay nada que perdonar.
-Muy bien, entonces hacemos una cosa, siempre que te parezca bien. Salimos ahí normalmente y si Lorenz se pone como antes o saca el tema lo hablo abiertamente con él contigo presente. Si no lo hace es que me la reserva para casa, ya lidiaré con él.
-Muy bien, prefiero la primera solución, incluso aunque no saque el tema, sacarlo nosotros, Valerie nos ayudará mucho.
-Estupendo, entonces a por todas.
Se bajó de encima de él, él se levantó.
-Voy a salir a lo que iba a hacer cuando has llegado.
-Vale, yo lo hago aquí mientras tanto.
Así hicieron, luego salieron de los lavabos, atravesando el pub se cruzaron con Lorenz, que iba a los mismos. Le espetó a Genevre:
-¿Qué, Genevre, también hay una librería dentro del pub? – recriminatorio.
-En cuanto acabes hablamos, mi amor – le respondió ella, chulesca.
Lorenz se alejó.
-Buf, Genevre… - dijo Prince - Os lleváis fatal, no hables nada con él. Déjalo directamente, vamos a gastar mucha energía y nos vamos a amargar la tarde cuando yo pienso que no hay nada que hacer, ¿eh? – dijo Prince.
-No, vamos a darle la oportunidad al menos, a ver cómo sale del ridículo bochornoso. Tengo curiosidad.
-Si no lo arregláis, el próximo año no podréis seguir como pareja de comandantes. Sería mejor dejarlo retirarse dignamente y que podáis al menos salvar la relación como compañeros, porque ya no creo que consigáis siquiera ser amigos.
-Bueno, Prince, tú eres el experto en relaciones, lo haremos así.
-Le preguntamos a Valerie qué tal ha estado con ella y decides si cortas con él delante de nosotros para que te apoyemos o si prefieres hacerlo sola.
-Vale.
Llegaron a la mesa y se sentaron en sus lugares.
-Buf… - les dijo Valerie – Pero vosotros… ¿estáis en celo o qué? Prince, no tienes término medio, ¿eh?
-Luego hablamos de eso, Valerie, si quieres. Hay algo más urgente, muy apremiante, apenas tenemos unos minutos.
-Sí, ya sé, Lorenz.
-¿Qué tal contigo?
-En cuanto se ha largado Genevre, echándome los tejos.
-¡Toma ya! ¡Qué cabrón! Cuéntale lo que te ha soltado cuando nos hemos cruzado, Genevre. Y me cambio ya mismo a tu lado.
Genevre se corrió en el asiento y le dejó sitio a Prince a su lado. Le contó a Valerie el encontronazo.
-Vaya tela… - dijo Valerie, muy dura – Pues ya le había dado esperanzas, pero yo también paso de él. Solidaridad, no va a tenerlo tan fácil para cambiar de novia. Que se fastidie.
-¿Qué hacemos, Genevre? – le preguntó Prince - ¿Cortas con él en cuanto llegue?
-Sí – dijo Genevre tajante, con absoluta convicción.
-Estupendo – vehemente - A hacer piña, Valerie.
-Todos a una – dijo Valerie, vehemente también - La unión hace la fuerza.
-Genevre, no lo ridiculices.
-No, en absoluto – dijo Genevre.
Prince vio venir a Lorenz.
-Ahí viene, chicas – les dijo.
Lorenz se sentó junto a Valerie.
-Llevo encima algunas libras que tenía – les dijo Lorenz, amistoso - Podemos pedir un par de cervezas más para los cuatro.
-A mí no me apetece – dijo Valerie, seca - ¿A vosotros os apetece?
-No, a mí no – dijo Prince, también seco.
-A mí tampoco – dijo Genevre, segura de sí misma y manteniendo la calma en todo momento, no perdiéndola hasta que terminó – Ni cerveza, ni nada más de ti, así que no te hagas más el simpático ante los demás mientras a mí me clavas puñaladas por la espalda, que esta vez tengo un testigo.
-¿Y tú eres la que habla de puñaladas por la espalda? – preguntó Lorenz, airado.
-Pues sí, porque me has recriminado de mala manera, ante otra persona además, no en privado, que haya hecho lo mismo que estabas intentando hacer tú. Ya deberías haberte dado cuenta de que Valerie no tiene secretos para Prince, y si no los tiene para él, tampoco los tiene para mí, porque somos todos como una sola cosa, tenemos vínculos muy profundos, y tú no los tienes porque tienes a todo el mundo engañado, aparentas ser muy simpático pero en realidad no eres buena persona en absoluto. Puedo decírtelo más alto pero no más claro, y no voy a entrar en detalles porque te respeto y no quiero dejarte en ridículo ante personas que hacen un esfuerzo por apreciarte, los detalles ya los conoces sobradamente tú, los hemos hablado mil veces. ¿Tienes algo más que reprocharme?
-No.
-Entonces espero sinceramente que algún día podamos llegar a arreglar nuestras diferencias como personas maduras y sanas, así quizá lleguemos a salvar algo muy bonito que tenemos en común y que tenemos gracias a una persona que está aquí presente y a la que has molestado profundamente con el desprecio que has mostrado hacia mí, cuando nos habíamos pasado la mayor parte del tiempo que hemos estado ausentes hablando de ti y de cómo salvar la situación y no precisamente disfrutando. Si nos hubiéramos dedicado sólo a eso no te habrías enterado de nada. ¿Te queda claro?
-Sí.
-Pues lo dicho. Te has quedado sin novia por bocazas, yo pensaba darte la oportunidad de que me aceptaras como soy, pero sigo el buen consejo de una persona que en menos de dos horas me ha aceptado como soy plenamente, conociendo mis secretos más abyectos, y sé que no va a fallarme, al menos no en el sentido que realmente importa, que es el de estar ahí para darme su apoyo siempre que lo necesite. Eso ya es insalvable, no pienso echarme atrás en mi decisión. Ahora bien, si quieres salvar eso otro a lo que me refería, que por si no te ha quedado claro te lo digo por su nombre, la comandancia de un grupo del Ejército, haz todo lo que esté en tu mano por entablar conmigo una relación sana y no desmerezcas la confianza casi ciega que puso Prince en nosotros. Si no cambias tu manera de ser, si no eres sincero, nunca llegarás a formar parte de un auténtico comando, recuerda, grupos de afinidad, te lo ha explicado Valerie y te ha encantado, ¿verdad?
-Sí.
-La afinidad no se puede simular, se siente o no se siente y yo no la siento por ti en absoluto. ¿Vosotros la sentís?
-Yo no – dijo Valerie.
-Yo tampoco – dijo Prince.
-Así que ya ves lo que has ganado hoy. Podrías haberte ganado una amante, como he hecho yo, te hemos dado la oportunidad, y lo que has hecho ha sido perder una novia y dos muy buenos amigos. Ahora a ver qué haces para recuperarnos, al menos como compañeros. Tienes todo el verano por delante para pensarlo. He terminado.
Lorenz dejó caer la cabeza, derrotado. "Wooow… vaya mente más bien amueblada tiene Genevre, es extraordinaria, todo en el momento, sin tiempo de haberlo pensado, la admiro profundamente. Y buf… pobre hombre, vaya chaparrón le ha caído y ha sido porque el pobre ha tenido la desgracia de ser nacido en agosto y no poder formar parte de la escolta de verano, él también habría estado dispuesto a hacerlo. Si hubiera creado los Vínculos y los lazos con los demás, como pudo hacerlo Andrew, quizá habría resuelto sus problemas con Genevre.
A ver ahora cómo lo sacamos de ésta, porque lo cierto es que como comandantes son magníficos, han sabido ganarse a los chavales jóvenes, que eran los más difíciles, y aportaron muy buenas ideas. Hay que darle una oportunidad, tenderle la mano ahora que está derrotado, para que vea la luz al final del túnel y haga un esfuerzo por cambiar." Se vinculó con Valerie y Genevre y les dijo:
-Chicas, voy a hacer pareja con él el resto de la tarde si os parece bien a vosotras, también os sentará muy bien estar juntas, en especial a ti, Genevre, por el tema que hemos hablado antes.
-Jo… Prince… - le dijo Valerie - ¿No puedes pasar una sola hora de tu vida sin preocuparte por todo el mundo?
-No, Valerie, no puedo, lo intento pero no puedo.
-Buf… no me creo nada, no lo intentas en absoluto.
-Cierto, no lo intento en absoluto.
-Y por eso precisamente te queremos tanto – dijo Genevre – Nunca dejes de ser así.
-Gracias, Genevre.
-Te lo dice porque ella no está a todas horas contigo – dijo Valerie - Si lo hiciera sabría lo cansino que resultas. Yo pensaba que era muy sufridora hasta que te conocí a ti.
-Las broncas de Valerie, Genevre, ve acostumbrándote.
-Sois un encanto los dos – dijo Genevre.
-Tú sí que lo eres - le acarició la cara con la yema de los dedos – Eres una preciosidad.
-El que dice que no le da importancia al físico.
-Le doy la importancia que debo darle, me gustan las cosas bellas y tú lo eres, ambas lo sois.
-Genevre, la mejor de sexto año – dijo Valerie.
-No lo soy en absoluto, sólo de cara – dijo Genevre.
-Bueno, tienes un buen cuerpo de guerrera también, ¿eh? - dijo Prince - Te lo has trabajado.
-Ya me verás sin ropa, no voy a gustarte tanto.
-Tú sí que le das demasiada importancia al físico, tanto al de los demás como al tuyo propio. Te veo muy insegura, con lo segura de ti misma que llevas mostrándote conmigo toda la tarde, me parece que voy a tener que curarte también en eso.
-Lo que te digo, si no tiene una preocupación, la inventa – dijo Valerie.
-Valerie, no te metas si no es para ayudar.
-Las broncas de Prince.
-Hoy tenemos ganas de marcha, ¿eh, Valerie?
-Es que ya tengo muchas ganas de catar un hombre, desde hace dos semanas que me abandonaste. Esta mañana me he hecho ilusiones con la orgía que casi montamos en el vestuario, luego con Black y ahora con Lorenz, y no me ha salido ninguna de las tres.
-¿Habéis montado una orgía en el vestuario? – preguntó Genevre, muy sorprendida.
-Casi.
-Bueno, bueno, metiéndose mano y cambiándose todos juntos chicos y chicas – dijo Prince.
-¿Delante de las dos peques? – preguntó Genevre.
-Sí, delante de las dos peques, y ha sido cosa de los de tu casa. Demasiado estudiar, tensión acumulada – respondió Valerie.
-Buaaah… la que se va a liar esta noche…
-Ya te digo.
-Pues ya sabes, a cazar esta noche en la fiesta entre los Rave.
-Ya, ya tengo fichado a un cazador, el cazador cazado. Pero me da mucha pena que a Prince ya no se le levanta conmigo y contigo sí, Genevre.
-Una que sabe.
-Claro Valerie, Genevre es mujer experimentada – dijo Prince - Pues ya sabéis, un intercambio equilibrado. Valerie te apoya en el problema que tienes con las relaciones y tú a Valerie le explicas trucos de experta. Cuéntale cómo me has puesto caliente esta tarde, las dos primeras veces han sido instantáneas, alucinantes. Y la última he pasado casi una hora caliente, creo que nunca en mi vida había pasado tanto tiempo seguido caliente.
-Increíble – dijo Valerie - Genevre, has despertado a la serpiente.
Rieron.
-Buf… Lorenz no se recupera, Genevre, lo has matado. Voy a charlar un poco con él.
-Dale, anda – dijo Genevre.
Prince habló de viva voz.
-Lorenz… Que no se acaba el mundo, hombre, que todo tiene remedio menos la muerte… Ahora nos vamos de vacaciones, dos meses de libertad, y a la vuelta todo será diferente, ya verás.
-Buf… - dijo Lorenz - Pero llevaba tanto tiempo esperando que llegara precisamente el día de hoy para comenzar a disfrutar un poco…
-Ay… estos águilas, que se matan a estudiar y no saben disfrutar… Hay que disfrutar todos los días, un poquito cada día, hay tiempo para todo si te organizas… - habló vinculado a las chicas - Nada, no levanta cabeza - y de viva voz - ¡Lorenz! ¡Mírame! ¡Ya sé que soy feo, pero soy más guapo que la mesa!
Se carcajearon, Lorenz también rio sin levantar la vista.
-A ver, Lorenz… ¿qué te pasa? - dulce y paciente - ¿Por qué no nos miras?
Lorenz suspiró.
-Porque estoy muy avergonzado, Prince, no me siento capaz de miraros a la cara.
"Jo, pobre… lo está pasando fatal…"
-Te entiendo. Ve a sentarte un rato si quieres con los de tu casa, te distraes y te animas, invítalos a ellos a esas dos cervezas que puedes pagar.
-No, no voy a hacer eso, sería huir de los problemas y he decidido que debo comenzar ya mismo a hacer bien las cosas, no esperar a pensarlo en verano y el próximo año. Voy a pasar todo el verano solo, así que estos pocos días que me quedan de estar en el colegio debo hacer las cosas bien para tranquilizar un poco mi conciencia.
-Muy bien hecho, valiente. Entonces no nos mires si no puedes, nos quedamos contigo.
-Gracias, Prince.
Habló vinculado a las chicas:
-Echadme un cable.
-No, Prince – le dijo Genevre – Si me ablando ahora no le va a calar nada de lo que le he dicho.
-Pienso como ella – dijo Valerie – A mí también me la ha jugado, simplemente por mi condición de mujer me siento tan traicionada como Genevre, indignada.
-Os entiendo – dijo Prince.
-Entiende a todo el mundo.
Rieron.
-Va a pensar que nos reímos de él.
-Bueno, que piense lo que quiera, nos ha tenido engañados a todos – dijo Valerie – Genevre lo ha hecho genial, no lo ha insultado ni le ha hablado de mala manera ni ha desvelado secretos de su relación. Ha cortado limpiamente, dándole muy buenas razones y tendiéndole la mano para continuar la relación a pesar de todo. Digna de admiración.
-Ya te digo, lo ha hecho perfecto.
-Inspirada por ti – dijo Genevre – Dame un morreo.
-Así no se pide.
Se le lanzó encima y le devoró la boca.
-Wooow… - Valerie, admirada y vehemente – Vais a ponerme caliente, hoy no me voy de la fiesta sin hacérmelo con alguien…
-Ya estoy como una moto de nuevo, Genevre. Instantáneo.
