Chapter 23: Black War Declaration

Había perdido todo, solo podía ver sus manos negras, observar como la arena negra caliente corría por entre sus dedos, sentir como las lagrimas salían de sus ojos marcando un camino entre sus negras mejillas. Toothless observaba todo como si fuera en cámara lenta, el humo, el fuego, todo destruido. Se acerco a su amigo, lo vio destrozado, se acomodo a su lado cerca suyo y lo rodeo con su cola dando un abrazo único de apoyo de ese terrible momento. Hiccup al sentir a su amigo regreso a la realidad, acaricio el lomo de su amigo y luego se reincorporo observando a cada lado, buscando algo para hacerse un par de preguntas ¿Dónde estaban todos? ¿Sus dragones? ¿Los aldeanos? ¿Todos? En ese momento se acordó de algo, observo el volcán ¿Habrán seguido las indicaciones?

- El refugio. – Salió disparado rumbo al volcán, Toothless analizo y después lo siguió al entender esa palabra. – Vamos amigo, tenemos que rogar a Odin todo poderoso de que estén bien.

Recuerdos llegaron a ambos, recuerdos del comienzo de la ciudad, de su nueva vida, de la creación de sus leyes y reglas para su sociedad. Hace tiempo, cuando peleaban por construir sus hogares y adaptarse al nuevo estilo de vida, el joven jefe creo al centro y profundo del volcán un refugio para sus habitantes en caso de que Draconia fuera atacada, al igual que indicaciones para tales actos. Entro rápidamente al volcán por el salón de juntas, paso corriendo la mesa en forma de media luna, no escuchaba a los dragones, esperaba que estuvieran en el nido. Al pasar la sala llego a una cámara diferente, a su derecha las escaleras talladas en la misma roca volcánica se encontraban esperándolos, comenzaron a descender rápidamente, su amigo se encontraba a su espalda, expectante y esperanzado como él.

Mientras más bajaban más calor hacía debido a las cantidades de magma y lava, tal cosa no le afectaba a Hiccup debido a su traje, pero para otros esto sería insoportable. Dos kilómetros de distancia debajo del suelo se encontraba su destino, una plataforma de roca derretida hecha con el fuego de los dragones y el esfuerzo del hombre para realizar una caverna fuerte y resistente. Al llegar a la plataforma de roca y piedra fundida observo las puertas pintadas con escamas molidas que los dragones tiraban durante sus mudas, de esa manera el metal y la madera no se quemaban ante el calor y el fuego.

Sin perder el tiempo empujo las puertas, se escuchaba el sonar del metal raspar la roca, el chirrar de las bisagras y al terminar el aire fresco de las paredes cubiertas de hielo. Camino pocos metros dentro del lugar, mientras más se adentraba más oraba a sus dioses para que sus amigos, conocidos y ciudadanos estuvieran bien. Escucho el sonar de su amigo, luego sintió como lo subía a su lomo ahora cabalgaba junto a el para llegar más rápido a su destino, una segunda puerta de metal. Bajo rápidamente para ambos mover la pesada puerta, al hacerlo se escucho el cuchicheo de la gente y el sonar de los dragones.

Ellos lo vieron y él a ellos, lo mismo con su amigo, soltaron un suspiro de alegría y tranquilidad sacando de su cuerpo la preocupación. Al bajar con ellos todos comenzaron a preguntar por cómo estaba todo en la superficie, si todo estaba bien, algo había sido destruido o si alguien había quedado fuera antes de cerrar las puertas. Los tranquilizo y comenzó a contarlos, tanto tiempo con ellos, tantas cosas vividas, sabía los nombres de todos, desde los recién nacidos hasta los más mayores. Al terminar de contarlos volvió a respirar ¡Todos estaban bien y presentes! ¡No falto ni uno solo! Miro a su amigo, su rostro comprobaba los mismo que él, todos los dragones se encontraban sanos y salvos.

Al salir todos del volcán observaron la devastación hecha por el ataque enemigo, observo la tristeza de la gente al igual que las lagrimas por ver sus hogares destruidos. Ancklet se acercó colocando una mano amiga y de soporte en su hombro, del otro lado su amigo roso su cabeza con su mano, pasara lo que pasara tendría su apoyo.

- ¿Qué tanto perdimos?

- No mucho Hiccup, como siempre, guardamos semillas, frutas y demás en el refugio; solo es cuestión de comenzar de nuevo.

- ¿Incluida las reconstrucciones?

- Así es, además de que tendremos que mejorar las defensas.

- ¿Cómo llegaron? ¿Cómo nos descubrieron?

- Aún no estamos seguros, creemos que con los dragones que tienen. – Rafmor se acercaba a ellos, se le veía la preocupación en su rostro lleno de tizne, más aún así también se veía tranquilo de estar con vida al igual que sus seres queridos.

- ¿Qué dragones eran?

- Observamos una gran variedad de ellos, pero también tenemos la fuerte sospecha de un nuevo Alfa.

- ¿A que te refieres? – En ese momento recordó el Bewilderbeast de Drago. – Un Bewilderbeast.

- Así es, también otro dragón más. Atacaba desde el agua, múltiples ataques, no pudimos localizarlo. Todos los dragones acuáticos corrieron a esconderse en cuanto los dos aparecieron.

- Es natural, son depredadores demasiado grandes y poderosos para ellos. – Eso significaba algo más, el traidor los había descubierto, significaba que se había colado cuando los Berkianos llegaron por primera vez a sus tierras. – Por el momento cuenten todo, saquen un estimado de tiempo para terminar las reconstrucciones y también los heridos.

- Si jefe. – Rafmor salió corriendo para dar las ordenes, Hiccup observo a Ancklet en el instante, su mirada lo decía todo.

- No te preocupes, nuestros guerreros estarán listos.

- Nos declararon la guerra, es hora de que Draconia responda con la misma moneda.

Observo su reino, esto no se quedaría de esta manera, los haría pagar, todos ellos los harían pagar.

•••

Todos estaban reunidos en el Grate Hall, cada habitante de Berk se hacía escuchar muy a su manera y las quejas eran el pan del día. Apenas habían salido de una catástrofe hace algunos días atrás y ahora volvían a ser atacados por otro enemigo, muchos comenzaban a culpar a los recién llegados, cosa que comenzaba a molestar a los Draconianos. Los jefes trataban de calmar los ánimos, sin mucho resultado, Stoick solo observaba la situación puesto que no podía decir mucho sin saber la otra parte de la historia.

Observo a Astrid quien se veía un tanto preocupada, Valka intentaba tranquilizarla puesto que no dejaba de voltear a la entrada del salón y también no dejaba de preguntar por Hiccup. El estaba de la misma manera, al momento de verlo saltar al aire para salir volando con su dragón rumbo a su isla, esperaba que todo estuviera bien. Cuando todos estaban dentro del salón las puertas fueron cerradas, en ese momento todos pusieron atención al jefe.

- Como sabrán acabamos de sufrir un nuevo ataque a manos de un nuevo enemigo, desafortunadamente no es del todo desconocido ya que se trata de Grimmel. – Muchos murmullos comenzaron a escucharse, el desconcierto se hizo presente.

- ¡¿Por qué Grimmel nos ataca ahora?! ¡¿Qué no éramos aliados?!

- ¡Cierto! ¡¿Qué cambio ahora?!

Preguntas validas de todos ellos, no le gustaba lo que estaba por pasar ahora. Miro a Valka y los aliados de ella y su hijo, sabía que los culparían por esto, pero ellos aceptaron sin preocupación alguna en sus miradas. Soltó un suspiro, tomo aire de nuevo para tomar valor y miro a todos sus ciudadanos.

- Cambio que tenemos una alianza con jinetes de dragones.

Era la reacción esperada, comenzaron las protestas, quejas, los gritos, blasfemias y culpas. Astrid tomo su hacha y la clavo en la meza, el sonido hizo que todos se callaran.

- Por el amor a Odin ¿Van a culpar a las personas que nos ayudaron en nuestros ataques? ¿Así es como les pagan? – Al escucharla dejaron las quejas, sus compañeros ahora cruzaron los brazos y pusieron más atención, después de todo es la líder de su grupo. – Si no fuera por ellos ya estaríamos todos muertos por Drago Bloodfiest y no solo eso, por otros enemigos como algunos de los Berserk y algunos Outcast.

"Sin mencionar que el líder de ellos es el hijo de su jefe y el que esta haciendo lo imposible por restaurar nuestro Berk y apoyarnos a nosotros, ellos también fueron atacados, al menos hasta donde sabemos. Así que todos estamos en esto.

Después de tales palabras nadie se atrevía a debatirla o ponerla en duda, solo callaron y un par de lideres la vieron con orgullo. Todos estaban atentos a las siguientes ordenes, después de tal palabra nadie dudaría de apoyar a las personas que los ayudaron en sus momentos más oscuros.

- No hay duda alguna de que nos están atacando todos y cada uno de nuestros enemigos, Drago Bloodfist, Dagur, Alvin y Grimmel, más quién sabe si hay otros más. Ahora más que nunca necesitamos estar unidos para lo que viene, necesitamos el apoyo de todos ustedes ¡Berkianos! – Los nombrados gritaron al ser nombrados, dando su apoyo de esa manera.

"¡Bog-Buglars! – Bertha y sus hombres respondieron al llamado. – ¡Histerics! – También se unieron. - ¡Methead! – Los clanes respondían al llamado del jefe, todos unidos para el combate, para defender su hogar y su vida. El grito de batalla era tal que se escuchaba en la ciudad, nada lo podía detener excepto la puerta del Grate Hall siendo abierta de golpe.

Al girar para observar quien se atrevía a interrumpir tal celebración observaron un rostro, este tenía enojo, odio, dolor. Le abrieron paso hasta donde se encontraban los líderes, nadie se atrevía a hacer algo, no porque en ese momento le tuvieran miedo, sino que su dragón no les permitiría acercarse a él. Al llegar ante Stoick tomo su espada plegable y la clavo en la mesa, tal acción los tomo por sorpresa, solo era conocido por sus allegados.

- ¿Snotlout?

- En camino, jefe. – Adilla salió corriendo a buscar al muchacho, no tardó mucho en llegar.

- Veo que estas decidido ¿Las casas? ¿Las personas? ¿Los dragones?

- Todo lo material destruido, nuestros pobladores bien. – Snotlout tomo un respiro. Miro a las afueras del salón, donde entraban Joban, Ancklet y Rafmor, sus compañeros.

Todos al llegar tomaron sus espadas y las clavaron al lado del jefe, Valka hizo lo mismo, junto con Adilla, Kirkof y Snotlout. Todos se pusieron atrás de Hiccup quien miro a los presentes del salón.

"Bajo nuestras tradiciones y reglas, los Draconianos clavamos nuestras espadas en tierra, madera o roca en señal de toma de armas a quienes nos han dañado, atacado o traicionado. Llamo a mis hombres, mujeres y dragones a unirse en contra de nuestros enemigos, aquellos que atacaron nuestras casas, nuestras tierras, nuestros amigos dragones y nuestro estilo de vida.

"Llamo a las armas. – En las afueras se escuchaba el sonido de algo pesado caer. – Llamo al coraje. – Los rugidos llegaron de fuera, poniendo a las personas nerviosas. – Llamo al deber. – Pasos se combinaron en los sonidos. – Llamo a la unión. – Una marcha sincronizada se acercaba, combinada con el rugir y gritar de guerreros. – Llamo a mis amigos. – Se veían a los guerreros entrar. – Llamo a mis compatriotas. – Al entrar se colocaron frente a los jefes, los dragones entraron también.

"Draconia y sus aliados fueron atacados, es algo que no se puede perdonar ¿Mis aliados se unen? – Atali, Mala y Savage colocaron sus armas en señal de apoyo. Stoick sin entender como era ese asunto tomo su espada y la coloco junto a la de su hijo, los demás le siguieron. – En este momento, en este lugar declaro ¡LA GUERRA!

Todos gritaron en respuesta, el grito de batalla se unió con los rugidos de los dragones, los clanes los apoyaban y ellos los apoyaban en regreso. Al elevar la espada al aire los demás le siguieron al igual que soltaron su grito de batalla. Todos salieron a prepararse, todos tomaron las armas, todos motivados por sus lideres quienes también se estaban preparando para defender sus hogares.

•••

Grande fue su sorpresa al ver todo un ejercito de naves, dragones y soldados. Todos sacando provisiones y materiales, no tardaron en unírseles para ayudarles. Hiccup fue a la herrería, lo siguieron sus amigos y sus padres. Al llegar no tardo en preparar varias cosas para sus guerreros y los demás guerreros, espadas, hachas, cuchillas, puntas de flechas y revestimiento para los escudos. Un grupo de gronckles se encontraba mascando una mezcla de rocas especiales, cada cierto tiempo lanzaban una aleación única de metal, esta era tomada por el joven jefe quien se ponía inmediatamente a trabajar en ella para formarla en alguno de los mencionados objetos.

Ancklet se colocó a su lado para ayudarlo, lo mismo con Gobber quien no tardó mucho en descubrir la técnica utilizada para tal material. El silencio solo era cortado por el esfuerzo y trabajo de la forja, solo veían trabajar a los herreros, quienes en cuestiones de minutos creaban algún objeto. Para cuando los Gronckles habían terminado de vaciar los contenedores con rocas ya habían armado a mas de la mitad de sus soldados.

Hiccup tomo un trapo y se seco el sudor, luego miro a todos los presentes, miro sus manos llenas de callos, raspones y tizne del trabajo. Se limpio las manos, tomo su espada y comenzó a desarmarla para darle su mantenimiento.

- La respuesta es simple, perdimos toda la ciudad, solo los dragones y los ciudadanos sobrevivieron por seguir el protocolo contra invasiones. – Solo los líderes de Hiccup respiraron al momento, se sentían un tanto felices de no perder vida alguna. – Aún así tendremos que comenzar desde cero.

- Bueno, es material, se puede reconstruir. – Kirkof se colocó a su lado para poner su mano en el hombro, Hiccup le sonrió en respuesta por su apoyo.

- Si, pero hay algo que me preocupa.

- ¿Qué cosa?

- ¿Cómo descubrieron Draconia? – La pregunta del millón, puso a todos a pensar.

- ¿Los dragones? – Pregunto Gobber, quien recordó la forma en que llegaron a la ciudad de Hiccup. – Tú dijiste que solo los dragones pueden localizarla.

- Así es, dragones que estén con nosotros, salvajes de paso incluso, pero esto fue diferente. Revisamos, no había señales de ataques de dragones desconocidos, además de uno de mucha potencia de fuego, nada de hielo.

- Lo que descarta a Drago. – Observo a su padre y le dio la razón. – Hijo, si no fue Drago, tal vez fue alguno de los otros. Tenías negocios con Dagur, es posible que fuera él.

- No, ni siquiera Mala, Atali y Savage saben dónde está Draconia. Por protección no permitimos que los dragones de otros clanes sepan donde estamos, el Alfa los pone a dormir apenas entran a la bruma.

- Entonces ¿Quién?

- Tuvo que ser alguien que entre y salga sin dragones continuamente, que sepa moverse entre la bruma y las rocas. Alguien que siempre haga negocios con nosotros, alguien de quien jamás sospecharíamos, del que menos esperamos.

- Hiccup. – Miraron a Ancklet, se veía preocupado. – Solo hay una persona así, no pudo ser él ¿Oh sí?

- Me temo que sí. Lo peor es que, no solo hace negocios con nosotros, también con las otras aldeas y clanes. Berk, Defenders, Wingmaiden, Draconia y estoy seguro de que Outcast también. Él fue quien dio toda la información de cuando mi padre y los lideres se retirarían y de cómo llegar a Draconia. Siempre estuvo esperando el momento para hacer su jugada y nos golpea a los dos, de manera muy fuerte.

- Las preguntas en este caso es ¿Desde cuándo? ¿Por qué ahora? ¿Cuál es su objetivo?

- No estoy entendiendo nada. – Dijo Astrid quien se cruzo de brazos. – Nos podrían explicar, por favor.

Hiccup miro a Astrid, su padre y Gobber, sería un golpe fuerte para ellos. Miro su espada y tomo un pequeño engrane para observarlo detenidamente, intentando descubrir la razón del porque hacía esto.

- Es un mercante, uno muy importante puesto que es uno de los pocos con quien se hace negocios en estas aguas, y todos hemos realizado algún negocio con él. Ya sea de alimentos, materiales, ropa, muebles, armas u otras cosas. – Apretó el engrane con su puño, podía incluso sentir el cortar de la circulación de su sangre, así de fuerte era su enojo.

Miro a los presentes, todos entendieron a quien se refería. Tiro el engrane y comenzó a crear uno nuevo, puesto que el otro estaba dañado. Tanto tiempo, tanto uso, tanto trabajo en conjunto con las otras piezas y jamás noto que tenía una falla, un daño una avería. Lo descubrió tarde y ahora todo el sistema de engranajes no funcionaban correctamente, más tarde que pronto mostro sus verdaderas intenciones. Era momento de arreglar el error, crearía una nueva pieza, una que le ayudara con todo su sistema, esta vez sería más fuerte y resistente que la anterior; apoyaría a todas las piezas de esa manera todo funcionaría correctamente una vez más.

•••

El viento le permitió llegar pronto, para este momento el muchacho ya sabría sobre su movida y que fue él quien dio la información de cómo llegar a Draconia. Tanto tiempo moviéndose entre esas traicioneras aguas dieron resultado, se sabía el camino incluso con sus ojos cerrados. Fue fácil darle la información a Drago y sus generales, el problema es que el joven jefe era muy listo, para este momento ya se debió de haber dado cuenta de que fue el quien dio toda la información sobre atacar Draconia. Con su información, junto a la del tal Mildew lograron atacar a las mayores fuerzas del archipiélago, ahora con Berk y Draconia lastimados tendrían una mayor oportunidad de ganar esta guerra.

Al anclar y tocar puerto en su destino, bajo de su navío para acercarse a Drago quien lo esperaba con los demás. Observo a Dagur, Alvin, Viggo y Riker, había otro más pero no lo conocía realmente, solo se limito a llegar ante ellos.

- ¿Lo conseguiste? – Le pregunto a Drago quien solo lo observo detenidamente, llevo su mano a su espalda y saco un papiro, en el venían anotaciones, direcciones y algunas islas dibujadas. – Por lo visto estas cada vez más cerca.

- Cerca, más no en el lugar. Muchas han ido a buscar estas tierras, más algunos no regresan, los que lo han hecho han logrado crear este mapa. Todos congenian que está en esta zona.

- En ese caso comenzare mis preparativos, iré a investigar la zona.

- En ese caso llévate a uno de los nuestros.

- No es por desconfiar, la verdad si, pero lo are solo.

- Y yo, insisto. – Mando llamar a uno de sus hombres, Krogan, un hombre moreno y de cabello corto. – El es Krogan, uno de mis hombres más fieles, te ayudara.

- En ese caso yo también iré. – Dagur se acercó tomando lado del visitante. – Por cierto, tengo una duda ¿Por qué hasta ahora?

- Stoick siempre busco esas tierras sin éxito alguno, pero su hijo, había notado que Hiccup siempre fue más listo, más perspicaz. Un día, mientras el revisaba mis cosas por algo de carbón, papiros y telas encontró un mapa. El muchacho no tardo en descubrir donde era la isla, las aguas, sus coordenadas, todo.

"Desde entonces le he observado para saber qué tan listo era, vaya sorpresa me lleve al descubrir que era más listo que todos nosotros juntos. – Noto como el hombre que no conocía sonrió ante tal comentario. – Tú pareces discernir.

- ¿Yo? No, no, no, no. No niego que sea listo el muchacho, a simple vista se veía que es muy listo, pero no creo que más que nosotros juntos.

- Ya te encontraste con él.

- Así es, la verdad me decepciono. Esperaba más del hijo de Stoick The Vast, el mejor cazador de dragones, pero veo que su hijo no está a su altura.

- Oh no, yo no diría eso, te aseguro que ese muchacho siempre da sorpresas, siempre logra superar las expectativas.

- Hace poco destruí su ciudad, con tu ayuda claro está. Después de eso te aseguro que no se recuperara tan pronto, nadie se recupera después de perder el lugar que más protege y ama.

- Oh si, lo sé, bien echo, pero te aseguro algo, ya sabe sobre nuestra alianza y quien es nuestro espía con ellos ¿Hace cuanto que no tienen noticias de Mildew?

- Hace poco nos dio su ultimo reporte, su siguiente será en pocos días, uno antes de nuestro ataque. – Ryker se acercó.

- En esta semana.

- Así es.

- En ese caso no tenemos tiempo que perder, tras la fecha establecida es necesario apresurarnos a encontrar esa tierra ¿El rey?

- El Bewilderbeast está descansando después del asedio.

- Interesante que te preocupes por tal criatura.

- No me sirve de nada cansado, lo necesito en sus mejores condiciones para el último ataque.

- ¿Si no se recupera?

- No me sirve de nada, me desharé de él.

- Clásico de Drago. – Miro a Krogan y a Dagur unos momentos, evaluando que hacer. – De acuerdo, pero no me demoren. Necesitamos apresurarnos, no podemos dejar que Hiccup se nos adelante.

- Yo no estaría tan preocupado por eso, Johann. – La respuesta lo hizo detenerse, al mirar al hombre lo reconoció al instante, tantas veces de verlo con Stoick ¿Cómo no reconoció a Grimmel? – Le presente a la hembra de su dragón, muy pronto estará muy ocupado con eses detalle que se olvidara momentáneamente de nosotros.

- Eso dices tú, te aseguro, Grimmel, que no debes subestimar a ese muchacho. Tantos años de verlos, analizarlo y estudiarlo me han demostrado una cosa.

- ¿A sí? ¿Qué cosa?

- Que siempre tiene un plan para todo.

La mirada seria, los ojos decididos, realmente estaba seguro de lo que decía, lo cual hizo que el cazador solo dudara por un segundo sobre su plan. Los observaron retirarse al navío del "comerciante" para verlos retirarse, Dagur y sus generales se acercaron a él.

- Esto hará que postpongamos un poco el plan.

- ¿Qué tanto?

- Hasta que encuentren ese famoso lugar.

- El mundo oculto, un lugar de leyendas, nadie jamás lo ha encontrado.

- Solo una falsa leyenda.

- Stoick creía en su existencia, creía que ese es el lugar de origen de todos los dragones, pero es como tu dices, una simple leyenda, historias de navegantes perdidos.

- Bueno, démosle una semana más, si después de esa semana no encuentran su lugar de leyenda, atacaremos.

- Estoy de acuerdo, además le da tiempo suficiente para que mi presa se termine de encariñar.

- El Light Fury ¿Funcionara?

- Si, los Night Fury son monógamos, una vez ven su pareja ideal ellos aran lo que sea para estar con ella. En estos momentos ha de estar muy distraído, tanto que no podrá ayudar a su jinete.

- Si tú lo dices.

Observaron los barcos retirarse, al igual de como los suyos se retiraban de vuelta a sus aposentos. Grimmel y Drago al final se retiraron, no sin antes pasar a revisar el nuevo navío en el otro lado de la isla, todo estaba preparado para el ataque.