Capítulo 21

(Ranma)

—¿Ahora sí me dirás cómo logró Mousse conseguir la copa? —le pregunté a Akane, que venía caminando a lado mío.

—Creo que fue con ayuda de Ryoga.

—¿Eso quiere decir que él y Ryoga están curados?

—Mousse sí, Ryoga no lo sé —dijo con indiferencia.

—Por cierto —dije poniendo mis manos tras mi cabeza —¿Todavía estás molesta con él?

—¿Tú qué crees? —me dijo dándome una rápida mirada.

—¿Sabes? Creo que no estás siendo justa con él.

—Mira Ranma, prefiero no hablar de eso.

Volteé la vista a ambos lados para verificar que no estuviera nadie viéndonos, le tomé su mano y la jalé hacia un pequeño callejón, ahí la tomé de su cintura y la besé. Después de nuestro beso, tomé su rostro con ambas manos para clavar mi mirada en ella.

—Akane, en verdad creo que deberías de darle una oportunidad a Ryoga, además Mousse solo te lo dijo por conveniencia.

—¿Eso crees? Mousse sí es un buen amigo.

—Pues con Ryoga y conmigo no lo fue.

—¿Qué quieres decir?

—Me dijo que te apartaría de mi lado.

—Solo lo hizo por mí.

—¿Por ti?

—Nadie mejor que Mousse puede comprenderme, ambos sufrimos por la misma razón.

—Pero yo siempre he estado enamorado de ti —exclamé un poco molesto.

—¿Y crees que yo lo sabía? Tus palabras no ayudaban mucho.

—Lo sé, lo lamento.

—A lo que me refiero, es que Mousse se portó como un verdadero amigo en éstos días que estuvo de nuevo aquí. Me confesó que tenía planeado utilizarme para vengarse de tí.

—Ese maldito.

—¿Sabes por qué no lo hizo?

—Obviamente porque me tuvo miedo.

—Me dijo que él jamás podría hacer algo para dañarme.

—Mousse jugó sucio.

—Después de todo por lo que ha pasado, está más que justificado. Además gracias a él mi hermana es novia del doctor Tofú —dijo sonriendo.

—¿Qué?

—Como lo oyes, Mousse habló con mi hermana y la verdad no sé que le dijo, pero al siguiente día el doctor Tofú llegó a la casa para ver a Kasumi y después ella me contó que le había pedido ser su novia.

—Bueno, al menos ese pato hizo algo bueno.

—Hizo más que eso —dijo con una sonrisa traviesa.

—¿De qué hablas?

Akane solo ensanchó su sonrisa y después me sacó la lengua para empezar a correr en dirección al dojo. Su sonrisa me dejó unos minutos en las nubes, así es que salí unos segundos tarde tras ella... Amaba esa sonrisa, amaba a esa mujer.

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Cuando llegamos al dojo, Nabiki estaba recargada de la puerta que daba al patio, en cuanto nos vio sonrió.

—Qué bueno que llegan, papá, el tío Genma y tía Nodoka los están esperando.

—¿Por qué no me extraña? —dije molesto.

—Kasumi me dijo que Mousse se volvió a ir, ¿por qué permitiste que se fuera hermanita?

—Yo no lo permití, él se fue solito —le respondió Akane entrando con la cabeza en alto.

La seguí pero Nabiki puso una mano sobre mi hombro para detenerme.

—Más te vale que no la sigas haciendo sufrir, porque si no, créeme que soy capaz de buscar a Mousse.

No le dije nada, solamente la ignoré y entré al dojo, donde mis padres y el tío Soun estaban esperándonos.

—¡Ranma, hijo mío! No sabes cuánto me alegro que te hayas recuperado —me dijo el tío palmeando mi espalda en cuanto entré. Yo solo le sonreí.

—Mi hijo es más fuerte que un roble, Tendo —dijo mi padre agarrando mi hombro mientras se reía fuertemente.

—Akane, hija, necesitamos hablar con ustedes —dijo mi madre.

—Bien, ¿sobre qué? —respondió Akane observando a su padre.

—Este... Hija —dijo nerviosamente el tío Soun.

—Queremos hablar sobre su compromiso —dijo mi madre.

—Como ya habíamos acordado, su compromiso se celebrará el día de su graduación, pero necesitamos que firmen unos documentos del dojo.

—¿Del dojo? —preguntó Akane sorprendida.

—Sí, es un poder que Saotome y yo hicimos para validar nuestro acuerdo.

—¿De qué rayos hablan? —inquirí molesto.

—Llegamos al acuerdo que solo les entregaríamos el dojo hasta que se casaran, y que Ranma sería el heredero único para así, poder llevar el mando del dojo.

—¿Único heredero? —pregunté volteando a ver a Akane—. Jamás nos dijeron eso —dije molesto.

—Bueno, Akane estudiará literatura y no creo que eso le sirva de mucho en las artes marciales —dijo mi padre—. Así es que hemos acordado nombrarte heredero único, siempre y cuando se casen.

—¡Pero qué rayos dices! ¡Eso es chantaje! —exclamó Akane.

—Claro que no, además si ustedes no se casan pronto, el doctor Tofú será el heredero —dijo tío Soun.

—¿El doctor Tofú? —pregunté.

—Sí, el doctor vendrá en la noche a pedir la mano de mi adorada Kasumi —dijo el tío sollozando.

—Y tu padre hizo un documento legal, el cuál estipula que la primera en casarse será la heredera del dojo —dijo mi madre fulminándo al tío con la mirada.

Akane lo volteó a ver con una mirada bastante molesta.

—Papá.

El tío Soun sonrió y se puso tras mi padre.

—Hija... Yo solo.

—¿Por qué rayos hiciste eso? Acaso tú... ¡Tú en lo único que piensas es en tu dojo!

—Hijita...

—¡Desde que hiciste el trato con tío Genma lo único que te ha importado es encontrar un heredero para tu dojo, tanto que has llegado al grado de desederar a tu propia hija!

—Akane, entiendo complétamente tu molestia, pero estoy segura que mi hijo no permitirá ésto.

—La que no permitirá ésto soy yo, el compromiso está roto, Ranma y yo hemos decidido terminar con el compromiso, así es que haz con tu dojo lo que quieras.

Akane salió hecha una furia, ni siquiera me volteó a ver, a pesar de que sus palabras me habían herido un poco, tenía que tratar de comprender su molestia. El tío Soun empezó a sollozar y se acercó a mí.

—¿Tú rompiste con mi hija?

—Fue algo que decidimos los dos.

—¡Pero Ranma! —exclamó mi padre.

—¡Basta! —gritó mi madre—. Ninguno de ustedes tres se ha puesto jamás a pensar en los sentimientos de Akane, siempre decidiendo por ella sin importarles lo que ella piense.

—Pero mamá...

—Guarda silencio Ranma —dijo apuntándome con su katana—. Es hora de que actúes como un hombre, tienes 24 horas para acabar con todo éste lío de tus prometidas, y ustedes —dijo girándose hacia mi padre y el tío—. Intenten arreglar esto antes de que en verdad me enoje.

—Pero señora Saotome, es un documento legal, lo único que podemos hacer es posponer la boda de Kasumi y...

—¿Sacrificar a una de tus hijas por tu dojo? —dijo mi madre interrumpiéndolo.

Yo salí sigilosamente de ahí, tenía que buscar a Akane.

—Ranma —me dijo Nabiki recargada de la pared del corredor.

Me giré a verla y me tomó de la mano para meterme dentro del cuarto que Kasumi utilizaba para guardar las cosas de limpieza, después ella también entró y cerró.

—Nabiki... ¿Qué?

—Escuché todo, ¿es cierto? —me preguntó con expresión seria.

—Si te refieres a lo del documento, sí.

—Maldición —dijo en un susurro—. Necesito que me respondas algo con total sinceridad Ranma —me preguntó clavando su mirada en la mía —. ¿Quieres a mi hermana? ¿En verdad estás enamorado de ella?

Su pregunta me sorprendió, pero si quería empezar a hacer las cosas bien, tenía que empezar por ser sincero.

—Sí —le respondí sonrojándome, pero sin bajar mi vista de la de ella—. Solo que Akane ahorita está molesta.

—Es comprensible, la acaban de deseredar. Pero no te preocupes que yo arreglaré ésto.

—¿Por qué nos quieres ayudar? —le pregunté sorprendido.

—Porque sí, tú solo ve y arregla las cosas con mi hermana —dijo saliendo dejándome solo.

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Como era de esperar, Akane se encerró en su cuarto, por lo que cuando salí del armario mis padres me estaban buscando para regresar a la casa, mi padre iba tras nosotros cabizbajo y mi madre iba con expresión seria y molesta, ni siquiera nos dirigió la palabra, simplemente se metió a la cocina.

Yo subí a mi cuarto y me acosté en mi futón, mi espalda me dolía un poco todavía, pero ahora tenía otros problemas en qué pensar.

¿Por qué tío Soun había hecho eso? ¿Cómo se le ocurrió dejar a un lado a Akane? Se supone que ambos éramos los únicos herederos en combate libre, ni Kasumi ni Nabiki se interesaron jamás por el dojo, no sé como al tío se le ocurrió esa idea tonta y absurda. Y ahora Akane quizás me estaba odiando, y con justa razón, pues era como si yo le hubiera quitado el dojo.

—Ranma, te buscan —dijo mi madre haciéndome sobresaltar, ya que entró sin avisar—. Espero y te comportes a la altura de un verdadero hombre.

—¿Ahora qué hice?

—Solo baja y hazlo —dijo saliendo molesta.

¡Genial! Ahora hasta mi madre estaba molesta conmigo cuando yo no había hecho nada.

Bajé a la pequeña sala y ahí estaba Ucchan sentada, que en cuanto me vio me sonrió y se lanzó a mis brazos... Ahora entendía a mi madre.

—¡Ranchan, cuánto me alegro que por fin hayas despertado! —exclamó cerca de mi cuello, por lo que la agarré de sus hombros y la separé de mí.

—Gracias por preocuparte, pero ya estoy bien.

—Eso veo —dijo haciendo una mueca en cuanto la alejé de mí.

—¿Se te ofrece algo?

—¿Acaso no puede venir tu prometida a verte? Me enteré de lo de Shampoo, Mousse me contó todo.

—¿Mousse?

—Bueno, Mousse y Ryoga.

—¿Y que hacían Mousse y Ryoga juntos? —inquirí con curiosidad.

—Es que entre los dos lograron quitarle la copa al maestro Happosai.

—¿Entonces Ryoga se curó? —dije un poco molesto.

—No lo sé, pero Ryoga se fue con Mousse.

—¡¿Qué?!

—También a mí me sorprendió, pero creo que Mousse entrenará a Ryoga.

—¿Ese pato tonto lo entrenará?

—Ya no es ningún pato —me dijo Ucchan sentándose—. Mousse es muy bueno, lo vi pelear contra el maestro y créeme que es muy bueno, no le costó tanto derrotarlo y lograr quitarle la copa.

Me dejé caer a su lado y suspiré con fastidio, no podía ser que Mousse me superara, no podía permitir eso, sin embargo tampoco podía abandonar todo e irme a entrenar, mucho menos ahora que la estúpida graduación estaba cerca, además fue por Akane que accedí estudiar la universidad, solo por ella me iba a ir a estudiar y descuidar mi entrenamiento, pero me dolía tener que hacer eso... Pero estoy seguro que me dolería mucho más dejarla.

—Ucchan, tenemos que hablar.

—Claro Ranchan, ¿dime? —dijo acercándose a mí mientras me sonreía.

—Me he decidido ya y quiero que sepas mi decisión final.

—¿Decisión?

—Sobre mi prometida.

—¡Oh Ranchan!

—He decidido no tener a ninguna prometida, no quiero a ninguna.

—Pero debes elegir.

—Pues eso elijo, ustedes me dijeron que solo yo podía decidir, ¿cierto? —dije con determinación—. Así es que escojo quedarme con ninguna.

—Pero no puedes, tu padre...

—Sé lo que mi papá hizo y estoy dispuesto a remediar eso, pagaré tu carrito de okonomiyakis.

—Pero Ranchan...

—Ukyo por favor, ambos sabemos que esto es imposible, yo solo te quiero como a una amiga y sé que tú también sientes lo mismo por mí.

—Tú qué sabes de mis sentimientos, esto es injusto.

—Antes que te enteres por alguien más, quiero que sepas que le he pedido Akane que sea mi no...

No pude terminar ya que Ucchan me dio una cachetada que me silenció en seguida. Cuando me giré, ella ya se había ido, por lo que ya no pude decirle nada más... Definitivamente éste no era mi día.

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Todo el día me la pasé en el pequeño jardín entrenando, tenía bastante rabia acumulada y tenía que relajarme con algo, por lo que no encontré mejor antídoto que una buena dosis de duro entrenamiento.

Tenía muchos problemas en qué pensar, primero y más importante... Akane, ¿qué podía hacer? ¿Acceder a casarnos era la mejor solución? Me estremecía en tan solo pensarlo, y no porque no la quisiera, creo que con el paso del tiempo aprendí a diferenciar mis emociones, pues pensar en el matrimonio me daba miedo, ya que todavía éramos muy jóvenes, ni siquiera podríamos comprar una casa o tener un trabajo seguro, casarse era una gran responsabilidad de la cuál no me sentía seguro, además creo que Akane se sentía igual que yo, ella también tenía sueños que quería realizar primero, así es que pensándolo bien, creo que casarnos no sería la mejor solución, porque eso también implicaría ceder a los chantajes de nuestros padres.

Otro problema que también me irritaba y preocupaba era el imbécil de Mousse. ¿Cómo estaba eso de que entrenaría a Ryoga? ¿Desde cuándo ese tonto se había vuelto un experto en artes marciales como para enseñar? Y ese bobo de Ryoga, qué ingenuo. Además ellos ya no tienen la maldición de Jusenkyo, ellos de seguro están curados gracias a esa copa... Gracias a que Mousse logró derrotar al maestro.

Apreté mis puños y alcé mi vista al cielo, las estrellas seguían ahí, brillando a pesar de las adversidades, a pesar del tiempo. Suspiré y decidí que lo mejor sería ir a ver a Akane, por lo que subí y me bañé. Mi madre no me había dirigido la palabra en todo el día, a pesar de que ahora sí era totalmente inocente de todo.

Me puse mi sudadera azul y salí por mi ventana, no quería toparme con mi viejo, ya que él también se veía bastante decaído.

Llegué al dojo y subí a la ventana de Akane, su luz estaba apagada, así es que entré con el mayor cuidado que pude. Cuando estuve dentro, me percaté que no estaba en su cama, ya que aún estaba tendida, ¿dónde estaría?

Estaba a punto de salir cuando escuché la puerta abrirse, rápidamente me escondí tras su puerta en caso de que fuera alguien más, pero por ella entró Akane, que solo traía una toalla puesta. ¡Rayos! Tenía que decir algo antes de que se le ocurriera quitarse la toalla.

—A-Akane.

Ella se giró rápidamente, estaba a punto de gritar pero le tapé su boca con mi mano.

—¿Qué haces aquí? —me preguntó molesta quitando mi mano de su boca.

—Lo lamento, no era mi intención encontrarte así, pero quería hablar contigo.

Ella asintió y se apretó la toalla sobre su pecho, rápidamente bajé mi mirada, no quería hacer una estupidez.

—Bien —dijo pasando cerca de mí para cerrar su puerta con seguro—. Ahora por favor gírate y no voltees.

Obedecí y me puse cerca de la ventana, le di la espalda y cerré con fuerza mis ojos. ¡Malditas hormonas! Traté de relajar mi mente y no pensar en nada, suspiré pero creo que fue peor, ya que el cuarto estaba lleno de su dulce fragancia.

—Puedes voltear —susurró después de unos terribles segundos de agonía.

Cuando giré mi vista ella estaba sentada en el borde de la cama, tenía puesto su pijama, que constaba de una ligera blusa de tirantes color azul y un short amarillo, pero cuando se sentó se cubrió su cuerpo con una sábana. Respiré hondo, jalé su silla y la puse frente a ella para sentarme, tomé sus manos entre las mías y las llevé a mis labios para darles un suave beso.

—Gracias —dije.

—¿Por qué? —preguntó extrañada.

—Por no a verme golpeado con tu mazo —le dije clavando mi mirada en ella mientras le sonreía, ella también sonrió, quitó una de sus manos de las mías para acariciar mi mejilla.

—La que debería disculparme soy yo. En la mañana te dejé sin decirte nada, pensé que estarías molesto conmigo.

—Claro que no tengo porqué enojarme contigo, yo actuaría de la misma forma que tú.

—Gracias por entenderme.

—Por eso vine, para que pensáramos en algo.

—Está bien... Pero primero...

Quitó la sábana que cubría su cuerpo y de un movimiento se sentó a ahorcadas sobre mí, pasó sus brazos por mi cuello y me besó. Yo inmediatamente puse mis manos sobre su cintura, la apreté más cerca de mí mientras respondía a su beso con desesperación. Subí mis manos a su espalda y me percaté que no tenía puesto el sujetador, así es que volví a bajar mis manos a su cintura y ahí hundí mis dedos para que no hicieran un mal movimiento.

—Extrañé tus besos —me dijo sobre mis labios. Aproveché y me atreví a morder suavemente su labio inferior.

—Yo también, pero por favor, ¿puedes bajarte?

—¿Por qué? ¿Te molesta? —me dijo levantándose, pero antes la tomé de su mano y la volví a sentar sobre mí.

—No pero... Creo que puedes entender.

Ella enrojeció cuando entendió mis palabras, así es que se levantó y se sentó cubriéndose nuevamente con la sábana.

—Lo lamento —dijo en un susurro mientras se sonrojaba.

—Creo que es algo en lo que tendremos que trabajar —dije acariciando su mejilla—. ¿Estás bien?

—Pues sí, supongo que sí —dijo tomando mi mano que estaba sobre su mejilla para darle un beso—. Mousse nos ayudará.

—¿Mousse? —exclamé molesto mientras me paraba.

—Sí, fue idea de Nabiki —dijo viéndome con una ceja alzada—. ¿Por qué te molestas?

—¿Por qué Mousse?

—Ranma —dijo parándose mientras tomaba mi mano—. ¿Por qué odias a Mousse?

—No lo odio —dije entrelazando su mano con la mía.

—Ranma —me dijo alzando su ceja.

—Intentó apartarte de mi lado.

—Claro que no —dijo recargando su cabeza sobre mi pecho—. Aunque admito que me dijo que tú no me convenías.

—Ese idiota.

—Ranma —dijo alzando su rostro—. Pero al final me dijo que solo a tu lado estaría siempre segura y protegida.

—¿Eso dijo? —dije poniendo un mechón tras su oreja.

—Sí, pero lo que quería decirte es que Nabiki dice que él nos puede ayudar.

—¿Y cómo?

Akane jaló mi mano y se sentó sobre la cama, con su otra mano me indicó que me sentara a su lado. Tuve una mejor idea y me senté recargando mi espalda en la pared, abrí mis piernas para darle espacio, así es que con un dedo le indiqué que se acercara a mí. Sonrió y se sentó recargando su espalda en mi pecho, yo inmediatamente abracé su cintura.

—Mousse quiere abrir su propio dojo.

—¿En serio?

—Sí, es muy bueno en combate de armas secretas, y a mejorado muchísimo. Así es que Nabiki dice que él puede estar frente al dojo en lo que nosotros estudiamos. Sería un contrato que podemos hacer con él, aunque serías tú el que haría el contrato.

—¿Por qué yo?

—Tú eres el único heredero Saotome, y como mi padre te nombra a ti como heredero único eso te da el poder y el derecho de hacerlo.

—¿Pero y nuestros padres?

—Mi padre está arrepentido, así es que acepta eso.

—¿Y qué dijo sobre el compromiso?

—Le dije que lo pensaremos un poco.

Bajé mi rostro y le di un beso en su cuello.

—Pero Mousse se acaba de ir, no creo que quiera regresar tan pronto.

—Regresará —dijo con total confianza.

—¿Por qué estás tan segura?

—Me dijo que si necesitaba cualquier cosa, no dudará en decirle y él regresaría inmediatamente.

No dije nada, en cierta parte no quería que volviera, tal vez debería de trabajar más en mi confianza con ella, sin embargo me daba rabia saber que le había dicho eso.

Akane se levantó y se arrodilló frente a mí, yo desvíe mi vista de la de ella, por lo que ella tomó mi rostro con sus dos manos y me dio un pequeño beso.

—No debería alegrarme de que estés celoso, pero me da cierta satisfacción.

—¿Qué?

—Un poco de venganza por lo que tú me hiciste pasar.

—Akane —dije apretando mis puños. Ella sonrió y me dio otro beso más prolongado, imposible de no responder.

—Escúchame bien Saotome, te quiero, te quiero con toda mi alma y nada ni nadie me alejará de ti.

—Yo también te quiero.

Ella me sonrió con un brillo especial en sus ojos, se agachó y se abrazó a mí.

—Me encanta oír eso.

—Te quiero Akane Tendo —le dije acercando mis labios a su oreja—. Nada ni nadie me alejará de ti. Ni siquiera el tonto de Mousse.

Se empezó a reír y yo disfruté del sonido de su risa, amaba escucharla reír.

—No le digas tonto.

—Bueno, no lo es, ya que al menos se dio cuenta que eres una mujer increíble —dije bajando mis labios a los de ella—. Hablé con Ucchan y le dije que nuestro supuesto compromiso quedaba anulado.

—¿En verdad? ¿Y qué dijo?

—No se lo tomó tan bien —dije agarrando mi mejilla al recordar la cachetada.

—¿Y en verdad crees que vaya a respetar tu decisión?

—La verdad no lo sé —dije encojiéndome de hombros—. Pero espero que sí, tampoco quisiera perder su amistad.

Akane se recargó de mí nuevamente y se acurrucó en mis brazos.

—Tengo mucho sueño —dijo bostezando.

—Entonces me voy para que puedas dormir.

—Quédate un rato más, solo un poco —dijo abrazándose más a mí.

—De acuerdo —dije poniendo mi cabeza sobre la de ella mientras rodeaba su cuerpo con mis manos.

Suspiré y mis fosas nasales se llenaron de su dulce aroma, me sentía en la gloria, éste se estaba convirtiendo en mi lugar preferido, junto a ella me sentía increíblemente bien, después de unos segundos el cuerpo de Akane se aflojó un poco, señal de que ya estaba dormida. Qué increíble sensación, estar así era el mismo cielo, volví a suspirar y cerré mis ojos cayendo en un sueño agradable y profundo.

Continuará...


NOTAS DE LA AUTORA:

Antes que nada, millones de gracias a todos los que me felicitaron, en verdad que alegraron bastante mi día con sus felicitaciones, me hacen inmensamente feliz.

Hikari: Muchas gracias, fue un honor para mí actualizar ese día, siempre es un honor actualizar. Traté de que en éste capítulo resolvieran todas sus dudas e indiferencias, pero no debemos olvidar que ellos dos siempre pelearán por algo. Respecto al número de capítulos que aún me faltan... Pues la verdad no lo sé con exactitud, ya que ahora sí me agarraron las prisas y estoy escribiendo conforme termino el capítulo, por lo que ahorita no tengo idea de qué poner en el siguiente capítulo, bueno tengo una vaga idea. Pero como te decía, todavía no lo sé, tal vez tres o dos, no te puedo asegurar nada, lo que sí, es que serán menos de cinco. Te mando un abrazo virtual y mil gracias por todo. Cualquier otra duda, ya sabes.

Benani0125: ¡Gracias por tus felicitaciones! Y claro, el amor siempre debe triunfar. Un abrazo virtual.

Sol: Muchas gracias a ti por leer mi historia, y gracias por tus felicitaciones. Yo también soy de la idea que Mousse tendría un gran potencial si se lo propusiera, Mousse tiene lo suyo. Un gran abrazo virtual.

Jose: Muchas gracias, gracias por leer mi historia y por tus felicitaciones, qué lindo de tu parte. ¿Fuiste tú quién preguntó por Ukyo? Espero y haya resuelto tu duda, si tienes otra no dudes en preguntarme. Un abrazo virtual.

A.R Tendo: ¡Feliz cumpleaños atrasado! Qué bueno que mantengas un espíritu joven, nada mejor que eso para mantener el alma sana. Muchísimas gracias por tus felicitaciones, y gracias por seguir mi historia. A mí también me gusta Mousse, por eso me animé a hacer ésta historia. Si no puse sentimientos en Akane por él, fue porque no quería que ninguno de los dos saliera lastimado. Y sí, también me encanta cuando ellos deciden el rumbo de su relación... En fin, gracias por estar aquí y por leerme. Un enorme abrazo virtual.

Iselaglezcam: Muchas gracias, gracias por tus buenos deseos y me encanta que te guste mi historia, por todos ustedes me esfuerzo en hacerlo lo mejor posible. Un abrazo virtual.

: Hey, quién seas, muchas gracias, espero y éste nuevo capítulo te haya gustado. Un abrazo virtual.

Ésta vez quise agradecerle a todas las lindas personas que me felicitaron, nuevamente, gracias... Gracias también a ti, que lees mi historia en silencio, les mando a todos un enorme abrazo virtual.

Sin nada más que agregar me despido.

Desde muy muy lejano, LUZ.