EL CENTINELA
LIBRO TERCERO
PARTE II: EL Y ELLA
Capítulo 21
Adiós
No pasó mucho tiempo antes de que llegaran a Mystacor.
Todos bajan de ella. Zodiac los esperaba junto con el resto del Consejo, a excepción de Denonte.
—A nombre del Consejo, queremos expresarles nuestra gratitud por haber llevado a cabo tan difícil misión —dijo Zodiac.
—Muchos murieron —repuso lacónicamente Kay.
—Lo sabemos y lo sentimos. Suplicamos a todos poder compartir este momento de homenaje a aquellos Centinelas que partieron hacia otro rumbo donde sus esencias se integrarán a la Voluntad Creadora para renacer en un mundo más dichoso.
Fue una ceremonia pequeña pero emotiva. Teela se sorprendía que para el resto de la población no haya pasado desapercibido y se unían al homenaje. Los nombres de los Centinelas caídos fueron grabados en una piedra a cuyo lado había otras con nombres también. A Dash se le concedió escribir el nombre de Astria, y a Ergon el nombre de Burgun.
Luego fue el momento de la despedida.
El Consejo acompañó a Kay y los demás a la sala de transportación. Kay se acerca a Dash y le ofrece su mano.
—Gracias, Dash, no lo habríamos logrado sin ti.
—Déjame dudar de eso. Espero volver a verte, Kay. Tal vez haya mucho que aprender el uno del otro.
—Estoy seguro de eso.
Dash era demasiado duro para expresar algo más pero estrechó la mano de Kay buen rato antes de despedirse del resto. Con Cort, se dieron la mano en posición de pulso.
—Adiós, Cort.
—Nos veremos, Dash.
Cort si se abraza con Kay quien se sonríe ante la muestra de afecto del saiyajin.
—Creo que tú y yo deberemos medirnos alguna vez —le dijo al Centinela.
—Será un placer. Ya te buscaré.
Cort solo le dedica una mirada a Teela quien le sonríe. La luz los rodea y ambos ya habían desaparecido.
Luego siguió el turno de Teela.
...
En el castillo Greyskull, la puerta se abre para permitir la entrada de Kay y Teela. Ambos se presentan ante Sorceress que los esperaba con ansiedad.
—Sorceress, tal como te prometí. No tan sana pero salva.
La hechicera baja de su trono y abraza a Teela para sorpresa de esta.
—Vamos, estoy bien —dijo la pelirroja.
—Yo... estaba preocupada —respondió Sorceress.
—Vamos, Sorceress. No es la primera vez que lucho. Toma, gracias por el báculo. Prácticamente salvó a muchos, entre ellos a mí.
—Gracias, Kay —le dijo Sorceress al Centinela.
—No me lo agradezcas tanto. Fue más obra de Cort.
—¿De quién?
—Ya lo contaré yo —interrumpió Teela—. Gracias, Kay. Debo reconocer que esta misión fue demasiado para mí pero te lo agradezco.
—¿Por qué dices eso?
—El nivel de los combates era demasiado elevado. De haberlo sabido lo habría pensado antes de ir.
—Sé del riesgo que corriste pero debes de reconocer que de no ser por ti, Cort hubiera muerto. Eso tal vez nos habría condenado. Te debemos eso, Teela. Gracias.
Kay abraza a Teela y luego mira a Sorceress.
—¿Me permites usar una vez más tu Salón de los Espejos?
...
Paul aún no sentía del todo su cuerpo. Solo recordaba la pelea que tuvo con Ikki de Fénix. No estaba seguro de estar dormido o despierto antes de que una mano se posara sobre su hombro.
—Sabía que te encontraría durmiendo. Buen muchacho, enésima lección, tómate un buen descanso antes de una gran pelea.
El Guardián de Bronce levanta la cabeza y ve a quien no se imaginaba.
—¿Kay? Pero, maldito idiota, ¿qué haces aquí?
—Pues viéndote dormir. ¿O parece otra cosa?
—Tú... pero, ¿qué pasó?
—Nada. Todo terminó en Adén. Él y Ella ya no existen y venía a agradecerte.
Paul se incorpora pero se mantiene sentado en el suelo.
—Todo terminó entonces. Para mí, recién comienza.
—Para ti comienza una nueva etapa.
—¿Vas a seguir con tu filosofía de callejón? No le pude ganar al Fénix.
—¿Acaso crees que mi abuelo sería fácil de vencer?
—¿Tu abuelo? Ya sabía yo que era de familia.
—Lo que sí parece que es de nacimiento es tu propensión a la autocompasión. Eres endiabladamente bueno, Paul. ¿No crees que es hora de que los demás lo sepan?
Kay se pone de pie y le extiende la mano.
—Adiós, Paul.
—¿No te quedarás?
—¿Me necesitas?
Paul levanta la cabeza y sonríe.
—Para nada. Yo podré solo.
—Lo sé. Gracias, Paul, te debo la vida.
—Y yo tanto como eso.
Ambos se dan la mano pero para Paul fue un parpadeo y la situación cambió.
Unas pocas horas, estaba amaneciendo y un malherido Paul Tapia despertaba. La visión era borrosa en un primer momento, pero luego notó como una voz particularmente amable le hablaba.
—Por favor, descansa "Guardián"… tus heridas no se recuperan por completo.*
...
Jesús Ferrer miraba Adén desde la escotilla de su cámara. Pensaba en las últimas palabras de Kay y en el sacrificio de Burgún que aún le costaba asimilar. En eso, Kux hace su ingreso.
—¿Ya hay comunicación con Adén?
—Sí, han elegido una junta de gobierno. Aún están muy confundidos pero escucharán lo que tenga que decirles. La flota esta lista para el aterrizaje y los objetivos fijados.
El príncipe no contesta y toma el intercomunicador.
—Adenianos, les habla el príncipe Jesús Ferrer del reino de Endoria. Recibí su hospitalidad hace poco y creo que, de ese momento a la fecha, las cosas han cambiado. Si bien tengo razones suficientes para una respuesta militar, reconozco que ustedes no son responsables de lo que se vivió en Adén. Es por ello que, reconociendo el sufrimiento de su pueblo, procederemos a la ocupación de su planeta.
Jesús hace una pausa antes de continuar. "Vamos, Kay. Hasta tú dirías que esto es lo correcto", pensó.
—Una ocupación pacífica porque ningún soldado endoriano pondrá un pie en Adén. Salvo los necesarios para brindar seguridad frente a la época de caos que ustedes viven. Una vez que las seguridades estén restablecidas, abandonarán Adén. Solo permanecerán allí nuestros cuerpos médicos, ingenieros, técnicos y voluntarios. Ayudaremos a restablecer y reconstruir Adén. Yo mismo dirigiré las primeras obras y organizaré toda esta misión humanitaria. Y firmaré un tratado donde se reconoce la independencia y autonomía del planeta.
...
Las dos personas miraban a través del cristal aquel cuerpo sentado sobre esa silla gravitacional propia para los inválidos. No había habido movimiento desde hacía un buen rato. Es más, no lo había desde que ese cuerpo fue encontrado.
—Fue arriesgado y lo sabes. Nos estamos jugando el cuello.
—Ya lo sé, cobarde.
—¡No me llames cobarde! ¡Sabes que yo no temo a nada ni a nadie!
—Excepto al emperador. Ya te dije que estás a salvo siempre y cuando mantengas tu boca cerrada y controles tus miedos. Este riesgo lo corro ahora yo sola.
—La verdad es que no sé qué caso tiene conservar a esa piltrafa. ¿Qué utilidad nos reportaría?
—Mucha. Él conoce el control de la cuarta dimensión. Una vez que lo tengamos, tendremos más poder que el propio Tiamat.
—Para lo que le sirvió a él. Me pregunto qué clase de enemigo enfrentó. Sé que él era de temer. ¿Qué pudo reducirlo a ese estado?
—Sí, ¿qué clase de enemigo? Pero el que sea, lo considera muerto también. ¡Lo mismo que los demás así que cuida tu lengua!
—Ya, ya, no te preocupes. Cuidaré tu secreto pero me pregunto hasta ahora esto. ¿Cómo supiste que estaba allí en Adén?
—Llámalo intuición femenina.
Él entonces la miró directamente, dedicándole un segundo a observar la armadura negra que resaltaba sus curvas. No entendía como esa hermosa morena de grandes caderas se preocupaba por aquél adefesio que ni podía caminar. Y le habló:
—Nunca cambiarás, Aicila. Sé que tuviste algo que ver con él. Si los demás se enteran que antes lo ayudaste a escapar y ahora lo tienes escondido aquí, tu vida no valdría ni una moneda devaluada de la Alianza.
Ella lo vio de vuelta con una expresión de desprecio a su interlocutor de armadura negra con ligeros toques azul oscuro. No podía reprimir el asco que sentía.
Hacia él. Hacia su actitud cobarde y burlona. Hacia sus ojos saltones. Hacia sus orejas enormes. Hacia su horrible nariz afilada casi como el pico de un cuervo. Y hacia su horrorosa sonrisa de estúpido que le provocarían reventarle la cara a golpes a ver si la mejoraba convirtiéndola en un amasijo de sangre, carne, huesos y sesos.
Y volcó hacia él todo el asco que le causaba con lo que le respondió:
—Y si no cuidas tu boca, tu vida no valdrá nada en este momento, Sombrío. Ahora, ¡lárgate ya!
Solo para que él persista con su actitud con la réplica que dijo:
—Ya. Te dejo para que le des de comer en la boquita. ¡Jaja! ¿Lo ayudarás para llevarlo al baño también? ¡Jajaja!
Aicila no contesta y entra a la habitación, donde Zura permanecía sentado, incapaz de moverse o hablar. Ella le acomoda el cabello y le sonríe.
—Sé que me escuchas, Zura. Mírame, también me recuerdas. ¿Ves este cuerpo? Volverá a ser tuyo. Solo tienes que moverte. No importa cuánto tarde. Haré que te pongas de pie y que estés a mi lado. Porque te necesito, tanto como tú a mí.
Zura movió las pupilas y su mirada se clavó en Aicila. Un débil intento de decir algo hizo sonreír a la Khan de la Arpía. El camino comenzaba.
...
Kay llegaba nuevamente a Mystacor y se reúne con el Consejo. Todos se sientan y nadie habla hasta que Kay inicia la conversación.
—Lamento lo de mis compañeros. Su muerte me sigue pesando. ¿Realmente deberé seguir como Centinela?
—Eso es decisión tuya, Kay. Pero tras esto, creemos que deberías seguir.
—Solo... solo deseo vivir en paz.
—Como todos aquí pero a veces el delicado equilibrio que tenemos que mantener es una carga muy pesada.
—¿Dónde está Kiwishin?
—Se fue con Ergon. Será un largo camino para aquel muchacho.
—¿Y Azoret?
—Se quedará aquí. No es lo regular pero creemos que se puede hacer una excepción.
—A propósito, ¿dónde está Denonte?
—Eso es algo que tienes que ver por ti mismo.
...
Amanecía en Singa cuando Kay llega a la estancia del clan Kinode. Curiosamente, todo el clan sale a recibirlo.
—Bienvenido, Kay de los Namura.
—Jefe, ¿sucede algo?
—Hemos tenido la asamblea donde se discutió tu paternidad sobre Mikina.
—Vaya, así que de todos modos la hicieron. ¿Cuál es su decisión?
—Fue un poco difícil debo reconocerlo pero a la luz de la evidencia, la asamblea votó...
—¿Y?
—Reconocemos a Mikina de los Kedel como tu legítima hija. Con potestad sobre ella y decisión sobre su futuro.
Kay corre hacia la tienda de los Kedel y Mikina sale de ella agitando los brazos.
—¡Papá! ¡Regresaste!
Él ya no dice nada y solo la abraza fuertemente.
—¡Estoy aquí, Mikina! ¡Todo está bien! —Kay hizo un esfuerzo por contener la emoción.
—Tenía miedo. Soñaba cosas horribles, papá —dijo Mikina.
El Centinela iba a decirle que no se preocupara, que todo estaría bien. De modo que la respuesta de la pequeña niña de pelo negro lo sorprendió.
—Pero anoche fue distinto. Te soñé pero volvías a casa.
Aquello llamó la atención de Kay. Mikina continuó hablando:
—Y soñé a alguien más que te salvaba. No pude verlo pero estaba todo de un azul brillante. Te salvaba pero no veía qué pasaba con él.
Esas últimas palabras denotaron un poco de preocupación en la voz de la pequeña. Kay no pudo evitar acariciarle el cabello antes de hablarle:
—Estará bien. No te preocupes por eso.
Entonces los esposos Kedel salen y junto con otros miembros miran el reencuentro de padre e hija.
—Señora Kedel —le dijo Kay al verla.
—No puedo decir que estoy del todo contenta pero creo que es lo mejor para Mikina.
—Yo... no sé qué decir.
—No digas nada. Solo prométeme que la cuidarás bien.
—Señora Kedel, Mikina no abandonará Singa ni su legado panis. Ella es una panis y siempre lo será pero quiero que conozca lo que también es su legado. Mikina regresará, se lo prometo, porque ella pertenece aquí.
A lo lejos, Denonte miraba la escena. Sus argumentos tuvieron el peso suficiente. Sobre todo cuando les mostró quien era Kay Namura.
...
El día ya había llegado al Santuario cuando Dash miraba el lugar donde Kay y él se habían encontrado antes de aquella misión. Él pensaba en el largo camino de los Caballeros así como lo que vivió en el Vortex. "¿Qué quiero realmente? Deberé luchar aquí por un mundo tal como lo sueño. ¿O será este también un sueño?", pensaba el caballero dragón.
Lentamente emprende el camino de regreso a las Doce Casas donde esperaría y pensaría en el futuro. Sin querer miró el Gran Salón aún en pie. Tal vez esa era la respuesta.
...
Cort corría nuevamente en el mismo lugar donde corrió con Kay. Se sentía satisfecho ya que de todos modos había conseguido una de las dos condiciones que había puesto a Kay. La primera era la de una buena pelea. La segunda no se había cumplido pero no lo lamentaba. "Después de todo, pelear solo no es tan malo. Es más me trajo muchas satisfacciones", pensó el saiyajin.
Satisfacciones que guardaba para sí.
...
Un nuevo ataque a Greyskull era desbaratado. Los Master del Universo habían resistido el primer embate pero en el segundo no estaban tan seguros. Fue cuando un vendaval cae sobre Triklops, Beastman y Mermand que ya se lanzaban al ataque y los manda a volar. El ataque de otros guerreros es también frenado y tras unos segundos, los guerreros de Skeletor estaban en franca retirada.
El vendaval se llamaba Teela y queda de pie triunfante. Detrás de ella sus compañeros estaban sorprendidos. He-Man llega pero se da cuenta que es tarde.
—Al siguiente ataque me avisan —dijo Teela sonriente y regresa a Eternia.
"Vaya, por primera vez estoy de más. ¿Dónde habrá aprendido a pelear así? ¿Será por ese tal Cort?", pensó He-Man.
...
Amanecía en Tokio y un hombre recibía la información que esperaba.
—Preparen todo para intervenirla apenas llegue a su casa. Quiero que grupos de elite rodeen el lugar pero vestidos de civil. Los quiero vivos.
El grupo sale y va bajando al estacionamiento.
—Señor, si no procedemos legalmente podría haber problemas.
—¿Qué problemas? Ellos entrarán en la casa pero nadie los verá salir.
—Pero, ¿el niño?
—Será un buen elemento de coerción. Quiero saber todo lo que Asuka Langley tenga que decirme. ¿Acaso olvidas como desapareció ese tal Burgun? ¿Con un poder así que crees que nos pasaría? Es algo que debemos controlar.
Todos abordan los vehículos pero al encenderlos, ven a alguien parado al frente.
—¿Qué demonios? ¿Qué hace ese aquí?
—¿Qué hacemos?
—Arréstenlo.
Cuatro hombres salen y se acercan al sujeto que no se mueve. Antes de que le pongan las manos encima, caen derribados por los golpes propinados a una velocidad imperceptible al ojo.
—¡Maldición! ¡Es uno de ellos!
Todos salen con sus armas y abren fuego. Sin embargo, todas las balas son detenidas en el aire y luego las armas vuelan por los aires. Para finalmente colocarse frente a sus antiguos dueños, amartillados.
—Serán mejor que se mantengan quietos que nada me cuesta apretar el gatillo. Se vería gracioso que importantes agentes del gobierno estén muertos con sus propias armas. ¿Suicidio masivo o torpeza?
—¿Quién demonios eres?
—¿Yo? Alguien a quien no te conviene molestar.
—¿Eres del Santuario? Te crees invencible, ¿no? Pues prueba esto.
El sujeto saca el generador de ondas ANSE y se lo aplica a su interlocutor quien no deja de avanzar para luego quitárselo y partirlo.
—Su juguete no sirve. ¿Creyó acaso que un artilugio mecánico vencería a quienes no han podido ser derrotados por seres que lo mataría a usted de un soplido?
Kay, que no era otro más que él, lo levanta del cuello y luego lo arroja contra el auto.
—Déjenos en paz. No me interesa su política ni sus pequeñas ambiciones de hombre mezquino. Si vuelve a molestarnos la próxima vez no seré tan amable. Puedo encontrarlo donde quiera y en el momento que quiera, como ahora. Recuérdelo. Nada me costaría matarlo. Solo que yo no soy como usted, pero no abuse.
Él sale del lugar caminando pero mantuvo su control sobre las armas hasta que estas cayeron al suelo. Algunos agentes ya se habían orinado en los pantalones y en los zapatos. El Centinela se sonríe. "Vaya, el poder modificar ondas cerebrales tuvo su ventaja. No volverán a molestar", pensó.
...
Asuka Langley llega a su casa sin novedad después de las vacaciones en México. Gretchen entra atrás de ella, descargando las maletas. Shiru entraba como una tromba a la casa.
—Pufff, cuánto polvo. Tendremos que limpiar antes de desempacar.
—Todo está en orden. Qué bueno. Pensé que nos robarían —dijo Gretchen.
Asuka comienza a arreglar algunas cosas en su habitación y Gretchen entra.
—La armadura no está.
—¿Ah, sí? Le pedí a Burgun que se la llevara. Tal vez lo hizo.
—¿Y por qué?
—Después que se fue hablé con él. Le pedí que buscara a tu hermano.
—Ay, mamá. ¿Otra vez con eso? ¿Y si lo logra? ¿Lo aceptarás?
—Lo pensaré.
Gretchen iba a seguir hablando cuando el timbre suena y ella baja a abrir. Asuka mira por la ventana y no puede evitar sentir la nostalgia de una vida en familia, con una pareja, un hombre a quien amar.
"¿Te molestaría, Lisandro? Por lo menos a Gretchen no. Tal vez sea el momento de...", se decía a ella misma cuando sus pensamientos se ven interrumpidos por los gritos de Gretchen.
—¿Gretchen? ¡Gretchen! ¡¿Qué pasa?!
Asuka baja las escaleras a la carrera pero se detiene a medio camino.
Gretchen estaba sobre el suelo y al parecer desmayada. Asuka casi hace lo mismo pero no quiso. No quería hacerlo.
Un muchacho de pelo largo hasta los hombros estaba en el umbral. Habían pasado los años pero una madre podía reconocerlo así pasaran cien. Quiso decir algo pero su mirada se posó en la pequeña que se sostenía de la mano del joven y miraba a la chica desmayada con curiosidad.
—No, no puede ser. ¿Kay?
Kay Namura la mira y le sonríe.
—Hola, mamá.
FIN DEL LIBRO TERCERO
Notas del autor:
*Tomado del capítulo 13 de "Las Dos Caras del Ser" de Falcon.
Ufff... al fin lo terminé. Agradezco infinitamente a Ulti, Asiant, Falcon y Fher por prestarme a sus personajes Cort, Jesús Ferrer, Paul Tapia y Dash. Espero haberlos tratado bien y considero un honor el haber podido alternar estos personajes con los míos. Muchas gracias como también a los consejos y ánimos que me han brindado lo cual extiendo a Fernando Duran por los consejos dados.
Bueno, la historia llegará pronto a su fin. Continúa un Sidestory llamado "Espacio" donde se abordará a un personaje que no tiene nada que ver con la saga hasta el momento y finalizo con el Libro IV llamado "El Último Sello". Espero que esta historia haya sido de su agrado.
Notas del editor:
*En la versión original de Las Dos Caras del Ser estaba en el capítulo 13. Este diálogo en particular ahora se encuentra en el capítulo 31 del remake que se llama Las Dos Caras del Ser Libro I: El Primer Golpe.
El detalle de las armaduras de Tiamat, Aicila y Sombrío fueron proporcionados por Asiant, así como la descripción de Sombrío, uno de los Khans de Abbadón. Sí, es así de horroroso físicamente. En términos de su autor, su aspecto es similar al de Jamian de Cuervo de Saint Seiya. Espero haberle hecho justicia con las palabras adecuadas.
Como podrán apreciar, esta reedición incluyó la adición de algunas cosas que unen a mi fanverse con el de Eduardo, como el que Mikina soñara que Kay era salvado por alguien todo de azul brillante. Aquí está la base de la gran amistad/rivalidad. Paul Tapia y Kay Namura. Es tan potente esto para lo que vendrá a futuro.
Esta es la semilla de algo que vendrá llamado En Busca de la Oscuridad (EBDLO) donde se creará una narrativa mucho mayor y más ambiciosa. Es la unión de estas narrativas de multicrossovers lo que generará el gran proyecto que vendrá. Eso sin dejar de lado el aporte de personajes potentes como Mía de Shinpuuryuken y Cort de Ulti_SG.
Si tuviera que describir lo que vendrá más adelante sin dar spoilers de ello hasta el momento en que será publicado sería así:
"Un duro drama familiar. Un torneo de hechiceros y guerreros por toda la Existencia. Un virus aterrador. Relaciones intensas y apasionadas con todo el espectro de las emociones humanas. Cosas inimaginables que veremos hacer a tantos personajes de tantas historias a los que hemos conocido en estos años. Un juego perverso por alguien que mueve los hilos en las sombras.
Y estos dos hechos ineludibles como la gran base de todo esto:
-Alguna vez hubo dos amigos.
-Hay un amor que remecerá a la muerte. ¿La superará? ¿Irá más allá de ella?"
Pero bueno, no hay que distraernos. Primero hay que pasar por todo lo que falta aún, y vendrán algunas cosas más que seguirán siendo publicadas. Y quienes quieran conocer como son las cosas en mi propio fanverse, el cual se entronca con EBDLO, los invito a leer "Las Dos Caras del Ser Libro I: El Primer Golpe". Del mismo modo, también revisar "La Travesía" y mi parte de "Mundos Nuevos".
Agradezco también a los autores involucrados en esto, Ulti_SG, Asiant y Sliver, por responder las dudas sobre ciertos detalles respecto a sus personajes y universos para hacer posible esta reedición. Leo esto y no puedo evitar sentir nostalgia. Sin embargo, los caminos de la vida hacen que cada quien tome decisiones buenas o malas las cuales se deben asumir y seguir viviendo. Todos lo hacemos. Incluso tú, lector.Es así como escribimos cada uno de nosotros la historia de nuestras vidas.
Caray, pese al tiempo transcurrido y a que no soy la misma persona de la época en que esta historia fue redactada originalmente, incluso ahora esta historia y su autor me siguen dando lecciones. Espero la hayan disfrutado. Nos leemos en "Espacio" y "El Último Sello" por el lado de Eduardo, y en "LDCDS" en mi lado.
