¡Holaa! ¡Acá traigo traigo el capitulo mas esperados por todos y todas!
Disculpe por no haber podido responder a sus comentarios :S
Agradezco a: pame.30, Andy Taisho, Yami96, shironeko black, Mara365, Maria Sato y Dsalas. Gracias por comentar en el capitulo anterior.
Y agradezco también a los misteriosos espectadores que siguen leyendo mi historia a pesar de que no comenten: D
Espero que les guste ...
PD: No tuve tiempo de corregir este capitulo, así que lo haré en otro momento.
Como no tengo nada más que decir ... ¡A leer!
Antes de comenzar, digamos una parte del capítulo anterior para que se ubiquen en como termino:
10 horas de viaje
Los trillizos después de tantas horas de estar despierto, por fin, había podido conciliar el sueño.
-Mi amooor –dijo Kouga entre sueños.
-San-Sangito estas bellísimas –dijo Miroku dormido abrazándose a si mismo.
-Ya…deja…molestar… proyecto…Sesshomaru –Aome se movía constantemente mientras dormía al mismo tiempo que fruncía el ceño.
-Irasue… no me golpees –dijo Kyouta entre dormido.
La pareja mayor que estaba a su lado aun despierto lo miraban curioso.
-Asique ya conoce a alguien –dijo Margaret mirando con cariño a Kyouta.
-Y debe ser una mujer interesante, para que sueñe que lo está golpeando –Henry se echó a reír con diversión-. ¡Ay! ¿Por qué me golpeas?
-¿Ahora me consideras interesante? –pregunto Margaret con inocencia.
Henry sonrió.
-Siempre fuiste interesante.
Departamento de Irasue.
Mei, Nanami y Suzaku se encontraban sentadas en el sofá cruzadas de brazos mientras miraba seriamente a Irasue, quien se encontraba sentada en frente de las tres mujeres, a la vez que no entendía el porqué de esas miradas.
-¿Y bien? –Irasue arque una ceja mirando a sus amigas-. ¿Por qué esas miradas?
-¡No te hagas la desentendida! –exclamo Mei- ¿Qué fue lo que paso en la cafetería? Kyouta intento disculparse, pero ahora el parece enojado contigo.
-¿Qué fue lo que hicieron los dos? –inquirió Suzaku-. Dudo que la culpa sea solo de uno.
Irasue suspiro y luego miro a Nanami.
-¿Tu no dirás nada, Nanami?
-Quiero escucharte antes de hablar –respondió Nanami.
-Habla, estamos esperando –dijo Mei sonando exigente.
Irasue se froto las cienes, recordó el día de la cafetería donde casualmente se encontró con Kyouta. Cuando lo vio en esa cafetería a unos centímetros de ella, frunció el ceño pensando que la estaba siguiendo para después enterarse que estaba con sus amigas. Al escuchar a Kyouta explicar que no tenía novia y que esa mujer que lo beso lo hizo por pura sorpresa, la hizo sentir un poco aliviada pero no completamente.
Sabía que el hombre atraía la mirada de cualquier mujer y que por un malentendido ella se comportó como una novia celosa; lo que la hacía sentirse con mucha vergüenza y enojada con ella misma. Luego sintió culpa cuando él le había dicho que aun recordaba a su difunta esposa, lo que la hizo sentirse peor que antes.
Todos los sentimientos que Kyouta le hacía sentir, ya los sintió una vez con Taisho y todo había salido mal. Tenía miedo de volver enamorarse y ser lastimada, fue por esa razón que comparo a Kyouta con Taisho haciéndolo enojar. Quería alejarse para no tener sentimientos más profundos hacia él, ya se había comportado como una novia celosa sin ser una pareja realmente; por lo que, si Kyouta y ella era una pareja, no quería estar sintiendo constantemente inseguridad y celos de que el pudiera estar con otra mujer. Sabía que él era un encanto, atractivo, joven, tímido cuando alguien lo avergüenza y un padre atento con sus hijos, cualquier mujer se fijaría en él.
-Kyouta me explico que la única mujer en la piensa es a su difunta esposa y que tiene problemas personales que resolver, por lo que no quiere empezar una relación en bases a mentiras y que yo fui la única mujer que el dejo entrar en su vida –explico Irasue diciendo lo último en un susurro y sonrojada.
Las tres mujeres arquearon una ceja mirando a Irasue. Si Kyouta ya le había explicado todo. ¿Por qué ellos habían seguido peleando en la cafetería?
-¿Y porque Kyouta se mostraba molesto contigo? –pregunto Nanami.
Nuevamente, Irasue se sonrojo evitando mirar a los ojos de sus amigas.
-Lo compare con Taisho, haciéndole que creer que iba dando falsas ilusiones a cualquier mujer.
Mei se palmeo la frente y Suzaku suspiro mirando con negación a su prima.
-¡Por supuesto que se iba a enojar! Es como comparar a un hermoso caballo con un cerdo–exclamo Mei.
Nanami se echó a reír.
-¿Estamos hablando de la misma persona? ¿De Kyouta? ¿Kyouta Ternurita Higurashi? ¿De verdad, piensas que el hombre es como Taisho? –insinuó Suzaku incrédula-. A Kyouta le hablas de sexo casual y se indigna como a una anciana que no fue hacer sus oraciones al templo en un día domingo.
Nanami, Mei e Irasue estallaron en carcajadas por la extraña comparación que Suzaku había hecho, la mujer era muy creativa cuando quería.
-Ya dinos, ¿Qué es ahora lo que te detiene para no arreglar tu relación con Kyouta? –pregunto Nanami mirando con preocupación a Irasue.
-¿Acaso no viste todo este escándalo innecesario? ¡Me comporte como una novia celosa! Y a pesar que me encanta estar con Kyouta, no puedo evitar pensar que, si soy su pareja, me voy sentir insegura y celosa por cualquier mujer, o teniendo miedo que me engañe –explico Irasue con frustración.
-Ay ami...ga-La cara de Nanami era de compresión hasta que vio a Suzaku golpear la cabeza de Irasue haciendo que cambie a perplejidad.
-¡¿Desde cuándo piensas sandeces?!- Suzaku zarandeo a Irasue-. De verdad que Taisho se ganó un pasaje a mi infierno por lo que te hizo –dicho esto sonrió con malicia.
-Si le vas a hacer algo, primero avísale a Izayoi por las dudas que note que su esposo desapareció hace días –sugirió Mei tácticamente a Suzaku.
Suzaku sonrió mirando a Mei.
-Gracias, Mei. Lo tendré en cuenta.
Nanami se alejó disimuladamente de la prima de Irasue. «Esa mujer me está empezando a asustar.»
-Volviendo al tema –dijo Nanami volviendo al tema principal de que estaba hablando-, mereces ser feliz y dejar todo en el pasado. Kyouta no es Inutaisho, él te mostró apoyo cuando intentaste volver arreglar la relación con tu hijo y ha hecho que te diviertas, hasta crearon un club que mujeres como la madre de Jineji necesitaban para integrarse a nuestra estricta sociedad de ricos.
Lo dicho por Nanami, hizo que Irasue reflexionara las palabras de sus amigas haciendo que abriera los ojos exageradamente.
-Santo Kami, que hice –susurro Irasue dándose cuenta de su error-. ¿Creen que el me perdone?
Mei estallo en risa.
-Es Higurashi, Irasue. Si él no se molesta porque nos burlemos y molestemos, entonces te perdonara que lo hayas comparado con una cucaracha rastrera.
-Es cierto, Higurashi no guarda rencor, ni siquiera sé si él sabe lo que es eso–bromeo Suzaku.
-No lo sé –dijo Irasue insegura-, se mostraba muy molesto cuando salió de la cafetería, después de haber dicho semejante barbaridad a todas esas parejas; nunca lo había visto asi.
Nanana sonrió traviesamente.
-Supongo que estaba celoso, porque estabas siendo acompañada por otro hombre atractivo.
-Es cierto, ¿ya dinos quien es ese bombo? –pregunto Mei curiosa.
-Con que te lo tenías bien escondidito, ¿eh? –dijo Suzaku insinuante.
Irasue solamente sonrió. ¿Podría ser que Kyouta había sentido una pizca de celos?
5 de Julio. Aeropuerto de Alemania.
Luego del fastidioso viaje de doce horas, la familia se encontraba en el aeropuerto. En el momento que Shippo bajaba del avión, no entendía porque la personas en su alrededor lo miraran extraño o parecían evitar reírse; pero lo más extraño es que Souta y Kohaku se mantenían distanciado de él haciéndose los desentendidos.
Cuando la familia Higurashi se encontraba reunida en el aeropuerto, no notaban que atraían las miradas de las personas y la razón era porque miraban la cara dibujada de Shippo, y a Kyouta quien se había puesto la ridícula camisa de vaquero que su madre le regalo para avergonzar a esta última.
Los trillizos al ver a Shippo se le quedaron viendo mientras pestañeaban varias veces hasta estallar en carcajadas, al mismo tiempo, que Kyouta se frotaba las cienes porque sabía que eran extraño que sus hijos menores estuvieran tan tranquilos en todo el viaje.
-¡¿Qué les pasa?! ¡¿Por qué se ríen?! –reclamo Shippo viendo a sus hermanos mayores y luego a Souta y Kohaku que tapaban sus bocas para esconder sus risas. -¡¿Ustedes también?! ¡Desde que baje del avión que las personas me están mirando raro!
-No pensé que apreciaras a Kohaku de esa forma, hermanito –dijo Kouga entre risas.
-¡¿De qué carajos hablas?! –exclamo Shippo.
-Nunca lo espere de ti, Shippo –dijo Aome calmando su risa.
-Deja que te muestre –dijo Miroku sacando su teléfono para sacarle una foto a la cara de Shippo y luego mostrarle-. Digamos que escribir en tu frente: Kohaku es mi pastor, es muy innovador.
La cara de Shippo era de puro horro al ver la foto de su preciado rostro rayado, luego dirigió su mirada furiosa a Souta y Kohaku quienes lo miraban a tres metros de distancia de él.
-¡Ustedes! –señalo Shippo de forma acusatoria-. ¡Prometo que se van arrepentir de esto, sobre todo tu Kohaku!
-Ey, estamos a manos. Recuerda todas las veces que tú me jugaste una broma –le recordó Kohaku con los brazos cruzados.
-Mmm, es cierto –concordó Shippo pensativo y luego miro a Souta-. Ahora es el turno de Souta para sufrir –sonrió malicioso.
-¡Ey a mí no me metan! –contesto Souta con nerviosismo viendo la sonrisa maliciosa de su hermano.
-Por cierto, ¿estos dibujos salen con agua? –pregunto Shippo señalando su rostro.
-Sí, use un rotulador que sale fácilmente con agua –aseguro Kohaku con cierta indiferencia.
Souta suelta una risa nerviosa.
-Emm, Kohaku, ¿no dijiste que te pasara un marcador permanente?
-¿Qué? –Kohaku lo miro confundido-. Souta, te dije que me pasaras un rotulador.
-Pues lamento decirte que te di un marcador permanente –Souta se echó a reír tratando de esconder su nerviosismo.
Los trillizos volvieron a estallar en carcajadas al enterarse del error que cometió Souta.
-¡Estúpido!¡Idiota!¡Asno! ¡Por eso, Kohaku se encarga de conseguir lo materiales de nuestras bromas! –grito Shippo llamando la atención de las personas-. ¡Ahora sí que me vengare de ti, Souta!
-No se puede confíar en ti –Suspiro Kohaku mientras miraba con negación a Souta.
-¡Ustedes tres, basta! –exclamo Kyouta mirando sus hijos menores-. A este paso nos terminaran echando por culpa de ustedes tres – miro viendo como Souta, Shippo y Kohaku fruncían el ceño-. Ahora es momento de buscar a Kagura que dijo que nos iba a recoger junto con Naraku y sus abuelos.
Los hermanos Higurashi bufaron ante la mención de sus abuelos, ya que no eran sus personas favoritas sobretodo su abuela Akari; que siempre que los ve, busca una excusa para gritarles.
-¡Wii que emoción! Veremos de nuevo a los abuelos –revelo Kouga con sarcasmo.
Kyouta miro con el ceño fruncido a su hijo.
-Cuida tu tono con tu abuela, porque si no nos hará la vida imposible a todos.
-No te prometo nada, papa –respondió Kouga.
-Yo tampoco –dijo Miroku.
-Yo menos –dijo Aome.
-No cuentes con nosotros –dijeron Souta, Kohaku y Shippo.
El patriarca Higurashi suspiro, estaría viviendo un infierno en los próximos días.
En ese momento, la familia Higurashi fue en busca de la presencia de Kagura asumiendo que esta ya estaba en el aeropuerto. La sorpresa de todos fue cuando estaba toda la familia, no solo Kagura sino también Naraku, Akari, Kei, y Ren junto a su esposa Sakura.
-¡Idiota! ¡¿Qué haces con esa horrible camisa?! ¡¿Acaso quieres hacernos pasar vergüenza?! –reclamo Akari mirando furiosa a Kyouta.
-Akari, no empieces hay personas viendo –advirtió Kei a su esposa.
-Pero que dice madre, uso la camisa que usted amablemente me regalo en navidad. Supongo que a su edad entiendo que pueda estar un poco senil –respondió Kyouta mordazmente a su madre, al mismo, tiempo que veía como su hermano Ren junto con Kagura y Naraku intentaban esconder su risa.
Los hermanos Higurashi miraron a su padre y su abuela, que estaban teniendo una pelea de miradas.
-¿Acaso no me dijo que controlara mi tono al hablar con la abuela? –cuestiono Kouga mirando a sus hermanos.
-Supongo que perdió la poca paciencia que tenía con la abuela Akari–respondió Aome.
-¿Quién no pierde la paciencia con la abuela Akari? Si al vernos lo primero que hace es gritarnos –dijo Miroku.
-¡Cuida tu tono conmigo! –reclamo Akari a su hijo menor.
-Ya no soy un niño, madre –dijo Kyouta para luego ignorarla y mirar a su sobrina y hermano.
Aprovechando el momento que su abuela quedo muda, Kagura se lanzó a los abrazos de su tío dándole un gran abrazo de bienvenida. Ella sabía que su tío y primos se estaba poniendo en riesgo al venir a su boda, sabiendo que podían cometer un error y revelar de forma accidental su maldición, por eso estaba agradecía. Por lo que haría todo su esfuerzo para ayudarlos, para que ni sus abuelos y padres, sobre todo su padre, descubrieran de la maldición de su tío Kyouta.
-¡Tío Kyouta, por fin, estas aquí! –dijo Kagura con felicidad separándose de tu tío. –Y ustedes, espero que no hayan causado estragos en el viaje –miro a sus primos.
-¡Kagura! –dijeron los hermanos Higurashi rodeando a su única prima mayor.
Naraku carraspeo.
-Me siento ofendido que me ignoren.
Kouga sonrió.
-¿Acaso cambiaron roles y ahora eres tú la novia celosa? –pregunto mientras veía como sus abuelos se alejaban de ellos.
-Ahora todo tiene sentido, después de haber recibido ese mensaje tan poético que venía con la invitación –se burló Miroku.
-No lo hubiera creído de ti, Naraku –Aome sonrió divertida.
Naruku frunció el ceño viendo a los hermanos Higurashi que se reían de él y luego vio a su prometida Kagura que intentaba esconder su sonrisa divertida.
-¡¿Qué dicen?! La frase que había en la tarjeta se el ocurrió a Kagura –contesto Naraku rápidamente.
Kagura soltó una pequeña risa.
-Cariño, es inevitable ocultarlo sobre todo a mis primos. Es obvio que todo conocen tu sensible corazón.
-Kaguraaaa –se quejó Naraku como un niño.
Los tres diablillos Higurashi reían viendo la escena que hacían su prima y su prometido.
-Ahora se sabe quién manda en la relación –comento Shippo.
Naraku y Kagura miraron a Shippo, y rápidamente estallaron en carcajadas llamando la atención de todo el mundo.
-¡¿Pero qué te paso en la cara?! –pregunto Kagura entre risas.
-Kohaku es mi pastor –leyó Naraku la frente de Shippo entre risas.
Al ver a sus hijos hablar felizmente con Kagura, Kyouta se acercó a su hermano Ren quien intentaba esconder su risa al verlo vestido con esa ridícula camisa mientras que su esposa Sakura lo golpeaba en el brazo.
-Tanto tiempo Kyouta –dijo Sakura dándole una sonrisa de bienvenida a su cuñado.
-Lo mismo digo Sakura, sigues siendo la misma persona que sigue golpeando a mi hermano mayor. Por favor, nunca cambies –bromeo Kyouta haciendo reír a su cuñada.
-Ja-ja, que graciosos eres hermano –comento Ren con sarcasmo.
Sakura nuevamente golpe el brazo de su esposo.
-No le hagas caso, esta sensible porque pronto será la boda de Kagura.
Kyouta sonrió divertido.
-La estas pasando mal, ¿no?
Ren fulmino con la mirada a su hermano menor.
-Prepárate porque me reiré en tu cara cuando sea el turno de Aome para casarse.
Antes de que Kyouta pudiera decir algo fue interrumpida por las risas cuidadosas de Kagura y Naraku. Tanto el como Ren y Sakura mirando en la dirección donde estaba sus hijos y Naraku.
Ren estallo en carcajadas al ver el rostro de su sobrino Shippo toda rayada, incluido su esposa Sakura soltó una risa breve.
-Al parecer, tus hijos nunca cambian hermano.
Kyouta suspiro.
-No solo espero que no causen problemas en los próximos días.
6 de julio. Quinta de los Higurashi.
En los próximos días la quinta no solo iba a estar habitada por Kei y Akari, sino también por Kyouta y sus seis escandalosa hijos, Ren y su esposa Sakura junto con su hija y Naraku. Ya que estaba preparando las decoraciones de la boda en el grande y hermoso jardín. Los padres de Naraku se encontraba en un viaje por lo que vendría un dia antes de la esperada boda.
La pareja de joven prometidos había acordado que su boda fuera en la intemperie, ya que el jardín de la quinta de los Higurashi era muy grande decoradas con varias flores con una gran vista al lago privado que había allí.
En todo Berlin, hablaban del gran compromiso de Kagura Higurashi y Naraku Nakamura, ya que ambos eran herederos de dos grandes empresas de Alemania. Los hermanos Higurashi se encontraban sorprendidos de las revistas y noticieros donde aparecían los rostros de Kagura y Naraku, parecía como si se tratara de la realeza de la que hablaban. Y lo peor de todo eso, es que había paparazzi enfrente de la quinta esperando a tener una primicia sobre la joven pareja de comprometidos.
7 de julio.
Había pasado dos días que estaban estaba en la quinta y tanto Kei como sus hijos ya quería irse de ahí, porque no soportaban los comentarios fuera de lugar de Akari. Kyouta no se quedaba callado y también hacia algunos comentarios para molestar a su madre mientras que los hermanos Higurashi solo intentaban ignorar a su abuela y no causar ningún problema. Viviendo con sus abuelos y tíos bajo el mismo techo teniendo una maldición secreta que nadie sabe excepto Kagura y Naraku, solo hacía que tuviera miedo de hacer cualquier moviendo y ser descubiertos.
Luego de que "accidentalmente" Souta cayó al lago, que en realidad había Shippo una pequeña venganza de Shippo; este último fue golpe y regañado por Kohaku. Al notar el grave error que había hecho, Shippo palideció, no era el momento de jugar con algo como su maldición y miro alrededor del jardín esperando que nadie viera salir a Souta del lago en su versión femenina.
-¡Eres un idiota! ¿Acaso no escuchaste a papa? Nadie tiene que saber de esto –regaño Souta furioso mientras señalaba su cuerpo ahora femenino.
-¡Lo siento! ¡Lo siento! Lo olvide por un momento –admitió Shippo.
-Empieza a rezar Shippo que nadie vea a Souta en su versión femenina –dijo Kohaku serio-. Ahora hay que ir a nuestra habitación para que nuestra "hermana" se dé un baño rápido.
-¿Pero cómo? –pregunto Souta temeroso-. Los abuelos están en la casa y por suerte, el tío Ren y la tía Sakura salieron de la quinta junto a papa.
Kohaku quedo unos segundos en silencio mientras se encontraba pensativo, al mismo tiempo, que Shippo y Souta lo miraban atentamente.
-¡Ya se! Shippo sácate tu remera, la usaremos para esconder el rostro de femenino de Souta.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué yo?!
-¡Y encima lo preguntas! ¡Tú lo causaste idiota! –acuso Souta.
De mala gana Shippo se sacó su remera y se la dio a Souta, ahora solo tenían que entrar rápidamente a la casa y dirigirse a su habitación.
Por otro lado, los trillizos se encontraban buscando a sus hermanos menores, no sabiendo donde se había metido. Buscaron por toda la gigantesca casa y no los encontraban, temían que estuvieran haciendo una travesura a lo grande. Al caminar lentamente por el pasillo, escucharon las voces de sus abuelos que provenían del despacho de su abuelo Kei.
-¡Ya no lo soporto más Kei! ¡Esto es tu culpa! –exclamo Akari.
Kouga, Aome y Miroku se miraron entre si confundidos, y silenciosamente escucharon la discusión que provenía del otro lado de la puerta. ¿Qué había hecho su abuelo Kei para que Akari lo culpara?
-Cariño, cálmate.
-¡Cállate! ¡Y no digas que me calme! ¡Ya no soporto a Kyouta y sus hijos, no entiendo porque Kagura los invito! ¡El ya no tiene nada que ver con esta familia esta desheredado gracias a mí! –revelo Akari.
-Akari no digas eso. Kyouta es nuestro hijo –dijo Kei intentando calmar a su esposa.
-¡Esto es tu culpa! ¡No digas eso! ¡Kyouta es tu hijo! ¡No el mío! ¡En TU hijo bastardo que tuviste con esa maldita francesa! Tuve que hacer lo necesario para nuestra familia y fingir ser la madre de tu hijo bastardo. Por suerte, Kyouta se parece a ti porque si tuviera algo de esa mujer, no me hubiera molestado en criarlo.
-Ya me disculpé e intento mejorar, me gustaría que Kyouta y tú se llevaran mejorar como antes.
-¡Es que no lo entiendes, Kei! Nunca me llevé bien con Kyouta, solo fingí, mentí para proteger la reputación de los Higurashi. ¡No tolerare ser la mujer cornuda que aparecerá en los programas de chismes, solo porque mi esposo tuvo una calentura en su viaje de negocio en Francia! Nunca quise a Kyouta, y no soporto que nuestro hijo Ren que sabe que Kyouta es su medio hermano aun lo quiera.
Kei simplemente quedo en silencio.
Del otro lado de la puerta, los trillizos se encontraban horrorizados por lo que acababan de descubrir. ¿Su padre no era hijo de Akari? No esperaban descubrir algo como eso, ahora tenía sentido el comportamiento de su abuela Akari hacia su padre y hacia ellos. Había un odio escondido en Akari que su padre no sabía y ellos no sabían cómo se lo dirían, pero lo primero que tenían que hacer en ese momento era a buscar a sus hermanos menores para decirles lo que había descubierto.
-Entonces la abuela Akari, ¿no es nuestra abuela? –cuestiono Miroku mientras caminaba para salir de ese pasillo y no ser descubiertos por sus abuelos.
-Esto es peor de lo que creí –comento Aome indignada siguiendo a Miroku.
-Nunca pensé que los abuelos escondieran un secreto por tantos a años a nuestro padre –dijo Kouga aun tratando de asimilar lo que había escuchado.
Aome miro con preocupación a sus hermanos.
-Ahora como le diremos a papa. Sera mejor esperar a que la boda de Kagura pase, no quiero que el día de Kagura y Naraku se arruine por culpa de la ¿abuela Akari? ¿Aun la llamamos así?
-Concuerdo contigo, Aome –Miroku asintió la cabeza-. Se lo diremos a papa una vez que la boda termine.
-Lo espero que cuando, Shippo, Souta y Kohaku lo sepa, no metan la pata –dijo Kouga.
En ese momento como si Kouga hubiera invocado a sus hermanos menores, los trillizos miraban incrédulos a Shippo quien se encontraba desnudo en la aparte de arriba y Kohaku quien escondía el rostro Souta con la remera de Shippo.
-¿Por qué Souta parece una momia? –pregunto Kouga.
Kohaku miro a su hermano mayor.
-¿Tu qué piensas? –insinuó el mostrando un poco el rostro femenino de Souta para luego esconderlo nuevamente.
-Solo quiero decir que... la culpa es de el –acuso Souta señalando a Shippo.
-Mejor vayamos a su habitación antes que los abuelos vean a Souta –indico Aome.
Y mientras Kohaku arrastraba rápidamente a Souta a la habitación que compartían, eran seguidos por Miroku, Aome y un Kouga que arrastraba a Shippo sosteniéndolo por el cuello mientras lo regañaba.
Habitación de Souta, Kohaku y Shippo.
Al darse un baño rápido con agua caliente, Souta volvió a su cuerpo masculino, gracias a que su lujosa habitación tenía un baño privado. En ese tiempo, los trillizos estuvieron regañando sus hermanos menores, por casi reverla la maldición.
Luego de que todo paso, tanto Aome como Kouga y Miroku les revelaron a sus hermanos menores la discusión que había escuchado de sus abuelos. Les explicaron que todo ahora tenía sentido del comportamiento que la abuela Akaria tenía hacia ellos y que la razón era porque su padre no era el hijo de Akari.
Los trillizos miraron nerviosos por las reacciones de sus hermanos menores, quienes se encontraban en silencios y con miradas de incredulidad. Lo cual no sabían si tomarlo como una reacción normal o preocupante.
Fueron varios minutos en silencio y de pronto, los diablillos empezaron a festejar y silbar haciendo sobresaltar a sus hermanos mayores.
-¡Viva! ¡Yuujuuu! –festejo Souta dando saltitos.
-¡Sabia que esa vieja bruja no podía ser nuestra abuela! –menciono Shippo con felicidad.
-¿Es malo sentirse aliviado porque no sea nuestra abuela? –inquirió Kohaku.
Souta y Shippo dejaron de festejar para mirar a Kohaku, luego se miraron entre ellos dos y dijeron:
-¡Naaaa!- Y siguieron festejando.
Miroki, Aome y Kouga los miraban con incredulidad.
-Ahora mocosos, les advierto que de esto papá no se enterara hasta que no pase la boda de Kagura, ¿entendieron? Porque si no los hare sufrir –amenazo Kouga.
Kohaku, Souta y Shippo asintieron estando de acuerdo a todo lo que decían sus hermanos sobre guarda este secreto hasta que la boda pasara.
8 de julio.
Un día antes de la boda de Kagura, Kyouta y Ren decidieron hacer un viaje de hermanos que era pasar solo el día en un pequeño pueblo donde su padre los llevaba a pescar y cazar cuando eran adolescentes. Aunque cazar era una actividad que no era grata para Kyouta.
Ambos hermanos se encontraban sentando en el compartimiento de un tren, esperando a su transporte comenzara a moverse.
-No lo tomes persona, mama, ha estado intensa y más por la boda de Kagura –revelo Ren mirando a Kyouta-. Al parecer, Kagura parece ser más hija tuya que mía, porque también eligió a su prometido a pesar de la oposición de nuestra madre.
-La diferencia es que nuestra madre aceptó de mala gana a Naraku, pero ella nunca acepto a Naomi y eso jamás se lo perdonare –contesto Kyouta indiferente mientras miraba por la ventaba del tren.
Ren suspiro mirando a su hermano menor.
-Pasaron seis años desde el terrible accidente que sufrió Naomi, lamento que nuestros padres y yo no hayamos ido a su funeral, ella fue una mujer excepcional.
-Aun me cuesta creer que Naomi haya sido atropellada por un auto y el maldito conductor se haya dado a la fuga dejando a mi mujer agonizando en el medio de la calle –mascullo Kyouta conteniéndose las lágrimas mientras que apretaba sus puños con fuerza.
-No te tortures más, Kyouta –Ren lo miro con preocupación-. Siento que te estas culpando porque eso haya pasado, pero déjame decirte que no es tu culpa.
-Lo entenderías, si a ti te hubiera pasado, ese día Kouga, Miroku y Aome estaba con Naomi. Habían ido a buscar a Souta, Kohaku y Shippo que estaban en el jardín de infantes. No estuve con ella y los trillizos pagaron el precio de ver a su madre ser arrollada por un auto. ¡Solo tenían nueve años! Ellos no sabían que hacer y por suerte, Souta, Kohaku y Shippo eran muy pequeños que no recuerdan nada de ese día.
-¿Los trillizos presenciaron el accidente? –dijo Ren sorprendido no sabiendo esa parte de la historia.
Kyouta asintió mientras una lagrima se deslizo por su rostro.
-Mientras yo estaba rindiendo un examen final, mis hijos de nueve años veían a su madre agonizar en la calle. Fue un hecho traumático para ellos. Fue duro y en el momento que paso el funeral de Naomi, los lleve inmediatamente a un psicólogo fueros cuatros largos años de terapia hasta que Miroku, Kouga y Aome se recuperaron completamente.
-Lo siento mucho, hermano, como lo lamento que hayas pasado por todo eso. Pero ahora tus hijos están bien y se ven muy felices, sobretodo porque tus hijos menores son muy traviesos.
Kyouta soltó una risa.
-Sí son muy traviesos. Por cierto, ¿Qué hay de tu vida? ¿Tú y Sakura siguen igual de enamorados? –pregunto intentando de cambiar rápidamente el tema y cambiar el ambiente deprimente que había.
-Oh, Sakura y yo, estamos muy bien. Seguimos siendo como una pareja de jóvenes enamorados –contento Ren soltando una risa, pero luego un humor se ensombreció-. No quiero que mi bebe se case.
Al escuchar lo que había dicho su hermano, estallo en carcajadas.
-Tarde o temprano iba a pasar.
-No es gracioso ver como un chico te lleva a tu preciada hija –dijo Ren y de repente su cara cambio a horror-. ¿Y si Naraku se aprovecha en estos momentos que me estoy yendo contigo para hacer sus perversidades con ella?
Kyouta arqueo una ceja mientras miraba a Ren.
-Hermano, ¿Qué crees que estuvo haciendo Naraku en sus cuatros años de relación con Kagura? Porque dudo que haya sido solo hablar.
Ante lo dicho por Kyouta, nuevamente el rostro de Ren apareció el horror y rápidamente se levantó de su asiento.
-¡No lo permitiré! –exclamo Ren abriendo la ventana del tren.
-¡Idiota! ¡¿Qué estás haciendo?! –exclamo Kyouta viendo como su hermano abría la ventana del tren que en ese momento se encontraba en movimiento, por suerte, el tren aún no se movía en su máxima velocidad; pero si su suposición era correcta de lo que creía que iba hacer a su hermano. Entonces, Ren estaba completamente loco.
-Olvida el viaje, dejémoslo para otro momento. En estos momentos prefiero estar con mi hija –dicho esto Ren salto por la ventana del tren y grito: - ¡Kaguraaaaaa!
-Ese idiota, se supone que nosotros somos los padres responsables –dijo Kyouta y también termino saltando por la ventaba del tren.
8 de julio. Quinta Higurashi.
Los trillizos miraron con indignación cuando supieron que tanto Kagura como Naraku ya había hecho sus despedidas de solteros, antes que ellos vinieran.
-¿Por qué hicieron eso? Yo quería participar –fingió sollozar Miroku.
-Porque tío Kyouta nos advirtió de mantenerlo lejos de los problemas y también alejarlos de cualquier cosa que tenga agua como las fuentes, piscinas, y sobretodo el lago privando de la quinta –explico Kagura.
Ante la mención del lago privado, los trillizos se miraron en silencio ya que no habían mencionado la pequeña venganza de Shippo, que había consistido de lanzar a Souta al lago. Kagura cuando se lo proponía también podía ser una persona intimidante cuando se enojaba.
-Es cierto, Kyouta nos indicó que los vigiláramos –revelo Naraku.
-¡Oh! Por cierto, cariño, hoy llegan tus padres de su viaje, ¿no? –pregunto Kagura mirando a su prometido.
Naraku asintió afirmativo.
-Así es, tus abuelos dijeron que no tendrían problemas de quedarse aquí en la quinta ya que hay habitaciones libres.
-Al parecer, la quinta familiar se terminó convirtiendo en un hotel –comento Miroku con nerviosismo sabiendo que había más personas desconocidas que se quedarían en la quinta.
-Tengo miedo que pase algo que haga que todo el mundo se entere de la maldición –dijo Aome temerosa.
-No seas pesimista –se quejó Kouga.
Kagura miro a sus primos y los miro compresiva entiendo su miedo.
-Tranquilos, nada pasara ténganse más confianza y en nosotros que evitaremos que nada les pase.
Los trillizos Higurashi asintieron.
En ese momento, en la sala de la mansión aparecieron Kyouta y Ren todos sucios junto con sus ropas rasgadas.
-¿Pero que les paso? –pregunto Kagura sorprendida viendo a su tío y padre-. ¿Hoy no iban hacer a un viaje?
-¡Kaguraaa! –Ren se abalanzo hacia su hija dándole un fuerte abrazo.
Tanto los trillizos junto con Naraku pensaron.
«¿Y a este que le pasa?»
-¿Por qué parece que vienen de un naufragio? –Aome arque una ceja mientras se cruzaba de brazos mirando a su padre.
-No preguntes –respondió Kyouta sentándose en el sofá más cercano de la sala.
Kouga y Miroku se miraron intentando sofocar una carcajada.
9 de julio. El día de la boda.
En el jardín de la quinta de los Higurashi se encontraban varias personas desde amigos cercanos hasta personas que trabajan en las empresas de los Higurashi y Nakamura ; y otras personas importantes como CEO de otras empresas.
Los hermanos Higurashi se encontraban vestidos elegantemente con sus esmóquines negros mientras veían a las personas en su alrededor. Los cincos hermanos se preguntaban donde estaba su hermana Aome, porque no la veían en el jardín entre medio de toda esa. De pronto, escucharon un silbido y miraron en la dirección donde varias miradas masculinas miraban.
Los cinco hermanos se encontraban con la boca abierta, la chica que acaba de salir de la casa era Aome. Era la primera vez que veían a su hermana mostrarse muy femenina e incluso atractiva. Su hermana tenía su cabello azabache semi recogido haciendo que sus ojos azules resaltaran y llevaba puesto un vestido azul oscuro corto que hacia favorecer su figura.
Aome al encontrarse en frente de sus hermanos, frunció el ceño al ver como estos la miraban.
-¿Eres nuestra hermana Aome? –pregunto Kouga.
-Es imposible, Aome no es tan femenina –dijo Miroku-. Seguro que la reemplazaron con un clon mejor que ella.
La única chica Higurashi apretó los dientes con fuerza y empezó a golpear a Miroku y Kouga en el brazo.
-¡Idiotas! ¡no se burlen! –se sonrojo Aome avergonzada.
-Esa es nuestra Aomecita –dijo Shippo sonriendo.
-Ya temía que su actitud hubiera cambiado –bromeo Souta.
-Quien hubiera pensado que un dragón escupe fuego se pudiera mostrar delicado –comento Kohaku.
-¡¿Qué dijiste Kohaku?! –exclamo Aome.
-Que hermosa que es mi hermana.
Del otro lado del jardín se encontraba Kyouta, separado del resto de las personas mientras disfrutaba de una copa vino. Desde su lugar podía ver a sus hijos hablar entre sí, a sus padres interactuando con otras personas y a Naraku junto a sus padres. No era tonto, notaba que varias mujeres lo miraban a la distancia y suspiro prefiriendo ignorarlo, y fingir que no las notaba.
Luego sintió una presencia a su lado y se encontraba su lado en todo en esplendor.
-¿Qué es lo que quieres? –pregunto Kyouta.
-No eres ningún tonto, hijo mío –dijo Akari en un tono falso-. Tengo un trato para ofrecerte.
Kyouta arqueo una ceja sospechosa.
-No estoy interesado.
-Ni siquiera escuchaste lo que tengo que decir –argumento Akari contendiéndose de no perder la paciencia.
-Bien, ¿Qué clase de trato quieres darme?
-Podrías recuperar tu herencia familiar incluido tener una parte de la empresa junto con Ren, si aceptas dejarme elegir a tu próxima esposa –revelo Akari mientras daba un sorbo a su vino.
Ante lo dicho por su madre, Kyouta frunció el ceño, es mujer siempre intentaba manipularlo e incluso aun si su relación estuviera deteriorada aun insistía de casarlo con una mujer.
-¿Aun sigues con eso? –inquirió Kyouta irritado mientras daba otro sorbo de vino.
-Por supuesto, aun me preocupo por la vida social de mi segundo hijo. Además, esta mujer puede agradarte tienen muchas cosas en común –argumento Akari viendo como Kyouta la miraba asumiendo que estaba interesado que lo que iba a decir-. Es una mujer un poco mayor que tú, pero sigue siendo una mujer muy hermosa y conociéndote la edad no es algo que a ti te importe.
Kyouta se mordió la lengua, porque lo último que había dicho su madre tendría razón. En su adolescencia se había enamorado de una mujer ocho años mayor que él y a causa de eso, Ren lo molestaba diciendo que tenía un gusto raro en las mujeres.
-Esta mujer es una famosa diseñadora de modas, es soltera, le encanta las familias numerosas, tiene trece hijos y son todos hombres. Así como tú, diría que son almas gemelas. ¿No te encanta la idea? –insinuó Akari fingiendo emoción.
Kyouta suspiro, por las descripciones que daba su madre preferiría el mismo juzgar a esa mujer, aunque le parecía interesante conocerla por la cantidad de hijos que tiene. Pero no podía, porque ese instante Irasue apareció en su mente y con tristeza recordó que su amistad dependía de un hilo y quería arreglarlo cuando volvería a Japón.
-Rechazo amablemente su oferta madre, pero no estoy interesado.
-¿Hay otra mujer? –Akari frunció el ceño.
Kyouta no dijo nada.
-¡Siempre lo mismo contigo! Olvídate de recuperar tu parte de la herencia.
-No la quiero.
Akari se alejó de Kyouta mientras mascullaba en voz baja.
Aome se había separado de sus hermanos y se dirigía hacia una pequeña carpa donde estaba Kagura preparándose. Sin previo aviso sintió una mano agarrarla del brazo y al ver a la persona, se encontró con su "abuela" Akari. Se había quedado sin habla al no saber las intenciones de su abuela.
-A-Abu-buela Akari –tartamudeo Aome.
-Aomecita –dijo Akari en un tono afable-. Me gustaría presentarte a unas personas.
-¿Q-que? –Aome no reaccionaba por lo que escuchaba y más por la fingida amabilidad hacia ella.
-Ven cariño, están por aquí –dijo Akari arrastrándola sin haberle soltado el brazo.
Aome en silencio se dejaba guiar por la mujer pasando entre varias personas hasta llegar a dos hombres. Al estar enfrente de las dos personas que su abuela Akari quería que conociera, se sorprendió que al lado del hombre mayor estaba el chico rubio de hermosos ojos verdes del aeropuerto.
-Aomecita, quiero que conozcas a Richard Rachester y su nieto Takumi –presento Akari soltando el brazo de Aome.
La única chica Higurashi, no pasó desapercibido la mueca de desagrado que hizo el hombre mayor cuando Akaria menciono a su nieto Takumi, por lo que sintió compresión por el chico. «Bienvenido al club de los nietos despreciados». Pensó viendo mientras veía a Takumi y notaba que este no era muy expresivo.
-Richard, Takumi esta es mi otra nieta, Aome Higurashi –dijo nuevamente Akari.
«¡Ja! Claaaro, "nieta".»
-Un gusto de conocerlos –contesto Aome.
-Igualmente encantadora jovencita –dijo Richard y luego miro a su nieto-. Takumi no seas maleducado –regaño irritado.
-Un gusto en conocerte –dijo Takumi ignorando como lo estaba tratando su abuelo.
-Disculpen los modales de mi nieto, Takumi acaba de mudarse a Japón donde un primo de su madre lo acaba de adoptar –revelo Richard ignorando la mirada fulminante que su nieto le enviaba.
En ese momento, Aome se contenía de soltar un comentario fuera de lugar y no quería empeorar el humor de su abuela Akari; asique solo esperaba a que se fuera para poder opinar libremente de lo que pensaba.
-Ven Richard dejemos que nuestros nietos se conozcan –dijo Akari.
-Takumi no te quedes solo parado e invita a bailar a la señorita Higurashi –dijo Richard y junto con Akari se alejaron de los dos jóvenes.
Tanto Aome como Takumi habían quedado en silencio mirándose.
-Que mi abuela no te confundas con su amabilidad, porque ella es igual de desagradable como su abuelo –confeso Aome con honestidad.
Takumi miro sorprendido por la sinceridad de la chica, no esperaba encontrarse a la chica del aeropuerto en una boda como esa, pero al descubrir que era pariente de la novia, no sabía que pensar. Le gustaba su honestidad brutal y le sonrió mientras le extendía la mano.
-¿Quieres bailar? –pregunto Takumi-. Por si quiere saber, nuestros abuelos nos están vigilando.
-Acepto con gusto su invitación, pero te advierto que tal vez termines perdiendo un pie –bromeo Aome para relajar el ambiente.
Takumi sonrió de forma ladina
-Tomare el riesgo.
Aome soltó una breve risa y agarro la mano de Takumi. Ambos jóvenes fueron a una pequeña pista de baile donde había varias parejas también bailando. El rubio poso una de sus manos en la cintura de Aome y con la otra agarraba la mano de esta.
-¿Tampoco te llevas bien con tu abuela? –Takumi apreciaba los sorprendentes ojos azules de la chica.
Aome soltó una pequeña risa con amargura.
-No solo yo, también estas incluidos mis hermanos. Al final terminamos creando un club de los nietos despreciados –revelo con sarcasmo.
-¿Hermanos?
-Sí, son ese grupo de cinco idiotas que nos están mirando como si fuera el fin del mundo –señalo Aome en la dirección donde estaban sus hermanos mirándolos no creyendo lo que veían.
-¿Todos son tus hermanos?
-Para mí desagracia –respondió Aome-. ¿Hace cuánto tiempo que te mudaste a Japón?
-Menos de un mes –respondió Takumi de forma vaga.
-¿Sabes a que escuela iras?
-Mi abuelo escogió a que fuera a una tal academia Beijín.
-¿Beijín? –Aome se sorprendió-. Esa ahí donde voy con mis hermanos.
-¿Enserio? –Takumi también se sorprendió.
Aome miro en dirección donde la abuela Akari la vigilaba junto con el abuelo de Takumi.
-Esto es muy sospechoso.
-Seguro que planearon todo esto –declaro Takumi viendo en la misma dirección que Aome.
-Totalmente –concordó Aome frunciendo el ceño.
-¿Estoy alucinando o Aome está bailando con el chico del aeropuerto? –Kouga mirando incrédulo en la dirección donde se encontraba su hermana bailando.
Miroku solo una risita.
-¿Quién hubiera pensando que nuestra hermanita tuviera interés en un chico? Y aun no lo ha golpeado.
-Mmm... es muy sospechoso –comento Shippo pensativo.
Kohaku asintió estando de acuerdo con su hermano.
-Es cierto, Aome no es de la que se acerca directamente a un chico desde que tenemos la maldición.
-Seguro que la abuela Akari está metida en esto –revelo Souta.
-¿Por qué lo dices? –pregunto Miroku mirando a Souta.
-Porque es bastante sospechosos que la abuela Akari vigile por mucho tiempo a nuestra hermana –señalo Souta en dirección donde estaba Akari junto a un hombre.
Kouga se echó a reír mientras negaba con la cabeza.
-¿Akari siendo la casamentera de Aome? ¡Imposible!
En ese momento, una chica de cabellos castaños y ojos verdes se acercó en la dirección donde se encontraba los hermanos Higurashi. Los hermanos quedaron en silencio mirando la chica con cierta confusión de porque esta le sonreía con tanta familiaridad.
-Tanto tiempo Miroku –dijo la chica.
El resto de los hermanos miraron a Miroku con incredulidad preguntándose como este conocía a esa linda chica.
-Disculpa, ¿te conozco? –pregunto Miroku confundido, pero para nada disgustado.
Kouga frunció el ceño y miro a la chica castaña.
-¿Cómo conoces al pervertido de mi hermano?
-Nunca vi a una chica que se acercara a Miroku con buena voluntad –Shippo miraba la chica con incredulidad.
-Eso es porque aún no conoce las terribles mañas de Miroku –comento Souta.
-Y no conoce lo intenso que es cuando se pone fogoso –revelo Kohaku.
La chica se echó a reír con diversión.
-¿Acaso no reconoces a tu esposa de la infancia?
Dicho esto, Kohaku, Souta y Shippo miraron interrogantes a sus hermanos mayores que se encontraban incrédulos.
-Mi-Mindy De-Deveraux –dijo Kouga incrédulo.
-La misma, cuñadito –bromeo Mindy.
-¡¿Qué?! –dijeron los diablillos.
-¡¿Esta es la famosa Mindy con la que se casó Miroku cuando eran niños?! –cuestiono Shippo perplejo.
Mindy miro a los tres niños que la miraban como si le hubiera nacido una segunda cabeza.
-Así es, ¿y ustedes quiénes son? –pregunto ella curiosa.
-Cierto, nosotros no existíamos en ese momento –dijo Souta-. Me llamo Souta Higurashi.
-Yo soy Shippo Higurashi.
-Me llamo Kohaku Higurashi.
-Y nuestra familia nos conocen como los "diablillos" y mejor no preguntes el por qué –comento Shippo.
-Un gusto de conocerlos, no pensé que tuviera más cuñaditos además de Kouga y Aome –bromeo Mindy haciendo reír a los diablillos.
-Me agradas –revelo Shippo con aceptación.
-No pensé encontrarte de nuevo por aquí, Mindy –dijo Miroku saliendo de su incredulidad.
-Ni yo –dijo Kouga también saliendo de su incredulidad.
-Muchachos, por favor, mi familia vive del otro lado de la quinta –menciono Mindy con obviedad-. ¿Y adivinen qué?
-¿Qué? –dijeron los hermanos Higurashi.
-Mis padres se mudan a Japón, mi padre acaba de conseguir un trabajo imposible de rechazar en una compañía asique podremos vernos seguidos. ¡Yeiii! –explico Mindy sonriendo.
Los hermanos Higurashi se miraron en silencio, no sabiendo cómo reaccionar años atrás hubieran estado emocionados, pero ahora que se encontraba en una situación complicada en su familia; tenía que ser más precavidos con respecto a la maldición.
-Por lo menos fijan estar felices –Mindy frunció el ceño.
-No es que no estemos felices, nos tomaste de sorpresa –explico Kouga rápidamente.
-Es cierto, por fin, tendremos la luna de miel que hace once años atrás no pudimos tener –bromeo Miroku intentado aligerar el ambiente.
-¡Yeii! –Mindy salto a los brazos de Miroku-. Te vas arrepentir de haber dicho esto –sonrió maliciosa.
Al ver la sonrisa maliciosa de Mindy, por primera vez, Miroku se sonrojo para diversión de sus hermanos. Kouga soltó una risa divertido, iba a ser divertido tener a Mindy en Japón, recordando todas las aventuras que tuvieron de niños juntos a sus hermanos y ella. Luego miro a sus hermanos menores que también sonreían maliciosos, al parecer, habían encontrado una aliada para molestar a Miroku.
-Por cierto, ¿Y Aomecita? Encuentro raro que no esté con ustedes –dijo Mindy separándose de Miroku.
-Está coqueteando con el blondie de allá –señalo Kouga a su hermana aun bailando con el chico rubio.
-¡Que sexy! –dijo Mindy refiriéndose al chico con la que su amiga bailaba y luego escucho un carraspeo de Miroku-. ¡Bromeo! Sabes que eres el único en mi corazón, Mirukin –y luego pellizco la mejilla de Miroku como si fuera un niño.
-¡Sueltame! –se quejó Miroku sobándose la mejilla.
El resto de los hermanos estallaron en carcajadas.
Todas las personas que se encontraban en el jardín, estaban sentando en sus respectivos asientos esperando que la ceremonia comenzara mientras que Naraku se encontraba en el altar con el sacerdote.
Antes del comienzo de la ceremonia, toda la familia Higurashi se encontraba en la carpa donde estaba Kagura con su vestido de novia ya preparada, también estaba Kei y Akari en ese lugar; los únicos que faltaban eran Ren y Sakura.
-¿Dónde están mis padres? –pregunto Kagura mirando a sus abuelos.
-No lo sé, pero ya debe estar por venir –respondió Kei mirando a su nieta.
-Dime Aomecita –dijo Akari-. ¿Te agrado conocer a Takumi?
Todos se encontraban sorprendidos por la forma que Akari había llamado a Aome. Kyouta miro con el ceño fruncido a su madre mientras que el resto de los hermanos Higurashi había confirmandos sus sospechas. Kagura sonrió de forma divertida al ver el sonrojo de su prima y Kei se encontraba confundido no sabiendo las intenciones de su esposa.
-S-Si, es agradable –dijo Aome con nerviosismo.
En ese momento, Ren y Sakura entraron en la carpa.
-¡Eres un desgraciado Ren! –grito Sakura furiosa.
-¡Mama! ¿Qué está pasando? –pregunto Kagura confundida.
-¡Ignora a tu madre cariño, está loca! –dijo Ren nervioso.
-¿Loca? ¡Loca! ¡Tú maldito hijo de puta! –siguió gritando Sakura mientras golpeaba a su esposo en la cara.
Silenciosamente los hermanos Higurashi vitoreaba a su tía Sakura.
-¡No tolerare que insultes a mi hijo! –defendió Akari a su hijo.
-¡Oh, callase vieja bruja! –dijo Sakura.
Tanto Kyouta como a sus hijos sonrieron satisfechos antes la respuesta de Sakura.
-Al parecer no somos los únicos Higurashi que tienen problemas –revelo Aome viendo a sus hermanos asentir estando de acuerdo.
-¡¿Pueden dejar de gritar y explicar lo que está pasando?! –pregunto Kei mirando a su Ren y su nuera.
-El hombre de aquí –Sakura señalo a Ren-, volvió a reanudar su aventura con Leyna Nakamura. ¡Y no lo niegues maldito que te vi entrando en una de las habitaciones con ella ayer a la noche!
-¿Reanudar? –dijo Kei confundido.
-¡Si! Años atrás este maldito me puso los cuernos con Leyna, quien se suponía que era mi mejor amiga –revelo Sakura.
Ante lo dicho por su madre, Kagura grito:
-¡¿Qué?! ¡¿Con la madre de Naraku?! ¡¿Te acostaste con mi suegra?!
-Seguro que el tío Ren, le leyó mucha poesía–opino Kouga divertido.
-Mientras que no sean como las serenatas de horror que tú le hiciste a Ayame –dijo Aome ganándose una mirada fulminante de Kouga.
Kohaku, Souta y Shippo reían silenciosamente ante toda la situación.
-Pienso que el tío Ren heredo otras cualidades –menciono Miroku mirando a su abuelo Kei.
Kei al sentir la mirada de su nieto Miroku en su dirección, dijo:
-¿Qué?
-Nada, nada –contesto Miroku.
Kyouta estallo en carcajadas.
-¡Al fin el hijo prodigo ha caído! ¿Qué tienes que decir al respecto, madre? –se burló aprovechando de la situación.
Akari apretó los dientes irritadas mirando a Kyouta.
-¡Cállate insolente!
Sakura nuevamente miro a Ren y dijo:
-¿Sabes Ren? Me siento tranquila porque años atrás tuve mi venganza y ahora hay una simetría en todo este asunto, ya que esa persona es muy familiarizada con Leyna.
Todos los que se apellidaban Higurashi se quedaron en silencio mientras que Ren no entendía lo que su esposa había intentado decirle. Sobre todo, porque al parecer su familia si había entendido lo que Sakura dijo.
-¡¿Qué?! –grito Kagura furiosa ahora mirando a su madre.
-¡No puedo creerlo! –exclamo Akari.
-Nunca lo hubiera pensado de ti, Sakura –comento Kyouta sorprendido.
-¡Que alguien vuelva a golpearme de nuevo porque no estoy entendiendo! –grito Ren irritado.
-¡Yo voy a golpearte hasta dejarte inconsciente! –revelo Kagura mirando a su padre.
-Hermano, lo que Sakura dijo es que también se acostó con Roth Nakamura –dijo Kyouta mirando a su hermano.
-¡¿Qué?! ¡Y encima te quejas! –acuso Ren mirando a Sakura.
-Mi plan principal era acostarme con Kyouta pero él se había mudado a Japón y tampoco podía hacerle eso a Naomi –revelo Sakura con indiferencia.
Los hermanos Higurashi exclamaron con indignación antes esa revelación y Kyouta quedo sin habla, no esperaba que posiblemente iba a ser parte una venganza tan macabra como esa.
-¡Ustedes acaban de arruinar mi día! –señalo Kagura furiosa a sus padres.
-Cariño, por favor, perdóname –rogo Ren a su hija-. Prometo que nunca más volveré a acostarme con Leyna Nakamura.
En ese momento, toda la familia Nakamura había entrado a la carpa preocupada, ya que la razón era que la novia aun no aparecía en el altar. Lo que hizo que tanto Naraku como a sus padres fueran buscarla, pero también había otra razón y era que desde el lugar donde estaba el altar se escuchaba todo el escándalo que provenía de la carpa.
-¡¿Qué?! –exclamaron Roth y Naraku al escuchar lo que había dicho Ren mientras que Leyna se hacia la desentendida.
-Oye amigo, tú no te ofendas que también te acostaste con mi esposa –reclamo Ren a Roth Nakamura.
-¡¿Qué?! ¡¿Te acostaste con la madre de Kagura, papa?! –exclamo Naraku mirando su padre.
Roth Nakamura miro de forma fulminante a Sakura, años atrás habían acordado de no hacer mención de su aventura de una noche.
-¿Adivina que, Naraku? –dijo Kagura llamado la atención de su prometido-. No solo tu padre se acostó con mi madre, sino que tu madre también se acostó con mi padre –revelo con ironía.
-¡Eres un maldito Higurashi! –exclamo Roth mientras se abalanzaba hacia Ren para golpearlo.
En el momento que empezó haber una pelea entre Roth y Ren, Kagura sujeto el brazo de Naraku arrastrándolo afuera de la carpa mientras que los hermanos Higurashi seguían a la pareja. Tanto la pareja como los hermanos Higurashi ignoraban que todos los invitados habían escuchado todo el escándalo.
Naraku ordeno a los trillizos buscar al sacerdote quien esperaba en el altar, para luego llevarlo a un pequeño muelle que había en el lago privado.
-¡Deprisa padre, diga sus palabras! –apuro Kagura impaciente mirando al sacerdote.
-Emm, Kagura, cuando nuestro padre nos prohíbo alejarnos del agua también incluía estar cerca de los muelles –dijo Aome quien se encontraba al lado de la novia mirando con recelo el muelle mientras que veía que sus hermanos estaban del mismo modo.
-No hay tiempo para eso –dijo Naraku-. Padre diga la versión corta antes que otra catástrofe pase.
El sacerdote miro de forma extraña a la pareja y luego hizo su trabajo:
-Naraku Otis Nakamura –ante la mención del segundo nombre de este, los hermanos Higurashi taparon su boca para sofocar una carcajada-, ¿aceptas a Kagura Jenell Higurashi como su legitima esposa?
-Acepto –dijo Naraku.
-Y tú, Kagura Jenell Higurashi, ¿ace...
-Acepto –dijo Kagura no dejando terminar la frase y termino besando a Naraku mientras los hermanos Higurashi aplaudían y silbaban.
Los hermanos Higurashi escucharon a la Sra. Nakamura gritando en la dirección donde se encontraban ellos junto a Naraku y Kagura. Luego miraron a la multitud de invitados incluida su padre, abuelos y tíos dirigiéndose al pequeño muelle.
La pareja de recién casados se subió a una canoa que había al lado del muelle, y ambos remaron para alejarse de ahí, mientras la multitud los veía irse.
Los seis hermanos se alejaron del muelle por precaución al ver a tanta persona acercarse y vieron como la Sra. Nakamura se acercaba corriendo al muelle y gritaba a Naraku y Kagura que volvieran. Por culpa de un movimiento torpe de la mujer, cayó al lago.
-¡Ayuda! ¡Ayuda! –exclamó Leyna.
Sakura estallo es una carcajada malvada.
-¡Humíllate mujer! –dijo haciendo que varios de los invitados cerca de ella la miraran sorprendidos.
Desde la canoa, Naraku bufo molesto mirando a su madre.
-¡Maldición no sabe nadar!
Kagura lo miro sorprendida.
-¿Enserio? Y qué esperas, salva a tu madre.
Dicho esto, Naraku se lanzó al lago dirigiéndose para salvar a su madre.
A todo esto, Takumi se colocó al lado de Aome.
-No sabía que había un show –dijo él mirando a la chica.
La azabache le sonrió apenada.
-Nosotros tampoco.
Luego de todo el escándalo, intentaron que la boda siguiera con normalidad. Los invitados bailaban al compás de la música, y otros disfrutaban de la comida y bebida que había en el lugar.
Los hermanos Higurashi junto a la pareja de recién casados se encontraban sentados en una mesa donde había mucha comida. Kagura se encontraba sentada abrazando a un mojado Naraku.
-Al menos nadie va olvidar este fantástico día –bromeo Aome.
-Espera a ver los programas de chismes –menciono Naraku-, estarán por días hablando de esto.
-Eso es cierto –dijo Kyouta uniéndose a la conversación.
-¡Adóptame tío Kyouta! –dijo Kagura-. Porque mis padres no son dignos.
Kyouta se echó a reír.
-Exageras.
Kagura arqueo una ceja.
-Mi padre unto la salchicha en la madre de Naraku.
-Y mi padre hizo la mismo con la madre de Kagura –menciono Naraku haciendo una mueca de asco.
-Todos están saliendo de su letargo –declaro Miroku mientras le daba un sorbo a su bebida.
-Y lo mejor de todo es que esta vez nosotros no hicimos nada –revelo Souta orgulloso.
-Es verdad –dijo Kyouta sorprendido-. Debo sentirme orgullosos de que estos Higurashi se hayan comportado.
-¡Yeiii! –festejaron los hermanos Higurashi.
Kagura y Naraku sonrieron viendo a la eufórica familia, luego se miraron y se dieron un largo beso.
EXTRA.
Días después en la casa de los Taisho.
La familia Taisho se encontraba tranquilamente almorzando mientras veían las noticias del día que pasaban en la televisión.
-Ahora hablemos de la trágica boda de Kagura Higurashi y Naraku Nakamura, los herederos de dos grandes empresas de Berlin. Gracias a nuestras fuentes hay videos y fotos dentro de la quinta de los Higurashi –dijo la conductora del programa.
-Pero antes de hablar de la boda, hablemos de como el hijo desheredado de los Higurashi vuelve a casa después de tanto tiempo –dijo otro conductor a lado de su compañera, y en la pantalla apareció una foto de Kyouta junto a su hermano y cuñada-. Kyouta Higurashi vuelve a Berlín después de tantos años, aunque se los ha visto muy poco en público y sus hijos prácticamente nunca salieron de la quinta Higurashi.
Ante lo dicho por las personas de la televisión, Inutaisho empezó a toser ferozmente. ¡¿Kyouta Higurashi provenían de una familia rica?! Izayoi se encontraba sorprendida, no esperaba que su amigo nunca se lo hubiera revelado, pero siempre noto que era reservado cuando se trataba de su familia. Sesshomaru intentaba no demostrar su sorpresa de que los Higurashi aparentaban más que ser simples personas. Por otro lado, Inuyasha y Rin miraba con normalidad la noticia.
-Después de años, vemos en las redes sociales que Kyouta Higurashi sigue siendo el padre soltero más codiciado por las mujeres de Alemania. No obstante, en vez de trabajar en la empresa familiar prefirió convertirse en abogado –dijo la conductora mujer.
-Cambiando de tema, ¿Quién hubiera pensado que las bodas revelarían ciertos secretos sucios? Al parecen el reciente CEO de la empresa Higurashi, Ren Higurashi tenía una aventura con la madre del novio, Leyna Nakamura. No es ninguna sorpresa que Sakura Higurashi lo haya descubierto y gritando a los cuatro viendo en la boda de su hija como su esposo la engaño –menciono el conductor hombre.
-Sin mencionar que ambos CEO, Ren Higurashi y Roth Nakamura terminaron a los golpes en medio de la boda de sus hijos. Ya que no solo Ren y Leyna tenían una aventura, sino también Roth y Sakura. Los padres de los novios guardaban más que un simple secreto –dijo la conductora mujer.
-Para terminar con la noticia, Kagura y Naraku se casaron en un muelle para después fugarse en una canoa, pero la simple fuga fue fallida cuando la madre del novio, Leyna Nakamura quien no sabía nadar, cayó al lago y su hijo tuvo que salvarla. Tenemos un video como evidencia.
En la televisión de los Taisho, apareció un video de la boda donde se veía como la mujer caía al lago haciendo que Inutaisho, Inuyasha y Rin se rieran. Luego vieron como Naraku guiaba a su madre al borde del lago donde había varias personas. En ese momento del video donde enfocaron a los invitados de la boda, Rin visualizo en el video a Aome interactuando con un chico rubio.
-¡Miren Aome-chan aparece en el video! –señalo Rin emocionada.
Todos los Taisho miraron fijamente la televisión viendo que Rin tenían razón y la chica que se visualizaba en el video era su joven vecina.
-¿Quién hubiera pensado que la chica Higurashi se viera decente? –dijo Inuyasha viendo la televisión.
-¡¿Qué dices, Inu?! –exclamo Rin indignada-. ¡Aome-chan se ve bellísima!
-Tu opinión no cuenta Rin, tu encuentras todo hermoso, ves a un perro defecar y lo encuentras como si fuera un milagro de Kami –argumento Inuyasha.
Rin hizo un puchero viendo a su padre reírse y a su madre darle una sonrisa divertida, busco ayuda en Sesshomaru encontrándose que este intentaba esconder su sonrisa.
Por otro lado, Sesshomaru a mirar nuevamente la pantalla de la televisión apretó los dientes molesto viendo como la irresponsable chiquilla se encontraba divirtiendo con ese rubio mientras que él estaba haciendo todo el maldito proyecto.
Cuando la viera nuevamente le había saber su molestia.
¿Y que les parece? ¿Algún reviews?
¡Esperoooo, que lo hayan disfrutado como a mi mientras lo escribía! xD
¡Comenten que partes les gusto de todo el capitulo! :)
¡Hasta el próximo capitulo!
