CHARLIE WEASLEY

ENVIDIA


—Tenéis más cara que espalda.

Con esa frase, Charlie clausura la conversación. Pero no se lo está echando en cara: tiene una sonrisa dibujada que demuestra que lo que siente es envidia. Envidia de no tener un gemelo que cubra sus pisadas con otras todavía más fuertes.

—Joder, ¿de verdad hicísteis una puta poción y la filtrasteis por todo el Londres Mágico?

Con esa frase, Charlie reabre la discusión.

—Tan verdad como que yo soy George y él es Fred.

—Me fío poco de esa afirmación.

—Que sí, Charlie, joder —Fred tiene la paciencia justa para no escupirle al mundo a la cara.

—¿Y cómo lo deshicísteis?

George sonríe y coloca la mano sobre la pierna de su hermano, antes de que se embale.

—Era temporal. Estaba contemplado en la fórmula. La probamos nosotros antes.

»La idea la sacamos de las setas alucinógenas.

—¿Por qué le cuentas eso? ¡George!

Charlie se descojona a su lado.

—Vale. Me lo creo. Es que todavía tengo en la cabeza la cara del Juez cuando le dijisteis que en realidad no habíais hecho nada. Vaya par. ¡Y yo que creía que sería el que mataría a nuestra madre a disgustos por codearme con putos dragones!

Charlie está a punto de salir de la habitación, pero entonces una pregunta asalta su mente.

—Oye y… ¿por qué?

Los gemelos sonrien y señalan al sillón que tienen delante. Esa explicación les va a llevar un poco más de tiempo.

—Ya nos estabas fallando, hermanito. Presta atención porque...