Decir que el amanecer había sido hermoso era mentir descaradamente, eso pensaba Luna mientras los rayos del sol entraban por la ventana y la migraña que ahora mismo padecía intentaba hacer estallar su cabeza. A decir verdad, se merecía estar así, no debió tomar tanto alcohol en el matrimonio de Harry, pero no había podido evitarlo, su atiborrada mente así se lo había exigido cuando se había percatado de la presencia del amor de su vida en aquella ceremonia. Al recordarlo sonrío, era una de esas sonrisas tontas de enamorados, que difícilmente se borra de tu rostro, la misma que denota felicidad y tranquilidad, lo que en ese momento ella sentía. Giró su rostro para observar mejor a quien la acompañaba en la cama, el rostro relajado de Theodore le demostraba una vez más que cuando alguien es tu hogar puedes hallar la paz en esa persona y el ex-mercenario era su hogar, así como ella lo era para él. Acaricio con devoción sus labios, los mismos que en aquella madrugada la había besado incontables veces mientras le repetía una y otra vez que la amaba, recuerdos de horas anteriores llegaron a su mente provocándole una enorme sonrisa, había pasado la noche nuevamente en los brazos de su apuesto agente y no se arrepentía en absoluto de haberse entregado a él, lo amaba con locura, aunque entre ellos hubieran pasado tantas cosas que los hiciera separar, nada había cambiado ese sentimiento tan hermoso que aquel chico despertaba en ella.
- ¿Admirando mi belleza? – Susurró Theodore con voz adormilada sonriéndole a Luna, aún tenía sus ojos cerrados y se veía tan guapo, que para Luna fue incontenible besarlo. – Podría acostumbrarme a que me des los buenos días así. – Dijo abriendo por fin sus ojos.
- Y yo podría acostumbrarme a despertar cada mañana a tu lado – Contestó Luna acariciando el rostro del castaño, que no tardó en abrazarla mientras depositaba besos en su hombro desnudo.
- Te amo – Susurró Theo mordisqueando levemente su oreja provocando que se sonrojara.
- Te amo mucho más – Respondió la chica dibujando figuras sobre la espalda de su amado que los mantendría ocupados por un tiempo más.
Meses después
Para nadie era un secreto aquella unión que estaban presenciando, después de tantas despedidas, reencuentros y regresos, por fin Luna y Theo estaban uniendo sus vidas en una simple ceremonia acogedora, en dónde las lágrimas de felicidad abundaban en cada rincón del hermoso jardín de la casa de Theodore que Pansy, Hermione, Astoria y Ginny habían decorado de una forma muy hermosa. El más afectado por el sentimentalismo que suponía la escena de ver a uno de sus mejores amigos casándose con el amor de su vida, quien era como su hermana, era Blaise, cuyas lágrimas no habían dejado de salir hasta que la dulce pareja dijo "Si acepto". De inmediato una avalancha de buenos deseos y felicitaciones no se hicieron esperar sobre la pareja de ya esposos que sonreían tomados de las manos. Theodore miró a la reciente señora Nott y depositó un beso en su mano donde descansaba el anillo que la identificaba como su esposa.
- ¿Hasta que la muerte nos separe? – Le susurró mirándola fijamente, Luna sonrió y le dio un ligero apretón de manos.
- Y más allá mi amor… - Respondió antes de darle un beso que se ganó el vitoreo de todos sus amigos.
