CAPITULO 37
CONSPIRACION, POLVORA Y TRAICION
—Nuestra neutralidad, es inamovible —declaró Philip Nott.
Él solemne mago estaba a la cabeza de una mesa redonda enorme. Theodore a su derecha, McGrath a su izquierda. Magellan al lado de Theodore, Taylor al lado de McGrath. Edward de pie, detrás de Theodore. El resto de cabezas de familia, dispuestos sin un orden aparente.
Usualmente, esa figura se mantenía según las reuniones que pasaran. Todo el mundo sabía que entre las familias, Taylor, Magellan y McGrath eran las principales. Magellan actualmente la más relevante y Taylor la que recién estaba recuperándose luego de casi caer en desgracia. McGrath, al parecer, intermitentemente siempre en medio de ambos, pero nunca tomando partido por alguno de ellos, según los rumores.
El mundo mágico estaba agitado últimamente y luego de todo tipo de noticias extrañas y eventos al parecer aislados, por alguna razón, Philip Nott sintió necesario el llamar a todas las cabezas a esa corta reunión. James, por su parte, debía pasearse y escuchar atentamente, y luego, reunirse con Edward si es que pescaba algo sospechoso.
Y el sentimiento popular en ese preciso momento, era la incertidumbre por el futuro.
Por supuesto, era algo generalizado, pues James se sentía del mismo modo.
Primero, Star. Evitaba pensar en ella, pues les había arruinado. Francamente, no sabía que sentir al respecto, sin embargo, intentaba manejarlo de la mejor manera. Porque por un lado estaba tan enfadado con ella… pero por otro, no podía dejar de sentir lastima. Y culpa. Mucha culpa por lo que esa situación le obligaría a hacer.
Philip dio por terminada la reunión, brujas y magos se pusieron de pie y mientras agradecían la hospitalidad y se despedían, Theodore abandonó el salón y caminó a quien sabe dónde.
James hubiera querido alcanzarle, pero aún debía de cumplir con su trabajo.
Miró de reojo a Philip Nott. No había tratado mucho con el intimidante mago, pero dadas sus circunstancias, quizá debería. Star le había dicho que había hablado con Theodore y este le había dicho que debía buscar opciones y se había volcado totalmente en eso y parecía comprometida con ello. Sin embargo, James era más pesimista y solo veía el tiempo pasar. Además, Theodore le dejo claro a Star que si no conseguía volver al Praethor, de todos modos la aceptaría como consejera, pero según Star, eso sería así si ella agotaba sus opciones.
Inspirador, por supuesto, pero no era suficiente. Se lo dijo a Star y ella pareció golpeada cuando se lo dijo, pero no discutió, en su lugar le pidió perdón y le juró que haría todo lo que estuviera en su mano para arreglarlo todo y evitar concretar su compromiso.
James miró fijamente a Philip Nott.
"Quizá él pueda ayudarnos" pensó.
Una mano se posó en su hombro, cuando se volvió, se encontró con el sonriente rostro de Edward.
—James, acompáñame un momento.
—Pero aún debo…
—No te preocupes —le dijo— son ordenes de arriba —dijo apuntando con pequeños cabeceos a Philip.
Edward le guío por la casa, caminando por opulentos pasillos hasta llegar a una enorme puerta tallada y tocarla antes de abrir.
"Él es tan familiar con esta casa" pensó James con algo de envidia.
Edward, el mestizo arribista, salido de la nada y que Philip Nott había empoderado para enseñarles a los magos bajo su dominio humildad, porque hace años ellos intentaron destronarle... bueno, esa era la opinión popular entre los magos que obedecían a los Nott.
Él siempre estaba junto a Philip, aunque durante esa reunión no estuvo de pie detrás de él como normalmente hacía, si no de Theodore. Al menos, ese era otro pensamiento recurrente de la mayoría. Algunos también creían que significaba algo, aunque James sabía que Theodore era cercano a Edward. Muy cercano. Y también sabía que Edward actuaba siempre amistoso y juguetón, pero cuando se trataba de Theodore podía amenazarte de muerte… y te miraba con una cara que te dejaba convencido de que realmente lo haría.
Cuando James entró, vio a Theodore sentado un sillón individual de ese estudio privado, pero también McGrath estaba allí hablando de quien sabe qué.
—Espera aquí —le dijo Edward— yo vuelvo luego.
James saludo de nuevo a McGrath y a Theodore, intentó unirse a la conversación incluso, pero hablaban de algún proyecto que el mago pelirrojo iba a llevar a cabo pronto junto a Darke.
Él no sabía mucho de eso, pues de hacía ya un tiempo que Theodore había adoptado una actitud discreta acerca de lo que hacía y a él solo le dejo las cosas más privadas. Como por ejemplo, el financiar a los irlandeses mientras daban caza a Karkarov. A casi ya un año de esa empresa, recién hacía poco pudieron tener noticias alentadoras.
Theodore creía que tarde o temprano aparecería, por las buenas o por las malas, ya que después de todo, según los Irlandeses, no eran los únicos que le buscaban ya que después de todo era de alguna manera era visto como el socio cobarde de Barty Crauch a los ojos de los colaboradores del Señor Tenebroso y seguramente más de uno querría usarlo como ofrenda para ganar favores, Theodore pensaba eso. Y por eso mismo creía que aparecería por su cuenta para seguramente intentar intercambiar información por protección.
"Pero tú no puedes darle protección" había dicho James.
"Pero eso él no lo sabe" Había dicho Theodore encogiéndose de hombros.
Últimamente, Theodore le ponía de los nervios. Cada vez más calculador, cada vez más osado. Cada vez más extraño.
"Bueno" pensó "al menos ahora si actúa como un sangre pura debe" pensó algo más tranquilo.
La puerta se volvió a abrir y entró Magellan, Edward entró justo detrás de ella. La bruja se sentó cerca de Theodore y Edward de nuevo se quedó de pie a su espalda. Un instante después, entró Taylor, quien se sentó entre él y McGrath.
El leve aire de nerviosismo era palpable, disimuladamente cada mago presente miraba a cada uno de los que estaban en la habitación. James sentía que era el único que no encajaba en todo eso.
La puerta se abrió de nuevo y Philip Nott entró, seguido por una joven bruja que no había visto jamás en la vida. Theodore se le quedó mirando con el ceño fruncido. Philip no la presentó, si no que se sentó en uno de los sillones al lado de Theodore. La bruja, se quedó de pie a su espalda, ganándose una mirada curiosa primero y después, una sonrisa radiante de Edward, como si le diera la bienvenida.
—Seguramente se preguntarán, porque están aquí —dijo Philip, mirándoles a todos y cada uno de ellos— seré breve. En los próximos días, habrá cambios en el mundo mágico. Estimo, grandes cambios. Edward, si eres tan amable…
Él asintió— Señores, el Ministerio de magia será atacado pronto. Con ayuda de Serafina, aquí presente, hemos podido monitorear movimiento extraño en la red Flu, principalmente entre las familias que principalmente estaban en el frente unido pro-Señor-Tenebroso —recitó serio— y los informantes coinciden. El ministerio, por su parte, está con las manos tan llenas intentando cazar a Dumbledore y usando toda su coalición informativa para eso, además de controlar el desprestigio; que asumimos no podrán responder a tiempo. Y si lo hacen, dudo mucho que Fudge tome previsiones suficientes para proteger el poder.
—Es muy probable que el Ministerio caiga —complemento Philip— y por supuesto, hay que asumir contingencias. Alemania tiene un tercio de las conexiones de la Red Flu habilitadas planeadas en el proyecto, Francia las completo hace tres días. Italia comenzó, igual que Suecia. Países bajos, Dinamarca, Noruega y cinco países más están a puertas de firmar —recalcó Philip— Acabo de decirlo afuera, pero vuelvo a repetirlo aquí, ante ustedes. La Neutralidad es inamovible —dijo mirando a todos y cada uno de ellos— lo que significa, que lo se discutirá hoy, debe ser manejado en extremo cuidado.
—Estoy seguro que todos conocen a Craston y seguro se preguntan por qué está aquí —murmuro Philip, haciendo una seña hacia él— bien, él es un legeremante innato —James sintió que su estómago cayó al piso. Solo hizo un leve asentimiento antes de mirar disimuladamente a todos los presentes y ellos le miraban, excepto Theodore— no es algo de dominio público y espero que se mantenga así —luego le miró a él con sus profundísimos ojos azules— Colaboraras encontrando las posibles fugas de información, trabajaras con Edward. Logré que siempre obtengas permiso para salir de Hogwarts, eso está arreglado.
—Sí, señor Nott —murmuro de inmediato.
—Bien —dijo Philip— ahora —dijo apuntando a la bruja a su espalda— Ella es Laurina Austin —la bruja hizo una semireverencia como presentación— Entonces, Laurina, por favor…
—Soy parte de los informantes que se infiltraron en el bando en pro del Señor Tenebroso —dijo tranquilamente— y por esta razón, puedo asegurar que están mejor organizados de lo que se esperaría de ellos —murmuro mientras sacaba de un bolsillo de la capa un pergamino y se lo entregaba a Philip— estos son los puntos que planean atacar luego de tomar el Ministerio, todas son oficinas clave del gobierno mágico, también planean atacar a sus funcionarios, pero entre ellas, hay una organización civil, se hacen llamar "La orden del Fénix" y se supone que Albus Dumbledore es el líder, han identificado también a algunos miembros. Asumo que hay un informante entre ellos, porque incluso tienen fotografías. En ese pergamino está la lista actual, para tomar la debida distancia.
Philip entregó el pergamino a Theodore primero, el pasó los ojos por él y sencillamente se lo pasó a Magellan.
—Bueno, esta es la situación —dijo Philip— y por supuesto, al parecer, la vuelta del Señor Tenebroso está más cerca que nunca. Y por eso mismo, me tomé la libertad de abrir un camino para los Nott y sus colaboradores para que, si bien no seríamos parte activa en la toma del nuevo gobierno, tampoco resultemos siendo una piedra en el camino —Philip miro a todos y a cada uno de los presentes— envié al Lord presentes de buena fe, asumo que en los próximos días tendré oportunidad de negociar un buen trato para todos nosotros a un precio razonable. Mientras, para seguir ganando influencia en Europa, nuestra neutralidad sigue siendo esencial. Públicamente al menos, así que si la toma fracasa, no terminaremos involucrados.
James sintió caer su estómago al suelo. Dos bandos. Iban a jugar a dos bandos.
—Ahora, las tareas —dijo— Edward se encargará mantener un flujo de información constante de todo lo que suceda en el Ministerio, además de preparar un plan de contingencia para que toda nuestra gente esté preparada por si lo inesperado llega a suceder —Edward asintió de inmediato— Laurina mantendrá el flujo de información desde el bando del Lord. Serafina continuará monitoreando la red Flu, agrega a tu lista la que acaba de pasarnos Laurina. Será esencial que cruces información con Edward. Frederick y McGrath, quiero que se encarguen de reclutar magos confiables y diestros en la magia, los mejores. Necesitaremos una primera línea, por si acaso. Theodore, tu tarea será la misma que has venido haciendo, sigue en contacto con las demás familias, al parecer tienes el talento para tranquilizarlos a todos, y por supuesto, ten la libertad de estar al corriente de todas las actividades de los presentes, excepto, claro, Laurina. Sería peligroso para ella que se mantengan en contacto.
—Si padre —contesto Theodore, todo obediencia.
Él asintió satisfecho, pero se le quedo mirando— Y claro, la otra razón por la que pedí a todos aquí estén presentes.
Philip Nott se volvió completamente hacia Theodore y sacó su varita. Theodore solamente miró curioso a su padre, pero James se fijó que tenía las manos en puños.
—Serán mis testigos. Hijo, tu mano —dijo extendiendo la suya hacia él.
Theodore obedeció de inmediato, se quitó el guante de la mano izquierda y la tendió hacía su padre, quien se la sujeto. Luego, hizo una floritura, la misma que hizo Serafina cuando nombro a su sobrino su heredero.
—La contingencia principal, ha sido completada —dijo Philip volviéndose hacia los presentes, mientras Theodore volvía a ponerse el guante— con esto, todos los juramentos hechos a mí, ahora también pueden ser reclamados por mi hijo.
—Gracias por tu confianza, Padre —contesto él, mostrándose humilde.
—Esto debió hacerse en una ceremonia adecuada —dijo sonando resignado— sin embargo, no podemos permitirnos el tiempo para eso. Cuando esta… "turbulencia" este bajo control, se hará como se debe. Aconsejo a todos aquí hacer lo mismo y pasar sus juramentos familiares a sus segundos. Esto es todo —dijo poniéndose de pie y todos lo imitaron— tráiganme buenas noticias.
—Yo creo que esos te quedan bien —le dijo haciendo esfuerzos por ser paciente mientras la veía probarse el sexto par de pendientes de fantasía.
Ginny había logrado convencerla para salir del castillo el día de la visita a Hogsmade, después de todo, sería la última vez que podrían ya que iniciaban los TIMO´S.
—No estoy segura —canturreo Ginny mientras se los quitaba y pasaba las manos por otro par y les sacaba los pequeños seguros para engancharlos en sus lóbulos.
—Bien, entonces iré al caldero chorreante, te esperare allí. Estoy cansada de estar de pie —dijo agotada.
Ginny puso sus brazos en jarras y se volvió hacia ella— Oh, no. La otra vez que salimos me hiciste lo mismo y me abandonaste en la tienda de dulces.
Hermione recordaba perfectamente esa vez y bien podría dolerle la cabeza por eso. Sintió que le aguijoneaba la culpa porque Ginny tenía razón, sin embargo, considerando que Ginny estaba siendo bastante egoísta, se enfadó, pues ella debería estar estudiando en lugar de estar en esa tienda de chucherías.
—Tengo que estudiar —le dijo cruzándose de brazos también— Dijiste que solo sería una salida rápida, solo por eso te acompañe.
— ¡Oh, discúlpame por importunarte! —le dijo visiblemente molesta, dándose vuelta dramáticamente y casi haciendo que le llegue parte de su cabello al ojo.
—Me voy —dijo Hermione enfadada.
—Sí, mejor vete —le dijo Ginny— últimamente estás insoportable.
Hermione sentía que bien podría hervir de rabia, sin embargo, ajustándose la capa salió de la tienda.
Camino mirando sus propios pies, a paso rápido primero y a paso lento después.
"Últimamente estás insoportable" había dicho Ginny y la verdad sea dicha, tenía razón. Desde estudiar como loca, reclamar por el ruido y ser una especie de "inspectora de estudio" con Harry y Ron, todo eso podría tacharla de insoportable.
Hermione casi pateó una pequeña piedra en su camino, pero falló y al hacerlo casi tropezó.
"Estúpida piedra" pensó. Camino algo más lento, desde allí ya se podía ver el castillo. Era poco después del mediodía, así que casi no había nadie en la calle. Tenía sentido, pues todos los alumnos que debían volver al castillo seguramente ya habían vuelto y los que no, no lo harían hasta media tarde.
Hermione suspiró.
"Debería repasar Aritmancia" pensó "Puedo estudiar las constelaciones de nuevo en la noche… así que por la tarde repasaré historia de…."
De pronto, sintió que alguien pasaba un brazo por encima de su clavícula y sujetándole del hombro, tiraba de ella hacia atrás. Con la otra mano, le cubrió la boca antes de que pudiera gritar.
Hermione pataleo y uso sus brazos para intentar golpear a su captor y acertó al menos un golpe, pues escuchó un jadeo.
—Basta, basta —dijo su captor a su oído— Para ya.
Ella reconoció la voz de inmediato y solo entonces cayó en cuenta que la mano sobre su boca estaba enguantada. Se creyó que iba a calmarse, que mal estaba. Hermione se revolvió todavía más, hasta que logró que él la soltara, pero antes de que lograra alcanzar su varita, él la atrapo de nuevo, empujándola contra una pared, quitándole la varita de las manos y cubriéndole la boca de nuevo, mientras Hermione intentaba con solo fuerza apartar la mano de su boca.
—Merlin, Hermione. Basta —le dijo.
Hermione miró a su alrededor y se fijó que estaban en una calle cerrada. Pared en tres direcciones y un contenedor cubriendo buena parte de la vista de la calle. Miró de nuevo hacia Nott, intentando comunicarle con los ojos lo furiosa que estaba.
Él tomó aire— He puesto encantamientos en este lugar. Está perfectamente silenciado, así que si quieres gritarme, podrás hacerlo. Solo cálmate ¿De acuerdo? Yo solo… quiero hablar.
Ella le miró con los ojos entrecerrados y él, lentamente retiro la mano.
Hermione le empujó al instante— ¡¿Qué demonios te pasa?! —le reclamó— ¡Mi varita! ¡Devuélveme mi varita!
Theodore dignamente se acomodó la capa y le tendió su varita, ella prácticamente se la arrebato de las manos.
— Cálmate. Acabo de decírtelo, solo quiero hablar.
— ¡¿Qué me calme?! —Le dijo indignada— ¡Actuaste como un maldito secuestrador!
—No es como si tuviera mejores opciones —le contesto de vuelta, al parecer comenzando también a enfadarse— Solo escúchame.
— ¿Para qué? ¿Hablar de qué? —Dijo cruzándose de brazos— ¿No fuiste tú quien dijo la última vez que si no era para intercambiar saludos no querías cruzar palabras conmigo?
La cara de Theodore parecía tallada en piedra de lo serio que estaba— Sé muy bien lo que dije —le contesto.
— ¿Entonces?
—Entonces —dijo Nott— entonces… —Nott sacudió la cabeza y finalmente soltó un respiro— aun así, tengo que hablar contigo.
Hermione frunció el ceño de inmediato.
—Mira, esto no debió ser de este modo, pero no hay tiempo —dijo rápidamente— No hay tiempo. Hermione, el Ministerio va a caer.
Toda la ira en su mente se esfumó de inmediato— ¿Qué? —Sacudió la cabeza— ¿Cómo es que tú sabes…?
Theodore tomó aire— Los fugitivos de Azkaban. Resultó ser que mi padre tenía una alianza de protección con un pequeño grupo de ellos. Tuvimos que refugiarlos por semanas. Los encerramos porque no confiábamos en ellos, son peligrosos como no puedes imaginar y creímos que el mejor modo era ese, encerrarlos —él dudo— y acordamos con ellos que solo los dejaríamos ir si deshacían la alianza primero. Ellos ya la han deshecho y se fueron hace tres días. Los informantes de mi familia dicen que algo grande va a pasar pronto. Ya todos saben que el Lord ha vuelto, ya perdió el factor sorpresa, así que solo le queda la fuerza y el miedo que provoca en la sociedad mágica. Todos creen que intentará tomar el Ministerio pronto.
—Tú familia refugió Mortífagos… —dijo horrorizada.
—No teníamos opción —dijo Theodore rápidamente— era una alianza mágica, hecha por mi padre hace muchos años y guardada bajo secreto mágico. Yo tampoco lo sabía, solo lo supe cuando irrumpieron en una de nuestras casas —Theodore se acercó un paso a ella— No me mires de ese modo, no es algo que yo hubiera querido. Los odio. —Dijo con rabia palpable— Torturaron a Tini mientras lográbamos encerrarlos.
Hermione jadeo de la indignación. Tini, la amable elfina que le peino el cabello.
Ella sacudió la cabeza— ¿Por qué me estás diciendo esto?
—Porque cuando el Ministerio caiga, El Lord irá por Potter… para matarlo, todos saben eso. Necesita hacerlo para demostrar poder —le dijo acercándose otro paso— Te conozco. Sé qué de alguna manera tú terminarás en medio de todo eso —habló con tono que se parecía al pesar— Porque tú nunca abandonarías a Potter.
—H-hay que hacer algo —dijo ella entre asustada y nerviosa. Hizo el intento de darse vuelta e irse rápidamente. Lo único que podrían hacer— hay que avisar al Ministerio y…
Theodore interpuso un brazo, casi golpeando la pared e impidiéndole el paso a ella.
—Hermione, ya lo saben —murmuro— pero no harán nada. Nada oficial al menos y por eso el Ministerio caerá. Recuérdalo, oficialmente, para ellos nada de esto está pasando.
Hermione se sujetó la cabeza, pues dados los hechos, seguramente eso era verdad. Fudge a pesar de todo, se negaba a admitir que Voldemort había vuelto.
—Y por eso estoy aquí, hablando contigo —dijo y ella se volvió hacia él — porque tenía que advertirte de lo peligrosa que es la situación —Theodore se acercó un paso más, y puso la otra mano enguantada al lado de su cabeza. Ella levantó la cabeza y le miró a los ojos— Hermione, escúchame bien. Hagas lo que hagas, sin importar qué, si llegas a escuchar de la "Orden del Fénix" no te involucres. Será el primer blanco de los Mortífagos. Dicen que ya identificaron a muchos miembros y probablemente tengan un espía dentro.
Hermione se quedó con la boca seca y la cabeza le daba vueltas. ¿Un espía?
Miró de nuevo hacia Theodore y él tenía los ojos entornados. Seguramente se le veía en la cara que ella ya estaba involucrada.
—Abandónalos —dijo de inmediato— tienes que abandonarlos y…
Pero ella estaba negando con la cabeza, sorprendida de ese tono de desesperación que Theodore comenzaba a mostrar en la voz.
— ¿Abandonarlos? ¿Luego qué? —Le contesto ella, pero él no dijo nada. "Ni siquiera tú tienes una respuesta para eso" pensó. — ¿Someternos a Voldemort? —Pregunto sintiéndose valiente, mientras él estaba prácticamente estupefacto, probablemente por escucharla llamar al innombrable por su nombre "Ya no tengo miedo" se dijo— he leído acerca de la primera guerra mágica, Theodore. Creo que sé bien lo mal que podría ponerse todo. Precisamente es por eso que fundamos el ED, para saber defendernos y…
Él volvió a negar con la cabeza— ¡Esto no es algo a lo que te puedas enfrentar con hechizos de escuela! —le dijo en voz elevada, asustándola, pero luego se pasó una mano por la cara, quizá para calmarse. Realmente se veía alterado— ¿Has lanzado una imperdonable alguna vez? ¿Sabes legeremancia? ¿Oclumancia? ¿Lanzar maldiciones ofensivas sobre alguien? ¿Devolverlas? ¿Has sido atacada con magia al punto de desmayarte de dolor? ¿Algún mago te atacó alguna vez con intención de matarte? ¿Has tenido siquiera alguna vez un duelo de verdad? —Él le miro con los ojos entrecerrados— Te conozco, apuesto a que siquiera has hechizado a alguien por la espalda alguna vez —ella apartó la vista— Saber defenderse no es suficiente. No para esto. Puedes leer la historia pero estar en medio de una situación así es aterradora como no puedes imaginar y si los mortífagos serán la mano operante del Lord para aplastar la resistencia que vaya a surgir… si todos son como los que encerramos...
—Pelearemos —murmuro Hermione, pensando en Remus, Sirius, Tonks, Los Weasley, Ojo loco, Kingsley; en las historias que contaron de cómo la orden del Fénix original, quienes eran casi tan jóvenes como ellos, pelearon en su tiempo. Los padres de Harry, los hermanos de la señora Weasley, los padres de Neville. Incluso pensó en el hermano de Sirius. Pensó en Harry y Ron— Peleare. Si tengo que hacerlo, lo haré. No me quedaré sin hacer nada.
Theodore agachó la mirada— ¿Por qué eres así? —Dijo de pronto Theodore, sonando derrotado— Siempre admire tu lealtad y por eso la quería para mí, pero justo ahora la estoy odiando.
Hermione sintió un pinchazo de dolor en el alma. "¿Ahora me dices eso?" Pensó.
— ¿Por qué estás aquí? —Le preguntó ella, ahora comenzando a resentirse.
Theodore levantó la cabeza y le miró con confusión.
"No puedo confiar en ti" pensó. Primero Edward, haciéndose el amable y diciendo que las cosas estaban siendo difíciles para Theodore. Luego dejándole saber que los Jeremiah estaban ya a salvo. Ahora Theodore, apareciendo y viéndose preocupado por ella.
Primero pensó que probablemente Edward había sido enviado por Theodore, pero no tenía sentido ya que se suponía que él no quería tener nada que ver con ella. Al final decidió que era pura coincidencia.
Pero ¿ahora esto? ¿A caso quería manipularla para algo?
— ¿Tú enviaste a Edward a hablar conmigo?
— ¿Qué? —Dijo confundido— ¿Qué tiene que ver Edward con…?
— ¿Qué quieres? —le pregunto de nuevo, cada vez más enfadada— ¿Qué planeas ahora? ¿Para qué es todo este número de aparente preocupación? ¿Por qué soy muy sentimental y es más fácil tratar conmigo de ese modo? —Ella le dijo herida y mirando hacia sus pies— ¿Por qué mejor no me dices directamente que quieres? Tú nunca haces nada si no es para ganar algo. Tú no estarías aquí por nada.
—Tú no eres nada —dijo Theodore. Hermione alzó la cabeza, pero él era ahora quien miraba hacia el suelo— y no envié a Edward a hacer nada, ni siquiera lo había pensado… y hubiera podido, pero no lo hice. Mira, tú me conoces y sí, soy el tipo de persona que dices y puede que peor y realmente Merlin sabe lo que yo podría hacer y lo que he hecho para conseguir algo de alguien, pero no es lo mismo cuando se trata de ti —él sacudió la cabeza— ¿No te lo dije antes? —Susurro— La más cercana a mí. En quien más confiaría y a quien más protegería. Puedo dar una imagen muy fría, Hermione, pero nunca he sido falso en cuanto a lo que pienso de alguien y aunque nada es como yo quisiera, aún pienso de esa manera cuando se trata de ti. Por eso estoy aquí. No estoy buscando favores, promesas o juramentos… solo… solo… vine a advertirte lo terrible y peligroso que será todo en un tiempo, y como he sido un idiota contigo sé que tú no aceptarías mi ayuda, pero ahora que lo sabes al menos podrás cuidarte tú misma.
Ella, sorprendida como estaba no supo que replicar, solo pudo ver como las manos de él se volvían puños
— Hubo un tiempo en que confiabas en mí. Debes creerme. Tienes que creerme —murmuro.
Hermione no dijo nada, golpeada por la impresión. Por el tono en que le hablaba.
— ¿Hace cuánto no hablamos? —le preguntó aún con la mirada baja— Tú y yo hablábamos tanto y de todo ¿Hace cuánto no hacemos eso? —El sacudió la cabeza, sus manos en puños apretados— Es lo que más extraño —dijo en un susurro— Siempre tuve que cuidar mis palabras, el tono… mi cara, siempre, porque todo mundo está mirando. No decir demasiado o decir lo justo, nunca todo lo que yo hubiera querido o peor, tener que hacerlo porque no tenía opción, porque en mi familia no puedo tener secretos pero todo el mundo los tiene conmigo —él alzó la cabeza y clavó sus ojos en los suyos— Nunca te lo dije, pero en los días malos, y sabes que los he tenido, siempre me sentía mejor luego de hablar contigo. Eras la única que realmente me escuchaba —dijo con una voz tan triste— y ahora ya no quieres hacerlo.
Al escucharle hablar de ese modo, Hermione sintió como si le estrujaran el pecho. Sus ojos eran tan melancólicos.
—Me equivoque… pero dijiste… tú dijiste que la amistad perdona —murmuro bajito, casi bajando su cabeza hacia la suya, sus frentes prácticamente tocándose— si soy tu amigo… ¿Me perdonarías? ¿Todo volvería a ser como antes?
"¿Cómo antes?"
Por alguna razón, Hermione sintió que se le nublaban los ojos.
El antes… esa palabra hizo que se removiera una vorágine de pensamientos y emociones que ella había dormido sedado a punta de mantenerse ocupada. Porque la verdad sea dicha… ella también extrañaba ese "antes". Cuando podía llegar a sentarse al lado de Nott y hablar de lo que fuera, discutir de estudios, de magia, leer, comentar noticias, contarle cosas y escuchar sus afilados pero lógicos comentarios, la preocupación que llegaba a mostrar, las veces que la ayudo, la confianza que llegó a tenerle...
"Yo también extraño eso" pensó con el pecho apretado.
La voz no le salía y solo alcanzó a asentir hacia Nott antes de darse cuenta.
De pronto el parecía aliviado, incluso una sombra de sonrisa apareció en su rostro, pero luego la duda de nuevo— Aunque no sé muy bien cómo se supone que es ser un amigo. Nunca he tenido uno.
Hermione le devolvió una casi imperceptible sonrisa.
"Se parece bastante a lo de ahora" pensó, pero no lo dijo.
Preocuparse por otra persona, hacer todo lo que está en tus manos para evitar que le pase algo malo… aceptar culpas y pedir perdón cuando debes hacerlo, y no por conveniencia, si no porque sientes que debes hacerlo. Justo como él hacía en estos momentos.
Una parte de su mente le decía que todo podía ser mentira, un acto… pero años conociendo a Theodore Nott le decía que no era así. Que podía confiar de nuevo.
Hermione, sintió que un calor suave y bueno le calentaba el pecho y una paz la invadía.
Antes de darse cuenta, extendió los brazos y dando un corto paso adelante, los cruzo alrededor de la espalda de Theodore, apoyando el rostro contra su hombro.
Ella acostumbraba abrazar a sus amigos, especialmente a Harry, pues en el idioma universal del afecto y los buenos deseos, el abrazo era la manera de estar lo más cerca posible de alguien y sin palabras, lograr decirles que no estaban solos. De alguna manera, Hermione sintió que era algo que debía hacer. Que era lo correcto, pues el solitario Theodore Nott estaba aceptando que estaba equivocado y le había pedido perdón.
—En realidad… creo que nadie sabe; pero se parece a cómo eres ahora —susurro.
Theodore no dijo nada, pero en su lugar, las manos que tenía en puños contra la pared, se deslizaron despacio hasta alcanzar los hombros de Hermione y lentamente, como si estuviera dudando, le devolvió el abrazo y también apoyo la cabeza contra la suya.
—Bien —murmuro bajito.
Cuando se separaron, Theodore se veía de alguna manera más tranquilo y esa sombra de desesperación desapareció de su cara. Se pasó una mano por el cabello y le dio una mirada extraña, como si la estuviera reconociendo de nuevo.
—Tengo tanto que contarte —le dijo, con una intensidad inhumana en la mirada.
—Mientras sea la verdad… —dijo ella, abrumada y con una risa nerviosa.
—Por supuesto —dijo mientras se llevaba la mano derecha al pecho— puedo jurar...-
Pero de pronto, se quedó congelado y sacó su varita, se cubrió un ojo e hizo una floritura extraña que no despidió ninguna chispa, pero incluso ella pudo sentir la ola de magia golpearla como si fuera viento.
— ¿Qué…?
Pero Theodore de pronto se veía aterrado de nuevo, camino hacia ella rápidamente y la envolvió entre sus brazos y su capa, como si la estuviera abrazando de nuevo y al mismo tiempo, escondiéndola.
El tirón que sintió en el estómago fue indescriptible y pronto la magia la absorbió como si usara un traslador, pero esto era demasiado diferente. Era como sentir que tu cuerpo de pronto se vuelve líquido y de pronto dejaba de sentir todo, menos el vértigo, para luego de nuevo aterrizar en la realidad y sentir todo de vuelta.
Era una aparición.
Hermione cayó de rodillas al suelo y sin poder evitarlo, devolvió todo lo que había comido en el desayuno. Los ojos le lloraban, su estómago no paraba de contraerse y ella no lograba dejar de toser.
—Lo siento —dijo Theodore, agachado a su lado y sujetándole el cabello— no sabía que era la primera vez que haces aparición… pero era necesario —dijo mientras le ofrecía un pañuelo.
Ella tomó el pañuelo y se cubrió la mitad de la cara con el. Algo mareada y aún tosiendo, miró a su alrededor y se dio cuenta que estaban prácticamente al otro lado de Hogsmade, cerca de los terrenos de la casa de los gritos.
Theodore la sujeto de los hombros— No vayas a tener ideas raras acerca de lo que acabo de hacer —le dijo— pero no deben verme contigo, no por ahora… por tu seguridad —le murmuro— No puedo darte detalles, pero hace un momento acabo de confirmar que me vigilan. No quiero dejarte aquí así, pero ahora tengo que atrapar a ese tipo antes de que escape —luego, él se llevó una mano enguantada sobre el corazón— pero cuando resuelva esto, hablaremos. Lo juro.
Theodore se puso de pie y con una última mirada de preocupación, despareció en el aire.
Nervioso. Esa era la palabra que tenía para describir de algún modo como se sentía.
Había recibido una lechuza de los irlandeses a media mañana y tenía urgencia de entregarle el paquete llegado a Theodore, pero él sencillamente había desaparecido durante casi todo el día, solamente para aparecer entrada la noche, emboscarlo en su camino al gran comedor y decirle que lo siguiera.
Salieron del castillo y en su camino nadie hizo preguntas, pues él era el Premio anual. Llegaron hasta el patio de atrás del castillo, a una especie de escaleras por debajo del nivel del suelo y de cara a unas estatuas. Theodore hizo magia y las estatuas dejaron ver un pequeño pasaje. Theodore le dijo que entrara primero y el obedeció en silencio.
Los segundos en que atravesó ese túnel oscuro fueron eternos, pero pudo ver claridad. Era un espacio extenso, como una cámara secreta y alfombrada, con una fuente de agua en algún lado.
—Cierra los ojos —le dijo Theodore a su espalda.
James obedeció. Escucho caminar a Theodore, primero algo lejos, y luego bastante cerca.
—Sujeta esto, es un cáliz. Bébelo —le dijo.
James obedeció en silencio. Era agua.
—Abre los ojos, sígueme —dijo Theodore, alejándose hacia una de las esquinas del espacio, algo en la penumbra por la débil luz de un candelabro en el techo, pero bastante cerca de una fuente extraña.
James obedeció de nuevo… pero cuando se dio cuenta de lo que había en el fondo, se congelo durante un instante.
Theodore se dio cuenta, pues volvió la cabeza hacia él— ¿Qué sucede?
— ¿Q-que…? ¿Quién…?
Theodore suspiro y volvió sus pasos hacia él— El quién, me lo dirás tú, con el tiempo seguramente —luego hizo una mueca— me estaba espiando. Lo hace desde hace días, pero al fin pude atraparlo, no fue fácil, pero lo conseguí.
James se llevó ambas manos a la cabeza. Era un hombre, aparentemente en sus veinte. Estaba desvanecido en lo que parecía un incarcerus monstruoso, pues parecía estar fundido en la pared— Theodore…. Es una persona…
—Que alguien mando a espiarme —le dijo con dureza, la débil luz iluminando solo la mitad de su cara, pero sus azules ojos parecían brillar de rabia— quiero saber quién y todo lo que tenga que ver con eso.
—Pero…
— ¿Para qué tengo un legeremante? —le cortó.
A James le invadió un sentimiento extraño. A veces le pasaba. Su tía Agatha le decía que era la sangre, la memoria en ella. Que los Craston habían sido grandes una vez y que no congeniaban bien con la sumisión. Le dijo que tuviera cuidado con ese sentimiento cuando tratara con sus benefactores. Que ahora servían y debían obedecer… sin embargo…
"Eres un consejero, no su adulador" le había dicho Star una vez.
— ¿Qué pasa contigo? —le dijo James de pronto, entre confuso y molesto— te he buscado todo el día para entregarte esto —le dijo tendiéndole el paquete que llegó— pero solo desapareciste. Y no es la primera vez —dijo frustrado— Estoy vinculado a ti, soy tu aliado y te he obedecido sin preguntar ni discutir, porque quiero apoyarte ¿Pero cómo voy a hacerlo si nunca me dices que está pasando y luego… luego solo exiges de ese modo? ¿No dijiste siempre que los tuyos debían tener orgullo? —James soltó un respiro cansado— Theodore, sé que seguramente tienes tus motivos para mantener el secretismo, pero, por Merlin, todo esto es demasiado confuso ¿Qué está pasando?
Theodore miró hacia otro lado, luego se pasó una mano por la cara— Sé que es lo que te enviaron —murmuro mientras extendía la mano y lo tomaba— Karkarov apareció, va a acceder a reunirse conmigo. Petro y Stan van a acompa…
—Iré contigo —dijo James, con tal efusividad que bien pudo haber gritado— La última vez no estuve y terminaste herido —dijo James antes de que replicara, intentando convencerle— Pudiste haber muerto. No vas a ir allí sin mí.
Theodore se quedó callado, como si lo estuviera contemplando, pero finalmente negó con la cabeza.
—Te quedarás aquí —le dijo con voz calmada, luego, medio dudando, siguió hablando— Tengo un acuerdo mágico con Stan y Petro, uno que tiene que ver con mi sangre, con mi familia. Ellos no son mis enemigos, además, ya tomamos las medidas para que Karkarov sea inofensivo. Me encargaré de eso y usaré el giratiempo para regresar y todo estará bien, como si nunca hubiera pasado. Confía en mí.
—Tomaste medidas la última vez y todo salió mal.
—Tomé mejores —le replicó.
—Iré contigo.
—No —dijo Theodore de nuevo, de nuevo sacudió la cabeza— No estoy desconfiando de ti… de hecho, el plan inicial era que vinieras, pero… —apuntó con la cabeza hacia el rincón de la cámara—…surgieron inconvenientes. Saber quién lo envía y con qué objetivos es igual de importante y es algo que solo tú puedes hacer. Además, arregle reunirme con Edward pronto, haré que él venga conmigo.
El regusto de la envidia volvió a invadirlo.
—Que Edward se encargue de ese tipo —le contestó— es bastante bueno sacando información.
—Edward no un legeremante —le dijo Theodore, mirándole a los ojos— y para esto necesito uno —Theodore se acercó un paso hacia él— al mejor, y ese eres tú. Quien lo envió y sus objetivos no es lo único que quiero saber, también quiero saber acerca de las veces que me ha espiado y que todo eso sea alterado —Theodore dudó— Hay un evento en especial, lo comprobé. Ha sido hoy y supongo que cuando lo encuentres, sabrás que ese es al que me refiero. Quiero que saques ese recuerdo de su cabeza y lo destruyas. He intentado hacerlo toda la tarde, pero incluso inconsciente su Oclumancia es lo suficientemente sólida para impedírmelo.
James negó con la cabeza desde que habló acerca de sacar recuerdos— Theodore, yo no puedo hacer eso.
—Por supuesto que puedes —replicó Theodore— los legeremante innatos pueden hacerlo. Lo he leído.
James negó con la cabeza de nuevo— no digo que no se pueda, digo que yo no puedo —dijo con cierto aire de vergüenza.
Theodore prácticamente suspiro, pero se acercó un pasito más y le puso la mano en el hombro— Por eso te lo estoy encargando a ti, porque confío en que podrás. Por eso te necesito aquí.
Ese simple acto, de alguna manera le hizo olvidar a James todo por un instante.
"Un paso más" se dijo. Ahora sí parecía que tenían un vínculo, que eran aliados.
Theodore quitó la mano de su hombro— Es importante que ese recuerdo sea eliminado. Si quien envió a esa persona es quien creo que es… y dependiendo de la información que me de Karkarov, muchas cosas van a cambiar —él miró momentáneamente al suelo, pero volvió a clavar sus ojos en los suyos— supongo que es algo tarde para mencionar… que mucho de esto no hubiera podido lograrse sin ti. Has esto último por mí.
—Te daré buenas noticias —dijo James, llevándose una mano sobre el pecho, al lado del corazón y alzando la cabeza con orgullo.
Ese era el modo en el que juraban los magos y no podía darle menos que eso a Theodore.
—Gracias James —dijo Theodore, pareciendo casi aliviado.
Theodore se marchó poco después de ello.
James se quedó en aquel lugar a media luz, con la varita en la mano, un mago inconsciente en un rincón y una especie de sombra oscura en el techo. Se dijo a sí mismo que preguntaría luego que era eso.
Después, se acercó al mago y con algo de nerviosismo, sujeto su varita con fuerza.
Su tía Agatha le contó una vez que fueron los padres de Star quienes consiguieron al legeremante que le enseño a manejar su don desde pequeño como parte del trato para el compromiso con Star, pero cuando ellos murieron, el trato con el legeremante terminó y recién pudieron conseguir otro con ayuda de Hermes Matthews, pero solamente porque tía Agatha le había dicho que su legeremancia innata le volvería loco y seguramente no quería que su sobrina se casara con un mago desequilibrado.
Hermes pagó un maestro muy bueno por años y años, y era realmente bueno. Bueno en toda regla, por eso mismo nunca le enseño a arrancar memorias, pues era considerado magia tenebrosa. Su maestro iba más allá y lo llamaba "La tortura eterna" y según qué recuerdos arrancabas, imperdonable.
James hizo hechizos insonorizadores en todo el lugar, uno sobre otro. Cuando alguien entra en tu mente por la fuerza, es levemente doloroso. Que hurgue en recuerdos, lo es más. Hacer Obliviate era una especie de dolor diferente, pero menos cruel que modificar memorias. Pero arrancar recuerdos…
James se puso de pie frente al mago y apunto la varita a su cabeza.
"Es su propia culpa por espiar a Theodore" se dijo para disipar las dudas finales.
Theodore llegó a la casa del Norte temprano por la mañana, para entonces, Edward ya le estaba esperando.
Él había llegado casi veinte minutos antes de la hora acordada y se dedicó a hablar con Tini, la elfina que aún continuaba atada a aquella casa. Theodore aún continuaba llegando primero allí y él creía firmemente que era porque ahí se sentía seguro, por el tipo de magia que tenía la casa y reconfortado, porque allí estaba su elfina, con quien parecía de pronto muy encariñado, lo podía intuir por como reaccionaba cuando la pequeña le traía comida o algo que él le pedía.
Edward le había preguntado si acaso se sentía culpable por lo que le hicieron los mortífagos. Theodore había dicho que no era por eso, sino que simplemente dijo que ella le daba dulces cuando era un niño. Edward le había mirado confuso y él solamente complemento diciendo que nadie más lo hacía.
La verdad sea dicha, casi había suspirado.
"Es un niño tan considerado" había pensado.
Sin embargo, luego recordó como despidió a los mortífagos cuando finalmente pudieron abandonar la casa. Fue considerado, pero de una manera que no podrías distinguir entre un insulto y un halago. La palabra perfecta era "doble sentido".
Edward sacudió la cabeza. Miró de nuevo alrededor de la casa y se preguntó qué haría Theodore cuando fueran las vacaciones. ¿Volvería a la casa principal o decidiría atrincherarse allí?
A estas alturas, Edward ya no estaba seguro.
Observándolo con cuidado, esos últimos días, Theodore había actuado tan ejemplar y obediente que podría ponerte nervioso…. Sin embargo, se rebelaba, cierto, pero de un modo tan sutil que solo podías darte cuenta de que no estaba de acuerdo cuando poco a poco movía personas para hacer que ciertos cambios ocurrieran y solo pareciera que él trabajaba para mejorar algo en lugar de cambiar completamente todo.
Edward se daba cuenta, pero se preguntaba si Philip lo hacía. ¿Notaría la sutil manipulación que Theodore había aprendido a usar con él?
Palabras como "No lo entiendo… ¿No sería mejor de este otro modo?" o "No estoy seguro de que sea lo adecuado"
Esas dos frases lograban hacer que Philip reconsiderara todo lo ya expuesto y permitía que Theodore cambiara detalles, todo para consentir a su querido hijo y claro, Theodore se aprovechaba de eso y al final, al final… Theodore le decía cada vez de un modo distinto lo agradecido que estaba por confiar en él.
Con eso, Philip parecía tranquilo e imperturbable. Pero luego él hacía lo mismo con Theodore.
Al final, si dejaba de prestar atención un instante, Edward perdía el rastro de quien manipulaba a quien, pero como él lo veía, Theodore era mucho más hábil. Ser amable y tranquilo se veía más natural en él.
Edward sentía escalofríos de solo pensar que en algún momento podría hacerle a él lo mismo y quizá no podría darse cuenta de ello. Porque realmente, Edward hacía lo que fuera que Theo le pidiera, y aunque no lo pidiera, hacía lo que sabía que Theo necesitaría. Aún sin juramentos de por medio, Edward lo haría, por el simple hecho de que quería y eso…
"Basta" se dijo, de nuevo deteniendo el tren inestable de sus pensamientos.
Si había algo que Edward odiaba con su podrida alma era que intentaran manipularle, peor si de algún modo lo conseguían. Aunque siendo sincero consigo mismo, si Theodore lo hacía, seguramente él haría como que no se daba cuenta y al final seguiría haciendo lo que él le pidiera.
"Ojala nunca se dé cuenta de eso" pensó con un suspiro.
Porque esa era cruel realidad de cuando te encariñabas con alguien: Ponerse a uno mismo por voluntad propia en manos de alguien más. Cegarte ante sus tonterías y volverte sordo ante los cuestionamientos propios. Dejarle que influya en lo que piensas y haces. Darle a alguien el control de tus momentos de ira o desolación… pero también de que con un solo acto, podía hacerte sentir bien.
Las personas hambrientas de afecto siempre terminaban haciendo cosas estúpidas por la persona donde depositaban lo poco del propio que tenían, siendo tan codiciosos que lo esperaban de vuelta. Aplicaba para Philip, para Theodore, y aunque Edward renegara de ello, a él mismo.
Por suerte, Theo era sensato y hasta ahora nunca le había pedido cosas tontas. Él reflexionaba primero, escuchaba críticas y volvía a reflexionar antes de decidir el mejor camino. Era confiable y bueno. Y por eso es que ese niño le gustaba mucho y sentía su propio afecto a salvo.
Era como recuperar un poco la fe de que el mundo no estaba tan podrido como había llegado a creer hace tanto tiempo atrás.
"Al final… no se parece a su madre" pensó distraído, mirando a la nada.
Fue en ese instante que llegó Theodore.
—Edward —le dijo mientras avanzaba hacia él— gracias por venir.
—No tienes que —dijo dándole una cálida sonrisa.
"No te vez bien" quería decirle, pero no lo hizo, más bien se fijó en lo alto que se estaba poniendo. Unos años más y le hablaría a la misma altura, seguramente.
"Los niños crecen de prisa" pensó.
—Hay noticias que…
—Comprobé que me están espiando —dijo él— alguien envió a un mago a espiarme. Lo atrape ayer.
Edward sintió como si le golpearan en el estómago— ¿Espía?
— ¿No estás detrás de esto o sí? —le pregunto de pronto muy serio— Siempre alardeas de tu ojo vigilante, entonces ¿Eres tú? Mentir no sirve de nada, cuando mucho al final del día sabré quien está detrás de todo esto. Así que es mejor confesar.
La casa comenzaba a querer temblar, del mismo modo en que lo hizo antes frente a los mortífagos y precisamente esa habitación estaba completamente tapizada de rojo sangre, podría atacarle en cualquier momento. Eso le puso momentáneamente nervioso y enojado… pero la ira no tenía sentido, así que la desechó.
Theodore solo hacía una pregunta sensata.
"Desconfía de la situación, no de mi" se dijo para auto tranquilizarse.
Edward se quitó la capa y arremango su brazo— Trae veritaserum mientras me quito el talismán —dijo mientras sacaba su varita— es mejor si me preguntas de ese modo. Aunque te adelanto, ese espía del que hablas no es mío. Yo no he enviado a nadie a seguirte. Yo no te haría eso, Theo.
— ¿Tienes idea de quien podría ser?
—Ah, Theo ¿Cómo podría? —dijo encogiéndose de hombros y con aire relajado.
—Mentiroso.
Edward se volvió de inmediato. Theodore no estaba tentando la suerte, se veía bastante seguro.
— ¿Disculpa?
—Me estás mintiendo —le dijo— ¿Entonces?
Le miró de pies a cabeza. El Theo de siempre, pero con la postura que ponía cuando se comenzaba a enfadar.
"¿Cómo sabe…?"
Edward sacudió la cabeza. Miro de nuevo a Theodore y su porte de seguridad.
Hizo un recuento mental para descartar algo que le delatara, que le hubieran dado a beber o comer algo raro. Verificó el té que le dio Tini antes de bebérselo. Nadie chocó con él ni tenía algún elemento extraño encima. Esto era cosa exclusiva de Theodore. ¿Habría encontrado un modo de eludir el talismán?
Probablemente.
Edward decidió hacer una apuesta peligrosa.
—Podrían ser los Malfoy. Ya lo dijo Philip, no están felices con…
—Mentira. Tú no crees eso —le dijo desafiante— ¿Por qué sigues min…?
—Philip —le cortó de inmediato— podría ser Philip.
Theodore cerró la boca y una especie de sombra pareció arrastrarse sobre su rostro.
"Ah" pensó Edward contagiándose de pronto con la melancolía del niño delante de él.
—Tú lo sospechabas también —dijo Edward, cayendo en cuenta de la realidad— esa postura obediente y perfecta todo este tiempo… me has engañado.
Theodore se encogió de hombros— Pero supongo que no a mi padre.
Edward sacudió la cabeza— Philip siempre dice "confía, pero verifica" —dijo en tono tranquilizador— supongo que está en el "verifica" ahora mismo.
—Supongo —dijo viéndose de pronto cansado y caminando hasta sentarse en un sillón del lugar— ¿Por qué no lo dijiste desde el inicio?
—Era una sospecha —dijo manteniéndose de pie— Philip me ha delegado mucho trabajo y no puedo moverme de Gran Bretaña. Ya no lo acompaño como antes y no me agrada ventilar mis sospechas sin estar seguro, menos cuando es un asunto tan… delicado —"Menos si se trata de ti. No con esa imagen de niño obediente" pensó— Merlin sabe lo que él esté haciendo —dijo con un tono de desconfianza y cierto aire de resentimiento que se le escapo antes de darse cuenta.
La cara de Theodore era curiosa y Edward se aclaró la garganta e intento aclarar sus ideas.
—Laurina —dijo de pronto— esa bruja que presento hace poco, la espía. Busque información sobre ella pero no encontré nada. Absolutamente nada y eso es muy extraño —Edward soltó un suspiro— mi ojo vigilante es bueno, que algo como esto se me haya escapado no me pone de buen humor. Asumo que el nombre y la apariencia de esa bruja son falsos, pero de todos modos…
—La conocí cuando tenía doce —dijo Theodore— mi padre la enviaba conmigo cada que debía salir de casa en aquel tiempo. Dijo que era la hija de una conocida —él se veía pensativo— se veía algo tonta y creí que mi padre hacía una mala broma enviándome con ella para "cuidarme" pero supongo que las apariencias no lo son todo.
Edward se llevó una mano al mentón, pero apretó los dientes.
"No me gusta" pensó "No me gusta nada"
—De todos modos, eso será algo con lo que lidiar más adelante —dijo Theodore con ese aire cansado— ¿De qué noticias hablabas?
Edward volvió a la realidad en ese instante— Grandes noticias —dijo— peligrosas en realidad. El ataque al Ministerio es inminente, probablemente en estos días. Philip no ha dicho nada aún pero… —Edward dudo— se supone que hoy negociara con ese bando.
Theodore no movió una pestaña— Muchas familias creen que terminaremos estando en su bando —dijo— ¿Tú que crees?
Edward miró hacia otro lado— Si toman el Ministerio, es lo más seguro —murmuro.
— ¿Sabes que creo? —Dijo Theodore— Cuando caiga el Ministerio, tendremos dos opciones. Mostrarnos sumisos al Lord o mostrarnos fuertes y orgullosos, resistir un ataque y salir victoriosos hasta que el Lord y su gente entienda que no pueden contra nosotros y que no tienen más opción que negociar. De un modo u otro… terminaremos de su lado. Como aliados o como sirvientes.
—Si el Ministerio cae —replico Edward.
—Si el Ministerio cae… —murmuro Theodore, pensativo.
Se miraron en silencio el uno al otro por mucho tiempo.
—Montaremos una base de monitoreo en casa de Serafina como está establecido en mi plan de contingencia, lo echaremos a andar a partir de hoy —murmuro— tenemos todo preparado. McGrath y Taylor estarán allí también, como Raphael, el sobrino de Serafina. Su salón de chimeneas es el mejor lugar de todos, tú sabes, con salida a todos lados.
— ¿Las protecciones?
—Las mejores —murmuro Edward— y en todo caso, tenemos un camino de emergencia para resguardar y esconder a Raphael Magellan para no poner en peligro el control de la Red Flu. Serafina tiene un plan B muy loco y está dispuesta a matarse con veneno si es que acaso llega a ser capturada por el "enemigo". Está realmente comprometida con sus juramentos —le dijo cuidadosamente— Frederick también… ya delegó sus juramentos a su hermana, también está en casa de Serafina y es buena amiga de Raphael. Se irán juntos si algo malo pasa. Así… pase lo que pase, el control de las familias no quedará a la deriva.
Theodore entrecerró los ojos— ¿Y McGrath?
Edward cambio peso de un pie al otro— Se casó en secreto con Aina hace medio mes —le dijo en un murmullo— La nombro su heredera con Darke como testigo y protector, actualmente están en una casa de seguridad. Darke cree que podría estar esperando un niño… menciono algo de ser un padrino ejemplar. Aunque están al alcance de una llamada, por supuesto.
Theodore abrió la boca ligeramente.
Edward bien podría sonreír, pero se estaba conteniendo.
Su lado lógico le gritaba que tuviera paciencia, pero la cara que estaba poniendo Theo… su lado sádico le decía que la paciencia era una perra. Que el momento era ahora. Ahora mismo.
"Está sucediendo" pensó con satisfacción infinita "Por fin está sucediendo"
—Todos están al alcance de un llamado —volvió a decir— si llegan a necesitarse, claro, con la mejor de las discreciones. Todos te escucharían si los llamas, a todo el mundo le agradas.
—Edward…
—Y ya tienes sus juramentos y el afecto de los mayores. Serafina te debe su poder, Frederick te debe la vida y McGrath te respeta. Darke te adora, igual que Aina —dijo con voz suave— sus herederos no son diferentes.
—Basta —murmuro débilmente ahora llevándose las manos a la cara. Pero luego la levantó y de pronto ya no parecía el chico confundido— ¿Tienes idea de lo que estás diciendo?
—Perfectamente —le contestó.
— ¿Por qué?
Edward pensó su respuesta un instante. Aunque después de todo, mentir no iba a servir de nada. Además, algo le decía que Theodore podría soportar su respuesta.
— Soy leal —dijo sencillamente, pero luego agachó el rostro, el sentimentalismo colándose en su cabeza e invadiéndolo todo— Y si Philip vuelve a hacerte daño lo mataré —luego, levantó la cabeza despacio— faltó poco… tú sabes, ese día. No era sensato.
El rostro de Theodore era consternación absoluta, de pronto volvió a cubrirse el rostro.
—Yo debería matarte a ti por decir eso.
—Pero no lo harás —murmuro Edward— lo hubieras hecho desde hace cinco minutos, desde que te sugerí sutilmente destronar a Philip.
Theodore permaneció en silencio.
—Theo… ¿Qué pasó?
Y esa era la pregunta que realmente importaba al final. Esto no podía ser por un espía. Algo más debía de haber pasado. Algo que Edward no era capaz de adivinar.
—Sabes que sin importar motivos, sea cual sea el camino que vayas a tomar, permaneceré de tu lado.
— ¿Aunque permanezca del lado de mi padre? —le dijo en medio de una risa cruel, pero cuando descubrió su rostro, la melancolía era tan profunda que podría dejarle sin habla— Edward… es mi padre —sacudió la cabeza— dijiste que te engañe con mi perfecta postura obediente. Bueno, digamos que no fue una farsa del todo —murmuro bajito— yo realmente quise obedecerlo. He buscado durante tantos años esa perfección. Tanto tiempo haciendo lo que se espera que yo haga… —él sonrió con tristeza—…gane que me heredara los juramentos de las familias con eso. Pero fui yo quien se ganó el respeto de muchos de ellos y puede que incluso más que eso. Puedo saberlo por el modo en que me miran… pero eso no lo gané siendo como mi padre quería, lo gane por cosas sin sentido. Ayude a Frederick por compasión, porque pensé que ya era suficiente castigo el cargar con la muerte de su propio padre. A Serafina la perdoné por lastima y le doy misiones tontas para devolverle sus preciados recuerdos rápido. McGrath me escribió para decirme acerca de su matrimonio y yo solo le conteste una felicitación porque al menos alguien en el mundo podría estar con la persona que quería —Theodore se veía desolado de nuevo— Edward. Es mi padre. Merlin sabe que he pensado mucho en todo esto, demasiado. Y me he dicho incluso que él nos va a llevar a la guerra y eso sería un error… pero aun así… aun así… no es suficiente.
De algún modo, Edward estaba enojado.
—Si fuera al revés, si Philip te considerara una amenaza, él no se pararía a pensar de este modo.
—Pero yo sí. Yo sí —dijo Theodore— ¿Y sabes que es lo peor? Que en el fondo pienso que él también lo haría —él miró hacia otro lado— ¿Sabes por qué? Porque es mi padre. Y yo soy su hijo. ¿Me dirás que no has notado? Si yo quiero complacerlo como un hijo haría, parece que él hace lo mismo como mi padre. Tú lo dijiste, él me quiere y yo de vuelta. Y a ambos nos gobierna el sentimentalismo. Conmigo, mi padre si siente culpa.
Edward soltó un suspiro muy fuerte, porque Merlin sabe que él tenía razón— ¿Qué harás entonces? ¿Ser obediente y esperar pacientemente a que Philip muera para por fin ser libre?
La mirada de Theodore entonces se volvió dura— Estoy buscando respuestas. La verdad entre tantas mentiras. Lo estoy haciendo desde hace años. Y aparentemente, las encontraré en Tierras bajas y es allí donde voy ahora.
Theodore entonces se puso de pie.
—Voy contigo —dijo Edward de inmediato— definitivamente iré contigo.
Theodore negó con la cabeza— Alguien debe quedarse aquí —le dijo de vuelta— y estar al tanto de todo lo que ocurra.
Edward maldijo. Definitivamente él debía estar allí, en el centro de todo, como los ojos vigilantes y manos operantes aguardando para actuar rápido.
—James —dijo rápidamente— entonces lleva a James contigo.
—James se está haciendo cargo de otro asunto igual de importante justo ahora —dijo impasible de nuevo— y realmente no quisiera involucrarlo demasiado. Nuestro vínculo aún no se complementa y creo que los Craston ya han tenido suficiente de magos rebeldes. Si resulto estar equivocado, solo sería un perjuicio para él y los suyos.
Edward se revolvió el cabello— No es momento de ser amable, Theo…
—No es amabilidad —dijo encogiéndose de hombros— creo que estoy siendo sensato.
—No, Theo. No lo estás siendo —volvió a sacudir la cabeza— ¿Te irás ahora mismo?
Theodore asintió— Hay algo más que quisiera pedirte.
—Por supuesto.
—Tiene que ver con Hermione.
—Merlin….
—Al parecer está involucrada con la Orden del Fénix.
—No sé cómo no me sorprende —murmuro.
Luego, Theodore sacó un galeón dorado del bolsillo y se lo tendió— Ella usaba este método para comunicarse con los suyos en la escuela, los magos de aquella lista. Cuando ella envía un mensaje, el galeón se calienta. Antes salían fechas y horas, pero a veces también felicitaciones por las fiestas o buena suerte en los exámenes —el hizo una mueca— ella siempre termina en medio de situaciones peligrosas. Si algo pasa y está en tus manos hacerlo… ayúdala. Aún debemos hablar.
Edward tomó esa pequeña moneda falsa—Theo… no necesitas más problemas.
—Ya arregle ese asunto. Vamos a ser amigos —dijo él, aparentemente ahora en un estado de calma bastante difícil de creer, incluso parecía optimista, muy diferente a la desolación de hacía un momento— seguiremos siendo cercanos y todo será como antes. La alianza mágica será solamente una formalidad. Puedo manejarlo.
"Ojalá" pensó Edward algo contrariado "porque generalmente los que toman el camino del amigo y no logran resolver sus asuntos terminan peor de frustrados que estando lejos"
Pero no se lo dijo, Theo parecía bastante esperanzado y mejor de lo que se había visto en las últimas semanas. Le rompería el corazón verle volver a tener esa carita triste de nuevo.
—Antes de que te vayas —dijo llevando las manos al cuello interno de su túnica y sacando un botón de plata— esto es un traslador, uno muy especial —murmuro mientras se acercaba hacia él— si tienes problemas, úsalo y te llevará a mi casa y cuando lo haga, yo tendré un aviso —dijo apuntando a otro botón idéntico en el otro extremo del cuello de la túnica— e iré de inmediato. Si no puedes esperarme, hay trasladores por toda la casa: El portarretratos de la mesa del fondo, el jarrón de las rosas, la tetera que siempre está sobre la cocina, el cenicero de la mesita principal, el perchero de la entrada y cualquier cosa brillante que no sea plata, todos ellos —Edward enganchó el broche en el interior del cuello de la camisa de Theodore y el sencillamente dejo que lo hiciera— Tengo seis casas de seguridad a las cuales saltar si llega a darse el caso —murmuro— cada una de ellas con las mejores protecciones que el oro puede pagar y que no tienen nada que envidiarle a cualquier otra propiedad mágica, con pociones para todos los males que puedas sufrir. Dame tu mano —Theodore la extendió obediente. Edward le quitó el guante y con su varita le marcó mientras hacía una floritura— con esto podrás entrar y salir a voluntad. Pero de todos modos, yo llegaré de inmediato.
Theodore le miraba completamente curioso mientras volvía a ponerse el guante.
Edward se encogió de hombros— Si, Theo. Mi casa es un lugar de paso, la cubierta perfecta para mis propias contingencias. Por eso me gusta tanto esta casa ¿Ahora si te parece útil que no tena ninguna protección?
Theodore sacudió la cabeza— Bien jugado, Edward —le dijo con un fantasma de sonrisa en la cara.
—Theo —le dijo— No hagas locuras.
Él subió la capucha de la capa sobre su cabeza— Traeré buenas noticias —le contesto— Adiós Edward. Y gracias.
Y entonces, desapareció en un remolino de magia.
Edward soltó un suspiro.
"Los niños crecen" se dijo.
Edward se acomodó la capa y entonces sacó un pequeño traslador en forma de pasador de cabello y luego de activarlo, fue absorbido también por la magia.
Cuando sus pies tocaron el suelo, se encontró en el patio de atrás de una enorme casa, camino hacia la entrada y luego de pasar por el pasillo principal, llegó hasta el amplio salón, con voces amortiguadas. Era la autodenominada "base de operaciones" la cual no era otra que la sala de chimeneas de Serafina.
Ella estaba en el centro, había mudado allí todo el equipamiento necesario para moverse de un lado a otro y llevar un perfecto control de todos los movimientos de los puntos en la red Flu que monitoreaba. Ella era muy ordenada, a Edward le gustaba esa atención al detalle. Su joven sobrino estaba a su lado, ayudando y al mismo tiempo aprendiendo. Junto a ambos, dos asistentes controlando numerosos vuelapluma que apuntaban bitácoras que parecían cintas de papel que otros dos asistentes cortaban y ordenaban.
Edward saludo al paso y fue hasta una mesilla donde descansaba una tetera para café e incluso una botella con wiski de fuego y los pequeños vasitos. Edward se sintió tentado, pero fue por el café. Miró de lejos a McGrath, hablando con Taylor y este con un tercero frente a una pizarra enorme donde estaban apuntados todos los dominios de los Nott, seguramente terminando de ubicar a la primera línea que pidió Philip. McGrath era bastante recto y firme, Frederick ingenioso. Definitivamente una buena dupla.
"Supongo que la paciencia es el camino" se dijo Edward.
Saludo levantando la mano y de lejos, camino hasta la estación que él se encargaría de manejar. Muchas lechuzas que valían una fortuna a su servicio y mucho pergamino por escribir si fuera necesario. Luego, su objeto favorito: Un vitral de colores del tamaño de una pizarra pequeña. Se veía como un vitral, pues estaba hecho a su vez de pequeños cuadrados individuales de cristal mágico. Cada uno de sus contactos de confianza en el Ministerio, tenían un pequeño cuadrado que era el par del suyo, así podía comunicarse con cada uno de ellos. Cada uno dando un reporte a cierta hora del día en un ciclo perfecto. Edward tomó pergamino y una pluma. Revisó su reloj. Las siete.
—Corvin —murmuro. En uno de los cuadrados del vitral apareció una cara.
El mago reportó y Edward apunto los detalles interesantes. Reportó el segundo, el tercero, el cuarto. Llegados a cierto punto, cruzo información de los reportes, halló un posible cambio y luego de escribir un pergamino, lo ató a un ave y lo envió a la persona necesaria.
Ese iba a ser un largo día.
En realidad, esa iba a ser una larga noche.
"Ahora es tarde, Theo" pensó Edward mientras le llegaba el mensaje de Philip.
Serafina, se mantuvo seria. Frederick, preocupado. McGrath, momentáneamente preocupado, pero ahora serio de nuevo. Ante el mensaje de Philip, todo mundo se llevó una mano al pecho, sobre el corazón y asintió mientras decía que cumplirían con las órdenes.
Esa misma noche, Philip Nott se encargaba de apostar la neutralidad de la familia Nott, avisando que se uniría al asalto del Ministerio esa misma noche. Ese era el precio que exigió el Lord.
Philip fue preciso mientras indicaba todo lo que necesitaba para hacer que la gente que tenían dentro del Ministerio se hiciera cargo de desmantelar las protecciones del lugar, igual que comulgar con los espías del Lord para esa tarea.
Todo el mundo tenía miedo, pero por supuesto, Edward se encargó de permanecer obediente, pero envió constantes mensajes a Hogwarts para Theodore, mensajes que no fueron respondidos. Cuando envió uno a James, este le dijo que Theodore no había regresado aún. Edward le había tranquilizado diciendo que quizá Philip le había dado una tarea extra… sin embargo, siquiera estaba seguro. Entonces, comenzó a enviar mensajes a la casa del Norte además de Hogwarts. La casa del Norte era el lugar más seguro para él, allí es donde Theo iría en algún momento. Si algo sucedía, seguramente usaría el traslador que él le dio.
Edward estaba preocupado, pero de algún modo le tranquilizaba que porque precisamente era Theo es que seguramente estaría bien. Ese niño siempre salía bien librado, lo había hecho de situaciones peores.
En cualquier caso, estaba seguro de que Philip no le pondría en peligro. Al menos tenía esa certeza.
"Ah, Theo" pensó "Ahora tendrás que esperar a que Philip muera para tomar las riendas de la familia"
Porque ahora no había marcha atrás.
Edward monitoreó cuanto pudo, Serafina mantuvo el ojo en la Red Flu, desviando caminos, retrasando otros. Conectando una red ilegal al Ministerio y desapareciéndola en el acto.
En algún punto entre el final de la tarde y la llegada de la noche, el galeón que le dio Theodore ardió. Había un mensaje extraño en letras ardientes, la palabra EMERGENCIA estaba a la cabeza y una hora y un lugar en él.
Edward tuvo un mal presentimiento, pero no pudo prestarle demasiada atención.
Más tarde, por supuesto, las cosas no parecían tan definidas como uno esperaría.
El informe llegó desde el Ministerio. Alguien irrumpió, lo cual era ridículo, pues la irrupción principal ya había ocurrido y había sido perfectamente limpia. No tenía sentido. Desde allí, los informes volaron por todos lados. Los Aurores habían sido convocados, los Inefables… al mismo tiempo que los lugares que Laurina había pasado en lista, reportaban ataques igual de violentos que el ministerio.
A cada mensaje que llegaba, McGrath y Frederick guardaban el aliento. Serafina estaba lo suficientemente ocupada aun monitoreando la Red Flu para permitírselo.
Cuando llegó el aviso de que Los aurores estaban controlando la situación, le llegó otro reporte de una nueva irrupción.
Poco después, Serafina dejó todo lo que estaba haciendo y prácticamente corrió hacia el sector de Edward— Dumbledore usó la Red Flu. Ha ido al Ministerio.
A este punto, todos en aquel salón estaban nerviosos, incluso el mismo Edward. La balanza estaba echada.
McGrath, sensato como él solo, hiso que los demás se reunieran alrededor de donde Edward estaba, ahorrándole el trabajo de llamar a todos.
—Hay que hablar —dijo Edward poniéndose de pie.
Tres pares de ojos le miraban buscando algo. Una salida quizá.
— ¿Qué hacemos? —dijo McGrath.
—Hay que sacar a Philip —dijo Serafina— tenemos que sacarlo. Dumbledore está allí. El Ministerio no va a caer. No podemos comprometer la neutralidad. El resto de países no confiará en nosotros, tenemos que sacarlo y…
—No, no podemos —dijo Edward, completamente serio— Aunque lo saquemos, hay demasiados testigos, él entró junto a los malos. Dudo mucho que alguno de los otros Mortífagos le tenga cariño a Philip para cubrirlo. Cada uno salvará su propio trasero.
—Pero…
—No hay peros —dijo Edward con firmeza— No podemos hacer nada. Philip se metió solo en esto. Lo único que nos quedará por hacer… es… es… manipular esta situación de manera de que no se vea tan mal —murmuro mientras desdoblaba otro mensaje— Se supone que Dumbledore está allí justo ahora y los Aurores están sometiendo a los mortífagos… pero Philip no está con ellos según los reportes, esa es la información oficial. Philip no es idiota, estoy seguro que se dejará atrapar. Podemos tergiversar todo para hacer creer la opinión pública que pudo ser una trampa. O que fue obligado a ir —Edward sacudió la cabeza— inventaremos algo. Si vamos y lo sacamos, solo será más sospechoso. No podemos hacer otra cosa.
"Además, esto puede ser lo mejor que podría pasarle a Theo. Con la neutralidad a salvo y con Philip bajo control del Ministerio… podría ser el mejor escenario"
Serafina se veía a punto de desfallecer.
—Votemos —dijo McGrath.
—Yo quiero saber que piensa Theodore, él debería estar aquí —dijo Frederick.
—Ya lo dije, Theodore está ocupándose de otro asunto —dijo.
—Es verdad —dijo Serafina— lo confirme con Craston esta mañana.
Edward alzó una ceja. Eso no lo sabía.
— ¿Entonces? —preguntó Frederick
—Votemos —volvió a decir McGrath.
Sorpresivamente, McGrath apoyó el plan de Edward y pusieron todo el trabajo en ahora hacer que toda su gente se retirara sin ninguna sospecha. La sala de chimeneas antes vacía, se volvió una especie de estación que recibía gente y las mandaba a otros sitios; mientras Serafina eliminaba el rastro en la Red Flu.
Mientras Edward, continuaba recibiendo reportes y lechuzas de todo tipo. McGrath le echó una mano con eso y Frederick, con cara de preocupación, miraba como Serafina trabajaba.
—Magellan se va a desmayar —dijo.
—Magellan no lo hará —contesto ella sin mirarle, sorprendiendo a Frederick, quien seguramente pensó que no lo estaba escuchando.
McGrath y él se miraron el uno al otro, pero rápidamente volvieron al trabajo.
Y en cuestión de minutos, la información oficial salió: Dumbledore ganó, pero el señor Tenebroso escapó.
A partir de ese momento, todo fue un caos. Leyeron todo tipo de reportes y Frederick, también les hecho una mano, mientras Edward se dedicó exclusivamente a las lechuzas y enviar mensajes. Estaba seguro que pronto le llamarían a él también al Ministerio.
Frederick estaba leyendo un reporte acerca de los heridos en batalla, muchos de ellos, menores de edad. Escandaloso. Cuando McGrath acababa de leer que eran estudiantes de Hogwarts, A Edward le dio un mal presentimiento mientras recordaba el mensaje que vio en el galeón. Desde el inicio se mencionaba a un muerto, pero hasta el momento nadie reportaba con certeza quien era y eso solo podía ser para evitar el escándalo.
Luego, confirmaron que era un muchacho, pero aún no lo identificaban, pues al parecer algo le atravesó la cabeza por un ojo y aún no podían reconocerlo… pero al parecer tenía una venda en el brazo con un escudo de una de las casas de Hogwarts y solamente le dejaron como "Estudiante"
Francamente, Edward sintió miedo, arrepintiéndose por no haber mandado todo al demonio y haber acompañado a Theo. Un miedo tan familiar y a la vez nuevo, uno que le aguijoneaba en la cabeza y que no le dejaba pensar con claridad.
Entonces de pronto, sintió el aviso en el botón en su cuello.
"Theo" pensó aliviado.
Edward se puso de pie de inmediato, olvidando que estaba en medio de algo y solo camino hacia la salida. Fue sorpresivo que Frederick se pusiera en su camino a la puerta para salir de la casa y poder usar el traslador— ¿A dónde vas? —le dijo.
Él parpadeo— Es Theo —dijo.
Pronto McGrath también apareció allí, pues al parecer les había seguido.
— ¿Theodore? —preguntó de inmediato.
—Sí, Theo —sacudió la cabeza— ha vuelto, iré por él y lo traeré aquí cuanto antes. Hay que ponerlo a salvo.
—Usa la chimenea —le dijo Frederick.
—A donde voy no hay red Flu —le dijo.
—Voy contigo —dijo McGrath.
—No es necesario —murmuro Edward, algo fastidiado, pues perdía el tiempo.
—Insisto —dijo, comenzando a sonar desconfiado.
"Merlin, dame paciencia…" pensó. Aunque después de todo, era el firme, recto y confiable McGrath. Aún no trataba mucho con él, así que este sería un buen inicio en un camino de confianza. Era lo adecuado, todos estaban nerviosos.
Y después de todo, era bueno que esa desconfianza viniera del deseo de proteger a Theodore.
—De acuerdo —le dijo. Luego, se volvió a Frederick— volveremos en un momento, avísale a Serafina.
Una vez fuera de la casa, Edward sacó su traslador y se lo tendió a McGrath y juntos fueron absorbidos por la magia.
Cuando llegaron, la casa estaba a media luz. Edward vio una silueta cubierta por una capa y de espaldas, pero por el cabello y altura, reconoció a Theodore al instante.
—Theo —dijo con voz alegre.
"Si espero, todo debe ir…"
Pero se congelo en ese instante.
"… bien"
Theodore se dio vuelta de inmediato, varita en mano. Su capa era oscura, pero su piel siempre había sido pálida y… la que podía verse estaba cubierta de sangre, desde su cuello hasta una de sus mejillas. No tenía puestos los guantes e incluso sus manos se veían rojas. Su rostro… su rostro totalmente pálido y la mirada aturdida. Incluso tenía manchas diminutas de sangre en el resto de la cara. Incluso vio manchas de huellas en el piso y gotas aquí y allá. Como si se estuviera desangrando.
—T-Theo que… —dijo intentando acercarse, prácticamente en shock.
— ¡No te acerques! —Le grito— No se acerquen. ¿Por qué McGrath está aquí? ¡¿Acaso también son parte de esto?!
McGrath, quien al parecer quería acercarse también, se congelo a su lado.
—Theo, cálmate —le dijo apaciguándolo con las manos— ¿Estás herido? ¿Qué… paso…?
"¿Por qué estás así?"
Con movimientos rápidos y torpes, Theodore metió la mano por debajo de su cuello y sacó la cadena de su cuello por encima de su cabeza, lo acerco a su boca y murmuro algo, pero lo mantuvo en un puño apretado.
— ¿Ustedes son parte de esto? —Volvió a preguntar, la angustia palpable en su voz, pero luego se volvió a él— Edward, entre mi padre y yo, ¿A quién obedecerás siempre? ¿A quién apoyarás?
Edward se acercó un corto pasito— Theo, ya te lo he dicho. A ti. Siempre, por encima de todo, a ti.
Esa respuesta pareció calmar a Theodore, pues Edward pudo avanzar otro paso.
— ¿Y tú, McGrath? —dijo de pronto Theodore, con la varita aún en alto.
—Tú —dijo de inmediato. Ni siquiera dudo.
Theodore recién parecía volver a respirar y bajó la varita.
Pero en ese mismo instante, un vociferador llegó volando y prácticamente rompió la ventana como si fuera un ladrillo.
—Este es un mensaje para todo aquel que sirva a la familia Nott —dijo una voz profunda y firme, la voz de Philip— si mi hijo recurre a alguno de ustedes, deben retenerlo de inmediato, al costo que sea, ha sido alcanzado por un maleficio imperio y no es consciente de sí mismo. Mientras esté vivo y en una pieza, todo uso de fuerza es aceptable. Desobedecer esta orden es traición, por lo tanto, el castigo será la muerte.
El vociferador entonces, se sostuvo en el aire y volvió a repetir el mensaje.
Edward, confundido, solo alcanzó a mirar de vuelta a Theodore.
Nunca, desde que le conocía le vio poner tal expresión de consternación, llegando incluso a sujetarse la cabeza con ambas manos, como si quisiera cubrirse los oídos.
McGrath sacó su varita y destrozó el vociferador de inmediato.
— No es cierto —dijo Theodore con la voz rota— no es cierto.
Luego, solamente se cubrió la cabeza con la capucha de esa capa y desapareció al instante. Como si nunca hubiera estado allí.
Y solo voy a decir: Aquí acaba Quinto año.
Y se viene sexto.
Comentarios míos:
Alto Hate para Philip en los últimos capitulos y si, es una especie de relacion enfermiza padre-hijo. Pero espero haber podido retratar mejor esta situación. Como lo describe Edward, es un circulo de manipulación. Theodore aprendió a manipular a Philip en este ultimo tiempo, pero viendo o dandose cuenta de como es que Philip le manipulaba a él. Es como dice Edward: Cuando el encariñamiento y el sentimentalismo estan de por medio, a veces uno finge no ver ese echo.
Y si eso aplica para Theodore, aplica también para Philip.
Y si bien Philip es una piedra fría y sin sentimientos, eso no aplica para cuando se trata de Theodore.
Una vez creo que escribi que es facil ir contra alguien que te odia que contra alguien que te quiere. Y Theo quiere a su padre y sabe que a su raro/extraño/algo dañino modo, Philip también lo quiere.
Este fic esta recontra torcido, y esto es solo parte del conflicto.
PD: El título es en referencia al poema que sale en "V de venganza": Recuerden, recuerden, el 5 de noviembre. Conspiración, polvora y traicion.
Como me encanta ese poema.
En fin, nos vemos el proximo Lunes y en un rato contesto los comentarios :D
Gracias por leer :D
