Mujercita
La cura estaba en sus manos, Ran lo esperaba con los brazos abiertos, la Organización había sido derrotaba, y aun así el pequeño de lente estaba triste.
Era ilógico puesto que su sueño de volver a su cuerpo al lado de su amada amiga estaba a un paso de ser cumplido, pero su expresión denotaba una desgarradora tristeza. Y más aún la pequeñita que estaba al frente de sus ojos.
Ayumi estaba devastada. Recién se enteraba, junto con los demás, que su amado Conan-kun era simplemente una farsa, justo cuando había agarrado el valor de confesarse, justo cuando quería ser fuerte y ser feliz con su amor. Sí solo tenía siete lunas encima, pero eso no le impedía amar… cúlpenla pero era algo que nunca había previsto, y ahora esa pequeña ilusión se iba, tan rápido como había llegado.
- "Ayumi-chan, yo…." –la niña lo miró con una tristeza que nunca le había mostrado- "no me mires así" –esa mirada lo destrozaba-
Shinichi realmente se había encariñado con esos niños, y ver que la su pequeña "admiradora" no haya querido siquiera escucharlo lo estaba destrozando por dentro.
- "Con….Shinichi-onisa…" –se corrigió la castaña rápidamente- "…por favor ya vaya a ser feliz con Ran-onesan, ella lo ha esperado mucho y ha sufrido mucho por usted así que por favor váyase" –y trató de girarse para ir a la ambulancia, la pelea con los malos había sido sumamente difícil y tanto ella como sus amigos casi no la cuenta-
La vio girarse y la agarró de la mano con dulzura, aunque la desesperación lo estaba invadiendo.
- "Antes, quiero que me escuches. Sé que rogar tu perdón es inútil, porque sé que he destrozado tu corazón, pero también sé perfectamente lo maravillosa que sos y que conseguirá a alguien que te haga feliz" –la giró para que lo vea y colocó su mano libre en la mejilla femenina, la chica no pudo evitar sonrojarse, ya que la imagen era de su Conan-kun aunque ella sabía que no existía realmente ese nombre- "Te volverás una mujercita hermosa, yo lo sé"
El sonrojo de la pequeña fue aún mayor, y aunque quería alejarse de ese chico para dejar de sufrir, no pudo evitar abrazarlo mientras el llanto que guardaba salió, exponiéndola aún más de lo que estaba.
Shinichi la soltó, y besó su frente con ternura. La alzó en brazos, aumentando el sonrojo de la pequeña y se la entregó a sus padres para que la lleven al hospital, disculpándose por enésima vez con ellos y con los padre de los demás.
Ante los ojos de la chica pudo ver por última vez la sonrisa de su amado detective, para luego ver su varonil espalda alejándose de ese lugar con una píldora en la mano.
Sonrió…..
Debía admitir que estaba dolida, pero por otro lado supo que su amado detective estaba donde tenía que estar, al lado de su querida Ran-neechan
Las lágrimas salieron por última vez, mientras la ambulancia empezaba su recorrido.
Fin
