-Bien, chicas...- se dirigió a las nuevas integrantes de la tripulación -La salud de Ivi y sus bebés, esta en sus manos-

-Sigo sosteniendo, que es una mala idea, Tristán- habló Aren al resto -El poder de Ivette, es muy grande... No creo que Eli pueda encantarla- se removió, nervioso -Mi padre, nunca pudo entrar en la mente de mi madre-

La tripulación o parte de ella, se encontraba en el camarote del capitán, mientras que las chicas, estaban en la habitación del vidente, asistiendo a la futura madre convaleciente.

-Tenemos que intentarlo...

- mencionó Björn, serio -No podemos permitir que siga en riesgo su vida y la de los bebés-

La cazadora, estaba muy callada, pensando en otra alternativa menos invasiva para la mente de su amiga.

-Ni modo...- acotó resignada -Si ella es como la tía Dea, a la única que escuchara en una situación así, será a su hija- miró a su prima -Y en última medida... A mi- se puso de pie -Tenemos que hablar con ella, Eyra-

-¡Vamonos!- habló con pánico al tener una visión próxima -No hay tiempo- se incorporó -Apresuremonos- salieron del lugar a toda velocidad.

-Bueno...- respiró profundo Mai - Llegó el momento...Otra vez tengo que hacer esto- hacía gestos nerviosos con su rostro.

-Vamos...- dijo Eli y se aferró a su amiga del brazo -Haremos todo lo posible, chicos...Tranquila amiga, todo saldrá bien-

Siguieron el mismo camino que las otras dos muchachas.

-Son muy lindas, ¿No creen?-

Acoto el primer oficial pirata, cuando salieron de allí. Su primo asintió de acuerdo y los demás, lo miraron extraño, no era el momento para eso.

-Bien, ahora que las chicas se fueron- dijo el capitán Ciro, mirando al alquimista y a su hermano -¿Qué pasa entre ustedes dos?-

El último de ellos suspiró y miró a su amigo, suplicando que explicara el problema entre ellos, el cual era, vergonzoso para él.

-Bien- suspiró -Ponganse comodos... Esto sera largo...-

-¡Ivi!- gritó la muchacha al ver a su hermana retorciéndose de dolor -¡Chicas!- suplicó a sus amigas -¿Qué haremos?-

Le aferró las manos con fuerza, estaba desesperada.

-No lo sé...- respondió Amaia y ayudó a recostarla en la cama -No sé que hacer...- colocó un paño humedo en la frente de ella.

-¡Eres una idiota! ¡Ivette!- gritó Leire. Estaba furiosa, tenía ganas de abofetearla -¿¡Por qué no nos dijiste nada!?-

-Lo siento...- se disculpó a punto de llorar -Hemos tenido muchos problemas, últimamente...- respiró con dolor -Pensé que el sangrado se detendría en unos días y no quise preocuparlas- su labio tembló -Chicas...- una lágrima cayó por su mejilla -Mis bebés...- tocó su vientre -Aren me odiará si les sucede algo- su hermana la abrazó para calmarla.

-Él nunca te odiará... - se acercó la vidente a ella y le limpió las lágrimas -Tu eres su universo...Nunca podría odiarte- ella también lloraba, pero en silencio -Lo siento...- secó sus lágrimas -Es que...Eres igual a mamá-

Mencionó melancólica y ella, con toda la voluntad que tenía, la abrazo.

-No llores- la consoló -No nos pasará nada, te lo prometo- besó su cabello -No llores mi bella Eyra- susurró.

-Nosotras vamos a ayudarte- su prima, abrazaba a su amiga alquimista -¿Verdad?- miró a todas.

-Si, Mai y yo, podemos ayudarte, Ivi- las miró dudosa -Si es lo que quieres-

-¿Dolerá?- preguntó con miedo y Mai, asintió.

-¡Eso no importa, Ivette!- exclamó de nuevo su nerviosa amiga -¡Puedes morir si no lo haces!-se sentía tan perturbada, que no podía evitar su furia contra ella -Lo siento...- se disculpó cuando ella la miró con terror -Mi madre...murió así- le tomó las manos con fuerza -No quiero que a ti te pase lo mismo-

-Por favor, Ivi...- suplicó Amaia con toda su alma -Hazlo...- limpió una pequeña lágrima. Estaba asustada -Papá se suicido, después de que mamá murió al tratar de llevar el embarazado mal logro de nuestro hermanito...Él también se fue con ellos- cerró sus ojos ante el recuerdo -Piensa en todos los que estamos aquí, ¿Qué pasará de nosotros sin ti?-

-Tu nunca lloras- acotó su mejor amiga y le limpio las lágrimas -Seguiremos juntas, ¿No es verdad, hermanita?- suplicó con la mirada -Tu eres fuerte, igual que todas nosotras- ella asintió.

-Si, estoy lista- la vidente, sonrió tranquila -¿Qué haremos?-

-Me alegra escuchar eso...- Eli se acercó a la cama -Yo encantaré tu mente, para que no duela tanto, ¿Está bien?-

Ella sonrió, incorporándose, a pesar del dolor.

-Necesitamos que te acuestes en el piso- aclaró la portadora de la alkaestria -Yo te ayudare...- la tomó de un brazo y ayudó a que se acostará con cuidado -Bien, te toca Eli-

Ella colocó cinco dagas rodeando el cuerpo de la joven y la nombrada, colocando sus manos alrededor de sus sienes.

-Cierra los ojos, linda y respira profundo- habló serena y ella, obedeció -Piensa que estas un un hermoso lugar...- movía los dedos despacio y una luz blanca, salió de sus manos -Piensa que en ese lugar... Fuiste muy feliz...- murmuró con los ojos cerrados -¿Puedes decirme dónde estas?- preguntó.

-Si, hace unos días, antes del entrenamiento en la isla... Fui a la playa con Aren, llevé mi violín y toqué una linda melodía para él- sonrió -Él estaba muy feliz y yo también- estaba reviviendo ese hermoso momento -Me dijo que llamará a la melodía, la canción del pirata- comentó.

-Es un lindo recuerdo... Ahora... Duerme-

Susurró y chasqueo sus dedos, la joven cayó en un sueño profundo. Las demás muchachas, miraban expectantes, las encantadoras hacían eso, producían hipnosis en los demás.

-Bien... Necesito espacio, chicas- indicó Mai y ellas, se apartaron -Lo hiciste bien, amiga...- le frotó la espalda -Estoy orgullosa de ti- sonrió y apoyó sus manos en el vientre de la hechicera -Lo siento... Dolerá- miró a las demás -Los bebés se están aferrando la vida... Son muy fuertes-

Aclaró. Posicionó sus manos en el suelo y una luz morada, rodeó el cuerpo de la durmiente, se removió con gestos de dolor en el rostro, pero no despertó en ningún momento. La alkaestria, duró minutos que parecieron eternos, pero cumplió su función, habían detenido la hemorragia en ella.

-¿Terminó?-

Preguntó asombrada, cuando la luz se detuvo.

-Si, Eyra- se incorporó tranquila -Tus sobrinitos y tu hermana, sobrevivirán-

Corrió hacía ella y la abrazó, al igual que a la encantadora.

-Muchas gracias, chicas...muchas gracias- murmuró y las demás, tambien fueron parte del abrazo.

-Son grandiosas, gracias- agradeció la mayor de ellas.

-Ya puedes pasar...Aren-

Él ingresó a su camarote, hecho un manojo de nervios, cuando su hermana lo indicó.

-¿Cómo esta?-

Preguntó, mirándola con adoración.

-Esta bien... Ya no corren peligro- aseguró Eli -Puedes colocarla en la cama, si quieres...Mañana despertara-

-Gracias a las dos- la levantó en sus brazos y la arropó en la cama -No sé como podría pagarles esto- acariciaba el cabello de su amada y la besó en la frente.

-Ustedes nos salvaron a nosotras...- mencionó la descendiente de Xing. Los demás muchachos, se encontraban en la puerta -¿Cómo dicen los alquimistas? ¿Intercambio equivalente?- Ambos alquimistas, afirmaron -Bien, eso fue lo que hicimos por ustedes-

-Gracias- Björn se acercó a su novia y la abrazó -Estarán bien, bonita- murmuró.

-Si- miró a su hermana de reojo -Ven, tenemos que hablar- estaba muy seria, algo demasiado extraño en ella -Cuidala, Aren- aferró su mano y salieron juntos de ahí.

-Esto no es nada bueno- acotó Amaia, mirándola salir -Ven conmigo, Tristán- salió apresurada detrás de ellos.

-Ya me imagino que puede ser... Esa alquimista, es muy necia, al igual que él- rascó su nuca -Se matarán-

La vidente, a la que todos ahora llamaban Denisse, se recostó junto a la hechicera y la abrazó con fuerza. No quería dejarla. Su hermano, la miró enternecido.

-Princesa...- Susurró, acariciando su largo cabello -Ya está bien... No llores-

Limpió una pequeña lágrima de su rostro, que parecía ausente.

-Mamá-

Murmuró, cerrando sus ojos. Era la más afectada de todos los presentes ahí. Rompió en llanto, desconsolada, el recuerdo de su madre, cuando fue atropellada por un auto cuando estaba embarazada de su hermanito, llegó a su mente. Nunca olvidaría ese día, así pasaran años.

-No, Eyra- dijo su novio y se acercó, arrodillándose ante ella -No llores- su hermano miraba al amestrisano, intensamente -Por favor... No llores- la besó en la mejilla sin importar nada -Todo está bien... Ya pasó - ella asintió, limpiando sus lágrimas.

-¡Ya es suficiente!- gritó exasperada, bajando la mirada y tomando el puente de su nariz -¡No soporto más esto!-

Salió de allí, dejando a todos estáticos, mirándola. Seth siguió sus pasos. Por otro lado, su prima y su amigo, entraron en pánico, persiguiendolos.

-¿Qué paso aquí?-

Preguntó el capitán, desconcertado por la situación y se acercó a la rubia, que miraba la escena atónita, pero se recompuso enseguida.

-No lo sé y tampoco me importa- contestó ella -Aren, puedo quedarme contigo a cuidar de ella, si quieres- él negó.

-Gracias, Leire- la miró agradecido -Pero cuando despierte, me gustaría hablar a solas con ella y si tu estas aquí, obviara el tema-

-Comprendo...- asintió de acuerdo -De todos modos, cualquier cosa que necesites, estaré con Ciro-

-Bien- agregó el nombrado -Ya sabes, Aren...- apuntó a su amigo -Llamanos- los dos salieron de allí, en total silencio.

-Ya nos vamos- dijo la encantadora, que se acercó y colocó una mano en la frente de ella, cerrando sus ojos - Está soñando contigo...- aseguró.

-No importa el horario, vendremos si nos necesitas-indicó su amiga y le tocó el vientre a la chica en la cama -Tus bebés están bien- afirmó -Vámonos, chicos- se dirigió a los muchachos con ellas.

-Gracias- los despidió cerrando la puerta -Ay, preciosa...- suspiró, mirándola -¿Qué haré contigo?- se sentó en una silla junto a la cama -Vas a volverme loco-

En otra parte del barco, todo estaba muy turbulento entre una dos personas muy temperamentales, que discutían, ferozmente.

-¡Te volviste loca!- la apuntó, furioso -¡Entiendo que quieras proteger a tu hermana, yo también tengo una!- toco su pecho señalándose a si mismo -¡Pero no de la manera que tu quieres hacerlo, Eyra!-

-¡No estoy pidiendo tu opinión!- gritó en el mismo tono que él -¡Lo haré! ¡Te guste o no!-

Él estrello su puño contra una ventana, hiriéndose la mano. Respiraba agitado y sus ojos, estaban sombríos.

-¡Mira lo que hice!- reclamó, apretando su mano ensangrentada -¡Prefiero lastimarme a mi mismo! ¡En vez de golpearte a ti, por la estupidez que acabas de decir!- vocifero en la cara de ella, volviendo a golpear otra ventana -¡Imagina que es lo que haré conmigo, si tu mueres enfrentándote a ese demonio!-

-¡Es mi hermana!- respondió igual -¡Es lo único que tengo!-

-¿¡Y yo que, Eyra!?- volvió a tocar su pecho, manchándose de sangre -¿¡Tan poco significo para ti!?- estaba loco, no podía imaginar vivir sin ella.

-¡Basta, Björn!- intervino Tristán -¡Estas perdiendo la cordura!- su amigo no lo miraba -¡Tranquilizate!-

La otra muchacha con ellos, estaba tan furiosa como él, pero no lo demostraba, simplemente, se acercó a su mejor amiga y la abofeteó, como lo hacía siempre con su hermana.

-Estúpida...- murmuró con sus ojos empañados en amargura y apretando los dientes al hablar -¡Estoy cansada, Eyra!- tomó los brazos de ella con fuerza -¡Estoy cansada de que Ivette y tu, hagan esta clase de estupideces!- gritó furiosa.

-¡Sueltame!- Intentó apartarla.

-¡No!- respondió en el mismo tono anterior -¡Estoy cansada!- la abrazó y lloró, como hacía años que no lo hacía -¡Por favor, Eyra!- suplicó -¡No lo hagas! ¡No quiero ver morir a nadie más!- rogó hecha pedazos -¡Ivette, mi hermana y tu, son lo único que tengo...son mi familia... Por favor, no nos destruyas!-

Ella cerró sus ojos, rendida, su amiga lloraba por ella, algo que desde niña no hacía por nadie.

-No lo haré...- murmuró en su hombro -Prometo que no lo haré...- dirigió su mirada al cazador -No los destruiré... Lo juro- sonrió, separándose -Por cierto...- le secó las lágrimas -Me debes un golpe- está asintió.

-Sigue soñando con eso...nunca podrás golpearme- le acarició la mejilla -No me arrepiento de nada- la empujó riendo.

-Lo sé...- sonrió -Gracias por calmar al demonio, Tristán- miró al ladrón, señalando al cazador.

-¡Callate!- la empujó -¡No lo hice por ti! ¡Tonta!- la miró con indiferencia -Sabes que te desprecio. Además, tenía que hacerlo... No quería que este idiota- señaló a su amigo, que estaba siendo curado por la rubia -Hiciera una masacre en el barco, por tu culpa-

-¡Exijo una disculpa!- mencionó, sin importar lo que su amigo dijera -¿¡Por qué eres tan...Tan...!?- no sabía que decirle -¡No sé ni como calificarte, Eyra!- reclamó, señalándola con ambas manos -¡Ya no sé como liderar contigo y tu locura!- tomó su cabeza, frustrado -¡Y no te rías!- reclamó mirándola.

-Lo siento- se disculpó, haciendo muecas con su rostro -No volverás a pasar por esto... Lo juro- lo abrazó -¿Me perdonas?- suplicó mirándolo a los ojos y él, suspiro.

-Si, bonita- aseguró -¿Cómo no voy a perdonar a esos ojos hipnóticos?-

Le peinó el cabello con sus manos, que era un desastre universal.

-¡Aquí estás!- suspiró tranquilo, al encontrar a su novia debajo del escondite de la escalera -¿Qué sucede? ¿Por qué huiste así, mi reina?-

Se sentó junto a ella, que estaba abrazando sus rodillas con fuerza.

-Odio estar aquí, Seth... Tu no eres feliz allí, pero yo, no soy feliz aquí- levantó la vista, miró a su amigo y prima, ingresar al lugar -Acabó de escuchar a mi hermano y Eyra pelear, junto con Tristán y Amaia-

-Lo sabemos... Nosotros vimos todo- aclaró su amigo -Yo también quiero irme, pero tenemos una misión que cumplir aquí- tomó la mano de la vidente a su lado y colocó un anillo en uno de sus dedos -Es tuyo, preciosa... Lo perdiste en el bosque, la vez que Amador las rapto-

-Gracias- lo besó en la mejilla -Si, me casare contigo, Dante- todos voltearon a verla, sorprendidos. Estaba teniendo una visión -Te lo prometí, cuando tenía once años y voy a cumplirlo- le acarició el rostro con ternura -Mis visiones siempre son reales y nunca fallan- lo besó en los labios -Voy a casarme contigo- susurró, apoyando su frente en él.

-Tu...tu- titubeó -No puedes decirme algo como eso, Eyra- sonrió negando con la cabeza -Se supone, que tenía que pedírtelo antes-

-No seas anticuado, mi amigo alquimista- lo abrazó por detrás -¡Vas a casarte!- exclamó emocionada -¡Los quiero!- ellos sonrieron.

-¡Felicitaciones!- palmeo a su amigo en la espalda y beso a la vidente -¿Cuándo se casaran?- preguntó con interés.

-¡Eso! ¡No lo sabrás!- dijo ella, golpeandolo en la frente con su dedo -¡Vamonos, Dante!- se incorporó y salió de allí, entre risas con él.

-¡Adios!- los saludó con ánimos renovados -¿Vamos?- preguntó al hechicero sentado a su lado.

-Espera- mencionó quitando una pequeña cadena de su cuello -Yo se que tu me la devolviste el día que te enteraste que sería padre- la colocó en el cuello de ella -Pero te la regalé, la primera vez que fuiste a visitarnos a la torre hace tres años y quiero que la conserves- la besó en la mejilla -Por favor... Nunca te la quites, Ivi- suplicó con sus ojos, ella sonrió triste.

-Nunca me la quitare de nuevo, Seth... Lo prometo- miró entre sus manos el pequeño dije con forma de arco y flecha que colgaba allí -Siempre lo llevaré conmigo- la abrazó.

-Gracias...-