¡Hola a todos! Aquí Barandilla Show con el siguiente episodio de Yandere Reality: El Fanfic.

Como siempre, Doki Doki Literature Club y Yandere Simulator pertenecen a Dan Salvato y a Yandere Dev respectivamente. Yo simplemente los he tomado prestados a crédito en 12 plazos.

Ahora comencemos.


Pese a las declaraciones hechas por nuestro amado y querido club de literatura, las acciones siempre son más complicadas. Principalmente por el mero hecho de que no tenían ni idea de cómo mostrar su apoyo incondicional a la chica del cabello coral.

Y es que ¿Cómo podrían expresar su aprecio a la joven cuando ella misma intentaba alejarlos para que no se preocuparan por ella? Era un problema complicado. Así que no habían logrado ningún avance en lo que llevaban de la hora del club.

Afortunadamente para todos los involucrados, aún existía una persona con un plan lo suficientemente decente como para satisfacer las demandas de la situación. Él se acercó decididamente a la líder del club, simplemente para alegar que no debería preocuparse y que él se encargaría de la situación.

Fue así como MC terminó hablando durante toda la hora del club con Sayori. Desgraciadamente para nuestra adorada castaña de ojos verdes, no podía escuchar nada de la conversación del par de viejos amigos. Sin embargo, por el mero hecho de que MC era amigo de la castaña desde el inicio de los tiempos, decidió confiar plenamente en el muchacho y dejar la situación completamente en sus manos.

El resto del club ya había comenzado con sus actividades habituales: Natsuki ya se encontraba leyendo uno de los muchos mangas de su colección mientras Yuri leía exaltada un libro, de alguna forma, esa vista no coincidía con la habitual chica de cabello morado. Naturalmente, la presidenta del club deseaba evitar más situaciones similares a la que se enfrentaban con Sayori, así que se cercioraría de hacer caso a las sutiles señales que podía observar, como ahora.

Lentamente marcó sus pasos hacia donde se encontraba la jovencita. Una vez al lado suyo le dirigió la palabra de una manera lo suficientemente cuidadosa como para no asustarla, cosa que era relativamente complicada si consideramos que la muchacha era de sobresalto sencillo.

̶ Yuri, te veo intranquila ¿Está todo bien? ̶

̶ Tienes razón, recientemente he comenzado a preocuparme por algo ̶

̶ ¿Quieres hablar de ello? ̶

̶ B-bueno, solamente he estado pensando que no hemos comenzado a realizar las preparaciones pertinentes al festival, aunque queda menos de una semana. Además, ni más ni menos, nos jugamos la existencia del club, pero con todo el asunto de Sayori... temo que no podamos terminar todo a tiempo y el club se desmantele ̶

Oh, cierto. Monika, al estar más que preocupada por el estado de Sayori, había olvidado por completo el asunto del festival. Era una actitud excepcional para la joven del moño blanco, en condiciones normales las preparaciones del festival estarían completamente terminadas y únicamente esperando por ser colocadas en el salón del club.

̶ Eso es verdad, aunque creo solemnemente en que deberíamos ocuparnos primero del estado mental de Sayori, no creo que a nadie le guste el club siendo suspendido por un asunto tan trivial. No le des tantas vueltas, después de todo ya hemos hecho la división de los trabajos para ello. Además, el poema a recitar será elegido individualmente, así que confiemos en que nuestros compañeros tendrán todo listo para la fecha indicada ̶

̶ ¿Qué harás con la parte de Sayori? Digo, Natsuki, MC y yo podemos desenvolvernos con normalidad, pero ella podría estar un poco... indispuesta ̶

̶ Me las arreglaré de algún modo, incluso si tengo que hacer yo toda su parte ̶

̶ No creo que eso le haga ninguna gracia ̶

̶ Eso es... ̶ La castaña lo pensó durante unos segundos ̶ Haré todo lo posible por que se integre, no te ofusques ̶

̶ Bueno, como quieras. Solamente espero que consideres su condición ̶

̶ Lo haré ̶

Dando por terminada la conversación y a solo unos pocos minutos de terminar la hora del club Monika se movió hacia el escritorio del profesor. Mirando fijamente a la pareja de viejos amigos que se encontraba hablando calmadamente al fondo del aula.

Esperaba, desde el fondo de su corazón, que sus acciones fueran suficiente. Aunque por el momento debería confiar en MC para animar a Sayori, no le molestaba, el chico seguramente era alguien capaz si había sido amigo de Sayori durante tanto tiempo. Incluso si había ignorado durante años la condición de su amiga, lo cierto era que Sayori se veía mejor cuando hablaba del joven.

Una vez habiendo agotado el tiempo designado para el club y habiendo dado su despedida usual, Monika volvió a casa sin compañía. MC y Sayori se habían ido juntos hace un rato, seguramente aún debían atender algunos asuntos a solas, pese a que este hecho le causaba una ligera molestia, ella ya había decidido confiar en el muchacho para animar a su amiga.

El pronóstico de la amiga de Internet de Monika, Ayano, no era del todo favorecedor en estos momentos tampoco.

Ayano había estado esperando por Taro para ir a casa juntos. Amai tenía aún que encargarse del club de cocina, así que no la esperaron.

Desgraciadamente, y como ustedes lectores podrán adivinar, nuestra amada no-yandere ya había sido marcada como objetivo por una persona engreída de cabellos morados. Y tal fue su suerte que la mencionada la había encontrado en su sitio de espera, sola y completamente vulnerable a sus ojos.

Naturalmente, el espécimen conocido como Kizana Sunobu, se dejó guiar por sus más bajos instintos. Haciendo lo que estaba programado tan fervientemente en su ser, tan vital como respirar para su malcriada complexión: incordiar al prójimo.

Esta vez ni siquiera se dignó a anunciar su presencia, simplemente llegó y se posicionó detrás de su presa. Sin sentir ni una pizca de remordimiento, empujó a la jovencita con toda la fuerza que su malvado cuerpo podía tener, haciéndola caer en el acto.

̶ ¡Uy, perdón! Te confundí con una zorra inmunda… ̶ Jactándose de su "fino" lenguaje añadió ̶ ¡Ah, no, espera! ¡Eso es lo que eres! ̶

Ayano, sorprendida por el repentino atraco, no escuchó del todo los insultos de Sunobu, tampoco la increíblemente molesta risa que lanzó justo después. Tardó un poco en recobrar el sentido de lo que acababa de pasar.

Una vez comprendido todo, la confusión paro de inmediato a una ira colérica y la muchacha intentó levantarse con la intención de enfrentar a la de cabellos morados, digo intentó puesto que una de las "amigas" de Sunobu puso un pie sobre el cuerpo de Aishi con el peso suficiente para llevarla al suelo de nuevo.

̶ ¡Aprende tú lugar, chica estúpida! ̶

En medio de las risas, la furia colérica de Ayano aumentaba. Poco le importaba el hecho de haber avanzado tanto con el que creía era el amor de su vida, su paciencia había llegado a su límite, Sunobu debía pagar.

Las acompañantes de Kizana, y la propia Kizana no sabían que en cualquier momento la chica simplemente se levantaría, rompiéndole la pierna a la chica que la mantenía en el suelo, tampoco verían venir cuando la joven, aprovechando la confusión del momento, aplastara sus cráneos contra el pavimento.

Definitivamente no lo esperarían, y no lo verían puesto que el joven Taro Yamada ya había hecho acto de presencia, siendo testigo del nada alentador escenario.

El testimonio de los estudiantes de Akademi sobre ese día, sería el día que comenzó el apocalipsis, pues nunca habían visto a Yamada tan enfadado.

̶ T-Taro… ¡Nosotras solo!...¡Fue ella la que atacó primero! ̶ Cobardemente, las chicas que acompañaban a Kizana intentaron justificarse vanamente.

Taro no se molestó en contestarles siquiera, se limitó a empujar bruscamente a la joven que mantenía a Ayano en el suelo y levantar a la azabache con una mano. Ésta, al sentir el tacto de su amado, fue devuelta a la realidad abruptamente. Y comenzó a fangirlear al sentir el cuerpo de su querido tan cerca, pero eso mejor lo dejamos para otro día.

Dirigiendo una última mirada homicida al grupo de arpías que aún se encontraban paralizadas en sus lugares, procedió a retirarse junto a Ayano. Pero como hay tanta gente idiota existiendo en este mundo, hubo alguien que alzó la voz.

̶ ¡Oh, entonces vas a retirarte así sin más! ̶ Kizana Sunobu era esa idiota ̶ ¡Oh, querido! ¡Vas a irte aun cuando sabes que una fina dama ha sido atacada salvajemente por una mujer vulgar como esta! ̶ Las acompañantes de la actriz, no atinaron más que a mirarla con incredulidad, tal nivel de arrogancia era, cuanto menos, anormal ̶ ¡Juro que fue tan salvaje que...! ̶

El resto dejó de escucharla cuando notó que el enfado de Taro comenzaba a manifestarse más allá de su cuerpo físico, era una sensación tan increíblemente extraña que mantenía alerta a todas las presentes, incluso Ayano no era inmune a ésta.

̶ No… ̶ Taro contestó con una suavidad genuinamente aterradora.

̶ ¿¡Qué?! ̶ Kizana apenas comenzaba a ser consciente del aura que Taro emanaba.

̶ Aquí la única mujer vulgar que ha atacado a una dama, eres tú ̶

Taro volteó la mirada al grupo que había atacado a Ayano, las muchachas se paralizaron de inmediato. Del rostro del cálido y siempre amable Taro Yamada no quedaba más que una pantalla completamente vacía, vacía pero completamente llena de un no sé qué que pareciera que podría encender un iracundo fuego y explotar en cualquier segundo, pese a la calma mostrada. Tan helado e impredecible que aterraría a cualquiera que lo viera.

Ayano tuvo un presentimiento, una corazonada que le decía que algo malo iba a pasar si simplemente se quedaba callada. Sin pensarlo demasiado, susurró su nombre mientras tiraba de su manga con miedo aún de desatar lo que sea que Taro estuviera a punto de liberar contra el grupo de Sunobu.

Taro reaccionó, mirando a Ayano se disculpó.

̶ Lo lamento, deberíamos irnos ya ̶

̶ S-sí ̶

Finalmente, Taro y Ayano comenzaron a caminar a casa. Pero, aunque el muchacho intentara mantener una conversación, Ayano no lo escuchaba, seguía en guardia.

Hubo algo en la expresión de Taro que no le gustaba ni un pelo, no podía permitirse simplemente guardar la calma por algún motivo, no, más bien ella sabía el motivo, aunque no se lo explicaba.

¿Por qué esa expresión de Taro le recordaba tanto a ella?


Finalmente terminé de escribir esta madre.

Si desean hacer comentarios, críticas, quejarse, etc. Supongo que ya sabrán dónde hacerlo.

Sin mucho más que decir, Barandilla Show se despide.