Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is iambeagle, I just translate.
Thank you iambeagle for trusting me with your story!
Capítulo 26
Tres meses después
—¿Cómo te encuentras hoy? —pregunta Emily.
Lo pienso seriamente, en lugar de responder de inmediato.
—Estoy… bien. Me siento un poco desanimada, pero… unos días son mejores que otros.
—¿Hay algún tema que quieras abordar hoy, o prefieres que yo empiece?
—Te dejaré comenzar y si se me ocurre algo, intervendré.
Su sonrisa es amistosa.
—Bien. ¿Escuchaste la meditación guiada que te envié la semana pasada?
—Lo intente. Es difícil. —Me retuerzo las manos.
—¿Cómo difícil?
—Mi mente vaga mucho. No estoy segura de estarle sacando algo de provecho.
Asiente.
—Tienes que practicar, eso es claro. Tu mente va a vagar. Es natural. Cuando eso suceda, sólo acéptalo y vuelve a meditar.
Respiro profundamente.
—Comencé a hacer yoga de nuevo.
—¿Sin las distracciones añadidas? —pregunta ligeramente, sonriendo.
—Correcto. No escuché ningún podcast ni miré televisión mientras hacía la práctica. A pesar de que ser multitarea es muy tentador.
Su risa suena ligera.
—Lo sé. Todos siempre decimos más, más, más. Nuestros días están llenos de formas de hacer tanto como puedas en tan poco tiempo como sea posible. Pero necesitas relajarte, permitirte tiempo para recargar y reflexionar realmente en hacia dónde quieres llegar.
—Lo sé. —Bajo la vista a mis manos—. Vi a mi papá hace unos días.
—¿Cómo te fue?
—Estuvo bien. Intentó hablar conmigo sobre Renee, pero no estoy lista.
—¿Por qué no?
—Porque se siente muy… ¿difícil? Le dije que no quería hablar de ella, pero luego él me dijo que ella había rentado un lugar en el pueblo, en Forks. Es que… —exhalo pesadamente— odio que él no haya respetado mis límites. Es algo muy jodido.
—Puedo ver por qué eso te lastimaría. ¿Le expresaste ese sentimiento?
—Sí. Y se disculpó, pero… no sé.
—¿Renee ha intentado contactarse contigo o viceversa?
—No. No la he visto, ni he sabido de ella desde ese día en Forks. —Cuando me emboscaron.
—Ya veo.
—Así que al menos ella sí está respetando mis límites. Aunque, o sea… ella desaparece de vez en cuando. Eso no necesariamente significa que me está dando mi espacio.
—Pero no necesariamente desapareció en esta ocasión, ¿cierto? —señala Emily—. ¿Por qué crees que decidió quedarse en el pueblo?
—No tengo ni jodida idea. Pero me siento escéptica. O está intentando regresar con Charlie, lo que me mataría, o… no lo sé.
—¿Sientes que deberías opinar sobre lo que pasa entre ellos? Son adultos y pueden tomar sus propias decisiones, igual que tú.
Esa idea me revuelve el estómago.
—Tal vez en realidad no tengo una opinión, pero sería inimaginable. No hay forma en que ella no lo jodiera todo de nuevo. Nos merecemos algo mejor que eso.
—¿Y qué se merece ella? —sacudo la cabeza, no estoy dispuesta a contestar—. Tómate tu tiempo.
—Mi instinto es decir nada. Renee no se merece nada, pero dudo que eso sea lo que se supone que debo decir.
—Puedes decir cualquier cosa que quieras. Este es un espacio seguro. —Emily me estudia por un momento—. Entonces, no la has visto en tres meses.
—Así es. Desde enero.
—¿Esperas que se vaya pronto?
—Sí. Por supuesto. En unos cuantos meses más, tal vez cuando llegue el verano, ella ya no estará.
—¿Qué podría hacer, si es que puede hacer algo, para hacerte creer en ella, para que confíes en ella de nuevo?
—No lo sé —digo en voz baja—. No sé qué podría ser eso.
Emily asiente, mantiene su expresión neutral.
—Tal vez esta semana puedas escribirle una carta. Dile lo que quieres de ella, lo que necesitas. Se honesta y no te contengas.
—No le va a importar —digo sin emoción—. Dudo que la lea.
—Pero no es para ella. Es para ti. No la vas a enviar, pero tal vez escribir lo que sientes te ayudará a apartarte un paso de tu trauma, a darte una perspectiva diferente.
—Bien. Entonces sólo escribo la carta, ¿y luego qué?
Emily se encoje de hombros.
—Puedes leerla aquí o puedes tirarla. No me preocuparía mucho por lo que vayas a hacer con ella. Es más que nada para ayudarte a sanar.
—De acuerdo. —Respiro profundamente—. Ya una vez hice algo parecido. Con Edward. Le escribí un montón de correos luego de que se fue, pero no los envié.
—¿Sentiste que te ayudó?
—Eso creo. Quiero decir, desearía haberlos enviados, pero sé que él no quiere hablar conmigo.
—¿Has intentado contactarlo?
—No. Tengo mucho miedo. No nos hemos hablado, ni nos hemos visto desde el día en que se fue. A estas alturas, probablemente ya se olvidó por completo de mí.
—¿De verdad lo crees?
—No. Tal vez sólo temo eso. Me preocupa que vaya a pasar el tiempo suficiente y que yo siga jodida y sin poder confiar, y él siga adelante.
—Puede suceder —dice Emily con gentileza—. Igual podrías seguir adelante tú.
Mis ojos arden, y me limpio las lágrimas apenada.
—No quiero eso.
—¿No es por eso que estás aquí? ¿Para trabajar en seguir adelante?
—No en seguir adelante sin él. Para… para avanzar y no aferrarme a cosas que no me sirven —digo y Emily sonríe ligeramente, como si aprobara esa respuesta.
—¿Estarías molesta si él siguiera con su vida?
—Sí —digo sin pensarlo.
—¿No quieres que sea feliz?
—¿Por qué no puede ser feliz conmigo?
—¿Estás feliz contigo misma?
Vacilo.
—Hacía allá voy.
—No estoy diciendo que él no pueda ser feliz contigo, Bella. Pero creo, por lo que me has dicho, que ambos necesitaban tiempo separados.
—Sí lo necesitábamos. Lo necesitamos. Pero todavía me importa. Y sí quiero estar con él. —Estiro la mano para agarrar un pañuelo de la mesa a mi lado y me seco los ojos—. El tiempo sana todas las heridas, o como jodidos sea, pero siento que… no sé. Que el tiempo no está de mi lado.
—No estoy totalmente de acuerdo con ese dicho —comenta Emily—. Creo que es más útil escuchar que lo que hacemos durante ese elusivo tiempo es lo que nos ayuda a sanar. Decir que el tiempo cura todas las heridas no nos hace responsables por hacer el esfuerzo porque entonces esperamos que todo pase por sí sólo.
—No lo había pensado de esa manera antes.
—Por eso estoy aquí. —Sus labios forman una pequeña sonrisa—. Deberías darte más crédito; estás lidiando con ciertas cosas y aprendiendo a sanar. Vienes aquí cada semana, separando un tiempo para ti. No todos pueden hacerlo. Ya he visto un cambio en ti en tan sólo los últimos tres meses. No te rindas ahora.
—Bien. —Asiento, aplastando mi pañuelo para formar una pequeña bola—. No lo haré.
XXX
Ya que mi terapia terminó alrededor de la una, no regreso al trabajo por el resto del día. A veces me siento llena de energía y lista para hacer cualquier cosa luego de mis citas. Hoy sólo me siento emocionalmente agotada.
Me tomo una siesta de una hora al llegar a casa, luego preparo algo fácil de cenar. Paso el resto de la tarde en mi habitación, viendo apartamentos en Craigslist. Luego de que Emmett me dijera que se mudará al final del mes para vivir con Rose, decidí que probablemente también era tiempo de que yo me fuera.
Veo diferentes apartamentos de una habitación y estudios, y un dolor sordo comienza a llenar mi pecho. Tal vez porque me acuerdo de la ocasión en que pase la tarde en mi cama con Edward mientras él buscaba nuevos lugares para vivir. Tal vez todavía estoy emocionalmente comprometida luego de mi terapia de hoy. Lo que sea, es una sensación de entumecimiento muy abrumadora. Apago mi laptop, obligándome a aclarar la gente y concentrarme en algo más. Respiro lo más profundo posible, pero antes de saberlo, recurro a la única cosa que he intentado no hacer con todas mis fuerzas durante este proceso – me comunico con Edward.
Hola. Sé que no quieres hablar, pero… te extraño. Y de verdad, no tienes que responderme. Sólo quería saludarte, espero que te esté yendo bien en tu nuevo trabajo. Emmett dijo que estuviste en la ciudad la semana pasada para el cumpleaños de tu papá. Espero que entiendas por qué no fui – probablemente es la misma razón por la que no pasaste a verme. Todavía tengo el sobre que me dio Emmett después de que te fuiste… es difícil no abrirlo, pero todavía no estoy lista. En serio, de verdad espero estarlo pronto. Y de verdad espero que sigas aquí, ¿esperando? ¿Tal vez? Si no… lo entiendo. Como sea… sí. Cuídate, estoy intentando hacer lo mismo. Xx
Antes de poder detenerme, envío el email. Si no contesta, no me sorprendería – expresó su deseo de no querer hablar ni ser amigos. Sé que no estoy respetando el límite que él solicitó, pero… soy humana. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablé con él. Tal vez estoy siendo débil, estoy recayendo, pero no estoy enojada conmigo por ello.
Cuando finalmente responde una semana después, leo el inicio del email, odiando lo distante que parece. Como si fuéramos meros conocidos y nunca hubiéramos compartido sentimientos profundos el uno por el otro. Pero al seguir leyendo, él se suaviza – muchísimo – y mi corazón se siente más esperanzado que antes.
Hola, Bell. Lamento la demora en contestar – no intentaba evitarte a propósito. LA ha estado bien, el trabajo ha sido una locura. Pero me encanta. Espero que todo te esté yendo bien a ti también, con el trabajo y lo demás. El cumpleaños número 60 de papá fue muy divertido, pero detesto admitir que una parte de mí esperaba que estuvieras ahí. Estuve tentado en pasar a la casa para verte, y puede que haya tomado prestado el carro de mi mamá para pasar por ahí unas cuantas veces, pero… si parece muy raro, pretende que no acabo de admitir eso. Como sea… también te extraño. Todos los días. Carajo, esta es la quinta vez que he escrito esto, es por eso que he tardado tanto en responder. Estoy intentando mantener la distancia, o algo así, pero es difícil hacerlo cuando se trata de ti. Quiero saber qué estás haciendo y como estás DE VERDAD. Quiero escuchar sobre tu día y cómo han estado las cosas con Renee. ¿Sigues haciendo tus raras (pero increíblemente lindas e inusuales) reseñas de restaurantes? Intenté acosarte en Instagram, pero no te he visto postear muchas cosas. Me está matando no saber qué estás haciendo. La parte egoísta de mí espera que no saber qué estoy haciendo también te afecte… sólo porque eso significa que te sigo importando. Bien, debería terminar esto ya. Sigo pensando en ti, y me alegra que te comunicaras. Si quieres hacerlo de nuevo, mandarme un mensaje, llamar o lo que sea – me parecería bien. Y sí… sigo esperando.
He pensado mucho en estos últimos meses y he asimilado muchas emociones. El lado pesimista de mí soportó pensamientos negativos, convenciéndome de que Edward seguiría adelante. De que iría y se follaría a la primera chica que conociera para sacarme de su sistema. Pensé tanto en eso, hasta el punto en que yo casi lo hice, por venganza. Pero me detuve porque imaginarme estando con alguien así fue suficiente para hacerme sentir enferma.
Ha sido difícil no saber de él, pero recibir esta conmovedora respuesta me recuerda cuál es la meta. Él no es el cabrón manipulador que mi cerebro vulnerable y saboteador lo hace parecer a veces. Él es amable, leal y compasivo. Pero, sobre todo eso, ha probado que es paciente. Y que sigue esperando.
Es exactamente lo que necesitaba saber.
Capítulo cortito, pero muy dulce. Sé que quieren saber más de Edward, paciencia que ya vendrá. El capítulo pasado les dije que pronto conoceríamos lo que viene en el sobre, y lo siento porque me confundí jaja todavía faltan un par de capítulos más para llegar a ese punto.
No olviden dejarme sus comentarios y decirme qué les pareció este cap, recuerden que ya estamos a 5 capítulos de terminar la historia 😉
