Hola, hola. Este es un capítulo especial para conmemorar ¡las 10k visitas al fanfic! Estoy muy feliz porque jamás pensé que lo lograría y menos en esta plataforma que está llena de grandes y maravillosas historias. Todo eso no hubiese sido posible sin su apoyo en cada lectura, voto, comentario. SON FANTÁSTICAS.
Y por esa razón he decidido hacer el siguiente capítulo. Por si alguna de ustedes alguna vez se preguntaron o pasó por su cabecita en un instante: ¿Cómo sería la historia si los papeles estuvieran invertidos?
Bueno, de esto se trata la sorpresa *risitas* Espero les guste
CLASES EXTRAS
Hoy, es el gran día.
Mentí sobre venir al tocador del restaurante y lo observo desde la distancia.
Hoy, por fin de 5 años juntos, mi novio Subaru me propondrá matrimonio. ¿Cómo lo sé? No deja de sentirse inquieto desde que nos vimos, y en la mesa puedo notar como el sudor de su frente se resbala. Está tan nervioso por decírmelo. En nuestros últimos encuentros no deja de ser así y hoy es más notorio.
¿Lo hará ahora? ¿O hasta el final de la cena?
Yo, Sakura Kinomoto con 27 años por fin le daré el "sí" a mi novio de la universidad.
Camino de regreso a nuestra mesa, he ensayado este momento desde hace tiempo.
Tomoyo ha de estar oculta por ahí con su cámara a punto de grabar lo que sucederá.
-Regresé.- tomo mi asiento.- ¿Ya has pedido algo?
-Sakura...- Sus pequeños ojos me ven con nerviosismo.-Yo...
-¡Sí! ¡Acepto!- Exclamo feliz, no tengo que pensarlo mucho. Pero no me escucho.
-Terminemos, por favor.- Subaru hace una reverencia con su cabeza, hasta topar con la mesa.
Estoy sonriendo, pero no entiendo nada de lo que pasa.
-¿Q-Qué?- Mantengo la sonrisa y por supuesto la calma.
-Lo siento, hace tiempo quería decírtelo.
Trago saliva.
Tranquila. Tranquila. Tranquila.
Es una broma, le seguiré el juego.
-Sí, tienes razón. Yo también lo había sentido, o sea era muy notorio ¿no crees?
Tomoyo, donde quiera que estés, sal ya.
-¿De verdad?-Suspira aliviado.- Qué bueno que piensas igual, estaba muy nervioso por cómo decírtelo. Quiero decir, eres una excelente chica pero no creo que puedas ser una esposa.
Creo que no es una broma
Abro mis ojos de sorpresa y puedo sentir como mi sonrisa se hace cada vez más y más grande.
-¿De verdad?- Río poquito.- ¿Por qué crees?- Maldigo mi curiosidad.
-¿Te lo puedo decir? ¿No te enojas?
-Claro, claro.- Acomodo mi cabello.- Somos adultos ¿no? Todo tranquilo.
-Bueno la verdad es que te obsesionas mucho con tu trabajo. Desde que eres maestra te esfuerzas mucho en él, ganas más que yo y no puedo con tanta presión.
Parpadeo atónita.
-Una esposa debe ser ama de casa, definitivamente.- Sentencia feliz, totalmente orgulloso de la sarta de tonterías que acaba de decir.- Pero tú no tienes esas metas ¿verdad?
Hijo de...
-Tienes razón.- Me levanto abrupta de la mesa.- Porque no sabía que las mujeres no podemos amar nuestro trabajo y tener derecho al amor.- Subaru me observa atónito y los demás comensales dirigen sus miradas a nuestra mesa.- Púdrete, idiota.
Apurada todo mi bolso y quiero salir lo más pronto posible del restaurante. Doy unos pequeños pasos y me detengo para volver a verlo.
-Ah, y yo fui la que termino. Adiós.
Ahora sí salgo del restaurante. El sonido de mis tacones desvanece el de los automóviles y de las personas que pasan. Camino y camino más lejos. No puedo creer lo que acaba de pasar.
Me detengo en medio de la nada.
Te obsesionas mucho con tu trabajo
Las lágrimas que había querido ocultar salen a cantaros. No puedo ver nada de lo que hay a mi alrededor. Tapo mi boca con mis manos, no puedo sollozar aquí.
No debería llorar.
Después de todo, yo dije que terminé todo.
Pero tú no tienes esas metas ¿verdad?
Es imposible para mí el aguantar mi tristeza y me pongo a llorar a todo pulmón. Fueron cinco años juntos, no es que fuese el mejor, pero... era a quién yo quería.
Por si fuera poco, es temporada de lluvia y no he traído conmigo una sombrilla, porque pensé que nos iríamos juntos en su coche a disfrutar la noche. Y estoy aquí, caminando bajo la lluvia, en una maravillosa noche de viernes.
Sin tener la mínima noción de mí, camino sin ánimos.
Hasta que en un punto choco con una bicicleta y la persona que estaba en ella cae. Mis sentidos vuelven a mi por el desastre que he causado.
-¡Dios mío!- Me acerco preocupada, puedo ver que es un chico.- ¡Lo siento mucho, mucho!
-Auch.- Se soba la espalda y toma asiento en el piso a mi altura.- Que bueno que ya no traía comida.-susurra.
Al observamos identifico de inmediato quien es. Ambos hacemos un gesto de sorpresa.
-¿Lí?
-Kinomoto-sensei.- Me señala.- Buenas noches.
-¿Qué hace un estudiante tan tarde?-Ignoro su saludo
-Hacia los pedidos.- Dice muy tranquilo.
-¿Trabajas? Sabes que está prohibido que nuestros alumnos trabajen.
-No, en algunas ocasiones ayudo al restaurante de mi familia.- Se pone de pie y me da su mano para hacer lo mismo.- Le ayudo.
-G-Gracias.- Después, levanta la bici de la que lo he tumbado y veo que atrás tiene una caja en la que supongo guarda la comida.- Apúrate y ve a casa.- Le ordeno.
Syaoran Li, de origen chino, 17 años, alumno del tercer año. Tres días a la semana soy la encargada de dar la clase de matemáticas, en las cuales es muy bueno. Tranquilo, introvertido, rodeado de amigos. Parece que siempre hay una barrera alrededor de él cuando te quieres acercar.
-¿Está preocupada por mí?- Sonríe.
-Sí, pero tu familia lo estará más.- Hago señales con mis manos.- Apúrate.
-No creo, me iré por ahí, me gusta pasear en bicicleta.
-Son las 8:00 pm- Observo mi reloj.- Es tarde, debes irte.
-¿Sabe montar la bicicleta?
-No me cambies el tema.
-¿Eso es un no?
-Ahh.- Suspiro resignada.- Está bien, no tiene remedio. Te llevaré a tu casa, no puedo permitir que uno de mis alumnos ande por la calle en la noche solo.
Quizás Subaru tenía razón al decir que me tomo muy enserio mi trabajo.
-Sensei, pero soy un hombre.- Se señala.- Es más peligroso que una mujer pasee sola en la noche, como usted.- y me señala a mí.
Frunzo mi ceño. Creo que alguien no se refería a mí como una mujer desde el instituto.
Pestañeo para alejar esos pensamientos.
-Corrección; eres un niño y yo no soy una mujer, soy tu maestra. Rápido, vamos a tu casa, que la lluvia no parara pronto.
-Tome esto.- De pronto se comienza a quitar el impermeable que cubría su cuerpo.- Aunque ya este empapada, evitará que se moje más.
Dudosa lo tomo, pero acepto al final de cuentas.
-Gracias.-Al ponérmelo, siento la ligera fragancia que obviamente es de Li.- Vámonos.
En la caminata, Li me comenzó a contar que sus padres desde que llegaron establecieron un restaurante de comida china pero también hacen algunos platillos japoneses. Su padre falleció hace 6 años y los encargados son su madre Yelan y tío Wei. Es el hijo menor, aunque tiene 4 hermanas que son mayores que están en la universidad a punto de graduarse.
A medida que avanzamos la lluvia se detiene y con ello llegamos al restaurante que a su vez es la casa de Li.
-Llegamos.- Me empiezo a quitar el impermeable.- Toma, muchas gracias.
-De nada.
-Bien, entra, cena y toma un baño para que no te enfermes. Nos vemos el lunes.- Hago una reverencia y me dispongo a irme.
Tengo ganas de emborracharme.
-Sensei- Li me hace girar.
-¿Qué pasa?
-¿No quiere pasar a cenar? Digo, para que pruebe la comida de mis padres. Yo la invito.
Es cierto, aun no he cenado. No tiene nada de malo, después de todo es el restaurante de su familia.
-Claro.- Sonrío.- Pero yo pago.
-Está bien.- Li me vuelve a sonreír y creo que nunca me había dedicado tantas sonrisas. Abre la puerta y no hay nadie, mientras el avanza a la cocina yo observo como han decorado de manera tradicional y las mesas que hay en el. Tiene un ambiente acogedor. De nuevo se acerca a mí con una nota en su mano.
-¿Paso algo?
-No, solo que mi madre ha salido a comprar algunas cosas, pero volverá pronto.
-¿Y tus hermanas?
-Ellas han de estar con sus amigas, novios, no lo sé.
Estamos solos.
-Bueno, creo que será en otra ocasión. Me voy
-Espere.- Me toma del brazo.- He puesto a calentar nuestro platillo principal. Sí se preocupa porque estemos solos, no pasará nada.
Lo veo a los ojos y bajo mi mirada a su agarre, por inercia me suelta.
-¿Estás insinuando algo Li?
-No, solo que como usted es una sensei muy dedicada no querrá que malinterpreten las cosas. Mi madre y tío volverán pronto o tal vez primero mis hermanas ruidosas. No tiene porque preocuparse.
Por un breve instante, creí que algo malo pasaría.
-Está bien, acepto tu comida.
-¡Genial! Tome asiento donde quiera.
-Gracias.
De inmediato escucho como Syaoran comienza a calentar la comida y el pequeño lugar se inunda de un aroma que indica que el platillo será delicioso. En lo que él prepara todo saco mi celular, busco el contacto de Subaru y me quedo viendo a la pantalla, hasta que finalmente lo borro. Entro a la galería y selecciono varias fotos y poco a poco las elimino. Hasta que llego a una, de hace 5 años; la primera foto juntos. Mi cabello esta corto, más arriba de los hombros pero actualmente es tan largo que casi llega a mi cintura. Subaru dijo que le gustaban las chicas con cabello largo y por él lo dejé crecer.
Tonterías.
-¿Es su novio sensei?- La voz de Syaoran me saca de mis pensamientos y veo que él también ve atento esa foto. Rápida bloqueo el celular y aclaro mi garganta.
-No, ya no es mi novio. Me ha botad—. Hemos terminado.- Corrijo. '
No sé porque estoy diciéndole esto a un alumno. Ni siquiera Tomoyo lo sabe.
-Oh.- Solo dice eso.- Aquí tiene, Okonomiyaki.
-Wow. ¿Lo has hecho tú?- Mi pregunta es estúpida, ya que ví que él lo hizo.- No, perdón, no quise decir eso—
-No se preocupe.- Suelta una risita.- Pruébelo.
Tan pronto me lo dice, con dar el primer mordisco siento el espléndido sabor que pasa por mi boca.
-Eshto... esh delicishioso, Li.- Expreso mi emoción.- Debesh ser un shef.
-¿Lo cree?- Recarga su rostro en ambas palmas.- Tal vez lo sea, aún hay tiempo para la junta de orientación.
-Tienesh rashon.- Continúo masticando, se pone de pie y va a la nevera que está en la cocina y veo que trae consigo dos latas de cerveza. Me pone una a mi en la mesa y la otra la abre para él. Peligrosamente la acerca a su boca y sin pensarlo dos veces se la arrebato.
-¡Eres un menor de edad! ¡T-Tú no debes de tomar esto!- Lo arremeto.- Además soy tu maestra, debes respetarme.
-Oh, lo siento mucho, sensei.- Hace una reverencia.- Pero.- Acerca un poco su rostro hacia mí lo cual me sorprende.- ¿Qué va hacer para evitarlo?
Desde que eres maestra, te esfuerzas mucho en ello
Las palabras de Subaru suenan en mi cabeza. Acordarme de él me da rabia.
-Las tomaré por ti, como el adulto que soy.
Sí, Subaru, soy la mejor maestra de todo Japón.
-Lo supuse.- Vuelve a sonreír.- Por favor, tome asiento y vuelva a comer.
El tiempo pasó y terminé mi platillo como con las dos latas de cerveza que había traído Li, aunque cuando menos lo pensé había tomado 8 latas en total, todas bajo la excusa que no dejaría que uno de mis alumnos se emborrachará.
-D-Debesh.. cuidarte mucho Li.- Balbuceo, con apenas 3 rayas de coherencia.
-¿Ah sí? ¿De qué?
-De... desperdiciar toda tu juventud... con un bueno para nada.
Ah mierda, no puedo pensar bien. Lo que pensé que no me importaría, el alcohol está sacando a flote. Siento como mis ojos se llenan de lágrimas y salen de ellos. Estoy llorando, llorando mucho, enfrente de uno de mis alumnos. Cubro mi rostro con ambas manos para evitar que me vea.
-Sensei.- Syaoran, quien estaba enfrente de mí, ahora está sentado a la altura de mis rodillas.-¿Qué le ha dicho ese bueno para nada?
Y como si hubiesen apretado un interruptor, todo mi corazón se hace añicos y me abalanzo sobre él a llorar a todo pulmón como si fuese una niña pequeña.
-Él... d-dijo.- balbuceo.- "No creo que puedas ser una esposa."
Las manos de Syaoran acarician mi cabello y yo me aferro a su espalda con mis manos.
-Me dijo obsesionada con mi trabajo. Que le aterraba que ganará más que el.- Sollozo.- Todo ese esfuerzo fue para comprar una casa donde pudiésemos vivir juntos. ¿Acaso hice algo mal? Amo ser profesora.. pero también deseo que me amen con esa misma intensidad. Quiero que alguien me ame y necesite como yo a mi trabajo.
Syaoran no dice ninguna sola palabra, solo escucha las dolencias de esta mujer mayor embriagada y con el corazón roto.
Toma de mis hombros y limpia mis lágrimas.
-¿Hay algo que pueda hacer por ti?
Será efectos del alcohol, pero al estar así de cerca puedo ver con claridad lo bellos que son sus ojos y sí, Li es uno de los chicos más atractivos de la escuela, aunque creo que él ya lo sabe.
-¿H-Hacer?
-Sí, que puedo hacer para que ya no creas en nada de lo que dijo ese sujeto.
Sin pensarlo dos veces.
-Di que me necesitas.
-Te necesito.
-Que nunca me vas a dejar.
-Nunca te voy a dejar.
-Que te importo.
-Nada me importa más que tú.
Pestañeo feliz, pero me pongo de pie y él también. Solo estoy molestándolo con cosas que quiero escuchar.
-Creo que debo irme.- Sobo mi frente.- No es bueno que una mujer borracha este con un joven
De pronto, los labios de Li se posan suavemente sobre los míos.
Pestañeo perpleja a lo que acaba de pasar.
-¿Qué le hacen las mujeres borrachas a los jóvenes?- Acerca su rostro al mío.- ¿Te vas aprovechar de mí?
Son tantas mis emociones que no logro procesar lo que estoy viviendo. En lo que mi mente sigue en modo "suspender" siento los brazos de Syaoran rodear mi cintura y atraerme a él, sobreaciono su toque y de nuevo me vuelve a besar. Por supuesto, forcejeo para quitármelo de encima, pero él es demasiado alto y fuerte y mi fuerza se divide a la mitad por el efecto sonmífero del alcohol. Mi rostro está caliente y estoy segura que no es porque este ebria.
¿Por qué las cosas terminaron así?
Y no solo se conformó con un inocente beso, su lengua se introduce en mi boca y juguetea con la mía.
Maldición, besa demasiado bien.
¿Todos los jóvenes besan así?
Aquellas manos que tocaban mi cintura suben poco a poco hasta querer tocar mis pechos
-N-No puedes.- Digo entre besos.- Pueden llegar y—
Syaoran se detiene por un momento y agradezco que haya sido así. Finalmente comprendió. Y antes de que pudiera suspirar siento como me comienza a cargar como una princesa.
-¡¿A-Ah?! ¡B-Bájame!
-El problema es el lugar, ¿no? Entonces te llevaré a mi habitación.
-¡N-No!- Grito.- ¿E-Estás loco?
-Por ti.- Sus intensos ojos amielados me ven y da un pequeño beso.- Solo por ti, sensei.
Estoy ebria. Y recientemente abandonada.
¿Eso justifica el hecho que me haya gustado escuchar esas palabras?
Li me carga con delicadeza y sube los escalones de su casa hasta que llegamos a su habitación, mantiene el foco apagado lo cual no me deja ver con exactitud como es.
¿Acaso no es muy tarde para arrepentirme?
No lo es.
Pero todo mi cuerpo parece flotar, en esta habitación
Syaoran me deja caer suavemente en la cama y vuelve a besarme, está vez paso mis manos por su nuca y siento lo suave y largo que es su cabello. Me quita el blazer que tenía y desabotona mi camisa y pantalón, sin dejar de besarme. Se quita su remera y puedo ver el buen cuerpo que tiene. ¿Todos los chicos de 17 años están así? No, no creo. Cuando se quita el pantalón puedo ver la prominente erección que tiene.
Y sí, estoy avergonzada, pero el alcohol inhibe mis reacciones.
-Debes encargarte de esto, sensei.- Su voz, gruesa como la de un chico que ha alcanzado la adolescencia parece anhelarme. ¿Soy capaz de hacerle sentir esto a alguien menor que yo?
Debo parar, esto está mal. Es un menor, puedo ir a la cárcel. Pero el éxtasis recorre todo y llega a cada rincón de mi cuerpo.
No sé cómo ha pasado.
Bajé toda mi guardia.
-Sí, te enseñaré como se hace.- Susurro y nos damos un profundo y necesitado beso. Nos separamos y puedo ver el perfecto torso, clavículas. Todo de él me golpea como un adorable y refrescante viento.
Estoy fuera de control.
A medida que nos besamos todo se eleva. Cada una de sus caricias me revitaliza y estimula por completo. Me deshago de mi sostén. Syaoran toma de mi rostro.
-Está noche, seré todo lo que necesitas.
Siento que puedo llorar de felicidad.
Me vuelve a besar e interrumpo un poco.
-¿Puedes lamerlos?
Esos cálidos ojos me sonríen.
-Lo que pidas.
Y con la misma lengua que me besaba lame lento y sensual mis pezones a medida que gimo.
-Sensei, ¿Puedo hacerlo?- Toma de su cajón que está a lado de la cama ese pequeño paquete metálico.
Ah, creo que en este momento luce adorable. Es como un perrito al que puedo educar.
-Dámelo.- Enseguida cambiamos posiciones y él se encuentra debajo de mí.- Yo lo haré.
Abro el paquete y lo coloco en el y con solo tocarlo Syaoran dejo escapar un lindo gemido.
-Prometo enseñarte todo.- Digo entre gemidos.
¿Estaba ahogada en tristeza?
No lo recuerdo.
Poco a poco me dejo deslizar y es diferente y cuando finalmente está todo ambos nos dejamos llevar.
¿La ruptura me cambio?
No.
He caído por completo en sus ojos.
-0-
-Tomoyo, ayúdame por favor.
-Lo siento, suficiente ha sido con cortar tu hermoso cabello.- Me señala con su pluma.- Entiendo que es "cerrar ciclos" pero era demasiado lindo ¿ahora quieres que te firme un permiso?
-Por favor.- Hago una suplica con mis manos.
Es lunes, el fin de semana ha pasado. Y ahora cuerda y con el peor remordimiento que puede dejar una resaca. Me acosté con uno de mis alumnos. Me corté el cabello (gracias a dios) pero no puedo verlo, soy incapaz de hacerlo. Mi mejor amiga, Tomoyo Daidouji trabaja como la doctora de la escuela.
-No es mi culpa que te hayas dejado seducir por un niño. Pero tampoco te juzgo Li es todo un bombón. Pero me gusta más su amigo, Eriol.
-¡Tomoyo! Te pueden escuchar.
-Nop. La enfermería está cerrada y no, no te daré ese permiso. Vamos, Sakura. Afróntalo. Prácticamente es lo más interesante que te ha pasado en, 27 años de vida. Así como fuiste capaz de montarte encima de-
Le tapo la boca.
-¡Shh! ¡No digas eso! Además, estaba borracha.
-Es obvio que te embriago.- Sentencia.- Los chicos de ahora son muy listos.
-Puede ser, pero aun así me aproveche de él. Es un menor de edad.
-A como me lo cuentas, parece que se burlaron de ti. Pero, ¡Cielos, Sakura! Un chico joven y atractivo te consoló luego de que el idiota y aburrido de tu ex novio te dejará. ¿Cómo no te ibas aprovechar? Es como un milagro que dios te mando por seguir virgen hasta los 26.
-No me vas ayudar, ¿verdad?
-Mis consejos son dos.- Cruza sus piernas.- O le dices que tengan una relación o te cambias de país.
Suspiro resignada. Y abrumada por mis pensamientos salgo de la enfermería. Merezco la cárcel. Mi consuelo es que hoy no tengo clases en su salón.
-0-
El día pasa, y no he visto a Syaoran en todo el día, lo cual agradezco. Me encuentro sola ya que la jornada ha terminado y guardo mis cosas para salir de mi último salón. Cuando menos lo pensé, él estaba en el umbral de la puerta.
-¡L-Li!
-Hola, sensei.- Pasa al salón.- Oh, que linda te ves con tu corte de cabello.
Me sonrojo.
-G-Gracias. ¿Pasó algo?
-Sí.- Se acerca peligroso a mí.- He venido a pedirle un favor.
Tal parece que no hablará de ese tema.
-¿Cuál?
Sin importar si alguien pudiera acercarse o caminar por el pasillo me roba un beso. Mis ojos se abren de sorpresa, pero él mantiene un semblante sereno.
-Quiero tener más clases extras.- Hace una reverencia y cuando nuestros ojos se encuentran sé perfectamente a qué se refiere.- Enséñame, por favor.
Se siente como si fuese un perrito abandonado
Al cual le he puesto un collar, que dice mi nombre.
-Puedes tenerme todo lo que quieras y enseñarme todo lo que quieras. Porque quiero ser tuyo.
El dorado de sus ojos brilla como nunca.
De nuevo se acerca a mí y toma de mi cintura.
-Lo prometiste ¿recuerdas?
Avergonzada asiento mi cabeza al recordar todo lo que dije esa noche. Pero Syaoran toma mi mano y le da un suave beso.
-Y yo cumpliré mi promesa de estar siempre a tu lado.
Ah, realmente estoy perdida.
FIN- CLASES EXTRAS.
Y bien que les ha parecido? Jajajaj lo hice más extenso de lo que pensé pero espero les haya gustado el mundo alterno de este mundo alterno. No olviden dejar sus comentarios porque amo saber lo que piensan!
Quizas, si veo una buena respuesta podría continuarla 8) tal vez.
