El absoluto terror que se reflejaba en sus rojizos ojos, estaba impregnado por la confusión existente de hace tan solo unos cuantos segundos atrás, la información primordial que se almacenó dentro de su pak, no lograba ser procesada por su cabeza. Se estremeció con tanta impunidad que no se daba cuenta cuanto lo sofocaba, sin dudas estaba alterado, a la vez que su respiración era irregular y escasa, simplemente quedó shockeado, sin poder ordenarle nada a su cuerpo, un estado paralítico a voluntad propia sin poder reaccionar, no tenía ni la menor idea de cómo tenía que actuar.. ¿Que debía hacer? Su actual identidad que tanto trabajo le costó ocultar, fue revelada de manera exponencial, no solo eso, sino que también entabló un lazo de amistad con quien se supone que ahora descubrió su secreto. Toda pelea que tuvo con su antiguo rival quedó prácticamente de lado, para la desgracia del irken sus inconsistentes pero bien fundamentados miedos se hicieron realidad.

Aun lado de el extraterrestre, se encontraba malherido un humano de enorme cabeza, vistiendo su clásica gabardina negra, intentando con cierta terquedad mantenerse en pie, consiguiéndolo pero entre tambaleos. Sin importarle lo más mínimo su condición actual, insistió en sostener su frágil orgullo, a lo que con dificultad hizo una postura firme, dejando apreciar que no se rendiría ante ninguna adversidad. Sin embargo internamente sólo se exigía a sí mismo sin piedad, algo útil que pudiera idear, algún método eficaz o ridículamente absurdo, no importaba ya, pero que sirviera para que tanto él como el irken, pudieran ser liberados de tan peligroso acontecimiento.

Maldecía con toda su alma al joven de cabello castaño, que siempre lograba de alguna u otra forma interferir con cualquier tipo de acercamientos, rivalidad o conversación que pudo llegar a tener con su alíen.

- Oh, vaya así que mis deducciones eran correctas. -hablo con gusto el de ojeras- Ustedes son los responsables de tantas incontables y desastrosas peleas. -menciona asombrado- Incluso todo ese infantil discurso de "Salvar a la Tierra" resultó ser verídico.. Esto es bastante interesante.

- ¿Cómo llegaste hasta aquí? -interrogó totalmente irritado el de lentes- Dudo mucho que nuestra pequeña "contienda" haya causado tantos destrozos allá afuera. -afirmó cruzándose de brazos.

- Estaba solo y aburrido en casa, así que decidí seguirte como el buen hermano que soy, Dib. -se excusó, encogiéndose de hombros- O debería llamarte.. ¿"Agente Mothman"? -preguntó con una sonrisa ladina.

- TU.. ¡Maldito mapache! -alzó la voz, burlándose de sus ojeras- ¿Que es lo que quieres?

- No es de tu importancia, cabezón. -informo desinteresado, enojando al contrario- Envidias mis sensuales ojeras de detective ¿Verdad, Dib? -señala divertido- Lastima que tu no las tengas, sin ellas no podrás seducir a Zim.

- ¡¿AH?! -exclaman al unisono, tanto el irken como el humano, compartiendo sus miradas.

- Lo único que me importa por el momento eres tu, Zim. -expresó mirando atentamente al irken- ¿Acaso hay algo que me quieras confesar?

Silencio, un mortífero y devastador silencio. El extraterrestre no lograba articular, ni mucho menos emitir palabra alguna, se sentía completamente inseguro al ser expuesto ante tan sorpresiva situación, apenas era consciente del peligro inminente que pronto le tocaría afrontar, no podía hacer otra cosa más que mirar con cierta confusión e rencor al humano de gabardina azul, el cual simplemente le devolvía la mirada de manera tan calmada y respectiva que solo conseguía contrariarlo más, sintiendo como tontamente se arrepentía de no decirle la verdad. Un inquietante temor sacudió por completo su agitado squiddle spoch, dando la ilusión como si tuviera una extraña premonición, advirtiéndole de que algo muy malo llegaría a pasar.

Inevitablemente en su escasa vida como invasor, sería en estos casos en los que hubiera actuado sin pensar, para eliminar al recién llegado intruso de ojos azulados, pero desgraciadamente no estaba en condiciones de hacerlo, si se ponía a analizar cada acción, causa y efecto, indicaba que todo estaba en desventaja, al menos para el. Pensándolo mas fríamente, estaría solo si requería luchar contra el castaño, ya que el apestoso humano cabezón conservaba heridas críticas, aún deteniendo el sangrado no conseguiría nada solo aumentar el daño, mientras que el escenario no era adecuado para dicha batalla, ya que seguían rodeados por los amenazadores escombros, por todos lados. Estaba empezando a desconfiar de todo, no parecía tener salida para tan inesperada situación, a menos que creará una...

- Soy un orgulloso irken, un invasor. -confesó de manera directa al de ojeras- Y tu asqueroso humano estas parado sin autorización en mi base. -lo fulminó con la mirada- Sino quieres terminar como ese inmundo saco de órganos de allá.. -señaló deliberadamente al de lentes- Retírate de mi vista. -ordenó mostrando autoridad- AHORA.

- Zim.. -lo llamó con suma tranquilidad- ¿De verdad vienes del espacio? -pregunto acercándose al de ojos magenta- Eso es impresionante.. ¡Me encanta! -habló con entusiasmo, ignorando la advertencia dada- Hasta esas extremidades robóticas son intimidantes.

- ¿Que? -balbuceo confundido el de piel verde- ¡Aléjate ahora mismo!

- ¿Acaso has enloquecido, Louie? -grito poniéndose en el medio de ambos individuos- Es una lagartija del espacio que vino a.. -se detuvo, percatándose de sus palabras- ¡No! ¿Sabes que? ¡LÁRGATE!

- Ibas a decir que vino a conquistar la Tierra.. ¿Verdad? -comentó divertido, sorprendiendo a los rivales- Es por eso que detesto que seas tan egoísta e hipócrita, siempre has querido tener reconocimiento. -suspiro desganado- Interrumpes mi conversación con Zimmy, vas a asustarlo.

- ¡¿AH?! -lo toma con fuerza del cuello de su gabardina- No engañas a nadie, tu estas aquí por la misma razón que tuve hace años. -afirma enfurecido- Quieres entregarlo para tener tu propia dosis de atención. -gruñe apretando un poco el agarre- Eres peor que una escoria como yo.

- Yo nunca sería capaz de ir tan lejos como tu. -responde llevando una de sus manos hasta el agarre que lo aprisionaba- Aborrezco la ignorancia egoísta de algo tan vulgar como la aceptación. -aclaro librándose del agarre- Eso te costó muchas cosas.. ¿Verdad, Dib? -se burló tomándolo con fuerza por la muñeca.

- ¡SILENCIO! -grito enojado el de ojos magenta- Zim les ordena que dejen de pelear, al menos no lo hagan en mi base. -bufo apretando sus puños- No entienden sucias bola de carne que voy a aniquilarlos si no se marchan en este preciso momento. -amenazó crispando sus antenas- No me hagan recurrir a la fuerza.

- Entonces, hazlo. -desafío totalmente confiado el de ojos azules- Adelante, siempre has querido asesinar al que provocó toda tu desgracia y ruina. -aseguró empujando al de lentes, cayendo al piso- Mátalo. ¿O quieres que lo haga yo por ti, Zim?

- Tsk, eres un bastardo.. -gruño sintiendo un terrible dolor en sus piernas- No hables como si entendieras nuestra relación. -refuta levantándose con lentitud- Se que le cause un daño irreparable a Zim, jamás podre enmendarlo, pero tampoco quiero quedarme sin hacer nada. -reflexiona con sinceridad- Voy a protegerlo de personas como tu, no soy tan estúpido para no entender lo que planeas.. ¿No es cierto?

- En efecto, tienes razón. -suelta una sonora carcajada- Digno de la mediocre inteligencia retardada de un agente que no puede detener sus desgracias. -bromea dándole la espalda a los presentes- Mi objetivo principal es eliminar a toda esta basura que hoy llaman "humanidad".

- Humano-Louie... -susurra retrocediendo unos pocos pasos- ¿Quieres erradicar... -

- ... A toda la humanidad? -interrumpe finalizando la frase del alíen- ¡Estás demente! -exclama encarando al de ojeras- ¡¿Por que estas empeñado en aniquilar a tu propia especie?! -pregunta con desesperación- ¡No puedes hacerlo!

- Pff.. Hahaha. -comienza a reír sin parar- Claro que lo haré, estoy determinado a lograrlo. -afirma entre risas- Y como me han podido entretenerme tanto, voy a revelarles cómo pienso ejecutarlo.

- Estás mintiendo.. -susurra en voz baja el de piel verde- Eso no..

- Puedo simplemente entregar a Zim a los laboratorios gubernamentales, obtendría logros, admiración y reconocimiento, algo que siempre has soñado, Dib. -bromea con una mirada cizañera- No solo eso, adquiriría un buen sustento económico, además de escalar a lo alto en la cima de un poder que pocos han sabido ejercer.. -informa divertido- ¿Sabes? La manipulación es un factor importante para gobernar.

- ¡No dejare que toques a Zim! ¡Ni mucho menos que lo condenes a algo tan miserable como eso! -grita furioso el humano- Nadie en su sano juicio te premiará por hacer algo tan cruel.

- Tu lo pensaste, siempre has querido eso. -contradice caminando lentamente a la salida- Aunque entregar a Zimmy seria una lastima, realmente lo quiero. -se detiene, dándose media vuelta- Todas mis intenciones han sido siempre sinceras Zim. -lo observa con detenimiento- Me gustas como no tienes idea.

- ¿¡QUE!? ¡TU!

- ¿Por qué? -pregunto reprimiendo su notorio malestar- Te acercaste a Zim solo para utilizarlo, y poder sacrificarlo para tu propio beneficio. -insistió caminando molesto en dirección al castaño- ¿Nunca te he importado en absoluto? ¿No es cierto? -se detuvo a unos pocos pasos- ¡¿NO ES CIERTO?!

- Oh, Zim~ -lo llama en un tono dulce- Eso no es verdad, cada una de mis palabras, acciones y promesas fueron ciertas. -aclaro acortando las distancias- Has sido el único que me ha hecho sentir esto tan cálidamente retorcido. -asegura mirándolo con ternura- Me has cautivado, incluso mucho más al verte de este modo. -explica acariciando sus mejillas.

- ¡N-No me toques! -bufo rompiendo todo contacto, alejándose del contrario- ¡Zim no puede creerte! ... Ya no ...

- Bien, entonces.. -da unos pocos pasos, acorralando al irken- Voy a demostrarlo.

El tiempo no les concedió el deseo a ninguno de siquiera reaccionar, los segundos pasaron tan velozmente que el extraterrestre no pudo sentir cuando el de gabardina azul lo tomo entre brazos, guiando hábilmente sus manos hasta la cintura del más bajo, atrayendolo de esta forma hasta la firmeza de su pecho, para luego levantar con una inesperada dulzura el mentón del ex-invasor, brindándole de esta delicada manera un corto contacto entre sus labios. Un beso tan sutil pero terriblemente cargado de sentimientos encontrados, era algo tan embriagante que por unos instantes tuvo la extraña pero avergonzada reacción, de querer un poco más.

Un débil rubor azulado fue la prueba sincera de tan traumante experiencia, era la segunda ocasión que alguien se atrevía a demostrarle un gesto tan repugnante que irónicamente representaba signos de cariño, aunque lo estaba repudiando enormemente no pudo atreverse a romper inmediatamente el contacto, sentía que era apresado por la fuerza de las manos arrinconandolo, esto solo podía infundirle un involuntario terror, ya que no descartaba la posibilidad de que todo sea una trampa muy elaborada, para que cuando menos se lo esperará, fuese condenado a ser un sujeto de pruebas viviente, a expensas de terribles e inimaginables experimentos... O en el mejor de los casos, ser prisionero errante por el resto de su alargada vida.

Por otro lado, el chico gótico atestiguo toda la escena con una rabia conjunta, el auténtico y bestial odio corría con violencia entre sus venas. obligando a todo su cuerpo a reaccionar, la furia descomunal por atreverse a realizar tal aberración ni más ni menos con la persona que decía amar, le enfurecía. Apenas podía mover su adolorido cuerpo, junto con el molesto temblor en sus piernas, se esforzaba fortuitamente en llegar hasta ellos para así separarlos por la fuerza, no obstante sus extremidades heridas no se lo permitían, a lo que solo pudo quedarse observando con un creciente resentimiento acompañado de una gigantesca impotencia, mientras que pensaba gradualmente en las múltiples maneras que mataría al de ojeras.

Por más que intentara aferrarse a los crecientes e desbordantes pensamientos negativos que incentivaban magistralmente a su fuerza de voluntad, algo en su interior se rompía cada vez más.. Era como si lo estuvieran quemando a tal punto de que sus entrañas se disolvían, como en un ácido corrosivo, que solo sería aceptable para algún método agónico de tortura. Ver a su alíen ser tocado, acariciado y besado por alguien que no fuese él, lo lastimaba... Sabía muy bien que no tenía el derecho a quejarse, pero tampoco estaba listo para enfrentarse a qué tan dura, ruin e injusta podía ser la realidad.

- Louie.. -murmuró absorto, sin reaccionar- ¿Por qué..?

- Ahora permíteme continuar, Zimmy. -pide con una sonrisa- Mi otra opción es que tu me ayudes, se que tu objetivo era conquistar este planeta. ¿Verdad? -lo mira acariciando su cabeza- Voy a ayudarte, te devolveré tu misión original.

- ¡No lo escuches, Zim! -alza la voz completamente frustrado- Te has esforzado por adaptarte y convivir con los demás.. -le ruega con la mirada- Fuiste capaz de cambiar.. ¡Incluso mejoraste tu disfraz! Volviste a la Tierra para tener una segunda oportunidad.. ¡Tu mismo dijiste que querías vivir en paz!

- Dib..

- Solo piénsalo.. ¿Si? -pide el de ojos azules, encaminándose a la salida- Te quiero solo para mi.. -susurra con suavidad- Mi pequeño irken~

- ¡Escúchame bien.. TU.. -

- Oh cierto.. -hace un gesto con su mano- ¡Nos vemos en casa para cenar, "Mary"! -se despide con una singular carcajada.

Entre pequeñas risas y sutiles bromas, el de gabardina azul simplemente desapareció entre la oscuridad de la habitación, dejando completamente anonadado al de ojos magenta, el cual quedó simplemente paralizado, sin saber con que le tocaría exactamente lidiar a raíz de este pequeño problema.