Capítulo 24.
Mientras el grupo conformado por Camus, Gin, Afrodita, Adebarán, Shura, Aioria y el Patriarca, se encontraba en el primer estadio, los dorados restantes se habían dividido también. Mu, Shaka, Mila, Saga y Kanon, fueron llevados al tercer estadio, y DM, Aiorios, Dohko y Milo cayeron en el segundo estadio. A pesar de estar tan distanciados todos y cada uno fueron consientes del gran estallido de poder proveniente del lugar ubicado más al norte de sus posiciones. No había duda, ellos conocían a la perfección ese cosmos perteneciente al dios del mar, que, dicho sea de paso, a pesar de haber sido una sola fracción, se sintió titánico.
Tal como el antiguo demonio dijo, en el primer estadio se observaban monstruos de todos los tamaños y con formas realmente perturbadoras, caminado de un lado a otro y oliendo el ambiente en busca de algún resto de alma o cuerpo humano que haya caído. Los caballeros con lentitud buscaron la manera de salir del lugar, evitando a toda costa a las bestias y una vez fuera, utilizaron su velocidad para llegar al segundo estadio donde encontraron al segundo grupo.
-¡Eyy!- saludó Milo- Por aquí.
-¿Solo están ustedes?- preguntó Shion al ver que solo estaban los cuatro dorados.
-Así es Excelencia. Hicimos una rápida inspección al lugar y no encontramos a los demás.
-Entiendo Aiorios.
-Debo decir, que este lugar es encantador, no entiendo cuál es la queja. Uno que otro enfermo, pero es tolerable.- comentó DM mirando admirado el paisaje, a su criterio, entretenido. El gesto de irritación de sus compañeros no se hizo esperar.
-El único enfermo aquí eres tú Máscara- Afrodita continuaba mirando con asco aquél lugar. Era por mucho el último que volvería a pisar.
-¡Ya basta! No hay tiempo para comentarios irrelevantes, se suponía que este sería el lugar de reunión, pero si los demás no están aquí será mejor alcanzarlos, deben estar en los estadios siguientes, así que no perdamos el tiempo.
El galo había cortado la conversación de manera brusca, pero ninguno lo juzgaba en realidad. Más de uno sabía que el dorado de acuario estaba inquieto por la muchachita monja y la repentina aparición del cosmos de Poseidón.
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-Caímos en el tercer estadio…- habló Mu mientras miraba el inmenso lago rojo que rodeaba el enorme castillo.
-¿Qué hacemos ahora? – preguntó Saga.
-Esperaremos a los demás, pero debemos ocultarnos. Esa explosión en el castillo no me da buena espina.- confesó Mila mirando fijamente la edificación que se encontraba con el lateral izquierdo destrozado.
-Ese fue el poder de Poseidón, debieron invocarlo de alguna forma.- comentó Shaka sereno.
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Se levantó del suelo con algo de dificultad ya que con el despertar de Poseidón en el cuerpo de su amiga una explosión se produjo en la habitación lanzándolos por los aires. Inspeccionó el lugar encontrándose los cadáveres de sirvientes demoníacos atravesados por enormes estacas de agua solidificada.
Sorprendida buscó rápidamente el cuerpo de su amiga encontrándolo en los restos de la improvisada piscina de pie. Su cuerpo estaba siendo cubierto por una especie de armadura que alcanzaba lo justo y necesario de sus partes íntimas. A sus costados una especie de falda de agua abierta al frente se extendía por unos cuántos metros, mientras que su cabeza era adornada por un casco dorado.
-D-Dana…- aún dentro de toda esa impresión logró observar como su rostro, en principio inexpresivo, era bañado por lágrimas constantes. Su amiga estaba sufriendo con ese poder.
-¡Maravilloso! ¡Un ser glorioso se ha presentado ante nosotros!
Belfegor salió de unos escombros con daños visiblemente significativos, pero en su rostro solo había admiración, lujuria y ganas de volver suya a esa mujer. Tanto poder a su alcance lo llevarían a convertirse en uno de los príncipes y reinaría al lado de su señor, desplazando incluso a sus dos superiores.
En su espalda magullada sintió el peso de lo que parecían ser ahora unas cadenas que la rodearon hasta inmovilizarla.
-Será mejor contenerte de una vez, así evitamos que tengas ideas nada beneficiosas para nosotros. Además…tú eres la siguiente sangre sucia.
-¡Suéltame! Voy a arrancarte esa sonrisa de idiota de la cara con mis propias manos…¡Se van a arrepentir de esto, todos ustedes!
-Ladra lo que quieras perra- interrumpió Belfegor- ya han perdido. No hay forma de que tengan salvación.
-¡Danna! ¡Sé que estás ahí aún! ¡Voy a salvarte! ¡Vamos a salvarte! ¡No te rindas!- la desesperación que estaba sintiendo en esos momentos era abrumadora.
Nunca en su vida, a excepción de cuando mató a Lucifer, sintió tal presión en su pecho, si los demás no venían por ellas sería la única que podía llevarse a Danna y salir con vida. Pero realmente, analizando fríamente la situación, llevaba todas las de perder ahí, no solo en número sino en poder. A pesar de que el estúpido collar había caído producto del golpe, su cuerpo estaba sin fuerzas ni energías por la falta de alimento y torturas físicas a las que la sometieron durante el corto tiempo.
Bajo su mirada con desesperación orando, orando por primera vez luego de un largo año en el cual se sintió perdida y descarrilada… "Por favor Dios…por favor no nos dejes aquí…¡Te lo ruego!
-¿Qué fue eso? ¡Uno de mis perros ha sido asesinado!
El grito ensordecedor de uno de los príncipes la hizo levantar la mirada de golpe, ¿acaso habían venido por ellas?...
-¿Intrusos? No siento presencias extrañas.
-¡Sé lo que sentí! ¡Han descuartizado a mi perro!
-Deben ser esos molestos caballeros…Belfegor, llévate al oricalco y dales nuestra más calurosa bienvenida. El eclipse está iniciando así que haremos lo posible por despertar a Lucifer de inmediato, asegúrate de matarlos y detenerlos para que no interrumpan el ritual.
-Sí…No te preocupes, te traeré todas sus cabezas a modo de obsequio- ante el cometario Arianna solo gruñó.
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-¡¿Enloqueciste?! ¡Milo acabas de matar a un perro enorme!
Habían apresurado el paso todo lo que pudieron llegando finalmente hasta la zona donde Mu y los demás se encontraban. Mila se había encargado de explicarles con detalle cómo fue la explosión señalando el costado de la edificación destrozado. Mu realmente estaba al borde de la desesperación pues ese lugar era el más aterrador que conoció y, por los detalles que sus amigos le contaron acerca del segundo estadio – el de la tortura- la preocupación por su demonio ya ascendía a niveles insoportables para él. Sin embargo, utilizaría toda su fuerza de voluntad para soportarlo, un mal movimiento por su impaciencia podría significar la muerte de su amada y eso no era una opción, sacaría a Arianna de ahí a cualquier costo.
-¿Qué querías que hiciera? Me daba mala espina y estaba mirando muy fijamente hacia donde estamos.
-¡Rayos!
-¿Creen que nos hayan descubierto?- preguntó Dohko con cautela.
-Es probable. Cuando fui príncipe y tuve a mi cargo perros del infierno podía sentir si algo les pasaba. El infierno entero es un campo de detección de intrusos, todo está conectado con los príncipes y Lucifer.
-¿Qué hacemos ahora?- preguntó Mu ansioso.
-Ya no podremos entrar, así que vamos a luchar.- el rostro de Mila se llenó de pesar, no culpaba al muchacho por su acción, ese era un lugar con tantas implicaciones de riesgos que ella no mencionó después de todo y una situación así era predecible- esto…ya no será una misión de rescate…ahora nos toca buscar la manera de sobrevivir.
Luego de esas palabras tan desoladoras y llenas de desesperanza un silencio incómodo, tenso y pesado se formó entre los presentes. ¿Qué significaba eso? Era obvio que él no se iría de ahí sin Arianna, ¿cómo era posible que su madre estaba perdiendo sus esperanzas así? Sintió realmente mucha molestia ante las palabras de la mujer y se salió de sus cabales:
-Luchar por sobrevivir es lo que hacemos cada día…ya sabemos lo que es morir, ya sabemos lo que es perder a un camarada, pero nunca…¡nunca hemos dejado a un ser querido solo! ¡Así que no repita nunca esas palabras o me olvidaré de que es la madre de Arianna y yo mismo la golpearé!.
La mirada llena de ira del pelirrojo la dejó realmente sorprendida, a ella y a todos los presentes, pero una vez sopesado Mila solo atinó a sonreír de manera cálida haciendo que el enojo del joven se disipara en cuestión de instantes, ese gesto fue como mirar a su amada y por esta razón no pudo evitar sentirse desarmado.
-Lo siento…en ocasiones olvido que mi niña ya no es tan pequeña, siempre he sido la única en cuidarla, pero ahora me doy cuenta que tiene a un gran hombre a su lado. Tu alma tiene una bondad que solo he visto en mi marido…¡Salvemos a las niñas entonces!
-¡Genial! A fin podremos hacerlo a nuestro estilo!- comentó Milo eufórico.
-¿Y qué estilo es ese? Recuerdo que apenas pudieron contra mí siendo un miserable humano.
Las sonrisas de alegría desaparecieron de inmediato al escuchar las palabras del intruso que apareció sin que ninguno pudiera percibirlo.
Belfegor los miraba desde arriba acompañado de una silenciosa Danna que no parecía más que una muñeca de trapo derramando lágrimas silenciosas mientras les dirigía una mirada perdida. No sabían cómo, pero estaban seguros de que ese tipo – ahora con una forma escalofriante- los logró identificar y percibir.
Camus miró a la albina con sorpresa, esas lágrimas que derramaba…la furia empezó a crecer en su cuerpo haciendo que en cuestión de segundos la temperatura callera congelando el entorno que los rodeaba.
-¡Camus cálmate!- Shion rápidamente intercedió, explotar el combate ahí sin al menos distanciarse un poco podría ser perjudicial para más de uno.
-A diferencia de los débiles demonios, puedo percibir el calor de sus almas, lo cual me permite fácilmente verlos y sentirlos. Además, esta muñeca- dijo tomando a Danna por la cintura y acerándola a él. Su figura era grotesca y asquerosa- ha sido quién los percibió primero gracias al cosmos que posee ahora.
Camus presenciaba la escena congelando todo lo que estaba a su alrededor, pero no soportó mirarlo tocar con esas manos tan inmundas a la persona que amaba, así que sin previo aviso lazó una estaca de hielo que destrozó gran parte del rostro de Belfegor. Este al no esperarse un ataque en medio de sus provocaciones no pudo defenderse sintiendo un gran dolor, pero regenerando su cuerpo casi de manera inmediata.
-¡Maldito!
-Voy a acabar con tu asquerosa existencia…- amenazó el francés con una voz profunda y escalofriante
Justo cuando se disponía a lanzar otro ataque al demonio, se detuvo en seco al observar como la albina se interponía entre él y su ataque en una clara demuestra de defensa de Belfegor.
-¡JAJAJA! ¡ASESINA A TODOS LO INTRUSOS CON TU PODER, ORICALCO!
Al escuchar las órdenes Danna empezó a emitir fuertes corrientes de agua que destruían todo a su paso e impedían a los caballeros llegar al demonio. Para protegerse, Camus había levantado un enorme muro de hielo de un grosor excesivo mientras Shion y Mu se encargaban de resguardar al resto con su Crystal Wall.
-¡Camus! ¡Ten cuidado!- ¿Qué mosco le picó a su mejor amigo? Estaba igual o peor de descontrolado que la monja Poseidón, estaba confrontando él solo un poder enorme.
-Excelencia debemos hacer algo ahora o todos seremos arrastrados por el poder de ambos.
Saga tenía razón, ya era hora de poner manos a la obra. Fue un caballero, fue un general y ahora era el Patriarca maldita sea.
-Haremos tres formaciones. Mu y yo nos encargaremos de la retaguardia utilizando el poder del ángel protector, los demás, divídanse en dos grupos, el primero apoyará a Camus y el segundo se encargará del demonio.
-Maestro quiero luchar…
-Lo harás, pero este no es el momento, guarda tus fuerzas para recuperar a Arianna.
-Dohko, Gin y yo nos encargaremos de Belfegor. Ese malnacido enfrentará la furia de los padres de Arianna.
Dohko escuchó con sorpresa las palabras de Mila. Ella lo consideraba como padre de su retoño y eso era más que suficiente para que su cosmos ardiera a máxima capacidad. No la defraudaría.
-Vaya…y yo que he sido pacifista toda la vida- exclamó Gin con pesar.
-Ánimo ex sacerdote, tendrán al gran DM a su lado, eso es el privilegio más grande que experimentará en su vida.
-Excelencia, Shaka, Adebarán, Afrodita, Aioria y yo ayudaremos a Camus- pocas veces Milo hablaba realmente en serio, pero cuando se trataba de su amigo las cosas cambiaban. Así fuera a golpes le sacarían a la blanquita el poder de Poseidón, lo lograrían estaba seguro, y después de que todo pasara obligaría a su amigo a que le diera duro una semana entera hasta dejarla sin caminar. Camus tenía que ponerse los pantalones de una buena vez y volver en sí.
-Bien, los demás vayan con Dohko, Mila y Gin.
Danna continuaba con ataque frontal a la enorme muralla de hielo que poco a poco comenzaba a resquebrajarse, sin embargo, cuando se hizo añicos le extrañó no ver por ningún lado a su enemigo.
A pesar de que su conciencia como tal estaba dormida, sufriendo en el vacío, esa parte del Oricalco estaba atenta a los movimientos de los caballeros. Miraba a todos lados encontrando únicamente a dos que se ocultaban tras una barrera semi invisible. Decidió atacarlos pues sus órdenes fueron claras: "acabar con todos".
Justo cuando lanzó el ataque esta fue desviada por un enorme golpe que la hizo retroceder alerta, en su espalda solo escuchó un "Gran cuerno", que le dio de lleno haciéndole un poco de daño, apenas había podido formar un escudo de agua para repeler el ataque.
Esta vez, logró identificar un ataque que se aproximaba desde arriba y abajo, y con agilidad golpeó a Milo y Afrodita con enormes olas de agua roja que sobresalían del mar que los rodeaba.
"¡Maldición! Ese lago es un estorbo"- fue lo que pensó Milo. Tendrían una desventaja clara pues estaba con su elemento justo a su alcance.
Danna al incorporarse procedió a formar una enorme ola que parecía un Tsunami la cual dirigiría a los caballeros, Camus utilizó su poder para congelar el cúmulo gigantesco de agua mientras de un momento a otro Aioria, aprovechando la distracción que el de acuario generó, la golpeó aturdiéndola por un momento, lapso que Shaka aprovechó para quitarle el sentido de la vista. Fue lo único que logró en un lapso tan corto ya que después la chica les devolvió el ataque mientras se cubría el rostro.
Se sentía en un dilema, sabía que si no atacaban con todo ellos morirían, pero observar a sus camaradas dañar a la chica lo hacían sentir punzadas de dolor. Todo su raciocinio se lo decía: ellos no estaban en posición de salir ambas partes bien paradas, o moría ella, o lo hacían ellos.
En cuanto pudo contener la enorme ola, lanzó el ataque de "Diamond Dust" con la esperanza de golpear su cabeza y quizá dejarla inconsciente, pero fue en vano, rápidamente olas que salieron del hielo rompiéndolo la protegieron.
Se estaba comenzando a desesperar…sabía que debía detenerse, actuar de acuerdo a su naturaleza y no contrario, si se centraba en salvar a Danna no podría atacarla con todas sus fuerzas, pero Oricalco o no seguía siendo ella, su cuerpo, su rostro, su mirada, todo.
Furiosa ante tales ataques, Danna se lanzó en un ataque directo contra el de acuario, que, en cuestión de segundos procesó en su mente todos y cada uno de los momentos vividos al lado de esa mujer. Fue entonces que preparó para morir, él no podría asesinarla…
Una espada enorme se interpuso, una espada enorme lanzó a Danna unos cuántos metros lejos de él causándole un gran daño a la chica.
-No te volviste mi intermediario para acobardarte ante un ser pagano. Levántate y pelea, sacaremos el ser pagano de la intermediaria para que dé a luz al niño que heredera nuestra presencia.
Rafael había aparecido con toda su gloria protegiéndolo, dándole apoyo y una nueva esperanza. Había olvidado la presencia del ángel en su interior. A pesar de que no se llevaba bien con él, debía admitir que su presencia lo hizo sentir con más fortaleza, ese ser también era una parte importante de la existencia de su amada.
-Oye…te lo diré de una vez para que te quede claro. Una vez que la salvemos…¡ESE HEREDERO SERÁ MI HIJO!
Afirmó Camus con determinación haciendo sonreír a Milo quien solo se levantó ignorando el dolor que sentía. Él no era de niños, pero "Tío Milo" no era una palabra que le desagrada en lo absoluto…ahora no solo asegurarían la vida de la mujer que su camarada, hermano y amigo, amaba, ¡también asegurarían la vida del niño que debía llegar al mundo!
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Capítulo 24 ¡up!
Primero que nada, les pido una disculpa enorme haber tardado tanto en actualizar, pero es que la universidad, aún con pandemia no ha sido misericordiosa, más bien es peor, y he tenido que estar al 100% dedicada a ella. Además, que mi estrés y ansiedad han vuelto gracias a ello y ha sido complicado manejarlo en la situación de aislamiento actual. Ya estoy mucho mejor, eso sí, no quiero darles preocupaciones a mis lectores que han sido super lindos y lindas, y también me han apoyado con su paciencia. Par mí eso significa muchísimo.
Segundo, y ya propiamente entrando al capítulo.
Espero que realmente lo disfruten, me esforcé bastante al escribirlo y traté de plasmarlo lo mejor posible para que sientan también que la espera realmente valió la pena.
Quiero que me cuenten si fui la única que gritó como fangirls/boy desquiciados cuando Camus expresa que el niño será su hijo. Ósea yo lo escribí y casi me da un colapso de la propia emoción que sentí XD…pero…en los próximos capítulos vienen unas sorpresitas bien interesantes, más que todo porque creo que la historia ya está en su recta final.
Estaba pensando en que, más que una precuela, quiero hacer otras historias que involucren a los demás dorados y que se entrelacen con esta misma, de manera que podrán entender y ser testigos del desarrollo posterior de esta historia, por qué si, ya tengo la idea general para la próxima y estoy por iniciar los puntos centrales y de desenlace. Aunque si puede que me tome tiempo, primero porque el factor coherencia y calidad es mega super importante y segundo porque, reitero, hay muchas más cosas a las que debo dedicarles tiempo.
Los amo hasta el infinito y como recomendación musical les dejo la canció Rage of Dust de Spyar que es super buena, también por si hay algún fan de Mobile Suit Gundam: Iron-Blooded Orphans, para que disfrute.
