Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.
Junto a Ti
CAPITULO XXII
El dolor de Luisa
Luisa, que no solo se sentía traicionada por su prometido William, sino también por Candy, decidió ir a la residencia de los Britter para hablar con ella, o mejor dicho reclamarle su traición.
Cuando llegó Candy bajo a recibirla, presintiendo que ya Albert le había contado todo a su prometida.
—Hola, Luisa -la saludó.
—¿Por qué lo hiciste, Candy? -le preguntó mirándola con resentimiento -¿Porque me quitaste a mi prometido?
—Luisa, eso no es verdad. Yo jamás tuve la intensión de quitarte a Albert.
—Pero lo hiciste -replicó alterada -Tu lo amas y nunca fuiste capaz de decirlo. Yo que te consideraba una amiga y tu…que tonta fui en confiar en ti.
—Luisa, yo también te considero una amiga, nunca quise que las cosas ocurrieran de esa manera.
—¡No te creo nada! Tú y William son lo peor…-se echó a llorar -¡No quiero verlos nunca más en mi vida!
En vuelta en llanto, salió corriendo del salón de la residencia Britter, siendo alcanzada por Tom que había escuchado la discusión.
—¡Luisa! -la alcanzo tomándole un brazo.
—¡Oh, Tom, me quiero morir!
El la abrazo.
—Tranquila…
—Me traicionaron, Candy y William se aman.
—Lo se…
Ella se separó de él con búsqueda.
—Tú también lo sabías, ¿verdad?
—Si…
—¿Por qué no me lo dijiste! ¡También me traicionaste!
—Luisa, no pienses eso. Es mejor que vamos a un lugar para que hablemos tranquilos.
—Está bien, vamos...
Tom, tomó la mano de la joven, y se la llevó a una plaza cercana para platicar y contarle todo lo que Candy le había dicho, esa parte de la historia que Albert no le alcanzo a confesar.
—Entonces, William era el hombre que vivía con Candy en el hogar de Pony -dijo Luisa asombrada.
—Así fue…ella lo cuido cuando él tenía amnesia y bueno así se terminaron enamorando. Candy no sabía que él era su padre adoptivo.
—Es increíble lo que ocurrió, ahora comprendo por qué Candy estaba tan dolida con William.
—Ella pensó que él la había engañado.
—Pero no lo hiso, porque William la ama a ella -se puso a llorar tapándose la cara con sus manos -¡No voy a poder vivir sin el!
—Luisa, me imagino el dolor que sientes, pero tienes que resignarte Candy y Albert se aman y merecen ser felices.
—Y que hago con este amor que siento por él.
—Tienes que olvidarlo.
Ella bruscamente se paró de la banca.
—¿Como si fuera tan fácil olvidar a alguien que se ama?
Tom se acercó a ella y la tomó por los brazos, mirándola con mucha ternura.
—Si podrás Luisa, Albert no es el único hombre en el mundo, hay otros que darían la vida por ti -le dijo besándola inesperadamente.
Ella rompió el beso.
—¿Tom, que has hecho?
—Luisa… yo te amo y estoy dispuesto a luchar por tu amor.
—¿Me amas? -le preguntó confundida.
—Si, te amo, desde el primer día que te conocí.
Ella negó con la cabeza.
—Eso no puede ser, Tom.
—Lo es Luisa, te amo y si tú me dieras…
—No sigas Tom, me siento muy confundida, es mejor que me vaya -dijo yéndose del lugar, dejando a un vaquero con el corazón solitario.
…
Luisa regreso a la mansión Andrew, muy desconcertada con todo lo que le estaba pasando. Por un lado, su prometido había terminado por ella por que amaba a otra mujer, y Tom al que consideraba un buen amigo, le confesó que la amaba. Todo era tan extraño, que no sabía que realmente pensar, pero algo tenía claro, que debía irse de la mansión Andrew lo antes posible.
Sin que la vieran, subió a su habitación y comenzó hacer su maleta, entre muchas lágrimas que trataba de controlar.
—Que estás haciendo, hija -le preguntó su padre al entrar al cuarto de la joven.
—Papá, tenemos que regresar a Boston.
—¡Te volviste loca! ¿Como nos vamos a marchar? Te vas a casar con William el próximo mes.
Ella dejó de lado la ropa que estaba guardando y se acercó a su padre.
—Papá, ya no habrá boda. William acaba de terminar conmigo.
El señor Steel se quedó aturdido por unos momentos, tratando de asimilar lo que le estaba diciendo su hija.
—¿Que me estás diciendo?
—Que no habrá boda. William está enamorado de Candy, ya no siente nada por mí.
El señor Steel apretó los puños.
—¡Te dije que adelantaras tu boda con William, pero tú nunca me hiciste caso! Vez lo que sucedió. Pero esto no se va quedar así, William tiene que casarse contigo -dijo el señor Steel caminando hasta la puerta -Ahora mismo voy hablar con él.
—No papa, tu no vas hacer nada, comprende que él ya no me ama -se echó a llorar sentándose en la cama.
—Eso que importa, él tiene que responderte, tú eres su prometida -dijo saliendo de la habitación.
La tía abuela iba saliendo de su cuarto, cuando se encontró con el señor Steel.
—Señora Elroy, que bueno que la veo. Sabe lo que acaba de suceder.
—No.
—Su sobrino William terminó con mi hija, ya no quiere casarse con ella.
La anciana de la impresión se llevó una de sus manos a la boca.
—¡Eso es imposible!
—Aunque no lo crea lo es, William dejo a mi hija porque tiene un romance con su protegida. ¿Usted lo sabía?
—¡Santo cielo de que está hablando, señor Steel!
—Mejor, vamos a preguntárselo a su sobrino directamente.
Ambos bajaron al salón para hablar con Albert, pero una de las sirvientas le dijo que el señor Andrew había salido, así que tendrían que esperar hasta que él regresara.
…
Albert había ido a la residencia Britter, ya que sospechaba que Luisa había ido a buscar a Candy.
—Si Albert, Luisa estuvo aquí -le contó la rubia -Esta muy afectada con todo lo que paso -Piensa que la traicionamos.
—No dejo que le explicara todo. ¿A dónde habrá ido?
—Tom la siguió, seguramente esta con él. Me siento tan mal, Luisa está sufriendo por mi culpa.
Albert la abrazo.
—Pequeña, no digas eso, tú no tienes la culpa de nada -le tomó una mano y se la besó -Luisa va terminar comprendiendo que nos amamos.
—Eso espero, es una buena chica que no merece sufrir.
—Pequeña, tengo que irme. Es importante que hable con el señor Steel y mi tía Elroy, debo darles una explicación.
—Te entiendo. Yo mañana hablare con Joseph.
—Te amo pequeña, y voy hacer todo para que estemos juntos -le dijo besándola en los labios.
—Yo también, te amo.
…
Albert regreso a su mansión, cuando entro al salón con lo primero que se encontró fue con su tía Elroy y el señor Steel.
—William, por fin llegas -le dijo la tía abuela, mirándolo con un rostro chispeante de rabia.
Por otro lado, el señor Steel estaba como una fiera, ya que sus planes de que su hija se casara con un hombre rico, se estaban yendo al carajo.
—Me imagino que ya saben que no voy a casarme con Luisa -dijo Albert lo más sereno que pudo.
—¡Eres un…!-le gritó el señor Steel -¡No voy a dejar que te burles de mi hija! Quieras o no tendrás que casarte con ella. O te vas a tener a las consecuencias.
—No me amenace, señor Steel. Yo lamento mucho lo que está pasando Luisa, es una buena joven que no quisiera causarle este dolor, pero no puedo casarme con ella, ya no la amo. Mi corazón solo le pertenece a mi pequeña.
—¡William, por favor! Recapacita tú no puedes hacerle eso a Luisa -añadió la tía abuela -Vas a cambiar a ella por Candice. ¿Acaso te has vuelto loco?
—No tía, no estoy loco, estoy más cuerdo que nunca.
—¿William, pero desde cuando tú y esa chiquilla? -le preguntó Elroy que se negaba a creer lo que estaba pasando.
—Señor Steel, necesito hablar a solas con mi tía.
—Está bien, pero nuestra conversación tiene que continuar -dijo el hombre saliendo del salón.
Albert se sacó su chaqueta y se sentó en un sofá para contarle como se había enamorado de Candy. La tía abuela no dejo de quedar muy sorprendida con aquella historia, donde su sobrino le confesó que él era el amnésico que Candy cuido con tanto cariño. Eso se lo podía agradecer a esa chiquilla, pero permitir que Candy se convirtiera novio del patriarca de los Andrew era algo muy diferentes.
Se levantó del sofá y dio unos pasos por el salón.
—William, es increíble la historia que me has contado -comenzó Elroy -Agradezco mucho que Candy te haya cuidado en la forma en que lo hiso, sin embargo, te voy a tener que pedir que te olvides de ella. Lo de ustedes no puede ser.
—¿Por qué, tía…? -le preguntó Albert frunciendo el ceño.
— Por qué es tu hija adoptiva? ¿Porque es una muchacha sin familia? ¿Por qué es una simple enfermera? Todo eso impide que ella sea tu novia.
Él sonrió levantándose del sofá.
—Tía, a mí eso es lo que menos me importa, yo amo a mi pequeña como es.
—Pero William, tu eres el patriarca de una prestigiosa familia, no puedes tener una novia como Candy, ella ni siquiera se sabe comportar en sociedad.
—Tía, ya te dije que eso no me importa. Y una cosa te quiero aclarar Candy no va ser mi novia, sino mi esposa.
—¡Tu esposa! -exclamó Elroy espantada.
—Si, voy a casarme con ella.
En ese instante se sintió un fuerte grito, que provenía de la escalera que daba al salón.
Albert corrió hasta aquel lugar, encontrándose con Luisa tirada en el suelo. Rápidamente corrió hasta la escalera y tomó a Luisa en sus brazos.
—Luisa, Luisa -comenzó a nombrarla.
—¡Dios mío, está muerta! -gritó la tía abuela.
—No, tía, pero hay que llevarla a un hospital.
…
Minutos después, Luisa fue llevada a un hospital de Chicago. Todos estaban muy angustiados por su estado.
—¡Si algo malo le pasa a mi hija, juro que te voy a matar William Andrew! -lo amenazo el señor Steel apuntándolo con un dedo.
—Yo no quise que esto sucediera.
—A ti te conviene que mi hija, se muera así te va quedar el camino libre para que estés con esa chiquilla.
—Señor Steel como puede pensar eso -replicó Albert -Yo jamás le desearía algo malo a Luisa.
—Señor Steel calmese, fue un accidente -le dijo Elroy -Confiemos que ella va estar bien.
Continuará…
Holas mis lindas chicas
Espero que cada una de ustedes se encuentre bien junto a sus familia, sobre todo de salud, ya que todavía sigue lo de la pandemia. Mucha fuerza para las persona que estas contagiadas, que Dios las ayude para que se recuperen pronto.
Saludos y agradecimientos a las chicas que han tenido la gentileza de seguir leyendo el fic y comentarlo. Gracias chicas por todo su apoyo :
Elbroche, .758, Sunnystar95, Sandra Carreo, KT1947, Coqui Andrew, Balderas, LovlyArdley, chidamami, Maribel, pivoine3, Carol, Maribel, Rosario Escobar, elenharket2, Abril-04.
Besitos para cada una de ustedes.
