Capítulo 21

Bella, Edward y Kil entraron al gran salón a tiempo para ser testigos de que la Reina Rosalie tenía un arranque de temperamento. Ella estaba parada sobre la mesa alzada, y se preparaba para tirar una botella extremadamente cara de matpow añejo al piso. Su collar matrimonial brillaba en color rojo siniestro, lo que indicaba que su esposo estaba encabronado.

"Ros-alie", dijo Emmett en reprimenda con voz muy regañona, "Guardarás la botella de matpow de mi hermano ahora, sino, estarás castigada sin tu gozo de mujer por una noche sen entera después de la unión". Él cruzó sus brazos sobre su pecho y frunció el ceño en formidablemente.

Bella estaba entretenida al darse cuenta que su mejor amiga en verdad vaciló. Luego, con el ceño fruncido, Rosalie levantó la botella más alto en el aire, mientras se preparaba para hacerla en pedazos.

"Por favor, no", Bella sonrió ampliamente, haciendo notar su presencia, "ese resulta ser mi etiqueta preferida".

Atónita, después de haber pensado que había sido engañada por Emmett a venir a Tryston, Rosalie se dio la vuelta. "¿Bella?" preguntó ella en voz baja, sin creer lo que estaba viendo.

"¿Rose?" Bella dio un paso al frente.

"¡Bella!" gritó Rosalie, con una sonrisa de oreja a oreja.

"¡Rose!"

Ambas mujeres chillaron, corriendo la una hacia la otra a toda velocidad. Cuando se encontraron, bailaron en círculo, abrazándose y riéndose. Emmett cogió la botella de matpow de la mano de su revoltosa mujer mientras ella estaba distraída.

"¡Bella!" Rosalie se echó a reír, pasando la mano por el lado de la cara de su mejor amiga para asegurarse de que ella realmente estaba allí. "¡Eres tú, niña!"

"¡Y eres tú!" le gritó Bella, las lágrimas surcaban su rostro "¡Te extrañé Tanto!"

Las dos mujeres charlaron sin parar, tomando asiento junto a la mesa alzada. Emmett se volvió hacia sus dos hermanos y, caminando hacia ellos, puso los ojos en blanco. "Si pensabas que la domesticación de Bella era una prueba, entonces más te dolería la cabeza mientras domesticas a mi nee'ka".

Edward se rio entre dientes. "Ella es, eh, tenaz."

"Sí".

"Pero encantadora". Agregó Kil, sus brillantes ojos verdes moviéndose sobre su bronceada y escultural forma. "Bastante encantadora."

"Sí", contestó Emmett soñadoramente, encantado mientras abrazaba a su hermano que no había visto en mucho más de un año Yessat. "Mi pequeña es una belleza ciertamente".

Kil le dio una palmada en la espalda mientras sacudía su cabeza. "¿Poseen todas las mujeres de La Tierra piel tan rara?"

"No", contestó Edward por su hermano, "Aunque muchas sí".

"Es verdad", explicó Emmett, reflexionando sobre lo que él había visto. "Aún las bellezas cuyos colores se encontraban entre la sekta y el ónice tienen un color muy distinto que el de las mujeres bronceadas de aquí".

"Interesante", dijo en un murmullo Kil.

Ante el suspiro de Emmett, ambos hermanos se giraron inquisitivamente, empujándolo a que les diera información.

"¿Qué te molesta?" preguntó Edward.

"Necesitamos tener un banquete de consumación esta noche".

Edward frunció el ceño, sabiendo que eso significaba que los guerreros sin aparear estarían tocando a su nee' ka. Él no había pensado que tendría que soportar esto tan pronto después de la última.

Kil, por otro lado, se estaba lamiendo los labios y frotándose las palmas juntas. "¿Y cómo es esto un problema?"

"Yo temo decirle a mi nee' ka lo que sucede en una. Tú la has visto de mal genio".

Emmett gimió mientras se daba una palmada en la frente. "Y eso fue uno pequeño".

Kil se rió entre dientes. "Entonces no se lo digas. Deja que Bella la prepare".

"O Jess", dijo Edward. "Jess, sin duda, estará aquí cuanto antes para bañarse con ella.

Ah", sonrió ampliamente, "aquí viene la Suma Sacerdotisa ahora".

Bella había pensado decirle a Rosalie lo que iba a suceder esta noche en el banquete de consumación cuando vio a Jess que caminando hacia ellas. Habiéndosele olvidado esa parte del ritual, se humedeció los labios, poniéndose nerviosa sobre cómo debía proceder. En verdad, ella no sabía lo que Rosalie pensaría de tener un orgasmo con una sacerdotisa mientras los esclavos la masajeaban íntimamente. Ella pensó que su reacción no sería una buena si ella supiera lo que le esperaba antes que de sucediera.

Bella presentía que Rosalie ya tenía sentimientos por Emmett. Su mejor amiga repetidamente lo negaba, por supuesto, aún mientras su mirada buscaba al guerrero de cabello oscuro y lo miraba soñadoramente. Bella entendió exactamente lo que ella sentía y, porque lo sentía, podía tenerle empatía a su mejor amiga de todo corazón. Por supuesto, ella también sabía que cuando Rosalie se uniera con Emmett, ella nunca más trataría de dejarlo. Matarlo, quizá, pero nunca dejarlo.

Ya sea por egoísmo por mantenerla aquí o por un deseo altruista de ver a su mejor amiga feliz, Bella decidió no hacer cosa alguna que pudiera perturbar la situación. Si sólo pudieran pasar por este día y Rosalie y Emmett se unieran con éxito, todo estaría bien.

Así que, en lugar de decirle cosa alguna que pudiera causar que Rosalie sacara las espinas como un puercoespín, ella sencillamente le dio unas palmaditas en la mano y le sonrió, pensando que dejaría el resto en las manos de Jess. "Aquí viene la Suma Sacerdotisa". Bella carraspeó. "Me imaginó que ella querrá hablar contigo en privado".

Bella hizo una mueca cuando vio la expresión de alboroto en el rostro de Rosalie mientras venía al ataque hacia ella. Fingiendo ignorancia, fingió no verla, mientras silbaba y miraba alrededor del gran pasillo cavernoso.

La ceremonia de consumación acababa de comenzar, pero aún no había sucedido nada, ya que todos estaban esperando que llegara la invitada de honor. Ahora estaba aquí, resoplando mientras tomaba asiento al lado de Bella.

Bella no pudo aguantar más. Ella se dio por vencida en la pelea y se rió. "¡Rose!" sonrió maliciosamente. "¿Disfrutaste el baño?"

Rosalie carraspeó molesta. Cruzando sus brazos bajo sus senos, puso su barbilla en un ángulo obstinado. "¿Cómo…", preguntó mientras se acercaba hacia Bella y le susurró entre dientes, "… no me preparaste para eso?"

Bella tuvo la delicadeza de sonrojarse. "Temí que no lo tomarías bien".

"¿Que no lo tomaría bien?" chilló ella. "Muchacha, tú sabes que soy una bautista del sur. ¡Mi mamá se revolcaría en su tumba si supiera lo que hice allí con esa sacerdotisa!"

La mente de Bella se adelantó de golpe a lo que Rosalie posiblemente podría terminar haciendo con Jess esta noche durante la unión. Diciéndose así misma que ella guardaba silencio por el bien de Rosalie y no porque se acobardara, ella decidió no mencionarlo. "Sí, bueno, esa es la última vez que tendrás que bañarte con Jess". Eso era verdad.

"¿Es verdad lo de esas esclavas? ¿Son ellas mujeres encantadas? ¿No tienen cerebro ni sentimientos?"

"Es verdad". Bella asintió con la cabeza sucintamente.

Rosalie dejó escapar un suspiro, relajándose un poco. "Gracias a Dios por eso. ¿Pero qué de ellas?" Su mano se movió hacia el otro lado del comedor donde las sirvientas obligadas sin corpiño empezaban a ponerse en fila para ver a los guerreros, apareados y los no apareados también. "No puedes decirme que no son reales".

Bella explicó brevemente que era una sirvienta obligada. Rosalie aceptó su respuesta mejor que lo que Bella había pensado que haría, o la nueva novia se sentía demasiado abrumada por la enormidad de todo eso como para hacerle más preguntas.

Bella volvió la atención a Rosalie al presentarle a Kate, así como a algunas de las otras nee'kas reales que conocía. La mayor parte de la fiesta nupcial ya estaba apareada, aunque algunas mujeres no apareadas también participaron en las festividades. Cuando la atención de Rosalie estaba completamente metida en la conversación, los ojos de Bella rápido ojearon hacia la parte de la fiesta del novio al otro lado de la recámara.

Todos los hombres tenían Kefas y sirvientas obligadas que les servían. Edward, por supuesto, era en quien estaba enfocada la atención de Bella, viéndolo a través de los ojos entrecerrados. Estaba celosa. Y ni decir excitada. Dos sentimientos volátiles cuando se juntaban.

Edward no tenía Kefas que lo sirvieran a él, sólo mujeres obligadas esta noche. Una de cabello castaño le servía de almohada desde atrás de él, sus manos le daban un masaje en sus amplios hombros, mientras que Leha se sentaba en su regazo y se reía tontamente. Edward, en respuesta le sonrió a ella, luego chupó sus pezones, haciendo un sonido de estallido que hizo eco cuando él las soltó.

Él le mostró el nido de rizos rubios a Kil al abrir la qi' ka de ella. "Bastante tentador", le sonrió mientras pasaba su mano por sus vellos íntimos. Pidiéndole que separara sus muslos, Edward le frotó los labios vaginales y el clítoris hasta que ella gimió, mientras ella llegaba al clímax en su mano.

Bella no podía creer lo excitada que se estaba poniendo, viendo cómo se desarrollaba la escena. En realidad, podía creerlo, habiendo descubierto su lujuria al ver la noche que ella y Edward se habían unido. También sentía celos, pero cada vez era menos agudo, desaparecía a medida que el placer se apoderaba.

Leha le fue pasada a Kil, Kil la había deseado desde la primera vez que la vio con sus senos que se balanceaban mientras entraba corriendo en la alcoba real esta mañana. Leha descansaba en sus brazos con sus piernas abiertas, le sonreía mientras el guerrero acariciaba su capullo de mujer, presionándolo con la yema del pulgar. Ella gimió, y se vino por él tres veces antes de que le hablara a ella otra vez.

"Juro, hermosa Leha, que eres una joven linda. ¿te gustaría ser mía durante el resto de mi estadía aquí, y compartir los cueros de vesha conmigo?" Rugió él.

"Sí", ella exhaló. "Si me tuvieras, sería a ti a quien yo llamaría amo mientras estés aquí".

"Entonces dime amo", gruñó Kil, mientras frotaba sus labios vaginales hinchados. "Y encárgate de mí vara antes que derrame mi fuerza de vida en mis pantalones".

Leha se rió tontamente, luego hizo lo que se le ordenó.

Edward ahora sostenía a dos gemelas sensuales en su regazo, tomaba turnos en mamar sus pezones mientras ellas acariciaban su vara liberada. Bella entendió que el dúo había sido obtenido por Kil mientras combatía en Tron.

Bella sintió el calor conocido en su vientre que se acumulaba cuando Edward cerró los ojos y recostó la cabeza sobre la de cabello castaño que le servía de almohada. Las gemelas ahora se ponían de rodillas, una de ellas mamaba hacia arriba y abajo a lo largo de su verga mientras la otra se encargaba de su escroto. "Mmm", ronroneó él, "es felicidad, sus bocas".

La de cabello castaño que le servía de almohada a Edward comenzó a acariciar su pecho, deslizando la punta de sus dedos por sus pezones duros mientras las gemelas continuaban mamando. Unos minutos más tarde, Edward estaba teniendo su clímax mientras las gemelas voraces cambiaban de lugar. "No sean muy codiciosas por mi semilla", las provocó, "necesito tener algo para mi nee'ka".

"¿Qué carajos…", entonó Rosalie en un siseo, "¿… está pasando allí?"

Sobresaltada por el susto, Bella estiró su cuello para estudiar a Rosalie. Su mejor amiga ahora miraba la escena al otro lado del comedor con una mirada fascinada de horror en su rostro.

"Es parte de la ceremonia de consumación", dijo en un murmullo. "Los guerreros son llevados a su clímax por las sirvientas y esclavas".

"¡Santo cielo! ¿Son esos los guerreros sin pareja?" "Eh, no".

Rosalie entrecerró los ojos, entonces se dio cuenta que ella veía a Edward llegar al orgasmo en la boca de una sirvienta "Muchacha, tu esposo acaba de… acaba de… acaba de…" Cuando la mandíbula de Rosalie se abrió, Bella se mordió el labio, a sabiendas de que su mejor amiga había ubicado a Emmett.

"¡Cabrón!" gritó Rosalie, saltando sobre sus pies. "¡Animal cuernudo!"

Emmett palideció, haciendo una mueca de dolor aún mientras tenía su clímax. "¡No es más que tradición, mis corazones!" gritó él con un gemido desde el otro lado del gran salón.

"¡Al diablo con las tradiciones!" Rosalie gritó, sus ojos ardiendo donde él estaba sentado. "¡Quítate a esa puta azul de encima de ti ahora!"

Bella y Kate halaron a Rosalie de vuelta a su asiento. "Estará bien", le informó Kate con dulzura. "Bella tuvo una reacción muy parecida, aunque no en voz tan alta". Ante el ceño fruncido de Rosalie, Kate se apresuró a agregar, "tendrás tu venganza muy pronto".

"Oh, ¿enserio?" Rosalie frunció el ceño, y cruzó sus brazos bajo sus senos. "¿Cómo?"

Bella y Kate se miraron y luego a Rosalie, se rieron tontamente y en forma simultánea le informaron, "ya verás".