Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA
ALGUNOS CAPÍTULOS CONTIENEN LEMON, LEER A CONCIENCIA
- blablabla -= diálogo en voz alta
"blabla" = pensamiento del personaje
-x-x-x-x = cambio de escena
AVISO: capítulo largo
Capítulo 21- Que alguien me explique qué pasó – indicó Ukyo
- El rastreador en la pulsera de Inuyasha nos indica que se está moviendo, pero sus signos vitales son en estado de reposo – le informó Ryoga
- ¡Maldición! – golpeó con su mano la mesa - ¿algún indicio hacia dónde se dirigen? –
- Hasta ahora están llegando a una zona de fábricas abandonadas – el pelinegro respondió
- ¡Esperen! - gritó Steven – se detuvieron, es una vieja fábrica de carnes – informaba mientras tipeaba en el teclado de una de las pantallas
- Quiero la cámara térmica en ese edificio en este instante – ordenó la castaña, inmediatamente todos los presentes podían observar lo que ocurría en aquel edificio. Se veía como subían a la tercera planta varias personas cargando un bulto, algunos se fueron quedando en los distintos pisos, mientras que los otros seguían. El cuerpo del que asumieron que era Inuyasha, era colgado por cada brazo con algo que creyeron podrían ser cadenas, luego vieron que algo colocaban en sus pies – Lo más probable es que sean cadenas – pensó en voz alta mientras miraba la pantalla. Lo habían dejado con los brazos en alto y arrodillado en el piso, su cabeza estaba gacha - ¿Cómo están sus signos vitales? -
- Aún en estado de reposo – respondió Steven
- Hay algo que no me cuadra – musitó de repente la castaña
- ¿Qué te molesta Ukyo? – le consultó James
- La poca cantidad de personas que hay en el lugar – respondió Ryoga, por lo que ella asintió – Naraku es un estratega, no deja nada al azar. Debe saber que tenemos a Inuyasha vigilado, por lo que debería tener más refuerzos. Algo no está bien –
- ¿Alguna idea? – volvió a consultar el hombre
- Que son demonios, la mayoría de ellos por lo menos. Miren – señaló la pantalla el pelinegro – por sus movimientos, éste debería ser Naraku. Si se fijan hay 7 que lo siguen, ellos claramente no son humanos. Acá hay otro grupo, son unos 30 si cuento bien –
- Son muy pocos – agregó Ukyo – Concuerdo con Ryoga, definitivamente la mayoría deben ser youkais, eso hace que esta misión sea más riesgosa – pensó un poco y agregó – Bien, la estrategia será la siguiente. James estará a cargo de coordinar en terreno, por lo que estará en la van con Steven y Liz (la joven que usaba lentes). El equipo Gamma estará ubicado en los edificios aledaños, quiero a los 10 mejores francotiradores. Alpha se encargará de la entrada principal, Beta de la salida trasera, Delta y Épsilon ingresarán al edificio para abrirnos paso. Ryoga, tú te encargarás de liberar a Inuyasha, yo me preocuparé de Naraku. ¿Queda claro? – todos asintieron con su cabeza – Bien, antes de irnos... Debido al riesgo de esta misión, quiero que cada vehículo quede con un chofer, informen a nuestro hospital que se preparen y cada equipo debe contar con 2 kits de emergencia. No correré riesgos, nadie puede morir. ¡Andando! – ordenó.
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Cada equipo tomó la posición que le correspondía.
- Tengo un mal presentimiento Ryoga – le confesó segundos antes de entrar
Cuando le iba a responder, escuchó como James daba la orden de ingresar. Él llevaba su espada cruzada en su espalda, en su cinto llevaba su arma y agarraba con fuerza su lanza retráctil. Ukyo empuñaba su espada doble hoja, llevaba sus Sai en cada pierna y su pistola en el cinto.
Los equipos Delta y Épsilon entraron primero, seguidos por los Alpha. Ryoga y Ukyo se iban abriendo paso entre los hombres y los demonios, extrañamente lograban avanzar más rápido que incluso sus propios compañeros. En la segunda planta, apenas se encontraron con 3 demonios, los cuales fueron purificados gracias a la espada de la castaña, quien hacía que un aura violácea las rodeara.
- Parece como si nos dejaran pasar – musitó la joven al terminar con esos demonios
- No me gusta esto Ukyo, siento que vamos a la boca del lobo – respondió el chico
- No nos queda otra, ¡vamos! – dicho esto, ambos comenzaron a correr para dirigirse al tercer piso.
Al llegar a la tercera planta se encontraron con una docena de demonios
- ¡Ve!, yo me encargo de éstos – le ordenó la castaña al pelinegro, por lo que éste asintió.
Ryoga se abrió paso entre los demonios con su lanza, lo que le permitió llegar hasta donde estaba Inuyasha, quien lentamente estaba recobrando el conocimiento, por lo que le dijo
- Quédate tranquilo, pronto te sacaremos de aquí –
El peliplateado no entendía nada, estaba atado de manos y pies por unas cadenas, le dolía la cabeza y había un joven con una máscara que le resultaba familiar frente a él tratando de liberarlo. Al mirar por la espalda de aquel chico, pudo ver a la chica que lo había rescatado de los asaltantes luchando con demonios. Se sobresaltó cuando vio una ráfaga de fuego cruzarse frente a él, mientras el pelinegro había logrado esquivarlo por poco. Pero eso no evitó que un demonio lo golpeara por la espalda y lo hiriera en el costado de su torso.
- Oye, ¿estás bien? – le gritó Inuyasha
- ¡Hey!, recuerda que Naraku no quiere que los matemos. Átalo allí – dijo un hombre que se cruzaba frente al ojidorado, usaba un pañuelo en su cabello, llevaba una cantimplora a su costado y señaló apuntando a un conjunto de cadenas como las que sostenían al peliplateado. Cuando se volteó a ver a su prisionero, se pudo percatar que tenía dos franjas moradas que bajaban de forma vertical en cada lado de su cara. – Con que su majestad ya despertó… ¡Hermano, estamos listos por acá! – gritó
- Perfecto Renkotsu, ve a ayudar a los demás – le ordenó un joven de pelo negro trenzado, de ojos azules, tez trigueña y una marca morada en la frente. Además, cargaba una alabarda gigante que simulaba una espada enorme, por lo que el tipo se fue – Todo va como ordenaste Naraku –
- Muy bien, ve a cumplir con tu parte – ordenó el hanyou
Ukyo se enfrentaba a 8 demonios que aún quedaban en pie, a los otros ya los había purificado con su espada de doble filo. Estaba a punto de atacar a uno cuando una alabarda gigante se le cruzó en el camino.
- Hola, creo que no nos han presentado aún – dijo tranquilamente el dueño del arma – soy Bankotsu
La castaña no lo pensó dos veces y lo atacó en el instante, este enemigo no era como el resto. No era demonio, pero tampoco era humano, eso la tenía confundida. Además, era más ágil y veloz, era un enemigo muy fuerte.
- Oye tranquila – le dijo mientras le respondía el ataque con una fuerza que lanzó a la joven contra un pilar. Se golpeó la espalda, por lo que le costó levantarse, pero pronto la castaña estaba atacando otra vez.
- Deberías escucharme – volvió a insistir el trigueño mientras se defendía de las espadas purificadoras
- No tengo nada que hablar contigo – respondió sin dar tregua a su ataque
El joven de ojos azules dio un salto hacia atrás y miró hacia la escalera del piso. Sonrió y para sorpresa de su atacante, se volvió a colocar la alabarda en su hombro. Sin mirarla, se giró y se dirigió a Naraku
- Todo listo – y se dio vuelta para mirar nuevamente a la castaña – Será mejor que aceptes escucharme ahora, o serás responsable de más muertes de las que quisieras –
Ukyo no comprendía nada, además, frente a ella pasaban caminando 6 que emanaban la misma energía que el ojiazul. También se percató que los demonios que quedaban le abrían paso para que se acercara al centro del piso. Allí fue cuando se dio cuenta que habían capturado a Ryoga, que estaba herido y lo tenían atado igual que Inuyasha. Sin dudarlo, corrió hacia ellos, tomó una postura defensiva frente a los dos jóvenes dándoles la espalda a ellos y con la vista fija en Naraku y los 7 seres que lo acompañaban.
- Vamos Ukyo, será mejor que me escuches – dijo Bankotsu
- Habla – le ordenó
- ¿Sabes cómo están tus equipos? – su tono demostraba que algo no andaba bien – Anda, comunícate con ellos, yo te espero – La castaña dudó un segundo, pero ella había llegado a ese lugar con un mal presentimiento. Estaba tomando la decisión cuando escuchó al pelinegro hablar nuevamente – Está bien, yo te contaré – dijo levantando sus hombros – Todos tus equipos están gravemente heridos, no muertos, pero sí tan lastimados que si no reciben asistencia médica luego, morirán… pero eso ya será culpa tuya – y antes de ser interrumpido agregó - tus francotiradores también, Mukotsu se encargó de ellos… deberías apurarte, su veneno es mortal si no se atiende a tiempo – su falsa preocupación la hacía desconfiar y dudar
- ¿Qué estás diciendo? – la castaña no podía creer lo que acababa de oír
- Lo que escuchaste… anda, pregunta. Nadie te atacará, no te preocupes –
La joven unió sus espadas para que volviera a ser solo una, tomó su intercomunicador ubicado en el cuello de su chaqueta sin quitar la vista en sus oponentes y habló
- James, ¿qué está pasando allá abajo? –
(a través del audífono ubicado en su oreja) – Fue todo muy rápido, 6 seres que no creo sean demonios atacaron a todos, incluso al equipo Gamma, están todos heridos de gravedad – esto la inquietó, por lo que se volvió a dirigir a sus enemigos
- ¿Qué quieres Naraku? – ya no hablaría con intermediarios
- A ti – dijo sin mayores rodeos y agregó – Mira, este es el trato. Dejo que se lleven a todos tus equipos para que los atiendan, a cambio, se quedan tus amiguitos de ahí y tú – agregó apuntando a Inuyasha y Ryoga
- No, déjalos ir y tenemos un trato – refutó
- Lo siento, eso no será posible. Te puedo dar mi palabra que no los lastimaremos, pero no los dejaré libres – la castaña lo pensó, sabía que había caído en la trampa de Naraku y debía idear un plan rápido para poder salvar a sus compañeros y al peliplateado… de repente, supo qué hacer.
- Acepto, pero con una condición más -
- Escucho – respondió el hanyou
- Déjame organizar el retiro de mi gente y me entrego –
- Acepto, pero deberás entregar todas tus armas y no podrás atacarnos ni oponer resistencia–
- ¿Tenemos un trato? – preguntó la joven tendiendo su mano
- No creas que caeré en algo tan simple. No te demores mucho –
Continuará…
