N/A: Espero que disfruten este capítulo, es un poco más corto de lo normal, pero se hace lo que se puede. Agradezco a mi maravillosa beta Ireneperez1508 por su trabajo. Espero que todos se estén cuidando y respetando las normas de esta pandemia.
Capítulo 21
Los días que siguieron fueron especialmente confusos para Bilba. No era la primera vez que se despertaba confundida a lo largo de este viaje y, conociendo su suerte hasta ahora, tampoco sería la última vez. Una vez que su cuerpo se sintió seguro y cálido por primera vez desde que salieron de la casa de Beorn, decidió apagarse completamente y centrarse en sanar.
Los primeros días fueron un cúmulo de imágenes y sensaciones que no tenían un orden claro, enanos entrando y saliendo de la habitación, en ocasiones un par de manos, pero nada que pudiera reconocer en los pocos minutos que permanecía despierta. La fiebre y malestares se lo impedían, su cuerpo centrado más en sanarse que en recuperar la conciencia, le rogaba descansar. Y Bilba solo podía escucharlo, ella también se sentía agotada en su mente y espíritu, y no ansiaba el volver a la realidad.
Poco a poco cada momento de lucidez se volvía más largo. A pesar de que no hablaba con nadie durante estos episodios, simplemente miraba por un par de segundos antes de volver a cerrar los ojos, estos se volvían más largos. Entradas y salidas de diferentes personas eran lo más cercano al paso de las marcas de un nuevo día. Lentamente, la fuerza volvía a su cuerpo y la mente. El cuerpo ya no le dolía de la misma forma y su mente ansiaba el volver a la actividad, faltaba un último empuje que le permitiera despertar. Más que una prisión, ese estado era una oportunidad de descanso y paz que Bilba no había podido sentir desde que habían salido de Rivendell, si es que no desde la Comarca.
El impulso de despertar vino, curiosamente desde el exterior y no del interior de Bilba. Comenzó con un susurro junto a la cama de la hobbit, que poco a poco tomó fuerza y llamó a Bilba a volver a la conciencia. Era una voz conocida, pero la melodía le era irreconocible. Tenía un tono grave, muy melodioso y la dulzura de sus palabras extrañas la llamaban a despertar con cada vez más fuerza. A medida que iba despertando, se dio cuenta de que la melodía no solo le era completamente desconocida, estaba en un idioma que no podía entender. Era algo tosco, pero el tono tras cada palabra les daba una dulzura encantadora.
Abriendo los ojos y poniendo atención a su alrededor, Bilba miró a Thorin mientras cantaba por lo bajo, al mismo tiempo que hacía algo con sus manos. Curiosamente, no había nadie más en la habitación, pero la puerta estaba entreabierta y se distinguía la figura de alguien parado junto a ella. Sin alertarle de que estaba despierta, Bilba se dedicó a admirar a Thorin en silencio. Pensando en todo lo que había pasado entre ellos desde la salida de la Comarca hasta las declaraciones que se habían hecho en la oscuridad de las celdas de Mirkwood, su relación había cambiado y evolucionado durante el viaje, partiendo desde un odio incomprensible hasta el amor que ardía incandescente en su interior. Mientras lo veía juguetear con un pedazo de madera y un cuchillo, tallando algo, a la vez que cantaba por lo bajo, Bilba no pudo dejar de pensar en el futuro que podrían tener. Despertar cada mañana con Thorin a su lado, tarareando cualquier canción que se le viniera a la mente y pasar dulces momentos juntos en la gloria de lo cotidiano. Su pelo caía como una cortina sobre su rostro, ocultando de Bilba su mirada concentrada, pero distinguía una sonrisa suave asomándose de vez en cuando. Pausándose por un segundo, Thorin levantó lo que tenía en las manos y Bilba se sorprendió al ver un broche para el cabello. No era lo que esperaba. Thorin pasó el pulgar por los detalles, despejando el polvillo que se había acumulado entre ellos, dejando a la luz las flores y hojas tallados en el borde.
"Es realmente bonito, no sabía que tallabas" la voz de Bilba estaba cargada de sueño, sonando aún como si estuviera medio dormida. A pesar de ello, Thorin casi dejó caer el broche de la sorpresa al escucharla, dejando de cantar.
"¡Estás despierta!" poniéndose de pie, fue hasta la cama y se arrodillo a la altura de la almohada "¡Bilba, hemos estado tan preocupados! Ha pasado casi una semana, Givashel, y no despertabas"
Bilba se acurrucó entre las sábanas, dando una sonrisa aletargada.
"Estaba tan cansada…, solo quería seguir durmiendo".
"Eso era lo que nos decía Oin, pero no nos tranquilizaba. Gandalf nos dijo que sanabas más rápido de lo normal…" con sumo cuidado, apartó un mechón de la frente de la hobbit, despejando sus ojos para verla mejor. "Cada día que no despertabas temía el no volver a ver tus ojos mirándome".
"Si te quieres deshacer de mí, te va a costar un costar un poco más que unas semanas atrapados en Mirkwood y ser perseguidos por orcos, Thorin Escudo de Roble, te lo advierto desde ya".
"El día que me quiera deshacer de ti, puedes cortarme las trenzas de mi cabello y tirarlas al fuego, Bilba, porque sin duda habré perdido la cabeza y no sería digno de ser el enano que estas representan".
"Esperemos que no lleguemos nunca a eso, son trenzas realmente hermosas" una Bilba adormilada era una Bilba coqueta, como solían decir sus padres entre risas al acostarla en las noches. "Me dejan ver tus ojos y me encantan tus ojos… me gusta cómo me miran".
Thorin se sonrojó ante las palabras de Bilba, quien dejaba de tener cualquier tipo de censura en su hablar en el momento que su cabeza tocaba la almohada.
"Me gusta el broche que hiciste, es muy bonito. Me imagino que es para alguien importante. ¿Sabías que con regalos así, se comienza un cortejo en la Comarca? Mi primo Drogo a mi prima Prímula le dio un cepillo de madera que él mismo talló para el inicio de su cortejo, fue muy dulce. Ellos no son primos entre sí, pero si son primos míos, ambos. Los solía cuidar un par de veces, incluso he hecho de chaperona en un par de paseos… Yo nunca he salido a pasear con alguien, necesitando una chaperona. No le gustaba a ninguno de los hobbits, nadie me quería cortejar. Eso me ponía muy triste. Pero supongo que ya no tengo razón para estarlo" Bilba miro el precioso broche " Es para mí, ¿verdad? Dudo que sea para Dwalin, él es calvo y no le serviría de mucho…"
A esas alturas, el rostro de Thorin estaba completamente rojo mientras Bilba seguía parloteando, acomodándose en las almohadas y llevándose las sábanas hasta la barbilla, feliz de estar cómoda y caliente.
"Es para ti, Bilba. Hice el broche para ti" la interrumpió Thorin. "Había pensado que te gustaría algo para tu pelo, tenías razón en que se volvería incontrolable una vez que creciera".
"Bueno, supongo que tendrás que ayudarme a trenzarlo, ¿no crees?".
"Y es momento que yo me meta en esta conversación, ¿no creen?". Dori entró de golpe en la habitación, llevando una cargada bandeja en sus manos y sin duda molesto por lo que acababa de escuchar. "Dejemos las trenzas para tu familia Bilba, y mejor come algo".
"Oh, me encantaría comer lo que sea, siento que podría comerme una alacena completa".
"Después de una semana en la que solo te pudimos dar sopas y tés, no imagino que pueda ser de otra manera. Vamos, siéntate bien para que puedas comer". Dori espero a que Bilba se sentara en la cama, apoyada en las almohadas, para poner la bandeja en su regazo y dándole una mirada molesta a Thorin dijo: "Creo que ya puedes dejarnos, Thorin, e ir a buscar a Oin, como se suponía que harías cuando Bilba despertara".
Thorin asintió en silencio, guardando el broche en su bolsillo y dando una sonrisa a Bilba antes de salir.
"No tienes por qué tratarlo así, Dori, no ha hecho nada malo" se quejó Bilba mientras se llevaba una rebanada de pan cubierta de mantequilla a la boca.
"No creas que hemos olvidado cómo te trató al inicio del viaje, querida…".
"Pero él no sabía…".
"No importa que él no supiera, eso no es una excusa. Es el Rey de nuestro pueblo y se comportó de manera horrible con alguien que se ofreció a ayudarnos. Además, es el rol de la familia del cortejado o cortejada exigir cierto comportamiento del pretendiente. Estamos en pleno derecho de ser duros con él si es que lo creemos necesario, todo con tal de protegerte a ti y a tu corazón. Si sus regalos no nos parecen dignos de ti, se los devolveremos, si alguna de sus palabras te molesta, se las haremos sentir, cumpliremos nuestro rol como tus familiares vigilando cada paso de este cortejo, si es que Thorin se digna a darle inicio… Si no lo hace tendremos algunas palabras serias con él y su comportamiento últimamente".
Dori se dejó caer en la silla que Thorin había desocupado, mirando a Bilba comer mientras hablaba. Esta permaneció en silencio mientras terminaba de mascar, bebiendo un trago de té para aclarar su garganta.
"Dori, agradezco tu preocupación, pero quiero dejar claro desde ya que si Thorin me quiere cortejar, será algo entre él y yo. No quiero verlos involucrados en cada paso de lo que debe ser entre nosotros. Sus regalos serán míos para aceptar o rechazar, lo mismo con los que yo decida darle a él, si me dice algo que no me gusta, yo se lo haré saber, y si no comienza el cortejo pronto, entonces seré yo quien le pida el poder cortejarlo. No, no me interrumpas, esto es importante. El cortejo es el proceso en que vemos si es que estamos dispuestos a pasar el resto de nuestras vidas juntos y debemos enfrentar sus posibles dificultades juntos. Tú y el resto son una parte importante de mi familia y estoy feliz de poder contar con ustedes en los momentos difíciles y en los fáciles, felices y tristes, pero no quiero que sean una parte activa dentro del cortejo".
"Pero todas nuestras costumbres lo exigen".
"Y las mías enfatizan en que estas cosas las debe vivir solo la pareja, preparándolos para una vida matrimonial. Chaperones, tales son parte de las primeras etapas, pero lentamente se dará más libertad y tiempos a solas. Estoy segura de que podremos llegar a un punto medio entre las costumbres enanas y las hobbits con respecto al cortejo si es que Thorin y yo estamos de acuerdo. Además, no debes olvidar, Dori, que soy una hobbit adulta, prácticamente una solterona a los ojos de la Comarca. Sé cuidarme sola y tomar mis propias decisiones, espero que tú y el resto las puedan respetar. ¿Está claro?".
Era evidente que Dori quería responder y seguir debatiendo, pero ante la intensidad de la mirada de Bilba optó por quedarse en silencio.
"Supongo que tengo que felicitarte, esta es la primera vez que lo veo perder una discusión de este tipo" ambos se giraron para ver a Nori apoyado en el marco de la puerta. "Por lo general yo suelo escapar cuando me comienza a molestar sobre las malas decisiones de mi vida, así que supongo que tampoco puede reclamar. Pero nuestra querida Bilba tiene razón, Dori. Es su vida, su cortejo y sus costumbres. No hay mucho que podamos intervenir si es que ella no nos deja".
Bilba iba a agradecerle su apoyo, pero Nori continuó hablando.
"Pero que no te quepa ninguna duda, nuestra querida hobbit que, si hace algo para dañarte, sea nuestro rey o no, tendrá un infierno que pagar y yo mismo me encargaré de que no tenga descanso en su martirio".
"¡Nori, yo…!".
"Y no va a estar solo, mi señora" esta vez habló Ori, quien se integró a sus hermanos entrando también en la habitación y cerrando la puerta tras de sí. "No podemos permitir que quien te dañe quede impune, por nuestros juramentos y lealtad hacia ti".
"Thorin no me hará nada, nada que merezca estas reacciones".
"Eso no lo sabes, nadie sabe qué pasará en el futuro y ni cómo cambian las personas" la voz de Dori había vuelto a tomar fuerza tras las palabras de sus hermanos.
"Incluso si esto llegara a pasar, cosa que sinceramente dudo, no me gustaría que lo dañaran. Yo…" Bilba desvió la mirada, manteniéndola fija en la bandeja que aún estaba en su regazo. "Lo que siento por él… Si es que le hicieran algo, solo me harían más daño. El pensar en Thorin sufriendo me hace sentir como si algo se rompiera en mi interior". Levantando de nuevo la mirada y mirando a cada uno de los tres a los ojos les dijo: "Es por eso por lo que quiero que me prometan que no le harán daño a Thorin, no importa lo que pase. No soportaría que ustedes tres, mis hermanos a los que amo tanto, dañaran a alguien tan importante como Thorin. Júrenlo".
"Bilba…".
"Por favor, necesito escucharlo. Después de todo lo que ha ocurrido desde que empezó este viaje, todas las veces que he estado en peligro, lo que nos espera al final del camino… Necesito tener algunas certezas, incluso si es la promesa de que no dañaran a quien amo, sin importar nada".
Rendidos ante los argumentos de Bilba, los Ri no tuvieron más que obedecer. Era evidente que Bilba necesitaba escucharlo de ellos, estuvieran de acuerdo o no, habían hecho un juramento y debían respetar las decisiones de su Señora. Inclinando levemente la cabeza, los tres juraron que no dañarían a Thorin, sin importara lo que pasara, por el amor que la hobbit sentía por el enano.
Poco después llegó Oin para revisar a Bilba, asegurándose que estuviera bien tras tanto tiempo dormida. Feliz de lo que vio, el médico solo recomendó un día más de cama y que comiera todo lo que necesitara para recuperar las fuerzas perdidas. Apenas hubo abierto la puerta para salir, una oleada de enanos entró para escuchar la buena noticia y poder felicitar a Bilba y agradecerle el rescate. Uno a uno, cada miembro de la Compañía se acercó a su cama para sostener su mano o apoyar sus frentes contra la de la hobbit por unos segundos. En cada uno de estos gestos, se afianzó el cariño de Bilba hacia sus enanos y se dio cuenta que daría la vida por ellos. Los Ri y los Ur siempre tendrían un lugar especial en su corazón, prácticamente sus hermanos en todo lo que a ella le importaba, pero el resto de la Compañía también había pasado a ser parte de esa familia numerosa que siempre extrañó.
Thorin miraba todas estas interacciones en silencio, feliz de ver a Bilba integrada y aceptada plenamente entre sus familiares y amigos, viendo como estos reconocían la valía de la hobbit y la importancia de esta dentro del rescate de su hogar. Apretando el broche levemente, sin dejar de mirar a Bilba, sintió seguridad en su decisión y lo que esto significaría para su futuro. No podía vivir sin ella. Viéndola reír por la broma de Fili, sosteniendo aún la mano de Kili, supo que no habría un futuro para sí sin Bilba a su lado.
