Saga~
En la Sala Principal del Patriarca, Saga, extenuado por los tres días sin dormir y el uso extra de su cosmos, seguía en medio del círculo con el mapa de las ochenta y ocho constelaciones, manejando dos del círculo Solar, bajo la influencia de diferentes astros, según marcaba la carta natal de cada uno.
Todo había resultado bien hasta ahora, hasta ése preciso momento en que las estrellas de Acuario habían empezado a rechazar y a romper su influencia; como si hubieran encontrado el punto donde emanaba el hilo de su cosmos hacia ellas; provocando que su trabajo de tres días empezara a deshacerse.
"Estos niños", pensaba, "Está bien, hubiera sido aburrido de otra manera". Aumentó el flujo de energía, enfocándose en las corrientes eléctricas que sentía y ya no sólo en los influjos emisores.
Desde que tuvo que ocultar su rostro bajo la máscara del Patriarca, por haber perdido el control, todo se había salido de sus manos. Aioros, Shura, Deathmask, Afrodite, Mü, Aioria, poco a poco todo se iba poniendo en su contra. "No, todo empezó con Kanon", no lo había podido proteger de él mismo, así como no logró salvar a Athena (ni a Aioros).
Había logrado que su otra parte confiara lo suficiente en Capricornio, Piscis y Cáncer para que no intentara dañarlos, pero Camus y Aioria seguían sufriendo. Aún se arrepentía de haber mandado a Camus a Siberia antes de tiempo y su regreso sólo significó una mayor amenaza. Si con esto lograba conseguirle un poco de calma, aún a costa de una pequeña infelicidad, así como lo había hecho con Aioria al permitir que fuera rechazado por la mayoría de los soldados, valía la pena intentarlo.
"Sólo te gusta verlos sufrir, tanto como a mí", dijo la voz en su cabeza.
"Ahora no tengo tiempo para ti".
"Admitelo. Todo lo que has hecho hasta ahora es para seguir desarmando rebeliones en tu contra, pero no tienes que esforzarte tanto por estos niños, siempre hay otra salida", sintió como saboreaba esa frase. "Sólo te quejas de dientes para afuera, que no te gustan mis métodos, pero disfrutas y gozas de sus beneficios. Recuerda tu éxtasis al aprender el sinfín de técnicas reservadas para el Patriarca. El Satan Imperial fue tu favorito, por lo beneficioso que es", recalcó . "Y ahora sólo quieres averiguar qué tanto puedes lograr con esta otra técnica. No te engañes, no lo haces por ellos. Son tus cobayas, tus títeres y si no te apoyan, ¿por qué tendrías compasión por ellos?" empezó reír. "Los débiles no reconocen su propia insignificancia, sólo los fuertes han logrado acercarse y comprender tu ambición; y la comparten porque saben que eres el único capaz de conseguirlo".
"Basta", exigió.
"Vamos, apaga esas luces y contempla su caída, como los traidores que son", siseó. "Nadie se dará cuenta y si lo hacen no podrán probar nada."
Saga cortó entonces el proceso, casi con ningún resultado que los pusiera fuera de peligro. Le dolía la cabeza y el pecho. De nuevo había fallado. De nada habían servido sus teorías y experimentos, de nada. Otra traición a sumar a sus compañeros. Tal vez le serviría un poco de consuelo la penitencia de sentir el dolor, la impotencia y la confusión de Shaka y Milo.
No. A quién engañaba. Eso no era nada comparado al destino que les había impuesto. Hubieran vivido por un tiempo felices. Pero si él no había logrado esa felicidad entonces nadie que no estuviera de su lado la conseguiría. Si estaban en su contra, entonces sufrirían por seguir el ideal imposible de Athena. Si eran tan tontos e ingenuos para poner sus vidas en manos de los Dioses, entonces que ellos decidieran sus destinos; si es que se dignaban a escucharlos. Nadie que fuera el muñeco de ellos merecía de su ayuda y su respeto. Cualquiera que fuera su herramienta era su enemigo y merecía sufrir, padecer lentamente antes de llegar al inframundo.
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Apostilla:
Lesath Al Niyat le dio vida al delicioso Lemur, y por mi parte espero que no haya quedado muy confuso.
