Tiempo sin actualizar, pero finalmente les traigo un nuevo capítulo. Como primera noticia les comento que hice 4 fanarts de mi fic. Los pueden encontrar en mi muro de deviantart. Pueden encontrarme con el seudónimo de loreley25. Entran a mi galeria de Candy y listo!

Enfocándome al capítulo, podrán notar cuando lo lean que es ligeramente más corto en comparación con los anteriores que he subido, pero espero les guste... y les aviso que ya estamos cerca del final de la historia!


Capítulo 21. Negro como la noche

_Candy_

19 de Enero de 1925

"Con sólo saber que vienes en camino, sin importar si eres niña o niño, llena mi corazón de regocijo. Aprenderás que eres nuestro milagro. Hemos esperado tanto por ti, que sin esfuerzo alguno, descubrirás la intensidad de nuestro anhelo en estos versos, o muy posiblemente, en alguna melodía que noche tras noche te cantaremos. Bebé, te amamos y con ansias te estamos esperando" acaricié con suavidad mi vientre al tiempo que terminaba de recitar el poema que religiosamente le susurro cada mañana a mi pequeño.

Ansío que pasen rápidamente los dos meses que faltan para conocerte por fin, bebé, pensé.

Generalmente, Terry recita estas líneas junto conmigo.

Queremos que conozca, dentro de lo posible, la voz de ambos, pero al girar mi rostro hacia la cama, un dolor agudo se instala en mi pecho al ver su espacio vacío.

Hace dos semanas Terry partió hacia Europa para terminar de filmar la película que protagoniza.

La idea de dejarme sola y muy embarazada le desagradó bastante.

Como era de esperarse, se negó rotundamente a viajar tan lejos, especialmente cuando fue un error de la producción haberle avisado con poco tiempo de antelación acerca de ese cambio de último momento que se realizó en el libreto.

¡De haber sabido que tendría que viajar a Europa, habría rechazado el proyecto!, musitó Terry furioso mientras caminaba como león enjaulado alrededor del salón.

Yo tampoco quería que se fuera. Lo necesito al lado mío más que nunca. No concibo la idea de dar a luz a nuestro primer hijo sin él.

Como era de esperarse, los promotores de la película tenían intereses muy diferentes a los nuestros. En cuanto se enteraron que Terry había decidido abandonar la filmación, le dieron dos opciones; o terminaba de filmar el proyecto, o arruinaban su carrera y lo demandaban por incumplimiento de contrato.

Recuerdo perfectamente ese día.

Jamás lo había visto tan furioso e impotente al mismo tiempo. Cuando se fueron los abogados de la compañía cinematográfica, entró a su estudio, se sentó frente a su escritorio y comenzó a escribir frenético.

Era su manera de descargar su furia sin lastimarse.

Cuando lo vi más tranquilo, le llevé una taza de Té de Rosa Inglesa, hablé con él y le dije que esta no será la primera ni la última vez que nos veremos en la necesidad de separarnos debido a los múltiples compromisos que su profesión le exige.

En un intento desesperado por mantenernos juntos, me pidió que me fuera con él, pero debido a mi trabajo y mi avanzado embarazo, no podía realizar ese viaje a su lado, aunque Dios sabe que deseaba con todas mis fuerzas acompañarlo.

Desplazarme tan lejos en barco y tren, representa un peligro no sólo para mí, sino principalmente para nuestro bebé.

Terry estuvo de acuerdo conmigo en que por nada del mundo pondríamos en riesgo a nuestro hijo.

Ahora existe alguien mucho más importante que nosotros mismos.

El nuevo motor de nuestra existencia.

Lo besé y lo insté a finalizar el proyecto que dio inicio con tanto entusiasmo.

No quería verlo enfrentar a la ley y la prensa por un problema cuya solución yace en nuestras manos.

Reticente, terminó aceptando.

Aunque no era feliz dejándome, ni yo viéndolo partir, ambos sabíamos que hacíamos lo correcto.

Estas son las consecuencias de ser adulto.

A base de golpes y caídas, nos hemos visto obligados a dejar a los rebeldes impulsivos atrás, los cuales, en esos tiempos no pensaban en otra cosa más que en ellos mismos, sin importar lo mucho que nuestras malas decisiones afectarían a los demás.

No cabe duda que la madurez es una molesta pero necesaria carga.

Sonriente, dirigí mi mirada hacia el espejo, a través del cual pude apreciar en su totalidad mi enorme reflejo.

No importa desde que ángulo me mire, al final termino comprobando una cosa; mi marido es un apuesto mentiroso.

Si bien es cierto que jamás he sido una mujer vanidosa, desde que me reencontré con Terry, me empeño en verme hermosa para él. Siempre me dice que no existe mujer más bella que yo, pero sé que lo que habla es el amor que me profesa.

Estoy cada vez más gorda. Le reprocharé a Terry la próxima vez que lo vea, pensé sin dejar de reír a mis adentros.

Él simplemente satisface cada uno de mis constantes antojos. No importa que tan extravagantes estos sean. Me consiente demasiado.

Bajé la mirada hacia mi vientre y de inmediato supe lo afortunada que soy. Tengo a un hombre maravilloso al lado mío y estamos formando una familia juntos.

Su amor me llena tanto, que mi vida antes de Terry parece plana y vacía.

En cuanto giré mi rostro hacia una de las cómodas de nuestra habitación, una ráfaga de viento se filtró por uno de los ventanales entreabiertos, tirando al suelo la causa de mis pesadillas y desvelos.

Tomé las misivas entre mis manos y el escalofrío que se instaló en mi cuerpo la primera vez que tomé estas hojas, lo volví a experimentar con más intensidad.

A pesar del dolor que me causa saber a Terry lejos de mí, me alegró que varios kilómetros lo mantuvieran alejado de Nueva York por un tiempo.

Justamente un día después que partió hacia Europa, estas espantosas cartas dirigidas a él empezaron a llegar.

5 de enero de 1925

Algunas horas habían pasado desde que Terry se fue y ya lo extrañaba.

Me sentía muy sola caminando sin él por los pasillos de nuestra casa, pero me conoce tan bien que previendo mi pesar, me instó_ aunque más bien fue una orden bien disfrazada_ a que aceptara que sus padres me acompañaran todas las mañanas a desayunar.

No me sorprendió en absoluto que al yo decir que si, él ya hubiese hablado con antelación con ellos para pedirles que en su ausencia, velaran por mí.

Mi marido se iba a su viaje preocupado por mi bienestar. Lo menos que podía hacer por él era aceptar lo que me sugería, sin importar que tan exagerado fuera.

Mi primer día sin él, fue especialmente difícil. Decir que conseguí dormir una hora es mucho, así que, aprovechando las horas extras que tenía, bajé al recibidor mucho antes que Eleonor y Richard llegaran. Ese tiempo lo aproveché para preparar junto con la cocinera, el desayuno del día.

"Buenos días, Sra. Grandchester" Wilfred, siendo una persona instruida dentro de los estándares más ortodoxos, no podía darse el lujo de permitirse ser menos formal en su andar o hablar, sin embargo lo he visto esbozar más de una vez una sonrisa mientras escucha los constantes desatinos que salen de mi boca en presencia de mi marido.

"Muy buenos días, Wilfred" sonreí, pero algo en la seriedad de su acostumbrada expresión me consternó bastante. "¿sucede algo?" silencio.

Limpié mis manos, retiré mi delantal y me encaminé hacia él.

"Acompáñeme por favor. Necesito mostrarle algo" con mi corazón latiendo rápidamente dentro de mi pecho, asentí.

No pude pronunciar una sola palabra durante nuestro camino al portón.

A escasos metros de distancia me detuve en seco al ver lo que parecía ser un perro muerto desangrándose en el jardín. Había tanta materia gris a su alrededor, que supe que al pobre animal lo habían matado a golpes.

"¡Dios mío!" exclamé horrorizada mientras cubría mi boca con mis manos. "¿quién pudo cometer un acto semejante?" pregunté al tiempo que Wilfred giraba hacia mí con un sobre ensangrentado previamente abierto.

"Perdone que se haya visto en la necesidad de presenciar tan desagradable escena, Sra. Grandchester, pero consideré importante que viera la gravedad de la situación. Esta misiva se hallaba junto al perro. Como usted comprenderá, no dudé en leer el contenido en cuanto los guardias me informaron lo sucedido" nerviosa asentí.

Mis manos temblaban tanto que me sorprendí que hubiese sacado la hoja del sobre sin mayores dificultades.

Lo realmente difícil vino después; leer el contenido desagradablemente descriptivo de la carta, la cual, mencionó más de una vez en diferentes formas, que lo sucedido con el perro es sólo un ejemplo de lo que le sucederá a Terry.

Perdí las fuerzas de mis piernas en cuanto mis ojos devoraron cada una de las palabras escritas, pero fue gracias a Wilfred y uno de los guardias que custodian la casa, que no caí al suelo.

"¡Sra. Grandchester!" uno de los guardias me tomó en brazos por instrucciones de Wilfred y me recostaron en un sillón del salón.

"Estoy bien. Sólo fue la impresión del momento. ¿Alguien vio al responsable?" mascullé mientras me sentaba en el sillón con ayuda de Wilfred.

"El perro ya estaba muerto cuando lo dejaron en la propiedad. Uno de los guardias vio a una mujer alejarse de la residencia. Por la descripción dada, no tengo dudas que se trata de la Sra. Marlowe" angustiada, coloqué mis manos sobre mi pecho.

Mi corazón latía tan fuerte, que sentía su rápido palpitar sobre mis palmas.

Justo en ese momento aparecieron Eleonor y Richard.

Sin poder contenerme, corrí a refugiarme en sus brazos, al ver en su expresión, que estaban al tanto de la situación.

La hecatombe se desató.

En cuanto la policía llegó a casa, el padre de Terry, enfurecido, los acusó de responsables de la situación gracias a su ineptitud por atrapar antes al responsable.

En silencio, el Sr. Hammill y sus hombres aceptaron cada una de las duras palabras de Richard, pero en cuanto se le presentó la oportunidad, este se defendió.

"Entendemos su sentir, Sr. Grandchester, pero con todo respeto a usted y las damas presentes, a penas hasta ahora el responsable de este acto vandálico decidió actuar. Todo ha sido un caso completamente circunstancial. Se han suscitado casos aislados del Sr. Ainsworth con su hijo y la Sra. Candice aquí presente, también, se tienen sospechas de una posible represalia de la Sra. Marlowe por la muerte de su hija, pero nada la vinculaba en el caso hasta ahora"

Richard aspiró con fuerza, se sentó al lado de Eleonor, y con su mirada enfurecida fija sobre el Sr. Hammill lo instó a continuar hablando.

"El día que la difunta Sra. Susana atacó a su hijo, no existieron pruebas contundentes que vincularan a la Sra. Marlowe en el caso, sin embargo, por petición suya y del Sr. Andley, nos dimos a la tarea de investigar los antecedentes de la familia. Fue difícil, pero finalmente encontramos algo" se quitó su sombrero tipo bombín, su sobretodo color caqui y con una exagerada solemnidad, le extendió un folder con varias hojas dentro.

Richard empezó a leer rápidamente el expediente que el Sr. Hammill le proporcionó.

La sorpresa reemplazó rápidamente el enojo.

Con el ceño fruncido y las palabras dibujadas en su rostro, levantó su mirada hacia el detective, el cual, comprendiendo su expresión, asintió.

"En efecto, Sr. Grandchester. La familia Marlowe tiene antecedentes de problemas mentales e inestabilidad emocional. Cada generación Marlowe ha terminado en la locura. Suponemos que la Sra. Susana y la Sra. Margot no fueron la excepción" dijo.

"Mi hijo está de viaje de trabajo, pero le pido que ponga vigilancia constante en la casa. No quiero que Candy tenga que atravesar una experiencia como la de hoy, y menos en el delicado estado en que está" el detective asintió.

"Confiamos que ahora que la Sra. Margot ha dado la cara, cometa un error para poder ingresarla a un hospital psiquiátrico antes que cometa una locura"

Me senté al borde de mi cama y envolví protectoramente mi vientre.

Desafortunadamente, Margot va un paso adelante de nosotros.

Las misivas ahora llegan por correo postal, lo que hace aún más difícil el trabajo de la policía para localizarla.

¿De verdad tiene problemas mentales? O quizás…

He instado una y otra vez al Sr. Hammill para que investigue más a fondo a Loyd. Estoy segura que de alguna manera, él está envuelto en esta situación.

Más de una vez ha dicho que hará hasta lo imposible por separarme de Terry.

¿Y si este es él cumpliendo finalmente su amenaza?

Para la policía es necesario tener algo más contundente que una simple corazonada para proceder la investigación de una persona como Loyd, sin embargo, el Sr. Hammill me prometió que se dará a la tarea de rastrear discretamente en sus tiempos libres cada uno de sus movimientos.

Aun en contra de la opinión de Eleonor y Richard, continúo disfrutando mi trabajo en el hospital. Me distrae. En ese lugar soy libre de desplazarme sin tener encima la sombra de los custodios que Terry y su padre me pusieron, además, no quiero que el miedo altere la manera en que he dirigido mi vida hasta ahora.

Unos golpes llamando a mi puerta me sacaron de mis cavilaciones.

"Adelante" respiré profundamente y guardé las misivas en un cajón donde no me viera en la necesidad de verlas constantemente.

"Sra. Grandchester, la Sra. Eleonor y el Sr. Richard la esperan en el recibidor" dijo Wilfred.

"¡Perfecto!. Me estoy muriendo de hambre" me puse de pie y con lo que esperaba fuese un semblante sereno, bajé a su encuentro.

"Buenos días, querida Candy" en cuanto posé mi mirada sobre Eleonor, sonreí.

"Perdonen la tardanza. Cada día me cuesta más trabajo moverme con la agilidad a la que estoy acostumbrada" musité contenta.

Como es costumbre de Eleonor, en cuanto llegué al pie de las escaleras, me saludó al tiempo que acariciaba casi con devoción mi vientre.

La hermosa sonrisa que se dibujó en su rostro cuando le informamos que se convertiría en abuela, no se ha borrado desde entonces.

"No hace mucho llegamos, querida Candy, pero dime ¿tú cómo te sientes?, ¿necesitas algo? Me quedo con mucho pendiente imaginándote sola en esta casa tan grande. Sabes que siempre eres bienvenida a vivir con nosotros mientras Terry está de viaje" su preocupación me hizo sonreír.

Eleonor y Richard me han acogido como a su propia hija.

La sensación de sentirme querida de esa manera por ellos, me llena de una grata calidez que antes me era desconocida.

La Srta. Pony y la Hermana María son irremplazables. Nadie jamás ocupará su lugar en mi corazón, pero esta emoción que los padres de Terry despertaron en mí, es diferente.

Por fin tengo la familia que añoré durante tantos años.

Terry me ha regalado esta invaluable experiencia.

"Candy, respetamos mucho tu independencia, pero eres una mujer con 7 meses de embarazo. Además, comprenderás que dada la gravedad de la situación, no es recomendable que vivas sola. Aunque el personal de servicio está al pendiente de ti tanto como sus ocupaciones se los permiten, no es lo mismo. Nosotros somos tú familia y queremos cuidarte" las palabras de Richard me dejaron sin argumentos válidos que me ayudaran a declinar una vez más su invitación.

No estoy acostumbrada a que cuiden de mí. No es una cuestión de desagrado. Más bien falta de costumbre.

Quizás no es mala idea dejarme mimar un poco, pensé.

Es agradable sentirme cobijada por ellos.

"Está bien. Acepto irme con ustedes mientras Terry esté fuera. Admito que me siento un poco sola en casa sin él" emocionada, Eleonor unió sus manos tan estrepitosamente, que el eco se escuchó en cada rincón del recibidor.

"¡Qué gusto me da que finalmente aceptes, querida Candy! Ahora a desayunar. Mi nieto y tú deben estar hambrientos" sonreí.

"¡Bastante!. Creo que si sigo comiendo como hasta ahora, Terry no me reconocerá cuando regrese de su viaje de lo gorda que estaré" reí.

"¡Candy, que cosas dices! Prácticamente no has aumentado de peso. Estás cada día más bella. El embarazo te ha sentado de maravilla" me he de haber sonrojado.

Inmediatamente comencé a sentir calor en el área de mis mejillas.

El desayuno con ellos transcurre de una manera tan natural, que pareciera llevamos años conviviendo. Nuestras pláticas no versan sobre Margot y su paradero. Ese tema me enferma. Preferimos hablar del mundo actual, la tecnología, los avances médicos, los viajes que han hecho juntos alrededor del mundo, pero nuestro nuevo tópico es Albert y Elina.

Ambos regresaron de su luna de miel con un tono de piel un tanto tropical.

A pesar de los muchos cuidados que tomaron para evitar broncearse, fue inútil, pero como las personas atractivas que son, ese color lo lucen de maravilla.

Durante la cena de navidad, tanto Albert como Elina, nos platicaron emocionados de su viaje a la India, sus expediciones, pero la experiencia de convivir con los animales y la naturaleza que mi amigo y confidente tanto ama al lado de su esposa, debe haber sido un momento maravilloso que mientras viva, jamás olvidará.

El amor con que se observan es evidente incluso para aquellos que no los conocen.

No dudo ni un momento que Elina nos dará muy pronto la noticia que está de encargo.

"Vete sin cuidado a trabajar, Candy. Yo me encargaré de organizar tu equipaje"

"Me apena mucho que haga eso Eleonor. Yo puedo hacerlo saliendo del hospital …" levantó una mano en mi dirección y negó con la cabeza.

"Saliendo del hospital, el chofer te llevará directamente a nuestra casa. Es recomendable que descanses el mayor tiempo posible. Además, Richard y yo hacemos esto con gusto"

Al ver que ningún argumento la haría cambiar de opinión, sonreí y me despedí de ellos con un abrazo.

En cuanto Hans me dejó en el hospital, el movimiento empezó, y como es costumbre, los pacientes llegaron uno tras de otro, ayudándome a enfocar mi atención en algo más que mis angustias.

Amo mi profesión. Generalmente el tiempo transcurre bastante rápido cuando estoy trabajando y este día no fue la excepción.

"Es increíble que te muevas tan rápido a pesar de tu avanzado embarazo. Estoy segura que eso que llevas en tu vientre es una almohada gigantesca. Es imposible que alguien con 7 meses de gestación camine de un lado para otro sin descanso" me carcajeé ante el fresco comentario de una de mis compañeras.

"A mí me parece exactamente lo contrario. Me siento tan lenta y gorda, que ahora se lo que siente una vaca al caminar" mis compañeras se rieron abiertamente de mi comentario mientras colocaban su bandeja de comida sobre la mesa.

"¿¡Estás loca?! Ya habría querido yo verme igual de hermosa que tú en mi primer embarazo. Solamente el vientre te delata, pero quien te ve por detrás no puede siquiera imaginar que estás en estado. Créeme, tienes una anatomía que muchas mujeres envidiamos"

Gretchen es la jefa de enfermeras del servicio de urgencias del hospital.

Es una mujer de mediana edad bastante directa en sus argumentos. Su mente no tiene filtros. Dice las cosas tal cual las piensa.

Aunque muchas enfermeras aquí se sienten intimidadas por su manera de ser, ella y yo congeniamos desde mi primer día en este lugar.

Fue la única que dio la cara por mí con el resto del personal del hospital, cuando se publicó la nota falsa en el periódico, el cual, me señalaba entre otras cosas, como la amante de Terry.

"Disculpa, Candy, sé que estás en tu horario de comida pero llegó un paciente que pide ser atendido por ti" dijo bastante apenada.

"No te preocupes, Catherine. El deber me llama, chicas. Nos vemos después" en silencio, mi compañera me guio por los pasillos del hospital "¿Qué síntomas presenta el paciente?" pregunté.

"No sabría decirte. El subdirector del hospital en persona atendió el caso. Fue él quien me pidió buscarte" me sentía intrigada, sin embargo, no me fue difícil imaginar que este misterioso paciente podría tratarse de un fan de mi esposo que deseaba acercarse a mí con la falsa idea que por este medio, podría conocerlo.

En cuanto nos detuvimos frente a la puerta de una habitación, el subdirector me saludó cortésmente, y sin darme oportunidad a preguntar nada respecto a la persona que atenderé, desapareció del pasillo junto con Catherine.

No me di tiempo de extrañarme por la críptica actitud del subdirector. En este momento, el paciente que yacía dentro de esta habitación me necesitaba. O al menos, eso quería creer.

"Buenas tardes. Se me informó que usted solicitó mi asistencia. Dígame, en que puedo ayudarlo" en cuanto terminé de hablar, la persona que hasta hace unos segundos observaba entretenidamente el movimiento del hospital a través del ventanal, giró su rostro hacia mí y por unos segundos me quedé helada.

"Buenas tardes, Candy. No te imaginas el gusto que me da volver a verte" me sonrió.

"Loyd… ¿qué haces aquí?" pregunté sin aliento.

Lentamente pegué mi espalda contra la puerta. La sensación de alarma que él despierta en mi interior es cada vez más difícil de ignorar.

En apariencia es el mismo. Se muestra gentil y risueño como siempre, pero su mirada ya no es cálida como antes. Ahora es turbia, violenta, oscura.

Instintivamente, rodeé mi vientre con mis brazos en un intento de proteger a mi bebé del peligro silencioso que la presencia de esta persona desataba.

Sus ojos pasaron de mi rostro a mi vientre. Frunció el ceño imperceptiblemente, motivo suficiente para alejarme tanto como pudiera de él.

"Luces tan hermosa… ese niño que llevas en tu vientre pudo ser mío" hizo el ademán de tocarme, pero de un manotazo alejé su brazo de mí.

"¡No se te ocurra ponerme una mano encima!" grité.

"Solamente quería acariciarte. Antes solía gustarte" susurró sin despegar sus ojos de los míos.

No se que me molesta más, si su cinismo o el mensaje lascivo que yace oculto en su comentario.

"No me tomes por estúpida, Loyd. Es verdad que fuiste el primer hombre a quien me entregué. Sé reconocer mis errores para no volver a cometerlos" mis palabras le incomodaron y me lo hizo saber apretando sus puños y frunciendo el ceño.

"No lo dices enserio… " musitó.

"Estoy perdiendo mi tiempo. Me retiro" giré sobre mí misma para salir cuanto antes de esta habitación.

Me incomoda estar a solas con él aunque debería sentirme segura dentro de las instalaciones del hospital, sin embargo, una mano suya cerrando la puerta de golpe, me impidió salir de aquí.

"Estoy enfermo, Candy" sorprendida, giré mi rostro hacia él "¿¡No me ves?!, ¡estoy enfermo desde que me dejaste por ese sujeto!" dijo desesperado mientras miraba asqueado sus manos. "Sólo tú puedes curarme, Candy. No me reconozco… regresa a mi lado o haré algo imperdonable, te lo suplico" por un momento lo percibí verdaderamente asustado, al menos la ansiedad que reflejó su voz parecía verdadera, desafortunadamente para él, hacía tiempo su dolor y sus problemas dejaron de afectarme.

"Esa cura la encontrarás el día que sigas adelante con tu vida. Deja de perseguir el pasado, Loyd. Entiéndelo, yo no tengo nada que ofrecerte"

En cuanto escuchó mi respuesta, todo el dolor, miedo y ansiedad que llegó a sentir, fueron sustituidos por una rabia tan intensa, que me pregunté como era posible que ningún personal del hospital entrara a esta habitación para ver lo que estaba pasando.

"¡JAMÁS RENUNCIARÉ A TI, ¿¡HASTA CUANDO TE DARÁS CUENTA QUE EL QUE SE DICE LLAMARSE TU MARIDO, NO ES LA PERSONA INDICADA PARA TI?!" abrí los ojos con incredulidad.

"¿¡Y se supone que tú lo eres!? No me hagas reír" su puño estampándose con la puerta que yacía tras de mí, rozó muy de cerca mi cara.

"Dime una cosa, ¿dónde está tu marido ahora?" acercó su rostro al mío y susurró lentamente esas palabras con un tono de voz tan glacial que me paralizó por completo.

¿Cómo sabe eso…?

"Te dejó nuevamente para cumplir con los deberes tan demandantes de su profesión, ¿no es así?"

¡Maldito! No te daré el gusto de verme turbada, pensé y lo encaré cínicamente con una sonrisa.

"Pareces estar mejor enterado que yo del itinerario de mi marido, Loyd. ¿De verdad esto es todo lo que tenías que decirme? Esta plática me está aburriendo" sordo a mis palabras, envolvió mi cuerpo con tanta fuerza que no pude empujarlo para apartarlo de mí.

"¡Candy, te amo!. Sé que tú también me amas a mí. Ahora estás cegada por las falsas promesas de ese sujeto. Lo entiendo, mi amor, es buen actor. Cuando te liberes de su engaño te darás cuenta que tú y yo estamos hechos el uno para el otro" antes que terminara de hablar ya tenía su boca sobre la mía.

Este contacto me dio asco, repugnancia, y se lo hice saber mordiendo su labio tan fuerte que el intenso sabor a azufre de su sangre inundó mi boca.

Adolorido, se separó rápidamente de mí mientras limpiaba con su antebrazo la sangre que manaba por la herida.

"¡ERES UN POCO HOMBRE, LOYD!" sonrió, como si mis palabras fuesen un halago para él.

"¿Por qué continuas resistiéndote, Candy? ¿No te das cuenta que mientras más lo haces más me incitas a luchar por ti?. ¿Por nosotros?" de pronto se detuvo de golpe.

Eufórico, asintió y empezó a reír completamente fuera de sí.

Parecía como si acabase de tener una revelación divina que yo desconocía.

"¡Claro! ¡Cómo no me di cuenta antes!. Es tu manera de decir que me amas tanto como yo a ti" pasmada, negué con la cabeza y lo volví a empujar en cuanto volvió a acercarse a mí, pero mientras más lo rechazo, más se empeña en creer que todo lo que hago es un intento por recuperar lo que él cree algún día vivimos.

"¡Estás loco!. No te amo, Loyd. Jamás te he amado. ¡De qué manera tengo que decírtelo para que lo entiendas!"

"Se que no eres tú la que habla en estos momentos, sino él. Estás tan influenciada por ese sujeto que nuevamente confirmo que mi odio por él es completamente justificado. Alguien de su calaña no merece vivir. Necesitas alejarte de él cuanto antes y ver la realidad, Candy, pero no te preocupes mi cielo, yo te ayudaré. Estoy seguro que después me lo agradecerás"

Mi respiración se aceleró.

Sin pensarlo un segundo más, giré el pomo de la puerta y salí rápidamente de la habitación en busca de ayuda.

"¡AUXILIO! ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!" mis gritos generaron un horrible eco en el edificio.

Tuve la espantosa sensación que no había nadie a mi alrededor a quien pudiera acudir por ayuda, pero cuando vi a una mujer saliendo de una habitación contigua me sentí a salvo.

"¡Ayúdeme, por favor! Llame a la policía, un hombre desquiciado quiso atacarme" los ojos azules de la mujer me veían, pero al mismo tiempo sentí que para ella yo no estaba presente.

"¿Ayuda, dice?" susurró mientras tomaba con su mano una de mis muñecas con bastante fuerza.

"Señora… me está lastimando" dije.

"Nadie hizo nada por mi niña. Murió por tu culpa… pero hoy es el día que finalmente se hará justicia" un brillo desquiciado iluminó la mirada de esta mujer.

Me di la media vuelta para alejarme de esta persona cuya identidad aun me era desconocida, cuando de pronto sus brazos me rodearon por los hombros, impidiéndome avanzar.

"¡ESTO ES POR TI, SUSY!" sobre mi rostro colocó un pañuelo. En cuanto percibí ese aroma dulzón, supe que no había nada que pudiese hacer para escapar.

¡Cloroformo!

Rápidamente todo a mi alrededor empezó a tornarse de color oscuro. La fuerza de cada una de mis extremidades comenzó a abandonarme.

Quise mantenerme despierta.

Personas de negro me rodearon.

Di manotazos al aire.

Luché con todas mis fuerzas, pero estas se escaparon como agua a través de mis dedos.

Esa poderosa sustancia nubló mis sentidos hasta que finalmente, me sumió en la inconsciencia.

¡Que alguien me ayude!, gritó inútilmente mi mente.

Terry… ¡Terry!… susurré, pero estoy segura que esas palabras las musitó desesperadamente mi corazón.

Continuará...


Notas de la autora

Se empezó a desatar el caos!. Espero el capítulo haya sido de su agrado y como lo comenté al inicio, estamos acercándonos al final de la historia. Espero lees sus reviews y también ver sus comentarios de mis fanarts en mi muro. Besos!