La mañana siguiente se despertó sola y en oscuridad y al mirar hacia la ventana vio con dificultad y a través de las pesadas cortinas oscuras que el sol estaba reluciendo afuera. Su cuerpo descansado y con una claridad mental que sentía no había tenido en hacía mucho y se colocó en pie, yendo hasta esa ventana y abriendo las cortinas dejando que la luz bañara toda la habitación, y a ella. La intensidad haciéndola cerrar los ojos y agachar la cabeza mientras regresaba a la cama. Sí, había cometido numerosos errores en las últimas veinticuatro horas, en el último año, pero se adueñaba de esos errores, y aunque la madrugada anterior había sido un desastre se sentía en paz consigo misma. Una septa de cuando fue niña le vino a la mente, no colocándole atención a un berrinche que estaba haciendo y diciéndole a otra septa que a veces un buen berrinche era necesario de vez en cuando, lo que hizo enojar más su mente infantil.

La cama se sentía como una demasiada cómoda y se sentó en esta, a pensar como llevaría su día. Había tenido un sueño profundo y por la intensidad de la luz de la mañana y la dirección de las sombras diría que no estaba tan temprano como se lo había esperado. Pero estaba bien. Se preguntó si sus asesores y lords habrían realizado la reunión que estaba programada para esa mañana a primera hora. Encararlos era algo que no quería, pero que sabía tendría que hacerlo, y algo que no la dejaba cómoda del todo. Se sentía a salvo dentro de estas cuatro paredes y al dejarlas sospechaba que todo la volvería a abrumar.

Su descanso habría sido totalmente placido si Cersei no hubiera aparecido en mitad del pozo vacío que habían sido sus sueños, por eso mismo era que se le hacía extraño sentirse tan en paz consigo misma y lo sucedido.

No supo que tanto tiempo pasó solamente ahí sentada, perdida en sus pensamientos, en los recuerdos de la noche anterior.

Se cubrió mejor cuando escuchó sonidos afuera de la habitación, la puerta próximamente abriéndose y varias doncellas entrando un desayuno, Lady Rose calladamente disponiendo cuidadosamente un vestido sobre la cama. Sansa esperó a estar a solas para hablar. "Siento haberle impuesto mis tristezas anoche." Dijo avergonzada, la jovencita también sonrojada.

"Está bien." Le contestó simplemente, "¿Y cómo se encuentra esta mañana?" preguntó cuidadosamente.

Sansa respiró profundo dándole una media sonrisa y saliéndose de la cama, "Perfectamente."

Le sonrió a su vez, pues extrañamente la veía calmada, "Me alegro, mi señora." La vio sentándose en frente del plato y al destaparlo ladeando la cabeza al no encontrarse un desayuno sino una comida, "…Es pasado el mediodía."

"Oh," Dijo simplemente, "mucho más tarde de lo que creía."

"No la quise despertar, parecía necesitar ese descanso."

"Gracias." Vio a la jovencita asintiendo y tras unos momentos estudiándola cuidadosamente desde la distancia. "Dígame, cuáles son los comentarios que corrieron esta mañana, o de qué cree que debería enterarme..."

"Sus asesores y lords están preocupados por usted, y su paradero, pero su hermano salió a tranquilizarlos. También se dice bajamente que ha domado los enojos de los Hightower junto con Lord Tyrion. Lord Humfrey no ha hecho ningún comentario, y los asesores de la familia tampoco. Lo que se habla son especulaciones y chismes, ya sabe."

Se lo imaginaba, pero los chismes no eran de importancia. Lo importante era que por fin ya sabía qué quería de su vida personal. "Gracias una vez más por anoche." La jovencita le sacudió la cabeza y de ahí en adelante fue alistarse para enfrentarse al día que tenía en frente de ella.

Al dejar la habitación de Bran pasaron por la del pequeño Brandon más adelante y al asomarse vieron al niño en el piso gateando. Las dos septas de inmediato se fueron a colocar en pie al verla y Sansa les hizo una seña para que no lo hicieran. "¿Si ya camina porque está gateando?"

"Se saltó la etapa de gateo, y ahora después de viejo le dio por hacerlo."

El comentario sabía debía de tomarlo como uno gracioso, y les sonrió a las septas viendo a Rose caminar hacia el niño, levantarlo del piso, girarlo hacia ella y empezar a darle besos en las mejillas. Para ahora Sansa sabía que la jovencita estaba encariñada con el niño, que incluso lo buscaba en sus horas libres para jugar con él. "Será una buena madre."

"Gracias, mi señora." Contestó.

Sansa lo dudó por unos momentos y después les habló a las septas pidiéndoles que las dejaran a solas, y vio que aquello creó desconfianzas y como no. Les aseguró que cuidarían al niño, serían un par de minutos, nada más.

Aquello le llamó la atención a Lady Rose más no dijo nada y cuando estuvieron solas vio a la Reina acercándosele al sobrino y quedársele mirando. Acariciándole el bracito.

"No creo que yo sería buena madre." Admitió sus dudas, "Hace mucho tiempo sí, pero ya no." Era capaz de querer, ese no era el problema, el problema era o que trataría de sobreproteger aquel niño/niña, o por el otro lado lo expondría a los horrores del mundo para afianzarlo como Rey/Reina. Vio a Lady Rose ser prudente al no contestar. Se inclinó y le dejó un beso al bebé en la frente. "Hora de enfrentar al mundo." Se dijo a sí misma.

Marchó hacia sus aposentos, la sala donde estaban sus asesores y algunos Lords de inmediato quedándose en silencio y ella no perdiendo el tiempo programando una reunión inmediata. Dio diez minutos a que el resto de sus Lords llegaran. Silenciosamente caminando hacia una ventana y mirando por ésta, cerrándose de esta forma a cuestionamientos incluso de sus propios asesores. Lord Cromwell a su lado, pero ella ignorando su presencia. Y no iba a tocar el tema con sus asesores porque no necesitaba que la trataran de hacer cambiar sus decisiones. Además, si hubiera algo que fuera imperativo de ella saber ya Lord Cromwell se lo habría dicho.

Cumpliendo el plazo de los diez minutos su corazón se empezó a desbordar. Cuando empezó a hablar lo hizo yendo al punto y sin saludos banales, sin mirar a nadie en particular, ni tomar sus reacciones.

"Cometí un grave error." Y continuó; error al que había llegado a la conclusión la madrugada anterior. Error que le abrió los ojos y la hizo comprenderse a sí misma en aquel momento. De año y medio para acá había decidido cumplir la imposición de cumplir con su deber activamente. No solamente la imposición de los Lords, de sus asesores, sino de ella misma también. Fue un año y medio de una batalla mental consigo misma que culminaron con la finalidad –muy tarde ya– de reconocer lo que ya sabía más nunca se había aceptado certeramente ni a si misma; no deseaba un matrimonio. Ni creía en éste. Y aquella era una finalidad personal que no estaba dispuesta a discutir con nadie, "Así mi deber con el Norte se vea perjudicado." En ese momento sintió la frialdad en la sala darse, sus asesores mirándola como si hubiera perdido la cabeza.

"Lord Humfrey es un hombre bueno, honesto, al que respeto, el prometido perfecto y aun así no lo puedo valorar como esposo." Continuó, con emoción diciendo que lo sentía por el hombre y su familia al haberlo arrastrado con ella en sus dudas e indecisiones. Lo sentía por el Norte porque habían perdido un gran aliado, y lo sentía por sus lords y súbditos por las habladurías a los que debían estar sometidos por el simple hecho de ser súbditos de ella.

"Sé que esto no es lo que quieren escuchar, mis ladies y lords. Pero es mi decisión." Respiró profundo una vez más, "No sé esto como se reflejará en el futuro de la casa Stark, en mi reinado, pero por el momento las cosas continuarán como están pactadas si algo me llegara a suceder." Miró a Lord Manderly directamente, a quien lo veía sonrojado y boquiabierto, y prosiguió a recordarles qué era lo que estaba pactado; el trono lo tomaría momentáneamente la familia Manderly si un descendiente apto de Arya Stark no aparecía. Tiempo en que los lords y ladies se reunirían para elegir un nuevo regente, teniendo en consideración la opinión de Bran Stark, su hermano, no del Rey de los Seis/Cinco Reinos.

Y ahora se venía lo más difícil. Lo más difícil no era dar la cara en este momento, sino la multitud de cuestionamientos que solucionaría a continuación, pues un norteño no se refrenaba por simple educación de hablar lo que pensaba y cómo lo pensaba.Temblando inclinó la cabeza, esperando a quien sería el primero en pedir la palabra. Y cómo se lo esperaba lo que se vino fue una ráfaga para nada agradable, llena de frustración comenzó a responder preguntas.

Sí, su decisión fue una impulsiva con la cual no midió las consecuencias.

Sí, probablemente la tarifa de intereses se reestableciera en dos años. Aún no había hablado con los Hightower, pero todos podían asumir aquello.

Sí, estaba muy al tanto de que no se había dejado bien parada a sí misma ni al Norte.

No, no se iba a marchar para el Norte a pasar la vergüenza allí, esa sugerencia era ridícula.

Sí, temía que los Hightower buscaran una forma de desestabilizarla como respuesta a aquella humillación.

No, su hermano no había desaprobado a Lord Humfrey, antes, al contrario. Lo que le dijo a Lord Harry tan solo fue una broma de mala clase ante las presiones que sentía le hacía.

Sí, estaba al tanto de que el Rey había hablado con los Hightower, pero apenas se estaba enterando de que había hecho una disculpa pública para con la familia de parte de la Casa Stark. No, no sabía si él había llegado a alguna clase de acuerdo con ellos.

Sí, no era sólo al Norte al que había hecho quedar mal, sino al Rey también.

No, su reunión privada con Lord Tyrion nada tuvo que ver con su decisión. Pero sí tomaron el tema personal de ella querer echarse para atrás y sus consecuencias para con el Reinado de Bran. No, él no la apoyó, pero por eso mismo, por estar al tanto de sus dudas Tyrion supo cómo actuar de inmediato, manejando el asunto al ella ser impulsiva.

Sí, debieron ser sus asesores manejando el problema, pero la verdad, no los había querido inmiscuir en el asunto.

Sí, tenía una amistad cordial y cercana con Tyrion. Él había sido respetuoso con ella desde que se conocieron.

Y por supuesto lo que sospechaba se tomaría de frente ahora que la oportunidad se presentaba.

Ser Podrick tampoco tuvo nada que ver con esto. Lo que los unía era una sólida amistad y estima, y francamente ya estaba cansada de las habladurías que ellos mismos le creaban, pues Ser Podrick y ella nunca habían actuado impropiamente.

Sí, ella sabía que se había prestado a esas habladurías cuando dejó el Gran Salón junto con él la víspera de su partida del Norte. Pero la verdad, no pensó mucho de ello y por eso se sorprendió cuando ellos sí lo hicieron.

Sí, ella el día anterior se había marchado con Ser Podrick, pero no lo habían hecho solos, y habían ido con el príncipe y los asesores de ambos porque aprovechó el tiempo para plantear una transacción con ellos.

No, no les iba a decir de qué se trataba aquella transacción todavía. Y sí, esa transacción se podía haber desmoronado al ella haber cercenado los lazos con el Dominio pues Humfrey y Quentyn eran buenos amigos.

Ser Podrick era un Guarda del Rey que se apegaba a sus votos; lastimosamente no podía casarse ni tener familia. Y pasaban el punto de su finalidad por alto; ella no quería un matrimonio. Era una aversión que no se veía superando.

¿Si Ser Podrick no fuera Guarda del Rey? Murmuró cuando Lady Barbrey le hizo la pregunta, "No pierdo mi tiempo pensando en condicionales imposibles." contestó con altanería y sin perder un momento, continuando bloqueándose mental y emocionalmente. Vio que dejó en silencio incomodo a la sala y después de unos instantes sus ojos se dirigieron a Lord Cromwell quien parecía querer decir algo, pero no se decidía. El silencio se prolongó por interminables momentos, así que se fue a colocar en pie dando por terminada aquella reunión, pero fue en ese momento que las voces se alzaron de nuevo, dejando el tema de Podrick atrás.

No, no creía que su hermano le fuera a dar la custodia del pequeño Brandon para que lo criara como su sucesor. Como tampoco creía que ellos vinieran a realmente apreciarlo.

Sí, ella ya tenía algunas ideas de como harían para pagar el interés al Dominio sin tener que subir los impuestos. Pero aquello lo discutiría con sus asesores primero.

No, si les preguntaban ellos no debían de dar razones por las cuales aquel compromiso se desmoronó. Se las dio a ellos porque eran sus súbditos y se las merecían, pero a la gente por fuera del Norte no les debía nada. Déjenlos hablar.

Sí, estaba al tanto de que eso puede ser contraproducente si Lord Humfrey y su familia no reaccionan de una forma similar. Pero tomaría todo paso a paso.

"¿Algún cuestionamiento más?"

Claro que sí.

No, todavía no hablaba directamente con el Rey.

Ni con los Hightower.

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Si sus asesores creyeron que les daría mayores explicaciones de las que ya le había dado a los lords estaban muy equivocados. Desde un inicio los había mantenido al margen de lo que sucedía con Lord Humfrey, para no tenerlos tratando de convencerla de aceptarlo. No sabían ni siquiera de su oferta de ayudar al Norte en el próximo invierno, y el mismo Lord Humfrey le había dicho que seguía sus instrucciones de tratar absolutamente todo con ella y guardar el mayor secretismo con sus asesores. Para ellos no fue una sorpresa aquella propuesta de matrimonio pues ella no se encargaba de entretener a un mismo invitado varias ocasiones y en privado, así que cuando esta llegó y ella declaró que la aceptaría, y no dio más explicaciones ellos debieron de estar al tanto de que no los dejaría entrometer en su vida privada.

"No creo que sea prudente que hable a solas con Lord Humfrey, mi señora." Lord Cromwell le sugirió, caminando a su lado.

No, no iba a ir con uno de sus asesores, "Dudo que me vaya a atender de todos modos. Pero con la Guarda me basta." Y ya estaba bastante segura que su Guarda no había hablado de todo lo que habían sido testigos la noche anterior.

Lord Cromwell le inclinó la cabeza y después de unos instantes no lo pudo evitar. "¿A qué juega, mi señora?" decidió preguntarle, y ella se detuvo.

"Créame que no juego a nada, Lord Cromwell." Cuando él se detuvo ante una sala y le hizo seña para que entrara, lo hizo, cerrando la puerta tras de ella.

"Creo que sí lo hace." La conocía, la conocía bastante como para saber que nunca tomaba decisiones a la ligera, y lo de las últimas veinticuatro horas debía ser un plan arreglado por ella, uno turbio y complicado, "Los lords y la mayoría de sus asesores pueden no conocerla tan personalmente como lo hago yo, pero creo que sutilmente los está haciendo dar la mano a torcer, sin ellos saberlo todavía."

"¿Qué?" preguntó, no sabiendo a qué iba aquello.

"Negarse a un matrimonio es negarse a un descendiente. Ellos ya saben de su estima para Ser Podrick, se los acaba de admitir. Así que, en unos meses, años, que se estén preguntando qué hombre en su estima hay que la pueda hacer voluntariamente cambiar de parecer en cuanto a su decisión Ser Podrick volverá a salir a reluc–"

Le sacudió la cabeza, "–Podrick es un Guarda del Rey, créame que en mi mente nunca ha estado el pedirle que se deshonre a mi causa."

Lord Cromwell le sacudió la cabeza, la conocía, ella tenía un plan, "No sería deshonra si su hermano lo deja libre de su voto."

"¿Y por qué haría él eso?"

"Por usted. Si la ha ayudado a barrer bajo la alfombra todo el asunto con Lord Humfrey, ¿Por qué no haría algo similar con Ser Podrick?"

Aquello le pareció absurdo, "Aquella es una buena teoría, pero créame una en que no apostaría. No conoce a mí hermano…Lo que Podrick y yo tuvimos, ambos entramos a ello conociendo nuestras limitaciones." vio que no convencía al asesor, y allá él, ella no le iba a discutir, estaba cansada de discutir.

"¿Y si Ser Podrick se quisiera salir de la Guarda por usted?"

Exhaló, sintiendo desazón llegar nuevamente, "Entonces no conoce a Podrick. Convertirse en caballero era su sueño. Ser Guarda es su honor."

Lord Cromwell quiso contestarle que entonces ella no conocía el corazón del caballero, más decidió no hacerlo porque parecería que estaba de su parte al querer convencerla, o meterla ideas contraproducentes en la cabeza. Se inclinó ligeramente ante ella.

Dejando los aposentos reales fue el momento de encarar a los lords y ladies que se encontraba en el camino, la mayoría sonriéndole demuradamente e inclinándole la cabeza, ella contestándoles de la misma manera muy bien sabiendo que a continuación hablarían a sus espaldas.

Llamó la atención poco disimulada de un pequeño grupo que pasaba ante la que sus Guardas habían averiguado era la habitación de Lord Humfrey. No tenía dudas, pero sí cierta trepidación ante como la trataría. Cuando él le abrió vio sus ojos inyectados de sangre, su rostro hinchado y varios moretones, tuvo que evadirle la mirada. Su presencia no era del agrado del hombre, pero no le cerró la puerta en la cara talvez para no crear más habladurías.

"Usted tiene pelotas de encararme de nuevo. Le doy eso."

"Lo que hice anoche…vine a disculparme, sé que no fue justo para con usted." Si algo sabía era eso. Pero ella no iba a anteponer los deseos y seguridad de una sola persona por sobre la propia.

"…De qué sirve pasar la vergüenza de pedir disculpas cuando estas carecen de significado..." Le fue a cerrar la puerta, pero uno de sus Guardas no dejó. "La disculpa es para hacerse sentir mejor a usted misma."

Era verdad, con dificultad le mantuvo la mirada, "…Usted se merece que me disculpe." Era más fácil ir en contra de una persona cuando uno sentía que esa persona se lo merecía, y él no se lo merecía.

"Váyase a la puta mierda. No me interesa nada que venga de usted, me arruinó la vida, mis padres creen que soy peor que basura. Le diría donde meterse sus disculpas sino me preocupara que sus Guardas actúen en contra mía." Al verla mirar a su Guarda no haciendo nada de sus palabras continuó, "La única salvaguardia de todo esto, y que no hablo de más de lo que sé sobre usted y Ser Podrick es porque su hermano me hizo una oferta a la que no me puedo negar." E iba a ser vengativo porque sintió que en el momento no podía dejarlo pasar, "Olvídese del apoyo de Quentyn para su brillante negociación con Dorne." Éste y todos los planes futuros con Dorne. Lord Tyrion le había propuesto ser Embajador en Dorne, ser su representante en negocios en Essos, todos sitios donde sus gustos no serían tan mal vistos si llegaban a salir a la luz. Más él iba a hacer todo lo posible e imposible de arruinarle toda negociación a ella debajo de cuerda, con quien pudiera.

Sansa no contestó nada. No tomándose muy a pecho sus palabras. ¿Amistad sobre poder y dinero? No sabía que tanto el príncipe avaluaba la primera sobre las otras dos, pero generalmente la gente tenía un precio. "Entiendo." Y la cuestión con Dorne era que Quentin no era su único príncipe.

De la conversación con Lord Humfrey pasó a una con su hermano, y talvez debió de haber tenido aquellas conversaciones en diferentes órdenes, pero el último había estado ocupado cuando fue a hablar con él y no había querido perder su valor para enfrentarse con Lord Humfrey.

Y Bran pareció revertirse al Cuervo de Tres Ojos en aquella visita, lo cual no se había esperado, tonto de ella. Su hermano sólo diciéndole que le agradaba encontrarla de mejor disposición y mencionándole lo que él había hecho junto con Lord Tyrion para manejar el problema, que básicamente era convertir a Humfrey en posible Embajador y lidiar con el orgullo herido del padre al hacerle creer que le daba más poder en el Dominio al hacerle ceder a Lord Bronn unas tierras y negocios, a cambio de otras tierras sin dueño en el Norte.

¿Y con que autorización Bran cedía las tierras del Norte? Se preguntó, pero sería de muy mal gusto echárselo en cara tras todo lo que estaba haciendo por ella, "…No creo que lord Bronn esté contento con eso."

"Le debe demasiado a esta Corona como para quejarse…demasiado y delante de mí. Y no aceptó esas tierras, como anticipé." A veces no tenía necesidad de saber leer la mente porque sabía muy bien Lord Bronn donde le había querido decir se podía meter sus tierras inservibles del Norte, "Y tú, cometiste un error. Ahora lo único por hacer es solucionarlo a todas las cabalidades."

"Lo sé." Y Sansa se esperaba que él ahora no teniéndole conmiseración le tratara de abrir los ojos, o le echara cosas en cara, "Sé que fue un mal buscado por mí misma."

Bran le asintió, "Es la naturaleza humana."

Sansa asintió, aun esperando que dijera algo al respecto de la situación, pero aquello no llegando.

"Ahora, de lo que quería hablarte anoche." Le comentó y la vio sentándose más derecha, en su mirada viendo que lo había olvidado por completo, lo cual era normal después de cómo había estado. Fue al punto, "…Si me hubieras avisado que ibas a venir al Sur me habría negado Sansa. No sabes lo que en estos momentos está en juego."

Antes de él continuar sintió que la serenidad que la había inundado ese día se continuaba desvaneciendo, llenándola de aprehensión lentamente, "…Entonces habla."

Bran pasó a contarle quienes habían estado verdaderamente detrás de su ataque. Como en el momento estaba formando un contraataque, y como también tenía de buenas cuentas que algunos Segundos Hijos tratarían de pasar hacia el castillo antes de que estas reuniones terminaran para darle un golpe certero a la Corona. Previendo aquello, una gran cantidad de abanderados provenientes de cada región en ese momento se encontraban en toda la ciudad, en el castillo y en todos sus alrededores. Él no había contado con el Norte, porque el Norte era otro Reino, pero en cuanto la vio llegar supo que debió haber tenido en cuenta su presencia desde un principio.

"¿Esto tiene que ver con las fuerzas extranjeras que Tyrion mencionó estaban robando aquí en Desembarco del Rey?"

"Hacen mucho más que robar. Están creando negocios. Comprando terrenos. Instalándose en Poniente. Infiltrándonos."

Era peor de lo que se imaginaba, Bran había dejado esto llegar muy lejos. Debió haber actuado desde el principio. "¿…Una vez Lord Tyrion mencionó una amistad con uno de los líderes de los Segundos Hijos...?" preguntó, pues no estaba totalmente segura de ello. "Y también sé que Lord Bronn hace negociaciones con esos mercenarios." Aunque no reveló sus fuentes.

Le sacudió la cabeza, "Esto no viene por parte del amigo de Lord Tyrion, ese hombre no tiene interés alguno en Poniente. En cuanto a Lord Bronn solo hace lo que yo le pido, que ha sido infiltrar a su vez pequeños grupos de los Segundos Hijos. La mayoría de facciones que están en nuestra contra aún las desconocemos. Pero lo que sí sabemos certeramente es que están respaldados por el Banco de Hierro."

Sus cejas subieron de inmediato, ahora sí todo Poniente estaba en riesgo. "¿Si sabías de esto porque no actuaste desde un principio? ¿De qué te sirven tus poderes si tan solo te sientas a esperar a que todo te caiga en las manos?"

La vio colocándose en pie, tomándose el puente de la nariz fuertemente y empezando a caminar de lado a lado, "Estás a tiempo de dejar Desembarco del Rey. He organizado una flota que te llevará directamente a Puerto Blanco–"

"¿Crees que voy a huir dejando a mis lords que sean masacrados aquí?"

"Nadie ha hablado de masacres."

"Si ya han empezado a infiltrarse en las ciudades, si logran traspasar las murallas del castillo, ¡¿qué crees que sucederá?!" ¡Estaba tan tranquilo ante lo que le decía que era absurdo!

"Estamos totalmente preparados para ello. Tan sólo te quiero lo más lejos posible. Lo más segura. Eres importante en este juego."

"¿Y qué razón daré para mí partida? Todo el mundo creerá que huyo del escándalo."

"Cuando seamos atacados ese escándalo se olvidará de inmediato."

"¿No se te ha cruzado por la mente que aparte de dejar a mis lords también te estaría dejando a ti?" Lo vio dudar por unos segundos para después asentirle, pero no decir nada más, "¿Todos tus Lords están al tanto de lo que me estás contando?"

"…Sólo unos de los lords de las casas mayores en los que confío. Fue Lord Royce, Lord Tyrion y Ser Brienne quienes anoche me convencieron de participarte lo que está sucediendo."

Por supuesto que tendrían que convencerlo, "¿Cuál es el plan?" Sansa a decir verdad no sabía qué hacer, si arriesgarse y huir y encontrar problemas en el camino o mejor quedarse con sus conocidos a ver qué sucedía. De alguna forma estaría más segura en este castillo que odiaba que en el Camino Real o en mar abierto.

Incluso antes de continuar la vio empezando a trabajar con la información que le iba a dar, "Cuando nos ataquen los vamos a derrotar, pero maximizaremos nuestras perdidas haciéndoles creer vencedores en algunos ámbitos. Daremos aún más la apariencia de que mi Reinado se debilita. Por otro lado, continuaremos infiltrando a los Segundos Hijos hasta llegar a todos los grupos que están en nuestra contra."

"Los Segundos Hijos no son el mayor problema, es el Banco de Hierro quienes los financian." después de todos eran mercenarios, se vendían al mejor postor. "¿Y porque el Banco de Hierro quiere a Poniente de rodillas?"

"El Reino decidió en consenso no pagar la deuda de Cersei Lannister, y Lord Tyrion tampoco lo hará a nombre de su familia. No lo haría así pudiera. Ya no los necesitamos, el Banco de Poniente se está convirtiendo en una amenaza para ellos."

El Banco de Poniente, ella muy bien sabía que aquello era una farsa. Sólo Lords con grandes bolsillos haciéndose más poderosos al prestarles con intereses a otros Lords y a alguna gente del común que se podían permitir no pasar hambres.

"Las cabezas del Banco de Hierro están por rodar, se han vuelto más avariciosos de lo aceptable. Son burócratas, reemplazos surgirán de inmediato y algunos deseos serán abandonados por un tiempo mientras se recuperan por completo. Tiempo que nosotros aprovecharemos para hacer colapsar a los Segundos Hijos. Es la respuesta violenta de ellos al perder a su principal inversionista la que me preocupa...pero si no sospechan que estamos detrás de ello al mismo tiempo que éramos atacados…levanta dudas, otros intereses." La vio asintiendo, "Está de más decir que espero discreción de tu parte. Si te lo confío es porque…eres mi hermana y mereces saberlo. Solo un puñado de personas sabemos lo que se vendrá, y secretismo es la mejor opción para Poniente entero." Esperó por unos segundos al verla caminar hacia la cornisa de su balcón y quedare mirando hacia el horizonte pensativa, seguramente cavilando todas las salidas que aquel acontecimiento traería, "Estás a tiempo de marcharte. No verte involucrada en nada de esto. Pero si decides por quedarte te aconsejo no dejar el castillo por el resto de tu estadía y tener a toda tu Guarda presente. Y como te dije, no hablarle de esto a absolutamente a nadie. No puedes advertir a nadie." Ella se giró a mirarlo, sus ojos destellando, pero no sabía decir con que, si con temor por lo que se vendría, o enojo por no haberla advertido antes. "Es difícil de pedir, lo sé. Pero yo también estoy arriesgando a mi gente."

La diferencia era que ella su gente si le importaba, "¿El pequeño Brandon?"

"Lo sacaré de Desembarco del Rey." La vio asintiendo, pensativa, "Siento que para ti sea salir de un problema para meterte en otro."

Ella también.

"Ya me negué ante mis lords a marcharme para evitar un escándalo, sería demasiado conveniente para mi echarme para atrás y que en mi ausencia sean atacados." Se tocó el puente de la nariz.

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Otra persona con quien sentía debía tratar era Lord Royce, y envió primero a uno de sus Guardas para verificar que el hombre tuviera disposición para tratar con ella. "Es a la única persona por fuera del Norte, aparte de mi hermano, a quien siento le debo una explicación." El hombre le inclinó la cabeza y prosiguió de la puerta de aquel balcón en el que lo había estado esperando. Y por supuesto que él le comentó cuan sorprendido se encontraba ante su actuar de la noche anterior, pero que en su interior sabía que ella tenía una razón válida. Sansa en su mirada buscó por decepción, pues la estima y respeto que el hombre siempre le había manifestado significaba honor para ella. Era su aliado. Su único aliado del que no dudaba. Y se sinceró con el hombre mientras la tarde caía y tomaban un té en el balcón, se sinceró, pero no completamente. Se guardó las falencias como hombre de Lord Humfrey, y su historia con Ser Podrick. "No es sólo que no me quiera casar con él. No deseo casarme con nadie."

Lord Royce la vio que lo fue a tomar de la mano y que se arrepintió a último minuto, así que él tuvo la imprudencia de tomar la de ella y apretársela. "Después de las experiencias en su vivir no puedo culparla, mi Reina." La vio sonriendo tristemente.

Como era de esperarse el lord no dijo nada más que brindarle una sonrisa empática, "No creo que mi decisión vaya a cambiar en un futuro, y como ve espero una respuesta negativa a ello por parte de mis lords al llegar al Norte."

El hombre se echó hacia atrás pensativamente, queriendo ayudarla a salir de su encrucijada, "…Con negarse rotundamente a cualquier matrimonio, y por ende herederos mi Señora se ha atado de manos."

"Lo sé. Es sólo que…llevo casi una década posponiendo el tema. Ya no me quedan ánimos de hacerlo otra más…O hasta donde mi útero me lo permita." Como vio la última parte sorprendió e incomodó al hombre, pero éste no se quejó.

Iba a decir algo que sabía a ella no le iba a agradar, "Es una pena que con usted muera el legado de su familia." Ella no dijo nada, tan solo le evadió la mirada, mirando hacia el horizonte hasta donde el sol se acababa de esconder detrás del mar. Vio los músculos en su cuello tensándose, en lo que Lord Royce decidió leer. Le apretó de nuevo la mano, "¿No será que mi señora lo que desea es casarse por amor?" se atrevió a preguntar, dejando de lado quien podría ser su contraparte.

"En otra vida sí, mi señor. Pero ya no cuento con esa inocencia. Sé lo que se espera de mí." Trató de colocar todos sus pensamientos contradictorios en una sola frase concisa, "No deseo un matrimonio. ¿Cómo algo que me lastimó tanto podría venir a significar algo bueno para mí? A esas cuentas, ¿significar algo? No, esa tradición que me imponen ya está manchada. Yo estoy marcada." Incluso cuando llegó a pensar seriamente en cuanto a un matrimonio con Podrick lo hizo porque se sentía acorralada, y no tenía de otra. "Una tradición vacía ante los ojos de unos Dioses en los que ya no creo no me significa nada." Lord Royce sabía que ella ya no seguía ninguna deidad, y hacía mucho le había dado el consejo de no clamar aquello delante cualquier persona.

Le apretó la mano varias veces, "¿Y una familia? ¿Se va a negar a una familia propia, mi señora?"

Sansa quiso contener el nudo en su garganta y el fastidio que le llegó, pues sabía que Lord Royce quería era hacerla rectificar, "Actuando propiamente no veo como eso se vaya a dar, mi Lord. Como usted dijo, me até de manos." De inmediato lo vio sonrojándose, y aprovechó para soltarse de la mano de él.

"Me refería a que debe pensar más en su decisión antes de dar su palabra como una final."

Sansa asintió, no interesada en sobreponer su opinión por sobre la de él, y decidió fingir, le asintió, "Todos cambiamos con el tiempo. Aún tengo tiempo de cambiar aquella decisión. Talvez es que siento demasiada presión al estar de nuevo aquí en Desembarco del Rey."

Se quedó mirándola con cierto escepticismo que vio ella notó, le mentía y le mentía de frente. "Los hijos traen compañía, traen felicidad." Tres asentimientos de la cabeza de ella que le decían que sus palabras entraban por un oído y le salían por el otro, por ahora.

"También preocupaciones."

"Más es la compañía y la felicidad." De nuevo, la vio pasando saliva con dificultad, "Ahora, en cuanto a su negociación con el príncipe Quentyn…le sugeriría que deseche aquello y se ponga en contacto directo con Arianne Martell. Me sorprende que haya buscado a su primo primero."

Agradeció el cambio en la conversación, "La mujer es de armas tomar, mucho más que sus primos." Se le había hecho más fácil tratar con el príncipe, lo había creído más maleable, y además era amistad de Lord Humfrey así que ya había tenido algo de ventaja.

Lord Royce sabía que la Reina había tratado de jugar con su belleza en las negociaciones, y de Arianne Martell se decía que hacía lo mismo, sólo que ésta lo hacía más de frente y al punto, algunos diciendo que no tenía escrúpulos hasta donde llegar con su cuerpo. Así que aquel sería un hueso duro de roer para la Reina, "Lo es. Tenga cuidado. Sé de buena información que estará llegando a las reuniones en una semana."

"¿Escuché que está en Essos solucionando un problema de última hora?"

Lord Royce asintió, y decidió cambiar el tema, "El Rey me comentó que usted ya está al tanto del potencial ataque al que él cree nos veremos sometidos en estas reuniones." La vio respirando profundo, su ceño frunciéndose, "Sospecho que con los soldados que trajo es suficiente, pero he dispuesto a un grupo de los míos para su protección. Igual su hermano. No se preocupe por su seguridad, no le sucederá nada."

"Sabe que me preocupo. Por el ataque, y por el futuro de Poniente."

"Todos nos preocupamos, mi señora. Pero estamos preparados para lo que se vendrá."

"…Perdidas en nuestro bando habrán, cuando estás son predecibles…En su bando también, mi señor."

Le asintió, "…Es un precio cruel el que tendremos que pagar."

"¿Apoya completamente el plan de mi hermano? ¿No tiene dudas? ¿Ser Brienne, Lord Tyrion también?"

"Es mejor perder cientos de nuestros hombres y a nuestros enemigos darles un golpe certero mientras no se lo esperan, que dejarse llevar por la piedad y condenar el futuro de Poniente entero." La miró extrañado, "Usted lo sabe, mi señora."

"Lo sé…lo que hago es…compréndame, no puedo dejar de dudar en si Bran tiene o no la razón."

"…La tiene en que no nos podemos dar el gusto de atacar primero. Sería advertirlos y allí sí una nueva guerra se nos vendría de frente."

"…Pelearemos batallas."

Eso era incluso algo en que los estrategas involucrados estaban de acuerdo. "¿Pelearemos?"

"Me quedo en Desembarco del Rey por ahora. No me sentiría protegida viajando. Además, el Norte hace parte de Poniente."

Lord Royce lo pensó por unos segundos, pues había creído que ella se marcharía. "Sí. Pero su seguridad–"

"Nadie me la puede garantizar, ni aquí, ni a mitad de camino. Me quedo." Además, había algo que no quería admitirse, ni mucho menos a nadie, pero de quedarse sabía que de alguna forma podría encontrar en la trifulca la forma de como beneficiarse con sus lords del Norte, de tomar las riendas de su reinado nuevamente. Aún barajaba eso en su mente. Y así no le agradaba la forma de actuar de Bran sabía que era hipócrita y amoral de ella buscar el lado bueno en lo que se pudiera venir. "En la batalla que se dé, ¿usted saldrá a pelear, mi señor?" preguntó y lo vio irguiéndose, lo que le dio su respuesta.

"Si es necesario. Pero confiamos enteramente en que no lo será." La vio asintiendo, y decidió cambiar el tema para no darle más preocupaciones, "Lord Manderly hace unos días se me acercó con una inquietud hacia usted y Ser Podrick…de las habladurías que se dieron en la boda de mi hija," ahora sabía que rumores sobre ella y el Guardia abundaban en el Norte. Y la primera vez que escuchó de ellos en el Valle de Arryn lo creyó eso; habladurías. Ahora no estaba seguro de ello y decidió dar por terminada aquella conversación con una advertencia, "…Necesita ser cuidadosa ahora más que está en terreno resbaladizo."

El rostro en blanco de Lord Royce no le dijo éste qué pensaba de lo que le podría haber dicho Lord Manderly, aun así, se sintió sonrojando, "A Ser Podrick y a mí nos une una amistad que se dio después que él llegó al Norte a prestar sus servicios como Guarda por órdenes de mi hermano. No antes. Y tenga por seguro mi señor que no mancillé su casa ni su familia con las habladurías que desde entonces nos persiguen." Vio que lo volvió a sorprender por sus palabras, pero como se esperaba él no hizo alusión a mayores explicaciones. Se inclinó hacia adelante despidiéndose.

Cuando marchó a su habitación ya había entrado la noche, y toda la tarde había decidido dejar el daño mayor para lo último. Decidió escribirle una corta nota a Podrick.

Que las palabras y sentimientos le salieran rápida y fluidamente lo encontró hasta paradójico, pero la verdad era que de cierta forma por fin se sentía en paz consigo misma.

Se disculpó por todo lo acontecido la noche anterior, le comentó que sus intenciones nunca fueron lastimarlo, talvez se repitió en que habían compartido una tarde tan apacible a lo último que de la felicidad se le había olvidado que algo más que ellos dos existían. Y cuando se le fue recordado trató de advertirlo con una nota enviada con uno de sus Guardas, pero éste no lo encontró.

Le explicó que la propuesta que Lord Humfrey le había hecho –y que él mismo había escuchado–, no había sido algo que ella había considerado realmente, pues a él, Podrick, lo quería, y así fuera quien ella deseaba no lo irrespetaría de aquella forma siquiera para proponerlo. Y aunque no había propuesto nada podía ver como lo sucedido en la playa le haría creer lo contrario.

Ella sabía muy bien quien era él, y que estaba muy por sobre esos asuntos.

Sólo esperaba que encontrara en su corazón como perdonarla, y si no lo podía hacer, sólo quería que estuviera seguro de que sus intenciones nunca habían sido producir el malentendido que se formó el día anterior. Y lastimarlo.

Por supuesto que había más que quería añadir, pero no lo hizo. Sí la disculpaba ya encontraría la forma de sincerarse con él.

Por unos minutos pensó con que Guarda enviar dicho pergamino incriminador, pero un guarda suyo acercándose a Podrick llamaría la atención. Decidió por no enviarle la nota todavía. Dejarlo que se le pasara el enojo por varios días más. Además, sabía que había una posibilidad de arrepentirse más adelante de tenerlo de nuevo a su favor. Y las palabras de lord Royce eran certeras; estaba en terreno resbaladizo, mejor era dejar pasar el tiempo.