Voltron: Dark Universe
Capítulo 23:
"Estoy Aquí"
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Destellos de colores. Murmullos. Una sacudida. Alguien diciendo su nombre: un hombre, una mujer, un monstruo…
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Keith recuperó la conciencia. Sabía que estaba de pie, pero no se sostenía por sí mismo. Escuchó el sonido de la cápsula abrirse y de inmediato sintió una brisa. Justo cuando abrió los ojos perdió el equilibrio y cayó hacia adelante. Alguien lo sostuvo.
—¡Tranquilo!, Tranquilo. Todo está bien. Tranquilo.
Keith intentó levantarse, pero aún no tenía la fuerza para hacerlo. Sus sentidos apenas estaban despertando y solo pudo aferrarse a la chaqueta de esta persona.
—Qué… qué…
—Shh, está bien, greñudo. Todo está bien.
—¿Qué? —Sólo una persona en todo el Universo lo llamaba así. Keith se obligó a abrir los ojos de nuevo. Levantó la vista y se topó con el Paladín Azul —¡Lance! —Keith perdió el aliento y también el equilibrio, pero Lance no lo soltó.
—¡Wow! ¡Keith, ¿te encuentras bien?!
—Yo… —Keith respiró hondo —¡Yo estoy bien!, ¿¡Tú estás bien!? ¡Estás-!
Alguien sujetó su hombro y él giró sorprendido. Era Shiro —Keith, relájate. Todo está bien. —Keith miró a su alrededor, ahora consciente del lugar dónde se encontraba. Ahí estaban sus amigos. Todos ellos. Su respiración se tranquilizó, pero aún no entendía del todo.
—Eso es —le dijo Lance, ayudándolo a sostenerse por sí mismo —Eso está mejor.
—P-pero… —Keith los miró a todos confundido. Se presionó las sienes para pensar en todo lo ocurrido. Llevó su mano a su costado y descubrió que ya no había dolor. Ni un arma. Ni la sensación de la Quintaescencia. Y Lance estaba frente a él. Vivo y bien. Keith creyó estar soñando, o haber estado soñando. ¿Podría recién haber despertado de una terrible pesadilla?... No. Él sabía que no era así. Comenzó a relajarse y buscó a Shiro con la mirada —¿qué sucedió?
—Tan pronto cayeron inconscientes los trajimos a ambos a las cápsulas.
—Ah, sí. Es lo sé. —Esperó —Shiro, sabes a qué me refiero.
—Oye, Lance —Hunk caminó hacia él —Keith podría tener hambre. ¿Quieres ayudarme en la cocina?
—¿Yo? Eh, ¡Claro! ¡Hagámosle el almuerzo a Keith!
—Hagámosle el almuerzo a Keith —repitió —Te veremos en el comedor.
Hunk se dio la vuelta. Lance dudó, y miró a Keith. Finalmente le sonrió y se fue detrás de su amigo.
Keith volvió a mirar a Shiro, a pesar de encontrarse más tranquilo, aún estaba confundido —¿Y bien?
—Primero, lo primero —dijo Pidge. Y se acercó a él con una jeringa, y una sonrisa.
…
—Absolutamente nada —dijo Shiro, sentado en el comedor junto a Keith —No tiene idea de nada de los últimos días. No sabe de La Bestia, ni de los Cristales, ni de… su accidente.
—¿Cómo puede ser? —preguntó Keith —¿E-están seguros de que no recuerda nada de esto?
—Es casi un hecho —dijo Allura, sentada del otro lado —Cuando despertó, y tratamos de interrogarlo, él sólo se mostró confundido e inseguro de lo que le estábamos hablando. Él, ni siquiera sabía que había salido de la cápsula. Nuestra teoría es que él perdió toda clase de razonamiento lógico, y no fue consciente de sus acciones desde que tuvo el primer contacto con los Cristales de la Quintaescencia Oscura. —Hizo una pausa —por lo tanto, nada de lo que sucedió recientemente está en su memoria.
—No recuerda el relato —dijo Pidge, sentada frente a Keith —Ni su duelo con el Galra, ni Orion Prime. Ni que Voltron partió en dos a la Bestia, lo cual fue hace tres días… su mente está vacía de todo eso.
—¿Y qué tal si se trata de un bloqueo? ¿Algo causado por la Quintaescencia Oscura? Tal vez aún tiene algo adherido.
—En realidad, parece ser justo lo contrario —dijo la chica —escaneamos su sangre, más de una vez. Y está limpia. Ya no hay rastros, ni vínculo con la Quintaescencia Oscura. Es como si nunca hubiera tenido contacto con ella. Por cierto, tengo los resultados de tu muestra de sangre, y tú también estás limpio. No hay Quintaescencia Luminosa en tu interior.
Keith buscó instintivamente un indicio de la Quintaescencia en su costado. Pero como dijo Pidge, ya no había nada. Se había esfumado. Keith volvió a repasar las palabras de la Bestia Blanca: "Hasta que decidas separarte de ella". Él había elegido traspasarle ese poder a Lance para salvarlo, y por eso era lógico que éste ya no la poseía. ¿Podría haber provocado eso su amnesia? Tal vez el poder de la Quintaescencia Luminosa erradicó todo rastro de la Oscura, incluyendo sus memorias.
—Y, ¿qué hay de su ADN?
—También está limpio. Completamente humano.
—…Entonces ¿No es híbrido?
—Tengo dos teorías —Pidge se acomodó sus anteojos —La primera es: que nos engañaron. Tanto la Bestia Oscura y Blanca, en realidad podrían tomar cualquier huésped que ellos deseen. Pero por lo que hemos visto, su mayor fortaleza es manipular la mente. Podría ser que lo que querían era hacernos creer todo eso de la sangre, y de esa forma hacernos portadores. La segunda teoría es: que Lance sí podría portar ADN de otra especie. Aunque sería un rastro tan, pero tan pequeño, que nuestros escáneres no son capaces de detectarlo. Podría ser algo tan escondido en su código genético, que sólo La Bestia Oscura fue capaz de detectarla. Y al mismo tiempo, amplificarla. Dado que ya no está, tampoco la firma genética.
Keith estaba procesando la información. Dejó de mirar a sus amigos hasta que estuvo listo —¿Entonces ya terminó?
—Casi. Aún nos queda Lance.
—¿Qué significa? —los miró a cada uno —¿Qué le dijeron?
—En realidad —dijo Shiro —aún no le decimos nada.
Keith dudó antes de preguntar —¿Por qué?
—¿Qué quieres que le digamos? —dijo Pidge —¿Que falleció hace unos días y lo resucitó un ser malvado?
—¡Evidentemente no se lo vamos a decir así!
—Bueno —dijo Allura con calma —por eso decidimos esperarte —Keith la miró expectante —Este desafortunado evento no nos afectó a todos nosotros por igual. En realidad, fue algo aún más personal para ustedes dos. Ambos fueron los que interactuaron directamente con ambas entidades. Ustedes son los que lo vivieron. Y por eso, deseo que seas tú quien decida lo que haremos a continuación.
Keith abrió la boca, pero no pudo responder. ¿Qué debía hacer? ¿Por qué otra vez era él quien tendría qué decidir? Justo en ese momento la puerta se abrió, y por ella entraron Hunk y Lance. Este tenía una charola en su mano, y danzando, la colocó frente a Keith.
—¡Bon appetit Mesiuh! —dijo Lance enfatizando la Uuh —Creo que lo dije mal. En fin. Espero que te guste.
Keith mantuvo la mirada fija en la comida, aunque en realidad, estaba pensando en todo menos en comer.
—¿Keith? —Lance miró el plato —¿No quieres comerlo? No se ve tan mal, ¿o sí?
—¿Qué? ¡Ah!, No, no. Disculpa es que… —Keith levantó la vista, y se topó con un rostro sumamente familiar. Lance lo miraba sonriendo. Él estaba feliz. Era una expresión que siempre estuvo ahí, pero que no notó hasta que le habían perdido. Después, Keith rememoró todo de nuevo. Recordaba cuán afectado se había visto Lance desde que encontraron los Cristales. El vínculo que se formó sin querer en su mente, que fue lo que provocó que él mismo decidiera encontrar los Cristales. Volvió al momento en que lo encontraron, días después, en el Castillo. Y recordó su dolor cuando le contaron la verdad aquella vez: que habían fallado en salvarle la vida.
Keith, ahora más seguro de lo que tenía que hacer, le devolvió la sonrisa —Sólo estoy feliz de que estemos juntos de nuevo.
Al ver a Keith comer, Lance se entusiasmó y volteó a ver a Hunk. Levantó los pulgares en señal de éxito, y Hunk devolvió el gesto. Keith comió con calma. Aunque un poco intranquilo, pues aún quedaba un paso en su misión…
…
Keith salió del Castillo. Habían aterrizado en un planeta muy lejos de Orion Prime. La superficie remembraba mucho a la Tierra: era una zona montañosa, por la cual atravesaban ríos que se convertían en cascadas. A excepción de que el agua brillaba en un intenso tono celeste, era como estar en casa. Casi. Desde donde se encontraba alcanzó a ver a Lance. Lo estaba esperando a la orilla de la montaña. Justo frente a ellos, un sol anaranjado se ocultaba en el horizonte. Keith avanzó hacia él y se sentó a su lado sin decir una palabra.
Pasaron un rato así, sólo mirando la tan diferente, y a la vez familiar, puesta de ese Sol. Keith rompió el silencio.
—¿Cómo te sientes?
—Bien. Creo. ¿Tú?
—Me siento mejor. Gracias —Keith esperó unos segundos —Y, ¿sabes de qué quiero hablarte?
—Sí… sí, supongo —Lance parecía estar un poco inquieto. No había mirado a Keith en ningún momento —Es decir… los demás me dijeron que, las cosas se habían salido un poco de control. Y dicen que yo salí de la cápsula ayer… antes que tú. Pero yo no lo recuerdo… —Finalmente lo miró.
Keith suspiró —¿De verdad no recuerdas nada?
Lance negó con la cabeza —No —se detuvo —Hay… fragmentos… pero es más como un sueño. Sólo recuerdo una luz. Pero por más que trato de enfocarlo, no lo consigo —hizo una pausa —¿Fue tan malo?
Keith se aclaró la garganta —¿Qué es lo último que recuerdas?
—Nos recuerdo hablando. En mi habitación —Lance se rio apenado.
Keith se sorprendió. En realidad, tardó mucho en saber a lo que se refería, y sonrió cuando lo recordó —¡La pintura!
—Sí… ahora que lo pienso, no me parece que fuera buena idea… ¿Ya viste cómo quedó? ¡Perdió todo su encanto! Yo, no sé qué pensaba cuando la hice…
Volvieron a estar en silencio. El Sol, aunque intenso, no parecía molestar sus ojos, por lo que podían verlo directamente sin problema.
—Lance… quiero que me escuches con mucha atención. —Lance lo miró nervioso. La expresión seria de Keith podía significar… cualquier cosa.
Finalmente, Keith tomó aire y comenzó —Hace… em… Okay. Ese día, la última vez que tú recuerdas que hablamos, visitamos un planeta. Y en él, encontramos algo… —Keith sintió que sus manos temblaban, y de pronto tenía mucha sed. —nos topamos con una criatura muy, muy poderosa, y muy escurridiza. Y… te infectó.
—¿A mí?
—Sí… te enfermó y, te hizo… te volvió…
—¿Sí?
Keith se congeló. Pero se recuperó —Se unió a ti, como un parásito, y se mantuvo vivo gracias a ti. Después… e-em… yo también fui infectado… y la criatura nos hubiera infectado a todos, si no hubiéramos buscado la cura. Tenía que parar a esa cosa.
—¡Espera! ¿Eso era un virus o un animal?
—Parte de ambos —dijo de inmediato —Te infectó con su esencia, y utilizó tu fuerza y tu vida como suya… y casi hace lo mismo con nosotros.
—Y… ¿cómo ganamos? ¡Supongo que ganamos! ¿No?
—Sí, Lance. Ganamos… Gracias a ti.
—Ah, ¿disculpa?
Keith volvió a respirar profundo —Yo no fui lo bastante fuerte para resistir a la B… a la criatura. Me doblegué… pero tú no. Luchaste de principio a fin. Te resististe, y cuando llegó el momento, tú lo derrotaste y lo destruiste…
—Tú… Tú bromeas, ¿cierto? Es que no tiene sentido que… —Lance trató de reírse, pero sus ojos se llenaron de lágrimas.
—No, Lance. Fue gracias a ti que lo logramos. De no haber sido por… por tu valor, y tu fuerza, habríamos perdido.
—¡Pero! Pero si, si sólo soy… sólo soy yo, soy… soy solo Lance.
—Pues —sujetó su hombro —sólo Lance, fue suficiente para estar aquí ahora…
Soltó una risa nerviosa —Sí sabes que lo que me dices no tiene mucho sentido, ¿verdad? Es que… no entiendo cómo un parásito nos hizo estar tres días en una cápsula.
—Bueno… más te vale creerlo —a Keith le tembló la voz —Porque es la verdad…
Lance se soltó a llorar, pero también a reír —Sí… Sí… ¡Sí! ¡Claro que sí! —Miró a Keith y lo abrazó fuerte.
Lance lloró, por tristeza o felicidad, o ambos, y Keith también, pero en silencio y sin hacérselo saber. Después de un rato, Lance lo soltó y volvió a mirar hacia el Sol a punto de ocultarse. —Y, dime, ¿Cómo estuve? ¿Fui genial? Es decir, he estado practicando unos movimientos estilo ¡Hyaaa! O también ¡Huuuaaa! ¿Entiendes?
Keith no pudo evitar reírse al verlo moverse de esa manera —…Estuviste grandioso. Casi tanto como yo.
—¡Uy! Perdóneme, señor líder.
Volvieron a reír. El Sol casi desaparecía.
Keith lo miró de reojo. Lance sonreía al Sol. —¿Así que yo los salvé?
Keith asintió, nervioso.
—¡Guau! Desearía poder recordarlo.
—Sí… eso quisiera —respondió Keith —Pero supongo que será mejor así, ¿no crees?
Lance tardó en responder —eso supongo.
—Lance, lo único que jamás debes olvidar es que vencimos. Y lo hicimos juntos. Como equipo.
Lance lo miró y le tendió la mano —Como equipo.
Keith le devolvió el gesto —De acuerdo —se puso de pie —yo sigo cansado, así que, te veré después. ¿Sí?
—Claro —Keith se dio la vuelta —¡Espera, Keith!
—¿Sí?
—…Gracias.
—…No hay de qué —Keith le sonrió.
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Salió de su habitación, listo con una toalla y un cambio de ropa. Se dirigía a las duchas, pero al cruzar la puerta del pasillo se detuvo. A su lado, Pidge lo esperaba cruzada de brazos.
—¿Le contarás algún día? —preguntó, calmada, pero con curiosidad.
Keith no respondió de inmediato. —Sí… algún día. Cuando esté listo.
—¿Él? —cuestionó, pero Keith no respondió —Y, ¿cuando, lo esté?
Keith tenía un nudo en la garganta —Entonces, espero que estés conmigo.
Pidge, sin dudar, le tendió la mano —Así será.
Keith tomó su mano, en señal de acuerdo, de amistad. De promesa. Y finalmente retomó su camino.
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Keith se sentó en la silla frente a la cámara.
—Hola, e-em, yo, yo ya había venido aquí. Pero… necesito confesar algo… —tomó aire —… lo que sucedió con Lance, hace días fue… aún no me deja dormir tranquilo. Temo porque un día… algo malo pase, algo terrible pase, y las cosas vuelvan a suceder como esa vez… Así que diré aquí, y ahora, que juro —se acercó a la cámara —Juro, que no me voy a rendir ante nadie. Jamás. No dejaré que vuelva a suceder.
Keith se levantó de la silla —Creo que… eso sería todo de mi parte… adiós.
Apagó la cámara…
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—¡Última pieza colocada! —dijo Hunk —¡Enciende la energía, Pidge!
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—¡Escudo listo! —respondió ella.
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—¡Shiro, no!
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—¿Qué pasa con las placas? —preguntó Lance… —¡Allura! —Lance se lanzó con el León Rojo para chocar al León Azul, lanzándolo lejos justo cuando el escudo hizo explosión. Lance gritó —¡Aaaaah!
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—¡Aaaah! —Lance lanzó un grito y se levantó de golpe en su cama. Sentía que le faltaba aire y estaba cubierto en sudor, a pesar de tener frío. Su pecho le dolía y se recargó en su pared. Su respiración estaba incontrolada, y no dejaba de llorar… ¿qué había sido eso? ¿Un sueño? No… había sido real, el Escudo Omega… Allura, él había intentado salvarla, pero al hacerlo… Un escalofrío lo recorrió y se sintió aún peor. No podía controlar su respiración y mucho menos controlar sus lágrimas. Se sentía sólo… tenía miedo… estaba sólo…
—Lance…
—¡Aaah! —gritó de nuevo, pero esta vez de sorpresa. Porque había escuchado una vez en su habitación —¡¿Qué?! ¡Quién! —Miró en todas direcciones, pero no había nadie. Lance comenzó a reír nerviosamente —Estoy volviéndome loco…
—Lance…
Volvió a asustarse, pero ya no gritó. Esta vez estaba seguro de haber escuchado una voz.
—Lance… ven…
Era una voz grave. Remota, y, sin embargo, cercana. Provenía de algún lugar de su habitación.
—Estoy aquí…
Lance buscó con la vista el origen de la voz, a pesar de que las luces estaban casi apagadas… finalmente salió de la cama y avanzó con cautela hacia el armario.
—Lance… Lance… Lance… —la voz provenía de ahí, y cada vez era más clara. Temeroso, pero llevado por la curiosidad, Lance abrió la puerta, aunque la oscuridad era completa. Lance encendió las luces y regresó al armario, sólo para toparse con un espejo que mostraba su reflejo.
Lance suspiró y se frotó el rostro. Era la tercera pesadilla que tenía en esa semana. No tardarían en darse cuenta de que no dormía bien. Si tan solo…
—Lance…
Volvió a asustarse y retrocedió. Lance miró boquiabierto cómo en su reflejo, su imagen ya no lo obedecía. Se mantenía de pie, mirándolo entre sombras, con ojos brillantes color violeta.
—Lance… no temas…
Lance se acercó al espejo, aún sin estar seguro de si estaba soñando o no. Estiró la mano al cristal, pero sólo se topó con eso.
—¿Esto es real?
—Lo es… —respondió su reflejo, con una voz más grave que la suya, pero igual de familiar.
—¿Quién eres?
—…Soy un amigo… —La Bestia estiró su mano para estar a la altura de la de Lance, y le sonrió.
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