...37...
"Entre mas problemas enfrentemos juntos, mas fuertes son nuestros lazos"
—Hatake Kakashi—
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—¿Y bien?— pregunto Kakashi con una enorme sonrisa difícil de disimular aun con la mascara.
—Solo se que desaparecimos— respondió Sai, sosteniendo su cabeza aun abrumado.
— Fue culpa del Teme, Kakashi-sensei, el nos abandono en ese lugar— grito Naruto.
—¡Sai!— entro Ino dispuesta a golpearlo, pero verlo en esa condición tan lamentable desisto— ¿que ocurrió?—
—Perdóname belleza, no fue intencional— confeso Sai, mirando a Sasuke.
—Habla ya, todos queremos saber— le indico Kakashi.
—Bien— respondió el azabache dando un enorme suspiro— Hace dos semanas luego de que Hinata se tomara las molestias de invitarnos a su casa, nos encontramos con Sai, luego llego Naruto, me enfade y bueno, ya saben el resto— resumió Sasuke, dejando a todos con mas preguntas y ninguna respuesta formal de su parte.
—Creo que sera mejor contar mi versión— opino Sai, al ver el ceño fruncido de Ino, quien era obvio necesitaba respuestas de su desaparición— Como dijo Sasuke me junte con ellos en Ichiraku ramen, yo estaba nervioso así que Sasuke sugirió que un trago de sake calmaría mis nervios, acepte, así que fuimos a un bar mientras Naruto aparecía para irnos juntos—
—¿A donde te habías ido?— pregunto Kakashi a Naruto, interrumpiendo el relato de Sai.
—Tuve algunas cosas que hacer— respondió cabizbajo.
—Fue a hablar con Hinata— agrego Sai, haciendo que Kakashi frunciera el ceño, preguntándose que tenia que hablar el rubio con su esposa.— Por lo que pude comprender, ella lo rechazo— Kakashi se sorprendió al tener la respuesta, Naruto quiso golpear a Sai por no amarrar su bocota—¿que? Te la pasaste llorando porque ella te dijo que ya no te quería— se explico Sai viendo la cara de enfado de Naruto—
—Si, estos dos idiotas empezaron a llorar y a ponerse muy molestos— intervino Sasuke, retomando el relato— Naruto empezó a decir que casarse era una porquería, se quejo de su vida y muchas otras cosas hasta que por el alcohol Sai empezó a verse afectado por la charlatanería del dobe—
—¡Oye!— se quejo Naruto— No estaba hablando charlatanería, nosotros no somos los culpables de desaparecer, fue culpa de Sasuke— lo señalo el rubio, haciendo que el mencionado solo girara el rostro sin un indice de arrepentimiento.
—es cierto, Sasuke abrió un portal y nos empujo— lo secundo Sai.
—Hmp— chasqueo la lengua Sasuke.
—¿Entonces tu los enviaste a otra dimensión por dos semanas, solo porque te estaban molestando?— pregunto Kakashi incrédulo pero divertido.
—Los tres estuvimos en esa dimensión, después de un rato les dije que era de volver, ellos fueron los tontos por no seguirme y quedarse atrapados— se defendió Sasuke.
—¿Y como se suponía que lo haríamos Teme si estábamos inconscientes?— reclamo Naruto.
—El nos metió en un Genjutsu que nos hizo dormir— confeso Sai, mirando con cierto reproche al Uchiha.
—¡¿Que demonios esta mal contigo Sasuke?!— pregunto por fin Ino, que se había mantenido atenta al relato de los tres.
—Yo también estaba un poco ebrio y pensé que salieron junto conmigo al momento que abrí el otro portal— se defendió.— cuando desperté al siguiente día en mi casa, asumí que ellos se habían ido a sus casa, así que yo me fui a continuar con mi misión— se explico.
—Ya veo, por eso, lo recordaste hasta que llegaste a dar el reporte— concluyo Kakashi, ante la situación tan insólita.
—Maldito Uchiha, por tu culpa yo creí que mi Sai...— dijo Ino, sintiéndose un poco culpable con el padre de su bebe— ¿Entonces no querías huir?— le pregunto.
—¿Como puedes pensar eso? Pasamos todo este tiempo tratando de regresar, por un momento creí que Sai me abandonaría, estaba muy firme con encontrar la manera de regresar contigo— intervino Naruto, haciendo que los ojos de Ino se llenaran de lagrimas.
—Yo no podría abandonarte así por así, eres importante para mi— confeso Sai, sintiendo como su cuerpo era apretado por los brazos de Ino que no paraba de llorar.
El ambiente se volvió cálido gracias a la pareja que se volvía a reunir, Naruto sonrío feliz de verlos juntos de nuevo y Sasuke, bueno, el siguió viendo hacia la ventana como si lo que sucedía en su torno no tenia nada que ver con él.
—Buen día, chicos— escucharon la dulce voz, mirando a la puerta de la habitación.
—Hola preciosa— sonrío Sasuke con picardía al ver a Hinata ingresando con la bata blanca sobre su ropa y lo que pudo deducir como los expedientes de los dos pacientes a su lado.
Naruto bajo la cabeza respondiendo a su saludo con la voz mas baja y dolida que nunca, Kakashi no le presto atención, lo único que sus orbes oscuras tenían en la mira era a Sasuke y en su mente retumbando la forma tan atrevida de hablarle a su esposa. ¿Desde cuando Sasuke tenia esa confianza con su Hinata?
—Seré su doctora a cargo, pero no se preocupen pronto saldrán de aquí, Sai y Naruto solo deben descansar un poco y Sasuke, solo debo estabilizar tu red de chakra— comento cerrando los expedientes en sus manos.
—¡Espera!— exclamo Kakashi, al verla acercarse a Sasuke que permanecía sentado en una de las camillas—¿Vas a hacerlo tu? ¿Donde esta Tsunade?— pregunto acercándose a su esposa.
Hinata lo miro confundida no entendía a que venia el comentario, ella era doctora, lo mas normal era atender pacientes, pero en entrecejo de Kakashi y la forma que se veía tan tenso y molesto la descoloco.
—Lady Tsunade esta en una junta con el personal nuevo, y si, yo me haré cargo de esta habitación— respondió de forma amable, dejando a la vista el chakra azul saliendo de sus palmas, colocándolas a la altura de la espalda y el pecho de Sasuke.
Kakashi veía la escena un poco aterrado, en un impulso tomo a Hinata entre sus brazos cargándola al estilo princesa, dejando a todos los presentes extrañados por la actitud.
—Por Kami, Hinata, te pedí que te quedaras en casa, no puedes hacer este tipo de cosas, es muy arriesgado— le decía a ella ignorando la presencia de los demás— no puedo permitirlo, te llevare a casa—
La risa de Ino se escucho por toda la habitación, haciendo que todos quedaran aun mas confundidos.
—Kakashi-sensei, es tan lindo— soltó Ino viendo a la pareja— Desearía que mi Sai me cuidara de esa forma—
—Kakashi— le llamo Sasuke— entendemos que es tu esposa, pero dejala hacer su trabajo— espeto molesto.
—no te preocupes, le diré a Tsunade que venga ella misma a atenderlos— respondió el peli-gris.
—Kakashi-san...— le llamo entre risitas Hinata que aun seguía en los brazos de su esposo— No va a pasar nada malo, aun puedo hacer esto, puedo asegurarle que todo estará bien— poco a poco se soltó del agarre de su esposo, quien a un no estaba convencido.
—Es verdad, estar embarazada no significa estar discapacitada— agrego Ino, quien contemplo la cara de sorpresa de los tres chicos.
—Tu...— musito Naruto con un nudo en su garganta, no dijo mas, aunque quisiera su voz no saldría.
En cuanto Hinata termino de atender a Sasuke se dirigió a Sai y Naruto para revisar su condición con el chakra de sus manos, momento que Kakashi aprovecho para acercarse a Sasuke y susurrarle: —Vuelves a decirle algo cariñoso a mi esposa y te juro que te mandare a una misión de por vida—
Sasuke, cerro los ojos y asintió, mostrando una ladina sonrisa.
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Días después se llevo a cabo la boda de Ino, para entonces ya nada fue improvisado, la rubia logro tener la boda de ensueño que imagino, sus amigas Hinata, Temari, Tenten y Hanabi con gusto le ayudaron para organizar todo según sus altas expectativas.
En la recepción, después de dar el tan anhelado "si" Sakura apareció en la boda a dar su presente, Ino no le había enviado invitación, pero de igual forma se presento para hacer las paces con su amiga, pero para su mala suerte, la rubia acepto el regalo, mas no las disculpas, se sentía mal por tratarla así, pero en realidad era consciente que Sakura necesitaba un escarmiento, pues todas las acciones de la peli-rosa eran un desastre y ella como su única amiga le daría una lección , no seria como Naruto que en vez de ayudarla la mimo, no eso, si no iba con Ino.
Triste y cabizbaja dispuesta a retirarse Sakura vio cerca de la entrada a Sasuke hablando con Lee, cargando al pequeño Metal, se detuvo a ver la escena sintiéndose mal por no haber sido madura en aquel momento, si tan solo pudiera retroceder el tiempo y cambiar sus tontas acciones, ahora ese niño que esta en brazos de Sasuke seria el hijo de ambos, pero no, su intento por ponerlo celoso fracaso terminando en un embarazo no deseado, arrastrando en su desgracia al chico que siempre creyó en ella, Naruto, quien ahora veía desde la distancia al amor de su vida siendo feliz con otro.
La bruma cayo sobre Sakura, meditando todo lo que ha hecho durante ese año, viendo como arruino la vida de otros y como ha destrozado la suya, Ino tenia mucha razón, era solo una caprichosa e inmadura. Mirando a su alrededor de nuevo sintió tanta nostalgia ¿Que había hecho?
Ya no podía retroceder el tiempo, tampoco arreglar las cosas a como eran antes, aunque ya había firmado el divorcio con Naruto, de nada servia, el ya no podía regresar con Hinata, y aunque ella renuncio a su papel como madre, dando toda potestad sobre su hijo a Lee y Tenten, no sentía ninguna paz, a diario se preguntaba ¿que se sentiría darle un abrazo a su hijo? ¿Que expresión habrá puesto la primera vez que alguien lo mimo?
Vio a Tenten acercarse a Lee, observo detenidamente como el pequeño Metal se lanzaba emocionado a los brazos de la castaña, si tan solo ella hubiese sido un poco mas madura, ese niño ahora estaría sonriendo acunado en sus brazos.
Sasuke se alejo un poco, hasta la mesa del banquete, decidida se acerco a él, por lo menos quería disculparse y porque no, quizá había una mínima posibilidad de rescatar algo entre ellos.
—Sasuke...— le llamo, colocando un mechón de cabello tras su oreja en una acción nerviosa.
—Hmp— fue la única respuesta que obtuvo.
—La novia se ve hermosa ¿no crees?— intento hacer conversación, notando como Sasuke dejaba a la vista una hermosa sonrisa que ella nunca antes vio, su corazón palpito como loco.
—No lo creo, hay alguien que opaca a la novia— dijo, mirándola por fin, el pulso de Sakura se acelero aun mas, esa mirada tan intensa sobre ella, la hizo sacudirse internamente. ¿Acaso se refería a ella?
—Ni siquiera lo intenta y resplandece en cualquier lugar— siguió Sasuke, dirigiendo su mirada al frente, dando un mordisco a un onigiri.
Sakura siguió la dirección a donde él veía, Ino estaba cerca, pero también había alguien mas.
...Hinata...
susurro mentalmente, allí estaba la morena, sonriendo junto a Kakashi, que no la dejaba sola en ningún momento.
—¿Quien es la chica que resplandece mas que cualquiera?— se atrevió a preguntar, temiendo la respuesta, pero su raciocinio le decía que era algo imposible.
—De haber vuelto, cuando te casaste con el dobe, quizás ahora la historia seria diferente— musito Sasuke sin quitarle los ojos de encima a la morena, que en ese momento al sentirse observada, miro hasta donde ellos se encontraban, saludando con una sonrisa.
Sakura observo las expresiones de Sasuke, en cuanto Hinata le sonrío, el automáticamente correspondió el gesto, incluso pudo jurar que vio un leve sonrojo en el rostro del Uchiha.
—Kakashi...— dijo llamando la atención de Sasuke— se ve muy feliz con Hinata, al final mi boda con Naruto, sirvió para que esos dos sean felices juntos— rio nerviosa Sakura, intentando encontrarle lo positivo a toda esa situación.
—Hmp— Sasuke volvió de nuevo su vista a Hinata
—No creo que sea correcto mirar de esa forma a una mujer casada— comento Sakura incomoda por la atención que el azabache le ponía a la azabache.
—Como si eso me importara— bufo con sorna, dejando a Sakura descolocada con su comentario.
—¿No hablas en serio?— el no respondió, tampoco la miro— Sasuke, yo me divorcie de Naruto para intentar... ya sabes, quizás podamos ser amigos tu y yo— confeso nerviosa.
—No me interesa— se alejo de ella, para ir con Naruto, no necesitaba dramas innecesarios en su vida, menos con ella.
Ignorada y humillada, Sakura se alejo de la celebración.
...
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Cinco meses después.
Kakashi estaba vagando por las calles de Konoha, junto a tres clones y Pakkun, buscando un restaurante abierto que le proporcionara todo lo que necesitaba para calmar los antojos de su esposa, si porque ella deseaba comer dangos y barbacoa, todo a las dos de la mañana y de restaurantes en específicos, pero como era de esperarse, esos lugares ya habían cerrado, así que Kakashi, regreso a su casa, con la intención de convencer a Hinata de darle lo que quería pero cocinado por él.
—¿Donde están?— pregunto Hinata lanzándose sobre Kakashi cuando el apenas y lograba cerrar la puerta.
—Todos los restaurantes están cerrados, busque por toda Konoha, pero no encontré nada, pero...— dijo, al ver como los ojos perlas empezaban a llenarse de lagrimas— tengo una mejor opción, puedo cocinar todo lo que quieras para ti, no sabrá igual que esos lugares, pero prometo que sera comestible—
Hinata se lo pensó un poco, pero eran mas grandes sus ansias por devorar la comida, así que termino aceptando, Kakashi la dejo en la sala, pues ella tenia prohibido ingresar a la cocina, los olores le revolvían el estomago y ese era el punto principal por el que no había cocinado desde el inicio, para evitar que la casa se llenara de olores y así ella no vomitaría, pero he aquí, se encontraba dando su mejor esfuerzo, para cocinar todo lo mas rápido posible y así no dejar que los olores de la cocina se filtraran por completo en la sala.
Después de un par de minutos salio con los bocadillos para su esposa, poniéndolos frente a ella, la miro feliz, pues a ella parecían brillarle los ojos emocionada por probar todo, lo primero que hizo fue devorar los dangos casi de un bocado, luego relamió sus labios al ver la barbacoa frente a ella, tomando con los palillos cada bocado, se detuvo por un segundo con ojitos de cachorrito a Kakashi.
—¿Pasa algo?¿Quieres mas dangos?— pregunto ante la reacción de Hinata.
—quiero comer arroz y un poco de pescado— confeso con esa mirada que la hacia ver tan inocente y desprotegida.
—Con gusto lo prepare mañana para ti, ahora es mejor que solo comas eso— le indico, viendo la hora, eran casi las 4:00 am y debían descansar un poco—
—¡Lo sabia!— exclamo entre sollozos, dejando a su esposo aturdido por su comportamiento— ¡Crees que estoy gorda, seguro piensas que ahora lo único que hago es comer, pronto dejaras de verme linda y buscaras otra chica que tenga un cuerpo magnifico— se llevo las manos al vientre en un instinto protector.
—¡¿Que?! ¿Hinata de que hablas?— estaba tan confuso, no supo en que momento la conversación tomo ese giro.
—No comeré— se levanto molesta, golpeando con los palillos la mesita donde estaba su comida.
—Hinata, ¿que haces?— pregunto sin encontrarle sentido a la situación.
Ella no dijo nada, solo siguió hasta llegar a la habitación, Kakashi se rasco la cabeza sin entender absolutamente nada.
Kakashi la siguió hasta acomodarse a su lado, no sabia si abrazarla o alejarse un poco, era complicado.
—Supongo que debes estar pensando en otra... por eso ni siquiera me abrazas— se quejo en voz baja.
—Hinata, no entiendo que esta pasando, y no, no estoy pensando en otra, solo no se que se supone que debo hacer, estos días ha sido igual, lloras de repente diciendo cosas que no pienso, luego te irritas y le te alejas, no se cuando tengo permitido acercarme o si en verdad deseas que me aleje ¿Puedes decirme que esta pasando?— pregunto sentándose en la cama, estaba cansado, pero ella no respondía— Después de un día de trabajo, lo único que me calma es saber que llegare a casa y estaré contigo, pero no entiendo que es lo que te pasa, si no me lo dices no puedo adivinar, puedo parecer muy listo, pero no tengo conozco ningún Jutsu que me permita leer mentes—
—Lo siento, yo... la verdad tampoco se que me pasa— confeso al sentir como el la rodeaba con sus brazos— Quiero que todo este bien entre nosotros, pero luego me veo en el espejo y veo las marcas en mi vientre, no quiero que tu las veas y pienses que soy fea... ademas, todo el día paso con hambre, quisiera estar comiendo a cada hora, no puedo evitarlo y ahora he subido de peso, mi color ha cambiado, es horrible...— decía sollozando levemente, en ese punto ni siquiera ella entendía porque lloraba.
—¿Color?— pregunto Kakashi, incluso encendió la lampara de la mesita junto a su cama— No hay ningún color diferente— le dijo, observando con detenimiento su rostro, ojos, cabello...
—No, me refiero a, bueno...— se toco los senos para evitar decirlo.
—¿Es por eso que no me has permitido tocarte?— pregunto atando todos los sucesos extraños al rededor de su esposa.
—No quiero que me veas así, mi cuerpo es diferente ahora y yo... no me siento linda, me he visto en el espejo, me veo gorda y fea— le dijo llorando de nuevo.
Kakashi suspiro hondo y despacio, Ni el mas duro entrenamiento lo preparo para lidiar con una esposa sensible.
—¿Si no me dejas verte como sabrás si pienso como tu crees?—Ella lo miro preocupada, asustada, no se sentía segura, era mas que obvio— Eres mi esposa, la mujer a la que le he dicho que amo cada vez que puedo ¿porque piensas que no vas a gustarme? Hinata, llevas en tu vientre a nuestro bebe, lo lógico es que tu cuerpo cambien un poco, pero no por eso cambiara los sentimientos que tengo por ti, al contrario, te amo aun mas, quiero que entiendas que no importa lo mucho que cambies, para siempre seras lo mas precioso, deja de acomplejarte porque yo no te estoy juzgando—
De un tirón le rompió ese "vestidito" que ella usaba para dormir, la tomo por las muñecas, alzándolas arriba de la cabeza de ella, dejándola asombrada por la forma en que actuaba.
Ella giro el rostro avergonzada al sentirse expuesta, el color de sus pezones estaba un poco mas oscuro y las marcas de estriad en su vientre eran levemente notorias.
—No me mires, por favor— suplico avergonzada.
—¿Porque no lo haría? Hinata Hatake, eres mi mujer, tengo todo el derecho para verte cuantas veces desee, y por kami, no entiendo a que te refieres con que no eres linda, porque apenas he visto un poco y estoy deseándote como loco— admitió, perdido en sus lascivos pensamientos.
Sin esperar respuesta por parte de ella sumergió uno de los pechos en su boca, deslizando suavemente la lengua, envolviendo con ella ese pezón que se endurecía ante su tacto.
Besaba y lamia turnando la atención en ambos pechos, Hinata quería resistirse, pero Kakashi no se lo permitido, tomo una sabana e hizo un pequeño nudo para atar las manos de la morena en uno de los extremos de la cabecera de su cama.
Sonrío triunfante, mientras ella lo veía desconcertada y con desaprobación, pero eso era algo que no lo detendría a esta altura, tenia varios días rogándole por atención y ella lo había ignorado, ahora se la había pasado toda la madrugada en busca de satisfacerla con los antojos, era justo recibir su recompensa.
Hinata se tenso aun mas, al sentir como Kakashi le ataba la banda ninja en la boca para no permitirle quejarse, era un poco extremo quizás, pero no necesitaba interrupciones, de todas formas, ella se lo debía, era momento de cobrarse todos esos momentos que lo ignoro.
—Voy a dejarte muy claro cuanto me gustas, cuanto te deseo y lo equivocada que estas al decir que yo me fijare en alguien mas— dijo de forma tan seductora, que solo esas palabras la hicieron sentir como su centro se humedecía.
¿A quien quería engañar? Ella también estaba muriendo por dentro deseando que el la tocara.
Kakashi amaso los senos con sus palmas, notando como estos habían crecido ligeramente, volvió a lamerlos, esta vez ayudándose con sus manos a apretarlos al mismo tiempo que el los devoraba con su boca, dando besos húmedos y leves mordiscos que hacían a su esposa retorcerse de placer.
Fue colándose entre las piernas de ella, simulando embestidas, dejándola sentir muy bien su erección sobre ella, no había escapatoria. Hinata no sabia si era por la forma en la que se encontraba o la necesidad de tenerlo dentro de ella, pero su vagina parecía derretirse en cada movimiento simulado, necesitaba sentirlo, piel con piel, gemir tan alto, pero no podía decírselo, solo le quedaba dejarse hacer al ritmo que el quisiera.
Kakashi la miro divertido, los ojos suplicantes de su esposa, acompañados de ese rubor tan adorable era la prueba definitiva que esperaba, ella también lo deseaba y lo quería ahora.
No quiso hacerla esperar mas, así que un tanto brusco le saco la ropa interior, no quería mas barreras que le impidieran tomarla de una vez.
Siguió tocando los senos y presionando los pezones con sus dedos, dejando a su boca saborear ese precioso cuello, Hinata gemía quedito debido a la cinta en sus labios, eso solo lo volvía mas excitante, tenerla así bajo su completo control era algo que le gustaba, respiro profundo, descansando su frente en la clavícula de la morena, deseaba tanto enterrarse fuerte y salvaje, pero debía controlarse, por mas emocionado que estuviera no quería lastimar al bebe, así que le tomo unos segundos controlarse, lentamente fue deslizando su erección en húmeda y estrecha cavidad.
Hinata tirito ante el placer de sentir ese trozo de carne palpitando en su interior, quería gritar, tocarlo, acariciarlo, pero no podía y esas restricciones solo provocaban que su cuerpo se volviera mas sensible, las embestidas fueron suaves y delicadas, Kakashi se deslizaba con gran maestría en su interior, tan sensual y excitante, sin duda su esposo era extraordinario en todos los sentidos.
—Suave...— susurro Kakashi, para si mismo, recordándose que debía mantener el control.
Pero Hinata se sentía desesperada, el ritmo lento le encantaba, pero en esos momentos, luego de sentir rasgar su ropa y la presión en sus pechos al inicio la dejaron con ganas de tener un encuentro salvaje y sin control.
Soltó un fuerte gemido cuando Kakashi la tomo por las caderas elevándola solo un poco para permitir que las embestidas fueran mas profundo, fue imposible detener el hormigueo en su intimidad, sus paredes vaginales estaban rebosantes de placer, que pronto empezaron a contraerse debido al orgasmo que la invadía.
Kakashi sintió cada contracción al ser su miembro atrapado con mas fuerza, tuvo que detenerse para no venirse aun.
Hinata no tenia forma de hablar, pero sabia la forma perfecta de indicarle a su esposo que esa noche no quería ser tratada como princesa, elevo una de sus piernas, hasta dejar su tobillo en el hombro de Kakashi, él sonrío por la acción, estaba tentando su autocontrol.
—No quiero lastimarte— confeso, al quitarle la banda ninja de la boca.
—Necesito mas... por favor— suplico entre jadeos, algunos mechones se habían pegado al rostro y cuello por la fina capa de sudor que empezaba a decorar esa hermosa piel, se veía tan malditamente sexy que Kakashi tuvo que morderse el labio con fuerza para recuperar la cordura.
—Te dejare tomar el control— dijo derrotado ante los deseos de su esposa, él no seria nada suave ni benevolente si continuaba marcando el ritmo a su manera, lo mejor era dejar que ella llevara las riendas.
Quito las ataduras de las muñecas de Hinata, para guiarla sobre él, se recostó, permitiendo que ella lo montara a su gusto y ritmo, pero bastaron pocos segundos para darse cuenta de la mala idea que fue, ella estaba tan caliente, y se lo estaba comiendo entero, sin pausas y con fuerza se movía de arriba a abajo enterrándose tan deliciosamente sobre su erección, que no le quedo de otra mas que seguir el ritmo y empujar desde abajo, haciendo mas placentero el momento.
Ella gemía cada vez mas fuerte y el no podía hacer mas que disfrutarla y venerarla desde abajo, se sentía como un simple mortal frente a una diosa.
Poco después ambos quedaron rendidos saboreando el deleite de la cúspide sus orgasmos.
Kakashi se acomodo atrás de Hinata, besándole la espalda y acariciándole el vientre.
—Te amo— susurro ella, alzando la mano para acariciar el rostro de su esposo.
—Te amo— dijo el también, perdiéndose en las caricias de su esposa— A ti también te amo— musito acariciando la leve curvatura abultada del vientre de Hinata, se agacho un poco, para quedarse abrazo junto a su bebe— Te amo tanto, que no se como expresar algo que supere esa palabra— dijo, levantando las vista para ver los ojos de su esposa que le sonreía, mientras le acariciaba los cabellos grisáceos.
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El tiempo pasaba, con altibajos para los Hatake, debido a las hormonas enloquecidas durante el embarazo, pero aun así, Kakashi siempre buscaba la forma para que su esposa se sintiera cómoda y feliz, era algo que ella apreciaba tanto, pues no controlaba sus emociones muchas veces por mas que lo intentara, pero allí estaba él siempre dispuesto a ayudarle a resolver todo.
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Kakashi estaba de nuevo, vagando de un lado a otro, aterrado, nada en la vida lo preparo para este momento, Hiashi lo observaba tranquilo, sonriendo internamente por las expresiones que mostraba el Hokage.
Hanabi observaba a Kakashi, estaba pálido, sudaba por los nervios, parecía como si el mundo fuese a acabarse, estaba tan ansioso que mordía sus uñas por encima de la mascara, lo cual era gracioso.
Tsunade salio en cuanto las puertas se abrieron, Kakashi casi la bota cuando se acerco precipitado.
—¿Esta bien?— pregunto asustado, no sabia como sentirse en ese momento.
—Pasa, ella quiere que estés adentro— lo detuvo, antes de que el entrara como loco a la sala de parto— Ponte esto antes— le indico, dándole unas prendas para poder estar presente en el parto.
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—Haremos esto una vez mas, vamos Hinata, puja con fuerza— le indico Tsunade, el parto estaba durando bastante tiempo, Hinata empezaba a preocuparse pues llevaba buen rato pujando pero el bebe al parecer tenia otros planes.
—Una ve mas— pidió Shizune, con las mantas listas en sus manos, para recibir al bebe.
Kakashi sentía sus manos adormecidas, pues Hinata las apretaba con tanta fuerza, pero aun así, el se quedo a su lado, sin soltarle las manos.
—Vamos, cariño, tu puedes— susurro Kakashi, dándole un beso en la frente, ella sintió, tomo una bocanada de aire y volvió a pujar con todas sus fuerzas.
El llanto del bebe se escucho, Kakashi sintió que todo su mundo se movió bajo sus pies, aun no lo veía, pero su corazón latía frenético con solo el llanto.
—¡Felicidades, es una hermosa niña!— anuncio Tsunade.
