POV. Christian Grey.
La actitud de Ana me ha sorprendido mucho, aunque debo admitir que también me ha divertido, nunca pensé que ella tuviera un lado violento, ahora veo que si lo tiene, es mejor cuidarme las espaldas y no insultarla u ofenderla, seguro me quedaría sin pelotas.
Ahora sé, que ella no se dejará pisotear por nadie y eso me encanta, esta mujer me gusta, y me gusta mucho.
Tengo miedo de que me pregunte por Elena, ojalá no haya escuchado la parte donde dije que me acosté con ella, no quiero que me tome por mujeriego.
¡Si eso es lo que eres, Grey!, grita una vocecita interna,
No es que sea mujeriego, pero no me gusta tener una relación de novios con alguien, nunca me ha llamado la atención eso, y no creo que Ana sea una chica de una noche.
Vaya, estoy muy jodido.
—¿Quién era esa mujer? —pregunta de repente.
Joder, pregunta lo que no quiero que pregunte.
Ella está sentada a mi lado, y se nota tensa, tal vez por lo que le voy a decir.
—Ella es la mejor amiga de mis padres —murmuro.
Bueno, eso es lo que ellos piensan, Elena es una arpía que solo los utiliza.
—¿Te gustan las mujeres mayores? —pregunta, yo doy un respingo a su pregunta.
Claro que no me gustan, joder.
—No, no me gustan las mujeres mayores. No —digo muy seguro de mí mismo.
¡Pero te acostaste con una mujer mucho mayor que tú!, me vuelve a gritar la vocecita interna.
Joder, esa vocecita me está molestando, y mucho.
—¿Entonces por qué te acostaste con ella?
¡Mierda! Si había escuchado la parte donde dije que me acosté con ella. Grey, ¿no podías medir tu filtro boca-cerebro?
—Eso pasó hace más de un año. —Comienzo a hablar y veo como Ana se endereza y me mira fijamente para que siga con mi relato. Suspiro profundamente y continúo—: Era de noche y yo estaba en el club bailando como lo hago desde hace tiempo, Elena llegó a ese club y yo me sorprendí mucho al verla, ella andaba sola, por más que me intenté esconder para que no me viera y le dijera mis padres, sobre todo a mi madre lo que yo hacía, fue imposible, ella me buscó y me amenazó, que si no me acostaba con ella le iba a decir todo a mis padres, yo no quería decepcionar a mi madre, ya tenían bastante con que pensaran que yo era gay, probablemente si mi madre se entera se avergonzaría de que yo fuese su hijo, por eso me acosté con ella, aunque tengo que admitir que tuve que beber mucho alcohol y emborracharme para hacerlo, no recuerdo nada de esa noche, cosa que agradezco, después de esa vez yo no volví a ver más a Elena...
—¡Es una chantajista! —chilla Ana indignada.
Tengo que estar muy de acuerdo con ella, porque es la verdad, Elena es una chantajista... una aprovechada.
Gracias a Dios, no recuerdo mucho de aquel día, y eso me gusta ya que si lo recordara, literalmente, vomitaría a cada rato.
—Sí que lo es —murmuro.
—Yo pensaba que te gustaban las mujeres mayores —susurra ella bajito.
Ella es tan inocente... tan tierna. Y eso me gusta tanto.
Desde que la conocí no he podido dejar de pensar en ella, joder, ¿qué ha hecho ella?
Me tiene totalmente hechizado... totalmente cautivado.
—Quiero empezar a buscar un apartamento para mudarme —murmura.
Hmmm, con que se quiere mudar.
—Te puedes quedar conmigo.
Ella se hecha a reír tan fuerte que soy incapaz de no seguirla.
—Estás loco —dice hipando por la risa.
—¿Qué? claro que no lo estoy.
Me hago el inocente, quiero que se mude conmigo, es mi amiga y yo le ofrezco alojo. Eso es lo que hacen los amigos ¿no?
—Sí lo estás, nos conocemos desde hace prácticamente cuatro días Christian, sí estás loco.
—Pero en estos cuatro días tú me has conocido mejor que nadie, mi apartamento es muy grande y yo me siento muy solito ahí, tu compañía me agradaría mucho.
Haré lo imposible por convencerla.
—No sé...
—Ana, por favor, en estos días tú te has convertido en mi única mejor amiga que he tenido en toda mi vida, lo paso muy bien a tu lado, es muy divertido, —y placentero—, y si te quedas en mi apartamento podrás ver a Lu todos los días.
Joder, que diga que sí.
Así la tengo más cerca.
—Está bien.
Estoy sorprendo, no pensé que la convencería tan rápido.
—¿En serio? —pregunto atónito.
Joder, sí.
—Sí, me has convencido con lo de la niña.
—Esa noticia me encanta —digo y la abrazo fuertemente.
—Espero no arrepentirme de esto —murmura divertida.
—No, no te arrepentirás, lo prometo —exclamo levantando mi mano.
—Entonces me iré a tu apartamento hoy mismo.
—¿En serio?
No creí que fuera tan rápido.
—¿Hay algún problema? —pregunta arqueando una ceja.
—No, para nada —digo acomodándome en mi silla—. Entonces te acompañaré a tu casa para buscar tus cosas.
—Está bien —acepta.
En ese momento veo pasar al doctor que estaba atendiendo a mi padre y me paro rápidamente de mi asiento y corro hacia él.
—Doctor, ¿cómo está mi padre?
—Él está bien, está respondiendo muy bien, al parecer no quiere irse de este mundo todavía porque está luchando, todavía sus golpes están sanando, pero en unos días estará bien, esperemos a que despierte pronto, está fuera de peligro.
—Oh, muchas gracias doctor, en verdad, muchas gracias —musito tendiéndole la mano.
—Ha sido un placer.
Regreso aliviado a la silla donde se encuentra Anastasia sentada, puedo decir que me siento feliz de saber que mi padre está fuera de peligro, ahora solo falta que se despierto, espero que lo haga pronto.
—¿Te han dicho algo de Carrick? —pregunta mi madre sentándose a mi lado.
Ella acaba de llegar hace un minuto junto a Mía, se realmente preocupadas. No me gusta que se sientan así.
—Está fuera de peligro, sus golpes están sanando todavía, solamente hay que esperar a que despierte —digo tratando de no aparentar estar emocionado.
—¡Eso es bueno! Muy bueno —chilla Mía.
Mi hermana siempre tan efusiva. Nunca cambiará.
Aunque tengo que considerar que he extrañado mucho esa parte de ella.
POV. Anastasia Steele.
—Ya se han acabado la hora de las visitar por hoy, Ana y yo nos iremos —musita Christian mirándome.
Luce muy cansado, unas bolsas negras están comenzando a formarse debajo de sus hermosos ojos.
Bueno, ha pasado toda la noche en el hospital, es obvio que tiene que estar cansado.
—Está bien, mi guardia empieza dentro de diez minutos —dice Grace levantándose de la silla—. Mia, ¿volverás a la casa?
—No sé... Sí, creo que sí —susurra Mia encogiéndose de hombros.
—Ana, espero volverte a ver pronto, tal vez vengas un día a cenar a mi casa —dice Grace dándome un beso en la mejilla.
—Oh, está bien, nos vemos pronto —sonrío.
—¿Nos vamos? —pregunta Christian tendiéndome la mano.
Yo tomo su mano encantada, parecemos una pareja así.
—Sí, vamos.
Christian y yo salimos del hospital y yo le mando un mensaje a Luke para que nos siga, yo iré con Christian en su coche.
Nos subimos al coche de Christian y emprendemos rumbo a mi casa, o ex casa.
—Mmm, ¿me puedes decir tu dirección? —pregunta Christian.
—Es en Bellevue —digo y el mira sorprendido—. ¿Qué? —pregunto confundida.
—Por ahí viven mis padres.
—Vaya, que coincidencia —río—. Pondré algo de música.
Busco una canción y presiono la que dice Kid Rock – All Summer Long. Es una canción buena, me gusta.
A los minutos llegamos a mi casa y bajamos del coche.
¿Cómo reaccionarán mis padres al saber que me mudaré? Espero que no me aten a mi cama para no irme. Ese pensamiento me da ganas de reír.
—¿Qué te parece tan divertido? —pregunta Christian arqueando una ceja.
—Sólo me imaginaba que mis padres me atarían a mi cama para no dejarme ir —murmuro sonrojada.
Veo como los ojos de Christian se oscurecen un poco, y por un momento parece perdido en sus pensamientos.
—¿Entramos? —pregunto sacándolo de su ensoñación.
—Eh... Sí, en-entremos —dice tartamudeando.
Suspiro pesadamente y abro la puerta.
Bueno, aquí vamos.
Espero que mis padres no se molesten.
